Kaede rukawa había vuelto a shohoku después de haber estado un mes con el equipo nacional.
Ciertamente estaba distinto.
Por algún motivo su libido estaba encendido pero en su mente hanamichi Sakuragui era el que lo encendía.
Se consideraba idiota por eso.
No supo en que momento había dejado de pensar en él como su único amigo a pensar en el como su futura pareja...
Si estaba delirando, pero no podía evitar hacerlo.
Y es que durante ese mes que estuvo cerca del pelirrojo lo visito casi a diario.
El único día que no pudo estar con el fue el día de la operación y angustiado por el no había podido dejar de pensar en el de esa manera.
Ahora se preguntaba cómo haría su paciencia para esperarlo.
Ya que estaba hospitalizado el director ansai había hecho un petitorio a su favor para que no pierda el año escolar, ya que ese sería casi exclusivo para recuperarse para que le queden la menor cantidad de secuelas a su cuerpo y hanamichi había sido considerado y una profesora privada lo adiertaba para que su vuelta sea más llevadera ya que, debería presentar exámenes a su regreso.
Pero eso era lo de menos ( al menos para rukawa) en shohoku habían ingresado un promedio de jugadores pasables y solo un para que llamaban la atención.
Kaede debía ayudar a riota a dirigir el equipo ya que dependían exclusivamente de la inteligencia para ganar los futuros partidos.
Como mánager contaban con tres personas.
Ayako, Haruko e Ichiro.
Ese chico solo podía ayudar como mánager, después de que halla sido operado de su rodilla sin posibilidad de poder jugar... Pero todavía recordaba como habían hecho un partido de práctica solo para incluirlo y rukawa se mostró mas frío que nunca con el, ya que no quería que pensara que le tenía lástima, pero el apresurado de hanamichi se había molestado con el y había llegado incluso a ganarle una jugada decisiva el equipo donde estaba el pelirrojo y el muchacho que era compañero de hanamichi en dicho partido, y luego de eso ayako le ofreció al joven que los acompañe como mánager, después de todo el seguia admirando a rukawa.
Ahora que lo veía bien, en verdad había sido bastante cruel con el y pensó que no lo volvería a ver luego de que pasaron las vacaciones de verano pero al volver de la selección se sorprendió al verlo tan diligente con el equipo.
Y se preguntaba si hanamichi volvería a la escuela, si volvería a shohoku, si volvería entrar a la cancha de básquet en la escuela.. sabía bien que tenía prohibido realizar movimientos excesivamente bruscos y con lo orgulloso que era no se atrevería ni siquiera a tocarla...
Como lo extrañaba...
Un sonoro estornudo retumbo la habitación de hanamichi donde una profesora privada que se encargaba de que el pelirrojo se pinga al día le decía " salud"...
_ alguien debe estar pensando en mí...
Comento alegre el pelirrojo.
Era increíble ver cómo progresaba, su operación había sido todo un éxito y hanamichi de apoco avanzaba para poder salir de alta.
Las operaciones de ese tipo suelen venir con secuelas y la de hanamichi era el problema de no poder permanecer parado demasiado tiempo
Su médico le explicó que eso era solo temporal y que de apoco su resistencia irua en aumento.
Una semana más y podría salir de alta y volver a la escuela.
Eso era algo que deseaba hacer, Y es que no quería decepcionar a su madre.
Cuando entro en el equipo de baloncesto vio como ella recibía con alegría aquello, no por que su hijo se viera envuelto en un deporte, más bien por que veía que cambio radicalmente sus hábitos, comia mejor, era más responsable en horarios y hasta había mejorado sus notas.
Y para ella saber que podía tener un mejor futuro era una gran ilusión, y él no quería quitarle eso.
Si estaba en sus manos lograría al menos acabar la preparatoria.
Claro que estudiar no era su fuerte pero hacia un gran esfuerzo.
Además estaba el hecho de saber que ya no formaría parte del equipo.
Si bien le habían dicho que tardaría unos seis años en recuperarse; sus médicos asombrados vieron como el chico había salido en situación favorable luego de esta, y que tal vez en la mitad del tiempo ya esté completamente restablecido.
Y eso era bueno.
Pero en cierta forma había alguien a quien vería siempre ( al menos lo que quedaba de ese año escolar) y no deseaba hacerlo.
Mitsui estaba aún en shohoku, había sido un repetidor en segundo año y por eso seguia en la escuela.
Y si bien el problema no lo tenía específicamente con él, sabía que ahora kogure había vuelto a estar con él, y eso era algo que le hacía hervir la sangre.
A diario se recordaba que la relación que tuvo con kogure no había sido muy larga y que no tenía por qué dolerle su separación, pero ahí estaba recordando que había llegado a enamorarse del de lentes...
