Hola Hola
Cómo están todos? espero que muy bien
Un nuevo capítulo, tambien tranquilo, pero ya no tanto...sigue el romance y se pone un poco más caliente jeje. Pero tambien nos vamos preparando para el próximo...que vuelve la acción!
Espero que les guste, por favor comenten si?
Millo Ulloa: bienvenida a esta historia! y gracias por tu comentario! me alegro que hayas llegado a mi fic y que te guste :)
Bullet: gracias, me alegra que te haya gustado! si, los pobres se merecen descansar un poco más, pero tampoco que se acostumbren jeje
Mariposa: gracias! y espero que este capítulo te guste también :)
Y a todos, gracias por leerme!
Ah! hice una nueva portada, que pueden ver en Deviantart o en mi Facebook :)
ggalad$deviantart$com/art/El-Precio-de-la-Libertad-Cap-16-349272266?ga_submit=10%3A1358574701
La canción que cantó Eva en ese capítulo es: "I put a spell on you" que sonó parecida a esta versión.
www$youtube$com/watch?v=3cjAQ1nrSOY
(ya lo saben, reemplazar $ por el punto)
Aviso: este capitulo contiene situaciones adultas. Les parecen muy subidas? muy light? no quiero ser demasiado explicita...
Capitulo 33 - Antes del Amanecer
"¿Qué le pasa a esa maldita radio? ¿No la puedes arreglar? Estoy pensando que el verdadero genio no eres tú sino Jarvis"
"Al menos hago algo y no estoy haciendo un surco en el piso como otros…" Replicó Stark con su típico tono socarrón. El aire entre Tony y Natasha podía cortarse con una tijera. Bruce intentó calmar los ánimos un poco.
"Oigan, todos estamos preocupados, pero confiemos en que están bien, quiero decir, ha pasado un día y medio solamente desde que se comunicaron! Barton es un hombre de recursos, sabrá qué hacer hasta que los encontremos si es que Eva colabora…"
"Lo hará, no es tonta, después de cómo se arriesgó nuestro Halcón para sacarla de ahí…bueno yo también me arriesgué, pero no creo que lo tenga en cuenta…"
Steve bostezó, excepto Tony, todos estaban cansados. Antes de que la radio se rompiera definitivamente, Tony había logrado llamar al resto del equipo, y volaron hacia allí tan pronto como pudieron. Era pasada la medianoche cuando llegaron en el jet de la agencia. Esconderlo y encontrarse con Tony les había llevado más tiempo del planeado.
"Debemos ocuparnos en llegar hasta ellos, intentaré buscar algún medio de comunicación que no pueda ser intervenido" Natasha miró hacia una de las habitaciones del penthouse, había volado ella misma el jet y ya sentía la tensión en su espalda.
"Tienes razón, y mientras les dejamos tener un día romántico en el Polo Norte…siempre que Víctor no les eche mano o el medallón se los engulla…oh, perdón Romanoff, quizás no te gusta escuchar que tus ex tienen otra vida luego de ti. ¿O Barton fue el único que sobrevivió? "
Natasha sacudió la cabeza mascullando un "idiota" por lo bajo. Lo miró a Steve y le sonrió, él le devolvió una sonrisa cálida y eso la calmó un poco. Si no estuviera Steve, con sus facilidad para la moderación y sus modales calmos para contenerlos, Natasha ya hubiera matado a Tony diez veces y a Bruce le hubiera costado mantener su color normal de piel.
"Dejen de pelear como niños. Lo importante es que debemos reunirnos con ellos y deshacer los planes de Von Doom antes de que sea muy tarde"
"Aún no es tarde, créeme. Si lo fuera, ya nos habríamos enterado"
Steve seguía con su aire meditabundo o tenía mucho sueño.
"Bruce nos puso al tanto del asunto en el camino, en verdad cuesta creerlo, pero no voy a dudar del Doctor "
"Gracias por el crédito" Tony le hizo una burla y luego se puse serio "Se que en el fondo me aprecian, de lo contrario no estarían aquí, asi que, gracias"
"Esto lo hacemos por Clint" Steve le dio un codazo a Natasha "Ok, Ok, estabamos aburridos"
Todos rieron
"¿Y dices que Barton subió hasta el avión y luego se arrojó en paracaídas con Eva?" Bruce soltó el aire con una expresión de admiración.
