Hola, otra vez!
Este capítulo es dedicado a Ady (Ady Mellark) que cumplió años el pasado 3 de Noviembre! Un pequeño regalo bastante atrasado, Ady! Gracias por leerme!
Otro pequeño detalle, este capítulo vuelve a ser desde el POV de Katniss y veremos lo que pasó en el D12 en el capítulo pasado , ahora sí, a leer!
Los Juegos del Hambre y su continuación son de Suzanne Collins, no míos yo solo quise alargar el final.
Lo extraño. Creo que no lo había notado antes porque sabía que en algún punto llegaría al menos una mercancía de su parte, pero ahora que lleva dos días de retraso caigo en la cuenta de lo mucho que he pensado en él, de que todo lo que hago, ya sea la caza, la enseñanza de la caza, las reconstrucciones o incluso la comida (que he dejado de cocinar y lo ha comenzado a hacer Sae ya que realmente mi comida rayaba en lo insípido) me recuerda inevitablemente a él.
Las noches han sido lo peor de todo, al grado de que los primeros dos días preferí pasarme en vela las horas releyendo el libro de mi familia para las clases que les doy a los del 12 cuando hacemos recolección. El tercer día estaba tan cansada que a la mitad de una recolección, me apoyé en un árbol y me quedé dormida. Sé por Delly y por Thom que en un principio no lo notaron, pero cuando empecé a gritar en sueños fue cuando me despertaron, incluso estando tan cansada no puedo evitar las pesadillas.
Para la cuarta noche, sin pensarlo realmente seguí mi instinto hasta su casa, específicamente su cama, me acurruqué en sus sábanas con olor a canela y galletas, hundí mi nariz en su almohada hasta que el sol me indicó que había logrado dormir unas horas, inquietas pero seguidas. Sin embargo con el día de hoy ya se cumplen los 9 días y su cama está comenzando a tener un olor más parecido al mío que al suyo, por lo que vuelvo a mi casa desde la madrugada un poco nerviosa ante el hecho de no saber nada de él o su retraso.
Tiemblo de frío y cansancio, pero no me molesto en taparme ya que no tengo con que, al llegar a mi casa, vacía casi sin vida noto que jamás la he conocido por completo, por lo que comienzo a abrir puertas sin sentido. Pero mi cuerpo reacciona al ver su puerta. ¿Desde cuándo ella no ha pisado su recamara? Sin pensarlo mucho, abro y puedo percibir como de golpe su olor.
Es de color beige, tiene notas pegadas en la pared, una combinación de plantas medicinales, dibujos de Peeta que me hacen sonreír mucho ya que es ella pero personificada en un pato junto a él personificado como un pan tostado; también hay recetas de galletas, ropa tirada y una cama deshecha. Al ver el desorden, no muy dado en mi hermana, entiendo que la última vez que estuvo aquí fue al escapar del fuego del Capitolio.
Comienzo a acomodar las cosas cuando encuentro algo bajo su almohada, es una pequeña libreta que había comprado papá en el Quemador a cambio de una ardilla, yo la usé primero por lo que puedo reconocer mi propia letra danzando en los renglones, escribiendo acerca del tonto carbón que nos enseñaban en la escuela. Paso las hojas hasta que encuentro su letra, es mucho más redonda, delicada y tierna pero ella no habla del carbón o sus cualidades, por lo que empiezo a leer con más curiosidad que antes.
Querido Diario:
Mañana es el día de la cosecha, así que supongo será la última vez que escriba en esta libreta, logrando así tres ¡Qué emoción! Pero también que terror… me gustaría jamás pasar de este día, ¿sabes? Me gustaría que papá estuviera aquí, que Katniss quisiera a Buttercup y que mamá no estuviese tan triste. Pero principalmente me gustaría no tener la sensación de que mañana mi nombre saldrá elegido. Será la primera vez que esté en una Cosecha y Kat se ha asegurado de que mi nombre solo esté una vez en esa urna, sin embargo tengo miedo, tengo mucho miedo. Si saliera elegida, sé que no podría, antes los curaría, antes me moriría de hambre, jamás he sido buena cazando. Sé que Katniss sí podría, ella es todo lo que yo no, la admiro tanto.
