N/A: ¡Gracias por los reviews!
Disclaimer: South Park no me pertenece.
7
¡Está bastante seguro que la única razón por la que no está llorando, es porque debe estar completamente deshidratado a estas alturas! Siente palpitaciones en diferentes partes de sus piernas y estómago, y aunque se detuvo hace casi dos minutos no puede dejar de jadear. Está acostado sobre una banca en Stark Pond, forzándose a no cerrar los ojos y ceder a la tentación de dormir allí, o rodar su cuerpo hasta el lago y dejar que la dulce frialdad de lago lo acune hasta la pronta inconciencia.
No, pero en serio, no ve como se supone que esto sea saludable cuando casi le está costando la vida. Detesta correr; aborrece los deportes; ahora mismo odia moverse en absoluto.
Su madre está esperándolo pacientemente, tomando de su botella de agua, sudando tanto como él pero luciendo animada y llena de vida, mientras que Cartman suda vergüenza y miseria a litros.
¡Su propia madre está en mejor condición que él! Las humillaciones no se terminan.
-No puedes quedarte ahí todo el día, amor, no hemos terminado.-lo reprende su madre con tono dulce, pero expresión severa.- Además, si quieres seguir jugando a desafiar al gobierno, vas a tener que poner más esfuerzo, ¡No estás engañando a nadie así como estás!
-Uuuuggh, te odio tanto.- Se queja Cartman, cubriendo su campo de visión con un brazo.
-Escuché que Sheila planea hacer que tu amiguito Kyle tome clases particulares en estas vacaciones, así que será mejor que cuando lleguemos a casa abras esos libros de estadística y cálculo que te conseguí. Quiero verte estudiando o no cenarás esta noche.
Cartman reprime un gimoteo mordiéndose el labio, pero a Liane no se le pasa por alto.
-Son clases Elite cielito, clases para las que no estás hecho. No sé qué esperabas, amor.
Cartman tampoco lo sabía.
-¡Es temporal!-le recuerda a ella y de paso así mismo.- Solo hubo un contratiempo en los planes.
-Eso no importa, cariño. El hecho sigue siendo que hiciste algo muy malo a espaldas de mami, y ahora vas a tener que soportarla hasta que considere que estás fuera de peligro–dice mirando por encima de su hombro, asegurándose que no haya ningún curioso alrededor; están completamente a solas, pero lo susurra de todas maneras- Aun no sé cómo hiciste la mitad de lo que hiciste, pero me rompiste el corazón cuando cambiaste de estatus. Además, pudiste haber muerto, jovencito.- Luego toma un largo suspiro, y otro, luego otro, reuniendo paciencia- Pero no voy a dejar que te lastimen si puedo evitarlo. Así que si no quieres quedarte atrás será mejor que te levantes, aún nos faltan tres kilómetros, ¡Vamos, vamos!- Le aplaude en la cara y Cartman no tiene otra opción que incorporarse, laboriosamente.
Apenas le da tiempo de mojar sus labios sobre su botella de agua cuando su madre se la arrebata.
-No, Eric. Recuerda que no debes hidratarte en exceso cuando estamos a mitad de los ejercicios, ¡Ya nos falta poco, cariño, esfuérzate un poco más! -Luego se echa a correr con una gran sonrisa inocente que es todo excepto eso.
Cartman la sigue con renuencia, sintiendo sus pulmones arder con cada nuevo paso, considerando seriamente en comprarse uno de esos inhaladores que tienen los asmáticos.
Está claro que está disfrutando esta lenta tortura de su único hijo.
Liane lo castigó por una semana cuando Cartman le confesó que se había sometido a los experimentos voluntariamente (tuvo que hacerlo, su madre estaba empecinada en conseguir la cabeza de Mephisto), y dejó de hablarle por tres días cuando supo que había conseguido alterar sus resultados.
