CAPÍTULO 6
Se propuso estudiar cada movimiento que sus captores realizaran, tenía que encontrar una manera de librarse de ellos, a pesar del dolor y agotamiento que invadía todo su cuerpo, aún su alma permanecía fuerte y la decisión de que no iba a dejar este mundo, por lo menos no hasta que hubiese resuelto las cosas con su padre, le dieron a Legolas el impulso necesario para poner en marcha su plan.
Cuando los orcos le dieron la espalda, convencidos de que el joven príncipe estaba inconsciente, Legolas se puso en pie, tan silenciosamente como le fue posible y en un rápido movimiento, que a pesar de la debilidad de su cuerpo le permitió un desarrollo fluido, arrebató la cimitarra a uno de los orcos que se encontraba más cerca de él, aprovechando la sorpresa de la criatura, lo apuñaló en el vientre para desplazarse, no tan hábilmente pero aun así con destreza, a su segundo oponente, quien no tuvo tiempo de reaccionar cuando el arma cortó a través de su garganta.
Tambaleándose, Legolas encontró soporte en la pared de la caverna, aferró su costado derecho y respirando tan profundo como le fue posible, comenzó a caminar.
Sus pasos lo llevaron rápidamente al exterior de la caverna, allí podía oír el sonido de los árboles y el murmullo del río, finalmente había escapado y lo más importante es que si él a pesar de su situación había logrado liberarse, entonces no sería un problema para su padre el encontrarlo, tristemente pensó que solo era necesario seguir las manchas de sangre en las paredes de la caverna y las torpes huellas que sus cansados pies estaban dejando en el suelo rocoso.
Encontrando soporte en un árbol cercano, el príncipe se permitió unos segundos para ralentizar su respiración y calmar su agitado corazón, sin embargo el destino parecía colocar obstáculo tras obstáculo al joven elfo, ya que el árbol prácticamente gritó en alarma instando al joven a correr, a buscar refugio de sus enemigos, pero era demasiado tarde, Legolas giró sobre sus talones solo para encontrar un par de furiosos ojos rojos; su corazón casi se detiene en su pecho y en menos de un segundo sopesó todas sus opciones, ahora que estaba tan cerca de la libertad, no se iba a dar por vencido.
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El rastro de muerte que el pequeño grupo dejó tras de sí, no pasó desapercibido por el señor de las tinieblas, por lo que cuando el grupo alcanzó la última sala improvisada en la fría y oscura caverna, Elathan ya los estaba esperando.
Thranduil fijó sus desafiantes ojos azules sobre el ser de rostropálido y negros ojos en el centro de la habitación, a sus costados divisó a por lo menos media docena de orcos por lado, pero eso no le importó, su objetivo estaba en el responsable de capturar a su hijo.
-Veo que has logrado encontrar mi morada rey Thranduil – la última parte fue dicha con evidente odio.
-¿Dónde está mi hijo? – fue la simple pero demandante respuesta del elfo, mientras su puño se cerró tan fuerte en la empuñadura de su espada que dejó sus nudillos blancos.
-Tu hijo está bien resguardado su majestad… – se inclinó al final de la frase – …al menos lo poco que queda de él-
La sonrisa desquiciada en el rostro de Elathan hizo que la sangre del rey hirviera en rabia y sin pensarlo dos veces arremetió contra él.
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El drow se había acercado peligrosamente al elfo rubio, por lo que tuvo que blandir la espada nuevamente en un intento casi desesperado por mantener la distancia, dadas las circunstancias Legolas estaba combatiendo bastante bien, pero el dolor y tormento que la criatura le provocaba solo con su cercanía estaba debilitando demasiado al príncipe, si la batalla no terminaba pronto, iba a sucumbir a la oscuridad.
Su enemigo atacaba dispuesto a matar, eso lo tenía claro, por lo que se concentró en bloquear y esquivar los ataques de su oponente mientras esperaba la oportunidad de atacar, manteniendo el ritmo por varios minutos, hasta que Legolas encontró su oportunidad y arremetió con una estocada encontrando su marca en el costado del drow. La criatura chilló y sus ojos rojos parecían destellar con rabia cuando tomó la espada a dos manos para contraatacar al príncipe, por lo que rodando hacia un costado Legolas evitó la espada del drow, la cual iba dirigida a su pecho, colocándose en pie tan rápido como pudo, Legolas adoptó la postura de defensa, pero no logró evitar el mareo que esa simple acción provocó y su enemigo no desperdició la oportunidad.
La espada del drow aterrizó en su hombro derecho, bajo la clavícula, lo que causó que Legolas perdiera el control sobre la cimitarra y sus rodillas cedieran debido al fuego que recorría todo su cuerpo comenzando allí donde el drow le había herido, incapaz de contener el dolor Legolas gritó en agonía tomando con sus manos la hoja de la espada en un vano intento de librarse del objeto que causaba su dolor, sin embargo cuando el drow retorció la espada y la retiró de su presa, Legolas cayó al frio suelo nocturno.
