Disclaimer: Los personajes aquí utilizados son de Stephenie Meyer

NOTA IMPORTANTE: Dado que este fic lo empecé a publicar hace mucho tiempo siento que existen un par de incongruencias con lo que estoy escribiendo hoy día, así que si llegara a haber algún cambio en algún dato de los primeros 3 capítulos yo se los mencionaría, como por ejemplo habrá un cabio en el hecho de que los Cullen no tienen un par de semanas en Forks si no un año, igual pondré entre paréntesis para mencionar el cambio.

En el capítulo anterior¨.

-No tienes nada de qué preocuparte, hacemos todo porque te queremos; lo hago porque te quiero mucho Bella y quiero lo mejor para ti- mi corazón se detuvo, no podía creer lo que acababa de escuchar. Entonces lo volvió a hacer, beso mi coronillo con tanta ternura que sentía como mis rodillas comenzaban a fallar.

¿Qué significaba todo esto? ¿Qué era lo que sentía por Edward? ¿Por qué me sentía tan rara en su presencia? Y sobre todo ¿Por qué cada vez que lo veía me sentía de la misma manera que en esos extraños sueños que estoy teniendo?

Capítulo 7

-¿Edward puedo preguntarte algo?- salimos del cuarto para tomar el paseo.

-Claro lo que quieras bella- Edward me había ofrecido su brazo para apoyarme, el cual acepte.

-No te lo tomes a mal ni nada por el estilo pero ¿Por qué me tratas así? ¿Qué fue lo que quisiste decir con la que me dijiste dentro de la habitación?

-Yo…. bueno….. tal vez te parezca estúpido, pero, tú me recuerdas mucha a alguien, ella fue muy importante para mí. Cuando te vi ayer en la bañera rodeada de sangre….. fue como verla a ella, como recordar el día que la perdí, sabes, yo la encontré ese día, ella sufrió un accidente….. si tan solo hubiera llegado antes, tal vez ella estaría viva- su hermoso rostro estaba totalmente ensombrecido, fui muy estúpida por hacerle tal pregunta.

-Edward de verdad lo ciento, no tuve por qué hacer ese tipo de preguntas.

-No te preocupes Bella tu no sabías nada- en su hermoso rostro apareció una sonrisa, pero, esta no era igual a esa hermosa sonrisa que amaba, era una sonrisa que no le llego a los ojos.

-Bueno….. em… que tal si me cuentas como es la vida en este "HENORME" pueblo- intente cambiar el tema rápidamente.

-Pues veamos…. nos mudamos a Forks hace poco más de un año (este es el cambio, en el primer capítulo se menciona que se mudaron hace un par de semanas, pero lo cambiaremos por un año), el pueblo es relativamente pequeño, no tenemos cine, ni centros comerciales, lo que según Alice es una abominación, y solo existe una preparatoria en todo el pueblo.

-Dios mío sí que este lugar es minúsculo, no puedo creer que solo exista una preparatoria en este pueblucho. Me comerán viva, no te lo tomes a mal, ni pienses que soy una mal criada ni nada por el estilo, pero yo nunca he asistido a una escuela pública, y si las escuelas públicas son como en las películas y las series, toda esa gente me matara, ya sabes lo que dicen pueblo chico infierno grande- enterarme de esto me ponía nerviosa, ¿Cómo sería la escala?

-No tienes nada de qué preocuparte, nosotros no dejaremos que nadie te lastime- su hermosa sonrisa volvió a resplandecer como siempre, este hombre es todo un dios griego.

-Eso me deja más tranquila, en realidad no es como si fuera una debilucha que no se pueda defender sola, sé que aparento ser muy introvertida, tímida y torpe, pero en realidad soy bastante extrovertida y ruidosa cuando me lo propongo, y bueno no soy torpe, soy más bien algo así como distraída; mi madre decía que se debía a mi ojo para el arte, que mi distracción se debía a que miraba el mundo como si fuera una pintura y la quisiera plasmar en mi lienzo; y en cierto modo tenía razón, la mayor parte de las veces en que me distraigo es porque estoy admirando algo que me inspira para pintar.