"Si eso no es amor…" dijo Tony con voz cursi.
Natasha revoleó lo ojos y se mordió el labio inferior, en verdad no le importaba, Eva le había caído realmente bien y se alegraba de que Clint hubiera encontrado a alguien, alguien extraño, pero bueno, quien podía alegar normalidad en ese grupo…
"Tampoco están obligados, si deciden no ayudarnos, lo entenderé" dijo Tony con ojos de cordero.
"Mira, hemos venido tan pronto como pudimos. He tenido que usar todos mis encantos para conseguir el jet porque el tuyo quedó inutilizado" Natasha hizo un gesto impaciente hacia Tony que la interrumpió
"Ey! Que a ti no se te cayó un baul del tamaño de un sarcófago encima"
Natasha no le prestó atención y continuó "No podemos usar nuestra radio, ni nuestros celulares. Fury ha hecho la vista gorda pero si el Concejo se entera que estamos actuando sin su consentimiento, nos nos ayudará. Podriamos por lo menos estar pensando un plan en lugar de charlar como si estuvieramos en un café ¿no?"
"Opino que deberíamos ir directo a la fuente de los problemas"
Todas las miradas se centraron en Steve.
"Si conozco a Barton, lo que va a intentar hacer es alejar a Morgan del lugar más peligroso: la guarida de Von Doom. Es probable que planee venir a Rovaniemi ya que están en algún punto entre Von Doom y esta ciudad. Si es así, podríamos dejarles algún mensaje, se que volarán cuanto antes a América. Pero si no es así y están en problemas debemos ir al punto y atacar a Víctor. En cualquier caso no se lo esperará, lo distraeremos de su objetivo y quizás hasta podamos poner fin a su demente plan"
"Bien, eso es un plan. Tenemos que hacer todo lo posible para que no llegue a Eva ni al medallón. La sola remota posibilidad de que esa bruja se reencarne me pone la piel de gallina "
"Cualquiera diria que le tienes miedo, Stark"
"Le tengo mas miedo que a ti, Romanoff lo cual no es poco" intentó que esus palabras sonaran serias, pero no le duró mucho "Pues opino que vayamos, aunque a Legolas no le gustará perderse la diversión "
Estuvieron de acuerdo. Partirían antes del amanecer. Pero Natasha no podía irse a dormir sin atosigar a Tony un poco más
"¿Santa´s Hotel? ¿En serio, Stark?" dijo con un tono cómicamente preocupado.
"Yo también tengo mi corazoncito" respondió Tony sonriendo mientras le pestañeaba.
…
Clint y Eva regresaron al hotel en silencio, tomados de la mano, caminaban con sus dedos entrelazados. Cada uno estaba asimilando a su manera, las últimas 24 horas. Eva intentaba mantener la compostura ¡no podía pensar en besarlo cada dos pasos! de modo que se contentaba con caminar a su lado y dejar que la paz que los rodeaba la envolviera también. Por el momento, sólo quería disfrutar la sensación de la mano de Clint en la suya y de pensar que quizás podría darse una nueva oportunidad, si sobrevivían a todo eso, claro.
La voz de Clint la sacó de sus pensamientos
"Aurora…" aunque hablaba más para sí mismo.
"¿Eh?"
"Dijiste Aurora Boreal y me hizo recordar a algo que dijo Oda Mae antes de morir"
"¿Oda Mae está muerta?!" Eva se cubrió la boca con la mano "Oh…la odié por entregarme, pero no merecía morir"
"Claro que no. Estuve con ella cuando murió...creo que nunca fue su intención que las cosas sucedieran así"
Oda la había entregado a Román, pero creía recordar que también había luchado contra él para que no se la llevara, y ese cretino la había matado. De pronto tuvo ganas de llorar, pero las contuvo, prefería saber más y evitar pensar en ella, por el momento. Clint siguió recordando, hablaba sin soltarle la mano.
