Disclaimer: Los personajes son propiedad de Rowling, la historia es escrita con el propósito de entretener y sin ánimo de lucro.
Notas de autora: ¡Hola! Sin más preámbulo les entrego la segunda parte del capítulo pasado. Harry y los Weasleys (y Hermione) tienen su primer encuentro desastrozo, Remus y Lucius vuelven a reunirse, buenas noticias para Draco, Dumbledore urdiendo nuevos planes y... ¡finalmente Snape y Sirius se ven las caras! :D
¡Que lo disfruten!
Capítulo 7. Confrontaciones II
APARECE EL NIÑO-QUE-VIVIÓ
Desde su extraña desaparición, un poco más de una semana atrás, nadie sabía a ciencia cierta lo que había pasado con nuestro héroe favorito. Pero esta mañana Harry Potter fue visto merodeando por el callejón Diagon. Los aurores sospechan que probablemente estaba huyendo de los mortífagos, pues según los testigos de la escena, lo vieron corriendo en la transitada calle a toda velocidad y sin detenerse, además aseguran que tenía una expresión de pánico en el rostro.
"Tropecé con él cuando iba saliendo de la tienda de Madame Malkin, iba muy distraída revisando que llevara todas las túnicas que había comprado y no me di cuenta que estaba ahí hasta que choqué con él. Al principio no lo reconocí, pues no llevaba gafas y el flequillo ocultaba su cicatriz, pero al verlo más detenidamente me di cuenta que era él. Estaba muy asustado, apenas se levantó y salió corriendo, luego un hombre empezó a gritarle y corrió detrás de él, creo que era uno de sus secuestradores..." nos comentó Melany Williams, la testigo principal del suceso.
Por el momento no se sabe nada más, pero los aurores permanecerán vigilando en el callejón Diagon en caso de que Harry Potter, o algún mortífago, vuelva a aparecerse.
¿Será que nuestro querido héroe realmente estaba secuestrado e intentaba escapar, o todo este alboroto es un intento más para llamar la atención?
...
-¡Esa maldita bruja! ¿Cómo se atreve a decir eso de Harry?- Hermione estaba completamente indignada, arrugó el periódico y lo arrojó al hueco de la chimenea.
-No deberías sorprenderte, esa arpía sólo busca beneficiar sus bolsillos al difamar a la gente- comentó Charlie que desde el descubrimiento de que Remus y Sirius habían desaparecido de Grimmauld Place, se unió a las reuniones de sus hermanos.
-¿Creen que realmente haya sido Harry la persona que vieron en el callejón Diagon?- preguntó la castaña después de un momento, con su característico tono analítico- el artículo no tiene ninguna fotografía y la mujer que entrevistaron dijo que el chico no llevaba gafas y no podía ver la cicatriz por el flequillo...
-Es cierto, pudo ser cualquiera- contestó de vuelta el cuidador de dragones.
-Aún así, hay que investigar, ¿y si sí era Harry y trataba de huir de los mortífagos?- protestó Ron, le molestaba mucho que sus hermanos y Mione se rindieran tan fácilmente.
-¿Pero que hacía en el callejón Diagon? ¿Por qué no nos llamó?
-Tal vez no llevaba su varita, o buscó un lugar donde no lo pudieran encontrar fácilmente, ¡no lo sé!
-Diablos Georgie, deberíamos haber estado en la tienda para ver en primera fila el espectáculo- se lamentó Fred.
-Aunque... podemos escabullirnos al callejón Diagon y averiguar que pasó con algunos artículos de la tienda- propuso George y sus hermanos asintieron entusiasmados.
-No nos apresuremos, no quiero sonar pesimista pero puede que no haya sido nada- habló Bill e inmediatamente todos se callaron y Ron lo miró ceñudo- no quiero que se hagan falsas ilusiones, es todo.
Su hermano menor abrió la boca, seguramente para replicar, pero unos gritos provenientes de abajo lo interrumpieron.
-¡Chicos, chicos!
-¡Estamos arriba mamá!
-¡Chicos, una carta! ¡Llegó una carta!
-¿Qué pasa mujer?- George.
-¿Por qué gritas de esa manera?- Fred.
-¡Una lechuza acaba de entregarme una carta!- entró corriendo y les mostró el pergamino arrugado que llevaba en la mano.
-¿Y eso nos importa por qué...?- la mujer fulminó a los gemelos con la mirada pero inmediatamente recuperó su entusiasmo.
-¡Es una carta de Remus!
-¡¿Remus?!
-Sí, miren- todos se amontanaron al rededor de Molly y trataban de leer la carta.
Queridos amigos
Les escribo para informarles que me encuentro con Sirius y Harry, los tres estamos bien y en un lugar seguro. Los rumores sobre Harry y su secuestro son falsos, no se angustien.
Me disculpo por la preocupación que seguramente les hemos causado, pero hay una razón de mucho peso para justificarnos.
El lunes estaremos yendo a visitarlos a la Madriguera para explicarles todo. Por favor no llamen a los demás miembros de la Orden, sólo hablaremos con la familia Weasley y con Hermione.
R. Lupin
-Estan juntos...- fue lo primero que pudo decir Ron- ¡esos malditos están juntos y nosotros aquí muertos de preocupación!
-Gracias a Merlín que están bien, eso es lo más importante ahora, ya después podemos enojarnos con ellos- suspiró con alivio la matriarca pelirroja.
-¡Jajajaja!
-¿De qué se ríen gemelos del demonio?- exclamó Ron, quiso sonar molesto pero el alivio que sentía provocó una pequeña sonrisa en su pecoso rostro.
-Es que si lo piensas bien, es bastante obvio que estaban juntos esos tres.
-¿Entonces el ataque de mortífagos en casa de sus tíos fue mentira?- preguntó Ginny confundida.
-No, no fue mentira, realmente atacaron Privet Drive- aseguró Molly.
-Tal vez... de alguna manera Sirius y Remus se enteraron y se llevaron a Harry de ahí...- comentó Bill con una mano en la barbilla.
-Eso explicaria muchas cosas- murmuró Hermione perdiéndose en sus pensamientos.
-Pues tendremos que esperar al lunes para saber lo que realmente pasó esa noche- comentó Charlie ya completamente distendido.
-Espero que esa panda de idiotas nos den una muy buena explicación...
ooo
-¿Estás completamente seguro de esto Harry?- repetía Sirius por quincuagésima vez.
-Si Padfoot, ya para con eso, ¿quieres?- respondió claramente fastidiado.
-Es decir, tú mismo no acabas de asimilarlo, no puedes llegar y decirles "hey, ¿sabían que mis padres eran hombres lobo? Por lo tanto yo también lo soy".
-Sirius, tu sarcasmo no es de mucha ayuda en este momento- Harry lo miró mal.
-Perdón, lo sé, es que... ¿estás seguro que quieres hacerlo?
-¿Por qué tienes tanto miedo que lo haga?- lo encaró su ahijado y Sirius soltó un suspiro cansado.
-Voy a ser honesto contigo Harry, los Weasley son personas muy amables, sin embargo no puedo asegurar que vayan a... aceptarte después de saber la verdad...- tomó al ojiverde por los hombros y sus ojos grises se llenaron de preocupación- no quiero que te decepciones otra vez.
-Gracias por preocuparte por mi Sirius, pero... aún si después de todo me rechazan... quiero hacerlo. Antes de ustedes ellos fueron mi primera familia, las primeras personas que se preocuparon por mi. Debo hacerlo.
-Bien, si así lo quieres no puedo prohibirtelo, es tu decisión- lo miró ahora más seriamente- pero quiero que tengas claro que pase lo que pase, nos tienes a Moony y a mi, nosotros nunca vamos a abandonarte.
-Lo sé y no sabes cuanto lo agradezco, soy muy afortunado de tenerlos- avanzó inseguro y su padrino al percatarse de sus intenciones cerró la distancia para darle un fuerte abrazo y Harry sonrió. La molestía que sentía cada vez que había contacto con sus amigos persistía pero no le dio demasiada importancia.
-¿Sabes donde está Remus?- preguntó cuando se separaron- falta poco para encontrarnos con los Weasley.
-Lo siento Harry, pero Moony no va a venir con nosotros.
-¿Qué?
-Dijo que tenía asuntos que resolver y salió hace un rato- se encogió de hombros.
-¿Crees que sea por la nota que recibió?
-Creo que sí.
