Hola a todos/as. Aqui les dejo mi nuevo capitulo de esta historia.
Espero que la disfruten.
No soy dueño de ningun personaje. Eso se lo dejo a Rowling, Riordan y Clamp.
Si hubiesen sido mios, las historias tedrian un final muy,muy distinto.
Capítulo 7: Visitas no tan inesperadas
-Oh! Veo que le han gustado los dulces de nuestro local Sr. Black! -
-Por supuesto! La combinación de una tienda de dulces cerca de mi casa, y una bella vendedora, haría que cualquier persona cuerda venga siempre! Y por favor, llámeme Antares, Sra. Jackson! -
-Gra-gracias Antares. Por favor, llámeme Sally- respondió sonrojada por los halagos la hermosa mujer.
-Está bien Sally. Cómo está tu hija? Por lo que sé, pronto comenzarán las vacaciones de verano-
-Muy bien en realidad! Dentro de unos días volverá de la escuela, hace muchos meses que no veo a mi hija. Realmente la echo de menos- decía mientras su cara adoptaba un tinte de melancolía al recordar.
-No te preocupes Sally, sé que tu hija también te extraña demasiado. No todo el mundo tiene a alguien fuerte, inteligente, amable y hermosa como figura materna como lo eres tú- le digo con una sonrisa honesta, mientras veo como se tranquiliza y me devuelve la sonrisa.
-Muchas gracias Antares. Siempre sabes cómo sacarme de esos pozos de depresión momentáneos- agradecidamente respondía con un sonrojo en sus mejillas, lo cual me causo gracia.
-No hay nada que agradecer, tan solo decía la verdad- respondo viendo como su sonrojo aumentaba unos cuantos tonos más.
-S-si…ahora, quieres llevar lo de siempre? - me preguntaba en un intento desesperado de cambiar de tema, en el cual decido apiadarme y no burlarme más a su costa.
-Si por favor, pero podrías agregar unas tres bolsas más? Es que voy a tener unas visitas no planeadas el día de hoy- le digo.
-Oh…negocios? - me preguntaba con verdadera curiosidad.
-Se lo podría llamar de esa manera…- le respondo sin dar más detalles, mientras recibía las bolsas con dulces que me daba mientras le pagaba.
-Disculpa que te pregunte, pero en que trabajas Antares? -
-Tengo una tienda Sally, en donde vendo lo que la gente desee- respondo ambiguamente.
-Ojalá tuviese tiempo! A lo mejor podría encontrar algo interesante ahí- me dijo inocentemente, haciéndome sonreír.
-Quién sabe? Quizás algún día el destino te lleve a la puerta de mi tienda sin que lo sepas- le digo suavemente mientras le doy un guiño.
-Sigh…si, quizás algún día suceda- respondía media derrotada.
-Ya, ya…no tienes que deprimirte. Bueno, creo que ya va siendo hora de que me retire. Muchas gracias por tu atención Sally. Y mándale saludos a la princesa cuando regrese a ti- le digo mientras salía del local de dulces en dirección a terminar mis compras de provisiones.
Luego de salir del local de Sally, decidí terminar de comprar los comestibles en el mercado para preparar un almuerzo a las visitas que llegarán.
Pensando en lo que me hacía falta, me di cuenta que la gente que pasaba a mi alrededor murmuraba mirándome. Pues llevaba un bolso para transportar la comida.
En donde, en él iba Mokona sacando la cabeza al exterior. A la vista de todos. Diablos.
-Mira que mono! - no reacciono.
-Qué redondito! - okey, a las mujeres les gusta Mokona.
-Lo lleva como si fuese una chica! - bien…eso me cabreó.
-Joder! Todos me miran raro! Por qué no te quedaste en la tienda? Me guste o no… Ni siquiera me preguntaste, te metiste solo! - despotrico al bollo molesto.
-Qué rápido! - gritaba mientras rodaba en el interior del bolso.
-Qué no te oigan, bicho raro! Por qué no actúas como si fueses un peluche de verdad? Paseando con un peluche, parezco idiota! - continuaba mis quejas.
