DISCLAIMER: Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen, sino a Kishimoto-sensei. Sólo espero que al final quede SasuSaku en el manga/anime porque de lo contrario no habrá más Kishimoto-sensei, si es que me doy a entender ¬¬…


Los ninjas de la Hoja llevaban ya tres días de camino y ya podían visualizar la gran muralla que rodeaba a Suna. Aunque, gracias a Kami-sama, ningún Akatsuki se había atravesado en el camino, este no fue tranquilo. Es que, no es como que si el viaje fuese con tres de los ninjas más escandalosos y habladores de Konoha sería algo tranquilo ¿verdad? Aun así, Hinata ni los notaba mucho ya que estaba más alerta a las posibles presencias de chakras y apariciones de naturaleza Akatsuki. Al llegar a Suna, pudieron divisar 2 figuras, seguramente Gaara y, al parecer, su hermana.

— ¡Gaara! — llamó alegre el rubio mientras se acercaba a su amigo — Cuanto tiempo ¿verdad?

— Sí — se limitó a decir el pelirrojo.

— ¡Hola, Naruto! — exclamó Temari.

— Buenas tardes, Temari-san, Kazekage-sama — dijeron animadamente Lee y tímidamente Hinata.

— ¿Ah? ¿Ése es el Kazekage del País del Viento, Hina-chan? — preguntó Kana asomándose por el hombro de Lee. Obviamente ella se subió a la espalda de éste a menos de la mitad del camino, así que se fue la mayoría del camino a costas de él.

— Así es, Kana-sama — explicó Lee —, Gaara-sama es el Kaze—

— ¡No te pregunté a ti, cejas! — gruñó Kana estirándole, todo lo que pudo, las mejillas al mini-Gai.

— ¿Quién es ella? — preguntó Temari mirando a la pelirroja, quien seguía estirándole las mejillas al chico del traje verde, quien ya soltaba cascadas por los ojos.

— Ella es Kana — dijo Naruto —, es familiar de Sakura-chan o algo así.

— Haruno Benikaname — dijo Kana saltando de la espalda de Lee y mostrando una sonrisa —, Kana. ¿Y tú? ¿Cómo te llamas? — dijo mirando a Gaara.

— Salvaje — murmuró Lee sobándose las mejillas, la pelirroja le miró con una cara que asustaría a cualquiera y el del traje verde se enmudeció de golpe.

— Sabaku no Gaara — dijo secamente el pelirrojo, para después ignorarla y comenzar a hablar con Hinata.

— ¿Y tú? ¿Cómo te llamas, oneechan? — preguntó Kana mirando a Temari.

— Sabaku no Temari, su hermana — dijo la chica rubia.

— Bueno, hola, Tema-chan, Gaara-sama-chan- dijo alegre la pelirroja sonriéndole a Gaara, el cual la miraba con la ceja arqueada.

— Esto… Ka-kazekage-sama — llamó la Hyuuga llamando la atención de todos — ¿Pa-para que nos necesitaba a-aquí?

— Les explicaremos eso en la cena — dijo Temari dando la vuelta —. Por ahora síganos para mostrarles las habitaciones en donde quedarán.

— De acuerdo, Temari-san — murmuró Hinata caminando detrás de la kunoichi de la arena.

— Bien — dijo Naruto siguiendo a las chicas.

— Sí — canturreó Kana al momento de subir en la espalda del vestido de verde — ¡Anda, cejas! — exclamó señalando al frente, a donde se dirigían los demás.

— Pero… Kana-sama — balbuceaba Lee — ¿Qué usted no puede—

— ¡Que andes te digo! — gritó la niña haciendo que el otro corriese hasta alcanzar a los demás.

— Naruto…— llamó Temari logrando la atención del rubio — ¿Por qué Lee-san obedece de esa forma a Haruno-san?

— Creo que le tiene miedo…— dijo el kitsune recordando lo ocurrido hace unos días antes de entrar a la oficina de la Hokage, y un par de ratos en el camino donde la pelirroja se ponía de una manera escalofriante. Ella en sí era escalofriante — Y no es él el de la culpa — murmuró.

