MEDALLA DE ORO

PRIMER LUGAR, TERCERA RONDA


La fiesta sorpresa de Pinkie Pie - por EXELION

No había dos mañanas iguales para Pinkie Pie, siempre encontraba la forma de levantarse de maneras diferentes cada día. Pero una vez al año esa tradición se rompía, el día de su cumpleaños.

Aquella mañana, el sol se filtró por una rendija en la ventana y se deslizó lentamente por el cuarto de aquella poni rosa sin detenerse; recorrió el suelo de madera, pasó por la alfombra, escaló por la cama para finalmente acariciar su rostro. En ese instante, sus ojos se abrieron a la par con una sonrisa que por poco escapaba de su cara y dio un salto mortal hacia adelante, cayendo en frente del calendario.

Gummy vio como su dueña agarraba un marcador rojo y con su boca hizo un círculo en el presente día.

—Hoy es el día Gummy —dijo Pinkie agarrando a su mascota, arrojándolo al aire y atrapándolo con la cola—. ¡Es mi cumpleaños!

Con mucha alegría, sacó un sombrero rosa de fiestas de su melena y se lo puso al mismo tiempo que Gummy asomó su cabeza por la cola de Pinkie y le sacaba la lengua.

—Ah, muchas gracias mascotita —agradeció Pinkie con un beso en su nariz—. No tenemos tiempo para halagos, debemos ir a la fiesticueva de inmediato.

Dicho eso, la poni rosa corrió hacia las escaleras y activó una palanca, transformando dichas escaleras en un resbaladero y al final de estas, la entrada a su fiesticueva se abrió. Sin dudarlo, se lanzó de panza para perderse en la oscuridad.

—¡Fiesticueva, activar código rosa, palabra clave, cumpleaños feliz! —gritó haciendo eco por sus paredes.

Un segundo de silencio, luego los mecanismos volvieron a activarse, unas luces de alerta roja sonaron, sus brillos iluminaron la habitación mientras cañones de confeti explotaron en sincronía y una pancarta gigante se desenrolló desde lo alto, en ella estaba la cara de Pinkie dibujada por ella misma junto a las palabras "Feliz Cumpleaños".

De pronto, una extraña figura comenzó a descender desde lo alto sujeta únicamente por globos de todos colores. Pinkie esperó paciente a que cayera encima del escritorio antes de contemplarlo por un segundo.

—Muy bien, veamos que tienen planeado mis amigas para mí este año, tu también tienes que ver esto Gummy —dijo sacando a su mascota y poniéndolo junto a la carpeta.

Tomó aire y abrió la carpeta. Permaneció inmóvil, con su rostro paralizado de felicidad hasta que este cambió a uno de preocupación.

—¡¿Qué?!

Comenzó a pasar las hojas rápidamente, una vez que terminó, levantó la carpeta y la sacudió esperando que algo, cualquier cosa, cayera de allí, pero no lo hizo. Gummy observó indiferente como su dueña iba de un lado a otro tratando de descifrar el misterio.

—Muy bien, muy bien, tranquila Pinkie, debe haber una explicación completamente lógica para esto. Tal vez mis amigas se esforzaron este año para que no me enterara de mi fiesta sorpresa. Pero lo que no saben, es que Pinkie Diane Pie siempre está un paso adelante.

Pinkie agarró su alforja y salió de la fiesticueva, no sin antes decirle a su mascota:

—Gummy, cuida la cueva hasta que regrese.

xxx

Todo este asunto se volvió una tradición, o más bien un juego. Luego del incidente de su cumpleaños donde perdió la cabeza, sus amigas trataban de hacerle una fiesta sorpresa, pero sin importar cuanto se esforzaran, donde iban y a quien le confiaban el secreto de la fiesta siempre se terminaba enterando. A pesar de que Pinkie y los invitados se divertían, ellas muy en el fondo querían sorprenderla de verdad.

Hoy, después de cinco años de aquella fatídica fiesta, estaba confundida y sin saber lo que ellas estaban planeando.

Pinkie trotaba por el pueblo hacía el castillo de Twilight, después de todo, ¿Qué mejor escondite que una de las decenas de habitaciones que la princesa de la amistad tiene sin utilizar? Pero algo extraño sucedía a su alrededor mientras caminaba, los ponis la saludaban como siempre, como si este fuera un día normal.