Ha sido implacable desde entonces. Guarda su secreto porque no tiene opción, pero se deleita obligando a Cartman a hacer todo aquello que con anterioridad se había negado a hacer, todo con la excusa de que es para ayudarlo en su coartada. Es como si la mujer hubiese perdido la razón y se hubiese embriagado con su inesperado poder sobre él: En el desayuno lo fuerza a tomar bebidas frutales de sabores asquerosos y en el almuerzo le prepara insípidos alimentos secos, acompañados de verduras repugnantes. No le ha quitado los alimentos grasos por completo (De acuerdo a la guía que bajó en internet, no es adecuado para alguien que realiza actividades extenuantes de forma rutinaria y que busca crear algo de músculo), pero son con menos regularidad y en menor cantidad. Cartman se arrepiente profundamente el haberle enseñado a navegar en internet.
Además ha estado intercambiando notas con las mamás de los otros Alfa, consiguiendo averiguar conductas y cambios alimenticios. Su madre de pronto se ha convertido en una espía en su tiempo libre, y luce más motivada que de costumbre. Por primera vez desde que tiene memoria, Cartman había entrado a su habitación y la había encontrado libre de rastros de cocaína, heroína o mariguana. Estaba tan impresionado que creyó que su quijada tocaría el suelo, ¡Ni una shisha a la vista, ni jeringas en el suelo o cucharás en la mesa de noche, ni siquiera líneas blancas en el tocador! Todo en orden.
Ni siquiera ha llevado a hombres extraños a casa, todo lo hace fuera, lo cual es bastante genial, de no ser porque él tiene que aguantar este tipo de abusos de ella el resto del día. Como si después de que su hijo le confesara que dejó que el viejo loco del pueblo lo drogara y utilizara a su conveniencia con tal de cambiar quien era, le hubiese abierto los ojos a una especie de revelación.
…Huh. Ahora que lo piensa, tal vez pudo utilizar otras palabras.
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Lo primero que nota, es que Mephisto luce terrible en naranja. Lo segundo, es que está exactamente igual: Es el mismo jodido viejo amargado. Había esperado encontrarlo transformado, con tatuajes en la cara y apariencia ruda pero sigue siendo el mismo anciano cagado de siempre, ni siquiera parece haber perdido peso, ¿qué no se supone que les dan de comer mierda en prisión? Jesús, las decepciones en su vida nunca se van a terminar, ¿verdad?
Alphonse toma el teléfono y lo mira en silencio al otro lado del cristal. Cartman sabe que lo está observando con escrutinio incluso si lo hace sutilmente. Es una manía suya, intentar leer a las personas y de la misma manera adivinar si pueden ser útiles para sus experimentos.
-Te tomó un tiempo visitarme.-Su indignación es casi tangible. El sujeto no tiene muchos amigos, no le sorprendería a Cartman saber que él ha sido su única visita hasta ahora.
-Era peligroso, no quería correr riesgos.
-¿Oh?-Mephisto arquea las cejas fingiendo sorpresa.- Eso es nuevo.
¡Tan pronto y ya con su drama! Solo tardó un año, pudo ser peor. Pero es como si Cartman fuera un imán para la gente más detestable y odiosa, ¡todo su círculo de amistades y conocidos son quejumbrosas perras arenosas!
¿Y por qué es que los viejos son un dolor en el culo? Uno pensaría que con los años aprenderían cuando comportarse y cerrar la boca, especialmente cuando se vuelven inútiles; podrían terminar pudriéndose en un asilo, se supone que deberían andar con cuidado. Pero no, sufren una regresión que se balancea entre su infancia y sus años de rebeldía y como resultado tienen una masa humanoide, llena de arrugas, que nadie tolera.
-Y bien-dice Cartman con cierta molestia.- ¿Cómo es la vida en prisión?
Mephisto no responde inmediatamente, y cuando lo hace no hay inflexiones en su voz ni cambio en su expresión.
-Un afroamericano intentó apuñalarme cuando llegué. Tengo que chupársela a diario para que no se repita. Vivo en constante temor de que un día mi boca no le baste y deba entretenerlo de otra manera.
