ADVERTENCIA: ESTE CAPITULO HA SIDO EDITADO.


El sonido del silencio

.

.

.

Los dos días, los dos años para Kagome, se han cumplido. Al salir el sol por tercera vez, mientras que los buscadores de la perla Shikon seguían en coma. El cuerpo de Inuyasha, Shippo y Kirara, comenzaron a despertarse, y como son yukai y parte yukai, lo hicieron antes que los demás. Para que al abrir los ojos, se den cuenta que Kagome estaba desaparecida. Cuando vayan a buscarla, sera en vano, porque Naraku aun si Kagome no cumple con los tres "años" en coma, de seguro ha de cumplir con su cometido. Ella ya no sera la dulce y tierna amiga que conocían. Al contrario, su personalidad sera irreconocible. Tendrá lapsus de memoria, a los que ellos no podrán darles explicación. Ni ella sabra expresarse correctamente. La demencia avanzo demasiado en dos años, por lo que si despertara al comienzo y no al final del tercer día, Hana, Mina, Yuki, Erika, Furia y Yuri, la seguirían donde fuese. Ya son parte de ella. Y si no los acepta, sera peor.

Dos años, y Kagome no ha progresado en cómo salir de esa habitación. La situación empeoro cuando apareció Furia. Vino para quedarse y Kagome se lo permitió. Cayo en su trampa sin saber las consecuencias.

—Estas sola. Sola otra vez.—las palabras se repetían como ecos en la habitación—Sola..

—¡CÁLLATE! ¡CÁLLATE! ¡Cállate, cállate, cállate, cállate, cállate!—sacudía la cabeza, y se tapaba los oídos tan fuerte con las manos, que ya no sentía dolor en su presión sobre ellas.

—Te abandonaron. Como ellos. Como Inuyasha. Te abandonaron.—las palabras se le clavaban como cuchillos.

—¡NO! ¡No pueden abandonarme! Es imposible..—Porque son parte de mi imaginación.

—Kagome, ya van dos años que llevas aquí encerrada. No puedes seguir negándolo. Te dejaron, acéptalo.

—¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡No me abandonaron, tú los alejaste!—grito, con lágrimas en los ojos.

—Sí. Pero sabes que en parte, también lo hiciste tú.

Kagome se niega a aceptarlo. Sus compañeros de cuarto no la abandonarían. No permitirían que ella este sola de nuevo en esa pesadilla. Era lo que ella pensaba. Cuando fue Kagome quien los hizo desaparecer. Los extrañaba, pero no los quería de vuelta. Odiaba que algunas la trataran como estúpida. Como una inútil que no le llega nada. Se sentía menospreciada, inservible con sus voces juzgadoras. La soledad le venia mejor, que a tener que soportarlos un minuto mas. Lo que para ellos se veía obvio, para ella no tenia lógica. Se decía a si, que no estaba loca que ellos lo estaban por inventar cosas sin sentido. Que la provocaban, querían pelear con ella. Sacar lo malo y no pararse a razonar. Creía que ellos tenían un problema. Que se reían de su ignorancia. La pisoteaban y Kagome no permitiría que lo hicieran. Su equivocación la llevo a un sin fin de arrepentimientos. La paranoia y el miedo a ser traicionada, le impedían llamarlos y pedirles perdón. Se lamentaba y a la vez se decía que hizo lo correcto, que ellos se lo merecían. Se contradecía todo el tiempo. Esto beneficiaba a Furia, quien se convirtió en su fiel compañera.

—¡Deja de meterte en mi cabeza! ¡Se que no tuve la culpa!

—Los mataste. Los matamos, juntas.

Con cada uno de sus personalidades acabo, siguiendo las instrucciones de Furia. Su voz diciéndole mentiras de cada uno. Nadie se salvo de ser odiado. La furia de Kagome arraso con todos. Incluso con el tierno y dulce Yuri.

—¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡Eso no tiene sentido! Son parte de mi imaginación...—susurra—Si quiero, puedo hacer que vuelvan.

Se lo dijeron muchas veces, que esa era la clave para que hagan acto de presencia. Solo que, Kagome no deseada realmente hacerlo. Furia le tiene comiendo la cabeza con que la traicionaran, desecharan, destruirán. Kagome no puede defender a ninguno, le es mas simple desconfiar y no sufrir, antes de probar y descubrir que pasa, si es tan cierto lo que dice o no. No quiere arriesgarse, por eso escucha la venenosa voz de Furia. Una voz que le hace menos daño, que a ser abandonada.

—¿Estas segura de eso? ¿Completamente segura, de que no son solamente productos de tu imaginación?—Kagome no contestó—¿Por qué entonces, no haces lo mismo conmigo? Hazme desaparecer Kagome.

—¿Crees que no lo intente? ¡Maldita sea! ¡Lo intente! ¡Y es claro que no funciona!

—Admítelo entonces, que no soy solo un producto de tu imaginación.

—¿Y cómo puedo explicarte? Se que no eres real. No lo eres. Lo se... ¿Eso significa que estoy loca?

—Lo estas. Si no fuera por tu locura, no existiría.

—Eres un parásito.—escupió—La Jefa lo dijo. Solo quieres convertirme en una demente y no te lo permitiré.

—No hay nada que puedas hacer. Los demás no están aquí para protegerte. Rindete y doblegate ante mi.

—¡Nunca!—seco sus lágrimas.

—Kagome, no te abandonaré. Siempre estaré a tu lado.

—¿Siempre?

Necesitaba compañía, aun si esa fuese Furia. Lo que tenia ella, es que ya sabia de su malas intenciones, no tiene nada que ocultar. En cambio, los demás, no sabia si tenían o no algo contra ella. Si la querían o la odiaban. No saberlo la mataba, le carcomía por dentro. Pensaba que se volvía mas loca con ellos a su lado. Y no Furia, la verdadera culpable.

—Siempre.