-No puedo más…- Mokona dijo mientras llevaba su manito a su boca y abría sus ojitos llorosos, para darme a entender que se había mareado de tanto rodar, y que iba a vomitar en consecuencia.
-Qué pasa?! No! Te has mareado?! Aquí ni se te ocurra vomitar! - le grito mientras corro desesperadamente hacia un parque cercano. En donde le hago tomar agua de un bebedero para que se le pase las molestias.
-Cuanto antes empecemos, antes terminaremos- le digo a Mokona mientras veíamos la sección de verdulería en el mercado.
Haciendo caso omiso a los ruidos de júbilo del bollo, que refriega su carita contra una bandeja de carne de cerdo. Agarro lo que está delante mío.
-Por qué está la col tan cara?!- digo mientras la devuelvo a su lugar.
-Pero la col le va muy bien al cerdo- proclama Mokona mientras salta del carrito hacia el cajón que contiene las coles.
Uh? -
-Allá va! - exclama mientras arroja la verdura al carrito.
-Estás segura de que podremos comer todo eso? Aquí hay comida para un regimiento! - le digo irritado señalándole lo lleno que estaba en este momento el carrito de compras.
-Uff…creí que nunca llegaría de nuevo. Es la última vez que vamos de compras juntos!- le confirmé al bollo negro.
-Ji, ji, ji, ji!- una risita fue toda la respuesta que recibí.
-Tch! Bastado burlón! Ahora por eso no hay bebida para ti hoy! - le advertí dejándolo en medio de la sala, mientras me iba hacia la cocina.
-NOOOOOOOO!- desgarradoramente gritó.
-Y ve poniendo la mesa o mañana tampoco beberás nada! - le grito desde lejos.
-Estoy en eso! - exclamó inmediatamente con un tono temeroso ante mi amenaza.
-Ahora veamos que puedo preparar para mis queridas amigas…espero que con la comida no se enojen tanto cuando me vean de nuevo…creo que será mejor si dejo preparado unos analgésicos para más tarde- decía en mi monólogo personal.
Dejando lista la comida para servirse, me decido a ver si Mokona ha terminado de poner la mesa. Verificando que hubiese cinco juegos de platos con sus respectivos cubiertos, me doy cuenta de un llamativo florero que el pequeño bollo ruidoso puso como centro de mesa, sacándome una sonrisa.
Un pequeño ramillete descansaba en el agua cristalina del jarrón transparente. Una muestra de una planta, por cada visitante que llegará en unos instantes.
La primera es una hermosa flor acampanada, solitaria, que posee seis tépalos petaloides. Los estambres, en número de seis, están insertados en el tubo del perigonio. Los frutos son cápsulas trilobuladas que contienen generalmente numerosas tripas. Sus pétalos de color blanco con un centro amarillento. Su aroma embriagador, suave y sutil. Una flor que demuestra perfectamente por su belleza, la razón de porque a ella decidieron llamarla así. Un narciso por una hermosa y adorable mujer, que, aunque rodeada de alimañas florece pura y ajena de aquellos que la rodean.
La segunda es una rama de un hermoso árbol, de follaje verde y brillante, que vegeta espontáneamente en las regiones mediterráneas y enriquece con su armonía parques y jardines. Las hojas que se conservan durante todo el año y son duras y correosas, de color verde oscuro en el haz y algo más pálido en el envés. Las flores que nacen en los extremos de las ramas, reunidas en grupos de cinco. Al romper las hojas, despiden un fragante y característico aroma, muy agradable, bastante tranquilizante para quien se encuentra cerca de ella. Una rama de laurel, una rama proveniente de aquella ninfa que no cedió ante las peticiones del dios del sol y le pidió a su padre que la ayude, convirtiéndola en un árbol majestuoso. Una rama que demuestra el honor de la mujer que está por venir, la elegancia en cada paso que da. El nombre que lleva en memoria a ese espíritu mitológico.
