Capítulo 7: El estafador

La chica sale del lugar y se dirige a la criatura, usando sus poderes se dirige hacia el monstruo quien revolotea sobre ella, las garras de la criatura rasgan su traje que consiste en un vestido color negro hasta las rodillas, un traje sencillo pero elegante, digno de una cena de negocios.

- Ahora entiendo porque mi guardarropa ha ido mermando- dice atacando con sus tacones al demonio, mientras este la sujeta y se alejan del lugar en el aire- Que insistentes son ustedes.

La pelinegra dispara sus armas perforando el cuerpo de la criatura la cual es derribada unos metros después y cae al suelo hasta desaparecer, mientras ella salta hacia un lado de la calle.

- Veo que has tenido un día ocupado- dice la voz que ella rápidamente reconoce, por lo que deja ir un par de disparos en esa dirección- Oye cuidado con eso- agrega Leonard bajando de un árbol y colocándose frente a ella.

- Tus amigos me están cansando- dice molesta.

- Lo sé, pero descuida encontré un lugar seguro, al menos de momento.

- Bien por ti- dice dirigiéndose de vuelta al restaurante.

- ¿No te da curiosidad saber dónde me quedare?- dice el niño corriendo para alcanzarla.

- No realmente- le responde con simpleza.

- Pensé que tal vez te gustaría visitarme alguna vez- dice el niño a lo que la bruja se detiene nuevamente e intenta derribarlo con una patada pero el pequeño la esquiva ágilmente. El niño muestra un rostro sombrío y ella da un paso atrás instintivamente, pensando que va provocar una batalla.

- ¿Qué pasa? No te voy a comer- la reta de pronto divertido mientras su vista la recorre una y otra vez.

- ¿Qué tanto me ves little one?- dice la chica al notar la mirada del niño, por lo que decide seguir caminando en la acera hasta llegar a una intercepción.

- El periodista te llama Bayonetta, al igual que los demás ángeles, pero tu amiga te llamo Cereza, me pareció algo curioso.

- ¿Y eso porque debería importarte?- le dice con tono acido mientras el sube la reja cercana poniéndose a su nivel.

- Bueno si Cereza es un apodo, es muy gracioso y si es tu nombre real, pues… realmente eres apetecible como una cereza, pero me he estado preguntando...- Leo coloca su mano en el mentón de la chica y sus ojos despiden un hipnótico brillo dorado.

Ella queda aparentemente paralizada, mientras un pequeño rostro se acerca al suyo. Sin la menor duda o vacilación Leo lleva sus labios hasta los de la chica y los presiona suavemente saboreando su textura, ella parece reaccionar en medio del pequeño trance y sigue los movimientos del chico. La lengua del joven ángel entra en su boca y saborea la suya disfrutando su sabor. Después de un rato el chico aparta su rostro y quita el pequeño hechizo, todos sus músculos se ponen alerta ante una posible agresión.

- Eres más dulce que una cereza- dice por fin parándose frente a ella y observando su reacción, pareciera sorprendida- ¿Nada? Ni una sola bala.

- Quizás debas irte a casa little one- responde la pelinegra- Por hoy has tentado mucho tu suerte.

- Espero verla pronto señorita- dice Leo con una reverencia, mientras desaparece con un destello como suele hacer.

La joven lleva su mano a sus labios y los presiona como para estar segura de que ese beso fue real, quien demonios se creía ese mocoso y peor aún ¿Por qué no hizo nada por apartarlo?

- Aquí estas- dice Luka caminando hacia ella con su cartera en la mano, la chica lo ve y cruza de vuelta de Purgatorio- ¿Estas bien? ¿Estas herida?- dice al ver el rostro confundido de la joven.

- Estoy bien solo debo ir a casa y ordenar mis ideas.

- Claro, te llevare con gusto- dice el castaño y roza suavemente la mano de la joven por sobre sus guantes, pero ella se aparta para dirigirse al vehículo.

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- ¿A ti que te pasa?- dice Jeanne viendo a su amiga beber un trago de vino con expresión molesta.

- Nada- responde la pelinegra.

- Mira si es por lo de anoche olvídalo, si- dice Jeanne de pronto con preocupación- no me molesta que salgas con Luka o con quien quieras, tú viviste bien durante 20 años en este mundo, sin recuerdos ni nada, yo no debería meterme en tus cosas.

- Esta bien que te preocupes por mi Jeanne, de verdad lo agradezco- le dice con una sonrisa- Pero si puedo defenderme de monstruos gigantes que tratan de matarme, no hay forma que un alguien como Luka represente un peligro para mí.

