KHR no es mio, solo tomo prestados a sus sexys personajes.
Capítulo 7: Ayuda Indirecta
Su anterior noche fue productiva y aunque no deseaba admitirlo su madre tenía razón… y mucha, ya era hora de aceptar su realidad, no en el sentido como los demás herbívoros lo hacen donde su comportamiento es modificado con la escusa de su estado… pero si debía ser consiente que dentro de poco y por seguridad de los mismos sus acciones se debían limitar en ciertos aspectos; sobre el cambio que esta sufriendo su cuerpo no le afectaba mucho ya que con su ruina de entrenamiento habitual no tenia de que preocuparse… claro que ahora ya no la hacia después de ser sorprendido por la omnívora y ser regañado.
Llego a su oficina y comenzó su trabajo, en la oficina buscaba que sus interacciones con el resto de herbívoros que trabajan ahí fuera el mas mínimo ya que nunca sintió esa necesidad de hacer amigos o juntarse en manadas para realizar alguna actividad, la verdad el prefería la soledad y la calma.
A veces notaba como los demás hablaban de él pero la verdad esa jamás fue alguna molestia o preocupación por que no le importaba… además tenia en claro como lo veía actualmente la sociedad al ser un docel embarazo sin pareja, el solo ignoraba ya que entendía que esos herbívoros buscaban vivir de apariencias y habladurías para animar un poco su mediocre forma de vida; ya que todos los rumores que a veces escuchaba estaban tan fuera de la realidad y él se encargaría de enseñarles de esa manera a sus gemelos para que no dejara que las palabras de los herbívoros de su alrededor les afectara y si estos buscaban lastimarles les enseñaría a pelear para defenderse.
Ante eso se sorprendió de sus pensamientos provocando que sonriera de manera irónica… desde cuando empezo a pensar en ellos, en su seguridad y educación… tal vez era cierto lo que leyó en ese libro y esa forma de pensar se podía definir como su instinto materno… si, demasiados pensamientos herbívoros por ese día, por lo que regreso su atención a los nuevos expedientes donde noto un dato curioso: aquellas mafias minoritarias parecían estar empezando a moverse ya que sus avistamientos y reportes recientes de sus últimas negociaciones parecía indicar que estaban creando una alianza, donde no muchos se daban cuenta que los lugares donde ocurrían tenían algo que ver con Vongola y sus aliados.
- Esto será un problema… - murmuro para si Alaude, ya que si su teoría era cierta esos herbívoros pronto se matarían entre ellos ya que todo indicaba que buscarían derrocar a su actual líder: la familia Vongola, pero obviamente una batalla como esa traería consigo la muerte de muchos civiles ya que esas mafias minoritarias siempre buscaban atacar en lugares concurridos porque sus ataques siempre tenían un doble propósito.
Termino de apuntar sus notas y teorías en su agenda, para después guardarla en su abrigo… ya era tarde así que mañana le informaría a sus superiores sobre su descubrimiento ya que una guerra entre mafias era benéfica para la policía y mas si se trataba de la caída de los jefes de estas.
- ¿Y que opinan del nuevo? – escucho que alguien empezaba a hablar al notar que salió de su oficina.
- Ni idea, ya sabes es un antisocial extraño – se escucho la voz de otro.
- Bueno ni tan antisocial – dijo con burla una tercera voz – es decir, no creo que de esa forma haya quedado embarazado – tras ese comentario todos los participantes de esa charla empezaron a reírse.
- Aunque si me lo preguntan, solo alguien sin cerebro o ebrio se hubiera acostado con eso – dijo de forma despectiva la primera voz.
- Estoy de acuerdo contigo, es decir eso ni parece un docel – opino la segunda voz.
- Yo solo siento lastima por sus hijos, es decir, viene de alguien que no tiene gracia ni belleza como nosotras – argumento la tercera voz.
- Tienes razón querida – hablaron en coro las otras dos voces.
Alaude simplemente rodo los ojos con fastidio mientras se encaminaba a la salida de la oficina, siempre era lo mismo… al parecer esas 3 herbívoras solo se dedicaban a "hablar" durante toda la jornada de trabajo, ya que desde que llego nunca las ha visto realizar algún trabajo en específico.
Empezo su caminata normal y tranquila, en su andar por las calles se detuvo a observar uno de los aparadores de una tienda de dulces sintiendo la insana necesidad de querer comer esas golosinas… trato de negarse, pero al final se rindió recordando la ridiculez que le dijo su madre respecto sobre negarse el mismo sus propios antojos, por lo que dejo escapar un suspiro con pesadez para luego ingresar al lugar.
