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To survive by K'Ariadne

Chapter 7

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La pequeña pendiente que descendía desde el punto en donde la comunidad Halcón se encontraba era especialmente sinuosa para todo ser vivo. Había ramas, troncos caídos, piedras y otros obstáculos que hacían que el camino fuera escabroso como ningún otro, sin embargo, no era imposible de recorrer desde cualquier punto. No para Sakura –con muchos problemas, al menos-, ni para Neji, ni para Sasuke, siendo estos últimos quienes la descendían con tal facilidad que Sakura por momentos los envidió. Tampoco era especialmente un impedimento para alguno que otro infectado que de alguna u otra manera había ido a parar por los alrededores alguna vez. Sin embargo, esa mañana en particular, los dos hombres y mujer no encontraron a ninguna de aquellas criaturas vagando por ahí en su camino hasta el claro del bosque, por lo que el recorrido se había concentrado en ellos prestando atención sólo a sus pisadas y a nada más. El resultado de aquello fue una marcha en completo silencio en donde lo único que se escuchaba eran los sonidos matutinos de pequeños insectos, ardillas y pájaros.

Pasaron así tal vez una media hora, hasta que debido al mutismo impuesto, Sakura comenzó a sumergirse en pensamientos nada agradables que la comenzaron a llevar a un pozo oscuro del que nada bueno se podía obtener, por lo que después de ser consciente del pequeño resquemor que dejan esa clase de amargos recuerdos, se obligó a volver a la realidad, en donde la vista de las anchas espaldas de los dos militares la recibieron, junto con el ya bien sabido y odiado silencio.

Así que, consciente de la posibilidad de volver a sumergirse en sus pensamientos, decidió entretener a su mente inquieta con la vista delante de ella. Comenzó a inspeccionar detenidamente a ambos militares, cosa que nunca había hecho hasta ahora ni estando encerrada en un auto con uno, o cuidando de las heridas del otro; así, observó como el uniforme oscuro que parecía ser, todos sus compañeros siempre llevaban, les recorría desde los hombros hasta los pies. Una camiseta de poliéster de manga larga se ceñía específicamente en sus hombros y brazos, al contrario del par de pantalones de un material más pesado que se arrugaban hasta terminar por debajo de un par de botas negras tipo militar. De sus caderas masculinas se sostenía un cinturón ancho donde guardaban sus armas de combate, mientras que sus manos permanecían enguantadas parcialmente, dejando sus dedos libres para más movilidad. Ambos hombres eran altos y con extremidades fuertes. Ambos eran evidentemente atractivos, sin embargo, cada uno de ellos transmitía cosas totalmente opuestas.

Neji, por ejemplo, aunque hermético siempre se dirigía a ella con respeto. Su voz de tenor le favorecía a su personalidad flemática, y le transmitía meramente calma. Sin embargo, ella sabía que al igual que todos en ese mundo apocalíptico, guardaba un pasado que ella desconocía, por lo que no podía asegurar que realmente conocía al joven hombre. Aún no al menos.

Y por otro lado, sobre Sasuke Uchiha sólo sabía lo que a simple vista observaba, y cabía mencionar que nada de aquello le gustaba ni siquiera un poco. Su actitud parca e irascibilidad mal contenida era su más rasgo distintivo, y lo que específicamente más lo hacía repudiarlo.

Empero, mientras repasaba su aspecto arrebatador, su mentón cuadrado y cada una de sus facciones duras, llegó a la conclusión de que alguien como él probablemente perdió a gente importante en el momento que todo se fue al demonio, porque de otra forma, no encontraba razón alguna para todos los desplantes y rechazos que el hombre le dedicaba no sólo a ella sino a todos en la comunidad, incluyendo a su hermano y sobrino. De ser así, entonces tal vez y sólo tal vez, se obligaría a tratar de ignorar el sentir totalmente desagradable que la invadía cada vez que el hombre estaba cerca.

Tan entretenida estuvo conjeturando distintas posibilidades que explicarán el carácter problemático del pelinegro, que no escuchó a Neji posicionarse a su lado y hablarle.

– ¿Así que esto es lo tuyo? ¿Observar insistentemente?

– ¿Disculpa?

– Sasuke se aleja, yo mantengo la boca cerrada, y tú observas. Llevo sintiendo tu mirada desde hace minutos- explicó el castaño ante la cara de duda de la mujer.

Sakura comprendió, y pudo haberse sentido apenada, pero decidió ignorar el bochorno. Después de todo, aquella era la primera vez que el castaño le hablaba con algo parecido a familiaridad, como si fuera una camarada más, y eso le gustó.

– Lo siento, es mi manera de lidiar con el silencio. No soy exactamente el tipo de persona que lo disfruta.

Neji asintió calmo.

Ambos caminaron a la par por unos cuantos metros más, y a ella no le tomó más que eso para acostumbrarse a su presencia.

– ¿Por qué no? El silencio es algunas veces mucho mejor que un montón de innecesaria palabrería.