Y la última que adorna es una planta nativa Asia. Es una popular planta ornamental para jardines de flores en los climas templados, y también se utiliza en la floristería como flor de corte para el Día de San Valentín. Sus flores suelen tener una forma característica de color rojo con puntas blancas. Tiene hojas compuestas con folíolos de tres en tres en tallos. Las flores saben estar colgando en un racimo horizontal. Las flores llamadas comúnmente como "corazón de la virgen", "corazón sangrante" o "flores en el corazón". Con sus colores suaves que atraen a primera vista por su simplicidad, que no necesita de arreglos para sobresalir de las demás. Que, aunque sea muy rara de conseguir, una vez que se la tiene, se debe tratar con sumo cuidado. Una flor de aroma dulce y atrayente. Una que demuestra la delicadeza de ella, que quiere que la cuiden y la traten suavemente.
Debo decir que Mokona realmente sabe cómo adornar, con plantas homónimas a las visitas, bellas y sutiles como ellas. Plantas fuertes a pesar de su aspecto. Realmente como ellas.
Espero que realmente se encuentren bien, a pesar de saber cuáles son los deseos que ocultan en el corazón de cada una de ellas. Deseos que anhelan desde lo más profundo de su ser.
Mirando el sol en el cielo, puedo ver que todavía tengo 3 minutos para cambiarme de ropa. Dirigiéndome a mi habitación, descubro que Mokona se halla ahí, sacando tan solo un kimono negro con figuras de mariposas moradas. Dándole una mirada interrogativa, al porqué de solo una prenda de ropa, Mokona saca un termómetro de la nada y me indica la temperatura. Me había olvidado que últimamente la temperatura ha estado aumentando debido a llagada del verano. Le doy una mirada de agradecimiento al hiperkinético bollo negro y procedo a cambiarme de vestimenta.
Sentándome en el porche de la entrada a la intemperie de que lleguen, enciendo el tabaco de mi kisuru, a la cual le doy una profunda bocanada, sintiendo como el humo viaja dentro mío hasta llenar mis pulmones, expandiendo mi caja torácica, llenándome por dentro de una breve sensación de calidez, para luego liberarlo suavemente por mi boca, envolviéndome helicoidalmente en conjunto con el humo residual de la pipa de caña alargada. Mientras acaricio tranquilamente a Mokona, la única compañía que tengo en casa, ya que su contraparte blanca está de viaje con dos bellas mujeres y un grupo de jovencitas luchadoras.
-Si...ahí llegan...creo que ha llegado el momento de hacer frente a mi inminente castigo- digo de manera derrotada, dando otra bocanada al kisuru mientras el olor suave del tabaco se impregna en el aire.
Diviso junto a mi compañera de vivienda, tres figuras femeninas, caminando lenta pero elegantemente por el veredón que conecta el exterior con la tienda. Puedo ver la incertidumbre en sus movimientos casi imperceptibles al ojo no entrenado. Puedo observar un ligero temblor en las manos de la mujer más joven, como la muchacha de edad intermedia e muerde suavemente su labio inferior, o las miradas que da la mujer más adulta.
Cruzando el umbral de la cerca, puedo ver definitivamente sus características físicas.
La mujer adulta era alta, delgada, "buen aspecto", y muy pálida, con ojos azules, pelo rubio y largo, y una voz clara y fría. Su coloración del cabello por lo tanto difiere de la mayoría de la Cámara de Negro, que en general, tienen el cabello oscuro, aunque ella sí posee la arrogancia que parece característico de su familia. Su belleza dejó de ser empañada tras haber perdido su expresión que sugiere que ella estaba olfateando el estiércol cada vez que estaba en la compañía de su "marido". Ella era Narcissa Black, la hermana menor de Bellatrix Lestrange y Andrómeda Tonks.
La mujer de edad media estaba de pie en frente mío mirándome con ojos grandes. Una mujer de una belleza impresionante que parecía haber vuelto extrañamente mi alrededor sin aire. Debido a su herencia parte Veela, ella era una bruja impresionante y hermoso, y por lo tanto capturado una gran cantidad de atención por parte de los hombres y los celos de otras mujeres. Era alta y esbelta, con un aire de gracia que la hacía parecer como si ella se deslizaba cuando caminaba, y su sola presencia parecía emanar un brillo tenue, plateado. Ella también tenía un hermoso cabello plateado rubio que caía casi hasta la cintura, profundos ojos grandes, azules, piel blanca, y muy blancos, incluso los dientes. Ella tiene un acento francés distintiva y una voz melodiosa. Ella es altiva y amante de los comentarios burlones, pero ella puede ser cálido y apasionado. Esto demuestra cuando ella está alrededor de los que ama: su hermana y sus padres. También es capaz de practicar la autocrítica. Ella es Fleur Isabelle Delacour, antigua estudiante de Beauxbatons y contrincante en el Torneo de los Tres Magos.