La dulcería estaba llena de herbívoros, algo que realmente le molestaba, pero prefirió dejar a un lado su molestia y empezo a examinar los dulces que ofrecía el establecimientos, encontrando rápidamente algunos caramelos con forma y sabores frutales que le llamaron la atención por lo que tomo una bolsa de estos dulces, en eso su vista capto algo o alguien que sobre salía de la multitud.
- Alaude – le saludo Giotto de forma alegre.
- … - el rubio platinado solo se giro y busco ignorarlo, realmente no estaba de humor para soportar a ese herbívoro.
- Oye no me ignores – Giotto logro llegar hasta él.
- Herbívora acaso quieres que te arreste por acoso – dijo enojado al notar que estaba muy cerca de él.
- Yo debería decir lo mismo, tu me estas siguiendo – opino de forma divertida el rubio, quien en esos momentos noto la bolsa de dulces que tenía el contrario – también te gustan esos dulces.
- Odio el dulce.
- … - Giotto lo miro extrañado ya que sus acciones decían lo contrario a sus palabras – aja bueno lo que digas.
- … - Alaude realmente estaba buscando controlarse para no golpear nuevamente a ese herbívoro.
- Ne, puedes esperarme ya casi termino de escoger mis dulces.
- ¿Porque te esperaría, herbívoro?
- Por que eso hacen los amigos.
- Yo no soy tu amigo.
- Que frio – dijo divertido mientras se giraba para ir a buscar unas bolsas de dulces.
Alaude solo se quedó observando sus movimientos, por la actitud de ese herbívoro se notaba que escondía algo… era obvio que esa forma infantil de actuar no coincidía con esa actitud que demostró cuando choco con su madre en el hospital, ese herbívoro parecía esconder algo… lo cual lo hacia algo interesante y diferente a los demás ya que por lo general nadie se le acercaba por cuenta propia después de hablar con el… pero ese herbívoro persistía y lo seguía tratando como un amigo, esa palabra sonaba extraña ya que jamás la habían usado para referirse a él.
Un par de minutos mas tarde Giotto regreso con varias bolsas de dulces.
- Perdón, es que no me decidía si gomitas en forma de ositos o de gusanos – indico divertido mostrándole una bolsa de cada uno de los mencionados – así que elegí los 2.
- … - Alaude solo rodo sus ojos ante de darle la espalda para dirigirse a la caja, no entendía por qué lo espero.
Al llegar a la caja Giotto pago primero todos sus dulces los cuales consistían en: chocolates, gomitas de diversas formas, caramelos, goma de mascar y algunos dulces picosos; pero justo cuando estaban por cerrar su cuenta, el rubio en un rápido movimiento le quito sus dulces a Alaude, notando que este estaba por quejarse y recuperarlos, pero lo logro sujetar y detener para que la encargada cobrara esa bolsa extra que había colocado el rubio.
- ¿Quién te dijo que podías pagar mis dulces? – le reclamo enojado Alaude, notando que le entregaba sus caramelos.
- Bueno digamos que es mi forma de agradecerte por esperarme – dijo sonriéndole.
- …
- Y ahora ¿qué te gustaría hacer? – pregunto mientras le seguía fuera de la tienda, Alaude estaba por darle una lección a ese herbívoro cuando de repente se sintió algo mareado, algo que noto rápidamente Giotto, por lo que sin dudarlo lo sujeto por detrás y lo pegaba a su cuerpo – ¿te encuentras bien? – le pregunto preocupado ya que noto que se veía pálido.
- Hmm… - fue lo único que atino a decir, generalmente esos mareos le daban en su casa y nunca le habían ocurrido en la calle… realmente se maldijo por dar esa muestra de debilidad frente a ese herbívoro.
- Ven, vamos a que te sientes un rato – dijo de forma calmada Giotto, quien sin soltar al rubio platinado lo guio hasta una banca cercana para que este se sentara – am… ¿quieres que te traiga algo alguna medicina, bebida o comida? – le pregunto.
- Estoy bien – contesto Alaude mientras cerraba sus ojos tratando de recuperarse.
- Seguro…
- Si herbívoro – dijo dejando escapar un suspiro, pero noto que sus palabras no eran escuchadas por el contrario ya que aún se notaba preocupado.
No paso mucho para que se recuperar, pero Giotto no le quiso creer así que esta vez lo acompaño hasta su casa pese a le negativa del contrario.
- Esta es tu casa – pregunto impresionado Giotto al notar que la fachada de la casa era de una construcción antigua pero bien cuidada – se ve increíble, hasta parece que retrocedo en el tiempo – indico divertido.
El rubio platinado solo ignoro sus comentarios y se encamino hasta la puerta para después sacar sus llaves y abrir la puerta.
- Alaude, ¿qué tal te fue en tu…? – empezo a hablar Elena mientras se acercaba hasta la entrada, pero se detuvo al notar que tenían visita – oh, Giotto eso sí que es una sorpresa.