-¿Así que pintas?, me doy cuenta que existen muchas cosas que desconozco de usted señorita Isabella Cullen. Por qué no mejor me cuenta más de usted- el tono de su voz era muy formal, como si se tratara de un caballero del siglo pasado.

-No hay mucho por saber, en realidad suelo ser como un libro abierto, muy transparente, pero veamos… cuando era pequeña mi madre me obligaba a asistir a clases de ballet, pero la verdad no me interesaban mucho y cuando cumplí seis años le pedí que me cambiara a clases de pintura; en aquella época todavía vivíamos en Manhattan, que es donde nací, mamá y yo permanecimos viviendo ahí después de que Carlisle se fue, y hace apenas tres años nos mudamos a Arizona por el trabajo de mi madre.

-Algún día tienes que mostrarme tus pinturas.

-Claro, en las cajas con mis cosas que están por llegar están muchas de mis pinturas. Sabes algo bueno de este pueblo es que su belleza me inspira de una manera increíble, los enormes árboles, los cielos grises y el verde que rodea todo lo que tus ojos ven, es algo casi mágico-tenía la mirada perdida en una ventana que me mostraba un hermoso paisaje y al terminar de hablar voltee a ver a Edward y le di mi mejor sonrisa, al verlo me sentí tan rara, nunca había sentido esto, bueno tal vez si, en esos sueños; sus ojos me hacían sentir como si por fin después de un largo tiempo volviera a casa, al lugar en el que se suponía debía estar, al lugar al que en verdad pertenecía. Mi corazón empezó a latir como loco, sentía como si se fuera a salir de mi pecho, estaba segura que para estos momentos mi cara podría ser usada como foco de navidad para poner en un pino.

-Te ves hermosa cuando te sonrojas- levanto su mano libre y la poso en una de mis mejillas mientras me regalaba una de esas hermosas sonrisas que tanto me gustaban; eso hizo que me sonrojara más, si es que era posible- Bella si sigues sonrojándote de esta manera me veré en la necesidad de no dejarte salir nunca más, no me gustaría que nadie más viera tu hermoso rostro sonrojado-dijo soltando mi mejilla y agregándole un poco de picardía a su hermosa sonrisa.

-En verdad que cada vez me convences más de que en realidad saliste de una máquina del tiempo que te trajo directo del siglo pasado; permítame decirle señor Cullen que usted es todo un caballero como aquellos que se extinguieron hace muchos años.

-Muchas gracias mi bella dama- tomo mi mano y la beso; mi corazón casi se detiene.

-Edward, Bella- escuchamos que alguien nos llamaba y volteamos, era Carlisle venia caminando hacia nosotros, se veía algo preocupado.

-Hola papá ¿Pasa algo? Te ves algo intranquilo.

-Isabella Marie Cullen ¿Qué haces fuera de la cama? Es increíble lo descuidada e imprudente que eres, apenas ayer perdiste 4 litros de sangre, casi mueres; se supone que deberías estar en cama descansando- se veía preocupado y al mismo momento muy enojado, nunca lo había visto enojado. Giro su rostro hacia Edward y comenzó a verlo con una mirada un tanto extraña pareciera como si estuviera diciéndole algo. Esta familia si que era rara.

-Lo siento Carlisle, yo solo quería que Bella se sintiera bien, ha estado mucho tiempo recostada y comenzaba a sentía adolorido su cuerpo- la mirada de Edward era apenada y preocupada al mismo tiempo.