— ¿Ella… da miedo? — comentó la rubia con una ceja levantada, como si no se lo pudiese creer. Aunque, pues la niña tenía cara de ángel, en verdad que no era fácil creerlo si no la conocías como ellos la habían conocido.

— Algo — dijo con un hilo de voz el rubio.

— Ya llegamos — dijo Temari después de un rato de caminata.

— ¡Gaara, ¿tu vives aquí? ¡Es enorme! — dijo Naruto al momento de entrar.

— Es algo normal —murmuró Gaara — he pasado aquí toda mi vida.

— ¿Toda tu vida? ¿No te aburres de vivir siempre en el mismo lugar? — preguntó Kana — A mí me gusta mudarme a menudo, aunque sea de habitación… o si no me voy a acampar al patio o—

— Kana-chan… creo que vienes muy conversadora hoy — dijo Naruto tapándole la boca a Kana —. Gaara parece cansado ¿Por qué no le dejas dar un respiro de tanta plática? — dijo recordando cómo todo el camino Kana parecía haber ido acosando al Kazekage.

— Na-Naruto-kun tiene razón, Kana-san — dijo Hinata —. Gaara-san debe estar exhausto de su trabajo como Kazekage… n-no deberías molestarle — murmuró la Hyuuga sólo para que Kana le oyese.

— No… no sabía que eso lo podría molestar — murmuró la Haruno —. Bueno, en ese caso me callo.

— Bien — dijeron el Uzumaki y la Hyuuga para darse cuenta de que Temari, Lee y Gaara ya estaban en las escaleras esperándoles para subir a mostrarles sus respectivas habitaciones.

— Bueno, les mostraremos las habitaciones — dijo Temari comenzando a subir seguida de todos los demás —. Ésta es de Lee y Naruto — dijo señalando una de las puertas del pasillo después de caminar unos minutos y subir dos pisos —, y ésta de enfrente es la de Hinata y Kana — dijo señalando la puerta paralela —. La mía esta unas cinco puertas más allá, si necesitan algo, háganmelo saber — dijo amablemente la kunoichi de Suna.

— Gracias, Temari-san, Kazekage-sama — dijo Hinata al entrar a su habitación.

— Gracias, Tema-chan, Gaara-chama — dijo Kana siguiendo a Hinata.

— Nos vemos en la cena, Kazekage-sama, Temari-san — dijo Lee antes de entrar a su habitación y haciendo una leve reverencia.

— Nos vemos luego, Gaara, Temari — dijo animadamente el rubio despidiéndose con la mano antes de entrar a su cuarto.

— Nos vemos — dijo Gaara al momento en el que Naruto entraba al cuarto —. Bueno, iré a trabajar.

— Gaara… ni para que te molestas en hacerles los reportes, sabes que ellos no lo van a leer — dijo despreocupadamente la rubia — bueno, quizás Hinata-san si lo leería… pero sólo ella.

— De igual forma — dijo dando media vuelta para irse.

— Gaara — llamó la mayor obteniendo que su hermano detuviese su paso — No te explotes, por favor.

— Lo procuraré — fue lo que obtuvo en respuesta antes de que el pelirrojo siguiese su camino.

— Con eso me basta — dijo la kunoichi de la arena antes de irse a su antes mencionado cuarto.


— Kana-san — llamó la Hyuuga que llevaba unos minutos recostada en la cama, descansando del largo viaje —, creo que de-deberías ser más respetuosa co-con el Kazekage-sama.

— ¿Por qué? — preguntó la chica pelirroja que antes de que Hinata le habase se encontraba saltando en la cama — No me lleva muchos años, a demás… — dijo cayendo sentada y clavando su mirada en el techo de la habitación — me parece que quiere que no le llamen con tanto respeto y educación como todo el mundo lo hace… o eso creo yo.

— Aun-aunque creas eso, Kana-san—

— Kana-chan está bien — interrumpió la pelirroja.

— Bueno, Kana-chan, aunque cre-creas eso, deberías de respetarle un poco, después de todo, é-él es el kazekage-sama — dijo la chica de los ojos perla —. A un Kage se le debe de gua-guardar respeto.