Ella está a mi lado, soñando con algo que parece molestarla ya que frunce un poco el ceño, o también puede ser que le moleste que no esté a su lado dentro de la cama dándole calor, como ella siempre dice que hago. Pero es que no lo pude evitar, tuve la pesadilla que he tenido desde mi cumpleaños y mañana es el día. Con mucha suerte y son solo sueños.
Buttercup me ha empezado a reclamar que no estoy en cama, por lo que mejor me despido. Por favor Diario, reza porque no vaya a los Juegos.
Patito.
Noto que estoy llorando porque una de mis lágrimas caen en las hojas ¿Cómo es posible que jamás me enterara que Prim llevaba un diario? Aunque cada vez que lo pienso más, posee lógica por que siempre me pedía mis libretasincluso cuando no había escuela. Su manera cálida y sencilla de narrar sus miedos me hizo poder verla otra vez frente de mí, con esa colita de pato y esas manitas aferrándose a las mías.
Sin dudarlo comienzo a buscar los otros libros, encontrando los anteriores, en los que ella todavía era una pequeña niña inocente que su mayor preocupación era estar explotando a Lady al quitarle "tanta" leche a la semana, por lo cual sonrió con nostalgia. Sigo buscando y encuentro al bendito gato del cual tanto ella habla, está enroscado en una de sus blusas desgastadas y maúlla al notar mi presencia.
-También la extrañas, ¿verdad?- veo como me ignora y vuelve a hundir su cara chata en la tela rosada y me veo a mi misma enroscada en las sábanas de Peeta. Para espantar ese pensamiento sigo buscando los diarios encontrando al fin el que realmente buscaba: mientras yo estaba en los Juegos.
Está bien, he vuelto. Pero simplemente se me figura estúpido decirte "Querido" cuando estoy resentida contigo. Mi madre no ha parado de decirme que no es culpa de nadie y mucho menos tuya Diario, pero no puedo evitar pensar en cómo mi hermana estará en una arena mortífera cuando te pedí que así no sucediera.
Sonrío al ver su manera tan sencilla de culpar a cualquier cosa excepto a los seres vivientes. Sé que si ella estuviera aquí conmigo le diría "Patito, lo lamento pero el Diario es inocente, tú le pediste no ir a los Juegos, nunca dijiste que yo no lo hiciera". Sin embargo no está conmigo y el dolor es tan grande al pensar eso que solo puedo seguir leyendo.
Así que no te diré querido por un rato, pero sinceramente te he extrañado. Sin Katniss aquí, mi madre se ha vuelto un poco loca, llevamos apenas tres días y las dos ardillas que siempre guardábamos ya han volado, por lo que he explotado un poco a Lady, ido al Quemador (¡Qué experiencia aquella, eh!) y la gente muy amablemente me ha dado caldo de algún tipo de carne para mí y para mi madre, creo que ella se llama Sae. Pero lo más interesante es que al salir, me he topado con el Señor Mellark, es la persona más tierna…. Bueno, no, ese es Peeta, pero ¿de alguien tuvo que salir tanta ternura, no lo crees? El punto es que salió y lo vi mucho más flaco, ojeroso incluso y me dio una muy buena dotación de pan. No hice más que abrazarlo y rompió a llorar. Pasaron como dos horas, hasta que dejó de hacerlo, solo le puede decir lo maravilloso que es su hijo, porque no, no podía decirle que lo quería de regreso aunque así sea, porque si él estuviera aquí, significaría que Katniss no… y eso simplemente no puede pasar.