-No Edward no tienes por que disculparte- le dije mientras lo miraba, entonces voltee a ver a Carlisle- No tienes por qué ser tan grosero Carlisle, me ciento perfectamente bien, y si seguía acostada en esa tonta cama mis músculos se atrofiarían para siempre, así que tomate las cosas con más calma; yo sé que ayer cometí una estupidez y te di un susto de muerte, pero ya estoy bien papá, relájate o si no te saldrán arrugas y te pondrás como una pasa- le dije mientras me acercaba a él y le daba un gran abrazo; me sentí como si tuviera cuatro años otra vez . Carlisle agacho su cabeza hasta posarla en mi hombro y comencé a sentir como sollozaba; me sentí como el pero monstruo del mundo, mi corazón se rompió en mil pedazos- Perdóname papá fui una estúpida-comencé a llorar, ¿Cómo pude ser tan egoísta?

-Mi pequeña princesita claro que te perdono, pero nunca, nunca vuelvas a hacerme esto; sentí como si muriera cuando te vi llegar al hospital, apenas hace unos días tu madre se fue y me negaba a aceptar que también te perdería a ti- levanto su rostro y beso mi frente.

-Nuca lo volveré a hacer papá.

-Bella las enfermeras me dijeron que no estabas en tu habitación cunado fueron a dejarte el desayuno, será mejor que regresas para que puedas comer.

-No te preocupes, ya desayune, extorsione a Edward para que me trajera comida, ¿Puedes creer que se negó al principio? Hasta llegue a pensar que era de la policía anti contrabando del hospital; es tan testarudo y parece odiar McDonald's- esperaba que no me regañara por obligar a la patata radioactiva a que me trajera objetos prohibidos.

-Isabella eres incorregible, hija se supone que solo debes comer lo que te den en el hospital a este paso no te darán de alta para esta tarde.

-NOOOOOOO por favor ya no soporto este lugar necesito aire fresco y la cama no es muy cómoda y no pienso comer la comida de aquí, como le dije a Edward he oído que la comida de hospital es terrible- lo volví a abrazar.

-Si te portas bien te darán el alta para antes de las 4 de la tarde, Esme y los chicos vendrán y nos iremos juntos a casa, pero debes comportarte-me vio con los ojos con los que un padre ve a sus hijos cuando les piden que no hagan más travesuras. Era raro por mucho tiempo no había tenido un padre, y hoy de nuevo tenia uno, y se sentía muy bien.

-Te prometo que seré buena y me comportare- dije mientras levantaba mi mano y la ponía extendida a lado de mi pecho en señal de promesa.

-Carlisle no creas mucho en sus promesas, tiende a ser muy lista para salirse con la suya- puso una de sus mejores sonrisas torcidas y revolvió mi cabello.

-No le creas papá el solo quiere desacreditarme, yo siempre cumplo mis promesas- puse cara de disgusto al comentario de la patata/dios griego radioactiva, nunca me cansaría de este hombre.

-Está bien confió en ti Bella, solo manténganse fuera de problemas y descansa un poco, puede parecerte que ya has descansado suficiente, pero ayer tuvieron que utilizar el desfibrilador para reanimarte- su mirada era seria y preocupada a la vez, creo que pasaría un buen tiempo antes de dejarme de sentirme como un monstruo cuando lo viera.

-No te preocupes Carlisle la mantendré a salvo- como siempre puso su sonrisa torcida y me extendió el brazo para que lo volviera a tomar, el cual acepte con mucho gusto.

-Bueno chicos tengo que volver al trabajo, nos vemos más tarde- se despidió y se fue.

Después de que Carlisle se fuera Edward y yo seguimos caminando, platicamos de muchas cosas, desde la vida en la escuela y la vida en Forks hasta nuestros gustos; me di cuenta que en realidad el hospital no era muy grande, lo recorrimos por lo menos unas 5 veces y tomamos distintos atajos. Luego de más de una hora de caminata y plática me sentía hecha polvo, tal vez Carlisle tenía razón y debía descansar; así que decidimos regresar a la habitación para descansar.

