Primero de todo quería decirles que siento mucho no haber actualizado antes.
Aquí les dejo este nuevo capítulo, espero que les guste y lo disfruten!
CAPÍTULO VII: El juego de los engaños
"¿Te gusta la nerd?"
Esa pregunta resonaba en su cabeza repetidamente impidiéndole concentrarse en lo que realmente debía concentrarse: encontrar una forma para escapar de esa horrorosa situación en la que se había metido. Respiró hondo pasando una de sus manos por sus revoltosos cabellos, cuando todo esto acabase mataría a Gray por haberle preguntado tal estupidez…
"¿Te gusta la nerd?" ¡Por supuesto que no! Mataría a esa estúpida princesita de hielo cuando esta clase acabara. No entendía como el estúpido de su amigo pudo preguntarle algo tan obvio como eso, como pudo siquiera pasarle por la cabeza tremenda pregunta cuando la respuesta era –para él- más que obvia…
- Dado que no hay profesor y no creo que sea adecuado responder una pregunta tan personal delante de todos, creo que lo mejor sería salir a fuera para poder hablar con algo de privacidad –argumentó de nuevo sonando tan educado y respetuosos como le fue posible. Odiaba tener que actuar como un jodido sabelotodo… odiaba sonar como un estúpido niñito bueno…-
Las cejas de Lucy se alzaron curiosas y sus carnosos labios se curvaron mientras sus ojos se llenaban con un brillo divertido. La rubia había jugado sus cartas a la perfección y ahora el peli rosa estaba entre la espada y la pared. Hiciera lo que hiciera para responder la pregunta de Gray el resultado sería el mismo: quedaría como un Don Juan rompe corazones y –consecuentemente- perdería la apuesta.
Natsu debía pensar una forma para salir de ese lio sin salirse de su rol de buen niño pero, ¿cómo?
Esa Santita había logrado que todos pensaran que había algo entre ellos y si ahora el peli rosa lo negaba estaba seguro de que la rubia montaría un numerito para hacerle quedar como el malo de la película. Debía pensar detenidamente en lo que haría para vengarse de la chica, un solo error y perdería la apuesta.
Mantén cerca a tus amigos, pero más cerca a tus enemigos.
¡Eso era! ¿La Santita quería jugar al juego de los engaños? Bien, entonces jugarían a ese juego. Le ganaría con lo que ella misma había empezado, le haría arrepentirse de haber entrado por esa puerta con ese jersey puesto y le haría arrepentirse de haber intentado arruinar una reputación de años. Pronto esa rubia conocería lo que significaba meterse con Natsu Dragneel.
Entonces, antes de que el peli rosa pudiera poner su nuevo plan en marcha, la voz de su amigo le llamó la atención.
- ¿Por qué no respondes a la pregunta de Gray, Natsu? –esta vez fue Loke el que habló- ¿Acaso es verdad que te gusta la nerd?
Increíble. ¿Qué demonios les pasaba a sus amigos hoy?
Sus cejas de fruncieron por la actitud de sus amigos. Sus jades ojos miraron con frustración a esa rubia que –sentada no muy lejos de él- seguía mirándole con diversión en los ojos. La intensa mirada del peli rosa reclamaba a la chica cualquier movimiento, cualquier respuesta a su propuesta, si no salía de esa aula debería modificar su plan.
- Yo no voy a ir a ningún lado –dijo Lucy tranquilamente al ver que Natsu le miraba mientras se encogía de hombros- si quieres decirme algo dilo delante de todos.
Maldición.
La repentina respuesta de la chica fue la chispa que encendió la hoguera. Susurros, murmullos, gritos… Natsu miró incrédulo a sus amigos quienes –al igual que todos sus compañeros de clase- discutían entre ellos cual podía ser la relación entre el peli rosa y la nerd del instituto.
Mierda.
Debía pensar en algo, cualquier cosa, algo que le permitiese acabar con todo esto sin ser tachado de Don Juan o rompecorazones. Debía encontrar una forma para ganar a Lucy sin que ella pudiera hacer nada para detenerle. Debía hacer cualquier cosa pero… ¿cómo se suponía que lo haría? Lucy se lo había puesto difícil, demasiado difícil y ahora que se había negado a salir a fuera con él todo estaba en su contra.
- Has perdido –susurró la chica de tal forma que solo él pudo escucharla-
Frunció el ceño molesto. No, no había perdido aún.
- ¡Silencio! –su repentino gritó alarmó a todos.-
Los susurros, los murmullos, los gritos… todo sonido había cesado gradualmente hasta que el más absoluto silencio envolvió por completo al peli rosa. Natsu tenía la mirada fija en la rubia quien –con una tranquilidad para nada propia en ella- le miraba con una sonrisa victoriosa en los labios sin apartar la mirada de él. Lucy estaba totalmente equivocada si creía que había ganado.
