Cambio de escena: -_-_-_-_-_- (o línea horizontal)

Cambio de narrador: ***********

Flashback

Pensamiento: "..."

Sueño: [...]

Conversación telefónica: {...}


—Entonces... él es tu primo... —dijo la morena mirando fijamente al rubio, quien se encontraba hablando animadamente con su novio.

—¡S-Sí! ¡ES mi primo segundo! ¡Por eso la diferencia de rasgos! —los nervios de la azabache se notaban a kilómetros de distancia y eso exasperaba a la de pelo café.

—Bien, bien, no hace falta que grites, ¡y tranquilízate mujer! ¡Me estás pasando tus nervios con solo mirarte! —su ceño se frunció levemente al ver que su amiga no le hacía el más mínimo caso. Harta de la situación la de gafas tomó a la mestiza de los hombros y comenzó a zarandearla mientras le gritaba «¡Tranquilízate!» una y otra vez.

Por suerte consiguió calmarla, pero al mismo tiempo de tanto sacudirla esta se había mareado. La de ojos azules al estar aturdida por lo que su amiga le había hecho, dio varios pasos hacia atrás y ante su confusión se tropezó con su propio pie y ambas chicas se miraron sorprendidas y pronto la azabache cerró sus párpados con fuerza mientras esperaba el golpe.

Pero este nunca llegó, lo único que sintió fue el cálido y reconfortante tacto de unos fuertes brazos rodeando su figura, sus manos inconscientemente apretaron con fuerza aquellas extremidades sin todavía abrir sus ojos.

—My lady, ya sé que no te quieres separar de mí, pero debes hacerlo si no quieres que vean tus tiernas braguitas de mariquitas~ —la chica esta vez sí abrió su vista sorprendida para mirar al chico, mostrando, así como un vibrante rojo se instalaba en sus mejillas. Ella frunció el ceño y pronto se levantó para apartarse de él y ponerse junto a su amiga con el ceño fruncido pero sus cachetes todavía pintados de carmesí, para en su mente insultar al rubio haciéndole sonreír levemente.

—Bieen... Bueno chicos, ¿nos vamos a tomar un café o a donde sea? Me apetece ir a cualquier sitio —dijo el moreno rodeando con su brazo los hombros del rubio, quien arqueó una de sus cejas, pero simplemente se encogió de hombros y miró con una sonrisa a la azabache quien solo suspiró haciendo que su amiga la tomase del brazo.

—Me parece una excelente idea Nino, conozco una cafetería cercana que está de lujo. ¿Os parece si vamos a esa? —una dulce sonrisa se formó en los labios de la de gafas y así los cuatro se encaminaron hacia aquel café hablando de temas triviales, la gran mayoría del tiempo dos de los presentes se encontraban preguntando diversas cosas al rubio, mientras este respondía con tranquilidad y se burlaba de vez en vez de la azabache. Quien todavía se preguntaba el cómo había llegado a aquello. Todo había pasado tan rápido…


Esa misma mañana la azabache antes de despertar ya sentía que algo la iba a sacar de sus casillas ese día. Su sueño había sido bastante tranquilo, ningún recuerdo ni pesadilla se había presentado en su mente y lo mejor es que había dormido de fábula esa noche, se sentía protegida, se sentía reconfortada, como si nada pudiese perturbarla, simple y llanamente había descansado a la perfección. Ya no tenía sueño, pero se sentía acunada, sentía la calidez de sus sábanas y un aroma muy muy peculiar, era embriagante, era dulce, pero al mismo tiempo muy atrayente.

Mmm~… —susurré removiéndome en mi sitio y pronto al sentir como algo me estaba abrazando, mi ceño se frunció levemente al no saber que era, lentamente fue abriendo sus ojos, y al momento de ver unos labios finos y sentir un aliento a menta y café estamparse contra su rostro, sus párpados se abrieron muy sorprendidos.

Y así, observó de arriba abajo lo que estaba sucediendo en aquel momento nada más despertar. El rubio se encontraba abrazándola de la cintura para pegarla a su cuerpo con un solo brazo, mientras que su mano libre se encontraba en su nuca acariciando con su pulgar la mejilla de la mujer con delicadeza, más bien simplemente apoyándolo en esta. Las manos de la de ojos azules se encontraban rodeando el cuerpo del demonio para abrazarlo y pegarse a él por igual.

—"¡¿C-Cómo ha sucedido esto?!" —se preguntaba la chica mirando una y otra vez los labios del hombre— "¡¿Por qué no dejo de mirarle los labios?!" —se preguntaba la de ojos azules sintiendo como sus mejillas se enrojecían a más no poder, ¿qué demonios le pasaba? ¿Por qué se ponía tan nerviosa por un idiota como aquel demonio?