— De acuerdo, supongo que puedo procurar un poco más de "respeto" — murmuró Kana.

— Eso es-espero, Kana-chan — susurró la Hyuuga.

— Cambiando de tema, ¿Cuándo le vas a decir a Naru-chan que lo amas, Hina-chan? —preguntó de golpe la Haruno descendiente del Akai, provocando un enorme sonrojo a la Hyuuga.

— ¡K-Kana-chan! — llamó la Hyuuga — ¿C-cómo sa-sabes que a mí… que a mí Na-Naruto-kun…

— ¿Qué como sé que a ti te gusta Naru-chan? — completó la pelirroja y la pequeña tomatito Hyuuga asintió tímidamente — Pues, eso se nota.

— ¿Q-q-qué? O sea que… — murmuró Hinata con la cabeza gacha.

— Tranquila… Naru-chan es muy lento en lo que respecta a… bueno, darse cuenta de todas las cosas que suceden a su alrededor — dijo Kana para tranquilizar a la Hyuuga —. Así que él no se dará cuenta.

— Me alegro — susurró la Hyuuga.

— ¿Dijiste algo? — preguntó Kana.

— N-no — mintió Hinata.

— Bueno, pues — comenzó a decir Kana — ¿Por qué no le dices lo que sientes a Kitsune-chan, Hina-chan?

— P-porque… Porque Naruto-kun…no cre-creo que él…

— Ahh… ya veo — dijo Kana tomando una pose que hacia parecer que se encontraba pensando —. Tú eres una de esas chicas que se la pasan repitiéndose a sí mismas que es imposible que el chico que les gusta se fije en ustedes ¿verdad?

— E-es que… Na-naruto-kun es tan valiente — dijo la heredera Hyuuga —, a él no le da miedo de-decir lo que piensa ni nada de eso… él es una persona increíble y yo… si-simplemente no creo que yo merezca estar junto a Naruto-kun.

— ¿Cómo puedes decir eso si ni siquiera se lo has dicho? — insistió Kana — Es más… ¿Por qué no se lo has dicho?

— Po-porque no me gustaría perder el p-poco la-lazo de amistad que tenemos ahora — murmuró tímida la Hyuuga, aún nerviosa por el tema de la conversación.

— Vaya… es como me dijo una vez Momiji-chan "Si no arriesgas, no ganas… pero puedes terminar arriesgando algo más importante que lo que quieres ganar" — dijo Kana imitando a Momiji — ¿No es verdad? ¿No es eso lo que te sucede?

— Hai… creo que pu-puede aplicarse… creo — murmuró no muy convencida la Hyuuga.

— Aun así… yo digo que se lo deberías de decir— dijo Kana.

— Pe-pero — murmuraba la de los ojos perla en un vano intento por liberarse de aquella ya incomoda plática.

— Sin peros- interrumpió la de ojos limón — ¿Cómo esperas llegar a ser correspondida si no se lo dices?

— Creo que… no lo sé, Kana-chan… ¿por qué no mejor te arreglas para la cena? — evadió Hinata — Apuesto a que te quieres dar un baño.

— Pues ahora que lo dices…

— A-anda, anda. Ve tu primero — dijo la Hyuuga.

— De acuerdo, pero luego terminaremos de hablar de esto ¿entendido, Hina-chan? — dijo Kana con una con autoritaria que no iba para nada con ella.

— De-de acuerdo, hablaremos luego — dijo más aliviada la Hyuuga. Mientras veía como la Haruno tomaba sus cosas para darse una ducha en el baño que tenían en la habitación.

— Bueno, pues… ¡A ducharse se ha dicho! — exclamó Kana como una niña pequeña entrando emocionada al baño.

— Sólo a una persona como ella le puede emocionar de esa manera u-un baño — dijo para sí misma la Hyuuga.


— Luces agotado, cejotas — murmuró el Uzumaki al ver como Lee se tiraba en la cama.

— Agotado no — murmuró Lee sentándose en la cama — ¡Siento como mi llama de la juventud está siendo explotada por un demonio con apariencia de niña! — exclamó dramáticamente el pelinegro.