Dejó de pensar en ello cuando llegó al castillo, pero en vez de tocar, sacó un gancho para escalar y lo lanzó hacía el balcón, trepó por la cuerda hasta llegar asegurándose que la princesa o Spike no la vieran. Luego, de su alforja sacó su traje de espía con gafas de visión nocturna y se vistió.

—Veamos que tienes para mí, princesa Twilight —dijo ingresando al castillo.

xxx

Al mediodía, Twilight estaba recorriendo los pasillos del castillo buscando a su leal ayudante, temiendo que haya encontrado la habitación de suministros comestibles, otra vez.

—¡Spike! ¡Sal de donde quiera que estés! —gritaba a los cuatro vientos.

Siguió caminando por ese infinito corredor cuando un sonido fuera de lo normal llamó su atención. Una especie de gruñido, como de un monstruo. Temerosa, se acercó a la puerta de donde provenía el ruido y apoyó su oreja para confirmar su sospecha. Su cuerno se encendió instintivamente, dio unos pasos hacia atrás, abrió la puerta con su magia y disparó una especia de barrera mágica que recorrería toda la habitación hasta encontrar alguna criatura viva a la cual atrapar en un hechizo paralizante.

—¡Te tengo! —exclamó victoriosa.

La alicornio comenzó a jalar a la extraña criatura, sacándola del umbral de las sombras a la claridad de la luz del día.

—¿Pinkie Pie? —preguntó confundida dejándola ir— ¿Qué haces aquí? ¿Dónde está el monstruo?

—¿Qué monstruo? —inquirió ella.

De repente, el estomago de Pinkie rugió salvaje. Twilight orbitó sus ojos.

—¿Quieres almorzar? —ofreció Twilight.

xxx

Acomodadas en el comedor, Twilight trajo un par de emparedados de margaritas. Apenas puso el plato de Pinkie en frente suyo, está comenzó salvaje a devorarlo.

—¿Desde cuando estás en esa habitación?

—Pocos minutos antes de que tú llegaras —dijo mientras masticaba.

—Pero parece que no desayunaste —agregó Twilight.

Pinkie tragó el pedazo de sándwich.

—Es que… es que…

—Pinkie… ¿Qué ocultas?

—N-nada, e-es decir… es que… olvidé algo el otro día y quise venir a buscarlo —respondió nerviosa.

—Pinkie, sabes que no es necesario que te escabullas en el castillo por si olvidas algo de tus fiestas.

—Gracias Twilight, no lo volveré a hacer —dijo Pinkie dándole el ultimo mordisco a su sándwich.

—Además, es entendible que olvides cosas luego de tu propia fiesta de cumpleaños. Debo decirlo nuevamente, fue una fiesta espectacular —comentó Twilight.

Pinkie abrió enormemente los ojos, la sorpresa dicha por Twilight la dejó fuera de onda, tanto así que un movimiento involuntario de su garganta hizo que comenzara a toser su comida.

—¡Agua, agua! —suplicó Pinkie.

Twilight se apresuró a servirle un vaso para calmar su garganta. Luego de respirar profundamente unos segundos, Pinkie trató de llegar al fondo del asunto.

—¿A qué te refieres con mí fiesta de cumpleaños?

—¿No lo recuerdas? Ayer a la noche hicimos tu fiesta de cumpleaños.

Pinkie lucia confundida.

—Pinkie… ayer fue tu cumpleaños… ¿recuerdas?

El cerebro de Pinkie se revolvía en pensamientos. No era posible que olvidara su propio cumpleaños.

—Pff, basta Twilight, se que planeas engañarme para mi fiesta sorpresa —dijo Pinkie nerviosa.

—¿De qué estás hablando? Ayer descubriste tu fiesta sorpresa como todos los años y festejamos. Parece que ingeriste mucha azúcar —respondió sonriente.

—¡¿Por qué dices eso?! ¡¿Por qué sigues repitiendo eso?! —preguntaba Pinkie mientras agitaba a Twilight furiosamente.

Al final, refunfuñó dejando libre a Twilight, quien quedó atontada unos segundos antes de recomponerse por completo.