Hoja con hoja leo los pensamientos de mi hermana, de mi patito que me abrazaba por las noches y me hacía la promesa de tener un mañana mucho mejor, más amable. Puedo leer cómo mamá le enseña a curar de manera más profunda y me sorprendo mucho al notar que ella pide aprender a curar las heridas que Peeta y yo tenemos en la arena. También noto lo poco que menciona a Gale, pero explica que él ha iniciado a estar en las minas desde ese momento, pero que nunca las ha dejado sin caza en la mesa.
Palabra por palabra la veo convertirse en la gran mujer en cuerpo pequeño que fue. En un principio leo su emoción al verme arder en el desfile, en la entrevista con Caesar, como le emociona que el Capitolio sepa su nombre; sin embargo después veo su preocupación por qué yo no encontraba agua, por las heridas, la emboscada, su duda por Peeta diciendo textualmente "pero si es la persona más linda y más enamorada de mi hermana ¿por qué haría eso? Seguramente hay gato encerrado" haciéndome reír, ya que eso me confirma que todo el distrito lo sabía, menos yo.
Puedo notar su emoción al escuchar la regla de que dos podrán ganar ya que al parecer Peeta significaba para ella alguien importante. Leo su tristeza ante la pérdida de Rue y casi puedo jurar que lloró. También logro notar su confusión pero alivio al verme ser parte del acto de enamorada diciendo "Ay, Katniss eres la peor mentirosa que alguien se pueda topar… y es por eso que estoy tan segura de que lo quieres."
Leer esto me quiebra en miles de pedacitos, es como tenerla pero jamás poder hablar con ella o abrazarla. Preguntarle cómo hizo que Lady pudiera dar tanta leche, o si le gustaría que un festival fuera llamado en su nombre, o si le gustaría el hecho de que en verdad me comenzara a enamorar de "la persona más linda y más enamorada de mí". Sin embargo el párrafo que más curiosidad me causa es el siguiente:
Lo ha logrado. Jamás dude que pudiera, pero no puedo negar que nada será lo mismo. Yo solo quiero tener a mi hermana de vuelta.
¿Alguna vez regresé? Eso me hace recordar una vez más a Peeta y su único deseo antes de entrar a los Juegos: seguir siendo él mismo… y aunque en esencia sigue siendo el chico del pan, el Capitolio logró jugar con su mente. Por lo que pienso hacer hasta lo imposible para enmendar eso.
No sé cuánto tiempo llevo de esta manera, leyendo y leyendo anécdotas de mi hermana antes de los Juegos, llenas de inocencia que toda niña debe de poseer. En un principio no reacciono cuando escucho los golpes en la puerta, pero Buttercup me hace el favor de arañarme como diciendo "ve a atender, humana, estoy tratando de dormir" por lo que le termino bufando pero salgo a ver quién es.
-¿Thom?- realmente no necesitaba preguntar, pero me sorprendió, cazamos hasta mañana.
-Hola, Katniss. Oye mira, la verdad es que me da pena, pero creo que mañana no podré…
-¿Qué pasa?
-Duc se accidentó hoy en las minas, entonces se quedan sin un hombre, por lo que lo cubriré.
-¿Accidente en las minas? ¿Está bien? ¿Quién lo atiende?- es la primera vez que noto la ausencia de mi madre para el D12, no tenemos médico.
-No fue grabe, simplemente él pisó mal por lo que cayó y se fracturó pero no podrá ir mañana, lo atiende su esposa, al parecer no es la primera vez que le sucede esto a Duc- se rasca la cabeza y ríe un poco, yo sigo un poco entumecida por los Diarios, por lo que solo asiento.
-¿Y si vamos ahora?
-¿Ahora? Pensé que solo cazabas en la madrugada
-Es lo más recomendable, pero también afectaba el hecho de que los Agentes de la Paz entre más tarde, más te cachaban, también la comida no llegaba, eran muchas cosas, pero el bosque sigue ahí.
