Disclaimer: Todos los personajes son de Stephenie Meyer (todos menos Shirley que es mío)

¿Qué haría yo sin ti?

Capitulo 7:

Pov Sulpicia:

Ya había pasado una semana desde que Shirley se convirtió en Vulturi y en vampira. La pequeña era más hermosa ahora que cuando era humana, y estaba total e irrevocablemente enamorada de Alec. Me alegraba saber eso, que mi hija sería feliz; ¿Y quién mejor que Alec para cumplir ese cometido?

-Buenos días, mi vida.-me saludó Aro entrando por la puerta de nuestro dormitorio.

-Son buenos, sin duda.-sonreí de medio lado.

Aro se acercó a mí, que estaba apoyada en el balcón que daba a la plazoleta cubierta del palacio, en la que entrenaba la guardia. Miré a mi esposo. Oh, nunca me cansaré de decir esa palabra. Pasé mi mano por su cintura y lo acerqué más a mí. Él sonrió.

-¿Qué tal os encontráis hoy, bella dama?-me preguntó él sonriente y con un brillo de diversión en sus ojos.

- Me encuentro mucho mejor desde que estáis aquí a mi lado, mi señor.-le contesté y dejé que me abrazara por detrás.

-Es un honor, amada mía.-me besó en la mejilla- Disculpe mi descortesía; me llamo Aro Vulturi y soy vuestro esposo.-me besó la mano.

-Un placer, esposo mío.-le sonreí- Mi nombre es Sulpicia Vulturi y soy la señorita que más os ama en el mundo, mi señor.

-Oh, es todo un alivio escuchar dichas palabras salir de vuestros deliciosos labios. ¿Podría tener el honor de besarlos, esposa mía?

-Para eso no necesitáis permiso, esposo. Todo lo mío es vuestro. Por supuesto que os concedo el honor.

Aro hizo una reverencia. Después de aquel extraño juego, me besó apasionadamente en los labios.

-Mi señor,-dije aún pegada a sus labios-¿No cree que mi padre se enfade si llega a saber que me estáis seduciendo descaradamente?

-Podría jurar que en este mismo instante, vuestro padre se está revolviendo en su tumba, querida.

-Que lo haga.

-¡Brindemos!-propuso Aro alegremente y yo reí ante su emoción.

Sacó un par de copas de un armarito y vertió en ellas vino con sangre. Una mezcla deliciosa, no lo pongo en duda.

-Por el maravilloso joven que me miró en aquella fiesta e hizo que me ruborizara al instante.-brindé.

-Por aquella hermosa dama que aceptó casarse conmigo a pesar de saber que soy un asesino... ¡Chin-chin!-brindamos los dos.

-Te amo. Más que a nada en el mundo.-le dije- No lo olvides.

-Yo también te amo. Eres la razón de mi existencia, la razón por la cual soy feliz y no me dejo amargar por el poder.-me contestó él.

Dejé mi copa a un lado y enredé mis manos por su cuello para luego besar sus labios. Aro… MI ARO… Volvía a ser mío… Nada me separaría de él, logramos vencer a la muerte, podremos vencer a lo demás. Después de todo, él sí que era la razón de mi existencia. Lo amaba tanto… Y lo sigo haciendo aún.

-Lo sé, mi amor, lo sé.-me dijo él, que estaba escuchando mis pensamientos- Nunca pongas en duda que yo te amo igual o más de lo que tú me amas a mí… A pesar de que no te lo demuestre muy a menudo, me importas demasiado. Eres perfecta. Hermosa, inteligente, amable, de carácter, maternal y una gran esposa. Te amo, mi vida.

Abracé a Aro con todas mis fuerzas y con un sollozo de emoción llegué a preguntarle:

-Aro… ¿Qué haría yo sin ti?

Fin

¡Hola lectoras! Este es el último capítulo. Si, lo sé… es cortito, pero bonito también ¿no?

Awww… *sniff* espero que os gustara el gran pero corto final… la verdad no tenía mucha inspiración en este momento, pero al menos creo que he acabado el fic de una bonita manera ^^

Porfa, dejadme un review. Así seré feliz al estilo Alice! xD

Besos =)