– Algunas veces sí, pero me a mí me gusta mantener la mente ocupada. Estar sin hacer nada, o en silencio, no es muy bueno para mí- le dijo, omitiendo que la razón eran memorias poco gratas- así que ahora hablo, me gusta hacerlo, aunque a nadie más parezca gustarle como a mí

Neji la miró detenidamente, – Bien. – dijo. Luego, volvió su mirada hacia adelante, donde Sasuke se perdía en la distancia, apartado de ellos. Y después de un par de segundos, aun sin mirarla, habló– ¿siempre quisiste ser médica?

Sakura lo miró agradecida. Sí, después de todo, Neji Hyuuga era un buen hombre, teniendo o no algún pasado escabroso.

– No realmente- le confesó después de unos segundos- pasé por muchas etapas, en algún momento quise ser antropóloga, en algún otro astronauta, y en otro modelo de ropa interior…

Neji la miró con desconcierto. – ¿Estás de broma?

Sakura no pudo evitar una sonrisa divertida al notar la ofuscación en el rostro del joven militar.

– A decir verdad, alguna vez pasó por mi cabeza.- Confesó sin perder la sonrisa– ¿Tú siempre quisiste entrar al ejército?

El castaño dejó de mirarla.

– No, fue algo que mi mejor amigo me metió en la cabeza- dijo grave. Y el rostro taciturno del hombre le dijo que se había metido en terreno austero. Ella entendió.

– ¿Cómo va la herida en tu costado? ¿Aún sientes alguna molestia?- intentó

Neji la miró agradecido, pero no tuvo tiempo de responder a su pregunta porque Sasuke apareció delante con su porte de hombre malo.

– ¿Podrían cerrar la boca?- les susurró hastiado

Neji, quien ya conocía su carácter, no hizo más que mirarlo indiferente, sin perder la compostura. Otra cosa fue Sakura. Sin embargo, cuando entendió la razón del mandato del pelinegro, decidió guardar silencio.

Sin ser consiente realmente, habían recorrido algunos cuantos kilómetros hasta llegar casi al borde de la carretera principal de siempre, y desde ahí se escuchaba el sonido de muchos lamentos que reconoció de inmediato.

Por el rostro calmo de Neji, supuso que él sí se había dado cuenta de aquel detalle muchísimo antes que ella, así que observó a Sasuke, éste la miró por un segundo con aquél usual gesto que siempre parecía dedicarle exclusivamente a ella, más no dijo nada, y ella no necesitó escuchar algo de su boca para saber exactamente lo que pensaba de su persona. Molesta, lo ignoró, y con cuidado, tal y como Neji lo hacía y Sasuke imitó, se asomó desde detrás de los troncos de los árboles que los resguardaban de la vista de los infectados. Los tres observaron con cautela el panorama.

En la carretera entre el congestionamientos de autos abandonados había al menos una veintena de infectados que no avanzaban o hacían otra cosa más que andar sobre sus propios pasos. Y aunque aquello resultaba inusual, resultaba aún más un percance para sus planes estrictos, plan que se concentraba en colocar la batería que Sasuke cargaba en su mochila dentro de uno de los autos varados perteneciente a la comunidad. Dicho vehículo estaba colocado estratégicamente entre aquél tumulto para ser usado en momentos de necesidad como aquél, donde necesitaban el auto para llegar a su destino. Itachi había sido específico, por alguna razón no quería que se demoraran tanto, así que estaban obligados a enfrentar aquella situación de alguna u otra manera. Y la pelirosa estaba segura que esa pequeña horda de devoradores representaba no sólo un problema para ella, sino también para ambos hombres.

– Tal vez podamos distraerlos, o encontrar algún otro auto más adelante- opinó Sakura con la voz más sigilosa que pudo, mientras maquinaba algún plan en su cabeza para hacer aquello. Quería demostrar que realmente estaba con ellos. Sasuke se negó.

– Será difícil distraer a todos- le dijo sin mirarla. Luego, después de un par de segundos habló de nuevo- o tal vez no.

Neji le preguntó que a qué se refería.

– Dos de nosotros podemos dirigirnos a ellos y atraerlos, en lo que el tercero se encarga del auto- indicó con voz seria- carnada humana, tal como les gusta

– Es peligroso- negó Neji. Sasuke, extrañado, le dirigió una mirada que aunque distante tenía la duda grabada en ella, luego, cuando observó a Sakura entendió su comentario, por lo que casi hizo una mueca desagradable. Sakura entendió también.

– Sé cómo poner la batería de un auto, puedo encargarme de eso mientras ustedes hacen lo que tengan que hacer- habló rápidamente sin dirigirse a ninguno en particular. No estaba mintiendo, en algún momento de su pasado ella terminó sabiendo un montón de cosas que ahora resultaban útiles. Ahí estaba su oportunidad, no la dejaría pasar por alto.

Ambos hombres intercambiaron miradas, hasta que Neji, con voz seria le dijo que sería más prudente si los dejaba a ellos encargarse de todo.

El castaño conocía las razones de la pelirosa para estar afuera y no segura dentro de la comunidad como pensaba debía ser, y aunque consideraba que sus motivos eran respetables, Itachi mismo le pidió que la vigilara y no dejara "bajo ninguna circunstancia" poner su vida en peligro, y con eso él estaba completamente de acuerdo. Sin embargo, Sakura no estaba dispuesta a escucharlo.