Veo la duda en sus ojos y yo misma llego a dudar de mi decisión, sin embargo sé que necesito salir de estas paredes, olvidar por un rato que no pude salvar a mi hermana pequeña, necesito sentirme en casa. Sé que aun sin él yo iré. Termina asintiendo pero bromea:
-Más vale que no me pase nada, Everdeen, no podemos darnos el lujo de dos hombres menos en las minas.- Sonrío y noto que extraño eso, una confianza, un reto, un compañero.
El camino es increíblemente cómodo, él hablando de como las minas van mejorando, que gracias a la destrucción, se logra ahora ir más a fondo y tener más recursos, lo cual me anima bastante. Nuestra plática es bastante amena, sin embargo yo la definiría más como superficial. Me recuerda un poco a Gale al momento de entrar al bosque, ya que su expresión cambia, su actitud se vuelve más alerta, pero le sigue faltando experiencia. Frunce el ceño cada vez que, por más que pisa por donde yo, él hace quebrar las ramas, lo cual suena tal concierto a comparación de mis pasos.
Le sonrío un poco, me hinco y le invito a hacer lo mismo para que podamos poner trampas para conejo cuando lo veo tragar en seco. Algo en su cuerpo me dice que detrás de mí hay algo bastante autoritario, por lo que al voltear lo hago de la manera más tranquila que puedo, encontrándome algo que no había visto desde mis primeras andadas por aquí: un oso.
Mi cuerpo reacciona tensándose, alertando cada célula de mi cuerpo ante la inminente amenaza que la proximidad del mamífero me presenta, aun cuando él no se ha dado cuenta. Por instinto busco mi arco y flechas, notando mi espalda vacía no solo significando que mi vida está en riesgo, sino que la de Thom también, me gustaría creer que tenemos una oportunidad de escapar sin ser vistos, pero sin armas y el ruido que crean los pies de mi compañero, no lo veo como opción. Mi instinto me dice lo que años atrás me gritó: corre.
-Thom, lentamente aléjate del camino. – escucho perfectamente como él se mueve, llamando también la atención de mi depredador. Maldigo entre dientes, mientras veo como poco a poco se va acercando. Sin pensarlo más, corro.
Años atrás, fui perseguida por un lince, era buena compañía pero lo terminé matando. Eso fue cuando ya estaba en compañía de Gale, pero un oso, eso fue estando al lado de mi padre. Él me tomó en brazos empezando a correr con una velocidad que yo le creía imposible, en forma de zigzag guio al animal a una pendiente empinada, donde cayó y nos libramos de él. No regresamos hasta después de un largo tiempo. En ese momento no sentí miedo en absoluto, sin embargo ahora que el escenario es teóricamente el mismo (nieve, bosque y botas desgastadas) siento un pánico inundarme, porque sé que esto no es un muto, esta no es una arena, es real y estoy sola.
Mi nombre es Katniss Everdeen, nací en el Distrito 12, el cual fue destruido por el Capitolio. Tengo casi dieciocho años, he vivido y sobrevivido a dos Juegos del Hambre, donde debí morir junto con Peeta Mellark, el panadero que fue secuestrado por Snow, cree que soy un muto, se robó mi corazón y está por los distritos convenciendo al mundo de que no soy peligrosa, mientras él mismo convence a su cabeza. ¿Por qué no he muerto?
Mi bota resbala en un descuido, por lo que comienzo a rodar y rodar, sintiendo un frío escalofriante, mientras que el rugido que escucho me recuerda que tengo todas las de perder, por lo que mi mente comienza, sin permiso alguno de mi parte a recordar mis últimas interacciones con las personas que amo. Veo a Rue en mi regazo, llorando y disfrutando de las notas que canto; veo los ojos de Cato intensos pidiéndome que lo mate; veo a Finnick sonriendo, aceptando que me vaya; veo a Prim, gritando mi nombre… entonces lo recuerdo: recuerdo cuando lo vi morir frente mío después de haber golpeado el campo de fuerza, su corazón había dejado de latir, estaba fuera de mi alcance. Tantas muertes a mi alrededor. Las bayas, las flechas, las arenas, las bombas, los paracaídas. ¿Por qué no he muerto? No lo sé, pero sé que si he logrado sobrevivir todo eso, no dejaré que un oso, que no pudo conmigo siendo una pequeña niña, pueda ahora.