- Si realmente quieres que conteste a esa pregunta delante de todos, entonces lo haré –dijo serenamente y totalmente convencido de lo que hacía- solo quiero que sepas que lo hago porque es lo que tú misma me pediste.
Que empiece el verdadero juego de los engaños, Santita.
En esa apuesta ambos disponían de las mismas cartas y sería el que mejor las jugara el que acabaría ganando. Entonces, si Lucy quería jugar a ese juego, Natsu estaba dispuesto a jugar. Si Lucy quería que todos creyeran lo que no era verdad, entonces todos creerían lo que no es verdad. Si Lucy quería que todos creyeran que ella y él tenían algo, entonces todos iban a creer que ella y él tenían algo.
Ella había decidido jugar a ese juego y por culpa de ese juego acabaría perdiendo.
- Te escucho –dijo una tranquila Lucy quien, en el interior de su cabeza, empezaba a celebrar su inminente victoria.-
- Bien –tragó saliva Natsu- Como todos saben a la ner-, quiero decir, a Lucy y a mí, nos encargaron una terea hace apenas dos días. En ese entonces fui a casa de Lucy para hacer la tarea pero… -se detuvo un momento- pero al final se podría decir no hicimos mucha tarea…
¡Aquí viene la venganza Santita!
Una sola frase fue suficiente para que el aula se llenase de nuevo de voces y comentarios que viajaban de boca en boca. Todas las chicas miraban furiosas a la rubia quien –con los ojos abiertos al máximo- maldecía a en voz baja a Natsu. Ese estúpido peli rosa estaba haciendo exactamente lo que ella había intentado hacer con él momentos antes: destruir su reputación.
No iba a perdonarle. Cada día que pasaba al lado de Natsu más eran las razones por las que quería ganar la apuesta.
- Digamos que yo soy la razón por la que Lucy dejo de vestirse con esas horrorosas ropas holgadas –dijo clavando su jade mirada en los iracundos ojos de la rubia- y también la razón por la que ahora viste como todo una chica normal lo haría.
Le mataría, le mataría hasta que no quedase ningún rastro de él. "En ese entonces fui a casa de Lucy para hacer la tarea pero… pero al final no hicimos mucha tarea…." No podía ser cierto que acabara de decir eso… esas estúpidas palabras eran demasiado mal interpretables y estaba claro que más de una persona había entendido mal el significado de la frase ¡Acababa de dejarla como una chica cualquiera, como una de esas enamoradizas y molestas chicas que le persiguen a todos lados! No, eso no quedaría así….
- Sigues sin responder a mi pregunta –dijo, de nuevo, Gray proporcionándole una necesaria ayuda a Lucy- ¿Te gusta o no te gusta la nerd?
Los achocolatados ojos de Lucy viajaron hasta Grey dándole las gracias en silencio. No había forma de que Natsu pudiera responder esa pregunta sin que perdiera la apuesta, no había forma de que lo hiciera y por lo tanto, no había forma de que ganara. Estaba todo decidido: Lucy Heartfilia había ganado la apuesta.
- A eso iba ahora –dijo Natsu levantándose de su asiento y caminando hasta donde estaba sentada la rubia-. Después de esa tarde en la que fui a su casa para hacer esa tarea –habló despacio ante la atenta y furiosa mirada de la rubia- después de pasar esa tarde a solas con Lucy tuve la oportunidad de conocerla mucho, mucho mejor –dijo usando, otra vez, palabras fácilmente mal interpretables- Creo que después de descubrir lo que había detrás de esa chica que todos tachábamos de nerd he logrado conocerla lo suficiente como para decir que no hemos sido justos con ella. –Dijo sonando como todo un buen niño respetuoso- Creo que esta chica no es solamente una nerd, sino una chica como cualquier otra y creo que debería ser tratada con respeto. También creo que después de haber pasado esa tarde con ella y haberla conocido como la conocí-
Lucy abrió los ojos sorprendida por la respuesta del peli rosa, esto ya era demasiado, esta vez sí que se había pasado y había usado palabras demasiado directas. Acababa de dejarla como si fuera una de esas enamoradizas chicas que le van detrás todo el día. Como una de esas chicas que ahora le miraban con furiosos ojos creyéndose cada una de las palabras que Natsu estaba pronunciando. No, no iba a perdonarle jamás por haber inventado todo esto.
- Les pido que la traten con su debido respeto porque –seguía hablando tan educadamente como sabía- porque después de pasar esa tarde con ella, creo que me—
- ¡Ya basta! –gritó exasperada Lucy- ¡Ya basta!