—"Debo salir de aquí, aunque… se está muy, muy bien… ¡NO! Tengo que librarme de su agarre" —sentenció en su mente la azabache para que lentamente comenzara a girarse y así se quedase apoyando su espalda contra el pecho del rubio. La parte más complicada llegaba ahora, debía salir de entre los brazos, Pero entonces sus ojos se abrieron sorprendidos, más al notar como los fuertes brazos la apresaban con mayor vehemencia, siendo que ahora uno de ellos se encontraba aplastando sus pechos haciendo que ella se sonrojase avergonzada y más al sentir como el rubio le hacía cucharita para que no se moviese— "¿Es una maldita broma?" —pensó la azabache con un tic en una de sus cejas.

La universitaria tomó con fuerza uno de los brazos del hombre e intentó apartarla, pero este hasta dormido tenía el quíntuple de fuerza que ella… ¿En qué estaba pensando al quitarse la cruz esa noche?

No te voy a hacer nada, promesa de demonio

¡Y una mierda! Si hubiese sabido que iba a suceder esto, jamás se habría replanteado el quitársela. Pero eso no fue lo peor, si no que el sentir como el cálido aliento del demonio se estampaba contra su oreja la hacía estremecer, ¡esto no podía ser posible!

Buenos días my purrinces~ —le dijo burlón el chico recién despierto, haciendo que las mejillas de la fémina se tiñesen de un vibrante carmesí y que sus ojos se abriesen completamente sorprendidos. ¡No, no, no!

Buenos días —susurró con un tono monótono que hizo sonreír al rubio puesto que el cuerpo de la chica no demostraba la tranquilidad que su voz había obtenido milagrosamente. Un incómodo silencio se instaló entre ambos, ella no deseaba mirarle, sabía que si lo hacía todo su cuerpo obtendría un rojo todavía más intenso, porque, aunque quisiera negarlo, el demonio recién levantado era estúpidamente sexy.

Eh~ —ronroneó en su oído haciéndola sentir miles de escalofríos, para entonces soltar un pequeño grito al sentir como las manos del rubio se adentraban sin pudor alguno dentro de su pijama— Así no es como deberías estar hablando a tu demonio favorito~ —dijo con un tono burlón mientras la chica sentía como su cuerpo se estremecía levemente por el cálido tacto de las manos y las garras del hombre tras ella.

¿Y cómo quieres que te lo diga? ¡Oh, ya sé! 'Buenos días mi sexy demonio del inframundo que cuando le pida un deseo va a devorar mi alma y mi cuerpo' ¿Mejor? —dijo con un tono sarcástico a la par que giraba su rostro para ver al demonio quien tenía una sonrisa triunfal… ¿A caso no había pillado la maldita indirecta?

Si, así está mucho mejor~ —dijo al momento de ella sentir como apresaba con una de sus manos uno de sus senos haciéndola sonrojar y más cuando él comenzó a acariciar levemente con sus garras su vientre bajo, acercándose en exceso a su ropa interior y por ende a su intimidad.

Gato… aparta la mano de ahí —tomó las muñecas del demonio y milagrosamente consiguió apartarlas de su cuerpo mientras asesinaba con la mirada de reojo al rubio, quien simplemente sonrió y haciendo que la mujer soltase un chillido, los cambió de posición, dejándole a él entre las piernas de la azabache, tomando las muñecas de la misma para ponerlas sobre su cabeza, a la par que su traviesa cola subía por la pierna de la mujer para adentrarse en la ropa e ir acariciando suavemente la nívea piel de la chica, haciendo que ella se sonrojase hasta sus orejas.

Y si no quiero, ¿me vas a obligar querida? —dijo burlón acercando su rostro amenazadoramente al de la azabache, dejando que sus labios se rozasen, que sus alientos se entremezclasen y ambos se estremeciesen y los dos se mirasen fijamente durante un tiempo para que después de ese pequeño lapso ella parpadease y aprovechando la distracción del rubio se lo quitase de encima tirándolo una vez más al suelo haciendo que él soltase un maullido de dolor— ¡Pero joder, no seas tan bruta!

¡Entonces tú no me ataques nada más despertarme idiota! —gritó después de un gran suspiro de alivio, posó su mano en su pecho, notando como su corazón galopaba por las acciones del chico. Joder, no cualquiera se despierta y ya la están intentando atacar sexualmente. Miró de reojo donde estaba el demonio y antes de que pudiese hacer nada, ella tomó la cruz y se la puso haciendo que el rubio fuese una vez más al techo para bufarle por lo que hacía la chica, la azabache suspiró una vez más nada más en aquel día y al momento de escuchar como su teléfono vibraba haciendo que su mirada se desviase hacia el aparato electrónico, para pronto tomarlo entre sus manos y observar que quien le había hablado era Alya.

