Invierno en la ciudad de Londres, Inglaterra. 27 de Diciembre.

Caía la nieve. Edgar venía saliendo de su casa e iba camino a la de Eliza. Se sorprendió cuando a mitad de camino sonó su celular (Antichlorobenzene de Rin Kagamine...que no me pertenece). Miro la pantalla del celular. Ponía "Eliza". Preocupado atendió a la llamada.
-¿Eliza?
No hubo respuesta. Sólo un par de sollozos.
-Eliza, ¿Qué pasa?
-Edo...
-Eliza...
-Mi...mi madre...
-¿Qué pasa, Eliza?
-Está en riesgo de muerte!
-¿Qué? ¿Donde te encuentras en este momento?
-En el Hospital Central de Londres!
-Iré enseguida, Eliza.
-Gracias, Edo!
Edgar cortó y se echó a correr, cambiando el rumbo hacia el Hospital Central. Una vez ahí se encontró a Eliza, vestida con un hermoso vestido blanco, botas del mismo color y una capa del mismo color, con su estuche de violín al hombro. Su rostro estaba lleno de lágrimas y tenía los ojos llorosos.
-Eliza!
La rubia miró a Edgar.
-Edo...
-Cuéntame que pasa.
-Mi madre tiene una enfermedad muy grave al corazón. Fue sometida a un tratamiento y a una operación, pero sólo consiguió agravarse...ahora los médicos dicen que es casi imposible mantenerla a salvo.
-Ya veo...- Él le acarició la mejilla a la chica, quien se sonrojó a más no poder.- Eliza, yo estoy contigo, lo prometo.- Edgar aferró a la chica a él y se acercó peligrosamente a la cara de Eliza. Pero sólo le besó la frente y la abrazó fuertemente.
-Edo...- Eliza sentía un calor muy agradable en su pecho. "Lo amo...pero él seguro no me corresponde..." Pensaba Eliza.
Una enfermera miró a Eliza.
-¿Tu eres la hija de Elizabeth Forest?
-Si.- Respondió Eliza.
-Será mejor que pases a verla. Está empeorando...
Eliza se sorprendió, y a petición suya Edgar y ella subieron hasta el cuarto de la madre de Eliza. Era una mujer morena de ojos azules, se veía joven, pero la debilidad la enflaquecía más y la debilitaba, haciéndola parecer de más edad.
-Que bella es tu madre...y muy joven...- Le susurró Edgar.
-Si. Ella tiene apenas 35 años de edad. Mi padre murió el año pasado de leucemia crónica. Así que somos sólo Luna, ella y yo. Aunque tengo una hermana mayor, llamada Beth, pero está en Francia, completando sus estudios.- Le devolvió el susurro Eliza.
-Eli...za...- Murmuró la mujer. Eliza le sujetó la mano con sus dos manos. En comparación con las de Eliza, Elizabeth tenía las manos frias como las de un muerto.
-Resiste, mamá...te lo ruego...- Eliza comenzó a llorar mientras miraba a su madre.
-Eliza...tu fuiste mi hija predilecta. Te pagué clases de piano, violín y flauta traversa para que fueras una hermosa mujer cuando crezcas. Pídele perdón a Luna de mi parte por eso y dile a Beth que la quiero mucho...Perdóname, hija...si fui muy severa contigo...ahora puedes seguir el camino que quieras en tu vida...Tu...eres Edgar, ¿verdad?- Preguntó Elizabeth mirando al peliazul que se encontraba al lado de Eliza.
-Así es, señorita Elizabeth.- Dijo Edgar.
-Cuida a mi hija, Edgar. Ahora la responsabilidad de cuidar a mi hija recae sobre tus hombros...Cuida a Eliza...porque yo la quiero mucho...- Dijo Elizabeth.
-Mamá...por favor...no te mueras...- Rogó Eliza con los ojos llenos de lágrimas.
-Adios...Eliza...- Y la madre de Eliza dejó de existir.
-NO! MAMÁ!- Eliza estaba desconsolada y se echó a llorar en el hombro de Edgar quien la abrazó tiernamente.
-Eliza...yo estaré contigo. Lo prometo.


Volví, por Gotheads, Terumi y tres bendito!

Y si, quería ver a Eli sufriendo! Ok?

Y no soy cruel o3o

Como sea.

Sayos!