Huh, los hombres en prisión de verdad se conforman con todo.
-Pero al menos no soy un Omega.-Añade casualmente, Eric apenas logra contener una mueca, y luego preguntar con inocencia- ¿Cómo es la vida siendo la caca bajo la suela de la sociedad?
-No sabría decirte.- Replica encogiéndose de hombros.
Alphonse entrecierra los ojos y lo mira largamente, hasta que finalmente la comprensión llega a sus ojos. ¿Cómo carajo lo supo? ¡Cartman había planeado el gran anuncio y todo!
-No.-exclama en negación. Su mirada una mezcla de rabia e incredulidad.
-Pues sí.-replica encogiéndose de hombros.
-¡Eric!
-Estamos… estamos hablando de lo mismo, ¿no?-pregunta ligeramente confundido.
-Hablamos de que te pusiste un chaleco rojo-Responde Mephisto, mirando por encima de su hombro.- en lugar de uno azul.
-Oh, Ok, solo quería que estuviéramos, tu sabes, en sintonía.- Pero Mephisto continúa mirándolo como si pretendiera derretir su rostro solo con la intensidad de su ira.- Estabas en prisión y tenía la colonia que me diste, ¿qué se supone que hiciera?
-¡No esta estupidez! –baja la voz cuando Eric le señala al guardia en la esquina con un movimiento de la cabeza.-Sabes que no la cree para eso.
-En realidad nunca fuiste cien por ciento específico de para qué la creaste, así que creo que fue en parte tu culpa.
-Te repetí su propósito tres veces, ¡Tres!-dice levantando sus dedos contra el vidrio.
-Humm, no lo recuerdo.
-¡Hice a que lo repitieras conmigo!
-No sé Alphonse, decías muchas estupideces la mayor parte del tiempo así que tal vez te ignoré unas dos o tres veces… ¿ves? en parte sí fue tu culpa. Además, la Sangre desapareció, no tenía otra opción.- Le explica con indiferencia, jugando con sus uñas para restarle importancia al asunto y hacerlo enfadar más.- Mira, se presentó la oportunidad, necesitaba actuar o ponerme de rodillas… sin ánimo de ofender.
-¿Cómo conseguiste más de mi perfume?
-Encontré a Kevin. No fue difícil convencerlo de hacer más.
Mephisto tiene el rostro rojo y sus nudillos están blancos de la presión que tiene su agarre en el teléfono.
-¡Oh, vamos! Es mejor de esta forma: continúo aplicándomela y compruebo su eficacia en un ambiente de "Rojos"- dice a manera de código, y se siente inmediatamente estúpido después de ello, estúpido al estilo Alphonse y Gregory con sus jodidos mensajes encriptados.- Además no interfiere con nada. De hecho tal vez me beneficie a la larga.- decide con tono definitivo.
Mephisto no luce impresionado.
-¿Por qué estás aquí?
Cartman suspira, sintiéndose abochornado. No vino a discutir, por entretenido que fuese.
-Necesito tu ayuda.
-Ah, Deja vú.
-No me aprietes las pelotas, Al, de verdad estoy en problemas aquí.-no hay simpatía en los pozos oscuros y fríos que son los ojos de Alphonse, así que intenta apelar a su ego de científico y su sed de conocimiento- Lamento haber utilizado tu invento para infiltrarme entre "Rojos", pero mira el lado bueno, al menos lo averigüé por ti: tu colonia sirve de maravilla, pasé un año entero entre ellos. Nadie lo notó.
Puede ver el brillo de orgullo en los ojos cansados del vejete.
-¿Nadie? ¿Y en tus ciclos?
-De eso quería hablarte.- No cuentan con la privacidad suficiente para hablar de este tema como quisiera, pero entre susurros y señales procura explicarle cuanto puede a Alphonse. Acerca de cómo se ha saltado ciclos, por cuanto tiempo, y finalmente…
-…No estoy seguro, tal vez solo malinterpreté las cosas pero creo que uno de ellos pudo "percibirme", si sabes a lo que me refiero.