-Espero que no sea nada malo- susurró con preocupación- supongo que después nos contará
-Hmm... - asintió- vamos ve a alistarte, tenemos que irnos ya.
ooo
Apareció en medio del bosque, exactamente en el mismo lugar al que había llegado con Lucius hacía dos semanas atrás. Recordó en ese instante que la nota que le había enviado no especificaba una hora y rogó a Merlín porque el rubio se percatara que esa noche había luna llena y acudiera temprano a la cita.
Se sentó en una roca que había por ahí y empezó a jugar con su varita. Se preguntó como le estaría yendo a su cachorro, esperaba que todo saliera bien, le hubiera gustado acompañarlos pero este encuentro era igualmente importante. Si todo salía bien quizás tendría un aliado en la guerra que se avecinaba. Si bien era cierto que el Señor Oscuro había empezado a atacar pequeñas comunidades, estaba seguro que esto apenas era el comienzo.
Un sonido de aparición lo sacó de sus reflexiones y se levantó inmediatamente con la varita en alto, aunque era una reunión para aliarse no podía darse el lujo de bajar la guardía. Ante el apareció Lucius Malfoy más desmejorado que nunca. Parecía haber envejecido diez años desde la última vez que se vieron.
-Me alegra que hayas decidido venir Lupin- saludó Lucius al percatarse de la presencia del licántropo.
-Malfoy- saludó secamente.
-¿Podrías bajar tu varita? Ya te dije que esto no es una trampa- disimuladamente observó al rededor, cerciorándose de que estuvieran solos.
-Prefiero tomar precauciones.
-Sólo quiero hablar.
-Hablemos entonces- dijo Remus pero no bajo la varita y Lucius suspiró guardando la suya para demostrar que no estaba a la defensiva.
-Esta bien. Debo pensar que si estás aquí es porque tu propuesta sigue en pie- más que pregunta sonó como una afirmación.
-Te dije que podía ayudarte si decidías traicionar a quien-tú-sabes y lo haré, siempre y cuando me demuestres que realmente piensas cambiar de bando y no es sólo una estrategia del Señor Tenebroso para llegar a Harry.
-Antes de acordar nada, necesito aclararte que somos cuatro personas las que necesitamos ayuda.
-Tú, tu hijo... tu esposa- esto último lo dijo casi inaudiblemente- ¿y quién más?
-Un amigo de la familia.
-¿Y estás seguro que este... amigo no es un espía o algo así?
-Te aseguro que no, todos estamos dispuestos a darle información a Dumbledore a cambió de protección.
-Me parece un trato justo pero tengo que preguntar, ¿qué te hizo cambiar de opinión?
-Mi hijo- contestó con sinceridad.
-La última vez me aseguraste que era por él que estabas con los mortífagos- atajó Remus con sospecha.
-Lo sé pero, aunque no lo creas, mi hijo no piensa igual que yo- Remus se dio cuenta que los ojos de Lucius se volvieron más cálidos al mencionar a su hijo- Draco me abrió los ojos, me hizo darme cuenta que corremos más peligro en las filas del Señor Oscuro que luchando contra él. Somos escoria entre los mortífagos y en cualquier momento podría matarnos, si decide que ya no le somos de utilidad, y de ninguna manera voy a permitir que le ponga un dedo encima a mi hijo.
-Está bien. ¿Estás conciente que tendrás que jurar un voto de lealtad?
-Sí, no tengo ningún problema con eso... yo haría lo mismo- sonrió de medio lado y estiró la mano para hacer el juramento.
-Confiaré en ti está vez Lucius- el rubio sintió una extraña sensación en el pecho al escuchar su nombre en la boca del castaño- cuando nos reunamos con los demás ellos se encargarán del juramento.
-¿Qué me hace acreedor de este honor?- preguntó gratamente sorprendido.
-Cumpliste tu palabra de no delatar a Harry con tu señor... o al menos eso creo.
-Nunca te he mentido Lupin- Lucius lo miró intensamente
-Es cierto, siempre fuiste honesto conmigo...- una nota de amargura se coló en su voz y sus ojos color miel se entristecieron.
-Lupin...
-Creo que es todo por ahora- lo cortó Remus de repente- debo hablar con mi gente para discutir los términos de nuestra alianza y decidir donde podemos colocarlos.
-Esta bien- murmuró resignado.
-Cuando lleguemos a un acuerdo te mandaré una nota y nos reuniremos aquí para informarte de todo.
-Me parece que sería más conveniente acordar una fecha para nuestra próxima reunión, es peligroso que me envíes una lechuza, alguien podría interceptar el correo.
-Tienes razón, ¿te parece que nos veamos en dos semanas? Antes de que comience el colegio.
-Muy bien, entonces nos vemos en dos semanas.
-Claro, creo que no hace falta decir que no puedes comentar esto con nadie Malfoy, no me hagas arrepentirme por no hacer el voto ahora mismo. Hay mucho en juego y ambos tenemos mucho que perder si alguien se entera de esto antes de llegar a un acuerdo. Tú más que nadie.
-No te preocupes, no lo haré- le aseguró y con estas últimas palabras desapareció dejando a Remus solo en aquel solitario lugar.
ooo
Al rededor del medio día se aparecieron en el límite de las protecciones de la Madriguera. El joven lobo estaba muy nervioso, realmente no sabía si estaba haciendo lo correcto. ¿Qué pasaría si sus amigos lo despreciaban cuando supieran la verdad? ¿Y si lo odiaban? ¿O le stenian miedo? ¿Cómo iba a poder cumplir su misión sin la ayuda de sus amigos? Rogaba a Merlín, a Morgana y a todos los dioses porque sus amigos se mostraran comprensivos, después de todo él no pidió esto, no es su culpa que sus padres hayan sido criaturas, y no es que se avergonzara de ello, pero temía lo que pudieran pensar de él a partir de ahora.
-¿Estás listo?
-No- su padrino volteó a verlo y le regalo una sonrisa tranquilizadora- pero creo que nunca lo estaré así que...- cerró los ojos e inhaló profundamente.
-Vamos, terminemos con esto- Sirius le palmeó el hombro y empezó a caminar, unos segundos después su ahijado lo alcanzó y juntos se dirigieron a la casa de los Weasley.
Llegaron a la puerta de la cocina y Sirius fue el primero en colarse al interior donde estaba reunido el clan pelirrojo. Harry se quedó unos pasos atrás.
-¡Sirius!- Arthur que estaba frente a la puerta se puso de pie al verlo y en seguida todos los demás voltearon a ver al recién llegado.
-Hola chicos- el animago se quedó parado en el umbral de la puerta para impedir que vieran al moreno.
-¿Dónde están Harry y Remus?- preguntó Molly tratando de asomarse por encima de su hombro.
-Remus no pudo venir con nosotros pero les aseguro que está bien.
-¿Y Harry?- preguntó Hermione impaciente.
-Pues... Harry está aquí afuera- todos se pusieron inmediatamente de pie- esperen, esperen, está aquí afuera pero necesito decirles algo muy iportante antes de que lo vean, ¿entendido?- sus amigos asintieron a regañadientes- Muy bien, primero que nada deben saber que Harry está un poco... susceptible en estos momentos, por lo que puede reaccionar mal a cualquier cosa que hagan o digan, así que por favor les pido que no lo atosiguen con preguntas o reclamos, él les dirá todo, sólo... sean pacientes y permanezcan calmados por favor.
Todos se miraron entre sí, unos con expresiones confundidas y otros con caras preocupadas, pero permanecieron en sus lugares como les pidió Sirius. El animago salió al patio y un momento después Harry apareció en la entrada. El joven lobo se quedó pasmado al ver a todos sus amigos sentados a la mesa, esperando que dijera algo y mirándolo con asombro, enojo y alivio a la vez.
-¿Harry?- Hermione fue la primera en hablar.
-H-hola...- la castaña no soportó más y se abalanzó sobre él, Harry luchó con todas sus fuerzas para contenerse, era su mejor amiga la que lo abrazaba y la quería mucho ¡pero por Merlín que no soportaba el contacto físico! No correspondió el abrazo pero le regaló una nerviosa sonrisa que esperó la tranquilizara. El siguiente en acercarse fue Ron que le dio un rápido abrazo y le palmeó el hombro, el moreno agradeció que a su amigo le incomodaran las muestras de afecto. Los gemelos llegaron y le estrecharon la mano con traviesas sonrisas en el rostro y murmurando algo que sonó a "deberás probar nuestros productos para compensar nuestra preocupación". Molly también se acercó y lo apretó con todas sus fuerzas, un par de lágrimas escapandose de sus ojos. Arthur, Charlie y Bill se mostraron menos efusivos pero igual le estrecharon la mano y lo saludaron con amables sonrisas. Sólo restaba la pequeña Weasley y antes de que pudieran decir nada la pelirroja se acercó y se lanzó contra Harry echandole los brazos al cuello, pegando su cuerpo al del ojiverde y juntando sus labios en un inesperado beso.