"Sus ultimas palabras fueron: Aléjala de la Cuarta Aurora…me pareció que estaba delirando, pero ahora no estoy tan seguro, Víctor te quiso traer aquí y todo tiene que estar relacionado, pero qué puede ser…no se"
" Quizás sea vocabulario metafísico. Algo que haga referencia a una cosa totalmente distinta. Podríamos preguntarle a alguien…¿me estás escuchando?"
"Mmhmm" Clint asintió mirándola enigmáticamente y la besó sin más preámbulos. Eva decidió que el dilema de La Cuarta Aurora podía esperar un poco más. Al cabo de un largo rato, pero corto para ellos, continuaron su camino.
El conserje dormitaba, como hacía usualmente a esa hora de la madrugada, con los pies sobre el mostrador de la recepción. Se incorporó de un salto cuando los vio parados frente a el, observándolo. Parecían no saber si despertarlo o dejarlo así.
"¿Qué puedo hacer por ustedes? No habrán roto más cosas ¿no?" el tono somnoliento endurecía aún más su acento, pero era lo único que tenían a mano.
"¿Sabe qué es La Cuarta Aurora?"
El hombre los miró confundido, no era una pregunta que usualmente le hacían los huéspedes, menos a esas horas de la noche y dudó por un momento si responder, estos dos eran raros, cuanto menos…
"Hmmm…" bostezó y se rascó la cabeza "Hacía años que no escuchaba hablar de eso, es una leyenda que les cuentan a los niños, creo que ni siquiera la recuerdo muy bien"
"Inténtelo, no tenemos nada mejor que hacer"
Eva miró a Clint levantando una ceja…¿Estás seguro?
"Bien" dijo mientras los hacía sentar en los sillones de cuero negro del pequeño lobby y el se acomodaba en un puff de piel de cordero, se lo notaba contento de romper un poco la rutina de su trabajo "Le faltará algún detalle, pero es más o menos así" hizo un silencio como para crear suspenso y Clint ya estaba a punto de sacudirlo cuando Eva le dio un codazo.
"Según la leyenda, en el origen de los tiempos, mientras los dioses vivían felices y contentos en Asgard, las cosas no andaban muy bien en Hel, el inframundo. Hela, su reina, estaba preocupada. Faltaban almas y no precisamente de las mejores. No entendía cómo habían podido escapar, pero el hecho era que faltaban y si Odín aparecía en cualquier momento no podía mostrarle semejante falla en sus tareas. Decidió enviar a sus guardianes a buscarlas.
Buscaron y buscaron. Las encontraron luego de mucho tiempo, intentando volver a poseer cuerpos, pues los suyos hacía tiempo ya estaban podridos. La gente enloquecía, corrían poseídas, ocasionando calamidades, a sí mismos y a los demás. Eran incontrolables. Y por eso decidieron pedir ayuda a cada uno de los nueve reinos, para que las custodien. Pero ninguno los aceptaba, pues todas esas almas eran muy peligrosas y podían ocasionar un desequilibrio en el mundo.
Entonces Hela decidió pedir ayuda a su hermana, la serpiente Jormundgang, que con su aliento abrió una pequeña brecha entre dos de los reinos, Midgard, o sea nuestro mundo y Jotunheim, la prisión de los gigantes. Esa brecha la abrió con su aliento verde y seguramente apestoso, pero que se dice que tenía propiedades mágicas. Era un lugar suspendido en el tiempo y el espacio, como un limbo y sólo se podía entrar o salir de allí usando el mismo aliento, pues una vez que salía de su boca, era algo que podía manipularse, pero sólo si uno sabía hablar la lengua de la serpiente.