Las desapariciones de los "amigos imaginarios" fueron rápidas. A medida que se acercaba el ultimo día de estadía en esa "habitación". Furia iba apoderándose cada segundo mas, de la cordura de Kagome. Tenia que deshacerse de las cinco personalidades que interferían con su plan. Hizo que Kagome se cegara por la ira y la desesperación. Provocando que hiciera cosas, que no se imaginaba que era capaz de hacer. Tampoco ayudaba, que no existieran progresos para escapar de su prisión. Con Furia, la demencia crecía, y su positivismo termino por perderse. Desconfiaba de todos y todo le molestaba. No dejaba que le dijeran nada sin contestar gritando o insultando. Comenzaba a verlos como enemigos, como los culpables de todo el mal en su vida. Y ellos ya no sabían que hacer o decir para que se calmara. Nada le venia bien. Hacia que Hana perdiera los nervios, se aguantaba para no pelear con Kagome. Al menos Yuri, podía calmar a su hermana y alejar sus garras del cuello de Kagome. Las cosas poco a poco se estaban encaminando a un infierno. Un camino al infierno el que la miko cruzaba corriendo.

—¡Es imposible! ¡Es imposible!—repitió—No lograre salir de aquí. Es tiempo de que llame a este lugar, mi eterno hogar. Mi infierno personal.

—Cálmate Kagome, deja de ser dramática.—dijo Hana.

—¡No digas que me calme! ¡No puedo, no puedo hacerlo! ¡Ya no!—comenzó a golpear la pared con los puños, las rodillas y los pies, hasta que quedaran morados y llenos de sangre.

Las lágrimas la inundaron—Ya no.. Ya no puedo más.. Estoy har-harta de este lugar... Quiero m-morir. Por favor.. Matenme.—nadie supo que decir, ni siquiera Hana tenia ganas de regañarla. Yuri se sentó a su lado, y ella abrazada a sus piernas y con la cabeza gacha, él le ofreció su hombro y la atrajo a si.

Pensamientos deprimentes fluían en su mente constantemente. Nadie conseguía eliminarlos.

Furia opto por desaparecer a Mina primero. Las continuas y aumentos de pelea entre Kagome y ella, contando con su deseo de que ella se esfumara. Furia se lo concedió. Hana ni se altero por su desaparición. Le pareció algo que sabia, que tarde o temprano, iba a suceder. Kagome "mato" a Mina, en un momento de rabia, por haber mencionado lo que mas le asustaba, que Inuyasha la hubiese cambiado por Kikyo. Esa fue la gota que colmo el vaso. La hizo desaparecer con demencia en sus ojos, al ver que su deseo se hizo realidad. Kagome estaba descontrolada y no mejoraba, su ira aumentaba por cualquier pequeño detalle que le molestara.

La siguiente en irse y no volver, fue Hana. Kagome creyó, que su presencia ya no era necesaria. Incontables regaños, elevaban el porcentaje de ira que no podía contener. Tan inesperado fue, que Yuri no supo como reaccionar. Estaba impactado. Su hermana se había ido. Erika y Yuki, desaparecieron por su cuenta. Ahora solo ella y él quedaban. Yuri no dejaba de pensar qué haría con Kagome, cómo hacer para que entrara en razón. Cómo traer a la Kagome dulce y tierna fuera de esta pesadilla. Sinceramente, no creía que fuese posible a estas alturas. Solo que, no quería que ésta fuese la que despertara. Se arrepentiría si no hacia algo pronto.

Yuri estaba asustado, Kagome se estaba oscureciendo. Su ser malvado se reflejaba en sus ojos. Poseída, se sentía que no habría esperanzas de salvación para ella. Era el último. Fue de Yuri, de quien se arrepintió más en gritarle que se fuera y la dejara sola. No lo hizo, hasta que él se atrevió a decir esas palabras. Por demás, se mantenía ignorándolo, no quería herirlo, aun deseaba su compañía y no estar sola. Al decir esas palabras, llego su fin, y la soledad regreso nuevamente.

La habitación ya no era blanca, estaba manchada de negro. Habían partes blancas, pero las negras le ganaban. Faltaba poco para que la habitación fuese un lugar oscuro y sin alma.

—Kagome, Kagome escúchame.—ignorado—Puedes ignorarme, pero aún seguiré aquí.—silencio—Si es lo que quieres.

—No lo quiero.—murmura.

—¿Qué dices?—silencio. Suspira—Sabes, te quedaras sola otra vez, si sigues con esta actitud. Te aferras a mi, porque soy el único que no te juzgara.

—No lo hagas.

—No lo haré...—hace una pausa—si las regresas.

—¡No!

—Kagome, las necesitas.

—¡No las necesito! Contigo me basta para no sentirme de nuevo sola.

—No.—negó con la cabeza—Las necesitas tanto como yo.

—¡No, no, no, no!

—Kagome..—se acerco lentamente a ella.

—¡NO! ¡No te acerques!—se alejo más—¡Vete!

—Kagome por favor. No seas asi. Sabes que no te haré nada. ¿Lo sabes, verdad?

—¿Por qué no lo harías? Mate a tu hermana, mate a todas. Me odias, lo se. Me odias, y si te acercas te matare como a ellas. Antes de que tu lo hagas.

—Kagome, jamas te haría daño. Y no te culpo por lo que paso. No estabas bien, teníamos que darte tu espacio. Queríamos ayudarte, pero nos equivocamos.

—Mientes, ustedes siempre me odiaron. Hana lo dijo, Mina era obvio, y las siamesas igual, me odiaban como tu ahora lo haces. Quieres matarme, quieres matarme, quieres matarme.. Quieres que ellas también estén aquí, asi pueden hacerlo mas doloroso, esperar que yo implore en agonía para que acaben conmigo de una vez por todas. ¿No es cierto?

—¡No Kagome! ¡Claro que no! Kagome, esta no eres tu la que esta hablando. Es imposible que pienses en mi pensando algo tan horrible como eso.