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Los orcos parecían no tener fin, cada vez les alejaban más de su soberano, impidiendo su avance o cualquier ayuda al elfo de cabellos dorados. Darim, Endamor, Bartar, Ivner y Galer luchaban ferozmente tratando de auxiliar a su rey, aunque bien sabían que no era necesario, puesto que Thranduil era un guerrero de temer, su preocupación radicaba en que él se encontraba cansado,, herido y extremadamente preocupado por su hijo y cuando el rey veía peligrar la vida de su hijo no pensaba en las consecuencias. A pesar del distanciamiento que Thranduil tanto se empeñó en colocar, su punto débil seguía siendo Legolas. Algunas cosas nunca cambiaban.
Los orcos se cerraron sobre los guerreros, intentando agotarlos y mantenerlos lo más alejado posible del elfo oscuro, ya que ninguno de ellos quería estar en medio de la batalla que ahora se libraba en medio de la caverna, ya que ambos eran adversarios de temer.
Thranduil y Elathan luchaban bestialmente, sus espadas chocando entre sí con tanta fuerza que incluso se podían observar pequeñas chispas saltando entre ellos, ambos elfos dispuestos a acabar con la vida del otro. Realmente una vista abrumadora, los movimientos gráciles y perfectamente coordinados de parte del rey ahora se encontraban imbuidos de una rabia única y amenazante, mientras que el señor de las tinieblas luchaba con odio palpable.
-¡Crees que tu hijo regresará vivo! – Elathan exclamó mientras ambas espadas conectaban en un fiero golpe
Los ojos normalmente calmos y severos del rey ahora se encontraban llenos de ira
-Si algún mal está sobre mi hijo, pagarás con tu vida – Thranduil siseó entre dientes dejando muy clara la advertencia implícita en sus palabras.
Varios golpes siguieron, entre los combatientes, atacar, esquivar, bloquear y embestir contra el oponente, era un ciclo que se había repetido sin fin en un duelo mortal.
Los elfos alrededor y habían acabado con los orcos, no había sido una tarea fácil pero al final los elfos prevalecieron, algunos con heridas de mayor consideración que los otros, pero ninguna que amenazara la vida. Sin embargo, nadie se atrevió a involucrarse en la batalla que se desarrollaba entre los elfos. Sólo se limitaron a verificar a los heridos y Darim dio la orden de buscar la príncipe, mientras él y Galer permanecían al lado de su soberano.
No llegaron muy lejos.
Un movimiento a su izquierda les anunció al grupo de elfos que alguien más se aproximaba, tomando sus armas y en posición de defensa esperaron hasta que el o los atacantes aparecieran. Segundos más tarde una figura completamente de negro apareció por una de las galerías de la caverna, pero no se encontraba solo.
El corazón de los elfos se congeló cuando observaron como el drow arrojaba el cuerpo del príncipe frente a él.
El choque entre las espadas dejó a ambos elfos frente a frente, ojos azules enfrentando a negro y Elathan sonrió. Thranduil diviso de soslayo como el cuerpo de su amado hijo era tirado como un muñeco de trapo, igual que cuando un niño se aburre de su juguete. El rey se congeló en horror al ver que su pequeña hojita no se movía y el drow, cual bestia salvaje que captura una presa estaba resguardándolo. Elathan aprovecho su oportunidad; dando un fuerte empujón contra Thranduil, el elfo oscuro rompió la defensa del rey, blandiendo su espada una vez más asestó un golpe en el costado izquierdo del elfo de cabellos dorados, lo que le hizo retroceder y gruñir ante el dolor que la herida provocó. Darim que estaba mirando alternadamente al rey y al príncipe, corrió en su ayuda al ver lo que había sucedido, pero no fue capaz de auxiliarlo, puesto que el drow liberó un grito lleno de furia y se abalanzó contra el rey elfo.
Thranduil apenas fue capaz de resistir el asalto que el ser oscuro llevó contra él, sus rodillas se doblaron peligrosamente mientras la criatura presionaba su espada con fuerza.
Recuperándose del dolor que el grito ocasionó a sus oídos los elfos se dispusieron a socorrer a su rey, mientras que Darim corrió al lado del Legolas, ahora que el príncipe estaba sin su verdugo, fue capaz de ver el daño causado en el joven elfo. Su corazón se exprimió de dolor ante la vista del cuerpo casi sin vida del heredero de Thranduil. Legolas tenía los ojos cerrados y su rostro estaba completamente pálido, golpes y costras de sangre cubrían casi la totalidad de ese hermoso rostro de porcelana, respirando profundo, Darim sacudió suavemente a Legolas con el afán de despertarlo y sacarlo de ese maldito lugar, luego de unos intentos, fue recompensado con pálidos ojos azules, carentes de su brillo natural, que lo miraban con dolor.