—Olvídalo —finalizó Pinkie.

—¿Si tanto quieres saber lo que sucedió anoche por qué no revisas el álbum…?

Pero no pudo terminar la oración ya que Pinkie había desaparecido de su vista casi tan rápidamente como devoró su almuerzo.

xxx

En el otro extremo del pueblo, en una casita del árbol, las Cutie Mark Crusaders discutían los planes para ayudar a un nuevo potrillo recién llegado a obtener su marca. Todo estaba planeado, desde lo más simple hasta lo más extremo y peligroso. Claro que las posibilidades se reducirían cuando lo conocieran por primera vez.

—Muy bien Crusaders, ahora que nos encargamos de nuestro asunto más urgente encomendado por la princesa, podremos enfocarnos en el nuevo potrillo que llegó a Ponyville —dijo Apple Bloom.

—Tengo fuentes confiables de que mañana será nuestro nuevo compañero de escuela —comentó Sweetie Belle recordando que tiene que pagarle a Feather Weight por las fotos y el espionaje.

—Bien, veamos que tenemos planeado —propuso Apple Bloom desenrollando el pergamino con sus planes.

Era un rollo tan grande que terminó saliéndose de la casa club, siguiendo a través del pasto de la llanura.

—¡Yo lo atrapo! —exclamó Scootaloo yendo tras él.

Cuando las potrillas estaban por reanudar su conversación. Pinkie atravesó el piso, tanto Apple Bloom como Sweetie Belle gritaron en sorpresa.

—Tranquilas niñas, soy Pinkie.

—Oh, hola Pinkie Pie —saludaron ambas al unísono.

—No hay tiempo para hablar mis pequeñas espías, necesito que me digan porque la carpeta con su investigación estaba vacía cuando la fui a ver esta mañana.

Las potrillas notaron el tono desesperado en su voz y su melena se encontraba más desordenada de lo normal.

—Pero nos dijiste que tú incinerabas todo lo relacionado a las espías después de tu fiesta para que nadie sospechara o lo encontrara por accidente —mencionó Sweetie Belle.

Pinkie agarró su cabeza tratando de evitar la locura.

—¡Pero hoy es mi fiesta de cumpleaños! ¡No incineré nada todavía! —exclamó nerviosa.

—No estoy segura cuanta azúcar consumiste esta vez Pinkie, pero ayer fue tu cumpleaños, mira el calendario —dijo Apple Bloom acercándole el calendario Crusader, lleno de escrituras sobre la mayoría de los días.

Efectivamente, el día de ayer estaba marcado con una equis. Revelando que ese día ya había pasado y ella no lo podía recordar.

—P-pero, si eso es verdad, ¿Cómo es que no recuerdo nada? —inquirió.

—No sabemos —respondió Sweetie—. ¿Bebiste algo que no era ponche anoche?

Pinkie hizo el esfuerzo de recordar algo de anoche, incluso las potrillas ayudaron colocando la lámpara de las ideas en su cabeza. Pero esta no se encendió.

—No me acuerdo —dijo con tristeza.

—¡Espera, ya se! —exclamó Apple Bloom— ¡El álbum de fotos!

—¿Qué álbum? ¿Hay un álbum? —preguntó Pinkie.

—Claro, anoche tomaste muchas fotos de tu fiesta, pero terminaste prestando el álbum —explicó Sweetie.

—¡¿A quién?! ¡¿A quién?!

—Creo que a mi hermana —respondió Apple Bloom.

Así como apareció, se esfumó del lugar, dejando atrás una gran nube de polvo. En ese instante, Scootaloo regresó con el resto del rollo de actividades y vio el agujero en el suelo.

—Oh por mil ponis —dijo soltando el rollo enojada—, ahora me toca reparar a mí.

xxx

No muy lejos de allí, Applejack había apostado a Big Mac que podía acomodar más manzanas en una carreta que él. Luego de que al semental se le derrumbara su pila de manzanas luego de alcanzar la altura de un manzano, era el turno de ella de apilar fruta con la posibilidad de ganar todos los días libres de su hermano por el siguiente mes.