Su clase había terminado, dentro de todo bien y ahora estaba dedicado a descansar antes de la última sesión de kinesiologia que le estaba ayudando a recuperar su estado.
Y en su cama pensaba todo el tiempo, pensaba en kogure y su relación, pensaba en el equipo de shohoku, pero se asombraba al pensar mucho en el kitzune
Kaede rukawa había estado visitando lo durante todo el tiempo que estuvo con el equipo nacional y eso dentro de todo le había resultado un alivio.
Ambos habían comenzado a forjar una amistad que se hacía cada vez más sólida y eso era algo que a hanamichi le vino muy de sorpresa.
Le había gustado estar con el cada vez que llegaba de visita.
Charlaban, jugaban a los naipes, se contaban cosas importantes y compartían gustos, el pelirrojo siempre le contaba muchas cosas hasta que se cansó de escuchar monosílabos de parte del peli negro y lo obligó prácticamente a que le contara sus gustos y sus costumbres; sus experiencias y sus sueños ( especificándole que no solo le hablara del básquet ball) y también le llegó a pedir que le indicará que comidas preferia y que comidas no.
Kaede a regañadientes le contaba, lo que mas se animaba y ambos se dieron cuenta de que no les costaba expresarse.
Si no fuera por ese silencioso ojo azul, luego de la operación se hubiera sentido muy solitario, pese a que su madre siempre que podía estaba con él, pero sus tiempos no le daban mucho a la mujer como para poder visitarlo y como dependían de ella para poder subsistir a hanamichi no le molestaba su ausencia ya que, sabía que a su madre le dolía esa separación.
Pero si en esos momentos la necesito mucho y salió a delante gracias a la compañía de su eterno rival... Que ironía!
_ en que piensas cariño?
_ mamá! No te escuché entrar... Pensaba en que ya pronto saldre de aquí...
_ que bueno cariño, si me ha dicho tu médico que en una semana te darán el alta. El director ansai se ofreció a llevarnos a casa cariño...
_ en serio! Le debemos mucho.
Decía hana algo inquietó por que sentía que el director ansai se tomaba muchas molestias por él
_ para nada, si tu le preguntas el no siente que le debamos nada cariño, recuerda que el te quiere como a un hijo...
Le dijo en tono maternal, ya que sabía que su hijo odiaba causar molestia de ese tipo.
Hanamichi estaba feliz por verla y sabía que ella de quedaría con el hasta pasada la sesión de kinesiologia, por lo que aprovecharia esa linda visita...
_ en que piensas rukawa?
Kaede vio con reselo al que se vestía junto a él en el gimnasio.
Las prácticas habían acabado y sentían de apoco que el equipo se estaba poniendo a punto.
Todo siempre resultaba tranquilo y eficiente.
Pero la convivencia entre compañeros era algo que no podía evitar el azabache.
Mitsui no era de su agrado, nunca lo había sido pero ya eran varias veces las que había visto a este muy meloso con el ex de hanamichi.
Y verlo ahí frente a él le hacía pensar en lo mal compañero que podía llegar a ser.
_ sabes con quién estaba kogure?
_ si...
Contestó triste.
Al principio no lo sabía, solo sabía que kogure estaba con alguien y no específicamentecon quien pero ahora que lo sabía entendía por qué la molestia de los amigos de hanamichi para con el, por que kogure le costaba acercarse a shohoku.
Y por lo visto era el por qué rukawa, no se complementaba del todo con él en la cancha...
_ yo no tuve la culpa!
_ me importa muy poco si tuviste o no la culpa, si tu novio se siente o no culpable, solo te diré que la próxima semana hanamichi estará de vuelta en shohoku y no me interesa que tu lo afectes más de lo que está ya que si lo haces ahí si me importará todo y tendré que ponerte en tu lugar .. y esta vez no tendrás a tus amiguitos para que te cubran
Mitsui comprendió bien y asintió.
No estaba en posición de refutar nada aunque tuviera argumentos.
Se marchó a su casa donde la rutina de hacer los deberes y luego bañarse y comer lo distrajo momentáneamente pero antes de acostarse el teléfono sonó y tomó el aparato para contestar.
_ Hola, como te ha ido...
Fue lo que escucho.
No supo por que pero le costaba hablarle
_ Hisashi estas ahí?
_ si... Es solo que tengo mucho en mente y estoy algo distraído...
_ quieres hablar de eso?
_ no estoy seguro...
_ es por los exámenes?
_ no... Esos ya los tengo asumidos, espero en serio aprobarlos así poder irme antes de shohoku...
_ y eso?
_ kiminibu... Por que no me dijiste que estabas con hanamichi ?
El silencio Reino en ese momento y Hisashi se sintió arrepentido por sacarle en cara algo que habían acordado no hablar.