– Lo haré. Es imposible para los dos luchar contra todos ellos, así que me apresuraré, lo prometo. –dijo con una tono que indicaba que no estaba pidiendo permiso.

Neji, por un segundo la miró con un pequeñísimo atisbo de diversión, la pelirosa lo miró confundida. Pero se olvidó del asunto cuando el castaño alargó la mirada con una expresión totalmente diferente en su rostro, expresión que esta vez ella sí entendió, quería intimidarla para hacerla cambiar de parecer. Sakura no se amedrentó.

Sasuke, por otro lado, harto de la situación, rechinó los dientes para hacer notar su presencia.

– Quien quiera seguirme, adelante.

Dicho eso, dejó la batería del auto junto a una bolsa de herramientas cerca de los pies de la mujer, y sin más, se alejó rumbo a la veintena de infectados.

Neji maldijo en voz baja, y dándole una última mirada de advertencia a la pelirosa, siguió a su compañero apresurado.

Sakura, por otra parte, no tuvo más que tomar el aparato en sus manos y llevar a cabo el plan.

Así que alerta, observando todo a su alrededor, llegó hasta la destartalada camioneta tipo wagoneer con el corazón en las manos. Abrió el cofre del auto, y después de dar una mirada preocupada a los militares que un poco más adelante de ella se ofuscaban en una peligrosa lucha contra la veintena de seres putrefactos, distrayéndolos, decidió llevar a cabo su tarea. En ella estaba el que todo aquello saliera sin ninguna baja.

Así que mientras escuchaba los sonidos que los hombres hacían al enfundar sus cuchillas contra el cráneo de los infectados una y otra vez, trabajó con los dedos agiles que le supuso el ser una cirujana notable.

En un par de minutos terminó exitosamente.

Empero, no pudo dar aviso a los hombres, pues mientras ellos se movían por todo el lugar para luchar y ponerse a salvo, alguno que otro infectado se había separado de la inesperada manada. Como resultado de aquello, tuvo a una de aquellas criaturas jalándola de los hombros, intentando alcanzar la piel de su cuello con frenesí. Ella sintió como su corazón latió desbocado mientras en vano intentaba apartar con todas sus fuerzas a la criatura. Maldijo porque a diferencia de los hombres, no cargaba ninguna arma consigo. Estaba arruinada.

Sin embargo, de un momento a otro, sintió la sangre putrefacta del infectado derramarse sobre las solapas de su playera blanca. El cuerpo de la criatura cayó inerte a sus pies, y frente a sí, tuvo la visión de un militar de cabellos negros que, con la respiración agitada, la miraba fijamente a los ojos.

Sasuke se acercó, y con una mano enguantada, le ofreció un cuchillo extra.

– No hesites si se da el caso- dijo con voz severa. Su mano quedó suspendida al menos por unos segundos en el aire, hasta que Sakura tomó el arma. En esos pequeños segundos, ambos, hombre y mujer pudieron sentir la piel expuesta de los dedos del otro. Ambos bajaron sus manos de inmediato.

Sakura lo miró por un segundo más, hasta que Sasuke, impasible, se alejó varios metros justo en el momento en el que Neji los alcanzó, respirando de manera irregular.

– ¿Está lista? – dijo señalando el automóvil

Sakura observó a su alrededor, e identificó a varios infectados que con exaltación se dirigían hacia ellos. Asintió, y apresurados, los tres se metieron dentro del coche, arrancando sin más.

Nadie pudo advertir como al menos por un segundo, el mundo pareció detenerse minutos atrás.

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Estaban cansados de correr, sus músculos estaban engarrotados por todo el esfuerzo físico, sin embargo, no se detenían ni siquiera para tomar una buena bocanada de aire. Si lo hacían, estaban fritos.

– Eh, tú, gordo, corre más rápido – dijo un joven de piel morena con la voz entrecortada

– ¡Eso hago!- gritó un castaño con el rostro compungido por el cansancio.

Eso fue lo último que se escuchó al menos por al menos una hora más, mientras los cinco personajes que se encontraban en el bosque rodeados de una horda de infectados, corrían por sus vidas sin detenerse.

Cuando se alejaron finalmente de aquella manada de rabiosos, los tres hombres y las dos mujeres se detuvieron, desesperados por poner dentro de su organismo un poco de aire.

– Necesitamos encontrar un refugio cuanto antes, o no la contaremos

– Se escucha más fácil decirlo, que hacerlo- respondió bruscamente el hombre moreno

– Ustedes dos, paren, si nos escuchan volverán a darnos caza- dijo el tercer hombre, mientras miraba el rostro preocupado de las únicas féminas que los acompañaban, una de ellas se colocaba de mejor manera un bulto sobre su pecho.

El joven hombre miró por un largo rato más a la última mujer y al infante de un año que cargaba en una mochila canguro. Suspiró. Increíblemente, y muy a pesar de la situación, el infante se mantenía calmo.

Los dos hombres restantes comprendieron la situación, y guardaron silencio.