En esta hora me había dado cuenta de lo maravilloso que Edward podía ser, estar con él era tan diferente a estar con toda las demás personas, era como si estuviéramos en una burbuja solo él y yo, solo nosotros dos, el mundo a nuestro alrededor desaparecía; era tan mágico, tan único, como si tuviéramos una vida entera de conocernos. Su caballerosidad no tenía limites jamás había conocido a un hombre como el, era tan perfecto en todos los sentidos.

-Sana y salva de regreso en su habitación señorita Cullen- Edward me encamino hasta la cama y luego sin el más mino esfuerzo me levanto, me recostó y me acobijo con la frazada que estaba sobre la cama.

-Nunca me cansare de decirte esto Edward, pero eres el hombre mas caballeroso que en mi vida he conocido- le guiñe un ojo y le sonreí.

-Usted señorita me alaga de sobre manera- su sonrisa torcida apareció en su rostro- Creo que sería bueno que tomaras una siesta, te ves algo agotada-se sentó en la silla junto a la cama y comenzó a acariciar mi cabello y a tararear una melodía que no lograba identificar.

Poco a poco el cansancio comenzó a ganarme y fui cerrando los ojos hasta quedar sumida en una profunda obscuridad la cual me rodeaba y me consumía, pero no sentía miedo de desaparecer en la oscuridad, en realidad sentía mucha paz y me sentía ansiosa de volver a soñar; soñar con esos orbes verdes y esos perfectos labios, poder ver a la chica que era tan diferente y a la vez tan parecida a mí.

Esta vez me encontraba frente a una hermosa mansión, al igual que en mis otros sueños todo lo que se encontraba a mi alrededor era extremadamente antiguo, como sacado de una pintura de mediados de la década de 1910. Tal parecía que esa noche se celebraba algún tipo de fiesta, ya que la mansión rebosaba de personas, me percaté de que me encontraba en medio de dos personas, un hombre y una mujer; el hombre era muy alto con cabello rubio, ojos color azul y una piel muy pálida, se encontraba vestido con un traje muy elegante; la mujer era aproximadamente de mi misma estatura, tenía un hermoso cabello color miel, ojos color avellana y una piel de un color cremoso, vestía un bello vestido color turquesa, su rostro demostraba felicidad y entusiasmo.

Quería suponer que estas personas eran los padres de la chica que vi en mi último sueño. Cuando entramos el lugar estaba infestado de personas, todos vestidos muy elegantemente; nos fuimos moviendo entre la multitud hasta que llegamos a donde se encontraba una pareja de espalda a nosotros.

Podía escuchar una hermosa melodía que provenía de un piano que debería de encontrarse en alguna parte de la estancia. Me pareció que el hombre que suponía era mi padre le hablaba a la pareja y los dos se giraron; la mujer era muy bella tenía una hermoso cabello color bronce, que por alguna razón me causaba un sentimiento extraño como si conociera a alguien con el mismo cabello, sus ojos eran dos hermosas esmeraldas, eran iguales que los ojos que he visto en mis sueños, ¿Qué relación tendrá esta mujer con el chico misterioso que veo cada vez que cierro mis ojos?, su piel parecía tan tersa y clara, y lucía un hermoso vestido color verde esmeralda que convidaba perfectamente con sus ojos; el hombre era muy apuesto alto de cabello café rojizo y ojos color miel, llevaba un elegante traje. Nos acercamos a saludar, me pareció como si mi padre me presentara a la pareja y yo hice una reverencia.

Luego nos encaminaron a donde me parecía que era el lugar del que prevenía la hermosa melodía del piano.

Entonces lo vi, era un joven el que tocaba el piano, pero al querer ver su cara sucedió lo mismo que siempre, solo pude ver sus ojos, tan hermosos como siempre. Pero esta vez sentí algo diferente, me sentí como si fuera la primera vez que los veía, sentía mariposas en el estómago y contuve mi respiración; Tal vez esta era la primera vez que la chica de mis sueños se encontró con el desconocido, en mis otros sueños parecía como si ya se conocieran.

