Capítulo No. 7

Glee no me pertenece y etc. Hola a todos, espero que sigan pasando a leer, lamento la tardanza, pero los deberes no dan tiempo, además de que estos días han sido algo grises. Agradecería unos cuantos reviews, lamento de antemano las faltas de ortografía que se cuelen por ahí y pues… espero que disfruten este capítulo levemente más corto C: Saludos desde el Norte de la República.


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"Creo que Kurt tiene algún tipo de enamoramiento hacia Blaine."

"Uhum…"

"No sé, estos últimos días no ha parado de hablar acerca de lo divertido que él es."

"Mmm.."

"Yo también pienso que es agradable, un poco bajito, pero realmente agradable."

"Mmm…"

"¿Santana?... ¿estás prestando atención a lo que te estoy comentando?" Preguntó una rubia un tanto consternada por las respuestas de la chica junto a ella.

"Claro que si." Ronroneo la morocha desde su cómodo lugar retozando sobre la cama abrazando por la espalda a la editora. Hundió su cara en el cuello de la rubia y aspiró suavemente su aroma.

"¿Estás olfateándome?" Rió suavemente la mujer de ojos miel y con un movimiento perezoso giró sobre sí para estar de frente a la latina.

"No sé. Tal vez. ¿Te molesta?" La morocha tenía los ojos completamente cerrados, y sólo se limitó a sonreír. En las últimas horas sólo se había dedicado a disfrutar la cercanía y calor del cuerpo de la rubia contra el suyo. Escuchaba atentamente cada una de sus palabras, pero la mayor parte de sus atenciones viraban en torno a otras cosas.

Quinn se aproximó al rostro de Santana y por un momento sólo se limitó a observarla delicadamente, le gustaban tanto sus largas pestañas, su pequeña nariz y sus voluminosos labios que invitaban al beso cada vez que posaba sus ojos en ellos.

"Por supuesto que no me molesta… sólo que siento un leve cosquilleo." Por fin la editora acortó por completo la distancia entre sus labios e impactó sutilmente los de su compañera. Primero en un suave roce hasta tornarse en un toque mucho más profundo e intenso.

Santana sujetó la cintura de la chica y atrajo su cuerpo más hacía si, su piel se erizó suavemente al entrar en contacto con la de la editora y dejó escapar un leve suspiro. "¿Quieres…?" Habló la latina entre el beso. "¿…salir…?" Otra interrupción. "¿…conmigo esta tarde?" Finalizó.

"Uhm, ¿tengo que ir casual, o será formal?" Habló la rubia una vez se separó ligeramente de la morena. "Porque… no creo tener ropa tan formal como la tuya." La editora alzó las cejas y miró directamente a los ojos de la modelo que ahora estaban abiertos.

"Podemos simplemente ir vestidas como estamos ahora…" Ahora era la morena quien alzaba sugestivamente una ceja a su compañera.

La editora soltó una sonora carcajada y mordió sus labios mientras sonreía. "Existe la pequeña probabilidad de que nos encarcelen por exhibicionismo… pero, está bien por mí."

La modelo besó la mejilla de la rubia y se limitó a observarla detenidamente. "Tenemos unas cuantas horas más antes de decidir que 'no' usaremos… mientras tanto." Santana cambio su cálida sonrisa por una más pícara. "Hablando de Blaine y Kurt…"


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"Okay. De acuerdo. Bien. ¿Cómo es que ahora todo el mundo está teniendo un tórrido romance excepto yo?" Hablaba una consternada Rachel desde la comodidad de su cama, aún en pijamas.

"Primero: Nadie está teniendo un tórrido romance… sólo Quinn. Yo tengo una relación de amistad casual. Segundo: Date una ducha, ponte ese sensual vestido que compramos y sal en busca de la aventura. New York es el lugar perfecto para el romance… pero no lo encontrarás mirando Funny Girl las 24 horas del día, y vistiendo esa pijama de la temporada pasada Rach." Pudiera parecer que el tono de Kurt rayaba en la molestia, pero realmente irradiaba felicidad, sólo estaba bromeando con Rachel aunque francamente su actitud de 'yo no soy el centro de atención estos días' estaba cansándolo un poco.

"¡De acuerdo!" La castaña se levantó de su cómodo lugar y se aproximó al chico. "Sólo prométeme no dejarme tanto tiempo sola… bastante solitario es que Quinn ya no nos visite tan frecuentemente y ahora tu…" La castaña suspiró.

El chico encontró aquello tan adorable y rodeo con sus brazos a su mejor amiga. "Sé lo que es Rachel, nadie pretende dejarte abandonada… puedes venir conmigo si así lo quieres, a Blaine le encantará verte de nuevo." Rachel miró a su amigo y negó con la cabeza.

"Lo último que quiero es hacer un mal tercio Kurt. Ve y disfruta del paseo. Yo me ducharé, me vestiré elegantemente y quizá salga a beber un café y leer algún panfleto que me encuentre en el camino." Su tono era sarcástico.

"Rachel…" El chico comenzó a exasperarse.