Por último, la muchacha más joven. Lo que destaca a simple vista de ella son sus brillantes y fríos ojos azules, los cuales varían a un color verdoso con la luz solar, están rodeados de espesas y largas pestañas varios tonos más oscuros que su cabello, el cual es dorado claro, casi blanco el cual parece tener brillo propio. Cae en forma de cascada hasta la mitad de su espalda, y aquel resplandor plateado que posee le da una apariencia casi angelical a la chica, que está muy lejos de ser un ángel. Sus rasgos son finos y delicados, como los de una muñequita de porcelana. Su piel es excesivamente pálida, tersa y sin ningún tipo de imperfección. Es una joven de contextura delgada, cintura fina y largas piernas. Su estatura ronda la media, sin embargo, es un poco más alta que la mayoría de las chicas. Es bella y ella lo sabe y utiliza a su favor, sabe sacar partido a todos sus atributos físicos. Ella era Daphne Greengrass, la reina helada de Slytherin, hermana mayor de Astoria.
Observando que finalmente ya han advertido mi presencia, les regalo una sonrisa torcida, mientras que con mi mano derecha les doy una onda, y con la izquierda retiro el kisuru de mi boca. Solo para tratar de no reírme de las caras de sorpresa que han adquirido al verme.
-Harry? Eres tú en verdad? - me preguntaba Narcissa mientras se acercaba a mi lentamente, como si temiese que me esfumase de nuevo.
-Realmente eres 'Arry? - esta vez era la francesa quien cuestionaba mi presencia delate de ella.
-Potter? Si esto es una broma por favor termínala, no es gracioso- dijo la reina de hielo con veneno en su voz.
Sonreí a las tres chicas que estaban de repente con el ceño fruncido, solo para que inmediatamente corran hacia mi dirección. Derribándome, caí de espaldas al suelo de madera, mientras que ellas se posaron sobre mí. Turnándose para abrazarme y besarme en las mejillas. Puedo escuchar a Mokona riéndose de la situación en la que me hallo en este momento.
Lágrimas corrían por sus rostros como ríos. Sintiendo algo dentro mío, estiro mis manos y procedo a retirarlas de sus caras, suavemente como si fuesen hechas de la porcelana más frágil que puede haber. No quiero verlas llorar, al menos no por tristeza.
-No lloren por favor, no me gusta verlas tristes. Si alguna vez las vuelvo a ver llorando, espero que sean lágrimas de felicidad. Porque sus rostros fueron hechos para que brillen con una sonrisa- les digo en un susurro mientras acaricio tiernamente las mejillas de Daphne y Fleur, mientras Narcissa tiene su cara hundida en el calor de mi pecho al descubierto tras haberse corrido mi kimono.
La única respuesta que recibí fue de Narcissa, que de repente se sentó a horcajadas en mi cintura y me beso abrasadoramente, como una versión caliente de un Dementor, intentando succionar mi alma directamente. Sus labios carnosos y rojo carmesí, chocando limpiamente contra los míos. Sorprendiéndome y aprovechando la situación de que tenía mi boca abierta, adentro su lengua ágilmente, haciéndome gemir inconscientemente por la euforia.
-Wow…tan solo wo…-estaba diciendo solo para ser interrumpido por un sonido bastante peculiar.
¡BOFETADA!
-Qué fue es…- intenté preguntar solo para ser nuevamente interrumpido por una sensación cálida en mis labios.
Fleur había tomado esta vez la posición dominante sobre mi cadera, apretando mis costillas con sus piernas mientras tomaba mi rostro con sus manos y procedía a besarme fervientemente. Sus labios suaves como la seda y cálidos como una brasa recién sacada del fuego. Puedo sentir como su lengua pide permiso para adentrarse en mi boca, dándole el permiso que ella tanto quiere. La sensación de lucha entre nuestras lenguas, donde primero ella iba ganando, solo para que yo retome la posición dominante dentro de su boca. Luchando hasta el último resquicio de aire que tenemos en nuestros pulmones.