-Penneth, despierta, tienes que abrir los ojos, debemos salir de aquí- Darim habló con urgencia, mientras sus ojos iban desde el príncipe en sus brazos al rey en el fragor de la batalla.
Un grito desgarrador llenó la caverna cuando Endamor fue alcanzado por el drow, la criatura lo sostuvo por el cuello quitando lenta y dolorosamente la vida del guerrero mientras sus compañeros no podían hacer nada más que mirar con horror como otra vida inmortal era arrebatada por las viles manos de la criatura.
-¡No! - la fuerte voz de Thranduil resonó por las paredes de la caverna mientras se enfrentaba a Elathan
-Nunca saldrás de aquí Thranduil, tú y tu hijo verán morir a sus súbditos y luego asesinaré lentamente a tu hijo frente a tus ojos - la voz del elfo oscuro escupía maldad y odio en su punto máximo.
-No lo permitiré – Thranduil atrevió un arriesgado movimiento, golpeando con su codo en el pecho del elfo oscuro para desestabilizarlo y blandir su espada contra él, pero le fue impedido cuando una mano cubierta de negro sostuvo dolorosamente su muñeca impidiendo cualquier movimiento con su espada y lo hizo girar, lo siguiente que supo fue que la otra mano del ser había capturado su cuello y ahora estaba contra la pared siendo estrangulado por el drow. Su espada cayó haciendo eco en caverna.
Endamor yacía sin vida en el frio suelo, Bartar e Ivner, habían sido lanzados contra la pared de la caverna y Galer estaba sin aliento luego de haber sido golpeado brutalmente por el drow, Darim se aferraba al cuerpo de Legolas con la esperanza de protegerlo de los atacantes, pero Elathan había lanzado un cuchillo en su dirección, clavándolo directamente en su brazo derecho, lo que le hizo soltar al elfo de su cuidado.
El elfo oscuro se acercó a Legolas y lo recogió por el cuello, la sonrisa maliciosa dibujada en su rostro mientras observaba con deleite como el rey elfo era incapaz de librarse de su más temido sirviente. Legolas apenas consciente de lo que ocurría a su alrededor pareció despertar al escuchar la caída de la espada de su padre, sus ojos se abrieron de golpe revelando la más espantosa visión que jamás se borraría de su mente.
Thranduil estaba contra la pared, su rostro cada vez más pálido mientras que el drow lo sostenía del cuello absorbiendo su vida.
-Adar… - su voz no más que un susurro en las manos del elfo oscuro.
Elathan lanzó al príncipe al centro del que hasta hace unos momentos habpia sido su campo de batalla, dejando a un débil y herido Legolas para que contemplara la escena frente a él.
-¡Contempla la caída del linaje de Oropher!
-¡Ada!... – Legolas gritó intentando alcanzar a su padre, sin embargo un puntapié de parte de Elathan en sus ya lastimadas costillas lo llevó nuevamente al suelo
-Ion-nin…- Thranduil apenas podía hablar, el drow estaba drenando su vida y su hijo estaba a merced de los responsables de la muerte de sus guerreros, realmente estaba en una situación desesperada y no había nada que pudiera hacer para revertirla.
Elathan se acercó a Legolas y tomó con fuerza su cabello obligando al joven elfo a mirara hacia su padre
-No hay escape principito, te arrebataré lo que más amas en la vida, tus sueños, tus amigos, tu libertad, tu padre. Pagarás por lo que Oropher me hizo y destruiré su legado, ¡nada quedará en esta tierra que lo recuerde!
-¡Nunca lo conseguirás!... no si puedo evitarlo – Legolas siseó en dolor, pero a pesar de la debilidad que su cuerpo sentía sus palabras sonaron amenazadoras, mientras se ponía en pié un misterioso brillo esmeralda cubrió la silueta del elfo y sus ojos carentes de su brillo natural, tomaron una resplandor azul zafiro que parecía penetrar hasta el alma.
Elathan lo soltó y retrocedió con temor, no era posible, no había explicación que le dijera al elfo oscuro cómo ese elfo herido y moribundo podía tener ese poder, ni siquiera debería estar respirando, no había forma de que alguien sobreviviera a tales torturas a manos de un drow y no haya sucumbido a la oscuridad y menos aún, exista la posibilidad de que ese elfo tuviera en su poder lo que él tanto anhelaba.
El poder de la piedra del bosque.
... continuará...
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Hola, ¿alguien por ahí? Si es así, les dejo otro capítulo que espero les guste y recuerden… sus comentarios me hacen muy feliz.
Descargo de responsabilidad: Ningún personaje conocido es de mi propiedad, el resto lo es.
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