Cuando termina, Alphonse está frunciendo el ceño.
-¿Cómo que no estás seguro?
-Actuó extraño de pronto.
-¿Lo sentiste amenazante? ¿Dominante?
-¡No!-bufa con resentimiento. Claro que no. El judío no podría intimidarlo ni midiendo dos metros, tiñéndose de rubio y llamándose Trent Boyett.- Pero invadió mi espacio personal y comenzó a olfatearme. O eso pareció. Pasó demasiado rápido.
-¿Pudiste olerlo tú a él?
¡Pero qué clase de preguntas!
-¿Es esto relevante? ¡Esperaba un diagnóstico no una inquisición!- dice con presura, sintiéndose enrojecer. Alphonse lo mira con extrema seriedad. Cartman desvía la mirada hacia su regazo, a sus manos, a cualquier lugar excepto al viejo amargado. No quiere revivir la memoria, había pasado los últimos cuatro días tratando de no pensar en ello en absoluto, simple y sencillamente porque no había sido nada. Nada. Kyle estaba ebrio, él mismo lo dijo.- No paso demasiado tiempo memorizando los olores pero, tal vez, exista la pequeña posibilidad, de que en ese momento Kyle… su terrible hedor en particular, se hiciera un poco más intenso. Fue solo por unos momentos. Un instante era un olor Alfa normal y de pronto "¡Boom!", estaba en todos lados, pulverizando mis fosas nasales y llegándome al cerebro.
Casi podía saborearlo, piensa en agregar, pero logra contenerse.
-Eso tiende a pasar cuando encuentran placentero el olor de un Omega, especialmente cuando está en celo. Es una reacción natural e inconsciente de su parte. ¿Cuántos supresores has tomado al día?
-Humm-se talla la nuca en incomodidad.
-Has abusado de tu dosis otra vez, ¿verdad?
-En mi defensa, no tengo una dosis exacta. No es como si pueda ir al médico en la posición en la que me encuentro ahora.- Todas las pastillas que tiene las ha conseguido por su madre.
-¿Las mezclaste otra vez?
-Humm.
Alphonse suspira audiblemente y se pasa una mano por su cabellera (casi calva, tiene tres pelos aquí y allá, debería rasurarse por completo. Podría ser como un Walter White solo que con problemas de colesterol en lugar de cáncer).
-¡P-pero no puede ser solo por eso! Fueron once meses. Once largos y casi perfectos meses.
-A como lo veo, tal vez sea una mezcla de todo. Siempre has sido un caso especial, no fuiste solo una anomalía sino que mostraste síntomas a muy temprana edad. Te auto medicaste con pastillas y supresores de forma imprudente por meses. Por si fuera poco, has pasado todos tus días rodeado de Alfas por horas, con todas esas feromonas siendo bombeadas sin parar… y no mencionemos el hecho de que tú mismo estas cubierto de ese aroma, artificial o no, podría haberte forzado a entrar en celo.
-¡Dijiste que no me afectaría a mí!
-Eso fue antes de que pasaras once meses en sequía, muchacho.
-Mierda…
Alphonse resopla y se deja caer sobre el asiento.
-Pero me parece que son las hormonas Omega en tu cuerpo; están cambiando finalmente, con esto me refiero que vas a experimentar cambios físicos en los siguientes meses. Tu cuerpo ahora está luchando los efectos de los supresores y tal vez incluso tenga terrible repercusiones en tu aroma natural. Necesitaría hacerte una revisión completa para confirmarlo, pero si estás tan jodido como creo, deberías estar de rodillas agradeciendo a cualquier dios de que estés con vida. A estas alturas tu cuerpo debe estar concentrando excesivas cantidades de hormonas que no has dejado salir. Aquel aroma que detectó tu amigo bien pudo ser una pequeña fuga, la primera de muchas y pueden variar en intensidad. Así que si tus ciclos eran una vez al mes o cada dos meses, ahora harán de tus días una ruleta rusa; puede que lleguen, puede que no, puede que lleguen en tres ocasiones en un lapso de tiempo muy breve, puede que demoren otro año en volver.