— Ajá, si claro, de acuerdo — balbuceó el zorro sin prestar la más mínima atención — Entonces… ¿Te prefieres bañar tú primero?

— Ah, de acuerdo — dijo Lee y luego se animó de golpe — ¡Nada mejor que un largo baño para reavivar la llama de la juventud!

— Ajá, muy bien, si…

Lee tomó sus cosas y se dirigió al baño que se encontraba en la habitación.

"Como habla de cosas sin sentido…" pensó el rubio agradecido de ya no escuchar nada acerca de "llamas de juventud" o cosas del estilo "Ahora que me pongo a pensar en eso… Hinata-chan se veía muy seria desde que salimos de Konoha… um, no, seria no estaba… estaba más bien atenta" analizó el kitsune "¿Por qué habrá sido? Hm, la vieja se quedó hablando con ella cuando nos encargó la misión... ¿Le habrá dicho algo que la haya hecho preocuparse?" luego recordó que Sakura y su equipo habían tenido un encuentro con el Akatsuki hace no mucho y eso lo hizo pararse de golpe "¿Será eso? ¿Estaría Akatsuki cerca? Hm, no creo… no les he sentido y creo que después de todo este tiempo me he de haber memorizado muy bien sus chakras…"

El futuro Hokage de la aldea escondida entre las hojas comenzó a caminar con maleta en mano y se dirigió al mueble donde le correspondía acomodar la ropa que llevaba para efectuar la misión, la cual aún no sabían de que trataba realmente. Dejó la maleta en el piso y la abrió, dejando ver su desordenado interior. El kitsune se sentó junto a ella para comenzar a desempacar.

"Aunque…" pensó "Hinata se veía linda al estar seria… pero creo que se ve más tierna sonrojada" al percatarse de sus pensamientos, se recriminó mentalmente. Reprimenda que fue acompañada por un pequeño sonrojo en sus mejillas.


— Entonces … Gaara-san — mencionó con algo de esfuerzo para obviar otros apelativos — ¿Qué nos quería decir? ¿Sobre qué trata la misión? — preguntó Kana tratando de ser más respetuosa, tal como se lo había prometido a Hinata.

— Es cierto, Gaara ¿De qué va esa misión? — apoyó Naruto.

— ¡Pondremos toda nuestra llama de la juventud en ello! — exclamó el alumno estrella de Gai.

— De acuerdo — murmuró la rubia de la arena con una gota en la nuca.

— Pues, en Suna han estado habiendo una serie de destrucciones, robos, asesinatos… ésa clase de cosas — confesó Temari —, y como los ninjas de Suna están demasiado atareados hemos tenido que pedir ayuda a Konoha.

— Por nosotros no hay problema Gaara — dijo sonriendo el futuro Hokage.

— P-puede contar con nosotros, Ka-Kazekage-sama — secundó la Hyuuga.

— ¡Pondremos toda nuestr—

— No te preocupes por nada — dijo Naruto interrumpiendo a Lee.

— ¿Y qué se supone que tenemos que hacer, Gaara-san? — preguntó Kana.

— ¡Lo completaremos con el poder de—

— Detener a los causantes de estos sucesos — explicó Gaara interrumpiendo a Lee —. Aunque la verdad… no sabemos ni quiénes ni cómo son.

— Sentimos no poder darles más información — se disculpó Temari.

— No hay problema — dijo Naruto —. Nosotros los podremos desenmascarar.

— ¡Naru-chan se cree detective! — exclamó riendo la pelirroja.

— Kana-sama, no está bien reírse así de las personas — dijo Lee.

— A ver, idiota, ¿Me dices en qué quedamos? — gruñó Kana tomando ésa personalidad demoníaca — Te lo recuerdo, tú te callas y no me molestas.

— Kana-sama — lloriqueó el ninja experto en Taijutsu.

— Ahora que lo pienso — interrumpió Naruto — ¿Dónde está Kankuro? — preguntó mirando a todos lados.

— Kankuro está de misión — respondió Temari.

— Ya veo — murmuró Naruto.

— Esto… Kazekage-sama — llamó Hinata — ¿Tiene alguna clase de información sobre los causantes de estos sucesos o los lugares en los que han estado? — dijo volviendo al tema.