– Bien, por el momento encontremos dónde pasar la noche. Después nos ocuparemos de encontrar una comunidad, o lo que sea.

Anunció finalmente el hombre. Y con aquella última promesa, el grupo se puso nuevamente en marcha.

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Dentro del auto, al menos por 4 largas horas -que a la joven médica se le antojaron a más-, nadie dijo una palabra. Los dos hombres y mujer regresaron a un mutismo esta vez acordado por todos, así que sin ninguna otra opción, Sakura tuvo que idear una manera de entretener a su mente observando y memorizando todo el recorrido que siguieron desde que salieron de la carretera.

Poco después, Neji, quien fue el responsable de conducir el auto, aparcó finalmente. Trató de esconder el vehículo entre la terracería a un lado del camino y la maleza de un par de árboles frondosos. Al salir del coche, tanto los hombres como la médica se dieron a la tarea de cubrir de mejor manera los recovecos que las ramas de los árboles no cubrieron.

Terminando de hacer aquello, Sasuke sacó desde alguno de los muchos bolsillos de su pantalón un mapa de la zona. Le dio un rápido vistazo, y una vez orientado dentro del lugar, guardó de nuevo el papel para luego comenzar a caminar sin decir palabra alguna.

Neji y Sakura no tuvieron otra opción más que seguirlo.

Y por lo que duró el recorrido desde ese punto hasta los inicios de lo que alguna vez fue una granja familiar, el castaño y la médica se dedicaron a compartir de vez en cuando uno que otro argumento sobre cosas que el militar creía ayudarían a la mujer. Mientras que por otra parte, el joven pelinegro no volteó la mirada ni una sola vez.

– En este tipo de granjas te puedes dar cuenta que el propietario se dedicó principalmente a la siembra por todo el cultivo desbordado y por los casi nulos cerquillos para criar animales- dijo el castaño esta vez, señalando diferentes partes de la extensa propiedad– las cosechas ya están infestadas de plagas, así que no nos servirán de nada, pero dentro tal vez podamos encontrar semillas. Y eso nos vendría estupendo.

Sakura asintió, estaba totalmente abstraída en los consejos que el militar le compartía. Gracias a él entendía un poco mejor lo que era trabajar en equipo y para una comunidad.

– ¿Así que de esto se trata esta misión? ¿Encontrar semillas?

Neji la miró con un poco de diversión.

– Exactamente. Los víveres que aún quedan se acabarán en algún punto o dejarán de estar en buen estado pronto, cosechar y criar animales es nuestra llave secreta para sobrevivir

– Así que pasaré de ser una médica cirujana de buena talla, ¿a una granjera mata zombies? Genial- se mofó la médica.

Neji sonrió en respuesta.

Ambos continuaron su charla, hasta que después de un cierto tiempo considerable, alcanzaron por fin al joven Uchiha cuando éste se decidió a revisar el granero cercano a la casa principal. Dentro, no encontraron más que los huesos roídos de algunas gallinas y cerdos, un machete con el filo oxidado al que no podían darle algún uso, e increíblemente un par de lámparas de aceite de antaño, que el joven castaño se aseguró de guardar muy bien dentro del compartimento más grande de su mochila. Pero de las semillas no había rastro alguno.

El pelinegro malhumorado, chasqueó la lengua.

– Tal vez dentro de la casa encontremos algo útil

Concertó la pelirosa, tratando de apaciguar el mal genio del morocho. Él solo la miró y sin decir nada se dirigió hasta el lugar mencionado. Sakura se sintió molesta, y aunque contradecía a lo que realmente quería hacer, lo siguió junto a Neji.

Cuando estuvieron a los pies de la deteriorada morada, se detuvieron en el pórtico de ésta para posteriormente llamar insistentemente a la puerta, esto con el fin de provocar el ruido suficiente para alertar a algún posible infectado que estuviese dentro del hogar. Cuando después de un par de minutos, la ausencia de gruñidos, arañazos, o golpes insistentes les dijo que el lugar estaba limpio, procedieron a ingresar.

Lo primero que hicieron dentro fue recorrer las cortinas de las ventanas cercanas para que pudieran ver mejor, ya que la poca claridad del día se iba perdiendo detrás de las montañas.

El pelinegro, sin dar oportunidad alguna a cuestionarlo, les avisó que debían separarse para terminar todo más rápido. A Sakura pareció gustarle la idea, sin embargo Neji se mostró un poco renuente al principio, hasta que después de un par de minutos se vio obligado a aceptar muy a pesar de que iba en contra de las órdenes de Itachi, porque uno, Sasuke tenía razón, y dos, porque simplemente no podría obligar a la mujer a estar pegada a sus solapas. Los pocos momentos que había compartido con la médica le habían bastado para darse una idea de su carácter tozudo.

Así que concordado aquello, cada uno se perdió en un rincón de la amplia casa. Neji se dirigió hacia la cocina y comedor, mientras que Sasuke a otras salas del primer nivel. Sakura, por el contrario se aventuró a ir al único par de habitaciones que se encontraban en la planta superior.