Suena a que su repartición de mierda continúa apilándose hasta el infinito. Al carajo el agradecimiento a dioses, en estos momentos le alegra que los muchachos y él hayan dejado de buscar a Cristo cuando cumplieron diez, el hijo de puta no se lo merece (Además, sus escondites eran mierda. Hasta Ike se aburrió de jugar con él).
-Okay… ¿Qué se supone que haga?
-Buscar un refugio nuclear. Vivir indefinidamente en una cabaña en el bosque. Reza para que encuentren la Sangre pronto porque eres una bomba de hormonas a punto de reventar. Si tu amigo Alfa pudo detectarlo ahora que es tan leve, cuando tu celo vuelva, atraerás a la mitad de los Alfa en South Park.
-Me estás jodiendo.
-Yo no, pero los otros Alfa lo harán.
¡Esto no puede estar pasándole! Tiene ya suficiente mierda con la cuál lidiar cada maldito día para que el destino se cague en su cara otra vez. No, no va a pasar. No puede pasar. Cartman tiene que hacer algo.
-… ¿Cómo lo detengo?
Mephisto niega con la cabeza, con expresión desesperanzadora.
-Ah, sí tan solo pudiera tener acceso a mi laboratorio, podría prepararte otro tipo de supresores, no como esos simples comerciales que venden…
-¡Pero no puedes! –levanta la voz por primera vez, perdiendo la paciencia finalmente.- ¡No puedes porque eres un idiota que se encarceló así mismo!
Había intentado no recriminárselo en favor a mantener una conversación sana y tranquila pero descubre que no puede. No puede y Mephisto debería agradecer que haya un vidrio entre ellos o ya lo hubiese abofeteado.
-El encriptado fue una idea magnifica, Eric.-responde a sabiendas de a qué tema en particular de refiere Cartman.- ¿Cómo iba a imaginar que lo decodificarían? Aún no puedo creerlo.
Cartman lo mira boquiabierto. Mephisto no bromea, de verdad cree que lo dice.
-Utilizaste una tipografía de Microsoft Word para transmitir información ultra secreta con grupos anarquistas internacionales.-Le dice con lentitud, acercándose al vidrio y reviviendo con claridad el día del juicio, cuando Cartman tuvo que sentarse entre los testigos, cruzando los dedos para que la condena de Alphonse no fuese tan severa, cuando el abogado mostró las cartas y mensajes electrónicos interceptados entre Gregory y Mephisto: Figuritas extrañas, caritas, árboles, aviones, etc. -Wingdings.-Continúa Eric.- Usaste Wingdings, para codificar un mensaje que detallaba actividades ilegales en menores.
-Lo haces sonar como si hubiese sido una imprudencia, un juego de niños. Era mucho más complicado que eso. Era una intrincada y compleja mezcla entre Wingdings 2 y 3.
-¡Son todos iguales!
-Ahí es en donde te equivocas, Eric. Si todos son iguales, ¿Cómo crees que logramos engañarlos por tantos años?
-¡Y cómo crees que te atraparon, marica!
Mephisto se lleva un dedo a los labios, indicándole que guarde silencio.
-No te culpo si no puedes comprender la grandiosidad de nuestro plan. Aunque al final, es verdad, fui descubierto. Tal vez no debí mencionar mi dirección exacta, pero tenía la esperanza de que Gregory me regalara un juego de té para navidad, le dejé mensajes sutiles por meses.
Cartman no puede asimilar lo que escucha.
- …Wingdings.-Repite Eric una vez más.
-Debimos escuchar a Christophe, él tenía una descabellada idea de incluir Webdings…
-Solo dime como detenerlo.
Mephisto juega con una barba invisible, luego aprieta los labios. Se acerca aún más al vidrio, y dice con seriedad.
