Bodas y despedidas

Se quedó con sus hermanas, porque comenzaba a ver a Cora como una hermana, hasta la tarde, comieron juntas y bebieron un vino suave y aromático, hablaron de todo y de nada, se rieron y Cora les trenzó el cabello con mucha habilidad, contándoles cómo hacía lo mismo con su padre y su hermano.

- Amahk es muy diestro con el arco y el arakh, el látigo no le gusta tanto, pero es un gran guerrero, la última vez que nos vimos su trenza ya tenía seis campanillas, si ustedes pudieran conocerlo…cabalga como un centauro-

Arya estaba ayudando a Cora con su trenza cuando Willas, Jon y Gendry entraron en la carpa, el señor de Highgarden se acercó a su mujer, besándola delicadamente en los labios, Arya lo observó, en realidad era un hombre bastante atractivo y sus ojos celestes derramaban amor por Sansa.

- Mi señora, me alegra ver que no se aburrieron sin nosotros- dijo Willas, sentándose junto a Sansa – tu cabello luce muy bonito, parece cobre trenzado-

- Lo hizo Cora- habló Sansa, sonriendo, totalmente enamorada – nos estaba contando sobre las puertas de Vaes Dothrak, y también de su hermano…-

- Amahk- dijo Arya – es un nombre muy bonito-

- Significa "de oro y bronce"*- explicó Cora – y le queda, la piel de Amahk es bronceada por el sol, pero cuando pasábamos mucho tiempo en las ciudades, sin cabalgar, se ponía blanco como cualquier ponienti, además entre sus cabellos negros y lisos siempre encontrábamos hebras doradas, igual que en su barba y bigote-

- Un día lo convenceré de que venga a visitarnos- le dijo Jon, sonriendo.

Gendry estaba callado, miró a Arya largamente, como si la mirara por vez primera, sonrió y fue como si sus profundos ojos azules se hicieran aún más hondos y bellos, Arya se puso de pie, acercándose a su esposo le abrazó con cariño.

- Estás muy callado- le dijo, sonriendo - ¿pasó algo?-

- No, estoy cansado, nada más- respondió su marido, sonriéndole todavía – y tú también debes estar cansada, no dormimos bien, ¿por qué no vamos a recostarnos un rato?-

- Sí, mi señor- le contestó Arya, jamás creyó que se sentiría tan bien llamarle así.

Se despidieron, prometiendo verse en la cena, y fueron a su tienda, Arya comenzó a desvestirse cuando sintió los brazos de su marido rodeándole la cintura.

- Creí que estabas cansado- dijo Arya, sonriendo.

- Nunca estaré cansado para ti- respondió Gendry.

Le arrancó la ropa, sin fijarse si rompía las telas, a Arya poco le importaba, se dejó envolver por su marido, sintiendo sus rudas pero deliciosas caricias, la tomó con más fuerza que las otras veces, llegando incluso a lastimarla un poco, sin embargo el placer superó por mucho al dolor, Arya sintió alcanzar sus límites más de una vez antes de que su marido lo hiciera, entonces tenían que detenerse un momento pero en cuanto sentía recuperar el aliento, Gendry volvía a atacarla sin piedad a sus gemidos y ruegos, y después de lo que a Arya le parecieron horas, pudo sentirlo derramándose dentro de ella.

Se quedaron tumbados en la cama, desnudos y sudando, Gendry la apretaba fuerte contra su pecho, Arya se sentía cansadísima, el cuerpo le dolía y el sueño la estaba venciendo cuando sintió a su marido acariciarla de nuevo, sintió sus besos entre los senos, bajando y bajando, otra vez hizo eso con su boca que se sentía tan bien, Arya acarició los negros mechones de Gendry, guiándolo, trató de evitarlo pero no pudo contener sus gemidos y suspiros, cuando gimió el nombre de su esposo y se sintió de nuevo en el límite, Gendry la besó en la boca, la abrazó y le dijo que la amaba tantas veces que no pudo contarlas.

- Hey, ustedes dos- gruñó Jon, entrando a la tienda – dejen de gritar, se les puede oír hasta la Winterfell-

Arya agradeció estar envuelta en las sábanas, Gendry se rió y pidió disculpas.

- Ya terminamos- dijo su marido, comenzando a vestirse – es hora de cenar, ¿no?-

- Sí, pero no creo que hayas dejado a mi hermana en condiciones de caminar, hijo de la gran puta- dijo Jon, riéndose.