Ahí, mientras los hombres se dedicaban a explorar hasta el más mínimo milímetro, la médica se consagró por los primeros minutos, a buscar de igual manera algo que les fuera útil hasta que resolvió que no había nada ahí que pudiera servirles realmente. De esa manera, se dedicó a matar el tiempo observando los pocos retratos familiares que se encontró en una de las habitaciones. Después de terminar con aquella habitación, procedió a hacer lo mismo con la segunda, más sólo encontró un único retrato.

En él la vista de una bella mujer de cabellos rubios y ojos azules la recibió, y sin poder evitarlo recordó a su rubia mentora. Siguiendo el calor familiar que parecía irradiar la vivienda entera, continuó recordando con nostalgia a quien para ella había sido la única persona a la que había podido llamar "familia", incluso cuando no compartieron un lazo sanguíneo verdadero.

Sin poder detener a sus pensamientos, se preguntó si alguna vez se volvería a sentir así con alguien más. Recordó a los hombres debajo de las escaleras, y a la comunidad que había encontrado después de la serie de hechos fatídicos que le sucedieron no hace más de dos semanas, y se preguntó si con alguna de aquellas personas podría volver a tener algo como lo que alguna vez tuvo con Tsunade. Finalmente concluyó que aquello sólo lo descubriría con el tiempo.

Así que dándole una última vista al retrato de bordes pintorescos, decidió salir de la habitación, empero, antes de poder hacer aquello, vislumbró un pequeño armario escondido detrás de la puerta que no había visto con anterioridad, y aunque dentro no encontró nada que pudiera serles de buen uso a los hombres, sonrió.

La prenda que sostenía entre sus manos le invadió esta vez de recuerdos distintos, específicamente de una época en la que ella igualmente tuvo que ser fuerte, mucho antes de conocer a Tsunade, así que aunque los recuerdos de esa parte de su vida no eran muy agradables, y aunque la situación podría resultar hasta ciertamente estúpida teniendo en cuenta las circunstancias, decidió tomar prestada la falda vaquera negra y las botas de tipo militar que se ajustaron perfectamente a su anatomía.

Cuando observó su reflejo en el espejo empolvado que permanecía en una esquina de la recámara, sonrió un poco. Se sentía fuerte.

Así que sin más, salió finalmente de la habitación no sin antes abastecerse de unas pocas prendas más que ella pudiera llamar suyas.

Porque después de todo, mujeres, son mujeres, incluso en el fin del mundo.

Y bueno, los hombres también son hombres...

Cuando estuvo por fin en el primer nivel, se sintió totalmente fuera de lugar cuando encontró la mirada intensa de ambos militares que se concentraba únicamente en la ahora desnuda parte de su anatomía.

Neji fue quien miró a sus piernas tan sólo por un par de segundos hasta que finalmente apartó la mirada apenado. Otro caso fue Sasuke, que después de unos segundos más, que parecieron eternos, la apartó de igual manera pero para mirarla directamente a los ojos.

Una mirada recelosa y especialmente oscura fue lo que Sakura encontró en los ojos del hombre.

– ¿En serio?

La interrogó incrédulo. Ella comprendió su mirada.

– No había nada más que pudiera servirnos- se justificó rápidamente, y se odió un segundo después de hacerlo. No tenía por qué excusarse ante el hombre.

Inmediatamente, sin mirarla, el pelinegro subió los escalones para comprobar por sí mismo si aquello era verdad. Ella lo odió. Después de un par de minutos, el militar bajó y pasó por su lado sin decir palabra alguna, y ella supo que el pequeño morral que trajo consigo, fue meramente por orgullo.

Como el militar no se detuvo, tanto ella como Neji tuvieron que seguirle hasta las afueras de la vivienda.

– Sasuke, ¿a dónde vas? El auto está por la otra dirección.

El pelinegro los ignoró, continuando su camino. Esta vez, Neji lo llamó con más fuerza, por lo que el hombre se detuvo.

– Hay otra granja a unos cuantos kilómetros de aquí, ahí puede haber algo, iré a revisar- explicó de mala gana

– Itachi dijo específicamente que esta misión fuera de ida y de regreso, si nos desviamos un poco más tendremos que encontrar refugio para pasar la noche. Volvamos otro día.

El moreno se mantuvo irresoluble.

– Regresen ustedes, si quieren.

El moreno procedió a continuar su camino, pero se detuvo cuando escuchó la voz molesta de la médica.

– ¿Por qué siempre tienes que ser tan pesado?

Él se volteó a mirarla, y ella no se amedrentó por su gesto que demandaba peligro.

– Neji tiene razón, además tu hermano fue quien explícitamente dijo que volviéramos al amanecer. Se preocupará si no lo hacemos – continuó hablando

– Y a mí me importa un carajo si lo hace o no- convino él

Ambos mantuvieron contacto visual, y mientras la médica lo observaba se preguntaba cómo era posible que aun cuando el pelinegro tenía a gente que se interesaba genuinamente por él, siempre parecía querer alejarse de todo y todos. Aquello la dejaba con un malestar tremendo en la boca del estómago.

Empero, antes de hablar lo que su boca callaba, Neji intervino.

– Está bien, Sasuke, haz lo que te apatece, pero no te podemos dejar solo, lo sabes. Iremos contigo.