Una vez que nuestros pulmones ardían por la falta de oxígeno, decidimos separar nuestras bocas. Solo para ser sorprendido por una picazón repentina en mi mejilla.
¡BOFETADA!
-Qué caraj…- quise protestar solo para que una vez más interrumpan mi queja, tras el ataque inminente de la reina de hielo.
La tentación era tan grande y Daphne se lanzó duramente sobre mí. Me sorprendí al principio, pero luego puede sentir como me relajaba, ya que la sensación era muy agradable. En cuestión de segundos, la agarré por su fina cintura y la acerco a medida que profundizo el beso. Los ojos de Daphne se abrieron de repente con sorpresa, mientras su cuerpo se tensaba, solo para relajarse de nuevo, recostándose sobre mi pecho.
Una vez que terminamos de besarnos, procedió como sus acompañantes.
¡BOFETADA!
-En serio, cuál es su problema? - pregunto desgarradoramente, agarrando mis mejillas adoloridas por las fuertes bofetadas que recibí.
¡BOFETADA! ¡BOFETADA! ¡BOFETADA!
-Ya, ya! Lo siento, lo siento…- me disculpaba luego de otra ronda.
-Eres un cretino, idiota, estúpido!- gritaba Daphne en mi cara.
-Cerdo, no sabes cuánto lloramos por ti! - esta vez fue Narcissa la que me reclamaba.
-Nos dejaste…creíamos que habías muerto. Sufrí mucho 'Arry…mi corazón dolía mucho- dijo en un susurro suave Fleur.
Esa última sentencia, tocó algo dentro de mí. La culpa, el no haber pensado en los demás. El dolor que causé debido a la traición que recibí. No pensé sabiamente como afectaría a otra gente. A personas que me aprecian y me aman.
Agachando la cabeza con todo el arrepentimiento que sentía, me levanté de mi posición y las abracé fuertemente. Para que sientan que no soy una mera ilusión, que no me voy a desvanecer. Que estoy con ellas en este momento.
-Perdón…perdón por no haber pensado bien. Perdón por no pensar en ustedes. En la gente que aún me quería- decía débilmente, rogando que me perdonasen.
-…-
-…-
-Tonto…eres un tonto. Por qué lo hiciste? - me preguntó la muchacha más joven.
-Pasen adentro. He preparado el almuerzo para cuando ustedes llegasen. Pasen, y les contare todo desde el principio- dije mientras miraba contemplativamente los ojos de cada una de ellas, para luego retirarme al interior mostrándoles el camino.
Luego de haber disfrutado la comida, y haberlas introducido a Mokona, les conté toda la verdad de lo que había sucedido ese fatídico día.
Y sus consecuencias. Ya no pensaba ocultarles más nada a ellas tres. Sentía como una parte de mi magia se entrelazaba con las de ellas. En armonía, brindando una sensación de relax que no sentía desde que se fueron una diosa y su teniente.
-Así que, como es que ustedes dos llegaron con Narcissa? - les pregunto a las dos rubias jóvenes.
-Bueno verás…Draco me conto de un hombre que conocieron en los Estados Unidos junto a Astoria. Y que ese sujeto le brindaba deseos a cambio de algo. Pero nunca me dijo que ese tipo eras tú cuando me dio ese papel a nombre de Lord Black- explicó Narcissa.
-Astoria me dijo que alguien les había ayudado con su problema de salud. Que era alguien en quien nunca dudaría de sus actos. Alguien en quien ella confiaba. Así que quise venir cuando me enteré que Narcissa iba a venir, me le uní en el viaje- Daphne explayó.
-Yo me enteré porque Daphne me lo contó, me pareció interesante y decidí venir- Fleur intentó decir de manera convincente.
-Ajá…de Narcissa me creo lo que dijo. Pero sé que ustedes dos vinieron porque quieren que les conceda un deseo- le digo mientras las señalo.
