VII. No me llames más Kurosaki-kun.
El día que Kurosaki Ichigo dejó a Inoue Orihime, se hicieron dos bandos entre sus amigos; básicamente y con excepciones chicos vs chicas. Aunque es cierto que en un mundo hipotético y fantástico cuando una relación se rompe sin terceras personas y sin discusiones, no deberían dividirse sus amigos. Pero eso es una absurda mentira.
Las chicas se pusieron del lado de Orihime sin dudarlo, salvo Tatsuki, que aunque era y es la mejor amiga de la muchacha, también apreciaba a Ichigo y no se decantó en ningún momento. Y lo cierto es que al chico el resto le daba igual, la única que le preocupaba era su amiga de la infancia: Arisawa Tatsuki, y ella no le dio la espalda. El resto, consoló a su amiga de la mejor manera que supieron: maldiciendo e infravalorando al chico ¿quién podía ser tan tonto como para dejar a la dulce e inocente Inoue-san?
Evidentemente Kurosaki Ichigo.
Los chicos, en general, son diferentes en este tipo de temas, así que sin más casi todos lo asumieron y pasaron página, apoyando a Ichigo en lo posible. Todos salvo uno: Ishida Uruyu, que siempre pensó que Inoue era demasiado buena para Kurosaki, y esto no hacía más que reafirmarse en su idea.
En cambio, lo mismo que para Orihime la ruptura fue una tragedia griega, para Ichigo no fue nada complicada, al fin y al cabo la decisión había sido enteramente suya. Pero el día que una de sus amigas vino a relatarle todas las cosas maravillosas que tenía su ex novia, y le intentó convencer de qué era un estúpido inútil por dejarla, él la escuchó pacientemente –tenía un buen día, sin lugar a dudas- y la despachó sin más. Si pensaban que Inoue era tan buena ¡qué se la quedaran!
Es cierto que Inoue Orihime no era mala, pero era demasiado… sumisa. Y para alguien con la personalidad de Ichigo, tener a una chica así a su lado le era más que insoportable. Sabía perfectamente que la pelirroja no era tonta, pero cuando estaba con él se obnubilaba de tal manera que lo parecía. Llegaba a tal punto que hasta que no estuvieron saliendo unos seis meses no dejó de llamarle "Kurosaki-kun", por mucho que él la regañara. Ichigo llegó a pensar seriamente que había patentado su nombre. Pero pasado ese tiempo un día dejó de ser "Kurosaki-kun", para llamarse "Ichigo-kun", que era mucho más acorde con sus circunstancias ¡gracias a Dios!
Si alguien pudiera haber leído el pensamiento del chico durante ese tiempo se preguntaría ¿y entonces por qué aguantó dos años con ella? ¿costumbre? ¿desidia? No. La verdadera pregunta sería ¿por qué comenzó a salir con ella? Y la respuesta era por la insistencia de la muchacha. Él jamás se había enamorado, y no es que no le gustaran las chicas, que sus cosas tuvo antes que Inoue, pero ninguna le gustaba para estar más de un par de veces. En cambio Orihime, era su amiga, y siempre estaba allí para todo. Así el tiempo al tiempo hizo que comenzaran a salir.
Ichigo pensó que quizás podía querer a esa chica, parecía adorable, buena persona, servicial. ¿Sino de ella de quién? ¿o estaría destinado a estar solo toda la vida? La mera idea le traumatizó y decidió intentarlo con ella. Pero al pasar un año junto a Inoue, Ichigo llegó a dos conclusiones: la primera era que el amor estaba sobrevalorado, y la segunda que quien inventó el dicho "el roce hace el cariño" debió especificar cuanto tiempo de roce hacía falta para que naciera el cariño, pues él no lo veía por ninguna parte.
Así pues, un buen día pensó que ya estaba bien. Asumiría su papel de solitario empedernido si hacía falta, pero no podía seguir estando con alguien como ella. No. Era más que superior a sus fuerzas. La verdad es que como amiga no tenía parangón, pero como novia… como novia no era lo que Ichigo necesitaba, definitivamente, así que tuvo que aceptar la realidad. No amaba a Inoue Orihime, es má,s jamás había dejado de ser una simple amiga, no habían cruzado la frontera que separa la amistad con el amor.
Pero ¿por qué no cayó antes? Básicamente si no la había dejado antes era sencillamente porqué parecía feliz, y dejarla sólo le haría daño. Pero por otro lado Orihime tenía que intuir que algo no iba bien, sino no se lo podía explicar.
Fue entonces, a diez días de marcharse a estudiar en Tokio, cuando pensó que debía tomar otro tipo de decisiones en su vida, y muchas de ellas pasaban por dejar una relación que estaba ya más que muerta. ¿Por qué debía mantener una relación a distancia con alguien que no quería? ¿simplemente por no hacerle daño? A la larga iba a ser mucho peor. Asimismo, ese día, que habían quedado para comer se lo diría todo sin rodeos, como solía ser él.