Concedió el castaño, incómodo por la situación. El pelinegro no pareció especialmente contentó con la noticia, pero aceptó en silencio antes de adelantarse por el camino, porque no tenía de otra.

Sakura sólo lo vio alejarse varios metros adelante, y molesta, confesó. – Realmente me es difícil llevarle el ritmo, es alguien demasiado complicado.

Neji suspiró pesadamente y asintió.

– Después de un tiempo te acostumbras, algunas personas son así, y no hay más que aceptarlo.

Dijo más para sí, mientras se perdía entre sus pensamientos mirando a su compañero en la distancia.

Ni ella ni él dijeron algo más después de eso.

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Cuando el sonido de los animalejos nocturnos los alcanzó en alguna parte de la noche, después de una extenuante y poco provechosa búsqueda en los recovecos de aquella segunda granja, los tres jóvenes, exhaustos, decidieron pasar la noche entre las paredes de la propiedad principal.

Para eso, cubrieron estratégicamente algunas de las ventanas de la casa con retazos de tela y papel periódico, esto con el objetivo de asegurarlos de la vista de infectados u otros visitantes no deseados. Pero sabían que aquello era en realidad innecesario, después de todo en el camino sólo se habían dado a la tarea de deshacerse de un par de infectados solitarios, y por otro lado, las vallas que rodeaban a la propiedad estaban en lo que se esperaba en perfectas condiciones. Por lo que se podría decir, la propiedad era en realidad un inesperado y ponderoso refugio.

Cuando subieron a las habitaciones superiores, encontraron la razón de aquello. Sobre las camas estaban los cuerpos de lo que pareció ser una familia pequeña; y el estado de descomposición de aquellos les dijo que habían cometido suicidio no hace poco más de un par de semanas.

Debido al olor nauseabundo y a la crueldad del acto que se encerraba en aquellas recámaras, decidieron cerrar bien las puertas e instalarse todos en la sala de estar. Ahí, Sasuke, quien fue al que se le designó el último turno de guardia, se echó sobre la alfombra en una esquina lejana a Sakura y Neji.

La médica, cargando aún en la conciencia el acto cobarde de atentar contra su vida tal como los antiguos propietarios de la granja lo habían hecho y la habían hecho rememorar, decidió acompañar a Neji en su guardia para escapar de sus pensamientos. Hablaron de esto y de lo otro, y durante un punto en la noche Sakura se detuvo a observar al castaño frente a sí, y se maravilló de lo rápido que había confiado en el militar. Un poco del sentimiento amargo que cargaba consigo se apaciguó mientras hablaban. Ahora entendía que tal vez, el no haber terminado con su vida le daría el placer de volver a valor una vida que no fuese la suya.

– Así que ¿de dónde eres? Claramente no tienes el aspecto japonés.

Sakura sintió un poco de desazón ante la pregunta, empero decidió soltarse un poco.

– Mi madre era inglesa, mi padre japonés.

El tono distraído con el que respondió la médica le dijo al militar que la joven no quería realmente hablar de aquello.

– ¿Cuántas vidas salvaste antes de todo esto?- intentó Neji

Sakura agradeció en silencio la perspicacia del hombre.

– No estoy segura, nunca llevé la cuenta, pero suficiente de mí señor Hyuuga. Cuéntame algo de ti- dijo mientras se colocaba de mejor manera sobre el cojín tirado en el suelo

Él joven le preguntó que qué quería saber en específico.

– No sé, dime algo que disfrutaras de tus días en el ejército. ¿Conocías a Itachi y al resto antes?

Neji comenzó a decirle que en realidad él había pertenecido a un escuadrón distinto al de Itachi y sus demás compañeros, y que los conocía de nombre y sólo eso, pero que de alguna u otra forma terminó con ellos desde el día en que todo comenzó. Le contó un poco de aquél día fatídico, y así la médica se enteró que aquellos militares estuvieron encargados de reguardar una zona segura en la Ciudad de la Hoja. Ella se preguntó en silencio si aquella zona era la misma en la que Tsunade con esfuerzo le encontró un lugar. Cuando Neji le dijo lo rápido que cayó el refugio, se alegró por haberle llevado la contraria a su mentora.

– Y sobre qué me gustó, supongo que lo más lógico sería decir que el poder hacer algo por otros. Todos los que entramos a la armada tenemos que tener eso presente, somos fuertes para poder defender a los inocentes, hacer el bien.

Sakura se conmovió por las palabras de su compañero, pero luego cuando su mirada cayó sobre el rostro del militar de cabellos negros que dormitaba en la esquina contraria a ellos, compuso un gesto incrédulo.

– No creo que eso aplique a todos.

Neji sonrió un poco.

– Incluso Sasuke alguna vez pensó en eso. Estoy seguro.

Sakura no respondió, porque de verdad que no se lo imaginaba. Dejaron el tema de lado y siguieron con su charla hasta que en algún punto de la noche Sasuke se despabiló de su sueño y anunció que remplazaría a Neji en su guardia. Dicho aquello se perdió en algún lugar de la casa.