—Puede que tengas razón, pero aun asi es la verdad.

—Kagome, me acercare. Se que no me haras nada.

—¡Ni se te ocurra!—él se acercaba, lento pero muy cerca—¡ALÉJATE!

—No, Kagome confió en ti. No me haras daño, lo se.

—¡Por favor, no!—no hizo caso—¡NO LO HAGAS!—cerro los ojos muy fuerte—¡VETE! ¡VETE! ¡VETE!—al volverlos a abrir, Yuri no estaba.

Cayo de rodillas, realmente no quería que desapareciera. Ya no tenia fuerzas, ni para llorar, gritar, enojarse, nada. Sentía que ya todo estaba perdido. Sin Yuri, su mundo se sentía mucho más vació. Él era la última voz que la mantenía, lo suficientemente, lejos del mal en su corazón. Sin sus voces resonando en la habitación, una voz surgió y la oscuridad reino. Desde ese instante, sigue escuchándola. Luchando contra ella, día tras día. Luchando contra su lado oscuro, inseguridad, tristeza, dolor, pena, e ira. Ahora Furia era su única compañía.

Faltaba un mes para que terminaran los 3 años de estadía. Furia era la voz gobernante de Kagome, su control sobre ella era casi completo. Su confianza en concretar su malévolo plan, era tal y como esperaba. Nada haría que no llegase a completarlo, nada. Era lo que ella creía.

—¡JAJAJAJAJAJAJAJA!—su risa era terrorífica—Falta muy poco para que me apodere de ti por completo Kagome. Muy poco...

—Veo que conseguiste lo que querías..

—Y yo veo que te dignaste a aparecer... Naraku.

Para Naraku todo iba perfecto, salvo por unos detalles de los que no tenia respuesta ni a quien preguntarle. La bruja no estaba y él tenia que preguntárselas a Furia. No se suponía que la habitación se encuentre en ese estado. No le avisaron que eso pasaría. O si es bueno o malo.

Naraku, de pie delante suyo, respondió con una sonrisa. Era invisible en la oscuridad, pero Furia podía ver a través de ella—Alteraste el estado de tu alojamiento, ¿Cómo?—dijo, con tono sorprendido.

—No te preocupes, todo va de acuerdo al plan. Estoy a punto de apoderarme de Kagome.

—Supongo que esa es la razón.—trato de sonar convencido, pero sabia que algo andaba mal.

—Sí, así es. Lo que significa que es una muy buena señal.

—Eso espero.—dijo dudoso.

Faltaba poco para que Kagome despertara, todo marchaba a su favor por ahora. Sin embargo, un mal presentimiento lo atormentaba y Furia no conseguía aliviarlo con su respuesta.

—¿Por qué ese tono de duda? ¿Crees que no lo lograre?

—No exactamente. Solo me pregunto, ¿por qué aún no lo has hecho? ¿Qué te detiene?

—Eso es fácil.—bufo con fastidio—Sus otras personalidades.

—Pero la oi cuando hablaba entre sueños, decia que ella los había asesinado. ¿Es cierto?

—Error, son parte de ella, no pueden morir.—giro los ojos—Solo desaparecieron. Mientras que ella no desee su compañía, no estarán.—explico—Están porque ella así lo quiere.

—¿Y tú?

—Estoy, porque este lugar la consumió... Y su mayor temor es pasar un segundo más sola. Cuando la última personalidad desapareció, yo prometí que jamas la dejaría.—sonrío maliciosa—Claro que cayo al instante.—rió—Soy en la que menos confía. Pero aun asi se aferro a mi con esas simples palabras sin dudar.

—¿No tienes miedo, de que los otros logren tomar tu lugar?

—Claro que no, es imposible. Son muy débiles ahora.

Naraku necesitaba que le contestase con claridad. Ese mal presentimiento crecía con cada minuto. Estaría bien, cuando despertara al amanecer sin problemas. La preocupación no se desvanecería hasta ese entonces.

—Pero podrían.

—Pero son débiles, los derrotaría a cada uno, aun si viniesen todos juntos no me vencerían.

—Si tu lo dices..

—Claro que yo lo digo. ¿Con quien crees que estas hablando, eh?

—¿Y si fuese Kagome quien te enfrentara?

—Es imposible.

Furia muy en el fondo temía que eso sucediera. Kagome fue quien la creo. Tenia mucha mas poder sobre ella de lo que puede admitir. Ahora esta débil, incapacidad. No obstante, sigue siendo muy importante para su plan y su resultado.

—¿Y si fuese? ¿Qué pasaría?

—Es imposible, ella esta consumida por este lugar. No lograra salir de donde esta.

—Contéstame.

Frunció el entrecejo, molesta—Ella tiene mas control que todos aquí, tendría que aislarla, convencerla de que nadie mas que yo puede estar a su lado.

—¿Es porque ella los creo?

—Exacto. Dependemos de su "estado de animo" por asi decirlo.

—Explícate.

Suspira—Cuando apareció Hana, Kagome estaba a punto de entrar en pánico. Creía que sus amigos la habían dado por muerta. Fue ahí donde entro Hana, su voz de apoyo, alguien que no la dejaría bajar los brazos fácilmente. Después vino Yuri. Kagome necesitaba paz, alguien que sea tranquilo, que la tratara con paciencia y amabilidad. Yuri era un combo completo, todo un ángel.—hace una pausa—Al tiempo, llego Mina. Kagome había enloquecido con que iba a "matar a Inuyasha"—hace comillas con los dedos—Pero Mina llego, y dijo "¡Koga es el único que posee el absoluto derecho de matar a Inuyasha!"—giro los ojos. Suspira, cansada ya de explicar—Por ultimo están Erika y Yuki. Ellas siguen siendo un enigma para mi.

—¿Por qué?

—Se sienten como si fueran extras.

—¿Extras?

Son un enigma, porque no hay una razón especifica, la cual aclare sus apariciones. Kagome no las llamo. Incluso se fueron solas.