-Orihime –le dijo una vez que hubieron pedido.
-¿Si, Ichigo-kun? –sonrió la muchacha dulcemente.
-Lo nuestro no va bien, ya no funciona.
En los pocos segundos que el chico tardó en continuar con su pequeña explicación el mundo se paró para Inoue. En sus ojos se pudo identificar, sin ningún tipo de problema, millones de sensaciones encontradas. Pero aunque le doliera, al fin sabría porqué su relación con el que ella pensaba el hombre de su vida, no funcionaba. "¿En qué me habré equivocado?" –se preguntaba a menudo cuando veía que su relación jamás avanzaba. Ahora lo sabría.
-¿Po-por qué –cogió fuerzas la chica para preguntar, interrumpiendo al pelirrojo- dices eso Ichigo-kun? –no sabía explicar al razón pero cuando estaba a su lado no podía reaccionar bien, después de dos años, todavía se le paraba la respiración si él le sonreía. Y hoy la iba a dejar.
-Lo siento, Orihime, no te quiero.
Claro, sencillo y directo, fue aquel misil que lanzó Kurosaki, y que rompió en mil pedazos las esperanzas y sueños de la pelirroja. En ese momento todo el futuro que ella se había imaginado con el hombre de su vida se esfumaba de sus manos sin poder hacer nada ¿y qué hizo ella?
Sonreír. Si, sonreír como una tonta. Aunque realmente necesitaba llorar y gritar.
-¿Estás bien, Orihime? –le preguntó el chico alargando su mando para tomarla y darle ánimos, cosa que ella rechazo.
-S-sí –tenía la mirada baja y la subió para verle, tenía que salir de allí como fuera.- Me tengo que ir, lo siento por la comida, Kurosaki-kun.
Ahí estaba otra vez ¿es qué nunca se había ido? Ese maldito "Kurosaki-kun" que tanto odiaba. Pensó en parar a la chica y explicarle que aunque ya no fueran novios, una relación de dos años le da derecho a llamarle "Ichigo". Pero al verla huir por la puerta supo que si él era otra vez "Kurosaki-kun" ella volvería a ser "Inoue", no se hable más.
Y ahora, sentado en la mesa de su cuarto, esperando la llamada de Tatsuki para decirle a qué hora iban a quedar, sólo podía pensar en cómo estarían sus amigos y qué les diría ahora. Sabía, que casi todo el mundo lo culpaba por la tristeza de Orihime durante estos cinco meses, ya que así se lo hizo saber Arisawa cuando fue a recogerlo la otra noche. Además, como él era una persona especialmente desquitada, en todo ese tiempo llamó escasas veces para saber cómo estaban, así que habría un revuelo con su llegada, y además ese horrible y horroroso…
-¿Kurosaki-kun? –alguien lo llamaba desde el otro lado de la puerta. Deseaba gritar al escucharlo, pero no era Inoue, era Rukia.
-¡Deja de usar ese tono! –le gritó mientras se dirigía a abrir la puerta con el ceño más fruncido de lo normal.- ¿Te has levantado graciosa, enana?
-Un poco –le respondió con los brazos cruzados.
-¿Qué quieres?
-Te llaman al teléfono.
El chico bajó lentamente las escaleras, debía ser Tatsuki. Pensó que lo último que le apetecía era una "fiesta de bienvenida", pero no podía decir que no. Así que tenía que pasar ese mal trago, al menos esperaba que fuera poco tiempo.
-Dime –le ordenó sin más por teléfono a su amiga.
-Ya está todo planeado, mañana por la noche hemos quedado todos en casa de Orihime.
"¿En casa de Inoue?" pensó rápidamente. "¿Por qué? ¿por qué? ¿por que?"
-Últimamente está siendo nuestro punto de reunión –continuó diciendo la chica- así que las cosas han salido así.
-Comprendo –estaba intentado trazar un plan y no sabía bien qué hacer.
-Entonces a las nueve nos vemos, ¿de acuerdo?
-Si, claro, pero -¿qué hacer? –Tatsuki, ¿puedo llevar alguien?
-Esto… -la voz de la chica cambió, se torció- claro, no hay problema.
-Hasta mañana entonces.
-Hasta mañana, Ichigo.
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Para Inoue Orihime había un momento en su vida que lo cambió todo: la muerte de su hermano. Jamás sintió más dolor que ese día, y sabía que eso no cambiaría en el resto de su existencia.
Pero al año de ese acontecimiento, su vida cambió para mejor. Conoció a una chica de su barrio: Arisawa Tatsuki, que le abrió miles de puertas, y entre ellas la más importante de todas: conoció a Kurosaki Ichigo.
Inoue nunca podrá olvidar el primer día que lo vio, era un muchacho taciturno, con el ceño fruncido, pero a ella le parecía muy divertido que fuera siempre así. Y sin saber bien cómo, se enamoró de él. Pero lo que la chica tardaría años en saber es que el "Kurosaki-kun" del que se había enamorado, no existía. Simplemente se lo había inventado.