Ruedo una vez más, esta vez queriendo hacerlo, tomo una piedra dispuesta a luchar, a luchar para poder cambiar ese último recuerdo horrible que se junta con el último momento de convivencia que tuve con Peeta (donde le grito que se largue), tomando la decisión de arriesgar todo por un instante más con él, un beso más.
Sin darme tiempo a más, veo como el mamífero se alza para atacarme, quedando encima de mí, mientras la roca en mi mano golpea su hocico con todas las fuerzas que me quedan, logrando que se retuerza del dolor dejándome en libertad por unos segundos, veo su furia en sus iris, puedo jurar que mi corazón ha comenzado a latir rápidamente como deseando que lo que estoy viviendo, no sea verdad. Cierro los ojos para en acto reflejo, sin embargo no siento el impacto llegar al instante con la fuerza esperada, sino lentamente y a peso muerto. El oso está muerto.
Me inmoviliza su peso, aplastando mis costillas e impidiéndome respirar, comienzo a empujar y noto la ayuda que al parecer Thom me está ofreciendo. Cuando tengo el campo de visión libre lo primero que veo es el rostro Johanna, la última persona que deseo ver cerca.
-¿En verdad ibas a dejar que un animal te matara? Snow hubiera sido más divertido.
No me ayuda a levantarme, lo cual agradezco internamente, pero al asegurarse que puedo ponerme en pie, toma su hacha manchada de sangre y se va.
-¡Gracias, Señorita!- sin poder evitarlo, al ver a Thom con hacer ese gesto yo hago una mueca a lo que responde- Lo siento, Katniss, pero yo no te podía ayudar, ella sí.
-Vamos por mi arco, jamás me separaré de él otra vez.
-¿Y qué hacemos con el oso?
-Pues al parecer tendremos visitas pronto, así que me parece algo de muy buena suerte que nos hayamos encontrado algo tan grande ¿ves? Algunas veces la suerte sí está de nuestro lado. – mi sarcasmo es notable, pero él se ríe.
Es toda una hazaña, pero lo logramos. En el D12 ya se ha corrido la voz y apenas lo hemos tocado, suspiro para mis adentros. Vamos con Sae, la cual salta de alegría como niña con juguete nuevo mientras que yo me despido yendo hacía casa ya que un pensamiento simplemente no me ha dejado en paz desde que vi mi vida a punto de acabar: Peeta.
No termino de entender lo que estoy haciendo cuando escucho su voz distraida:
-Hola, Jo- ¿Jo? ¿Johanna? ¿Esperaba su llamada? De repente siento mi cabeza hervir de ira ¿ira?.
-¿Peeta?- Es lo único que me atrevo a decir.
-¿Katniss?- No, Snow… ¿Qué le pasa?
-Perdón, no sabía que esperabas la llamada de ella.- No puedo evitar sonar golpeada, enojada, como definitivamente estoy.
-No, no, ni al caso, Kat-tniss- su manera de llamarme y ponerse nervioso me hace sonreír y recordar el porqué de mi llamada- cuéntame, ¿no se ha desnudado en tus clases?- pero él no se ayuda en lo más mínimo ¿Por qué no puede dejar de hablar de la descerebrada?
-Así que eso es lo que quieres que haga ¿verdad? Verla desnuda- sin poder evitarlo, le recrimino.
-Katniss, no quiero verla desnuda y en todo caso no me serviría de nada que se desnudara, estoy en otro Distrito ¿lo recuerdas?- aunque él se ríe, a mí me recuerda el temor que sentí.
-¿Crees que no recuerdo ese pequeño detalle?- Recuerdo la imagen de Buttercup hecho bola en la ropa de mi hermana. Mi voz es una combinación de nostalgia, dolor y miedo.
