Konnichiwa!

Gomene por la extensa demora pero estoy aquí con el penúltimo capitulo de mi fic de esta serie.

Muchas gracias por sus review, me alegro saber que no estoy solita en este fic xD

Nos estaremos viendo pronto para el final!

Cuidense y abrazos a todas!

Saludos! ^^

:::///*Cindy Elric*\\\:::


Noche Buena

La fiesta había iniciado, el dojo estaba repleto, todos vestían disfraces, unos hermosos y otros… interesantes (como ver a la abuela de Shampoo vestida de Sailor Moon o a Happosai de Superman).

Todos comían a gusto los bocadillos dispuestos en las mesas, evitando claro está, aquellos que tenían una tarjeta de advertencia ya que los había preparado la menor de los Tendou, tarjeta que fue debidamente metida de un golpe en la boca del joven Saotome.

Ukyo se encontraba en un rincón, con un vaso de ponche en las manos y los ojos perdidos en el vacío, no ponía atención en los escándalos a su alrededor, estaba inmersa en una conversación anterior y en cavilaciones personales.

-¿Cómo lo estás pasando?

-¿Eh?

Alzó su vista reconociendo aquella voz, pero no se encontró con el joven del pañuelo en la cabeza, frente a ella estaba un elegante mago, con un traje negro con camisa blanca, su cabello caía suelto pero aprisionado por un sombrero de copa, además de su capa color negro (que para algunos era exagerada y para otros no).

-Dije "¿Cómo lo estás pasando?"

-Bien gracias.

A causa de las luces no pudo notar el sonrojo de la chica, pero en cambio a eso puso interés en examinar su disfraz, era una hermosa vaquera, pero con estilo moderno, "sexy" cruzó por su mente a la vez que se sonrojaba, la castaña vestía un pantalón corto dejando ver sus largas piernas, un top cubría sus pechos y sobre el una chaqueta de color café, botas cortas hasta la mitad de sus pantorrillas, un pañuelo alrededor de su cuello, un sombrero en su cabeza y algo que parecía un arma en su cinturón.

-¿Hay recompensa por capturarte?

-Sólo si lo logras, ¿y tú tienes un conejo en el sombrero?

-En realidad lo perdí, tiene que estar con mi tetera.

Ambos rieron entretenidos, mirando a su alrededor, inspeccionando los disfraces de los demás, deteniéndose en cierta pareja que parecía estar discutiendo.

Akane estaba disfrazada de una hermosa cleopatra, su figura lucía muy bien en aquel vestido blanco, estaba hermosa pensó para si el mago pero desechó la idea al mismo tiempo que veía sonreír entretenida a su acompañante.

-¿Qué es tan gracioso?

-Ese viejo mañoso está tratando de ligar con Shampoo.

Ahora el centro de atención de la fiesta era ver a Gatubela dándole una paliza a Superman.

Los ojos azules viajaron desde el espectáculo hasta Ranma que estaba al otro lado del salón, se veía muy bien con su traje de soldado romano, podía ver claramente sus brazos, sus piernas, sonrió… pero no pudo evitar el hecho de que su traje hacia juego con el de Akane, ¿es que acaso lo habían planeado? No podía ser, la chica del cabello azul tardó mucho en decidir a la hora de comprar, era evidente que no tenía nada en mente, y Ranma…

-Ranma se probó seis trajes antes de elegir ese, casi lo tuve que obligar a decidirse… debe ser sólo una coincidencia…

Ukyo se sorprendió por aquellas palabras, ¿es que había dicho algo? ¿Cómo descubrió sus pensamientos? El muchacho sólo vio la tristeza en sus ojos y entonces pudo adivinar sus preocupaciones, las mismas que tuvo cuando vio el disfraz de Akane.

-El destino puede hacer bromas muy crueles ¿no crees?

-Es verdad.

Ambos hicieron silencio, sin tener nada más que decir, perdiéndose en pensamientos y en la música que resonaba.