Otro momento importante en su vida, fue la fiesta del decimosexto cumpleaños de su amiga Tatsuki. Orihime se había arreglado, se había puesto su mejor vestido, su mejor sonrisa y había cogido valor: ese día se le declararía a Kurosaki-kun. Pero fue imposible, él ya estaba interesado en otra, que para variar, le duró menos que un suspiro.
Y así, Inoue, vio pasar un rosario de mujeres por la vida de Kurosaki-kun, pero nunca se desanimaba, sabía que alguna vez el pelirrojo sentaría la cabeza, y ese día ella estaría pacientemente esperando. Sería su oportunidad.
Pero tuvieron que pasar años para que la oportunidad de Orihime se diera, y ella paciente, esperaba y esperaba. Tatsuki ya le había dicho que estaba loca, que Ichigo no se merecía ese comportamiento. Pero lo que todos sabían y entendían –salvo el chico que estaba más en otras cosas- es que Inoue había idolatrado tanto al pelirrojo que ya no sabía distinguir la realidad de su imaginación.
Kurosaki Ichigo no era mal chico, al contrario, más de una hubiese querido lo que tuvo Inoue con él. Pero no estaba hecho para relaciones, sino que estaba pacientemente esperando a la chica de su vida y mientras esperaba ¿por qué no probar con otras? Así era su filosofía de vida, y todo el mundo la comprendía, salvo Orihime.
Así pues, el día que comenzaron a salir, Ichigo intentó con todas sus fuerzas que no se repitiera lo de ocasiones anteriores: que se aburriera. Pero fue imposible, al principio todo fue yendo más o menos, pero pasados unos meses todo fue de mal a peor.
La situación no pasó paso desapercibida para Orihime, pero ella, todos los días al levantarse intentaba hacerlo mejor.
Sin embargo, su relación había empezado y terminado, pero ella no lo aceptaba. No. ¿Por qué no funcionaba? ¿Por qué? Se martirizó durante los cinco meses en que Ichigo estuvo estudiando fuera, y el día que lo vio entrar en el museo con otra chica lo decidió.
Iba a recuperar a Kurosaki-kun.
Así que lo planeó todo con minuciosidad. La fiesta de bienvenida sería en su casa, a su manera y con su comida. Desde luego todo iba a ser un éxito. Se levantó temprano ese miércoles por la mañana, fue a comprar, limpió la casa, ordenó el salón y lo preparó todo. Después de comer esperaba a Tatsuki para que la ayudara y pronto estarían allí todos sus invitados.
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Un insistente ruido sacó a Rukia de sus pensamientos.
Alguien llamaba a la puerta de su cuarto.
-¿Rukia? –susurraba, inconfundiblemente Ichigo.
-¿Qué? –preguntó la chica al abrir la puerta- ¿a comer ya?
-No, ¿puedo pasar?
-Claro.
¿Qué diablos estaba pasando aquí? ¿Ichigo sumiso? No, seguramente querría algo y el parecer tan niño bueno le estaba corroyendo por dentro. Así que la chica tomaría ventaja de todo esto.
-Dime, Ichigo –sonrió mientras se sentaba en la cama y el chico lo hacía en la silla de su escritorio.
-Pues… -se rascó la cabeza- ¿a qué hora sales esta noche del museo?
-Hm –dejó que unos segundos pasasen para ver que nivel de nerviosismo tenía el chico.- A las ocho y media ¿por qué?
-Había pensado –miró para otro lado- que podría recogerte… y te podrías venir conmigo a cenar con mis amigos –concluyó rápidamente.
-¿Necesitas una carabina Ichigo? –dijo de mal humor, no sabía la razón pero hubiese preferido otro tipo de proposición.
-No es eso –se controló para no llamarle "enana", debía ser amable.- Pero pensé que como no sales de aquí, quizás querrías conocer a alguien.
-Oh, que amable eres Kurosaki-kun… -puso esa voz de niña buena que él odiaba- gracias por pensar en mi, pero no –cambió el tono de voz.- No me hace falta tu caridad, estúpido, sino salgo es porqué…
-¡No es caridad enana! –le cortó.- Simplemente pensé que te gustaría salir…
Ichigo cambió el tono de voz y Rukia tuvo que admitir que estaba adorable.
-Está bien, iré –dijo con tono de hacerle un favor.
-Entonces nos vemos a las ocho y media en el museo.
-Si.
-¿Me enseñaras el cuadro?
-No creo que nos de tiempo.
-Como quieras…
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Bueno, este es el principio de mi venganza. Estoy cansada de Inoue, y de sus tonterías, así que me voy a desquitar, que para eso es mi fic XD-
De verdad si hay fans de Inoue leyendo este fic, no va a ser para tanto, pero al menos va a ser un descanso para los IchiRuki.
¿Qué os ha parecido el capi?