De modo que lo que entraba, si no sabía hablar el lenguaje de Jormundgang, no podía volver a salir. Sin embargo, lo intentaban si, se juntaban todas esas almas y al mismo tiempo hacían fuerza por salir de su prisión. Una, dos, tres veces lo intentaron, presionando contra los finos límites que separaban su mundo del nuestro, hasta que a la cuarta vez, lo lograron. Usaron parte del aliento de la serpiente para meterse dentro de los cuerpos de la gente y así asolaron nuestro mundo. Mucho les costó a los dioses atraparlas de nuevo. Las llevaron nuevamente a ese limbo y Jormundgang reforzó con su aliento las ataduras de la prisión, luego, entregó a los dioses el aliento que le quedaba, el cual guardaron en una piedra y se lo dieron a Hela para que lo custodiara. Decidieron que esa sería la prisión de las almas más peligrosas. Pero cada mil años, los límites de esa prisión se debilitaban y las almas intentan salir nuevamente, presionando tres veces, sabiendo que a la cuarta lo lograrían. Pero allí estaba Hela, que podía dominar la piedra con el lenguaje y al aliento de su hermana y los mantenía a raya nuevamente"
"¿Y…qué pasó con esa piedra?" Eva tragó saliva
"Hmmm…" el hombre se rascó la barbilla "Se cuenta que, en un ataque de furia, Hela la arrojó lejos y dicen que cayó en nuestro planeta" se rió con ganas "Pero ustedes quieren saber qué es la Cuarta Aurora y yo les di toda esta historia de niños. Pues bien, se dice que cuando vemos tres auroras boreales con el mismo patrón, o sea las tres exactamente iguales, igual la sucesión de colores, formas, movimientos…esos son los intentos de esas almas por salir de su prisión y volver. A la cuarta vez, el portal se abre…., bien, esa es la cuarta Aurora y ya sabemos lo que ocurre…" hizo unos segundos de silencio "Bueno, considerando que la aurora boreal que tuvimos hoy fue exactamente igual a la de anoche, quién dice que no haya una tercera y estemos por presenciar la legendaria…Cuarta Aurora" terminó su relato con tono misterioso "Pero no se si pasaron mil años y además ya no está la piedra, así que se nos va a complicar un poco hacerlos volver a todos no?" Se rió.
Clint y Eva se miraron serios, considerando si dejar que una leyenda los alarme o no.
"Son cuentos para niños, aunque no se la moraleja de este asunto, bah, no es que me interese tampoco. Espero que les haya gustado"
…
"No podemos creer esa historia, es una leyenda y probablemente inventó la mitad" dijo Clint una vez que entraron en la cabaña.
"Por las dudas, no quiero quedarme a ver si hay una tercera aurora"
"En eso estoy de acuerdo, si Víctor se cree esto y está atento, estamos más en peligro que antes. Debemos irnos antes del amanecer. Deberíamos aprovechar para dormir un par de horas antes de salir"
Eva tenía algo que hacer antes. Tomar su largo y relajante baño que duró menos de lo que hubiera querido.
Casi flotando, se deslizó en la cama y antes de tocar la almohada ya estaba profundamente dormida. Clint se admiró del poco esfuerzo que le llevaba dormirse, a diferencia de él que siempre estaba alerta hasta que el sueño lo vencía…gajes del oficio. Quizás para ella era su forma de evadirse mas rápido de su traumática situación, aunque por el momento la seguía llevando bastante bien. Le quitó el cabello de la cara y besó su frente. Si alguien le hubiera dicho meses atrás que iría hasta el Polo Norte detrás de una chica, se hubiera reído con ganas. Sonriendo, fue a bañarse, había sido un día atípico, que nunca iba a olvidar, pero había terminado y pronto debían ponerse en camino otra vez.
Se metió en la otra cama, luego de luchar contra la necesidad de volver a dormir junto a ella y sentir su piel contra la suya. Había dudado unos instantes, pero decidió que descansarían mejor separados, luego se abofetearía a sí mismo por idiota. Se acostó y se dispuso a dormir, no sabía lo que les iba a deparar el día siguiente y cuanto antes se largaran, mejor. El cielo estrellado apenas bañaba con una tenue luminosidad el cuarto. Contempló por un rato las estrellas, intentaba aplacar su mente y a la vez repasar su plan. Le daba la espalda a Eva y en un momento la escuchó gemir suavemente en sueños, parecía estar teniendo una pesadilla, la sintió moverse y lamentarse un poco más y luego ya no hizo otro sonido. Clint ya estaba cerrando los ojos cuando sintió un movimiento suave y el peso de alguien en su colchón detrás suyo. Se tensó.
Oh no, otra vez no.
No podía ser, el medallón estaba bien guardado…supuestamente. Eva se acurrucó a sus espaldas.
"¿Puedo dormir contigo?"