Después de todo habia sido el mismo el que le dijo a kogure que no le importaba con quien estaba y que solo quería recuperarlo, y lo peor era que le había dicho que tampoco le recriminaria nada.
La llamada fue cortada y comprendio que debía arreglarlo en persona.
Por que si.
Había recuperado a kogure pero el precio había sido muy alto.
Su relación era bastante frágil y su amor no era del todo estable.
A veces sentía la sombra en la mirada de su novio y creía que estaba con la culpa a flor de piel.
Y aunque tratara de no demostrar lo mucho que se enojaba, una molestia en su pecho lo invadía pero lo cubría tratando de llevar esa amargura con amor.
Pero el amor no se le daba muy bien. Si no fuera por el cariño y la paciencia del de lentes de seguro jamas hubieran estado juntos tanto tiempo.
El amor era algo que debía cuidarse bien.
Y el habían fracasado en el primer intento, y por lo visto en el segundo perfilaba para lo mismo.
Rukawa había quedado molesto con todo eso, realmente no debió meterse.
Aunque en ningún momento el pelirrojo le había prohibido o pedido no hacerlo así que tenía libre albedrío para eso.
Claro que le costaba algunas cosas.
La principal era el encanto que sentía cada vez que pensaba en hanamichi.
Algo no le cuadraba.
Su mente se detenía en los rojos que veía por la calle y era estupido pero le hacían pensar en él...
Y por solo querer ver los rojos por alguna razón se durmió...
En su bicicleta...
E inevitablemente chico contra un árbol...
Ahora debía caminar a casa.
Pero al ver dónde choco prefirió acercarse a la bicicleteria donde trabajaba yohei mito.
Le entregó la bicicleta y solo espero media a hora a qué cambie los pedales y la rueda deshecha por el choque.
_ tienes un cuadro muy resistente, pero no creo que te dure demasiado...
Le dijo mientras se la entregaba.
Un simple gracias y el pago por el trabajo fue lo que recibió por lo hecho.
Yohei mito estaba intrigado por una cosa que le había llamado la atención de rukawa.
La primera era la distancia con la que lo trataba desde que llegó de la gira con el equipo nacional.
Si lo veía lo ignoraba o lo trataba con expresos monosílabos.
No volvieron a intimar y por un momento yohei creyó que tal vez se había pasado con el, y estaba enojado por lo que habían hecho.
Por lo que, decidio visitarlo un domingo por la tarde para hablar del tema.
Y si bien lo recibió.
Cuando él le expreso su preocupación kaede simplemente le dijo que jams busco nada serio... Cosa que hizo reír a yohei por que el sabía que aquello fue pasajero.
_ si tienes ganas de un polvo búscate a otro... Yo no te debo nada y tampoco estoy en obligación de hacer nada... Además, ya no me interesa perder mi tiempo con tonterías
Fue lo que le había dicho y luego lo invito a irse.
Claro que el moreno de ojos negros entendía muy bien, solo que había pensado que podrían pasar alguna que otra cosa más juntos
Por lo pronto esa noche saldría con el gundan y quien decía algo conseguiría.
Rukawa se sentía poderoso.
Su fuerza de voluntad era cada vez más grande.
Realmente necesitaba intimar pero yohei mito no era el que deseaba.
Tal vez al principio había logrado que su piel llamara por él, pero después de haber estado tanto tiempo con hanamichi yohei definitivamente no era de su agrado.
Y es que en la intimidad de su cuarto es donde, kaede flaquecia y se decía a si mismo que debió haber hecho algo con el pelirrojo en todo ese tiempo que pasaron juntos.
Por que la imagen de hanamichi riendo solía invadirlo en los momentos menos esperados.
Los silencios y tranquilos entrenamientos eran muy distintos en su mente donde veía al pelirrojo que vociferaba que era un genio y le advertia que lo derrotaría.
Y en esas cuatro paredes, le era imposible no recordar el detalle de su cuerpo... Perfecto
Y su aroma... Cuando cerraba los ojos; ese aroma peculiar le llegaba.
Ese que había sentido cuando olio su cabello.
Sakuragui estavs agotado.
Las sesiones lo agotaban.
Y esa cama que al principio le resultaba incómoda, ahora era lo mejor que podía sentir.
La mano de su madre le brindaba cariño.
Le acariciaba el cabello y lo observaba con dulzura.
Como no sentirse amado por ella.
Tal vez era el cansancio, pero esos momentos lo hacían sentirse tan dependiente de ella.
Jamás creyó en ese dicho... Aquel donde mencionan que cuando uno crece deja de depender de su madre.
Tal vez sabía que nadie lo amaría como ella, tal vez era por esas demostraciones de amor.
Hanamichi solía levantarse y registrase con ella solo para recordarle que el seguia siendo su bebé y quería seguir durmiendo.