-Te ves muy bien con ese disfraz Ryoga –dice acercándose al ver a la pareja tan callada.

-Gra-gracias… t-tú estás linda… Akane…

-Muchas gracias, Ukyo me ayudó a elegir, a que ella se ve hermosa con su traje.

-Si, está hermosa.

Ukyo agradeció el halago en silencio, pero se preguntó el porqué de la facilidad de esas palabras, el chico había tartamudeado por lo menos dos veces por Akane, después de todo ella era diferente… sacudió su cabeza alejando esos pensamientos.

-A las doce será el intercambio de regalos, Ukyo, el tuyo está en mi habitación ¿no es así?

-Si.

-Cuando quieras puedes ir a buscarlo, la habitación está abierta.

-Gracias.

-¡Akane mi amor! ¡Ven a bailar conmigo!

-Bueno, yo me voy… -y sin dar tiempo a alguna palabra se va corriendo siendo seguida por un Kuno disfrazado de príncipe feudal.

Una gota cayó tras la nuca de ambos jóvenes.

-¿Y tu regalo dónde está?

-En la habitación de Ranma.

-Al final ambos nos han ayudado mucho… -baja la mirada- ¿Por qué crees tú?

-¿Qué cosa?

-¿Por qué nos ayudarán? Nosotros queremos quitarles a la persona que ellos quieren, ¿Por qué nos ayudan? ¿Por qué se preocupan por nosotros?

-Quien sabe… ambos son personas extrañas.

-Ni lo menciones… pero, ¿estará bien? El querer realizar nuestro sueño a pesar del sufrimiento de alguien…

-Todos tenemos derecho a desear lo que queramos, aunque eso entristezca a alguien, no todos pueden ser felices…

La chica bajó aun más la mirada.

-Pero la felicidad tiene muchas formas, quizás quien no sea feliz hoy pueda serlo mañana, de una manera diferente a la que creyó desear.

Meditó en aquellas palabras, admirándolas, creyéndolas… eso era verdad y tenía una extraña similitud con las antes pronunciadas por Akane… "quizás… y con el tiempo te darás cuenta, en tu interior existe un deseo diferente…" recordó sus palabras, reparando en ellas, buscando aquel significado que desconocía.

-¡Muchas gracias a todos por acompañarnos en esta fiesta de navidad! –Saludaba Kasumi desde el escenario.

-¡Faltan 30 minutos para la media noche! ¡Así que busquen sus regalos y a quien se lo quieran dar, que el intercambio de regalos se acerca! –agregó Nabiki.

Todos con regalo en mano esperaban las doce, buscando con la mirada a aquella persona especial, alistándose para quizás una persecución.

El mago y la vaquera fueron a buscar sus regalos, para luego regresar al salón, faltaban 10 minutos y se podía sentir una extraña tensión en el ambiente, iba a ser una guerra y todos querían ganarla.

Akane y Ranma estaban al medio del lugar y eran los principales protagonistas de las miradas ansiosas, pero ellos estaban fijos en una idea así que sólo esperaron a que el reloj diera el inicio de la locura.

Fue casi como el conteo de año nuevo, 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3… 2… 1… y empezó la carrera, eran pocas las parejas que entregaban sus regalos apaciblemente, casi una avalancha se dirigió hacia los que estaba en medio del salón, pero estos se escaparon hábilmente, cada uno en una dirección determinada.

Cleopatra tomó la mano del mago mientras que el soldado tomó la mano de la vaquera, ambas parejas escapando de la multitud, refugiándose en el primer lugar seguro que encontraron.

La carrera había sido tan vertiginosa que Ryoga y Ukyo no se dieron cuenta de su nueva ubicación hasta que recobraron el aliento, cada uno tenía la mano apresada por su captor, ambos sin creerlo aun.