Inmediatamente el lobo se tensó y una desagradable corriente de electricidad le recorrió el cuerpo, estremeciéndolo por completo. Sus ojos se tiñeron de ira y en un acto reflejo apartó bruscamente a la pelirroja y su alter ego gruñó furioso en su cabeza.
-¡No me toques!- todos observaron asombrados como Ginny caía al piso y se quedaba aturdida, con los ojos como platos mientras el moreno respiraba agitadamente y fruncía el ceño.
-Harry- su padrino se colocó detrás de él y le tocó el hombro para llamar su atención- cálmate por favor, respira...
-¿Estás bien compañero?- Ron.
-¿Qué pasa Harry?- Hermione trató de acercarse a su amigo pero este la detuvo.
-No- habló secamente- por favor no te acerques- suplicó y lentamente empezó a retroceder.
La castaña escudriñó a su amigo minuciosamente. Sus manos estaban cerradas en puños, sus hombros rígidos delataban la tensión en su cuerpo, las pupilas dilatadas con asombro, ira y pánico a partes iguales, pero lo más sorprendente fueron los pequeños- no por eso menos peligrosos- colmillos que se asomaban en su boca. La chica dirigió su mirada interrogante al pelirrojo y este negó dandole a entender que él tampoco sabía que estaba pasando.
-Lo siento, yo... necesito tomar aire.
-Harry espera...- pero era demasiado tarde, el moreno había salido corriendo y los pelirrojos se quedaron viendo unos a otros sin saber exactamente que pasó.
-Muy bien, esto ya es demasiado. Sirius, nos vas a decir que demonios pasa con Harry y vas a hacerlo ahora- Hermione se le plantó en frente y se cruzó de brazos.
-Miren, Harry tiene algo muy importante que decirles, el motivo por el que desapareció sin avisar a nadie y el por qué de su reacción.
-¡Maldita sea Sirius dilo de una vez!- se exasperó Ron.
-No me corresponde a mi decirselos, solo esperen un poco más, ¿ok? Iré a ver como está- y sin decir nada más, salió en busca de su ahijado.
-No me gusta para nada el tono que usó Sirius, presiento que lo que nos van a decir no será bueno- habló Arthur y su mujer se abrazó a él.
-Esperemos un poco, ya llegamos hasta aquí y, al menos yo, no me iré sin respuestas- aseguró Bill y volvió a sentarse.
Sirius salió al jardín y encontró a Harry cerca del cobertizo. Desde su posición podía ver la ansiedad y el desasosiego de su ahijado. Y es que era completamente comprensible. Nunca se esperó esa reacción de parte del ojiverde. Obviamente tenía miedo de atacar a sus amigos y estaba seguro que sólo gracias al poco autocontrol que había desarrollado en estas dos semanas era que no le había saltado encima a la hija de Arthur.
-Harry...
-No puedo hacerlo...- la voz de Harry estaba llena de angustia y el corazón de Sirius dio un vuelco- no puedo perderlos... no quiero.
-No vas a perderlos Harry- lo hizo darse vuelta y se encontró con la mirada de pánico del muchacho.
-¡Estuve a punto de atacar a Ginny! No sé que me pasó... no quería que me tocara, fue... desagradable... fue... doloroso.
-Esta bien Harry, no tienes que hacerlo si no estás seguro.
-Tengo que hacerlo, se los debo.
-No Harry, no les debes nada.
-Ellos han sido muy buenos conmigo...
-Lo sé y yo también les estoy muy agradecido por haber cuidado de ti cuando yo no pude, pero eso no te obliga a nada.
-Yo...- estaba indeciso.
-¿Quieres que yo lo haga?
-No- suspiró pesadamente- ya estoy mejor, sólo... permanece a mi lado por favor.
-Por supuesto.
Regresaron a la casa y encontraron a sus amigos de nuevo sentados, todos hablando entre ellos pero en cuanto los vieron se callaron. Harry caminó hacia un extremo de la mesa y Sirius disimuladamente sacó su varita y susurró unas palabras que nadie pudo oír mientras se colocaba a un lado de su ahijado.
-¿Estás mejor, Harry querido?- preguntó Molly con genuina preocupación.
-Si, gracias señora Weasley- luego se dirigió a su hija- lamento lo de hace un momento Ginny, por favor perdóname, no sé que me pasó.
-Está bien Harry, ya está olvidado- le sonrió tímidamente.
-No quiero ser grosera pero, ¿podrías decirnos que está pasando Harry?- pidió su amiga mirándolo inquisitivamente.
-Claro, a eso vine, para explicarles todo- suspiró pesadamente y se pasó la mano por el cabello, alborotandolo más- trataré de ser breve y conciso- todos asintieron y se acomodaron en sus sillas.
-El día de mi cumpleaños, a primera hora de la mañana, tuve una visita de Sirius y Remus. Por alguna extraña razón Remus supo que me había pasado algo y convenció a Sirius para ir a Privet Drive y cerciorarse que estuviera bien- omitió por completo el pequeño episodio entre él y el licántropo, ya después habría tiempo de contar los detalles- Ese mismo día recibí un paquete de Gringotts, en el me entregaban las escrituras de una propiedad y... una carta de mi padre- se escuchó un jadeo general y todos se centraron en la voz del moreno- Luego de leer la carta nos dimos cuenta que había un mortífago espiandonos y corrimos tras él pero al tratar de acorralarlo se desapareció y se llevó a Remus. En poco tiempo llegaron los aurores y tuvimos que huir para evitar que descubrieran a Sirius. Cuando finallmente encontramos a Remus más tarde, decidimos refugiarnos en la propiedad que me heredó mi padre. En la carta me informaba de algo que nunca pude ni siquiera sospechar. Un hecho que estuvo oculto hasta el día de hoy y que involucra a mis padres. Al enterarme de esto tuve que huir porque no me atrevía a enfrentarlos, me daba miedo su reacción... aún tengo miedo pero quiero ser honesto con ustedes- cerró los ojos un momento, buscando las palabras adecuadas- Al parecer hubo un antepasado que fue mordido por un hombre lobo y... mi padre desarrolló el gen lupino cuando cumplió la mayoría de edad.
Harry guardó silencio esperando que sus amigos asimilaran la información que acababa de darles. Todos mostraban expresiones similares, de completa incredulidad y escepticismo. Harry podía ver claramente la expresión de su amiga, esa que usaba cuando trataba de hallarle lógica a algo y finalmente unía las piezas del rompecabezas hasta llegar a la conclusión acertada.
-Entonces... tú eres...
-Yo soy un hombre lobo- milagrosamente su voz salió tranquila y firme.
-¿Pero cómo...?- preguntó Ron sin atreverse a completar la pregunta.
-Nací siendo un hombre lobo pero recibí mi herencia, mis poderes, al cumplir los diecisiete.
De nuevo todo quedo en silencio y el ojiverde desvió la vista a sus zapatos. No podía ver las expresiones de sus amigos, tenía miedo de lo que pudiera ver en ellas. Su padrino colocó una mano en su hombro en señal de apoyo y le dio un ligero apretón. Finalmente después de varios minutos de silencio se armó de valor y levantó la mirada para encarar a sus amigos. Athur, Molly, Ginny, Ron y Hermione lo veían con miedo, tal vez un poco de lástima, e incluso pudo distinguir un destello de rechazo en la mirada azul de su mejor amigo. Charlie, Bill y los gemelos en cambio, lo miraban con cautela pero no vio temor o repulsión en sus ojos.
-Harry... yo...- su amiga trató de decir algo pero parecía haber olvidado como hablar. Nadie más se atrevió a decir nada y Harry percibió su miedo e incomodidad.
-No se preocupen- no pudo evitar que su voz temblara- yo entiendo... no hace falta que digan nada... gracias por todo...- se dio media vuelta y salió al patio, un momento después se escuchó un crack y Sirius estuvo seguro que su ahijado se había ido.
-Espero que esten satisfechos- murmuró entre dientes el animago girándose para enfrentar a los pelirrojos y la castaña- ya saben lo que ocurrió con nosotros y el motivo por el que huimos, ahora les pido por favor que no vuelvan a buscarnos.
-Nosotros no quisimos...