-Hay una manera. Pero podría interferir con el plan inicial. Gregory me mataría si supiera que te estoy diciendo esto, pero podría incluso, en teoría, funcionar a un largo plazo. Pero no te va a gustar.
Cartman apenas puede contener una sonrisa de alivio. Claro que hay una solución. Por supuesto que es así.
-Haré lo necesario.
-… Encuentra una pareja; necesitas encontrar a un Alfa, y hacerlo a que te Abotone.- Explica, su mirada en Cartman, pero sin mirarlo en realidad. Parece perdido entre cálculos y probabilidades.- La esencia de ese Alfa se mezclará con la tuya permanentemente y, esto es solo una especulación, es factible que con el tratamiento adecuado y supervisado de supresores y vitaminas, añadiendo una mezcla modificada de la colonia, podrías ser técnicamente una mezcla que pase los análisis básicos, podrías convertirte en…
Su voz se vuelve un eco distante. Mephisto continúa hablando, su ceño fruncido en concentración y Cartman deja de escucharlo. Lo contempla como lo que es por vez primera: Un loco senil. Se ve a sí mismo como otra persona mientras cuelga el teléfono y deja su asiento, abandonando la sala con lentitud, sintiendo su cuerpo flotar hacia la salida. No mira hacia atrás una sola vez.
Cartman está monumentalmente jodido…
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…¡Excepto que no caerá sin dar pelea!
Había ido a comprarse un helado como recompensa y como consuelo por soportar a un anciano loco. Y ahora se siente un poco mejor. De hecho, mientras juega con la pequeña cuchara de plástico entre sus labios, piensa que hasta siente algo parecido a la lástima.
Abotonamientos. Oh, Mephisto. Seguramente no le está llegando demasiada oxigenación al cerebro después de chupar tanto pito negro todas las noches. Debió afectar sus neuronas o algo. Tal vez la próxima vez que lo visite (¡Ja!) ni siquiera lo reconozca, y entonces Cartman deberá relatarle la historia de cómo se conocieron, y qué hace allí; será una versión más trágica que "Diario de una pasión", con menos el amor y con más códigos basura. Wingdings. Joder.
Así que ahora tiene la mente más despejada. No sabe ni siquiera por qué se preocupó en un inicio. Si, tal vez ahora esté en más problemas de los que creía posibles, pero no cambia nada en realidad. El plan siempre fue "Ganar o morir", nunca hubo un intermedio como "Vivir el resto de tu vida como el tampón usado de la sociedad". Así que todo prosigue igual. Si acaso deberá volver a modificar sus dosis, y a partir de ahora tendrá que cargar con la colonia a todas partes en caso de que su esencia se salga de control otra vez, pero no será tan malo.
Quince minutos después, alcanza al resto de los chicos en el cine, con excepción Kyle quien al parecer sigue enfermo (Cartman apenas puede ocultar su felicidad), aunque tristemente la perra Testaburguer tomó su lugar como aguafiestas esa noche.
Afortunadamente no dura demasiado, porque tan pronto terminó la película, Wendy prácticamente esprintó fuera de la sala con alguna excusa que Cartman no tuvo interés en escuchar, y luego pudo disfrutar de una noche de bolos (Nuevo local, cerca del ayuntamiento, mediocre pero entretenido) en relativa calma con los chicos. Y comprueba que aún todo está bajo control.
El plan sigue como debe ser.
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Algunos meses después, con la cafetería siendo destrozada y su virtud en juego dentro de un incómodo closet, Cartman se preguntará si tal vez debió preocuparse un poco más en ese entonces.
N/F: ¡Otro flashforward! Con el segundo año a la vuelta de la esquina, la competividad en el mundo Alfa apenas comienza. Lamento la falta de fanservice, pero ya llegará el momento :)
Acerca de qué es un abotonamiento en este universo y por qué Eric lo descartó tan pronto lo escuchó: dejaré el link directo a ese concepto y sus detalles en mi profile, por si alguien quiere saberlo. De todas formas intentaré mencionar un poco de ello en los próximos capítulos.