Ambos, la pelirosa y el militar restante sopesaron que lo mejor sería descansar para poder estar repuestos para el día siguiente. Así que uno al lado del otro, así lo hicieron.

Empero, después de apenas un par de horas, la médica se despertó con sudor en frente debido a una pesadilla que tenía como protagonista a su mentora y a un grupo enfebrecido de infectados que la arrancaban en mil pedazos.

La primera visión que tuvo fue la del rostro lechoso de Neji que dormitaba aún, y ni siquiera la paz que transmitía el militar le fue suficiente para tranquilizar el aguijonazo de dolor en el pecho.

Por lo que aunque aún estaba bastante oscuro, decidió despejar a su mente con una pequeña caminata. Lo primero que sintió al salir de la propiedad fue la brisa congelada de la madrugada en sus piernas y brazos, pero ni eso ni el silencio, ni el saberse sola en el exterior la hizo amedrentarse. Necesitaba aclarar su mente. Necesitaba olvidar.

Así que concentrada sólo en hacer aquello, caminó en círculos por el frente de la vivienda, no prestó atención al par de ojos que la miraban insistentemente desde algún punto detrás de ella, o a la inestable viga a sus pies que cubría una vieja poza y que crujía cada vez que pasaba por ella.

Fue hasta la tercera vez que caminó sobre el pedazo de madera roída que notó el peligro, pero fue muy tarde.

Un pequeño gritó ahogado se escapó de su boca, pero aquél se extinguió rápidamente en su garganta cuando sintió el agarre fuerte de dos manos sobre sus costillas, impidiendo que su cuerpo se perdiera en el fondo de las aguas.

– ¿No está la falda lo suficientemente ceñida para dejarte ver por dónde andas?- escuchó la voz irritada de Sasuke.

Ella maldijo en silencio que fuera exactamente él testigo de su ahora reiterada torpes. Parecía que tenía que tener sus momentos de desliz sólo si estaba el pelinegro cerca para echárselo en cara.

Cuando el pelinegro la puso sobre sus pies, y ella dejó de sentir su presencia tibia y masculina sobre su espalda, la médica pudo llenar nuevamente sus pulmones de aire. Miedo, desazón, o lo que sea que fuera lo que hacía que su corazón palpitara anormal, había hecho que dejara de respirar al menos por unos segundos.

– ¿No se suponía estabas ocupado en estar solo?- respondió en el mismo tono

– Un "gracias" es suficiente. Ésta es la segunda vez que salvo tu bonito trasero en lo que va del día.

Sakura sintió sus mejillas enrojecer de rabia.

– Nunca te pedí que lo hicieras- contestó rencorosa

– Tus incompetentes habilidades para sobrevivir me lo piden. No eres más que una carga extra que necesita que le salven.

Sakura sintió esta vez verdadera cólera, pero antes de que pudiera decir algo, el pelinegro le lanzó un pedazo de cuero que ella a duras penas alcanzó.

– ¿Qué es esto?- preguntó con arrebato mientras analizaba el pedazo de cincho, y como todavía sentía el resquemor por las palabras ácidas del hombre, sopesó en la posibilidad de lanzársela de vuelta y darle un buen coscorrón.

Pero aquello no pasó porque, Sasuke, inconsciente de sus acciones, se acercó a ella y tomó el objeto entre sus manos. Sin pedir permiso, pasó el cuero sobre las caderas de la mujer.

– Se supone que tienes que poner tus armas aquí- anunció muy cerca.

La pelirosa no hizo más que aguantar la respiración y quedarse muy quieta. Y por alguna razón, al tener tan cerca al hombre se imaginó una hoguera, que incontrolable y vivaz ardía peligrosa. Fue después de unos segundos cuando el militar se dio cuenta de su acción que se alejó sustancialmente como era de costumbre, casi como si nada hubiese pasado.

En un segundo ya estaba vestido en su indiferente fachada.

– Pon esto en el compartimento más ancho- le dijo con voz neutra, pasándole uno de sus cuchillos más pesados– así, cuando quieras usarlo la próxima vez no se te enredará entre la ropa.- Sakura aceptó el arma y la colocó donde él le indicó. Luego lo miró nuevamente, y él la miró de vuelta.

Si la estaba ayudando o no, ella no estaba totalmente segura. Delante de sí, estaba una de las personas más complicadas que ella había conocido en toda su vida, por lo que no sabía si darle las gracias o gritarle todo lo que se había callado con anterioridad.

¿Cuál escoger?

Sin embargo ni ella ni Sasuke descubrieron la respuesta, porque de un segundo a otro ella sintió el filo del cañón de un arma en la desnudez de su nuca. Empero, en el segundo siguiente, se encontró detrás de la figura imponente del militar, que con su arma desenfundada apuntaba a un hombre moreno de rostro peligroso.

Impresionada por el rápido actuar del pelinegro para ponerla a salvo, y sintiendo la inminente amenaza, la pelirosa contuvo la respiración.