-No- siseó con furia contenida- no digas nada Arthur, Harry los consideraba su familia ¿como es posible que lo traten así?
-Tienes que entender, nunca había existido nadie como él, es comprensible nuestra reacción- balbuceó Molly.
-¿Cambia algo el que Harry sea un hombre lobo?
-No, es solo que... bueno... nadie sabe lo que pueda llegar a hacer... tú mismo viste como atacó a Ginny.
-¡Por Merlín, no la atacó! Yo les advertí que Harry estaba muy susceptible y lo primero que hace tu hija es lanzársele encima.
-¡No fue culpa de Ginny!
-¡Tampoco de Harry!- refutó Sirius completamente furioso- él no es culpable de que James haya sido un hombre lobo, tampoco que sus padres murieran y mucho menos que el Señor Tenebroso lo marcara como su blanco por culpa de una estúpida profecía. Mi ahijado nunca les ha pedido nada, siempre ha sabido valerse por si mismo, pero justo ahora necesita a sus amigos, a su familia, necesita su comprensión, su apoyo... para lo que se avecina... realmente me decepcionan- les dirigió una mirada helada a Ron y Hermione que se mostraron avergonzados.
Sirius salió hecho una furia y dando un portazo. Se quedó quieto un momento pensando en Harry, sabía que algo así podía pasar. Rogaba porque su ahijado no se deprimiera de nuevo. Un aleteó atrajo su atención y un segundo después una lechuza blanca se posaba en su hombro.
-¡Hedwig!- se sobresaltó un poco al sentir las garras del ave clavarsele en la piel- hola pequeña, ¿cómo estás? No recordaba que estabas aquí- Hedwig le mordió una oreja mostrando su molestía- ¡auch! ¡lo siento, me olvide!- se disculpó y luego sonrió- Vamos a casa, te llevaré con Harry- la lechuza ululó entusiasmada- estoy seguro que se alegrara mucho al verte- con una última mirada sobre el hombro se desapareció rumbo a la mansión con una nueva huésped.
ooo
Hace un momento un elfo le había entregado el recado de Lucius donde le pedía que fuera a su despacho para hablar en privado, por lo que ahora se dirigía donde su marido. Días atrás su esposo y Severus se habían encerrado en esa misma habitación por varias horas y a partir de ese día Lucius había estado muy taciturno, incluso diría que distraído, algo muy extraño en él. Estaba demasiado intrigada por lo que los amigos pudieron hablar aquel día, pero por más que preguntó su esposo no quiso hablar al respecto. Llegó al despacho y después de pedir permiso para entrar se encontró con la imagen del rubio sentado detrás de su elegante escritorio con una mirada seria.
-Adelante Cissy, toma asiento por favor- saludó amablemente.
-¿Me llamabas Lucius?- el rubió asintió.
-Tengo algo importante que decirte y que nos concierne a ambos.
-Dime querido.
-Sabes que no me gustan los rodeos así que seré directo.
-Está bien- asintió y se acomodó mejor en su asiento.
-Estoy considerando la posibilidad de abandonar.
-¿Abandonar? ¿A qué te refieres?- preguntó enarcando una rubia ceja.
-Desertar- ante la mirada de desconcierto de su esposa aclaró- del lado oscuro.
-¡¿Qué estas diciendo?!- chilló escandalizada.
-Estoy diciendo que es momento de hacer lo correcto, de librarnos de ese monstruo y recuperar un poco de la dignidad que perdimos sirviendo al Señor Tenebroso.
-¡No podemos hacer eso, es una locura!
-Lo sé pero estoy cansado Cissy. Somos prisioneros en nuestra propía casa, Draco está confinado en una celda por mi culpa, hemos perdido nuestra posición en el círculo de confianza del Lord- se puso de pie y giró dandole la espalda a Narcissa- el apellido Malfoy ya no vale nada...- murmuró con tono cansado.
-Seguramente esto es obra de Draco, ¿verdad?- le dijo levantándose y rodeando el escritorio hasta quedar de nuevo frente a Lucius- él fue quien te metió esas tonterías en la cabeza.
-No son tonterías Narcissa- Lucius la miró con dureza- nuestro hijo está encadenado en un maldito calabozo, soportando todas las torturas que se le ocurren al Señor Oscuro, pasando hambre y soportando humillaciones, ¿crees que esto es para tomarse a juego?
-Si Draco está como está es porque no cumplió con las ordenes que se le dieron, mi señor lo dijo, cada quien tiene lo que se merece.
-¡Mi hijo no merece esto!- espetó furioso.
-Escucha querido, date cuenta que Draco te está manipulando, siempre ha sido un niño mimado y ahora que mi señor se ha portado inflexible con él al aplicarle un correctivo, recurre a trucos sucios para safarse del castigo.
-¡¿Correctivo?! ¡Por amor a Merlín! Ese hombre encerró a Draco con Greyback en un maldito calabozo, ¡pudo haber muerto!- gritó y golpeó el escritorio con las manos- ¿acaso no te importa nuestro hijo?
-¡Por supuesto que me importa! ¿Qué clase de madre sería si no?- replicó Narcissa fingidamente indignada- amo a mi hijo y quiero lo mejor para él por eso lo digo, tiene que aprender a mostrar temple ante cualquier situación, no puede acobardarse en el último minuto, debe demostrar su valía.
-¿Estás escuchándote?- preguntó incrédulo- ¡es tu hijo de quien hablas!
-Por favor cariño, deja que haga su berrinche, ya se le pasará- levantó la mano para posarla en la mejilla de su marido pero este la detuvo.
-No Narcissa- atrapó la delicada muñeca y la apretó con su mano, tal vez con más fuerza de la necesaria- esto es más que un berrinche como dices, esto se trata de la vida de Draco y de la nuestra, ¡de nuestro futuro!
-Lucius, me estás lastimando- trató se apartar su mano y el rubio la soltó con un suspiro.
-Si no quieres hacerlo no pienso obligarte, solo te informo que de ser así me veré en la necesidad de abandonarte y huir con Draco, no quiero permanecer ni un día más del necesario bajo las ordenes de ese miserable mestizo, estaremos mejor lejos de él.
-¡No! No, espera- se mordió el labio inferior con nerviosismo- sé que tienes razón cariño pero... tengo miedo- bajó la mirada con una expresión estudiada de consternación- sé que probablemente estaremos mejor lejos de toda esta guerra pero... tengo mucho miedo Lucius, el Lord es muy poderoso, no es bueno tenerlo como enemigo.
-Yo sólo quiero lo mejor para mi familia Narcissa.
-Lo sé mi amor, lo sé- Narcissa se acercó y rodeó a Lucius en un reconfortante abrazo, su mano se deslizaba por su espalda masajeándola suavemente- haremos lo que tu digas, todo sea por el bien de Draco- le besó la mejilla y recargó la cabeza en su hombro.
Lo que Lucius no notó fue la mirada de odio que tenía su mujer, los irises azules fríos como el hielo. En su mente podía ver claramente la imagen de Draco burlándose de ella por haber conseguido convencer a su padre de llevarlo de regreso. Nuevamente era relegada por ese estúpido mocoso que no hacía más que darle problemas. Ya se encargaría después de hacerle pagar su atrevimiento, más tarde tendría que visitar a Damien, estaba segura que el estaría encantado de ayudarla.
ooo
Empezaba a caer la noche cuando escuchó claramente como unos pasos se acercaban a su celda. 'Realmente- pensó- espero que sea Severus, no podría soportar una tortura más...' Apenas unas horas antes su tía Bella fue a alimentarlo, si es que un pan duro y agua se consideraba comida. La mujer se regocijaba humillándolo por su penosa situación, burlándose de su padre y preguntándose en voz alta como era que su orgullosa hermana podía seguir al lado de un fracasado como Lucius. Draco podía soportar todos los cruciatus, todas las burlas y todos los insultos que su querida tía le tenía reservados, pero nunca permitiría que insultara a su padre en su presencia, por lo que respondió cada uno de los insultos dirigidos a su progenitor. Su lengua viperina, su tono mordaz y su antigua arrogancia saliendo a flote. No puede negar que disfrutó enormemente hacer enfadar a su tía, al menos hasta que Bellatrix comenzó a torturarlo con hechizos y maldiciones oscuras que lo dejaron convertido en un saco tembloroso y ensangrentado, tirado en una esquina del frío calabozo. Al menos le había retirado las cadenas, aunque eso le costó algunos puntapiés.