- El herbívoro me siguió – dijo aburrido.
- ¿Y eso por qué? – opino divertida Elena.
- Es que Alaude se mareo al salir de la dulcería y no me pareció correcto que regresara solo – explico Giotto.
- Ya veo, muchas gracias – indico sonriendo la rubia – ¿gustas quedarte un rato?
- Sera un placer – sonrió el rubio.
Tras eso pasaron a sentarse a la sala donde Elena les llevo un poco de té y algunas galletas.
- ¿Ella siempre es así? – pregunto divertido Giotto mientras tomaba una de las galletas.
- Hmm…
- Cierto, ella menciono algo de trabajo – recordó el rubio – ¿en que trabajas?
- No te interesa – hablo aburrido mientras sacaba su libreta de notas de su chaqueta y la volvía a ojear.
- Oh, es tu diario – pregunto sonriendo de lado.
- No – contesto de mal humor, pero noto que su comentario solo hacia sonreír de forma burlona al rubio.
- No te creo – dijo divertido – anda dime.
- Si te digo ¿te iras?
- Tal vez.
- Estoy en el área de criminología de la policía y yo reviso todos los expedientes de todos los casos que se han suscitado – explico pero en eso noto que el otro palidecía y su cara se tornaba ligeramente azul – ¿qué te pasa?
- Quieres decir que trabajas revisando documentos y firmándolos – dijo asustado.
- Solo los reviso y archivo – dijo algo intrigado, ya que no entendía porque de pronto cambio su actitud.
- Buaaa – en eso Giotto se le tiro encima y lo abrazo – pobre de ti también estas condenado al papeleo.
- … - Alaude simplemente lo golpeo con sus esposas en la cabeza.
- Itte… oye, tu amor duele – se quejó mientras se frotaba su cabeza.
- Eso te pasa por abrazarme.
- … - Giotto lo miro con algo de recelo.
- ¿Y porque te afecta el papeleo herbívoro?
- Porque eso es el infierno, estar día tras día leyendo papeles es un horror.
- Eso es algo que solo un herbívoro diría.
- Es la verdad, no exista nada bueno en el papeleo.
- En eso te equivocas.
- Así, ¿y porque estas tan seguro?
- Por que de esos papeles puedes obtener información que a primera vista no identificas en un caso – explico regresando su vista a su agenda, pero en eso noto como esta se fue de sus manos, ya que el contrario se la había quitado.
- A ver que tanto dice… - opino divertido Giotto con una voz infantil, pero de pronto su semblante paso a ser uno serio mientras seguía leyendo atentamente.
- Herbívoro regrésame eso.
- Oye Alaude – le pregunto usando un tono de voz serio, lo cual sorprendió un poco al rubio platinado quien detuvo sus acciones de esposar a ese herbívoro – ¿qué tan seguro estas de estas suposiciones? – dijo mirándolo a los ojos.
- ¿Porque te interesa?
- Respóndeme por favor.
- … - Alaude se sentía extrañado con ese cambio de actitud, pero dejo escapar un suspiro antes de contestarle – por la comparación de los movimientos recientes de los Fiore, Vitale y Rossi – explico mientras tomaba asiento al lado del rubio para explicar sus apuntes – las ultimas confrontaciones que han tenido siempre han sido en lugares que pertenecen a Vongola, es decir se puede tomar como un ajuste de cuentas entre mafias pero al examinar detenidamente la escena del crimen puedes apreciar que durante la confrontación varios objetos fueron robados: armamento, explosivos y tecnología de esos lugares.
- Entonces los ataques solo fueron una fachada para poder robar sin levantar sospechas – dijo Giotto.
- Hmm… es de normal deducir que estas familias están bajo una alianza porque se encontró evidencia de que una familia poseía tecnología de la otra o armas que solo maneja una en específico; además de que a disminuido un poco la presencia de los vendedores de droga en las calles, lo cual significa…
- Que están agrupando a sus hombres para un ataque a gran escala – completo la frase Giotto.
- Herbívoro ¿porque tanto interés?
- Digamos que es curiosidad, además algunos de mis familiares trabajan en los lugares que fueron atacados recientemente – explico rápidamente el rubio.
- No te creo, pero tampoco necesito que me expliques tus razones – hablo algo enojado Alaude.
- Gracias – indico – bueno debo retirarme me despides de Elena-san – y tras eso salió de la casa a paso firme.
- … - Alaude solo observo sus movimientos, pensando en lo extraño que era ya que definitivamente algo ocultaba… tal vez luego lo averiguaría.
- Ara… ah… ya se fue – indico triste Elena, quien había estado en la cocina – y yo que le puse un lugar para que cenara con nosotros.
- Tenía prisa – indico aburrido Alaude – iré a cambiarme.