— Pues sí, de hecho — dijo Gaara en lo que llegaba un ninja con la bandana de Suna, le daba unas hojas y se retiraba —. Aquí están los lugares destruidos y de las tiendas asaltadas y sus direcciones, también los nombres de los habitantes asesinados.

Temari suspiró — No tengo idea de que es lo que está sucediendo… pero esto me preocupa — confesó la rubia.

— Naruto — llamó el Kazekage y el rubio le prestó atención —. Prométeme una cosa…

— Claro — dijo el aludido sonriendo.

— Si es Akatsuki... te alejarás — dijo seriamente el pelirrojo.

— De acuerdo — murmuró algo molesto el rubio. No le gustaba huir de nada.

— No te preocupes por nada, Naru-chan — dijo divertida Kana —. Uh… espera ¿Qué no son esos bastardos que dejaron herida a Kiri?

— A-así es — murmuró Hinata.

— ¡Ah, es verdad! ¡Un equipo de Konoha se ha enfrentado a Akatsuki hace poco ¿no? — exclamó Temari.

—Sí — dijo Kana.

— ¿Y qué tal les fue? — preguntó Temari.

— No preguntes — exclamaron Naruto, Lee y Kana a la vez con algo de depresión.

— ¿Tan mal? — dijo sorprendida Temari.

— U-una kunoichi al borde de la muerte, Sakura-chan s-sin chakra y los demás c-con heridas fuertes, aunque gracias a Kami-sama, ya han sanado — informó Hinata.

— Y Sakura-san sigue en coma — agregó Lee.

— Vaya — murmuró Temari —. Pues, espero que Sakura se recupere pronto.

— Sí — afirmó Gaara entregándole los documentos a Hinata —. Ella ha hecho mucho por nosotros... incluyendo salvar la vida de mi hermano en algunas ocasiones.

— Sí… Sakura-sama-chan es una kunoichi muy fuerte y la mejor ninja médico que conozco — exclamó alegre Kana — ¡Yo quiero ser como ella cuando sea grande! — dijo con estrellas en los ojos.

— ¿Qué eres ya alguien grande? O por lo menos pesas como uno — murmuró Lee muy bajo.

— ¿Has dicho algo, cejotas? — murmuró Kana con una misteriosa aura maligna a su alrededor.

— N-nada — dijo algo nervioso el del cabello de extraño corte y pésimo gusto para vestir.

— Me alegro — dijo la chica con una sonrisa malévola mientras Lee sudaba frío.

— Esto es patético — murmuró Temari viendo la escena.

— No hables hasta que no conozcas — precavió el rubio.

— Kazekage-sama — llamó Hinata logrando la atención de los presentes. En sus manos sostenía los documentos que el Kazekage les había entregado —, a-aquí parece que esos sucesos han sido todos en la misma zona de S-suna. En una de las regiones cercanas a la muralla norte.

— Así es — afirmó Gaara.

— Pues ¿no parece entonces que es alguien que han in-intentado entrar a Suna? — dijo Hinata tímidamente.

— Es una posibilidad, pero no podemos estar seguros — mencionó Gaara.

— Ya sabes, Hina-chan — dijo Kana —, eso puede ser lo que ellos quieren que creas.

— ¿Y quiénes son ellos? — preguntó Temari con un rostro de aburrimiento.

— ¡Mujer, como quieres que sepa! ¿Acaso parezco adivina o qué? — preguntó con indignación Kana al recargarse en el respaldo de su asiento.

— Loca — susurró Temari rodando los ojos.

— Pero, ella en parte tiene razón — dijo Gaara — ¿Y si ellos quieren que nosotros creamos que ellos quieren entrar cuando posiblemente ya están adentro o ya salieron?

— O para distraernos — murmuró Hinata.

— Es cierto, Hinata tiene razón — apoyó Naruto y Hinata se sonrojo por el hecho de que fuese él quien la apoyara.

— En ese caso ¿no deberíamos hacer un par de rondas antes de planear hacer algo? — propuso Lee.

— Me parece bien — dijo Temari.

— Creo que eso sería lo más apropiado — razonó Gaara.