Cuando los pasos dejaron de escucharse levantó un poco la vista y se encontró con una figura en la entrada de su celda. Distinguió la silueta de un hombre pero no lo pudo reconocer, ya que su visión estaba borrosa por un corte en el ojo derecho, y prefirió no moverse para no llamar la atención.
-¿Draco? ¿Dónde estás hijo?- habló el hombre y fue entonces que reconoció la voz de su padre.
-P-padre...- Lucius dirigió su vista a la esquina donde estaba su hijo, aovillado en el suelo de la mazmorra.
-¡Draco!- jadeó al verlo más de cerca- ¿quién te hizo esto hijo?- estaba horrorizado, el rostro ensangrentado de su hijo le revolvió el estómago y un pinchazó de dolor le atravesó el pecho.
-Eso... ya no importa- trató de sonreír pero solo logró hacer una mueca de dolor.
-Voy a tratar de sentarte, ¿está bien?- Draco asintió sin fuerzas- bien, aquí voy- pasó sus brazos por los delgados hombros y bajo las rodillas de su hijo y lo incorporó, apoyando la cabeza rubia en la pared. Draco soltó un gemido dolor y cerró los ojos, por lo que no pudo ver la expresión de profunda tristeza de su padre.
-Te tengo una noticia, estoy seguro que te alegrará- Lucius sacó de su bolsillo un maletín encogido que Snape se había encargado personalmente de entregarle. De el sacó un frasquito y una gasa que bañó con la poción.
-¿De qué... se t-trata?
-Hablé con Severus...- lentamente y con mucho cuidado fue limpiando las heridas del rostro y el pecho de su hijo y untó un poco de pomada para curar los cortes y magulladuras- hemos decidido abandonar al Señor Oscuro- Draco abrió los ojos y miró sorprendido a su padre.
-¿Hablas... en serio?- jadeó.
-Por supuesto hijo, no jugaría con un tema tan delicado- sacó otro frasco y lo acercó a los labios del rubio para que tomara un sorbo y así aliviar un poco el intenso dolor- Severus contactará con alguien del bando de la luz para ofrecerles información a cambio de protección- le retiró un mechón de cabello que tenía pegado a la frente y habló vehementemente- muy prontó te sacaré de aquí Draco.
-¿Y madre?
-También hablé con ella y esta de acuerdo, irá con nosotros- le sonrió tranquilizadoramente. El menor cerró los ojos y un par de lágrimas escaparon de ellos.
-Gracias papá- susurró Draco aún con los ojos cerrados- muchas gracias... pronto todo acabará...
En unos minutos se adormeció y sus facciones se relajaron, así dormido parecía que el mundo desaparecía a su alrededor, no existía esa celda ni magos tenebrosos o mortífagos, sólo había paz y tanquilidad. Al poco rato un fuerte tirón en el estómago lo despertó del letargo en el que se encontraba, abrió los ojos de golpe y buscó a su padre con el terror pintado en la cara, lo encontró sentado recargado en la reja- ¡padre, tienes que irte!- trató de moverse pero la poción le adormeció los músculos y sólo logró lastimarse por el busco movimiento.
-¿Qué pasa hijo?
-¡Ya es de noche!
-Si es por el Señor Tenebroso no te preocupes, esta vez solicité su permiso para bajar y sorprendentemente no objetó en absoluto.
-Por supuesto... que no objetó- gruñó- ¡hoy hay luna llena!- un nuevo latigazo de dolor le recorrió la espalda y con un grito su cuerpo comenzó a cambiar. Sus pies, manos y cara se alargaron y su piel comenzó a llenarse de un blanco pelaje. El cuerpo de Draco se estremecía con violentas sacudidas cada vez que sus huesos crujían al cambiarse de lugar.
Lucius se incorporó de un salto y trató de salir pero la reja de la celda estaba sellada, intentó abrirla con su varita pero la puerta no se movió ni un centímetro- ¡mierda!
Con un último grito que se convirtió en aullido su hijo terminó la transformación y Lucius se quedó paralizado al ver como un lobo blanco lo miraba fijamente, con sus enormes ojos plateados, agazapado en la esquina. El animal tenía las orejas pegadas al cráneo y la cola recta, horizontal al piso, no gruñía y estaba completamente quieto y el rubio decidió permanecer igual.
-¿Draco?- el lobo avanzó un paso cautelosamente y olfateó en su dirección, Lucius se pegó más a la reja mientras el animal lo analizaba. Viéndolo de cerca se percató que el lobo se veía enfermo, las costillas podían notarse aún debajo del pelaje opaco y renqueaba de una pata. Finalmente después de varios minutos de escrutinio el animal se sentó frente a él y ladeó la cabeza. El rubio se fue deslizando por la reja hasta sentarse en el suelo, lentamente alzó una mano y esperó la reacción de su hijo pero este no se movió. Lo acarició tentativamente y el animal inclinó su cabeza hacia la mano y lamió la palma. Esa noche Lucius acompañó a su hijo hasta que los primeros rayos de sol indicaron el amanecer y el lobo albino desapareció para dejar en su lugar a Draco. Se veía exhausto, como si se hubieran agotado todas sus fuerzas, ni siquiera pudo gritar cuando su cuerpo regresó a su forma original.
-Pronto hijo... muy pronto.
ooo
Días atrás le había escrito a Dumbledore para pedirle una entrevista y el director lo había citado en el colegio, alegando que era el lugar más seguro para hablar. Le había costado un tanto esquivar a los pocos profesores que permanecían en la escuela en el verano pero finalmente llegó al despacho del director sin contratiempos.
-Albus, espero no interrumpir- dijo al entrar en la oficina.
-Severus, empezaba a preguntarme si tu representación se había visto comprometida. Realmente me alegra que hayas venido a visitarme.
-Algo hay de eso, pero mi visita tiene otro fin me temo.
-Ah pues, te escucho- bajó los papeles que tenía en las manos y cruzó las manos sobre el escritorio- dime, ¿que necesitas?
-Sabes que el Señor Tenebroso castigo a Draco porque no pudo asesinarte- dijo directamente.
-Ah... el joven Malfoy- dijo con pesar- sí, recuerdo haberle ofrecido protección pero me dijo que era demasiado tarde para él y su familia.
-Bueno, no estaba tan equivocado de hecho. Los Malfoy son reconocidos mortífagos por el ministerio y parias entre las filas del Señor Oscuro.
-Me hubiera gustado mucho poder ayudarlo, creo que es un buen muchacho, víctima de las circunstancias.
-Y está en lo correcto, Draco nunca quiso ser un mortífago, si se unió al Señor Tenenbroso fue únicamente para salvar a su padre.
-Por lo que dices, imagino que tu visita tiene que ver con los Malfoy.
-Vine aquí para pedirte que los ayudes- se sinceró- Draco está prisionero en una celda, es el seguro del Lord para mantener a Lucius de su lado, pero lo cierto es que Lucius no quiere eso para su hijo. Está dispuesto a cambiar de bando si con ello puede liberar a su familia.
-¿Lucius Malfoy quiere desertar del lado oscuro?
-Así es, al parecer se dio cuenta que no figuraba en los planes del Señor Tenebroso y prefiere estar en el lado que puede acabar con la amenaza que este respresenta para él.
-¿Y quieres que yo interceda por ellos?- preguntó y un extraño brillo apareció en sus ojos.
-Sí, si tu estás de acuerdo a los demás en la Orden no les quedará más remedio que aceptar tus ordenes.
-Créeme que yo estaría encantado de ayudar pero, debido a ciertos acontecimientos que no pude prever, ya no soy más el líder de la Orden- Snape lo miró atónito, con las cejas arqueadas y la boca abierta.
-¿Cómo es posible?- preguntó cuando recuperó el habla, eso no se lo esperaba- si tu no eres el líder, ¿entonces quién...?
-Mi cargo se lo he cedido a Harry. A partir de hoy todas las decisiones importantes las tomará él, a mi sólo recurrirán como consejero si es su deseo.
-¿Y Potter lo sabe?
-Me temo que no, por el momento creo conveniente mantenerme alejado hasta que las cosas se calmen.
-Entonces supongo que esto es causa perdida...- murmuró más para sí mismo.
-¿Por que lo dices, Severus?
-Todos saben de la expresa rivalidad que existe entre Potter y Malfoy, es muy poco probable que Potter quiera ayudar a su enemigo jurado desde primer grado.
-Te equivocas Severus- le sonrió condescendiente- Harry es un muchacho noble, de buen corazón. No dudo que en el pasado tuviera riñas con el joven Malfoy pero estoy seguro que no se negará a ayudar a alguien que lo necesita- Snape distinguió una nota de orgullo en la voz del director- además... no podemos derperdiciar la ayuda que tan amablemente se nos brinda.