- Estoy bien, idiota- gruñó Arya.

- Como prefieras- continuó Jon, sin quitar su sonrisa burlona – la cena se sirve en la carpa del rey-

Arya esperó a que su hermano saliera para levantarse de la cama, buscó en los baúles y sonrió al encontrar el vestido azul que había usado la noche en que ella y Gendry se besaron por primera vez, decidió ponérselo, recibiendo una sonrisa por parte de su marido, salieron de la tienda tomados del brazo.

En la carpa del rey podía escucharse la música y las voces de mucha gente, Arya se aferró un poco más fuerte a Gendry cuando entraron, todas las miradas fueron para ellos, la Stark sintió que se le subían los colores al rostro, buscó desesperadamente una cara más familiar cuando se topó con la dulce Shireen, temblando como un borreguito junto a Devan, quien se veía igual de nervioso, Lord Stannis y Lord Davos hablaban con ellos con mucha seriedad.

- ¿Pasa algo?- preguntó Arya, acercándose a la muchacha, quien no dejaba de temblar – Shireen, estás pálida-

- Me voy a casar- soltó la rubia, con los ojos azules abiertos como platos – hoy, Arya, hoy, hoy me caso, hoy-

- Oh por…- masculló Gendry, mirando a su tío - ¿es en serio?, ¿para qué adelantar las cosas?-

- Me lo dice el señor que se fugó con la novia y se casó frente a un árbol- masculló Stannis, cruzándose de brazos – el rey ofreció celebrar la ceremonia esta misma noche, no veo el problema-

-¡Aquí está!- exclamó Sansa, se había acercado tan rápido que Arya no la sintió llegar – hice lo mejor que pude, creo que estará bien-

Sansa extendió a Shireen una capa de doncella color esmeralda, hecha de hermoso terciopelo con bordados de flores doradas.

- Comprenderán que entre mis cosas no tenía nada con las astas o el venado Baratheon- explicó la pelirroja – era parte de uno de mis vestidos, creo que el verde te quedará bien-

- Gra-gra-cias- balbució Shireen, acariciando la tela de su improvisada capa de doncella- es muy hermosa-

- No estés tan nerviosa, pequeña- le consoló Sansa – te vas a casar, debes estar contenta-

- Lo estoy- admitió la muchacha – estoy feliz-

Arya sonrió, acarició con cariño las hebras doradas del cabello de Shireen, tratando de transmitirle algo de calma, Jon se acercó con una sonrisa, llevaba una capa negra en las manos la cual tendió a Devan

- Perdonarás que no lleve el estandarte de tu casa, pero como todo fue tan improvisado…-

- No se preocupe, su alteza- respondió Devan, siempre correcto, tomando la capa con una sonrisa – servirá, le agradezco-

- Eres un buen muchacho, Devan- dijo Jon, sonriendo – y Shireen es una muchacha virtuosa y buena, estoy seguro que serán muy felices-

- Gracias, mi rey- respondió Shireen, quien ya no temblaba tanto.

El rey Aegon entró, escoltado por su leal Lord Connington y Ser Rolly, vestía de púrpura y negro, resaltando el color de sus ojos, sonrió y se acercó a la pareja que contraería nupcias.

- Afuera todo está dispuesto- dijo el rey, sin perder su sonrisa – el septón espera por ustedes, un acontecimiento feliz entre tantas desventuras nos animará a todos-

Salieron tras el rey, Shireen del brazo de su padre, afuera, como había dicho Aegon, los esperaba un improvisado altar, habían hecho un camino con antorchas para que pasaran los novios, Lord Stannis entregó a su hija, como marcaba la tradición, Arya podía asegurar que por un instante creyó ver una lágrima en los ojos del Baratheon, pero si estaba ahí o no, no pudo comprobarlo.

La ceremonia fue hermosa, Gendry sostuvo la mano de Arya en todo momento, al finalizar se anunció que se serviría un abundante banquete en honor a los recién casados, Gendry y Arya regresaron a la tienda del rey junto con los nuevos esposos, la comida estaba dispuesta y la música no se hizo esperar, Arya vio a Tommen y a su caballero de las flores entrar juntos, seguidos de Brienne, Jaime y sus gemelos; poco después entró Lord Willas junto a Sansa, además de Jon, Cora, Bran, Rickon y los Reed, el rey y sus acompañantes.