—Sí, extras. No se como explicarlo. A diferencia de los demás, como es común, ellas no se presentaron con Kagome, sino que Hana y Yuri las conocieron primero.

—¿Es tan importarte eso?

Lo decía como si no entendiera la importancia. Cuando el también sintió lo que ella, el momento en que ellas dos vinieron. Fue extraño. Las otras personalidades tienen su propósito, y ellas no. Por lo que, Furia tenia coherencia en su razonamiento.

—Es raro. Son las únicas que no siento que Kagome las haya creado.—hace una pausa—¿Entiendes por qué no tienen sentido sus existencias? Con lo que te conté antes de los demás.

—Si, entiendo la existencia de los demás.

—Bueno, ellas dos, no lo se. Por parte de Erika, entiendo que podría haber sido por su positivismo. Aunque Hana lo representa mejor. Pero Yuki... ella es rara. Habla poco, casi nada. Ademas, creo que Erika apareció para ayudar a Yuri y a Hana.

—Pero son personalidades de Kagome.

—Nosotros sabemos que esta habitación es irreal. Es como un sueño, o más que eso. Vivimos en el inconsciente de Kagome, donde sus personalidades pueden perfectamente hacerse pasar por personas reales. Hana, Yuri, Mina, Erika y Yuri. Todos están libremente sin que Kagome note que son en realidad.

—Pero ella sabe que los creo.

Asiente—Sí, que son parte de su imaginación. Yuri extrañamente sabe ingles, nose porqué, Kagome no sabe ingles.—hace una pausa—No creo que tu le hallas dado esa habilidad.—no espera que responda—Estoy segura que lo notaste, cuando viste la falta de luz en esta habitación.—asiente—Si yo dejaba que los demás estuviesen aquí, hubiésemos salido todos juntos con Kagome. Y eso seria un gran problema para ambos. Yo seria apocada por los otros.

—Entonces, ¿ahora, como estas al mando, tienes confianza en que todo saldrá como esperas?

—Claro que si. Nada puede salir mal.

—Eso espero.

—Espera y veras. Seré yo quien gane al final.

Furia tenia confianza en que sus planes no tenían errores. Cuando si los tenia. Alguien, ademas de Erika y Yuki, desapareció por su propia cuenta. Él sabia que era la única manera que tenia para ayudar a Kagome. No podía permitirle que lo borrase, todavía lo necesitaba. Kagome estaba sola en la oscuridad, implorando por alguien que sea su salvador. Allí, ella lloraba desconsolada, en posición fetal acostada en el piso, se aferraba a sus piernas, la cabeza oculta apoyada en sus rodillas. Parecían haber pasado una eternidad, cuando oyó la voz de su salvador.

—Kagome, deja de llorar.

—N..no N-n-no pu-puedo.. No qu-qui-quiero dejar d-d-de llorar..

—Hazlo. Deja de llorar, abre los ojos.

—¡En-entiende.. N-no puedo! Siento un va-vació enorm-me que me esta mat-tando por d-d-dentro.. Odio esto. ¿Qué hic-hice para merecer esto?

—Kagome, no es tu culpa. Nada de esto es tu culpa.

—¡No mien-mientas... todo esto es mi cul-culpa! Me lo merezco. Es por eso qu-que es-estoy sola, atrap-pada aquí. Solo yo y e-esta oscu-curidad.

—No, no es asi. Sabes que no es asi. Naraku es el único culpable de que estés aquí. Te teme, sabe de lo que eres capaz. Teme que tu seas su destrucción. Por eso quiere destruirte antes de que hagas realidad su peor temor.—Kagome no contesto.

*You're alone, you're on your own, so what?
Have you gone blind?
Have you forgotten what you have and what is yours?
...Glass half empty, glass half full
Well either way you won't be going thirsty*

"Estoy sola, por mi cuenta, ¿y qué?" ¿eso cantas?... No estoy ciega, y no hay nada que tenga o sea mio, ya no. El vaso siempre estuvo medio vació, y tienes razón que no estaré sedienta, pero no me ire. Y tengo demasiados defectos para no contarlos.—Kagome no espera que él conteste. Y él no lo hace, sigue cantando.

*You've got it all
You lost your mind in the sound
There's so much more
You can reclaim your crown
You're in control
Rid of the monsters inside your head
Put all your faults to bed
You can be queen again*

"Lo tienes todo. Perdí mi mente en el sonido. Hay mucho mas. Puedo reclamar mi corona." No se de que "corona" hablas. Y no, claro que no estoy en control, y Furia no es un monstruo del que me pueda deshacer. No soy una reina, ni siquiera una princesa.—éste le da la respuesta cantando.

*You don't get what all this is about
You're too wrapped up in your self doubt
You've got that young blood, set it free*

"No entiendo de que va todo esto". ¡Wooow! ¡Que sorpresa! ¡En serio!—dice sarcástica—No solo dudo de mi misma, también me odio y desprecio.

*You've got it all
You lost your mind in the sound
There's so much more
You can reclaim your crown
You're in control
Rid of the monsters inside your head
Put all your faults to bed
You can be king*

—¿Te escuchas cuando cantas?

—Perfectamente. ¿Porque?—en la basta negrura, Kagome casi pudo sentir su sonrisa.

—Estas loco. ¿Lo sabes verdad?—él respondió con una risa contagiosa que por poco la hace reír.

*There's method in my madness
There's no logic in your sadness
You don't gain a single thing from misery
Take it from me*

—¿Hay lógica en tu locura pero no en mi tristeza?

—Exacto.

—Déjame ser miserable y estar triste.

*You've got it all
You lost your mind in the sound
There's so much more
You can reclaim your crown
You're in control
Rid of the monsters inside your head
Put all your faults to bed
You can be queen.*

—Que te digo que no entiendo que quieres decir con ser una "reina".

*You've got it all
You lost your mind in the sound
There's so much more
You can reclaim your crown
You're in control
Rid of the monsters inside your head
Put all your faults to bed
You can be queen.*

—¿Ya acabaste?