Eso quiere decir que aquí fue donde todo comenzó; mi vista se enfocó en su boca y lo vi mostrarme una bella sonrisa torcida, estaba segura que esa sonrisa era para mí, solo para mí; de pronto mi vista volvió a la pareja que señalaba al joven misterioso cuando se levantaba del piano, por más que intentaba ver su cara completa mi vista se enfocaba en sus ojos o en su boca; pronto volví a ver a la pareja y parecía que me presentaban al chico misterioso; estábamos frente a frente él y yo, solo podía ver sus labios esta vez, entonces sentí como tomaba mi mano y vi como la besaba. Una corriente eléctrica recorrió todo mi cuerpo, y de pronto fue como si me hubieran lanzado a un mar de oscuridad.

Cuando pude ver una luz vi a la chica de mi sueño anterior parada frente a mí; esta vez lucía un hermoso vestido color lavanda, parecía sacado de otra época. Podía ver su boca moverse, pero no escuchaba ni una sola palabra, yo le gritaba que no la escuchaba, pero tampoco podía escuchar mi propia voz.

De pronto todo comenzó a temblar, sentía como si alguien me sacudiera. Cuando me di cuenta tenia a pocos centímetros la cara de la muchacha, y por fin pude escuchar algo.

-TIENES QUE RECORDAR, EL TE ESPERA-me grito desesperada.

Abrí mis ojos asustada ya que seguía sintiendo que me sacudían y a lo lejos podía escuchar una voz, pero no podía comprender lo que decía; me encontraba todavía muy aturdida por el sueño y por la sacudida. Conforme mi vista se fue aclarando pude ver algunas sombras a mí alrededor.

-TIERRA LLAMANDO A BELLA, ES HORA DE DESPERTAR HERMANITA- por fin pude descifrar lo que decía la persona que me sacudía, era Emmett la persona que me estaba sacudiendo.

-EMMETT CULLEN NO PODEMOS DEJARTE NI UN SEGUNDO SOLO CON BELLA POR QUE INTENTAS MATARLA, SUELTALA DE UNA VEZ- Esme entro a la habitación en mi rescate y comenzó a gritarle a Emmett el cual me soltó con cara de susto. Rosalie se acercó a él y le dio un golpe en la parte trasera de su cabeza.

-Edward te matara cuando se entere de esto osito-se veía algo molesta, pero aun así su tono hacia Emmett era muy juguetón- ¿Cómo te sientes cariño?- se acercó a un lado de mi cama y acaricio mi cabello de una manera muy maternal y protectora.

-Bien, pero un poco aturdida y mareada por la manera en la que me despertaron- le lance una mirada a Emmett, el cual solo sonrió mostrándome sus perfectos y blancos dientes. De pronto la puerta se abrió con un fuerte estruendo y Alice entro como bólido por ella.

-ISABELL CULLEN POR QUE NO NOS DIJISTE QUE LA PROXIMA SEMANA ES TU CUMPLEAÑOS, ¿SABES LO DIFICIL QUE SERA ORGANIZAR TODO EN TAN POCO TIEMPO?- Alice comenzó a gritar como poseída, ¿Cómo se enteró de mi cumpleaños?, seguro fue Carlisle el que le dijo todo.

-Hola Alice yo estoy muy bien y tu ¿Qué tal tu día?- le dije sarcásticamente.

-Bella no estoy para juegos, tengo una fiesta que planear. No todos los días se cumplen 17 años, tiene que ser algo magnifico-voltio a ver a Emmett, Rosalie, Esme y Jasper- Bien chicos esto es lo que haremos; Esme tú te encargaras de la comida, Jasper tú te encargaras de la música, Emmett tú te encargaras de la diversión, ya sabes que hacer, y Rosalie tu…-la interrumpí antes de que siguiera hablando.