Los recién casados apenas y probaron bocado, se pasaron casi toda la noche bailando, platicando y riendo de chistes que no compartían, Devan sostenía orgulloso la mano de su mujer, a quien no dejaba de sonreírle.

- ¡Es hora del encamamiento!- gritó alguien.

- ¡Sí, a encamarlos!- respondió alguien más.

- ¡A encamarlos, a encamarlos, a encamarlos!- corearon las voces.

- Amigos, tranquilos- intervino Aegon – la tradición es la tradición, así que las damas, por favor encárguense del joven y apuesto Devan, y los caballeros sean gentiles con nuestra dulce Shireen-

Las mujeres fueron sobre Devan, quitándole las botas y llevándoselo a empujones, al salir de la carpa el muchacho ya iba con el torso desnudo, a Shireen la levantaron en volandas, salió aún vestida de la tienda pero eso no iba a durar.

- ¿Eso del encamamiento es absolutamente necesario?- preguntó Meera, haciendo una mueca – me parece de mal gusto-

- Puedo prohibirlo en nuestra boda- respondió Bran, sonriendo.

- Cursi, eso eres- masculló el joven Reed, con una sonrisa traviesa.

- Cállate, pequeño abuelo- bufó Bran, rodando los ojos – agradecido deberías estar, de no haber sido por Meera ahora no tendrías ni un diente en esa boca-

- Es una tradición rara- intervino Cora – en el khalasar, cuando hay boda, el marido lleva a su mujer a un lugar apartado, cabalgan juntos y se aman bajo las estrellas, todo acontecimiento importante debe ocurrir bajo las estrellas-

- Me parece más bonito que el encamamiento- dijo Sansa – cuando me casé con Willas…dioses, estaba aterrada-

- ¿Eso es una indirecta?- preguntó Willas, sonriendo.

- Para nada, mi señor, usted resultó ser el más galante y dulce de los caballeros- respondió Sansa, roja como una manzana – pero que tanto hombre medio ebrio te quite la ropa…-

- Robb y Renly fueron a encamar a Lady Shireen- comentó Jaime, aguantándose la risa - Ay, mis hijos son unos pequeños dementes-

- Tenían a quién salir- bufó Brienne, cruzándose de brazos – Tommen, cuando todo esto termine, en realidad quisiera que nos acompañaras a Casterly Rock-

- Y así lo haré, mi señora- respondió el apuesto muchacho – claro que primero acompañaré a Ser Loras hasta Highgarden, para despedirnos y…-

- Supuse que Ser Loras querría acompañarte a Casterly Rock- intervino Jaime – las puertas de mi casa estarán abiertas para recibirlo, aunque si desean visitar Highgarden primero no habrá problemas-

- Gracias, Ser- respondió el caballero de las flores – en realidad me gustaría quedarme junto a Tommen-

- Si van a emprender un viaje, primero deben visitar el norte- dijo Jon – Winterfell, el Muro, el norte forma a los caballeros, los hace fuertes-

-Y los congela- dijo Aegon, sonriendo – a Maggy le gustaría verte, Loras, y creo que también le daría gusto ver a Tommen, después de eso pueden irse al Muro o a donde quieran, claro, volviendo con tu señor padre cuando te canses de las aventuras-

- Serán viajes largos- agregó Tommen.

- No si se hacen a lomos de un dragón- dijo el rey – me sentiría muy feliz si me dejan llevarlos hasta Highgarden-

- Oh, mi rey, eso…eso es muy generoso- balbució Loras – muchas gracias, en verdad-

- Si me disculpan, iré a buscar a mis hijos, ya han tenido bastante por esta noche- habló Brienne – tienen que descansar, mañana partiremos temprano-

- ¿Partir?- preguntó Arya – Pero, ¿a dónde?, Casterly Rock está muy lejos-

- A Rosby- respondió Gendry – las mujeres y los niños se van a Rosby, incluyéndote-

Arya sintió que le tiraban un balde de agua fría, ¿alejarse de Gendry?, ¿alejarse ahora que estaban casados?

- No me quiero ir- protestó Arya.

- Sabía que dirías eso, pero ya está arreglado- Gendry se levantó – será mejor que vayamos a dormir-

No pudo protestar, su esposo la tomó del brazo y la llevó hasta su tienda, una vez ahí Arya se liberó de su agarre, mirándole enfurecida.