- Pero no te tardes que ya serví la cena.
- Hmm…
Por su parte Giotto caminaba a toda prisa hasta el estacionamiento del hotel, donde al llegar se subió a su automóvil deportivo Ferrari color azul oscuro y dirigirse de regreso a la mansión, en su camino llamo por teléfono.
- Papá, voy de regreso a la mansión necesito que realices una junta de emergencia, llegando les explico – corto la llama y piso a fondo el acelerador.
Al llegar a la mansion fue directo hasta su oficina, donde ya se encontraba su familia reunida y mirándolo con algo de enojo.
- Mas te vale que sea algo importante dame-Giotto – opino enojado Reborn.
- Lo es, quiero que me traigan enseguida a las personas que nos dieron los informes sobre lso últimos ataques a nuestros aliados.
- Para que los necesitas, tu ya revisaste esos informes – hablo aburrido Ricardo.
- Que pasa Giotto – pregunto de forma seria Timoteo.
- Abuelo digamos que acabo de descubrir que esos informes son falsos y lo mas seguro es que tengamos a algun infiltrado de otras familias en nuestras filas.
- Que tan seguro estas de eso – hablo de forma seria Reborn – quien fue tu fuente.
- Eso es algo que no revelare e igual como jefe nadie me contradice y ahora mismo deseo una revisión por que todo parece indicar que se están agrupando para atacarnos – hablo de forma seria Giotto.
- Es curioso, se supone estas de vacaciones como averiguaste algo así – pregunto Ricardo.
- Ignóralo hijo, si mi nieto tiene ese presentimiento lo revisaremos y se acataran sus órdenes – hablo con seriedad Timoteo – ya que desde que tomo su puesto Giotto nunca a fallado en sus suposiciones.
- De acuerdo – hablo algo fastidiado Ricardo – mas te vale que tengas razón hijo.
- Estoy seguro de ello.
Después de eso, todos salieron de la oficina para empezar sus propias averiguaciones donde al cabo de una hora le llegaron los resultados al rubio.
- Debes contarme tu secreto primo – hablo divertida Yuni entrando a la oficina notando que el rubio mostraba un semblante serio mientras revisaba algunos documentos – dios que, mirada, por favor señor Decimo no me mate solo soy un mensajero – dijo a modo de juego logrando que el rubio sonriera divertido.
- ¿Qué encontraron?
- Tenias razón, teníamos ratas en nuestras filas las cuales en estos momentos están en un amigable interrogatorio que papá y Aria están llevando a cabo – indico con calma mientras se acercaba hasta le escritorio y le mostraba los expedientes – tal vez dijeron algo falso en su testimonio, pero las cintas de video demostraron lo opuesto realmente fueron robados y no destruidos en la batalla.
- … - Giotto solo frunció el ceño.
- Y ya tenemos un inventario de todo lo que nos sustrajeron – siguió explicando Yuni – pero tío Ricardo descubrió algo interesante al parecer estas pequeñas desapariciones empezaron a suceder desde hace un año.
- Eso quiere decir que ya están bien armados y ya están preparados lo que explicaría porque no han hecho movimiento alguno en el último mes – ante eso Giotto sonrió de lado – pero robar lo nuestro no les ayudara en nada, Yuni ya sabes que hacer.
- Cuenta con ello, además sabes que me gustan los fuegos artificiales – hablo fingiendo inocencia la peliverde – bueno y ahora me dirás o no.
- De que hablas
- Aja, tu en vacaciones de seguro solo te dedicaste a dormir y comer dulces – dijo divertida Yuni – así que suelta la sopa.
- Digamos que un amigo me ayudo.
- Amigo o amiga – dijo en tono coqueto, pero noto que su primo levantaba una ceja – cierto cierto, las mujeres que frecuentas son estúpidas, ejemplo de ello es tu actual esposa Kyoko.
- Ni me lo recuerdes.
- ¿Y es amigo o docel? – pregunto sonriendo de lado Yuni.
- ¿Porque te interesa?
- ¡Aja!, me contesta con otra pregunta así que es docel – dijo divertida mientras se sentaba sobre el escritorio – y… ¿cómo es?, ¿dónde lo consiste?, ¿te gusta?, ¿qué edad tiene?
- Son muchas preguntas en una sola oración, de las cuales no te contestare ninguna ya que deseo mi espacio de privacidad.
- ¡Eso es injusto? – se quejó Yuni – ¡hey¡ ¿a dónde vas? – le pregunto notando que se colocaba de pie para salir de su oficina.
- Aun estoy de vacaciones, si regrese era por ese asunto importante así que nos vemos.
- No te preocupes primito yo se conseguir la información por mi propia cuenta – dijo divertida para si – hmm… docel, eh… bueno tener otro primo a quien molestar igual suena divertido jeje.