-Alice por favor no quiero una fiesta, no me siento en animo de fiesta en grande, mi madre apenas falleció hace menos de una semana. Con una cena pequeña en la casa está bien- no tenía muchas ganas de una fiesta, mamá siempre me organizaba fiestas increíbles y tener una fiesta lo único que haría sería recordarme que ella ya no está. Apenas comenzaba a tener un poco de paz y no quería regresar al lugar obscuro en el que había estado estos últimos días.

-Pero Bellita no podemos dejar pasar esta ocasión- Alice puso ojos de perrito.

-Por favor Alice nada de fiestas.

-pero pero pero- Alice seguía poniendo ojos de perrito, si seguía no podría negarme a esta pequeña duendecillo.

-Alice no sigas insistiendo, si Bella solo quiere una cena sencilla, eso será lo que haremos. No puedes forzarla- la mirada de Esme hacia Alice era de advertencia.

-Está bien, solo haremos una cena, pero, será una increíble cena- era más imposible ganarle a ella que a Edward.

-Bueno chicos será mejor que salgan, Bella tiene que cambiarse para podernos ir- Esme comenzó a sacar a Emmett y Jasper de la habitación.

Cuando salieron de la habitación Rosalie me ayudo a levantarme y a encaminarme al baño para poder cambiarme. Ya en el baño me di cuenta que mientras dormía me habían retirado la intravenosa, lo que facilito que me pusiera mi ropa, me puse unos jeans y un suéter ligero color azul marino. Al salir del baño Esme y Rosalie ya no estaban en la habitación, Jasper sostenía mi pequeña maleta donde estaban las cosas que Esme había traído para mí y Alice estaba a su lado sonriéndome, en cuanto a Emmett él estaba cerca de la puerta sosteniendo una silla de ruedas con una sonrisa extremadamente traviesa en su rostro.

Ahora que lo pensaba no había visto a Edward, apenas ahora que empezaba a pasar todo el aturdimiento del sueño y la manera tan "tranquila" en la que Emmett me despertó, me di cuenta de que Edward había desaparecido, él estaba a mi lado cuando me dormí, ¿Dónde estaría?

-No creo que la silla de ruedas sea necesaria chicos, puedo caminar perfectamente- puse cara de disgusto.

-Oh no hermanita Carlisle específico que teníamos que llevarte en esta preciosidad- La sonrisa burlona de Emmett no tenía límites.

-Lo siento Bella pero es parte del protocolo del hospital-me dijo Jasper con una sonrisa un tanto sospechosa.

-Oye Alice no sabes ¿Dónde está Edward?, él estaba conmigo cuando me dormí, pero no lo veo por ninguna parte- intente sonar lo más natural posible, no quería que notaran que me sentía un tanto desesperada de no saber dónde estaba Edward.

-Te diremos donde esta si te subes a esta silla para poderte llevar hasta el carro- Emmett intervino antes de que Alice pudiera contestarme.

-Está bien- conteste malhumorada, y me fui a sentar a la silla; en cuanto tome asiento me di cuenta de que algo andaba mal, Alice, Jasper y Emmett pusieron unas sonrisas maliciosas y divertidas; creo que cometí un gran error al hacerles caso.

-QUE EMPIEZE LA DIVERCION- grito Emmett encaminándose a la puerta, afuera había otra silla de ruedas, Alice se sentó en ella y Jasper se puso atrás para empujar la silla-Bien ya conocen las reglas el primero en llegar a la salida es el ganador.

-Chicos creo que esto no es una buena idea- apenas pude pronunciar la última palabra cuando Emmett y Jasper comenzaron a correr a toda velocidad empujando las sillas de ruedas.