-Tranquila, preciosa, iré pronto a casa. De hecho hoy mandé el tren para el Doce ¿recíbelo bien, te parece?- al escuchar que me llama preciosa, no puedo evitar el puchero ¿por qué no está aquí para decírmelo a la cara?
-¿Y cuándo te subes tú al tren?- al parecer él no esperaba eso o ¿No quiere regresar? Ese pensamiento me aterra por lo que pregunto- ¿Peeta, sigues ahí?
-Sí, aquí estoy. ¿Qué tal la enseñanza de caza?- el miedo me inunde ante el cambio de tema que él hace, pero no lo dejo notar y respondo.
-Tienen una pésima puntería. Creo que hasta tú tienes un mejor brazo- se ríe y eso me relaja, permitiéndome soltarme hasta hablar con él por una hora o más, desde su pésima puntería hasta demonios y semillas ¿Por qué hablamos de eso? No lo sé, pero prefiero mil veces reír abiertamente que tener un "lárgate" como último recuerdo. No puedo aguantar ese pensamiento y pregunto:
-Peeta… ¿Estás enojado conmigo?-
-¿Por tu berrinche al irme?- "No fue un berrinche" pienso, pero no digo- No, Katniss, realmente estar enojado contigo me es imposible, te extraño demasiado como para que eso suceda.
Al escuchar eso, me lleno de esperanza y valor para decir lo siguiente:
-Yo también te extraño, Peeta.-él guarda silencio, por lo que me apuro a añadir:- así que tienes que venir pronto.-podría decirse que terminé ordenándole lo último, pero la intensión es lo importante. Cuelgo.
Inmediatamente después de que lo hago, me arrepiento. No solo lo extraño, sino que también necesito datos del tren que mandó ¿Será como recibir paracaídas de Haymitch en la arena? ¿Seré capaz de averiguar el mensaje?
Tarda un día más en llegar el tren, por lo que en esas veinticuatro horas yo me dedico completamente a la remodelación de la panadería, hasta que Delly llega corriendo, sin aliento diciendo una sola palabra:
-¡TRE—EN!
Olvido todo, corro sin descanso, llamando la atención del Distrito, por lo que cuando las puertas se abren, alrededor de 30 personas estamos esperando. Lo primero que veo es como dos niños bajan un poco temerosos y no necesito preguntar pues en sus caras está la cara de la pequeña que me visita en las noches sin falta. Es la familia de Rue.
Una señora joven, que reconozco de mi Gira de la Victoria se acerca a mí con lágrimas en los ojos, me extiende su mano, donde lleva una carta y dice:
-Gracias.
Tomo la carta, leyendo mi nombre escrito con la caligrafía de Peeta. Suspiro. Alzo la vista y veo como un promedio de 14 personas bajan del tren con cajas que puedo apostar son semillas o herramientas para trabajar. Antes de que pueda decir algo, escucho:
-Bienvenidos a su nuevo hogar.- es Delly, igual de diplomática que su mejor amigo de la infancia. Le sonrío a manera de agradecimiento, no soy buena con las palabras. Ella toma el liderazgo y los guía hasta la Aldea de los Vencedores, donde hemos arreglado unas casas para su estancia. Cuando pasan junto de mí la familia de Rue escucho perfectamente como uno de sus pequeños hermanos silba las cuatro notas que mi pequeña Sinsajo me enseñó. En un principio no noto que las lágrimas están cayendo, pero cuando las noto las limpió de una manera un tanto ruda. Noto los brazos de una madre alrededor de mi cuello, muchos brazos de unos hijos y hermanos alrededor de mis piernas y sonrío. Ellos están en casa.
La carta dice:
Katniss:
No soy Haymitch y no pienso como tú, por lo que enviarte mensajes por medio de espitas o estofados de cordero no se me da. Pero soy Peeta Mellark y como buen panadero y pintor te mando algo que simplemente no se ha logrado salir de mi cabeza desde que regresé a casa, la cual extraño horrores.
