CAPITULO SIETE

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-¿Te das cuenta, Draco? La historia, como nos fue contada, no se asemeja mucho a lo que dicen las runas.-

-¿Cómo puedes decir eso? Si nadie pudo descifrar correctamente la piedra.-

-Pero tiene más sentido como está apareciendo ahora. La leyenda dice que Candace era una joven huérfana que fue encontrada por un matrimonio del lugar, que no podían tener hijos. Cuando esto sucedió, la pequeña estaba envuelta en una pañoleta que tenía ese nombre bordado, y decidieron que era un bonito nombre, por lo que se lo dejaron. Así es que fue criada como propia, aunque nadie conocía su origen. Con el correr del tiempo, extraños sucesos comenzaron a ocurrir en casa de los Granger, que culminaron con la muerte de los progenitores, cuando la joven tenía aproximadamente dieciséis años. Fue en ese momento cuando la acusaron de brujería, y antes de ser llevada a la hoguera, desapareció en el acantilado, en medio de una tormenta eléctrica de dimensiones únicas.

El joven que pretendía pedirla en matrimonio, Lair Weasley, enloqueció, y terminó arrojándose por el acantilado; después de amenazar a todos los que lo podían oír, de que algún día, Candace y él, regresarían para vengarse. En su locura, él repetía que ella le había sido arrebatada por el caballero de la Luz, que él se la había llevado. Y llegó a señalar a éste último antes de prender fuego la casa del mencionado joven, que también había desaparecido misteriosamente ese mismo día. El fuego destruyó toda la aldea, y acabó con gran parte de la población. ¿Pero si el que mató a los padres de Candace fue el otro joven, el que aparece en el cuadro?-

-¿De donde sacas esa teoría?-

-Lo soñé…-ella apenas murmura. Sabe que es un disparate, pero quiere creer esa versión. Lo necesita.- ¿El señor Othar no te mencionó el nombre del joven del cuadro? ¿Por casualidad no era Augustus Malfoy?-

-¿Cómo lo sabes? Él no me lo dijo, lo vi yo mismo al pie del cuadro…pero nunca te lo dije…-

-Lo vi en mi sueño. Y él estaba tan enloquecido de amor, o egoísmo, por Candace, que mató a los padres de ésta, y dejó que todos creyeran que fue ella. Iba a dejarla morir como una bruja…en la hoguera. Pero finalmente, la rescató, solo que ella igual siguió amando a Lair.- Draco silba, y hace un gesto de asombro.

- Si uno presta atención a los acontecimientos, estaríamos en condiciones de afirmar que el triángulo se ha vuelto a hacer presente. Candace, Augustus y Lair, se juntan nuevamente. Y no quiero aventurarme en teorías locas…pero creo que esto puede convertirse en una amenaza… que se remonta a mucho antes de nuestro tiempo.- Hermione analiza toda la información, y las imágenes, que no la abandonan. Toda la charla le provoca escalofríos.

-Cuando se dio inicio a la muestra Candace Granger, deliberadamente se dejó de lado al joven Malfoy. Supersticiones, supongo. Intentaron borrar su participación en la historia, para que fuera "la" historia romántica, incluyeron aquello de la rosa, y alejaron la contrafigura masculina. Pero quizás en eso resida la maldición. Él era la presencia que desequilibra la relación. Y Lair, sigue buscando a su amada…que en efecto, le fue arrebatada por el caballero de la luz...-

-Ahora lo importante es recuperar el juego de tocador, Herms… Ha vuelto a desaparecer… Esa cosa me mete miedo, que quieres que te diga.-Emprenden la búsqueda, pero sin resultados. Mientras tanto, ella se pregunta si debe contarle a Draco sus pensamientos; pero opta por callar. Sus preferencias se están volcando hacia el joven Lair, y le gustaría descubrir la forma de que los antiguos amantes se reúnan…sin sospechar siquiera que ésta está mas cerca suyo que de nadie más…

Hermione se ve a sí misma, no a Candace; en una habitación en penumbra. Lo espera, una vez más…

Ron, y no Lair; llega y apenas la saluda…La carga en sus brazos, y la lleva directo al dormitorio.

Ella, intenta desabrocharle la camisa, pero él la aleja. La afirma contra la pared, de cara a la misma; y se apoya encima, donde Hermione puede sentir ampliamente su deseo.

Siente que la boca del pelirrojo la recorre generosamente…a través de la ropa. Y ella quiere solucionar esto, pero Ron no se lo permite.

-No. No vamos a apurarnos. Vamos a amarnos sin prisa. A puro instinto, gatita. Piel con piel…- Y le desprende apenas los botones de la blusa, por donde sus manos se pierden en su espalda, perseguidas de cerca por la boca del pelirrojo, que traza caminos húmedos entre cada una de sus pecas. Hermione, estira los brazos hacia atrás, y lo toma por las caderas, para acercarlo más a ella. Lo que motiva una dócil risa por parte de Ron, que acompaña su voz ronca por el hambre de ella.

- Eso es trampa… Así no voy a poder cumplir mi propósito…- Pero ella está muy antagónica hoy, y muestra su rebeldía.

- Es justo lo que yo quiero. Ven, voy a mostrarte lo que es la agonía…- En un instante, lo tiene donde ella quería, la cama. Y justamente como ella pensaba, desnudo. Y completamente sometido a ella, que es lo que más le atrae de la situación.

Toma una botella con un líquido claro, y vuelca parte de su contenido en el pecho del pelirrojo, que cierra los ojos, venciéndose a lo voluptuoso del momento. Hermione comienza a extenderlo por el amplio tórax, con movimientos circulares, lentos, poco delicados. Se detiene a observar su obra, con una sonrisa casi de chiquilla en sus labios…pero una chiquilla muy sensual, por cierto.