—Si ¿Que te pareció?—dijo Yuri, como si hubiese dado una de sus mejores presentaciones.

—Una horrible canción sin sentido.

—No es tan difícil de entender. Quiero que vuelvas a ser la reina de esta locura.

—¿Y se puede saber cuándo lo fui?

—Siempre.

—Mientes, si ese fuese el caso, ya estaría fuera buscando a mis amigos, a Inu..—no pudo terminar de decir su nombre—a todos.

—Kagome, si no llevas el mando del timón otra vez. Todos estaremos perdidos.—hace una pausa—Tus amigos igual.

—¿Mis amigos?

—Piensa en ellos. ¿Quieres salvarlo no? ¿Salvar a todos? ¿Salir viva de todo esto?. Puedes hacerlo Kagome. Puedes salvarlos a todos.

—¿Cómo quieres que lo haga? Si aun estoy aquí.

—Canta.

—¿Cantar? ¿Esa es tu solución?

—Si no lo pruebas, nunca sabrás si lo es.

—Estas loco.

—Yo también te quiero. Ten esta guitarra, tal vez sepas que hacer con ella.—Kagome no lo vio, pero sabia que se había ido.

—Loco.—dijo a la nada—Nunca use una guitarra en mi vida.—fue lo que dijo, pero al tocar las cuerdas, vio casi como una ilusión, que chispas salían de ella—Pero que..—las notas hacían ecos. Sus manos se movían solas, formaban perfectas notas.

Comenzó a cantar con naturalidad. La canción era en ingles, un idioma, que para ella, de la nada comenzó a entender y hablar, incluso cantar bien. Se la dedico a Inuyasha y a lo mucho que deseaba verlo. Lo extrañaba, se imaginaba que él también. Y que esta canción le llegaría donde este. La letra era hermosa, pero no tanto como para que imágenes de él, cambiándola por otra, la atormentaran y rompieran su ya roto corazón.

—Esa voz... Imposible.—casi era imperceptible la luz que se Furia veía en una esquina de la habitación—Kagome, ella...

—Ella esta creando una salida.—termino Naraku.

El porqué de su mal presentimiento ya tenia respuesta. Kagome había conseguido lo que necesitaba para salir, despertar antes de tiempo y mandar a la mierda su magnifico plan.

—Inu..yasha..—la vista de Kagome se nublo. Las lagrimas que gracias a Yuri se habían secado, regresaron—¡Inuyasha!—su grito de agonía se transformo en ecos—¡Inuyasha!—no dejaba de gritar su nombre.

Furia tuvo suerte por ahora. El recuerdo de Inuyasha, le pesaba mucho a Kagome. Después de todo, él no vino a rescatarla en "tres años". Ese hecho aumento su sospechas, de que la había cambiado por su antiguo amor, olvidando rápidamente su historia de amor.

Furia suspira aliviada, cuando la chispa de luz se apaga—Desapareció.

—¿Qué paso?

—No lo se. Por suerte falta poco para que despierte. Si sigue asi, a este paso saldrá antes de lo esperado.

—Mantenla vigilada. Si pudo hacer esto, volverá a internarlo. No nos volveremos a ver hasta que despierte en la fecha acordada.

—Bien, no te preocupes. No volverá a ocurrir.

—Eso espero.—con esto ultimo, desapareció.

—Esa maldita, mejor voy a ver que pasa. Todo iba tan bien hasta ahora... ¿Qué se me escapo?

Furia tenia aislada a Kagome en un rincon de la habitación, un velo invisible las separaba. Furia podía verla y atravesar el velo sin problema, en cambio Kagome no. Si quisiese hacerlo, solo sentiría una pared.

—Pero.. que..—por mas presión que ejerciera no podía atrevesarlo—No puedo.. ¿Qué pasa? ¿Por qué no puedo hacerlo?—veía a Kagome, parecía gritar, repetía y repetía un nombre—¿Inuyasha? ¿Acaso fue su recuerdo el que causo la abertura y ahora esto?—empezaba a preocuparse—No puedo creer que aun siga amando a ese bastardo. ¿Acaso nunca lo eliminaras de tu corazón?

Inuyasha es un ser muy adorado por Kagome. Su primer amor. Suelen pelear la mayoría del tiempo. Y eso no es un impedimento para no amarlo. Ama sus fortalezas y defectos. Muy en el fondo, sabe que él la ama con mutua intensidad. Que Kikyo ya es un amor pasado, y ella es su presente. Les cuesta admitirlo en voz alta, ambos se mienten en la cara. Les falta confianza.

—Inu..yasha...

Si no fuese por culpa de una bruja extraña, ella no estaría llamándolo en la oscuridad y él no estaría buscándola en vano.

Hace cinco días, surgiendo de entre las sombras, alguien con quien Naraku jamas había cruzado palabras ni miradas en toda su larga vida. Ésta se presento como si nada, en su escondite. Él no la conocía, pero ella lo sabia todo de Naraku. Sabia cómo ubicarlo, sea donde sea que se escondiese. La bruja era antigua, como ningún otro ser en ese mundo. Existían diferentes tipos de criaturas, y nadie llegaría nunca a igualarla en poder, fuerza o años.

—Naraku.—su voz era anciana.

En apariencia, tenia cerca de unos 80 años. Alta y delgada, muy delgada. Vestía una yukata roja, sin decoración, con mangas largas. Cabello negro recogido, con dos palitos chinos blancos. A pesar de su notable vejez, era bella. Su ojos color celeste lo confirmaban. Podías ver toda una larga vida en ellos, experiencia, memorias imborrables, perdida, amor, tristeza y una clara soledad. Habían cosas en ella, que eran indescifrables, que no tenían respuestas. No sabias con claridad si podías o no confiar en ella. O te arriesgas o corres el precio de hacerlo. Todos esos pensamientos se le cruzaron por la cabeza de Naraku, antes de olvidar cada uno y aceptar su propuesta.