Le susurró con voz somnolienta pero temblorosa mientras Clint giraba para verla, intentando no aplastarla mientras le permitía acomodarse en el hueco de su hombro. Algo en su pecho estaba saltando de alegría con mucho entusiasmo.
"¿Un mal sueño?" le dijo en voz baja
Eva asintió con los ojos casi cerrados apoyando su mano en el pecho y recostando su cabeza en ella. Clint acarició su cabello, abrumado, no quería ni moverse, pero su corazón latía tan rápido que temía no dejarla dormir.
"Está bien. Mientras no me saltes encima mientras duermo" le susurró.
"No prometo nada" Eva se acomodó contra su pecho adormilada, mientras Clint los tapaba a los dos y la abrazaba sobre las mantas.
"No me babees" bromeó
"Y tú no ronques...buenas noches" las ultimas palabras de Eva apenas se escucharon pues ni bien terminó la frase, ya estaba dormida. Clint sintió el aroma suave del shampoo de manzana que les daban en la cabaña y cerró los ojos, sabía que ahora dormiría tranquilo, con Eva segura en sus brazos. Tenía que obligarse a dormir. Si seguía despierto sus pensamientos lo llevarían a terrenos que no eran muy seguros en esos momentos. Controlar su cuerpo le estaba costando todo el control físico y mental que había aprendido en años de entrenamiento.
"Buenas noches..." susurró contra su pelo.
Se quedó muy quieto y la respiración acompasada de Eva lo fue llevando lentamente al mundo de sus propios sueños.
…
El conserje, sin poder evitarlo volvía a cabecear en su silla. Todo por culpa del maldito turno nocturno y eso era algo con lo que no se llevaba muy bien. Siempre había sido un hombre del sol, como casi todos en el país, donde los inviernos a veces les dejaban sólo un par de horas de luz y poca tibieza. Por suerte, la primavera estaba alargando los días y eso lo tenía de mejor humor. Aún no estaba lleno de turistas así que podía descansar un poco. Quizás por eso no escuchó la campanilla de la puerta, ni al hombre que entró y que estuvo un buen rato mirándolo dormir.
El hombre era alto y corpulento, tenía puestas ropa de alta montaña. Llevaba el oscuro pelo corto, como un soldado. Su rostro era impávido y parecía que se iba a quedar allí por siempre. Por segunda vez el conserje despertó con un salto. Se asustó, pero enseguida recuperó sus maneras y se dispuso a atenderlo. No le cayó bien el hombre, daba miedo.
"¿En que puedo ayudarlo?"
"Busco a una pareja, un hombre rubio y una mujer castaña de ojos verdes. Son familiares y debo encontrarlos, es por un tema personal…"
Personal mis bolas, si éste no es un sicario que me tiren desnudo al lago. Yo sabía que algo raro había con esos dos.
"Mi hermana…la tengo que encontrar, nuestro abuelo murió y debe cobrar su herencia"
El conserje no los escuchaba
Oh si su hermana, claro. Seguro es la esposa de alguno que huyó con alguien que la trataba mejor o es la esposa de este…¡y los quiere asesinar! Sherlock Holmes es un niño al lado mío.
El conserje se rió de sus propias deducciones, pero no pensaba ayudarlo ¿Quién se creía que era? Sabía que la pareja estaba escapando de algo por las razones que fueran y este hombre venía a comprobar su teoría, pero estaba ebrio si pensaba que él era un entregador. Visualizó mentalmente la escopeta que guardaba bajo el mostrador, uno nunca sabía.
"Nadie con esa descripción se aloja aquí, pero este es un pueblo pequeño, si los veo lo llamaré. Déjeme sus datos"
"No hace falta, volveré"
Sin decir otra palabra, Román dio media vuelta y se fue.
….
Cuando Eva se despertó aún era de noche y Clint no estaba con ella en la cama. Lo lamentó, ya se estaba acostumbrando a su cuerpo cálido contra el suyo. Miró a su alrededor y vio la mochila ya lista sobre la mesa. La luz del baño estaba encendida. Lo encontró allí, para su alegría con sus pantalones puestos y el torso desnudo, le daba la espalda, pero podía verlo por el espejo. Tenia espuma en la cara y el ceño fruncido. Estaba rezongando con algo que tenía en las manos.