La granjera se encontraba concentrada en su tarea, una por una pateaba las manzanas hacia la punta de la torre que ella había formado. Era perfecta, nada podía derribarla. Estaba a una manzana de romper la marca de Big Mac, eligió la más roja del montón, se sacó su sombrero para que no obstruyera su visión, inspiró profundamente y…

—¡Applejack! —se escuchó a lo lejos.

Las orejas de Applejack hicieron un ligero tic cuando escuchó su nombre a través del viento. Hizo caso omiso, atribuyendo ese malentendido a su mente.

—¡Applejack! —volvió a escuchar.

Esta vez el eco era más cercano, rompiendo la barrera de la distancia. Su oreja tuvo otro tic, esta vez giró hacia donde el sonido se originaba. Sus ojos se abrieron a la par, vio como una mancha rosa viajaba a toda velocidad hacia ella. Lo primero que se le cruzó por la cabeza fue su pila de manzana, al cual le dedicó una mirada nerviosa.

Sintiendo la escasez del tiempo, se apresuró a traer muchos fardos de heno y apilarlos en frente de su pila de manzana, rogando que eso fuese suficiente para frenarla.

Pocos segundos después, Pinkie estaba a punto de impactar contra el muro de heno a toda velocidad, Applejack cerró sus ojos y Big Mac se escondió detrás de un manzano.

Sin previo aviso, una gran cantidad de polvo azotó a los hermanos, pero nada más fue golpeado. Al abrir los ojos, Pinkie estaba en frente de Applejack.

—Hola Applejack, ¿Qué están haciendo? ¿Es una competencia? —inquirió.

—Por mis corrales Pinkie, me asustaste —dijo aliviada—. Sí, estoy compitiendo con mi hermano.

—Que genial, oye Applejack, ¿sabes algo de un álbum de fotos de mi fiesta?

—Claro, Rainbow se lo había llevado anoche para eliminar unas fotos comprometedoras, pero se lo pedí está mañana para mostrárselo a la abuela y Apple Bloom.

—¡Genial! —exclamó impaciente—¡¿Dónde está?!¡Lo necesito!

—Está en la mesita de luz en mi habitación.

Apenas terminó de pronunciar esa palabra, Pinkie corrió a toda velocidad y en menos de lo que le tomó a la vaquera articular sus pensamientos, la poni rosa ya tenía en su poder el dichoso álbum de fotos.

—¡Gracias Applejack y suerte con tu competencia! —gritó Pinkie pasando a toda velocidad a su lado.

Applejack sólo alcanzó a hacer el ademan con su casco en señal de despedida. Una sonrisa cómplice se dibujó en su rostro.

—Muy bien Mac, es hora de acabar con esto, ya casi es hora ¿entendiste? —comentó Applejack.

Caminó hasta su muro de heno y, como si de un acto reflejo se tratase, lo pateó con todas sus fuerzas. Sus ojos verdes reflejaron el terror cuando observó no sólo el heno, sino también a su montón de manzanas, caer frente a ella. Su hermano permaneció inmóvil con una gran sonrisa en su rostro, como casi nunca deja ver.

—Ssssip—respondió.

xxx

En su boca estaban las respuestas que tanto estaba buscando, tal vez en el álbum encontraría el motivo por el cual olvidó su propio cumpleaños y como la mañana siguiente juraba y perjuraba que hoy era ese día. ¿Un hechizo del olvido? ¿Un golpe en la cabeza? No, eso ultimo quedó descartado cuando recordó las veces que se golpeó allí. ¿Fantasmas en su cabeza? Tal vez.

Al llegar a Sugarcube Corner, utilizó su gancho para escalar hasta su habitación. Una vez allí, y con una sensación de alivio que no había sentido desde la mañana, se dispuso a echarle un ojo.

—Veamos álbum, demuestra que todos en el pueblo están equivocados y que hoy es mi cumpleaños —dijo dejando escapar una risa desquiciada.

Luego, el silencio tomó el control de la situación, siendo el pasar de las hojas y el ocasional suspiro de sorpresa lo único que lo rompía. Eran unas veinte hojas, cada una con fotos que variaban de tamaño pero todas retrataban lo mismo, momentos de diversión con sus amigos de todo Ponyville. Incluso tenía dibujos hechos con crayones y pequeños mensajes al lado de algunas.

—Yo… si olvidé mi propio cumpleaños —dijo con desgana.