Sabía que todas esas cosas infantiles que el hacia la hacían sonreír y haría lo que sea por que ella Jamás deje de hacerlo.
Por eso seguia estudiando.
Sabía que lo mejor que podía hacer era llevarle buenas notas... Pero le costaba horrores hacerlo, y sin embargo le agradaba verla sonreír y decirle que todo valía la pena...
Como ahora que le acariciaba el cabello y le decía que todo valdrá la pena...
Una lágrima invadió su rostro y con la poca fuerza que le quedaba ese día susurró
_ te Amo mamá...
Y se durmió.
Sora estaba feliz, ver a su hijo era lo mejor que le podía pasar.
Y ahora escuchar esas palabras la hacían sentir bien.
Por que su hijo era lo único que le quedaba.
Y verlo era su alegría.
Apoyarlo es su única meta y ahora la necesitaba más que nunca.
Por eso trabajaba el doble, ya que sabía que necesitaría muchas medicinas.
El tratamiento debía seguir y si lo cortaba no le haría bien.
Lo había visto caminar y aunque lo hacía con cuidado sr notaba en su rostro el esfuerzo que hacía.
Dependía uñde una faja para sentirse estable y le habían mencionado que la usaría un buen tiempo.
Al menos hasta que esa sensación de vértigo se le valla.
Su casa había sido modificada, las escaleras no eran muy recomendables para la vida cotidiana de hanamichi y en la escuela no contaban con ascensor por lo que en la casa lo mejor que pudo hacer fue trasladar las cosas de hanamichi a la planta baja.
Antes su cuarto era el de la planta alta y ella dormía en la planta baja y ahora sería al revés.
Por suerte su hijo contaba con grandes amigos por que esos revoltosos la ayudaron a trasladar todo y fue cosa de un par de horas el cambio.
Aunque claro ella tardó más en acomodar los placares de ambos.
Y aunque terminó exhausta ahora estaba tranquila.
Y todo estaba listo para recibir a su hijo en cuanto le den el alta.
La semana paso demasiado lenta para el gusto de hanamichi y ya sentía la necesidad de irse.
Tres meses en ese lugar habían hecho que no quiera volver a tocar un hospital. Aunque todos fueron muy amables, y su experiencia había sido positiva, el problema era que debía estar confinado a ese lugar demasiado tiempo y aunque solían darle permiso de ir a la playa no era muy agradable estar vigilado.
La libertad de ir a donde quiera era algo que estaba arraigado en él y lo ansiaba.
Claro que ahora debía extremar sus cuidados, sus alimentos y muchas otras cosas a las que ya estaba habituado, como levantarse y ponerse la faja, estirarse levemente antes de caminar.
Descansar cada cierto tiempo, tomar vitaminas, alimentarse sano, nadar, y muchas otras cosas que ya las tenía incorporada en su rutina diaria
En la saluda los últimos trámites estaban siendo firmados por su madre y grande fue su sorpresa al ver al director Ansai y así esposa.
_ Hola muchacho cono estás
le dijo la dulce mujer, hana le sonrió y le contó su estado y sus ansias por salir.
Ella comenzó a contarle que se preocupaba mucho por el y se sentiría culpable si no lo ayudará.
Hanamichi no entendió en su momento.
Pero cuando por fin salieron y en el auto de los Ansai iban directo a Kanagawa, recibió la información de qie el director ansai planeaba seguir pagando las sesiones que le hacían falta además de que le pagaría un club de natación para que pueda seguir con los ejercicios de rehabilitación.
Hanamichi se sintió mal, y le dijo que no hacía falta aunque fue interrumpido por la sra ansai, que le rebatio que ellos le debían todo.
Hanamichi había salvado la vida del director y si no fuera por el este yano estaría con ellos.
A ellos no les costaba hacerse cargo de él.
No habían tenido hijos nunca y no les faltaba nada en la vida ( económicamente hablando estaban bien) y ya lo habían charlado con sora y ella acepto esa ayuda por lo que no podía rechistar.
Hana se quedó apenado, agradecido y feliz.
Primero por que no ha ia tomado en cuenta esa acción.
Si el no hubiera actuado el gordito estaría muerto, eso era verdad.
Pero lo había hecho desinteresadamente, no esperaba nada a cambio.
Segundo, si ellos le daban esa ayuda desinteresada, su madre no tendría que trabajar el doble y eso ya era bueno.
Y tercero, que veía en ellos a esos abuelos que no pudo conocer.
Ellos al dejarlo en su casa aceptaron quedarse a comer y en la cena le pidieron a hanamichi, que los viera como si fueran sus abuelos.
Y hana acepto.
Dándole un extra de felicidad a la pareja que encontraba en el una figura de cariño.
