Notas iniciales:

¡Gracias por seguir leyendo!


Capítulo 6 - La quedada en el MajiBurger, parte 6

- Sobre si fue una época mala... -Akashi tomó la mano de Kou y lo guió de vuelta a su silla, donde cuando los dos se sentaron, le sonrió- Habría sido mucho peor si no hubieras estado tú. Fuiste lo único por lo que no me rendí.

Momoi ya estaba llorando, sintiéndose culpable al igual que varios en la mesa. Todos habían estado tan centrados en sus propios problemas y cosas, que no se habían dado cuenta de lo que sufría Akashi hasta que fue demasiado tarde. El propio Midorima tenía remordimientos al respecto, pues él se había dado cuenta de que había un segundo Akashi desde tiempo antes de que se intercambiaran.

Con manos temblorosas, Kou se agarró a la ropa de su padre y lo abrazó, hundiendo la cabeza en su pecho, reprimiendo las lágrimas. Después de que naciera su hermano menor, muchas veces se había preguntado si su papá ya no lo quería, pero sí que lo quería, casi le acababa de decir que gracias a su existencia pudo sobrellevar todo lo malo.

- ¿Kou-niichan? ¿Estás llorando? -Zia se les había acercado, preocupado al ver así a su hermano mayor.

- Calla, no estoy llorando, yo soy mayor y no lloro. -le respondió en un tono tan caprichoso que algunos rieron, por muy Akashi que fuera, seguía siendo un niño.


- ¡Me aburro! ¡Vamos a jugar! ¡Kira, pase!

El grito de Luka atrajo la atención de todos y cuando lo miraron varios se levantaron de la mesa con intención de detenerlo. Tenía una pelota de baloncesto en las manos, e iba a lanzarlo en dirección a Kira, el cual estaba al lado de la ventana. Si rompía esa ventana, iban a haber un montón de problemas.

- ¡Maldito mocoso! ¡Te he dicho mil veces que no se juega dentro!

Aomine interceptó la pelota, enfadado, y la guardó en su bolsa (que era donde estaba) para luego volver hacia el niño y agarrarlo como antes, como un cachorro.

- ¡Suéltame! ¡Esto es muy aburrido! ¡Déjame hacer pases y one-on-one con Kira! -los gritos y quejas del niño, que se volvía más escandaloso por segundos, causaron varios suspiros.

- Daikicchi, dame a Lukacchi, me encargo. -dijo Kise, caminando hacia él, estaba algo enfadado y Luka lo notó, por lo que dejó que lo agarrara (en brazos) sin protestar- Lukacchi, ¿recuerdas qué pasó la última vez que lanzaste una pelota en casa? -el niño asintió con la cabeza repetidas veces, aterrado por momentos pues aquella vez había roto una lámpara- Entiendo que te aburres, pero ahora es hora de comer y los mayores estamos hablando, ¿puedes aguantar un rato?

El tono calmado y serio de Kise impresionó a algunos, al punto que Kagami no pudo evitar el comentario.

- Kise... Has crecido. Ya no pareces un perro escandaloso.

- ¡Cruel! ¿¡Qué se supone que significa eso, Kagamicchiii!?

- Ah, retiro lo dicho.

- ¡Cruel!

Varios se rieron y otros ignoraron la situación, o más bien se centraron en otra.

- Me pregunto de qué estarán hablando Shaana-chan y Mamoru-chan. -comentó Momoi, mirándolos con una sonrisa dulce, pero se arrepintió de haber hablado porque de un momento a otro ambos niños se levantaron mirándose fijamente y enfadados.

- Shaana-chin, de verdad me irritas, ¿puedes parar con eso?

- ¡Entonces retíralo! No es bueno decir esas cosas de los demás.

- No quiero, qué importa si es lo que pienso de verdad, mi papá siempre me dice que no tengo por qué fingir si no quiero, y yo odio a los inútiles.

- Mamoru-kun, él no es inútil, puede hacerse fuerte si se esfuerza.

- ¿Otra vez con lo del esfuerzo? Es una tontería, el esfuerzo no es nada, es fácilmente aplastable en un partido.

- El esfuerzo siempre da sus frutos, deja de decir eso.

- ¡Los que se esfuerzan siempre pierden ante el talento! ¡Los débiles deberían desaparecer y dejar de jugar para siempre!

Parecían estar hablando de Zia, que jugaba con unos bloques no muy lejos de ellos, ajeno a la discusión.

- Murasakibara, calla a tu hijo o iré a callarle yo mismo. -soltó Kagami, irritado por los comentarios que oía, y recibió en respuesta una mala mirada de Murasakibara.

- Kagami, tu hijo le provocó. -devolvió Atsushi, pero aún así se levantó- Mamoru-chin, Muro-chin lloraría si te oyera decir eso, así que no lo repitas más, ven que tengo más dulces.

Sin estar demasiado de acuerdo con la forma en que Murasakibara lo solucionó (es decir, ¿se porta mal y le das dulces?), Kagami sólo suspiró negando con la cabeza. Nunca podría llevarse bien con este tipo si el tema no era comida.

- Ya le has oído, Himuro-san lloraría si te oyera decir que el esfuerzo no sirve de nada. -le repitió Shaana, con ojos prácticamente en fuego, si bien era inexpresivo como Kuroko, cuando estaba enfadado era peligroso como Kagami. Un pequeño tigre.

Continuará.


Notas finales:

Shaana-chan no es tan calmado como Kuroko UwU Es un amorsh. Si existieran los tigres azules, él sería una cría de ese tipo de tigre(?)

No odiéis las estupideces de Mamoru, tiene esa mentalidad por varias cosas que están pasando en su vida ahora... esperemos que cambie para mejor en un futuro y no se vuelva en un segundo Atsushi... (tampoco es que no hame a Atsushi(?)

Este capítulo ha sido unas 100-200 palabras más largo porque no me agradaba terminarlo tan así(?)

Laurita (Guest) - ¡Gracias por tu review! El primer review... casi lloré hace un rato cuando lo vi, me alegro de que te esté gustando, ya casi termina la "introducción" (serán dos o tres capítulos más de esta quedada hasta el inicio de la historia en sí) por lo que espero que te guste aún más cuando empiece todo.

¡Nos vemos en el capítulo de mañana-!