- ¿Por qué no me dijiste nada?-

- ¿Serviría de algo?, igual ibas a negarte- respondió Gendry – tus cosas están listas, mañana te vas-

- No-

- Sí-

- He dicho que no-

- Y yo he dicho que sí, soy tu esposo y debes obedecer-

- ¿Me lo estás ordenando?-

- Te lo estoy pidiendo, no quiero tener que ordenarlo, Arya, te irás mañana a Rosby te guste o no-

- Soy una guerrera, no tengo por qué…-

- No está a discusión, la decisión está tomada-

No se dijo más, Arya estaba furiosa, se desvistió y se metió a la cama sin mirar a Gendry, ¿por qué tomaba decisiones sin consultarla?, ella podía pelear, era fuerte, era hábil, podía ser igual y hasta mejor que cualquier caballero; sintió el peso de su marido junto a ella y sus fuertes brazos rodeándola.

- Es por tu seguridad, Arya, sé que eres valiente, la mujer más valiente que he conocido, pero…tengo miedo de perderte, si algo te pasara…no podría soportarlo, por eso quiero que vayas a un lugar seguro-

- ¿Y si te pasa algo a ti?- preguntó Arya.

- Nada pasará, en serio, no te preocupes por mí-

Era inevitable preocuparse, pero Arya no tenía más ánimos de discutir, decidió abrazar a su esposo y dormir junto a él, pasarían un buen tiempo sin estar así.

La mañana no había aclarado cuando se levantaron, los baúles estaban listos como Gendry le había dicho, afuera la caravana estaba lista, con carretas y los caballos dispuestos, Arya se alegró al ver a Alba, su yegua blanca.

- La traje, como prometí- le dijo Jon, sonriendo – Cora también se va, sé que sonará raro pero…te la encargo, hermanita, a mi esposa, cuídala-

- Lo haré- respondió Arya, abrazando a su hermano.

Bran se despidió de una Meera visiblemente incómoda, por lo que le habían contado, Arya sabía que la muchacha era una buena guerrera, debía ser igual de difícil despedirse sabiendo que podía ser de utilidad.

Brienne de Tarth tenía el rostro sereno y resignado, sus hijos correteaban a su alrededor, persiguiendo a un cachorro de labrador color dorado.

- Se llama Marcus- dijo Renly, cargando al cachorrito – papá nos lo regaló-

- Crecerá mucho- intervino Robb – y saldremos de cacería con él-

Sansa hablaba con su marido, tomados del brazo y caminando con tranquilidad, su perro negro los seguía meneando la cola, Arya imaginaba cual era el nombre de ese animal.

Por su parte, Jeyne se despedía con lágrimas de su marido, los pequeños hijos de Theon lo rodeaban, mirándolo con sus ojos inocentes, el Greyjoy los besó a todos, finalizando con Jeyne, murmurándole palabras tranquilizadoras.

Arya montó a Alba, recibiendo un beso de despedida de su esposo, y se alejó sin volver la vista, emparejó a Cora, que se veía triste y gris, pero la más triste era sin duda Shireen, no lloraba ni decía nada pero podían vérselo en el rostro.

Los huargos rodeaban la caravana, Arya se alegró de ver a Nymeria, desmontó para poder acercarse a la loba, en eso estaba cuando escuchó el aire enfurecerse, era un sonido familiar, enseguida levantó la vista para encontrarse con Rhaegal, Jon lo hizo descender despacio, desmontó de un salto y se acercó a su esposa; Arya no podía quitar la vista del dragón, era una criatura hermosa, se aproximó con cuidado, Nymeria iba justo detrás de ella, Rhaegal no emitió ningún sonido, dejó que Arya lo acariciara.

- Parece que le gustas- dijo Jon.

Era como si el dragón ronroneara cuando Arya lo tocaba, no pudo reprimir una sonrisa.

- A mi me agrada, te cuida bien, Jon- dijo Arya, alejándose un poco - ¿todo en orden?-

- Sí, sólo quería besar a mi esposa una vez más- admitió Jon – si los dioses son bondadosos, su viaje será sólo de dos jornadas, en Rosby los recibirán muy bien-

- Confiemos en que así será- respondió Arya – entonces…te veré pronto, hermano-


Hola :B, les dejaré tres capis porque: 1) estaba malita y no pude actualizar, y 2) mañana me voy a la playa (odio la playa) y creo que no podré subir nada por un ratito,