-Espero, por el bien de mi ahijado, que tengas razón...
ooo
Llegó al cuartel y se encaminó al comedor donde usualmente se hacían las reuniones de la Orden. Se tomó la libertad de prepararse un café y se sentó a la mesa a esperar la llegada de Potter. Realmente no sabía si era buena idea encontrarse con el Gryffindor, no sabía si el ojiverde estaba enterado que no había traicionado a la Orden y que seguía siendo un espía, pero no tenía alternativa, Dumbledore se había lavado las manos y no le quedaba más opción que recurrir a su nuevo jefe.
-Profesor Snape- saludó Harry cuando entró en la habitación. Permaneció de pie en la entrada sin atreverse a acercarse. No quería estropear esto. No sabía para que lo había citado Snape pero la oportunidad era perfecta para pedirle su ayuda con la poción. Era la última opción que tenía ya que sus amigos no... bueno mejor no recordar eso, se sentía muy dolido por la reacción que habían tenido, no lo habían rechazado abiertamente pero sus expresiones de temor lo habían herido profundamente. ¡Nunca les haría daño! Lo mejor sería darles tiempo para que asimilaran la noticia. El lobo en su interior estaba tenso, evaluando a su acompañante, estaba frente a un potencial enemigo, si se tiene en cuenta que la lealtad de Snape era respaldada por Dumbledore.
-Buenas noches Potter- se dio la vuelta al escuchar la voz, pues estaba de espaldas a la puerta, y por un instante se preguntó si no se había equivocado de nombre. Observó al joven que estaba de pie en el umbral pero cuando sus miradas conectaron supo que realmente era Potter. Nadie más poseía las esmeraldas brillantes de su amada Lily. Su antiguo alumno se veía diferente, más... maduro.
-¿Hace mucho que espera?- preguntó Harry sentándose frente a Severus.
-No mucho- reconoció.
-Que bien- Snape parecía estar evaluándolo también, esto no ayudó mucho a tranquilizarlo- su carta me sorprendió bastante ya que, siendo honesto, yo estaba a punto de contactarlo señor- el pocionista arqueó las cejas con sorpresa.
-¿Puedo saber para qué?
-Más tarde le explicaré, ahora quisiera saber para que me ha citado usted a mi.
-Debo suponer que el profesor Dumbledore te informó mis motivos para huir con los mortífagos el día del ataque al castillo.
-Supone bien, de no ser así nunca habría aceptado este encuentro, aunque debo confesar que tengo mis dudas- cruzó los brazos frente a su pecho en una actitud defensiva, el lobo estaba listo para atacar en caso de ser necesario.
-No deberías, si trabajara para el Señor Tenebroso, créeme que no estarías aquí Potter, el Señor Oscuro tiene un lugar reservado para ti en sus calabozos- Harry asintió un poco más relajado.
-Me gustaría saber por qué pidió este encuentro conmigo de entre todos.
-Solicito ayuda de la Orden.
-Estas decisiones le corresponden a... Dumbledore- esto último lo murmuró entre dientes.
-Él fue quien me mandó contigo.
-¿Eh?- la expresión de Harry mostraba todo su desconcierto.
-Dijo que él ya no tenía el poder para ejercer como líder de la Orden, que te cedía el puesto a ti porque tú eras el más indicado y que tenía absoluta confianza en tu juicio.
-¿Eso dijo?- Snape asintió- ¿Y por qué no me informó?- gruñó rechinando los dientes.
-Me explicó que pasaron ciertos eventos que no pudo prever y que por el momento no creía conveniente hablar directamente contigo, que probablemente seguirías enfadado. Dijo que convocaría una reunión para explicarles a los demás como quedaría organizada la Orden de ahora en adelante. Por cierto me pidió que te entregara esto- le tendió un sobre con su nombre escrito en el.
-Gracias- dijo secamente. Tomó la carta, abrió el sobre y se encontró con la letra pequeña y apretada de su antiguo mentor. En ella le pedía disculpas por sus malas decisiones que le habían provocado tanto sufrimiento. Le explicaba que se sentía muy mal y para demostrar su arrepentimiento y su lealtad le cedería su puesto en la Orden, nunca más le ocultaría nada. A partir de ahora lo trataría como el adulto que era y le ofrecía su ayuda incondicional para cualquier problema que tuviera.
A medida que iba leyendo la carta sus ojos se iban incendiando y cuando terminó de leerla arrugó el pergamino y lo arrojó con furia. Se pasó la mano por el cabello y se reclinó en el respaldo de la silla con gesto cansado. Fue entonces que sintió una intensa mirada que parecía querer agujerarle la cabeza. Levantó la vista y se encontró con los ojos negros de su exprofesor, inmediatamente cerró su mente por instinto, para protegerse.
-¿Pasa algo?- preguntó un poco brusco y Snape parpadeó varias veces, como saliendo de un trance.
-Has mejorado mucho en tu manejo de Oclumancia- Harry no pudo evitar sonreír.
-¿Acaso trata de leer mi mente profesor?
-Tal vez- la expresión de Potter le recordó un poco a su ahijado. Esa media sonrisa era más bien característica de las serpientes: astuta, sagaz. Se preguntó vagamente que hubiera pasado si el Gryffindor hubiera sido sorteado en su casa- puedo notar ciertos cambios en ti y me intriga mucho saber que pudo haber sucedido en este último mes para ocasionarlos.
-De hecho la razón por la que iba a escribirle es exactamente por eso- Snape arqueó una ceja- mire, estos cambios se deben a un evento inesperado, que por el momento no pienso revelarle, pero todo se resume en la necesidad de elaborar una poción especial para ocultarlos.
-¿Trata de decirme que necesita mi ayuda?- no pudo evitar que un poco de diversión se colará en su tono. Nunca esperó que precisamente Potter le pidiera ayuda, esto le daba una ventaja inesperada.
-La poción es demasiado complicada- respondió sin afirmar lo dicho por Snape pero sin negarlo tampoco- es una variación del filtro de paz, con un ingrediente extra que la vuelve demasiado... inestable. Se requiere de un experto en pociones para poder realizar la pócima con éxito.
-¿Debería tomar eso como un halago?
-Tal vez- de nuevo la sonrisa de medio lado- sé que no nos llevamos muy bien, pero también sé reconocer cuando alguien hace bien su trabajo.
-¿Y cuál es ese ingrediente extra?- preguntó con curiosidad.
-Acónito- susurró mirando directamente a los ojos negros del pocionista.
-Pero... el acónito se usa para elaborar la poción matalobos- dijo con extrañeza- ¿por qué iba a querer mezclarla con el filtro de paz? El filtro de paz contiene eléboro, que es por si solo un ingrediente muy peligroso si se excede la cantidad requerida- exclamó confundido.
-Ya le dije que es una variación, no es exactamente igual. Es sumamente necesario poder realizarla correctamente o de lo contrario no podré continuar con mis planes contra Voldemort- trató de explicar para convencer a Snape.
-Tendría que ver primero la receta, es cierto que soy un maestro de pociones pero nunca he hecho una poción de ese grado de dificultad- el que Snape reconociera que esta poción era complicada, incluso para él, hizo que se decepcionara un poco, pero aún así no perdería la esperanza tan fácilmente. Asintió.
-¿Y bien? ¿Me ayudará?- el joven lobo lo miró expectante, tamborileando los dedos en la mesa.
-¿Sabes que te pediré algo cambio, no?
-Slytherin- dijo a modo de explicación y levantó una comisura- haré lo que sea.
-¿No deverías esperar a escuchar mi petición antes de responder Potter?- enarcó una ceja.
-Quizá... ¿cambiaría algo si lo hiciera?- Snape se encogió de hombros- eso pensé. No es que tenga muchas opciones en realidad. Necesito su ayuda y usted no va a ayudarme si no hago lo que me pide.
-Vaya, nunca imaginé que llegaría el día en que diría esto pero, tienes razón Potter.
-¿Qué es lo quiere a cambio?
-De hecho es algo muy simple, considerando tu tendencia de salvar a todo el mundo- respondió sarcástico- y es la razón del por qué estoy aquí.
-Lo escucho.
-Tengo un amigo que quiere abandonar al Señor Oscuro, está dispuesto a dar información a la Orden a cambio de protección para él y su familia- soltó a bocajarro.
-¿Un amigo?- Snape asintió- ¿Puedo saber de quién se trata?