— Buena idea, cejotas — exclamaron Kana y Naruto a la vez.


— ¿Y bien? — preguntó hastiada Nanohana a Konnan, quien la estaba curando.

— Las heridas no parecen ceder, pero debo admitir que están mejor que cuando llegaste — respondió la de cabello azul.

— Hmp, supongo que te debería de decir "Gracias, prima" — dijo la pelinegra.

— No me molesta, no me importa — dijo monótona Konnan.

— Huh, ya veo — dijo con una risa sarcástica Nanohana —. Oye, Sasori ¿Te puedo hacer una pregunta? — cuestionó mirando al titiritero.

— La harás de todos modos así que sólo hazlo rápido — respondió el de cabello rojo.

— Cuando peleábamos con esos de Konoha, tu le dijiste algo a Sakura — dijo la de cabellos negros recordando — algo como "te cobraré la muerte de mi otra mitad" — dijo imitando el tono de Sasori, por lo que el aludido frunció el ceño —, o algo parecido… ¿A que te referías con eso?

— Hace unos años me enfrenté a ella y a mi abuela, y ellas destruyeron mi cuerpo y mi contenedor para mi chakra. Bueno, para la mitad de este.

— Ahh… creo que entiendo — dijo Nanohana —. Acabaron con un cuerpo de madera y con la mitad de tu chakra, y después de que te crearan otro cuerpo introdujiste tu otra mitad de chakra ¿no es verdad?

— Así es, bueno, en resumen — aceptó el Akasuna.

— ¡Ja! — rió la de cabello negro — ¡Qué patético "retorno a la vida"!

— Tsk — Sasori gruñó molesto por el comentario de la morena —. Lo único patético que yo veo aquí eres tú.

— ¿¡Es que acaso quieres pelear! — gritó amenazante la Haruno.

— No lo sé ¿Tú quieres pelear en esas condiciones? — dijo señalando la herida de su hombro al momento de sonreír con superioridad.

— Tú, imbécil — gruñó Nanohana.

— ¡Ya, ambos! — exclamó desganada Konnan — ¿Por qué siempre tienen que terminar en pelea ustedes dos?

— No lo sé — dijo Nanohana encogiendo el hombro que no se encontraba herido —. Supongo que no hay nada mejor que hacer.

— Tsk… eres una idiota — dijo Sasori.

— ¿Disculpa? — dijo la de cabellos negros como una niña engreída — ¿Me has llamado idiota?

— Sí, una idiota ¿Qué no escuchas bien? — respondió mordaz Sasori — Sólo a una idiota le divierte pelear de forma tan estúpida.

— ¿Entonces por qué te peleas tú conmigo? — preguntó ofendida Nanohana.

— Porque me molestas — respondió el chico con suma sencillez.

— Tú eres el idiota, estúpido Sasori — dijo Nanohana.

— Nanobaka.

— Sasori-baka.

— Nanobaka.

— Sasori-baka.

— Nanobaka.

— Saso—

La de cabello y ojos negros iba a seguir insultando al titiritero pero un intenso dolor en el hombro la hizo detenerse — Dejen de hacer estupideces — dijo Konan, quien ejercía presión sobre el hombro de Nanohana con uno de sus dedos —. Tú sientante de nuevo en el sillón, nunca dije que había terminado de curarte y Sasori, si no tienes nada que hacer aquí haznos el favor de largarte.

— Hmp — masculló el pelirrojo al salir de la habitación.

— En serio, no sé cómo los aguanto — murmuró Konnan mientras volvía a su tarea de curar el hombro de Nanohana. No conocía el arma de la kunoichi que le había hecho eso a la Akatsuki, pero esa herida estaba bien hecha, y no se iría pronto.


— Así que siempre si se ha puesto a leer los documentos, Tsunade-sama — murmuró Shizune al ver como Tsunade si leía los datos que Rengyo le había dado.

— Hay cosas un tanto... únicas de éste clan, por lo que veo — murmuró Tsunade mientras leía —. Es como el Hyuuga, que tiene características que ningun otro clan tiene.

— ¿Eh? — pronunció Shizune — ¿Como qué?