- Hay cosas en la vida que son más peligrosa que monstruos gigantes, ángeles, demonios o dioses- responde la rubia- Cosas que nos pueden hacer mucho más daño.

- Estoy bien Jeanne- contesta Bayonetta dando otro trago a su copa- Si estás aquí todo lo seguirá estando.

Jeanne observa a su amiga con una sonrisa melancólica, recordando cuando era una pequeña niña de trenzas azabache que pedía su ayuda para todo, esa niña había crecido, ahora podía defenderse sola e incluso la había rescatado del mismo infierno. Pero aun así, en el fondo ella seguiría preocupándose por ella, no importara cuanto tiempo pasara.

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- ¿Me dirás la verdad ahora?- pregunta Gabriel viendo a su amigo entrar por la puerta de la lujosa casa con una expresión pensativa.

- La verdad es que estoy en una misión- responde el rubio subiendo al sofá.

- ¿Involucra a la chica de anoche?

- ¿Me seguiste?

- Sabes que mi misión es que nada malo le pase a Alexi- dice el niño con seriedad- Si tú estas aquí significa que allá arriba se están moviendo hilos de manera peligrosa.

- ¿Manera peligrosa?- dice son sorna.

- Ambos sabemos que tú odias venir al mundo humano.

- No es la primera vez que estoy aquí, estamos condenados a nacer en este mundo una y otra vez.

- Pues en estos 12 años apenas te hemos visto, tú y Sury prefieren encerrarse en Paradiso.

- Es nuestro hogar- le dice Leo algo molesto- No importa cuánto te hayas acostumbrado a este mundo, no perteneces aquí.

- Tengo razones para quedarme- responde el niño seriamente- ¿Qué hay de ti? ¿Hace cuánto que no ves a tu familia?

- No te interesa- responde Leonard.

- Ves, tu odias estar aquí y todos en Paradiso prefieren tenerte allá, donde puedan vigilarte, saben que eres peligroso.

- Algún día Paradiso estará bajo mi control- dice Leo con una sonrisa malévola- Nuestro control, sabes que así será, todos lo sabemos, las cosas allá arriba son un caos. Se necesitan verdaderos líderes.

- ¿Cuál es tu interés en la chica?- repite Gabriel- ¿Por qué te enviaron?

- ¿Sabes quién es? No es así- pregunta Leo.

- Todos lo sabemos- responde Gabriel- La bruja que mando a Jubileus de vacaciones al sol y arruino los planes de Aesir, la antigua dueña del Left Eye, Bayonetta.

- ¿Deberíamos agradecerle por derrotar a Jubileus, o culparla de arruinar nuestros planes?

- No lo sé Leonard- dice suspirando el niño- ¿Qué harías tú con ella?

- Aun no lo decido- contesta el rubio- Me ordenaron venir a vigilarla, obtener información sobre ella, sigue siendo un peligro para la trinidad de reinos que existan humanos tan poderosos como ella. Pero mientras se porte bien, no pienso hacerle nada, incluso quizás podamos usarla para nuestra conveniencia.

- ¿Usarla a "nuestra" conveniencia?- le resalta Gabriel levantando una ceja- No sé si quiera saber a qué te refieres con eso.

- ¿Por qué esa expresión?- ambos intercambian miradas un par de veces- ¿Es bonita o no?

- ¿Y qué con eso?

- Eres tú el casanova de la familia, vienes y te gusta divertirte con las mujeres humanas, te encanta presumir de lo buen amante que eres…

- Más bien era- corrige el niño- Esa época ya paso.

- Como sea, que lo que viste anoche no te preocupe- dice con un gesto despectivo- Mi misión es muy clara, ocúpate de tu pequeña novia como siempre, no pienso involucrarte en mis asuntos.

- ¿Qué hay de los sujetos que tú estás trayendo de visita?

- Quiero probar su fuerza.

- Derrotó a Jubileus ¿Qué más quieres probar?

- Quiero verlo de cerca, conocer bien cómo funcionan sus poderes, sin ser yo el que la enfrente.

- ¿Y si nuestros amigos deciden que ella no es un peligro? ¿La dejaras en paz?

- Pos supuesto que sí, tengo mucho que hacer en mi vida como para perder el tiempo con una mujer, si accede quizás me divierta un rato con ella mientras estoy aquí- dice con sonrisa maliciosa- Tu lo dijiste, para mi este mundo es una pedida de tiempo.

- Está bien Leo- dice con resignación Gabriel- Puedes quedarte, pero te advierto que si nos metes en problemas, te largas a la calle.

- Hecho- responde Leo acomodando sus lentes.