"No sé en qué estaba pensando cuando compré esta navaja."
"¿Tienes que afeitarte ahora? Te quedaba…bien…" se sonrojó cuando Clint se volteó a mirarla, sorprendido. Eva estaba apoyada contra el marco de la puerta con los brazos cruzados y con ese camisón que se había comprado de tiras finas que había intentado evitar mirar y que tapaba lo suficiente como para que la imaginación no se desbocara…demasiado. Se miraron, el momento en cierta forma era íntimo y se descubrieron disfrutándolo.
"No quería despertarte, es muy temprano aún y puedes descansar al menos una hora más"
"Ya estoy desvelada" se acercó y tomó la navaja de sus manos. Lla miró "Mi abuelo usaba una igual, me gustaba afeitarlo cuando era pequeña, jugábamos a la barbería" Sonrió casi con tristeza "Déjame hacerlo"
Clint la miró cauteloso pero no le respondió, sólo se dejó llevar a la mesa del living, Eva se sentó y abrió las piernas para que Clint se pusiera entre ellas y así estar más cómodos para la tarea. Las rodillas desnudas tocaban sus caderas que estaban pegadas al borde de la mesa.
Comenzó a afeitarlo, consciente de que Clint no despegaba los ojos de su rostro. Pero ella no quería levantar la vista, si se encontraba con su mirada en ese momento, su pulso podría traicionarla y no era el mejor momento para que ocurriera eso.
Sí notó que sus ojos descendían bastante más debajo de su cuello, y con una falsa expresión de molestia levantó su mentón con un dedo.
"La vista arriba, por favor, debo continuar con mi trabajo"
Clint rió para sus adentros y estiró el cuello, pero no despegó la mirada de su rostro. Sus ojos parecían más oscuros y fijos, como los de un depredador. Cuando sintió el filo en el costado de su garganta colocó una mano en cada rodilla de Eva. La navaja se detuvo. Esa no había sido una jugada del todo limpia, pero verla tan concentrada, con la lengua asomando entre sus labios y los ojos fijos en su cuello le estaba diluyendo los limites entre el hombre y el animal.
Eva cerró los ojos y largó el aire, pero no quitó la navaja de su cuello así como las manos tampoco se despegaron de sus rodillas.
"Te gusta arriesgar tu vida, Barton"
"Sabes que soy adicto a la adrenalina…especialmente cuando tiene nombre"
Con una sonrisa atrevida y sin que le temblara el pulso, Eva deslizó el filo por su cuello, subiendo lentamente, mientras las manos de Clint imitaban su movimiento, subiendo por sus piernas y perdiéndose por debajo del camisón. El corazón de Eva latía desenfrenado, pero su mano se mantuvo firme y no vaciló en continuar. Cada movimiento de la navaja era imitado por las manos en sus muslos, en sus caderas. Clint detuvo las manos allí y las dejó, acariciando lo que sus pulgares podían alcanzar. Era como un juego de seducción lento y tortuoso, y el pecho de Eva se movía erráticamente. Por más que intentara mantener la calma, las manos tibias y las lentas caricias sobre su piel, ponían a prueba su coordinación. Sus manos se sentían tan bien sobre su piel…
Finalmente y sin saber cómo, terminó su trabajo, le quitó los restos de jabón con una toalla y se quedó quieta. Clint había quitado las manos de sus caderas y se tocaba las mejillas.
"Buen trabajo" fue lo único que pudo decir, había bajado la vista, su voz era grave.
"Veamos" respondió Eva y pasó delicadamente los dedos por su cuello, muy lentamente, mientras posaba sus labios en la línea de su mandíbula deteniendo, esta vez, la respiración de Clint que no se lo esperaba.
"Quedó perfecto" dijo mientras dejaba que sus labios corrieran por esa línea como si fuera una pluma, Clint cerró ojos y apenas contuvo un gemido. Definitivamente a Eva le gustaba los sonidos que hacía...
"Tú eres perfecta" su voz era apenas un gruñido.
"Sabes que no…" respondió Eva con un hilo de voz.