– La granja es nuestra, busquen su propio nido de amor- dijo el nuevo individuo con tono impertinente

Sasuke no dijo nada, se mantuvo impasible, y Sakura con reticencia se encontró admirando el temple del hombre porque lo único que ella podía sentir era la amenaza del momento en cada fibra de su ser. En su cabeza no hacía más que preguntarse si aquel hombre delante, que por si fuera poco, no estaba solo, era la clase de gente sobre la que Itachi Uchiha le había advertido. La clase de gente que no sólo mataban para sobrevivir, sino que lo disfrutaban, y que podían llegar a hacer cosas mucho peores.

Sasuke quitó el seguro de su arma.

– Somos muchos más que ustedes, no seas estúpido- le dijo de nuevo el hombre

– Créeme que los números no son importantes para mí- declaró Sasuke. Y el tono aterrador con el que dijo aquello no sólo le caló al nuevo grupo delante, sino también a la médica.

– ¿Qué carajo estás haciendo, Inuzuka?- dijo otro hombre con el semblante preocupado mientras miraba con cuidado al militar.

– Buscándonos un refugio, eso hago- le respondió su compañero despreocupado

– Estúpido- le dijo, y con precaución, como si estuviera caminando ante un león salvaje, el hombre se posicionó delante de su compañero, mirando con mesura al pelinegro- no queremos ningún problema, por favor, baja el arma

– Entonces no se den de valientes buscándose uno grande- replicó Sasuke sin hacerle caso.

– Pueden quedarse con la granja, nosotros nos iremos

– ¿Pero qué demonios haces Shikamaru?- demandó molesto el de nombre Inuzuka

– Al menos que quieras enfrentarte solo a un miembro del ejército de la Ciudad de la Hoja, cierra la puta boca Kiba.

Kiba se calló.

Shikamaru Naara era bastante observador después de todo.

– Como decía, pueden quedarse, nosotros nos iremos- repitió el moreno

– ¿Y qué me asegura que mientras esté durmiendo no nos atacarán para hacerse con la granja?- continuó Sasuke

Sakura, que había seguido con cuidado el hilo de la conversación, observó de mejor manera al grupo de sobrevivientes que tenía delante. Sus presencias fatigadas, rendidas y ahora temerosas, le hicieron saber que aquello era muy poco probable, y que en realidad no eran tan peligrosos como creyó en un principio.

– Sasuke, no creo que…-

– Guarda silencio- le ordenó él.

Pero en ese momento, Sakura escuchó un pequeño sonido proveniente de los brazos de una de las mujeres del grupo. Así que insistió esta vez con más ahínco.

– No, Sasuke, no creo que ellos sean un peligro. Tienen un bebé.

Sasuke no se inmutó por lo dicho, y eso le aseguró a la médica que él ya había notado aquél detalle desde hace mucho. ¡Pero qué cabrón!

– Escucha, compañero, no queremos problemas. Nos alejaremos lo más que podamos de aquí, nunca nos volverás a ver- intentó esta vez Shikamaru

Sasuke se mantuvo imperturbable, hasta que después de unos segundos habló con un tono de voz que a Sakura se le hizo ruin.

– Los dejaré ir bajó una única condición-empezó–: dejen todas sus armas.

– ¿Qué? – dijo el hombre alarmado- nos estás matando de todas maneras

– Sasuke, no puedes hacer esto- insistió la pelirosa, sintiéndose impotente y realmente molesta. El hombre delante de ella era aún más vil de lo que imaginó.

–Decidan rápido

Dijo Sasuke ignorándola.

Los cinco personajes compartieron una mirada que aunque derrotada indicaba lo mucho que deseaban seguir con vida, así que, aunque unos más renuentes que otros fueron dejando sus pocas armas sobre la hierba, y pusieron sus pocas esperanzas en el camino que los aguardaba.

– Está hecho

Y con eso, el grupo comenzó a alejarse sin más.

Continuará…

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Con la probabilidad de que ya nadie recuerde este fic, y con la posibilidad de encontrarme con el odio de alguien que no lo olvidó, ¡aquí les dejo el capítulo 7! :D

Y bueno, ya sé que disculparme no cambiará nada, pero de todas maneras, lo siento. De veras.

En cuanto al capítulo, um, nuevos personajes aparecieron, dentro de ellos Kiba y Shikamaru. Yay. ¿Quiénes serán los otros tres? Habrá que averiguarlo en el octavo capítulo, y les aviso desde ya que con ellos viene un poco de drama, así que póngales atención.

Eh, hubo un poquitito de bonito y perfecto SasuSaku. Ojalá no me haya pasado (al ser todavía el inicio), y ni ustedes se hayan quedado con ganas de más. Sinceramente ya no sé cómo encontrar el balance para las escenas románticas, y eso es un problema porque en sí, aunado a la temática zombie, el fic se trata en su mayor parte de eso xD

Pero bueno, ya veré qué hago. Yo sufro, ustedes lean.

Y en cuanto a la relación Neji/Sakura, uh, bueno, sin comentarios .w.

Como último aviso le digo que modifiqué un poco la redacción y algunos errores de capítulos anteriores, nada que haya cambiado la historia, pero de todos modos ahí les dejo dicho.

Y ya.

Si aún existe alguien en estos lares, sería fantástico que me dijera qué le pareció el capítulo.

P.d. Lo siento, de nuevo.

Ciao!

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