-Qu-que?!-
-Co-com-cómo?!-
-Puedo sentirlo dentro de ustedes. Un deseo que quieren desesperadamente les cumpla. Pero tienen que saber que tendrán que pagar un precio por ello-
-Pero si tu cumpliste un deseo a Narcissa y no te pagó nada! - grito furiosa Fleur.
-Te equivocas pequeña flor. El precio de ella fue el haberme salvado en el bosque prohibido el día que decidí sacrificarme por ustedes. Y también un cigarro que ella me regaló- le digo tranquilamente para que no se enfurezca más y entienda.
-Gracias por librarme de ese hombre Harry. Realmente muchas gracias mi caballero de pelo desordenado- me dijo Cissa mientras se inclinaba hacia mí, y me daba un casto beso en los labios.
-De nada Cissa- le digo, sorprendiéndola por el apodo que le di, sonriendo.
-Entonces cómo puedes ayudarnos 'Arry? Ya no soporto más esta situación, lloro prácticamente todas las noches- en un susurro triste y con lágrimas en los ojos me decía la francesa.
-Shhh…no llores mi pequeña flor del corazón. Pues tu deseo ya ha sido pagado hace tiempo. Cuando me diste refugio durante mi búsqueda de los Horrocrux. Cuando, con una sonrisa hermosa me llevaste el desayuno. Y cuando me deseaste la mejor de las suertes- digo, tras acariciarle la cara, mientras ella ladea su cabeza, dejándose reposar ante la calidez que le brinda mi mano.
-Snif…lo odio 'Arry. Nunca me amó. Solo se casó conmigo para mostrarme como un trofeo. Para burlarse de mí. Intentó propasarse conmigo muchas veces, pero yo me defendía…- llorando decía, haciendo que mi rabia hacia "esa" familia aumente exponencialmente.
-Él no te molestará más mi flor…él ya no se acercará nunca más a ti o a tu familia. El precio de tu deseo fue pagado equilibradamente. Eres libre, mi pequeño pájaro de fuego- le digo con una sonrisa, mientras deposito suavemente un beso en su frente, en su entrecejo, en el puente de su nariz, la punta de ella, sus mejillas, su mentón, y por último sus labios aterciopelados. Logrando así, sacarle una brillante sonrisa que calentaba mi pecho.
-Gracias, gracias, gracias!- exclamaba alegremente, dándome besos repetidamente mientras reía.
-Ahora Elsa…cuál es tu deseo? - dirijo mi mirada burlonamente a la más joven de las rubias presentes.
-Elsa? Acaso no sabes cuál es mi nombre ahora Potter? - me preguntaba, al mismo tiempo que una venita se formaba en su frente tras mi burla.
-No te enfades, es solo que me recuerda a un personaje de un cuento de hadas muggle. Una linda reina de hielo. Las ironías de la vida, no crees Daffy? - le digo socarronamente mientras ella se sonrojaba tras su nuevo mote.
-Cállate Harry! -
-Bueno, bueno. Ahora podrías decirme cuál es tu deseo? -
-Yo…yo…yo tengo un contrato matrimonial con Theodore Nott. No quiero casarme con él. En la escuela actuaba como un bastardo, como si todas las mujeres le perteneciesen a él. Todas tenían que obedecerle o sufrirían accidentes. No quiero estar a su lado, porque sé que abusará de mí y luego cuando logre su acometido, se deshará de mi- tristemente proclamaba la reina de hielo, que en estos momentos derretía sus defensas, dejándome ver así su temor.
-Me llevo algo importante a cambio de conceder un deseo. Así es esta tienda. Cuál será tu pago equivalente? -
-Yo he traído esto de la bóveda de mi familia. Mi padre dice que perteneció a sus antepasados, pero que nadie ha logrado abrirlo- me dijo mientras me mostraba un tubo marrón oscuro con dibujos intrincados de flores doradas.
-Si…eso es un pago perfectamente igual. Ya no tendrás que preocuparte por ese contrato. Pues acaba de quemarse, y con ello, librándote de sus garras- le digo, solo para ser respondido con un derribo al suelo por una mata de pelo rubio.
-Hablas en serio? Ya no tengo que tener miedo por lo que me vaya a pasar? - me preguntaba con ojos grandes.