-Hasta que no me asegures que los vas a proteger, no diré nada.
-¿Y está seguro que quieren cambiar de bando? ¿No es una trampa para descubrirlo ante Voldemort o algo así?
-Si no estuviera completamente seguro no te lo pediría Potter- respondió con acritud.
-Está bien, si cooperan con nosotros podemos darles alojamiento, no creo que haya ningún problema- Severus suspiró con alivio pero Harry pareció no darse cuenta.
-Como un favor extra, le pido que esto quede entre nosotros Potter.
-Lo siento pero Remus y Sirius se van a enterar. Lo más probable es que ocultemos a sus amigos aquí y Sirius es el dueño de la casa, tengo que consultarlo con él primero.
-¿Y no tiene otro lugar para colocarlos?- Harry pensó fugazmente en la mansión pero en seguida desechó la idea.
-No, lo siento. ¿Qué hay de malo con esconderlos aquí?- preguntó un poco molesto.
-No quiero que nadie se entere de esto- el ojiverde abrió la boca pero Severus lo interrumpió- con Black y Lupin ya es más que suficiente. Si los ocultas aquí, cualquiera de la Orden podría venir y verlos, podrían atacarlos.
-Tal vez tenga razón... Lo más conveniente, en ese caso, sería ubicar el cuartel en otro sitio, pero igualmente tengo que consultarlo primero con mis amigos. ¿Podemos vernos otro día para concertar el trato?
-Necesito una respuesta ahora Potter.
-Y yo necesito pensarlo- replicó con aspereza- no espere que acepte alojar a una familia de mortífagos, así sin más.
-Pues no tienes otra opción Potter, o aceptas proteger a mis amigos o no te ayudaré con tu misteriosa poción- contestó Severus en el mismo tono.
-Hagamos algo- habló más calmado- deme una hora para hablar con mis amigos, déjeme consultarlo con ellos, le prometo que volveré con una respuesta.
-Esta bien- sonrió triunfantemente- esperaré con ansias su regreso Potter- Harry deseó borrarle la sonrisa a golpes.
ooo
-¡¿HAS PERDIDO LA CABEZA?! ¡POR SUPUESTO QUE NO VAMOS A ESCONDER A UNOS MORTÍFAGOS EN MI CASA!
-Sirius por favor... tienes que aceptar que no podemos hacerlo sin Snape, él es el experto en pociones y yo necesito esa poción- explicó Harry pacientemente.
-¡No la necesitas! ¡Puedes permanecer aquí en la mansión!- trató de razonar con su ahijado.
-No voy a hacerlo Sirius, tengo que volver a Hogwarts, tenemos que seguir con los planes que teníamos antes de que sucediera todo esto.
-Harry tiene razón, Padfoot. Debemos seguir con nuestros planes para derrotar a quien-tú-sabes.
-Podemos hacerlo desde aquí- el animago se cruzó de brazos, empecinado.
-Te guste o no, no puedo hacer mucho desde aquí. Debo volver al colegio, terminar mis estudios para estar preparado, entrenar mucho para hacerme más fuerte.
-¿Y por qué tenemos que ayudar a Snape?- preguntó con fastidio.
-Porque sus amigos nos van a ayudar a nosotros, nos van a dar información que nos puede servir para derrotar a Voldemort.
-Pues que nos den la información y se vayan- gruñó el animago.
-El trato es información a cambio de protección- Harry negó- Snape no va a ayudarme si no lo hago.
-¿Ese maldito te está chantajeando?- entrecerró los ojos y apretó los puños.
-No me está chantajeando Sirius, es un trato, un acuerdo.
-¡NO ES UN TRATO JUSTO! ¿Qué pasa si quien-tú-sabes descubre que nosotros tenemos a sus sirvientes? ¿Has pensado que pasaría si uno de ellos revela nuestra ubicación o nuestros planes?
-Para eso haremos que juren un voto de lealtad- intervino Remus, tenía la corazonada que él conocía a los amigos de Severus- así estaremos completamente seguros que no van a traicionarnos.
-¡ES SNAPE! ¡UN MORTÍFAGO!
-Snape no va a traicionarnos, Sirius, por favor entiendelo, él está de nuestro lado.
-Por favor Sirius- suplicó Harry- necesito de su ayuda, tengo que hacerlo.
-No Harry, no te preocupes, ahora mismo me va escuchar ese infeliz...
-No espera, ¡Sirius!- pero su padrino lo ignoró y salió de la habitación- ¡maldición!- tomó su varita y enfiló hacia la puerta.
-Espera Cachorro voy contigo- Remus se incorporó lentamente del sillón en el que estaba.
-No, está bien Remus puedo manejarlo, descansa, estás muy débil todavía- el castaño muy a su pesar volvió a recostarse- necesitarás matalobos para el próximo mes, otra razón para tener a Snape de nuestro lado.
-No te preocupes, exceptuando mi estadía en Hogwarts, nunca he tomado matalobos, es un lujo que no puedo darme. Ya estoy acostumbrado a los malestares.
-Pues de ahora en adelante ya no tendrás que preocuparte por eso- le aseguró Harry- ahora regreso.
Alcanzó a Sirius en el pasillo y se aparecieron directamente en el cuartel. Apenas puso un pie en la casa, su padrino se dirigió a la única habitación con luz. Entró abriendo las puertas de una patada y lo primero que vio fue a un relajado Snape, sentado cómodamente en su cocina, bebiendo tranquilamente de su café.
-¡TÚ, MALDITO HIJO DE PUTA!- vociferó Sirius y señaló acusadoramente a Severus.
-Buenas noches Black- respondió calmadamente dando un sorbo a su bebida- veo que la charla con sus amigos no resultó como esperabas, Potter- dijo al darse cuenta de la presencia del ojiverde detrás de su padrino.
-Lo siento- se disculpó sobándose la nuca- apenas y lo mencioné se puso como basilísco y no pude detenerlo.
-A estas alturas ya debería estar acostumbrado a tu más que evidente falta de madurez pero asombrosamente sigues sorprendiendome- desdeñó al animago que se puso rojo de ira.
-¡¿Quien te crees que eres para venir y chantajear a Harry?! ¡Maldito murciélago grasiento!- se acercó a la mesa y golpeó la madera con las palmas.
-Tan elocuente como siempre- respondió el pocionista sin alterarse.
-¡Eres un pendejo si crees que vamos a ayudarte Snape!
-Por si no te has dado cuenta tu no eres el que decide eso Black.
-Soy el tutor de Harry, es mi deber protegerlo de serpientes venenosas como tú.
-Sirius...- susurró el joven lobo en advertencia.
-Si no mal recuerdo Potter es bastante mayor para tomar decisiones por si mismo.
-¿Por qué no vuelves con tu señor a seguir jugando al mortífago?
-Mide tus palabras Black- siseó dejando la taza vacía en la mesa, se levantó y se inclinó hacia el animago - no querrás saber de lo que es capaz este mortífago.
-No te tengo miedo Snivellus- Sirius entrecerró los ojos y se inclinó a su vez hacia el pocionista.
-Ya paren los dos, se supone que los adultos aquí son ustedes- dijo Harry con hastío. De verdad que esos dos lograban sacarlo de quicio.
-¡No voy a permitir que este jodido profesor de quinta se aproveche de ti Harry!
-En primer lugar si fuera un profesor de quinta como dices, Potter no se hubiera molestado en proponerme nada y en segundo lugar, yo no me aprovecho de nadie estúpido chucho pulgoso, es un trato justo: yo los ayudo si ustedes me ayudan a mi.
-Miserable...
-Sirius, basta.
-Pero Harry, este imbécil nos traicionará a la primera oportunidad- dijo exasperado- ¡ES UN SLYTHERIN! ¡No se puede confiar en ellos, no es más que un cobarde, un TRAIDOR!- Snape apretó los puños y su boca se torció en una mueca de desdén.
-¡Y tu eres un hipócrita! Me llamas traidor cuando fuiste tú el que entregó a sus amigos a Voldemort en bandeja de plata- Severus contraatacó mordaz y Sirius sintió como si lo hubieran abofeteado.
-¡CABRÓN, HIJO DE PUTA!- el animago explotó y se lanzó sobre Snape acertándole un puñetazo en la mandíbula y haciendo que trastabillara pero alcanzó a sostenerse de una silla. Ahora si la ira de Severus salió a flote y levantando su varita gritó:
-¡Desmaius!- Sirius logró esquivarlo y sacó su varita también.