Luego de admitirlo, cerró el álbum. Una tristeza repentina invadió sus ser. Como último acto de resignación, echó un vistazo al calendario que había visto esa misma mañana y efectivamente, el día de su cumpleaños estaba tachado y el presente estaba encerrado en un círculo.

Confundida, salió de su habitación con un último quehacer en mente, ordenar su fiesticueva. Activó la palanca y nuevamente descendió a las profundidades de su rincón fiestero. Pero esta vez, al cerrarse la entrada, las luces no se encendieron.

—Genial, ahora debo cambiar el foco —comentó irritada—, espero no pisar a Gummy.

Cuando encontró la pared, buscó en ella el interruptor manual de luz.

—Aquí estás —dijo presionándolo.

—¡Sorpresa!

Confeti y serpentinas de todos colores volaron por el aire. Pinkie se sobresaltó de tal manera que su melena volvió a quedar esponjada.

—¿P-pero cómo? Hoy no es… ayer fue… las fotos… cumpleaños… el calendario —dijo tratando de encontrar alguna explicación.

—Tranquila Pinkie, te lo explicaremos —calmó Twilight poniéndole un gorro de fiesta—. Mira, cada año tú te nos adelantabas a nuestros planes de fiesta sorpresa, así que este año decidimos hacer algo un tanto diferente, hacerte creer que tu cumpleaños ya pasó.

—¿Cómo es posible que no me enterara?

—Creo que puedo explicar eso —respondió Rarity con un silbido.

De entre la multitud, las Cutie Mark Crusaders aparecieron.

—Verás querida, el año pasado unimos todas las piezas y descubrimos que estas pequeñas trabajaban para ti para llevarte información de tu fiesta sorpresa. Pero en vez de regañarlas, decidimos usarlas para darte información falsificada y desviar tu atención de nuestros verdaderos planes.

—Lo siento Pinkie Pie, no teníamos elección —dijo Apple Bloom.

—Pero mi calendario… ¿Cómo es posible?

—Nosotras lo cambiamos mientras no estabas —explicó Sweetie Belle.

—¿Pero y las fotos?

—Las alteramos para que parecieran recientes, algunas incluso las actuamos —respondió Rainbow.

—¿Ósea que todo este tiempo estuvieron jugando con mi mente para darme esta fiesta sorpresa?

—Sí, y todo el pueblo colaboró —afirmó Twilight.

Pinkie, tratando de absorber todo lo sucedido, dejó caer su flanco al suelo. Su cabeza baja ocultaba su mirada de las demás en un manto de sombra.

—¿Te encuentras bien? —preguntó Twilight angustiada.

Todos los invitados miraban preocupados. Tal vez fueron demasiado lejos. Hasta que una pequeña sonrisa se formó en el rostro de la poni rosa.

—¡Por supuesto que estoy bien tontita, es la mejor sorpresa que me hicieron en años, se esforzaron tanto por mí, son las mejores amigas del mundo! —Exclamó eufórica atrapando a todo el grupo en un abrazo grupal— ¡Vamos ponis, es hora de festejar!

Así, casi todos los ponis del pueblo festejaron en la fiesticueva secreta de Pinkie. Obviamente tuvieron que ocultar muchas cosas para mantener ese lugar en secreto y hacerlo pasar por un sótano cualquiera.

Ya tendrían tiempo de pensar en la siguiente fiesta sorpresa, esta vez sin ir tan lejos. ¿Hacerle creer que todos en Equestria desaparecieron no es ir demasiado lejos verdad?

FIN


CALIFICACIONES:

GRAMÁTICA: 9/10

ORTOGRAFÍA: 8/10

ARGUMENTO: 9,1/10

TOTAL: 26,1/30


Desde El Mundo del Fic, damos constancia de que este fanfic es el ganador de la tercera del concurso. El autor de la obra, Exelion, fue el ganador de las tres rondas, con la mayor puntuación entre todos los participantes, por lo que también se le entrega el TROFEO DE ORO correspondiente al concurso "Fanfics a las Tres 2016", lo que le indica como el ganador del mismo. Nuevamente, les invitamos, estimados lectores de FFN, a que revisen sus obras originales en su perfil individual.

EL MUNDO DEL FIC