Solo once distritos más, espero once semanas más y ahí estaré. Por lo mientras estaría bastante lindo seguir llamándonos para decidir si el Monstruo del Lago Ness existe o no. Por cierto, aquí en el D10 (sí, ya estaré ahí cuando tú leas esto) hay una leyenda de un monstruo vaca o algo por el estilo ¡Ya tenemos tema de conversación! Espero que el tren sirva de ayuda, Sean por aquí (un tipo de lo más agradable, pero que te exasperaría a ti, preciosa) se ha puesto pesado y no he podido ayudar más.
Saludos a la familia de Rue. Perdón por no mencionarlo en la llamada, no me pareció correcto. La familia de Tresh se quiere unir al Doce igual, pero primero quieren despedirse, les dije que llegaran cuando quisieran, no las olvides.
Johanna me comentó algo de un accidente ¿Necesitan médicos?
Con amor,
Peeta.
Definitivamente lo extraño ¿Cómo podré con 10 semanas más?
Sinceramente, no lo sé. La primera semana pasa mientras que los foráneos se comienzan a acostumbrar al clima, la comida y nuestra nueva tradición de hacerlo juntos. Nos explicaron que la mayoría de las semillas que trajeron con este clima jamás florecerán, por lo que están creando algo que llaman Invernadero. No termino de entender a lo que se refieren pero ya lo están haciendo.
Johanna ha viajado al Nuevo Capitolio ya que allí es donde se puede bañar de manera más tranquila, con doctores cerca y un método extraño, del cual no me ha hablado. Al irse, le he ofrecido una disculpa, su respuesta fue un simple "regreso en dos semanas, descerebrada, con suerte y veo a Peeta" lo cual me ha vuelto a enojar ¿Por qué ella puede verlo y yo no? Pero lo he dejado pasar.
Las llamas con Peeta son cada vez más largas y frecuentes. No solo me cuenta de los Distritos o sus días, sino que también me escucha parlotear de los planes que han estado haciendo por aquí. El incidente del oso lo he reducido a: hemos tenido suerte con las presas, pero planeo dejar los bosques por una semana, en lo que todo se calma; también de mis visitas tan inútiles al Doctor, él sigue insistiendo en que asista, según él mandará un doctor "de verdad" cuando pueda. Esa semana ya ha pasado y también ha vuelto a llegar un tren, pero esta vez con vacas, gallinas, puercos, ovejas, cabras y gansos. No necesito leer la carta para entender el mensaje, por lo que corro y toco a su casa.
-¡Abre ya, Haymitch!- al no obtener respuesta entro dándome cuenta de que Hazelle ha dejado el puesto, aunque creo que se debe más a la guerra que al gusto de no trabajar, por lo que tomo nota mental de pedirle a alguien que tome el empleo.
-Haymitch, más te vale que dejes de tomar
-¿Y desde cuando los patos le tiran a las escopetas, preciosa?- dice con una sonrisa socarrona.
-Desde que las escopetas crían gansos. –mi sonrisa se ensancha cuando su cara pasa de la interrogación a la incredulidad.
Peeta, desde lejos no solo ha logrado levantar las ruinas, sino que a todos nosotros con ellas.
No tengo perdón de Dios... Perdonen a la novata de Universidad que está pasando por sus primeros finales y termina durmiendo unas dos horas u.u Espero en verdad que les haya gustado el capi, la verdad es que ya nos estamos acercando a lo intenso, o al menos eso siento yo... Jojo Yo solo digo que mantengan los ojos en Jo jajajaja y en Peeta. (Copelia, le has atinado jajaja, Felicidades!)
Los quiero! GRACIAS porque jamás había tenido tantos lectores ni tantos reviews, me hacen los días enteros, muchísimas gracias! :D Si gustan seguir contribuyendo, el botón de "review" hacen que mis desvelos sean felices jajaja
Besos!
Nina.