—¿Quién eres?—pregunto en tono brusco a la anciana.

—No importa cuál es mi nombre. Tengo una propuesta que hacerte. ¿La oirás?

—Habla.—quería hacer mas objeciones, pero por algún extraño motivo, no las hizo.

La bruja le explico su plan. Le mostró el futuro que le podría esperar. Ella no veía algo en concreto, según las decisiones que se tomen, el futuro puede cambiar. Esto se aclaro a Naraku y él se propuso hacer ese futuro probable realidad. Entonces, dando por sentado el tema, la bruja procedió con su poción, uno del que Kagura seria la encargada de rosear en el aire, que rodeaba al grupo en busca de la perla de Shikon. Así al anochecer, cuando la gran esperada fecha al fin había llegado, sin problemas Kagura hizo su trabajo, donde el grupo de amigos estaban tranquilamente descansando, de un extraño pacifico día. Al todos dormir, Kagome fue raptada. Para "despertar" en una pesadilla de "tres años". Donde ahora esta demente, sola, y por lo mucho, sin cura.

—¿Estas en toda tu seguridad, que esto funcionara para mantenerlos dormidos por tres días?

En una mano, Naraku sostenía un pequeño frasco con un liquido violeta. En su interior, según lo que la persona misteriosa juro, ese liquido los haría dormir los tres días necesarios, que se requerían para llevar a cabo su plan.

—Muy segura. Cree en mi palabra, es improbable que despierten antes de tiempo.

—Improbable no es imposible. Significa que hay una probabilidad de que despierten antes de tiempo.

—Digo improbable, porque antes jamas había sucedido.—antes de que Naraku conteste, dijo—No sucederá. No te preocupes, aun si lo hicieran, tu te aseguras de que no logren llegar a ella, ¿verdad?

—Cierto.—tenia dudas sobre su plan, pero no en sus habilidades para desaparecer—Ademas de Kikyo, Kagome es la única que percibe la Perla Shikon.

—Y esa tal Kikyo, ¿no nos sera un problema?

—Lo dudo. No suele involucrarse con Inuyasha hace bastante tiempo.

—Pero, ¿y si él la buscara?

—De eso no estoy completamente seguro. Pero no tiene sentido preocuparme por eso, cuando Kagome este cautiva aquí.

—Sí, es verdad. Cuando comiencen a buscarla, sera tarde.

—Exactamente.

Al segundo día en que la bruja le entrego la poción a Naraku, para dársela a Kagura, ésta hizo su trabajo trayendo a Kagome dormida en sus brazos como resultado. Seguía profundamente dormida, cuando Naraku le ordeno a Kagura vestirla con ese hermoso kimono, gracias a la extraña droga ella ni se quejo. Nada ni nadie tenia el poder de despertarla, solo la persona misteriosa, ideologa de aquel horrible plan. Solo costaba esperar, esas tres lunas, para ver los rostros de sus seres queridos que Kagome tanto adoraba.

Los dos frente a Kagome tendida y tapada en la cama, la observaban dormir. La anciana casi había acabando con su trabajo.

—Como ya te había explicado antes, creare un mundo en su mente. En su parte inconsciente, donde se originan los sueños y se haya la identidad de uno.—hace una pausa—Allí, el flujo temporal transcurrirá muchísimo más rápido que aquí. Aquí, pasaran tres días, y allí, tres años. Tanto tiempo encerrada, sola, aislada, la dejaran enloquecida. Una persona normal, enloquece en menos de una semana con esas características. Así que... Imagínate Kagome.—suspira—Listo, termine.

—Dices que esto obtendrá como resultado, que al final este de mi lado.

—Una parte de ella lo estará.—asiente.

—Y odiara a Inuyasha..

—No lo dejara de amar.

—¿Puedes explicarme, cómo una sola parte suya lo hará?

Suspira—Kagome esta en una prisión mental, que he creado yo en su cabeza. ¿Bien?—Naraku asiente—Allí dormirá, comerá, hará sus necesidades como cualquiera, entre otras cosas que son normales para un humano. Lo que significa, que también puede soñar. Yo implante en sus sueños imágenes, configure escenarios donde sus amigos la abandonan, traicionan, mueren, etc.

—¿Así la enloquecerás?

—Así la haré quebrarse.—corrige—Se desbordara de tanta soledad, que se vera obligada a crear personajes para que la acompañen. Estos, la ayudaran a soportar el vacío. Con el tiempo, comprenderá, que ninguno de ellos solucionara su estado actual. Morirá mas por dentro, se oscurecerá. Desconfiara. Marchitara. Esa parte marchita, es de quien te aliaras.—hace énfasis en cada palabra.

—Todavia, es difícil de entender... También me dijiste y probaste, que ves el futuro. Ya sabes que esto tendrá éxito.

—Cuando la veas hablar entre sueños, sabrás que tenia razón, que puede que tendrá éxito.

—Sigues sin contestar... ¿qué ganas tú haciendo esto?

—No tienes porqué saberlo.

—¿Por qué te niegas tanto en revelarmelo? Ni siquiera tu nombre me has dicho.—pestañeo por menos de un segundo y ella había desaparecido.

La busco por cada rincon de la habitación. Mando a Kagura a buscarla por los alrededores y nada. Ella aparecía y desaparecía cuando quería. A Naraku se le hizo normal que ocurriera esto, hasta después de la noche del segundo día, en que no volvió a presentarse en su escondite. Como regalo de despedida, dejo la esfera donde vería en vivo a Kagome "disfrutando" su larga estadía. Cuando lo veía, las imágenes corrían normal, y cuando no miraba la esfera, todo transcurría a un ritmo extremadamente veloz.