Íbamos demasiado rápido, todo lo que estaba a nuestro alrededor lo veía como un borrón, comenzaba a sentirme muy mareada, mi estómago estaba casi en mi boca. En menos de dos minutos o la que para mí pareció una eternidad, cruzamos las puerta del hospital, a partir de ahí todo lo vi como en cámara lenta; Emmett soltando la silla y poniéndose frente a mi levantándome y dando vueltas, me parecía que habíamos ganado, luego pude ver a lo lejos la cara horrorizada de todos los integrantes de la familia, y pude ver la cara furiosa de Edward que se acercaba a paso increíblemente rápido, antes de que el llegara a donde estábamos, Emmett me dejo en la silla otra vez y lo único que pude hacer fue bajar de la silla y recostarme en el frio pavimento esperando que el mareo pasara.

Mis oídos zumbaban y mi vista estaba muy borrosa, solo podía escuchar gritos furiosos en la lejanía, era la vos de Edward, debería de estar gritándole a Emmett. Apenas pasaron unos segundo cuando sentí que unos fuertes brazos me levantaban y me apretaban contra su pecho, levante un poco mi vista y me encontré con los preocupados ojos de Edward.

-Erres un salvaje Emmett, mira como esta Bella, ¿Cómo se te ocurre hacer esto? Apenas y la dan de alta y quieres matarla- la voz de mi dios griego temblaba de la furia.

-Perdona hermano solo queríamos divertirnos, no pensamos que Bella se fuera a marear y ponerse tan verde como los árboles- Emmett parecía un niño regañado, solo que era un niño de casi dos metros y que parecía levantador de pesas.

-Edward ya estoy bien puedes bajarme.

-¿Estas segura Bella te ves algo mareada?- su rostro demostraba mucha preocupación.

- Si ya estoy mejor- sin muchas ganas me dejo en el suelo, al principio me sentí un poco mareada pero luego mi estómago por fin regreso a su lugar habitual.

-Me decepcionas mucho Emmett- Carlisle se acercó a nosotros y le dirigió una mirada reprobadora a Emmett- Pero me decepcionan más ustedes Alice y Jasper, pensé que ustedes eran más sensatos- voltio a verlos y con cara reprobadora.

-Lo sentimos Carlisle no pensamos que nuestro juego llegaría e esto- dijo Alice con cara apeada.

- no se preocupen, si me divertí, casi se me sale el estómago por la boca, pero igual me dio mucha risa la cara que puso Emmett cuando llegamos.

-Ven hasta Bella se divirtió- la cara de regañado de Emmett desapareció instantáneamente y apareció su sonrisa juguetona.

-Esto no se va a quedar así Emmett- Edward lo voltio a ver con cara de enojo y tomo mi mano y nos encamino hacia un hermoso volvo plateado, me abrió la puerta y luego dio la vuelta para subir al carro, en la parte de atrás ya se encontraba Esme y Rosalie, la cual no dejaba de ver a Emmett con cara de enojo.

No podía creer como en tan poco tiempo mi vida dio un giro tan drástico, pase de dar todo por perdido, a sentirme como si estuviera en un cuento de hadas cada vez que estaba con Edward; de haberme quedado sola luego de la muerte de mi madre, a tener una numerosa familia, que era extremadamente rara e hilarante a la vez. Y que decir de los sueños que me asechaban cada que serraba los ojos. ¿A qué se refería la chica de mis sueños? ¿Qué era lo que tenía que recordar? ¿Quién me estaba esperando?

*Hola ¿Cómo están? ¿Qué les pareció el capítulo? Quiero agradecer a Barby-chan y a belly bells cullen- Salvatore por sus comentarios. Una disculpa por no haber subido capitulo pero mi internet estaba muerto y no tenía manera de actualizar, este capítulo lo escribí más largo en compensación a los días que no pude subir capitulo. La próxima semana solo subiré capitulo el ya que saldré de viaje, igual el capítulo lo hare igual de largo que este para compensar el del jueves que no voy a estar. Nos leemos el lunes