-Esto está incompleto, falta algo.- le dice. Ron abre los ojos, y la ve, liberándose de su camisa y el corpiño en un solo movimiento; para unir su descaro al pecho del joven, frotándose ampliamente en él… Ron tiembla de placer, y los roles se invierten, por que ahora es él quien intenta llegar a su cálida femineidad, y ella quien lo impide.

-Momentito…que todavía no termino…- Y comienza una vez más a esparcir el aceite, llegando cada vez mas lejos en cada pasada…

-Ya está…si esto no es agonía, no se que mas esperas de mí…- alcanza a murmurar el pelirrojo.

-Shhh, solo un poco más…mira.- Termina de quitarse la ropa, y prosigue con los masajes, alternando estos con roces de su propio cuerpo, para terminar los dos, completamente regados de aceite, cálida y jubilosamente resbalosos.

Esta sensación de libertinaje en la piel, aumenta su lujuria a niveles nunca conocidos; y se entregan a su floreo sexual con total abandono…

En la penumbra del atardecer solo son dos cuerpos que se comparten con absoluta renuncia. Y cuando llegan al máximo de su placer, caen enredados en un beso que no tiene fin…

Hermione sacude la cabeza, estas imágenes la asaltan una y otra vez, alejándola cada vez más de sus convicciones pasadas…

Después de unos días sin tener novedades del profesor, Draco resuelve visitarlo.

Llega al departamento del mismo, y al no obtener respuesta, pregunta a una vecina. Cuando la mujer, lo ve; parece alarmarse. Y cuando le dice al joven que lo estaba esperando, el preocupado es él.

La vecina abre el departamento, y señala una pila de objetos que se encuentran embalados en el pasillo. Draco nota que el cuadro de Augustus está en el montón. La mujer parece apurada.

-El profesor Othar me llamó antes de ayer, y me pidió encarecidamente que si a él le sucedía algo, espere su visita y le entregue todo esto. Parece que le dejó una carta.-

-¿Y qué se hizo del profesor?- Draco no sabe si quiere escuchar la respuesta a esta pregunta.

-Murió. Esa misma noche. Era un hombre sano, pero ayer a la mañana fue hallado por su hermana, que lo visitaba a diario. Ella misma confirmó que no quería ninguno de esos objetos, y remarcó que están malditos. Por favor, lléveselos rápido, a mí todo esto me asusta.- Draco asiente, carga todo en su auto y regresa a la galería.

Ya en la misma, busca la carta, quizás allí encuentre una respuesta a tantos interrogantes.

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Sr. Draco Malfoy

Estimado joven:

La idea de esta carta no es atemorizarlo, pero si usted ya accedió a ella, es evidentemente que mis sospechas se hicieron reales, y ya no me encuentro en este mundo.

Es imperioso que usted se desprenda de los objetos que guarda, y que junto con los que acompañan esta carta, los destruya. Incluyendo la piedra, que también dejo a su cargo. Sí, es necesario que la totalidad de los objetos sean acabados, si es posible, mediante fuego. No importa lo interesantes que le puedan parecer, o el valor que puedan tener. Es preciso que usted los desintegre por completo. Posiblemente lo tome como un delirio de un pobre moribundo, pero más que eso; yo le pido que lo tome como mi ultimo deseo, y lo haga efectivo.

Pero tenga cuidado, ya que las fuerzas que han provocado todos los sucesos que usted y yo conocemos, van a tratar de evitarlo. Mire como se resguardaron de mí, sea precavido y manténgase atento.

Le deseo éxito en esta tarea, que de no llevarse a cabo, acabará con usted y la señorita Granger, sin duda.

Lo saluda afectuosamente,

su amigo,

M. Othar.

Draco relee la carta una y otra vez. ¿Destruir la colección? Si no fuera por el fallecimiento del profesor, lo dudaría; pero ya está más que sugestionado por todo lo acontecido, y acepta cumplir el pedido del hombre.

Comienza a reunir los objetos que ya embalaron, y los amontona con los del señor Othar. Pero algo llama su atención. Es un objeto envuelto en una piel impermeabilizada. Como sospechaba, es la piedra. La aparta, quiere mostrársela a Hermione.

Sabe que necesitan el juego de tocador. No se explica como pudo haber desaparecido, si no entró nadie a la galería, y ellos no lo movieron de allí. Parece que ese elemento tuviera vida propia.

Las campanadas del reloj lo traen a la realidad, y decide ir acelerando los trámites. Esto va a ser un duro golpe para la galería, pero con un resarcimiento económico, y un par de artesanos amigos que pueden hacer duplicados casi idénticos a los originales, confía en que pueda acallar el escándalo.

Decide ir a ver a su amiga, pero tan solo termina de pensarlo, y ella hace su entrada, flanqueada por el joven pelirrojo. El rubio, inconscientemente, esconde el envoltorio con la piedra. No quiere que él sepa que está en su poder.

Draco Malfoy siente que un escalofrío lo recorre, pero deja de lado esta sensación, y decide ante todo, proteger a Hermione. Aunque no sepa de que, o de quién.


Hermione esta confundida...Ya no diferencia entre ella y Candace...¿Esto traerá beneficios, o más complicaciones?

Y que buscará ahora, esta pareja? Draco protegerá a Hermione del pelirrojo? Y lo que es mejor...La castaña, querrá que la protejan????Ja,ja,ja...

Si se tratara de mi, no me protejan...Dejénme nomas con el pelirrojo inspirado!

Besos

TILDITA BLACK, con suspiros pelirrojos.