Los primeros meses para Kagome, fueron una insoportable tortura, pesadilla tras pesadilla que se repetían una y otra vez. Ella realmente no los creía capaz de suceder. Las pesadillas trataban de sus amigos desesperados por encontrarla. A veces ellos, perdiendo todas sus esperanzas. Y otras donde ella se veía muerta frente a sus ojos. Esas aterradoras pesadillas de horror, iban en simultaneo, cada día, tarde y noche. No quería dormir, pero algo la obligaba. Peores eran los momentos en donde, los sueños formaban parte de su realidad. Se convertían en vividos. Fantasmas que la atormentaban en la habitación.

Por un tiempo, Hana fue un gran respiro para su soledad, hasta que ya no la soporto. Una voz mas que la suya en ese delirio, era verdaderamente gratificante. Lo malo fue, que esa voz le pertenecía a Hana, le hacia arrepentirse de desear compañía. Pero después se retractaba, al recordar que la soledad ni por asomo es mejor, que aguantar su irritable humor. Su hermano Yuri, fue la luz de Kagome, sembrado esperanza y haciéndola brotar por todas partes. Su musica le inundaba el alma, la reconfortaba y aliviaba. Aunque, no alcanzaba para reparar su corazón. Ni él llenaba el espacio de quien, realmente, lo debía llenar. Ese hecho la hacia enojar, perder la cordura y sumergirse de lleno en la oscuridad, como si fuese parte de ella. Una extremidad mas de cuerpo y alma. Por otro lado, Mina fue una distracción, cuando la oscuridad estaba al alcance de sus manos. Ella conseguía que Kagome enfocara su atención en otra cosa o alguien mas. No era cien por ciento eficiente. Sin embargo, Mina funcionaba para distraerla sus insignificantes peleas, aunque sean por cualquier pequeñez. Kagome no lo comprendía del todo en aquel momento, pero la ayudaban. Era maso menos como una especie de terapia. Esto no le servia para estar mas cerca de escapar y reencontrarse con sus seres amados. No obstante, era sumamente importante que su parte mala, no pudiese salir a la luz. Y asi, ennegrecer su esencia. De esto, ninguna de las otras personalidad y Naraku sabían si este hecho les preocupaba o no, a las siamesas que tuvieron voz y forma, recién cuando el objetivo principal estaba lejos de ser hallado. Incluso desperecieron antes que Yuri, y sin que Kagome les hiciese nada.

Furia había estado irradiando felicidad los últimos días, orgullosa de si misma, los errores, para ella, no tenían lugar. Esta manera de ser, causo que su orgullo, se transformara en debilidad. Tomar a las demás personalidades por débiles y sin valor, fue su mayor equivocación. No tenia previsto en su plan, que Yuri también tuviese uno. Él ya tenia por asegurado, que seria el ultimo en quedar a solas con Kagome. Siempre fue su pequeña esperanza, no la iba a defraudar en aquel momento tan decisivo. Si ella lo quería fuera, se iría en paz, por las buenas. Sin llegar a altos extremos, desapareció. Para que cuando Kagome lo volviese a llamar, como un grito ahogado desde su corazón, sin nombrarlo en voz alta, él estaría. Trayendo luz consigo, para curar a paso lento su ceguera. Dejando al irse, un camino de migajas, que la llevaran por su cuenta, directo a casa.

El silencio y la soledad formaron parte de su oscuro mundo, una segunda vez mas. Pues, actualmente Furia tenia el control. Habia ganado el segundo round. Su existencia al fin cobraba sentido. A este paso, para ella, su meta no tenia margen de error. Kagome se dejo vencer. El tiempo para ella se había congelado. A este paso, sentía que no volvería a ver la luz. Que nadie la rescataría, y a nadie le importaba ya. Kagome estaba ensimismada en la desolación. Se creía un bicho muy fácil de pisar, exterminar. Se le dificultaba respirar. Su corazón parecía latir por hora, tan lento que era imperceptible. No hacia mas que solo llorar, llorar y volver a llorar. Derramaba lagrimas, por quienes no podía ni tenia esperanzas de regresar a tener a su lado.

—I-I-Inu-Inuyasha...

Inuyasha siempre fue su esperanza, una promesa de que entre todos los que amaba, más que nadie él, la salvaría. Todas las veces que fue capturada por Naraku, o estuvo a punto de morir, Inuyasha estaba ahí para protegerla, alejarla de cualquier mal que se atreviese a hacerle daño. Nunca la defraudo, ni decepciono. Perder las esperanzas en él, seria equivalente a perder todo lo que le daba sentido a su vivir. Multiples fueron sus aventuras. Junto al amor de su vida, todo era risas, peleas, reconciliaciones. Nadie haría que borrara esos maravillosos momentos, tan felices, incluyendo los tristes. Hace ya mucho tiempo, Kagome le había entregado en su totalidad, su actual marchito corazón. Las cosas se habían tornado diferentes. Casi tres años esperando una señal, la mínima que le dijera, "estoy buscándote" "espérame" "se paciente". Aquellas palabras que le ayudarían a respirar normalmente. Lamentablemente, nada llego. Inuyasha, el fiel Inuyasha, su primer amor, ni cerca se encontraba de hallarla. Y aunque ella no supiera la verdadera razón. No evitaba que tomara esto, como un posible abandono. Fue en este punto de aceptación, que sin poder aguantarse, desde su pecho un nombre conocido para su corazón, surgió. Yuri, su luz, deseaba que la reconfortara como antes, con hermosas palabras que le dijesen estar equivocada. Inuyasha no podía haberla abandonado. Imposible. Pero Yuri no vino a hablar de Inuyasha, no dio palabras alentadoras sobre él. Habían asuntos mas importantes, que alentar su amor incondicional por Inuyasha. Ella tenia que salir de esa prisión de inmediato. Sino, Furia seria imparable. Kagome poseía el poder único para detenerla. Con una guitarra y una canción, podrían no ser la mejor solución. Sin embargo, la musica, las palabras, que se transforman en notas, versos, estrofas... Todas estas, compuestas por lo profundo de su corazón. Pueden causar tanto curación, como daño a quienes se las dediques.