- ¡TE MATARÉ MALDITO INFELIZ! ¡LO JURO! ¡Expelliarmus!- Snape se movió rápidamente y se fue a la otra esquina de la mesa.
-¡¿Pero que les pasa, están locos?!- exclamó Harry pero ninguno de los dos hombres le prestó la menor atención, estaban demasiado ocupados fulminándose con la mirada.
-¡Expelliarmus!- Severus contestó el ataque con el mismo hechizo.
-¡Nunca has podido ganarme en un duelo!- provocó Sirius con la varita en alto.
-¡Expulso!- el hechizo pasó rozando el hombro del animago y se estrelló en la pared dejando una mancha negra- siempre tan arrogante cuando estabas acompañado de tus amigos, ¿qué harás ahora Black?
-¡Yo solo puedo contigo desgraciado! ¡Everte statum!
-¿Es todo lo que tienes Black? Esos hechizos son para niños- se burló Severus y empezó a caminar rodeando la mesa.
-¡Pendejo de mierda! ¡Diffindo!
-¡Sectum sempra!
-¡Potego!- la maldición rebotó de su escudo y enseguida respondió el ataque- ¡eres un puto mortífago y nunca dejarás de serlo! ¡Confringo!
-¡Deténganse!- gritó el joven lobo agachado en un rincón, la maldición de Snape había estado a punto de acertarle.
-¡Reducto!- la silla que el animago usaba como escudo explotó en mil pedazos, arrojándolo contra la pared- no fue a mi al que encerraron en Azkaban, imbécil.
-¡Incendio!- la túnica del pocionista empezó a arder y esto le dio ventaja a Sirius -¡Todo fue por tu maldita culpa!- Snape estaba distraido pero aún así logró esquivar el siguiente hechizo de su oponente- ¡fuiste tú quien corrió a contarle la profecía a ese maldito asesino!- Severus sintió como si lo hubiera golpeado en el estómago.
-Supéralo Black, tu papel de víctima ya no convence a nadie- siseó con las mandíbulas apretadas- ¡Desmaius!- lanzó un nuevo y potente hechizo que logró derribar a Sirius- eres patético, revolcandote en tu miseria y haciendo infelices a otros.
-¡VETE A LA MIERDA! ¡James te salvó la vida y aún así lo traicionaste!
-¡SILENCIO!- la boca de Sirius dejó de vociferar y Severus lo arrinconó, tomándolo de las solapas lo estampó contra la pared y habló con una voz peligrosamente suave a centímetros de su cara- si Potter me salvó la vida fue porque tú casi haces que Lupin me asesine.
Sirius lo empujó con todas sus fuerzas, respiraba agitadamente y las manos le temblaban, movió su varita y pronunció en su mente el contrahechizo. Cuando pudo hablar nuevamente habló con desprecio:
-Eso ya no importa... eres un traidor... desleal...
-¡NO SOY UN TRAIDOR, MALDITA SEA! ¡ME CONVERTÍ EN ESPÍA PARA PROTEGERLOS!- esto se le estaba saliendo de las manos, los remordimientos y la culpa le aguijoneaban el pecho- ¡arriesgué mi vida para salvar la suya!
-¡Pues hubieras muerto! ¡Ellos no merecían morir! ¡Lily era tu amiga!
-¡Hubiera preferido morir antes que verla muerta!- inhaló profundamente para tratar de calmarse, hablar de Lily seguía siendo igual de doloroso como hace 16 años- no fue culpa mía, ni tuya, ellos confiaron en la persona equivocada...- recordó las palabras de Dumbledore.
-¡Tu traicionaste a los Potter! ¡Traicionaste a Lily!- un puño se estrelló en su cara y sintió un líquido tibio escurrir de su nariz.
-¡YO LA AMABA!- Sirius se quedó en shock sin saber que responder, por un momento en la habitación solo se escuchó el sonido de sus respiraciones agitadas.
-Pues vaya forma de demostrarselo...- murmuró con resentimiento después de un momento.
-¡SUFICIENTE!- gritó Harry. El tema de Snape y su madre era una fibra sensible que no pensaba tocar en esos momentos, menos aún con la necesidad que tenía por la ayuda de su ex profesor de pociones- ¡Petrificus totalus!- ambos, su padrino y Snape, cayeron como rocas, con los brazos y piernas pegadas al cuerpo.
-¡SON UN PAR DE IDIOTAS! ¡JODER! ¡Sé que no se llevan bien, pero de ahora en adelante vamos a trabajar juntos y tendrán que aprender a soportarse!- sentenció- Sirius, no me interesa que Snape no te caiga bien, lo necesitamos de nuestro lado y vas a resignarte a verlo a diario, así que mantén la boca cerrada- siseó dirigiéndole una mirada venenosa a su padrino- Y usted profesor- lo fulminó con la mirada- entiendo que le guarde rencor a mi padrino pero por merlín, eso fue hace muchos años, comportese como el adulto que es y abstengase de hacer comentarios sarcásticos y/o mordacez. ¡IGNORENSE, HAGAN LAS PACES, ME IMPORTA UN CARAJO COMO LO LLEVEN! Pero si vuelven a meter a mis padres en sus estúpidas discuciones haré que se arrepientan... desearán que Voldemort los despedace a cruciatus antes que enfrentarme- sus ojos centellearon peligrosamente y un escalofrío recorrió la columna de los hombres petrificados. Harry inhaló varias veces hasta que el enojo disminuyó un poco- Ahora voy a liberarlos y terminaremos esta plática como adultos, ¿entendido?- con un movimiento de su varita finalizó el encantamiento y los hombres se pusieron de pie sin mirarse y en completo silencio.
-De acuerdo a tu discurso puedo suponer que contaré con su apoyo, ¿o me equivoco?- preguntó Snape calmadamente mientras se acomodaba la túnica.
-No, está en lo cierto. Informeles a sus amigos que los ayudaremos, pero primero lo primero- murmuró todavía con resentimiento.
-Claro, ¿cuándo podríamos reunirnos para que me muestre la receta de la poción?
-¿Le parece mañana? Quisiera empezar cuanto antes.
-Si no hay ningún incoveniente, mañana estaré aquí al rededor de las tres.
-Está bien... gracias profesor.
Snape asintió como despedida y se encaminó a la salida, justo antes de atravesar la puerta giró la cabeza y miró por el rabillo del ojo como Sirius lo fulminaba con la mirada.
-Vamos a casa- murmuró Harry cuando Snape se hubo ido- mañana podemos arreglar esto- su padrino asintió todavía con el ceño fruncido y juntos regresaron a la mansión donde los esperaba Remus.
Continuará...
Contestando a sus reviews...
Rebe Marauder: Jejeje yo también quisiera lo mismo :D
AstridRedHair86: Jajaja si yo también me compadecí de Dumbledore, como había dicho antes, el viejo no es totalmente malo pero sus acciones no son las mejores. Y hay algo de razón en lo que dices, sobre el por qué de la urgencia que tiene Harry por reunirse con sus amigos, lamentablemente las cosas se complican un poco por ahí. Sobre Severus, te aseguro que nunca desertó de la Orden, pero muy pocos saben esto. El asunto de Remus con Draco... es muy probable que también lo adopte como su cachorro :) Bueno espero que te guste el capítulo, no quedo tan espectacular como esperaba pero me gustó el resultado. ¡Muchas gracias por tu apoyo! :D Nos leemos pronto.
Jess Granger s: Creo que Dumbledore tiene como lema "El fin justifica los medios", a lo que me refiero con esto es que sigue siendo un manipulador pero sus intenciones son buenas... más o menos ;) Sobre el encargado de regresar a Harry... no puedo aclararte nada jejeje es una sorpresa para el final. Y pues el encuentro de Lucius y Remus ya está, Sirius y Severus también, solo nos falta Harry y Draco :D ¡Gracias por leer, espero que te guste la actualización!
Nuriko Hamilton: ¡Muchas gracias! Y no te preocupes muy pronto se dará el encuentro de Harry y Draco :D
Xyori Nadeshiko: Jejeje no soy taaan malvada para decapitar a Dumbledore... o tal vez si... :) Gracias por leer :D
Ryogana: Gracias a ti por seguir mi historia :D
Lunatico: ¡Gracias! Y pues debo decirte que Harry considera a los Weasley su familia, además, si no hubiera complicaciones y trabas no sería historia jejeje ;)
Muchas gracias por sus hermosos reviews, me hace muy feliz que la historia sea de su agrado 💚💚💚
Nos vemos en el siguente capítulo ^3^
Madame Potter-Malfoy