-Así es Daffy, ya no debes de temer a nada más- respondí solo para ser callado rápidamente por unos labios finos chocando contra los míos.
-Gracias Harry. Realmente eres el muchacho de oro- dijo alegremente mientras me abrazaba.
Luego de haber cumplido sus deseos, decidimos gastar el resto del día en el jardín. Disfrutando del día soleado, el verde del patio, el piar de los pájaros.
Charlas sin temas en particular, charlas sobre los visitantes que llegaron a la tienda.
Riéndonos por nuestras discusiones momentáneas, las cuales finalizaban con un puchero por parte de ellas.
Hasta que una ligera punzada detuvo mi risa. Advirtiéndoles inconscientemente a las chicas, de que algo pasaba.
- 'Arry? Te sucede algo? -
-Te encuentras bien Harry? -
-Necesitas ayuda? -
-No chicas…todo está bien. Pero creo que es hora de que regresen a casa- les digo suavemente, casi en un susurro, tratando de disimular las punzadas que estoy recibiendo.
-Eh? Por qué? Nos estás echando de tu casa?!- preguntó iracundamente Narcissa.
-No Cissa…les estoy pidiendo que regresen, ya que Astoria esta por dar a luz. Tu nieto está por nacer. Vas a ser abuela, felicidades. Una abuela bastante sexy si me lo permites- le digo con una sonrisa zorruna, haciendo lo imposible para simular el dolor.
-En…en serio!?- preguntaba sonrojada por el avance anterior.
-Sí, así que déjenme hacerles un traslador para que lleguen allá sin problemas- digo mientras configuro con los hechizos necesarios un pañuelo que tenía Fleur en su bolsillo.
-Tú no vendrás? - preguntaba Daphne.
-No ahora, quizás en algún tiempo. Prometo que iré a visitarlos de manera encubierta. Tomen esto, los dejará en frente a San Mungo-
-Gracias de nuevo Harry, puede que pronto volvamos a visitarte, nuestro valiente y lindo mago. Adiós y cuídate por favor. Te debemos mucho- me dijo Cissa, dándome un beso pleno mientras me abrazaba fuertemente contra su bello cuerpo.
-Adiós 'Arry, cuídate mon amour- declaró Fleur mientras me daba un beso francés, y sus manos se enredaban en mi pelo, a la vez que mis manos la tomaban por su cintura.
-Hasta luego Harry, mi muchacho de oro- decía Daphne, tomando mi rostro entre sus manos y besándome plenamente.
-Adiós chicas, cuídense. Y mándenles mis saludos a Draco, Astoria y al pequeño Scorpius- les digo mientras activo su traslador antes de que me pregunten como sabia el nombre del niño que estaba por nacer.
Una vez que veo cómo se van en un pequeño vórtice, me dejo caer en el suelo de madera, aferrándome a mi cuerpo, para hacer frente al dolor que debía sentir Astoria.
Agradezco a los dioses, en el momento en que decidí compartir el pago con Draco. No creo que hubiese sobrevivido a esto.
Apretando fuertemente los dientes, mi conciencia se apaga, y me dejo llevar a la oscuridad del descanso. Una vez que me despierte, Draco y Astoria tendrán un heredero. Nadie morirá esta vez. Ellos serán felices. Porque se lo merecen.
Sentimientos.
Sumergiéndose en la luz de una luciérnaga en un sueño de verano.
Amabilidad.
Rozándose levemente mientras surcan el cielo.
Hay muchas palabras que quieres decir, pero sólo un sentimiento que quieres compartir. Así que... esfuérzate.
Muy bien, el capitulo termino aqui.
Realmente espero que hayan disfrutado del desarrollo de la historia. Para el proximo capitulo comenzaran los hechos de los libros de PJ.
-pd: Estoy pensando en comenzar una historia crossover de HP/Bleach. En donde sera criado en el reino espiritual hasta el 4° año de hogwarts. Los emparejamientos sera un harem (se lo merece el pobre Harry) de versiones femeninas de personajes de Bleach-
Dejenme criticas y opiniones sobre la historia, ya que solo de esa manera me ayudaran a mejorarla con el tiempo.
Gracias por leer, y hasta el proximo capitulo!