Furia estaba consternada con lo que estaba pasando. Kagome aun no lograba darse cuenta, teniendo su completa atención en su canto y su nueva habilidad al tocar la guitarra como una profesional. Estaba creando aberturas, muchas de ellas. Pequeñas, y a pesar de que el tamaño era insignificante. El hecho de que las hiciera, era el autentico, gravisimo problema para Furia.

—Maldita.. Estabas tan mal antes. ¿Qué salio mal? ¿Qué se me escapo?—seguía golpeando con los puños cerrados el velo que las separaba a una de la otra—¡No lo se! ¡De veras no consigo comprender!

Las notas, estrofas, fluían tan imparables como una corriente. Kagome no podía detenerse. Se sentía tan natural cantar, transmitir aquellos desbordantes sentimientos que la oprimían en esa prisión.

**Baby...**

"Cariño..."

**It's been a long time coming
Such a long, long time...**

"...ha pasado mucho tiempo.

Un tiempo demasiado largo..."

**And I can't stop running
Such a long, long time...**

"Y no puedo dejar de correr..."

**Can you hear my heart beating?**

"¿Puedes escuchar el latido de mi corazón?"

**Can you hear that sound?**

"¿Puedes escuchar ese sonido?"

**'Cause I can't help thinking
And I won't stop now**

"Porque no puedo dejar de pensar.

Y no voy a parar de ahora."

—Yuri, esto no funciona.—Kagome dejo de cantar.

—¿Cómo sabias que estaba aquí?

—Te veo.

—¿Cómo?

—No lo se, de pronto comencé a ver bien.

La oscuridad era casi absoluta. Hace unos minutos, estaba ciega en esa habitación. Pero al cantar, mágicamente para Kagome, su vista mejoro. No por completo, y aun asi, lograba captar la silueta de Yuri, gracias a lo nuevo que había pasado, al tocar esa canción.

—Mmmm.. ¿No crees que existe... que hay algo más?

—¿Te refieres a esos hoyuelos en las paredes?—Yuri espero callado, quería que Kagome se diese cuenta sola del significado de lo que había dicho. Dos minutos le bastaron—¡Yuri! ¡Hay hoyuelos en las paredes!—hace una pausa—¿Pero.. cómo?

—Y dijiste que estaba loco, cuando te di la guitarra.—trato de sonar ofendido.

—Bueno, entiende. Yo atrapada aqui, y tu soltando disparates. Una "guitarra" sera tu salvacion.—dijo, con tono exagerado.

—Nunca dije eso.

—Nop, pero es lo que quisiste decir.

—No exactamente.

Rueda los ojos—Entonces, ¿qué? ¿sigo cantando, hasta que este lugar se ilumine por completo?

—Tal vez...

—No, no, no, no. "Tal vez" no. Dime algo en concreto.

—¿Quieres que diga, algo que de seguro no querrás escuchar?—levanta una ceja.

—¿No... estoy.. segura?—dijo dudosa. La expresión de Yuri le afirmaba, que no seria bueno lo que escuchara.

—Si no lo estas, no lo hare.

—¿Cómo puedo saber, si es malo o no?

—Es malo.—contesta rapidamente.

—Que directo.

—No te mentiria. Te enojaras, y lo negaras.

—¿Quieres hacerme enojar?

—No, pero es la solucion. Que despiertes y dejes de soñar. Esto que cantas...—niega con la cabeza.

—¿Qué? Tu me dijiste que lo haga. ¿Ahora te arrepientes? ¿Canto mal? ¿No se rimar? Dime..

—Nada de eso.

—Entonces ¿qué? ¿qué esta mal?

Suspira—¿Realmente puedo decirlo?

Por unos minutos vuelve a dudar, hasta que no le quedo otra que decir—Sí, dilo. Largalo de una vez.

Yuri se prepara unos segundos. Suspira, y con la mayor claridad posible, trato de explicar—Inuyasha no te sacara de aquí. Tu sola tienes que hacerlo. Deja de dedicarle canciones. Aunque fuese posible que les lleguen, él no llegara. Entiende, que si alguien tiene el poder de salvarte esta vez, debes ser solo tu. Tu propia fuerza interior. Si no lo haces, entonces..

—No, detente ahí.—Yuri se paralizo, sabia muy bien que vendría después—Tenias toda la razón. Has hecho que me enoje.—silencio—Por ahora.. vete. No te cruces frente mio por un rato. Sabes que te llamare, si quisiera que vuelva.

—Lo se.—Kagome no contesto, y Yuri cumplió su orden.

Se recostó contra la pared, guitarra en manos—Me niego a renunciar a ti, Inuyasha. Es difícil aceptarlo, decirlo en voz alta. Pero...—Se que no me salvaras, no esta vez—Ademas, si no se tratan de ti, ninguna estrofa viene a mi mente.

Unas cuantas canciones mas canto. Todas dedicadas a un solo ser. Hoyuelos seguían creándose en toda la habitación. Todas eran poco significante como para crear una verdadera apertura, por la cual le sea permitido escapar. Kagome debía, tenia que renunciar, por esta ocasión de peligro, a Inuyasha. Era la solución, sino Furia tendría el grito de la victoria al final de esta pesadilla.


Los que ya leyeron antes, se darán cuenta de que son los dos últimos capítulos que subí en uno. Bueno, preferí arreglarlo y dejarlo asi. Espero que nos les moleste... Tambien espero, que hayan entendido mas de lo que va la historia. O no.. Nose, ojala que si. Jjeje

.

En cuanto a las canciones, también las cambie...

La primera se llama: King - Lauren Aquilina.

La segunda: Gravity - Coldplay.

.

Espero que le haya gustado y COMENTEN que les pareció o cualquier duda que tenga. Lo que quieran comentar, cualquier cosa, comenten, yo contesto!

En fin! Hasta la próxima!

Besos!

Y cuídense! Así siguen leyendo esta historia! Jejjeje