Ranma y Akane no lo habían planeado así que verse escapar de la mano con sus respectivos acompañantes les había dolido, pero después tendrían tiempo de pedir explicaciones o de alguna discusión, en ese momento sólo debían seguir la idea en su mente.

-Hasta que pudimos escapar… ¿estás bien Ukyo?

-S-si, gracias…

La castaña no pudo mas que sonrojarse, Ranma la había tomado de la mano y había escapado con ella, no con Akane, con ella… sintió a su corazón dar un vuelco de felicidad pero al mismo tiempo sintió un vacío en su pecho, había algo extraño en eso, no era la desconfianza por algo, era que algo en ella no estaba bien, algo en ella no encajaba, algo que no la dejó sonreír como quería hacerlo.

-¿Pasa algo?

-No, nada.

-Estás muy callada…

-Si… es sólo que yo quería…

Apretó el regalo en sus manos, fijó su mirada en la tarjeta y luego en la cinta, levantó el rostro para notar los ojos azules que la miraban en silencio y volvió su mirada al regalo, estaba dudando y no sabía porque, ahí estaba él, con ella, a solas, entonces ¿Por qué no lo hacía? ¿Por qué no le entregaba aquel regalo que tanto trabajo le costó hacer? … ¿trabajo? No, a ella no le había costado prepararlo, a Ryoga le costó aprender, él sufrió y trabajó duro para lograr su regalo… esperen un segundo, ¿Por qué pensaba en él en un momento como ese? Eso estaba mal, tenía que concentrarse en Ranma, si, él estaba ahí con ella. Después de todo vio a Ryoga escapar junto a Akane, de seguro ya debe haberle entregado su regalo y ella debió haber quedado encantada con el, no es para menos, esa tortilla debe estar deliciosa, además de la sola presencia del moreno podría hacer que el momento fuera algo dulce… sintió sus labios romper en esa sonrisa que no había encontrado antes, sorprendiéndose, temiendo algo.

-Esa sonrisa es hermosa.

-¿Eh?

-Y sólo te he visto hacerla en contadas ocasiones, ahora que lo pienso… sólo ha sido cuando estaba Ryoga presente ¿o me equivoco?

La chica no pudo mas que sorprenderse, no tendría para que responder ya que su propia reacción había sido suficiente.

-¿Ese regalo para quien es?

-¿Qué?

-El regalo en tus manos, ¿Para quién es? ¿Para mí…? –Sonrió- ¿o para él?

Akane no podía correr más y agradeció al cielo haber encontrado ese escondite, soltó la mano de quien tenía preso y trató de recuperar el aliento.

-Si que son rápidos… un poco más y nos alcanzan…

-Akane… ¿estás bien?

-Si, disculpa por arrastrarte así de repente, pero si me demoraba un segundo más nos hubieran atrapado.

-Claro, no te preocupes.

Estaba sorprendido, no podía creerlo, estaba ahí con ella, por fin estaba a solas con Akane sin que nadie pudiera interrumpirlos… suspiró profundamente, por felicidad y… algo más, algo que tranquilizó sus latidos y disipó el nerviosismo, ya no sentía las mejillas rojas como podrían estarlo al encontrarse con ella, sentía que podría hablar sin tartamudear, ya no sentía aquella exasperante euforia por estar a su lado.

-Dime Ryoga, ¿decidiste a quien entregar tu regalo?

-Si, desde hace tiempo que se a quien deseo entregárselo.

-¿Si? ¿Y a quién?

-A ti Akane… este regalo es para ti.

Dijo al mismo tiempo que alzaba la caja ante sus ojos, ella lo miró en silencio, no pudo evitar el sonrojo de sus mejillas, aquella había sido un descubrimiento sorpresivo, bueno, desde un tiempo ya que notaba el trato especial por parte del muchacho, además de los constantes celos de Ranma, pero nunca había escuchado una declaración directa. Tocó las manos del joven provocando un leve rubor en él, pero en vez de recibir el obsequio lo empujó hacia el chico apretando suavemente sus manos antes de alejar las propias.