— Hay 10 "ramas", cada una un color diferente — dijo Tsunade —. Blanco, rosa, morado, azul, verde, amarillo, naranja, rojo, café y negro; cada una con una posición y ocupación distinta. Al parecer, en cada rama, en la persona que la representa posee un... ah, no entiendo si es sello o marca, pero el caso es que tienen algo que los identificia como "representantes" de la rama — explicó Tsunade —. También dice que para tomar deciciones, estos "representantes" se reúnen para dialogar, pero al final, son sólo sugerencias para el líder, quien puede ignorarlas o tomarlas en cuenta.

— Ahora que menciona lo de la marca... Kiri-san ¿no tenía ella una especie de tatuaje en uno de sus hombros? — preguntó Shizune.

— Me imagino que ella ha de ser algo así como la representante o algo — dijo la Quinta.

— Tsunade-sama... Si Sakura es la líder de su Clan ¿Por qué ella no tiene ningún tatuaje ni nada? — preguntó Shizune.

— Pues, en... ésta hoja — dijo Tsunade sacando una hoja de un desorden de papeles, provocando que una pila se cayera, aunque no lo tomó en cuenta —, dice que como los padres de Sakura murieron cuando ella era muy joven, los del "consejo", esos "representantes", dijeron que Sakura era muy pequeña para liderar el Clan. Y pues, no estaban muy equivocados... ella tenía 13.

— Pero ahora ya no la quieren dejar al mando ¿me equivoco?

— No... parece ser que al supuesto 'líder' ya le gusto su puesto y no parece querer retirarse pronto de ahí — dijo Tsunade con desgana.

— ¿Y dónde están? Es decir, fuera de Sakura y los que acaban de llegar, no he visto nunca a ningún Haruno por Konoha — preguntó la de cabello negro.

— Al parecer, después de la muerte de los padres de Sakura, las ramas se separaron y se mudaron de Konoha — explicó Tsunade — La amarilla se mudó a otra villa ninja y ha estado haciendo misiones para ella. La anaranjada simplemente se esfumó, la roja siguió las ordenes de la morada, la cual se mudó a uno de los pueblos cercanos a las fronteras con Taki. Todas se fueron.

— ¿Abandonaron a Sakura? — exclamó sorprendida Shizune.

— Algo así — murmuró Tsunade — Ya que sólo los más jovenes y que prácticamente no tenían idea de que rayos pasaba, eran los que venían a visitar a Sakura de vez en cuando.

— Bueno... pués si va a estar tan concentrada la dejaré leyendo otro rato, Tsunade-sama — dijo Shizune.

— Te lo agradecería — confesó Tsunade volviendo a tomar las hojas.

"Hace mucho que no la veía interesada en algo... que no fuese sake o apuestas" pensó Shizune al salir de la oficina y dejar a Tsunade para que leyese.


Aquí está la segunda ficha. La ficha es de: Haruno Ajisai. Ahora que lo pienso… ella casi ni ha hablado en todo el fic XD… procuraré ponerla más en algún capitulo.

NOMBRE: Haruno Ajisai.

EDAD: 19 años.

FECHA DE NACIMIENTO: 20 de enero.

SIGNO: Capricornio.

ALTURA: 1.68m.

PESO: 50 kg.

RANGO: Jonin.

ALDEA: Konoha Gakure no Sato.

PAIS: País del Fuego.

CLAN: Haruno.

COSAS QUE LE GUSTAN: Leer, aprender jutsus y entrenarlos, escribir.

COSAS QUE ODIA: Ruido, peleas sin sentido (principalmente las de Rengyo y Kiri donde los acusa de niños) y a las personas escandalosas.

COMIDA FAVORITA: Otoro.

LEMA: "Nunca comiences una pelea, pero siempre termínala".

MAYOR INFLUENCIA: Haruno Akamomo.

MAYOR CUALIDAD/ES: Lista, lectura rápida, piensa rápido.

MAYOR DEFECTO/S: Seria y se reserva opiniones, amenos que sea de gran importancia comentarlas.

INVOCACIONES: Lobos (gracias Marta-chan n.n)

(Actualizado: 2 de Octubre de 2010)