{Alya: Hey! Tú!

Marinette: Qué ocurre Alya?

Alya: Quieres venir a dar una vuelta con tu abandonada amiga?

Marinette: Abandonada? Pero si quedamos ayer

Alya: Da igual, se siente como una eternidad! Ahora, quiero que vengas porque quiero que quedes con nosotros.

Marinette: Nosotros? Qué quieres que haga, de aguanta velas?

Alya: Noo… podrías traerte a ese misterioso hombre que tanto ocultas

Marinette: No tengo a nadie Alya, cuántas veces debo decírtelo?

Alya: Si, si lo que tú digas. A las once en punto te quiero lista en la puerta de tu casa.

Marinette: Si si. Nos vemos en un rato

Alya: Sii}

Después de terminar la conversación, la azabache suspiró y dejó su móvil sobre la mesita de noche para después afilar su mirada en dirección al rubio quien se tensó por la mirada asesina de la mujer.

Hoy voy a salir. No quiero que al volver hagas alguna de las tuyas —ella sin más comenzó a bajar las escaleras y sin más dirigirse hacia su armario para elegir su ropa. Sin embargo, al sentir un pequeño toquecito en su hombro bufó exasperada y miró de reojo al demonio que no dejaba de tocarle— ¿Qué es lo que quieres Chat Noir? —dijo mirando de reojo al hombre, quien le miró con las orejitas gachas y ojos de cachorrito perdido— No me jodas…

Vamos, estoy siempre encerrado aquí, es demasiado aburrido y no tengo más cosas que hacer que transformarme en gato para que tu madre no me pille cuando sube tu madre —dijo parándose justo al lado de la azabache, quien tomó un tierno conjunto que consistía en un hermoso vestido de tonos rosas, con un bordado de puntitos en el cuello del mismo, al igual que una cinta para ponerse en su cabello. El vestido era ceñido a su cintura gracias a una cinta y de falda suelta. Junto a eso, tomó una rebeca amarilla pastel y unas preciosas sandalias de color rosado— Te quedarían bien estos pendientes —dijo tendiéndole unos de color morado oscuro.

Ella le miró dudosa por unos instantes y después tomó la joyería que el gato tenía en su mano y miró al hombre por unos segundos para después suspirar haciendo que él diese saltitos con una sonrisa.

Está bien pero no me… —antes de que ella acabase la frase observó el lugar donde debería encontrarse el hombre y este no estaba allí. La mujer arqueó una de sus cejas y negó con la cabeza. Ya con las cosas se dirigió al aseo y comenzó a cambiarse, cuando terminó simplemente se maquilló poniéndose el rímel y un pintalabios de tono cereza. Salió de su cuarto y al no ver al demonio por ninguna parte simplemente se encogió de hombros y fue hacia la entrada pues quedaba cinco minutos para que la morena llegase.


La mujer miró la hora en el teléfono y al ver que era la hora a la que había quedado con su amiga supuso que la morena no tardaría demasiado. Pero cuando sintió como le tocaban el hombro rodó sus ojos, pues solo había una persona que hiciese ese maldito gesto para llamar su atención, pero entonces al recordar de quien se trataba abrió sus ojos sorprendida y se giró abruptamente para gritarle al demonio por salir de la casa pero entonces, sus párpados se abrieron todavía más cuando allí no vio al ser mitológico que ella había invocado, si no un atractivo veinteañero lo más seguro de cabellos dorados, ojos verde vida, facciones masculinas y duras y una sonrisa… dios, que sonrisa que poseía aquel hombre, ¡era extremadamente encantadora!

Llevaba puesta una chaqueta de cuero marrón junto a una camisa que se ceñía a su apolínea figura y dejaba con la boca abierta a la azabache, quien al bajar su vista observó los vaqueros azul oscuro ajustados que le quedaban perfectos, junto a unas Vans del mismo color que su chaqueta.

La universitaria simplemente se había quedado sin palabras, sus mejillas habían obtenido un leve tono rosado al ver al hombre sonreírle de aquella forma y al parecer, le estaba hablando, pero ella no atendía… simplemente se había quedado completamente en silencio mientras le observaba.

Vaya purrinces, si tú estás así por esta apariencia debería hacerlo más a menudo~ —dijo burlón haciendo que la chica abriese sus ojos completamente sorprendida. Pues solo había un único ser que utilizaba ese estúpido mote con ella.

¿Chat…Noir? —susurró quedamente la mujer mirando incrédula al rubio frente a ella quien puso una sonrisa ladina en su rostro como usualmente hacía.

