Me disculpo a todas quienes esperaban este capítulo y que yo me demoré tanto en subir, la verdad he estado colapsada en trabajo y bueno, así es cuando una trabaja de forma independiente, pero estoy contenta con mi trabajo y me siento super realizada, ahora estoy de vacaciones por una semana debido a las fiestas patrias en Chile, así que como tendré tiempo, espero subir el próximo capítulo en unos cuantos días más solamente ;)

Disclaimer: los personajes que aparecen en este fic pertenecen a Skip Beat de Yoshiki Nakamura y son de su completa autoría, más esta historia pertenece a mi extraña imaginación


Ya había pasado un mes desde el primer encuentro entre Setsu y Ren, y cada vez se habían vuelto más cercanos, se contaban todo, bueno casi todo, a fin de cuentas todos tenemos nuestros secretillos. Ren sentía que Setsu estaba despertando en él sentimientos que pensaba dormidos y es que en cierta medida, su forma de sonreír, que a pesar de tener toda la apariencia de una chica ruda, era muy dulce y su mirada que aun cuando estaba feliz se notaba distante y melancólica, provocaba en el querer protegerla, así como alguna vez pensó que quería proteger a Kyoko toda la vida. Pero los sentimientos se mezclaban en su interior, sentía mucha culpa por querer a alguien más, luego de haber entregado todo su amor a Kyoko. Jamás la olvidaría, pero sabía que necesitaba seguir con su vida.

Ren miraba el calendario con pesadumbre, ya llevaba más de un mes en Londres y pronto su estadía ahí terminaría, no quería separarse de Setsu, pero su retorno a Japón era inminente, necesitaba decirle lo que sentía por ella, necesitaba saber si era correspondido su amor, esta vez no estaba dispuesto a dejar escapar la oportunidad de ser feliz, estaba decidido y si era necesario lucharía contra Dios y contra el destino para conseguirlo.

Setsu despertó esa mañana, se sentía cansada emocionalmente, hacía varias semanas que evitaba ver a Caín, todo el amor que por el sentía se había vuelto en un resentimiento que cada vez crecía más. Si bien Caín había intentado acercarse a ella en reiteradas ocasiones lo único que conseguía era que la rubia le cerrara la puerta de su habitación en las narices. Setsuka se encontraba a menudo con Ren por las tardes y era realmente feliz en esos momentos. Ren era un hombre encantador y sumamente considerado con ella, la pobre Setsuka estaba realmente confundida, por años había estado sumida en aquel amor enfermizo por su hermano, que de antemano estaba destinado a la destrucción, pero del que no podía escapar y ahora aparecía Ren, simplemente él era el hombre perfecto, quizás a su lado podría olvidar todo el sufrimiento que había padecido por amar a su Niisan, pero en realidad, no sabía que sentía Ren por ella y le daba miedo volver a sufrir por un amor no correspondido, se sentía feliz sólo pudiendo estar al lado de Ren y sabía que esos días pronto acabarían.

Setsu se encontraría esa tarde con Ren, sabía que la despedida se avecinaba, así que quería pasar cada minuto que pudiera junto a Ren, quería atesorar cada momento, ya que pronto sólo sería parte de sus recuerdos.

Camino al café donde se encontrarían, divisó una silueta que le resultó familiar, era Caín a quien nuevamente veía junto a la mujer de la vez anterior, ella lo tenía sostenido con fuerza del brazo mientras lo miraba con lujuria, luego de ver esta escena Setsu se sentía devastada, si bien sabía que ella no había significado nada para Caín, que luego de un mes siguiera viéndose con aquella tipeja sólo significaba que tenían algo más serio de lo que él nunca había tenido con ninguna mujer de las tantas que Setsu le había conocido.

Setsu se sentía tan insignificante, tan poca cosa, realmente ella había sido considerada como una más del montón por su aniki o incluso menos que eso, de repente comenzaron a rodar lágrimas por sus mejillas, aun cuando ella ya tenía claro que el amor por su niisan no era correspondido, aun cuando sabía que nunca podrían estar juntos y que estaba intentando olvidar o por lo menos enterrar en su interior, este descubrimiento le dolía en lo más profundo de su ser, luego recordó a Ren, aquel hombre maravilloso que la reconfortó en un momento tan penoso para ella, aquel que la estaba esperando, él no merecía que ella lo dejara plantado, pero necesitaba respirar un poco, tranquilizarse y recomponer su rostro para así poder encontrarse con él.

Al llegar al café Ren notó la tristeza en el rostro de Setsu, y sintió una opresión en el corazón, sabía que por algún motivo que él no sabía, aquella chica no era feliz y eso realmente lo preocupaba. Quería protegerla, pero si se marchaba no podría hacerlo y lo que más lo atormentaba era pensar que si se iba de su lado ella seguiría con esa mirada melancólica que lo angustiaba.

– ¿Setsu, ocurre algo? – preguntó un afligido Ren, Setsu al escucharlo se dio cuenta que su intento por aparentar que todo estaba bien no había servido de nada, ya no podía seguir junto a Caín, no podía respirar el mismo aire que él sin sentir que se asfixiaba, sus ojos se llenaron de lágrimas – por favor Ren, llévame contigo! – fueron las palabras que salieron de su boca. Ren acarició su mejilla y le dio un tierno beso en la frente – no te preocupes más pequeña, prometo que nunca más estarás triste – le susurro mientras juntaba su frente a la de Setsu, ella cerró los ojos – gracias – fue lo único que logró articular.

Una semana después de que aconteciera esta escena, Ren dejaba el país. Se quedó un momento mirando por la ventanilla del avión, pensando en todo lo ocurrido y una leve sonrisa se dibujó en su rostro, tomó la mano de aquella muchacha que dormía en el asiento de al lado, apoyada en su hombro, entrelazó sus dedos y se dispuso a dormir, aún faltaban muchas horas para llegar a Japón.