-Ryoga, te agradezco de todo corazón tu regalo, estoy segura de que me hubiera encantado, pero no puedo aceptarlo…

-Por Ranma… -la interrumpió fijando sus ojos en el obsequio rechazado.

-Por ti.

Eso lo hizo levantar su mirada para fijarse en los ojos marrones, creando una imagen borrosa en su mente, un par de ojos pero azules y una sonrisa diferente a la que tenía enfrente.

-No estoy segura de que ese regalo sea para mí, quizás lo hiciste pensando en mí, pero ¿en verdad yo soy esa persona especial a la que quieres entregárselo?

-Akane, he estado enamorado de ti desde que te conocí, muchas veces intenté decírtelo, todas las navidades pasadas quise entregarte un regalo, debes creerme cuando te digo que es para ti.

-¿Por qué no me pudiste entregar tu regalo años anteriores?

-Porque siempre desaparecías, junto a Ranma…

-Pero, ¿Por qué no me lo entregaste después, cuando estaba sola?

-Porque no me atrevía…

-¿Por qué nunca me dijiste de tus sentimientos?

-Porque no tuve el valor de hablarte.

-¿Por qué? ¿Tanto miedo doy?

-No, es sólo que no podía formular frases completas frente a ti, no podía decir nada sin tartamudear…

-¿Y por qué ahora no tartamudeas?

-¿Eh?

-Si dices que no te declaraste porque no podías hablar frente a mi, ¿Por qué ahora si puedes? ¿Por qué ahora es más fácil? ¿Cambió algo?

Ryoga hizo silencio, esa era una pregunta extraña y la respuesta era aun peor… era verdad, ya no le costaba hablar frente a ella, podía tratarla con confianza sin el nerviosismo de antes, sin el temor de antes, sin el amor… de antes… sintió la verdad como un golpe en su interior, ¿desde cuando había dejado de amarla así? Al inicio de la fiesta aun tartamudeaba, al decirle lo linda que estaba tartamudeó, estaba seguro… ¿Qué cambió desde ese momento hasta este? "Ukyo no está…" llegó fugaz aquel pensamiento, develándole una inesperada realidad, algo increíble, no podía ser, ¿Cuántos días pasaron juntos? ¿Tres? ¿Cómo es que en tres días podrían cambiar sus sentimientos? Esos sentimientos que escondió por años, ¿Cómo era posible…?

-Ya es navidad, así que los deseos y milagros pueden ser posibles.

Ukyo se quedó paralizada por aquella pregunta, él, ¿Quién era ese "él" del que hablaba? ¿Ryoga? No, no podía ser… es decir, lo conoce hace años y nunca sintió algo mas que una amistad por él, es verdad, estos últimos días han compartido mucho tiempos juntos pero eso no significa que pudiera remover su amor por Ranma, no, eso era imposible, además el chico ama a Akane, así que eso no podía ser, no podía… no… sintió algo en el pecho, una punzada, un golpe, algo al imaginarse a la pareja de cleopatra y el mago, aceptando los mutuos regalos, abrazándose, besándose… la sonrisa fue borrada al mismo tiempo que la última imagen mental fue creada, no quería pensar en eso, le dolía, maldición como dolía…

-¿Estás bien?

-No…

-¿Qué ocurre?

-Ellos están juntos…

Ranma escuchó aquellas palabras y notó que los ojos frente a él se estaban cristalizando, no pudo mas que sonreír enternecido, ella era su amiga, la quería, siempre la quiso… se acercó a ella y removió con el torso de su mano la primera lágrima, sonriendo en silencio, apoyándola, eso era mucho para ella, se había dado cuenta de algo nuevo y al mismo tiempo había sentido que lo perdía.

-No te preocupes, ya es navidad, tu deseo se puede hacer realidad.

Continuará…

:::///*Cindy Elric*\\\:::