Tardaste en darte cuenta pequeña —él negó con la cabeza y asintió— Te has quedado completamente embobada —la mujer sintió como sus mejillas obtenían un notable tono carmín a la par que fruncía su ceño, puesto que no tenía forma de negar aquello— Ohh ma chérie~ deberé hacer esto más a menudo para tenerte así entre mis brazos —susurró burlonamente sobre sus labios, haciendo que la mujer abriese más sus ojos sorprendida al sentir como el hombre la tenía abrazada sin que ella se diese cuenta. Su cara obtuvo un muy pronunciado tono rojo haciendo que él soltase una carcajada y cuando iba a acercarse más para poder besarla y así conseguir "energía" como él le había dicho, la azabache se tensó completamente al escuchar la voz de alguien excesivamente conocida para ella.

¿Marinette? —dijo la incrédula voz de Alya. La mestiza llevó con lentitud su mirada a su amiga y al ver junto a ella a Nino, observó al rubio quien estaba completamente tranquilo y hasta planeaba seguir con lo que estaba haciendo, hasta que ella se separó abruptamente del hombre y se arregló su ropa y cabello nerviosa para mirar a la morena con una sonrisa.

¡H-Hola Alya! ¡Has tardado mucho! ¿¡Dónde te habías metido?! —su tono agitado la delataba un poco al igual que el tono rojo de su rostro el cual no se había quitado todavía no había desaparecido.

Pues… al parecer me estaba metiendo en un momento delicado —dijo ella con una sonrisa burlona, mientras su novio rodeaba sus hombros todavía sorprendido por la anterior escena.

¿¡Qué?! ¡No, no! —dijo negando con las manos a lo que su amiga había dicho, claro que esta no se lo creía en lo más mínimo— Él… él es, mi… ¡mi primo! ¡Sí, mi primo! —todos los presentes incluso el rubio abrieron sus ojos sorprendidos, solo que este un poco menos, en cambio solo sonrió levemente y se puso al lado de la chica, quien se paralizó por unos instantes.

¿Tu primo? —dijeron la pareja al unísono arqueando una de sus cejas por igual sin terminar de creérselo.

¡S-Sí! Este es… este es… ¡Adrien! ¡Este es Adrien! —señaló la azabache al más alto, quien simplemente le miró manteniendo su sonrisa— Él es Adrien Dupain —dijo asintiendo con la cabeza un tanto nerviosa. Pero se tensó más cuando él se acercó a su amiga y tomó la mano de esta para darle un beso en el dorso de la misma.

Es un placer conocerte —se irguió en su lugar y después miró al moreno quien dejó de asesinarle por unos instantes con la mirada— Tú debes ser el novio de la amiga de Marinette.

Exacto, su novio —dijo con el ceño levemente fruncido, pero pronto relajó su expresión cuando el rubio le tendió la mano con una sonrisa amistosa

Encantado de conocerte, soy Adrien el primo de Marinette —dijo volviendo a presentarse una vez más y el moreno al ver que ni en su mirada ni en su comportamiento hubiese indicios de que quisiera quitarle a su chica, el DJ sonrió y pronto apretó de forma amistosa la mano del hombre para después hacer un saludo entre ellos que los dejó sorprendidos a todos por lo bien que le había salido— Jaja, oye, he oído de Mari que tú eres DJ. Seguro que ya habrás creado tu propia música y todo.

El moreno sonrió emocionado y soltando a su pareja rodeó como si fuesen amigos de toda la vida los hombros del rubio para así llevárselo y que estos comenzasen a hablar muy animadamente. Si la morena se había quedado sorprendida, la azabache ya no daba crédito a lo que veía… Ese gato era demasiado listo realmente…

—"Más te vale no cagarla…" —pensó la mujer afilando su mirada en dirección al rubio quien se giró para mirarla de reojo con una ladina sonrisa haciendo que ella se sonrojase levemente y su sangre hirviese mirando al hombre— "¡Y tampoco me leas la mente idiota!" —sentenció en su mente la mujer y después de que la morena y la azabache tuviesen una pequeña conversación y del pequeño contratiempo sucedido con el demonio disfrazado, los cuatro jóvenes se dirigieron a la cafetería que había dicho Alya.

Aunque algo muy interesante estaría por ocurrir en aquella mañana. Y la azabache, no tendría ni la más remota idea de lo que le esperaba…


Bien, bien, bien, ha sido un tiempo desde que actualicé este fic. Pero aquí tenéis el capítulo prometido, con cosas ricolinas graciosas y que explique algunas teorías que algunos/as de vosotros/as se estaban haciendo al respecto. Disfrutad del capítulo y espero que perdonéis mi tardanza, no siempre podré actualizar pronto mis historias y muchas veces me tomo mi tiempo por distintos asuntos personales. De la misma forma, como siempre, espero que lo disfrutéis, ¡nos vemos!

P. capítulo: ¿Cita doble y un encuentro no deseado?

SAYONARA!