Pero no les interesaba hablar de perfección. Los dedos de Clint ahora recorrían su delicado cuello, haciéndola temblar cuando las callosas yemas se deslizaron hacia abajo, lentamente, por su garganta y más abajo aún para bordear la piel de sus pechos que se asomaban por sobre el escote del camisón. Eso hizo que cada vello de su cuerpo se erizara. Los dedos se desviaron hacia sus hombros y suavemente, bajaron las finas tiras, que pendieron sobre sus brazos. Cuando la boca se apoyó en sus hombros, Eva tuvo que agarrarse de él, soltando un jadeo involuntario. Eva echó la cabeza hacia atrás, mientras los labios subían por su cuello y los brazos de Clint se apoyaban en la mesa a sus costados. Cuando su boca encontró la de Eva, que se abrió para dejarlo entrar, todo a su alrededor se desdibujó, excepto la mujer, cálida y sensual que tenía en sus brazos. Sus lenguas se encontraron y se saborearon lentamente. Perdieron sus conciencias en ese beso, Eva recorrió con una mano la columna de Clint y sintió su estremecimiento. Otra vez hacía esos sonidos que a ella le gustaban. Con un movimiento rápido y preciso Clint la tomó de las caderas y la atrajo hacia él con un firme tirón. Eva lo envolvió con sus piernas, no fuera cosa que se alejara medio centímetro de ella. Lentamente y sin despegarse de su boca, fue reclinando a Eva hacia atrás hasta recostarla sobre la mesa.
...
La puerta de la recepción se abrió nuevamente y la campanilla sonó un poco más fuerte de lo habitual.
...
Eva estaba apenas consciente de la posición vulnerable en la que estaba, pero por el momento sólo existían las manos de Clint y la boca que habían empezado a recorrer su cuerpo. A bajar por su cuerpo, en realidad, quería retenerlo pero se escapaba de sus brazos. La besaba por encima del camisón, sus pechos, su vientre, a veces la mordía suavemente y el roce de la tela, los labios y los dientes contra su piel, le estaban haciendo perder el control, oh, y si lo perdía..¿que? era imposible resistirse a esas caricias, a esas manos fuertes que recorrían su cuerpo, que le pasaban su calor a través de la tela. Eva estaba encendida como una brasa y apenas podía coordinar un pensamiento. Los besos bajaron por su estómago lentamente y pasaron del ombligo.
"Oh por..d…Clint…deja de hacer…es..oohh"
Su espalda se arqueó sin que ella pudiera evitarlo. El calor entre sus piernas aumentaba y Clint estaba muy cerca de él. Menos mal que se había puesto sus panties nuevas y las había comprado tipo culotte, o sea grandes. Eva enterró los dedos entre sus rubios cabellos e intentó por un segundo, apartarlo, pero él quitó las delicadas manos de su cabeza y habló, apenas dejando de hacer lo que estaba haciendo, con voz susurrante y firme.
"Relájate, Eva, y disfruta un poco"
Si…disfrutar…Hacía mucho tiempo que no disfrutaba algo…no, se corrigió, nunca había sentido algo así.
La boca de Clint se deslizó por sobre la tela de sus panties y mientras sostenía firmemente sus caderas contra la mesa, sus tibios labios se desviaron a sus muslos, ocupándose de ellos con dientes y lengua. Por un lado, Eva suspiró aliviada, por otro, sabía que en cualquier momento explotaría en mil pedacitos. La boca de Clint ya llegaba a su rodilla…
BAM!
El sonido era inconfundible. Se miraron alarmados unos segundos.
Maldición, maldición, maldición.
"Debemos irnos ya"
La voz de Clint era dura, pero la miraba como si temiera que al desviar la vista, desapareciera. Eva se había incorporado y las manos de Clint descansaban en sus piernas. Ambos respiraban agitados. Se besaron como si fuera el último beso de sus vidas y corrieron a terminar de vestirse.
Si, soy mala...me encanta torturarlos! muejeje
La leyenda está inventada por mí (juro que no tomé nada raro jaja) pero los personajes pertenecen a la mitología nórdica. Si no se entiende mucho, es porque el conserje no se la acuerda muy bien jeje ;)
EL Santa´s Hotel existe realmente en Rovaniemi :)
Creo que no olvido nada, sino...volveré!
Hasta la vista!