No, no iba a dejarla como una de esas chicas, no iba a romper su reputación. Le odiaba, le odiaba, le odiaba, no le perdonaría jamás. Sentía todas las miradas clavadas en ella. Se miró, quería arrancarse ese jersey y ponerse de nuevo –aunque estuviera mojado y transparentase- su diminuto jersey blanco. Llevar ese estúpido jersey de Natsu solo reafirmaba las palabras del chico y le hacía parecer como una de esas chicas que van detrás de él cada día.
- ¡Y quien iba a pensar que la santita no era tan santita! –gritó alguien- ¿¡Qué más escondes rubia!? –gritó otro-
Los achocolatados ojos de Lucy se clavaron en los chicos que acababan de hablar y –después- en el peli rosa que le miraba con una sonrisa victoriosa pintada en los labios.
- ¡Tú y yo nos vamos a fuera ahora! –dijo la rubia arrastrando a Natsu con ella-
Natsu: 1
Lucy: 0
El peli rosa sonrió victorioso por haber causado tal reacción en la chica. Los jades ojos de Natsu se clavaron en esa pequeña mano que le cogía fuertemente arrastrándole fuera del aula. Esta chica era la persona más divertida que había conocido en un largo tiempo. Quizás –pensándoselo mejor- no era del todo cierto que no le gustase. Sonrió ante el pensamiento y siguió a la chica sin resistirse.
Al cabo de poco los pasos de la rubia se detuvieron y -girando sobre sus talones- miró al chico con unos ojos llenos de ira contenida.
- ¡No voy a perdonarte jamás por lo que has hecho! –gritó una enfurecida Lucy una vez fuera del aula- ¿¡cómo pudiste inventarte todo eso!?
- Yo no inventé nada… -se excusó- solo use palabras un poco mal interpretables, esos es todo –contestó divertido ante la reacción de la chica mientras seguía mirando esa pequeña mano que cubría su muñeca-
Los pasillos del instituto estaban completamente vacíos y –no muy lejos de ellos- podían oír el sonido de las voces de sus compañeros quienes probablemente estarían hablando de ellos. Natsu admiró a la chica que tenía delante y –por primera vez- admitió en silencio que no era para nada fea, es más, Lucy era bastante bonita.
- ¡Escúchame cuando te habló! –el peli rosa salió de su trancé al sentir las pequeñas manos de la chica cogiendo suavemente su jersey mientras su respiración chocaba contra su piel por culpa de la cercanía de sus caras- ¡No te voy a perdonar nunca por lo que me hiciste! ¡Me dejaste como una chica cualquiera! –seguía gritando, pero Natsu no le escuchaba- ¡No te lo pienso perdonar! ¡Pienso ganar esta apuesta cueste lo que cueste!
Movió su mirada hasta los achocolatados ojos de la chica y sonrió ante su última afirmación. ¿Ganar? No, ella no iba a ganar.
- Primero: no vas a ganar porque el vencedor seré yo –dijo tranquilamente sin apartarse un solo milímetro-. Segundo: yo no te deje como una chica cualquiera, que los otros lo hayan mal interpretado todo no es mi problema. -
- Serás…
- Seré un chico educado y listo que sabe usar bien las palabras –sonrió orgulloso de sí mismo- Te dije que ganaría y ganaré. Puedes intentar lo que quieras, nada hará cambiar el hecho de que vas a perder, Santita. –sonrió victorioso.- Nos vemos luego- se despidió y, acortando por completo la distancia entre ellos, depositó un casto beso en su mejilla -
¿Peró que demonios fue...?
Lucy llevó institinivamente su mano a la zona en la que los labios de Natsu había besado. El timbre sonó y, sin que Lucy pudiera hacer nada para impedirlo, Natsu se alejó ingresando de nuevo en el aula.
Entonces -sin previo aviso- escucho la voz de Grey en el interior de su cabeza: "¿Te gusta la nerd?"
¡Hasta aquí el capítulo de hoy!
Lo primero que quería decirles es que siento no haber actualizado antes pero me fue imposible. No he tenido tiempo para escribir nada hasta hoy y seguramente la próxima semana será igual de estresante que estos últimos días.
Siento muchísimo no poder actualizar cada semana como lo hacía antes pero me es totalmente imposible. Intentaré actualizar siempre que pueda... siento tener que hacerles esperar más de una semana por un nuevo capítulo :(
En fin, espero que les haya gustado este nuevo capítulo y quiero agradecer a los que dejasteis un lindo comentario en el capítulo anterior. Siento haberles hecho esperar tanto tiempo pero aquí tienen el capítulo.