"Sólo bromeo ¿de acuerdo?" En el rostro de la chica se formó una enorme sonrisa. "Haré lo que me dices, ya es tiempo de que salga y conozca nuevas personas. Sólo estoy probándote mis dotes de actriz." Kurt rió por lo bajo, sabiendo de antemano que aquello era mitad verdad, mitad mentira.

"Hablando de todo un poco… ¿Qué opinas de Santana?" El chico preguntó casualmente a la castaña, no insinuaba nada negativo, sólo quería su más sincera opinión al respecto.

"Me agrada. Es un poco mordaz en sus comentarios, pero te seguro que no lo hace con intención de herir a nadie… además… Quinn se ve feliz, Creo que eso es suficiente." La castaña estaba tan segura de sus palabras que incluso su mejor amigo se quedó al mismo tiempo que pensativo, sorprendido.

"Vaya…" Kurt hizo una pausa dramática. "…Es lo más honesto y maduro que te he escuchado decir en mucho tiempo Rach." Al término del comentario la castaña lanzó una almohada en dirección al chico. No estaba ofendida, al contrario le había causado gracia. "Ya enserio…"

"Es verdad Kurt. Nunca pensé que Quinn llegara a estar con una persona así…" El chico alzó una ceja en desaprobación. "No me mal entiendas. A lo que me refiero es que… Santana parece una persona a la que… el mundo le viene más… 'aparte'… es como si ella se concentrara sólo en lo que a ella le interesa y el resto del mundo le diera igual… y Quinn es… perfeccionista… ambas son ambiciosas y fuertes… pero… son distintas…" La castaña no supo como continuar con aquella conversación. Se limitó a mirar a Kurt en busca de una aportación.

"De eso se trata estar enamorado Rachel. Tú lo sabes." Guardaron silencio. "Somos distintos… todos, pero eso nos vuelve atractivos a los ojos de otros. Las parejas perfectas son aquellas que unen sus diferencias y están en paz… no aquellos que pretender ser 'iguales' sólo por querer estar juntos." La castaña sonrió para sí. "Creo que Santana es en cierto modo problemática… pero ese se debe a que dice lo que piensa sin medirse. Justo lo que Quinn necesita."

"Lo sé." Rachel se levantó de la cama y caminó rumbo al espejo de pie. Se miró un par de segundos y trató en vano de acomodar su alborotado cabello. "No puedo evitar tener ideas radicales respecto a esto Kurt. Sabes que soy cabeza dura… pero eso no quiere decir que no apruebe a Santana, de hecho creo que podemos ser buenas amigas."


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"¿Una cita?... ¿Le has pedido una cita?" Santana sonaba emocionada hablando por el móvil mientras recorría las calles de New York. "¿Qué?... por supuesto que es un asunto importante… sólo dime que no llevaras un atuendo ridículo por el amor de… ¿Qué?... no." La morena hizo un alto para cruzar la concurrida avenida y esperar a que las luces cambiasen de color para los peatones. "Un jean ajustado será suficiente. Créeme." La persona del otro lado de la línea sonaba con tranquilidad en su voz pero con emoción interna. "Blaine… Sólo limítate a ser tu mismo… todo saldrá bien. ¿De acuerdo? Debo cortar. Si. Adiós."

El chico había llamado al menos 8 veces a la morena en la última media hora. No es que a Santana le molestase, siempre tenía tiempo para charlar con Blaine, pero estaba un poco preocupada… el chico era el rey de la 'seguridad' y verlo tan nervioso era algo nunca antes visto. Vaya que Kurt había tenido efecto sobre él. La modelo comprendía por completo ese sentimiento. Santana sabía perfectamente lo que era enamorarse de una persona… ya lo había hecho… cosa que no resultó como esperaba… no había sido el cuento de hadas que todo el mundo presume… pero le había dado experiencia… la había hecho crecer, salir, conocer. Ahora tenía la oportunidad de vivir el Amor de una manera tranquila… cien por ciento correspondida. Por una parte todo parecía tan sub real, tan imposible… Mentiría si se dijera a sí misma que no había pensado en ella mientras que se enamoraba de la editora. No estaba constante en su mente… pero había cruzado por ella un par de veces. Ahora estaba lista para dejar su recuerdo completamente atrás… recordar a su primer gran Amor ya no le causaba más dolor… podía incluso decir su nombre y no sentir tristeza.

"Brittany." En el rostro de la modelo se formó una sincera y tranquila sonrisa. Respiró profundamente y levantó en alto el rostro. Se sentía segura, feliz, su corazón se aceleraba con tan sólo pensar en sus planes… hoy sería el gran día.

Habían pasado un par de horas desde que se despidió de la editora y había abandonado el apartamento de la rubia con el pretexto de que tenía 'asuntos' pendientes… era hora que ya sentía que algo le hacía falta. Se abrió paso entre la gente y detuvo su caminar justo frente a una pequeña joyería, nada ostentosa. Entró con cautela, en su interior sólo había un par de personas admirando las delicadas piezas hechas a mano.

"Oh, Santana, Santana, bienvenida." Un corpulento pero bajito hombre saludó alegre a la modelo en un perfecto español desde el otro lado del mostrador. "¿Has venido por tu encargo?" El hombre salió de la seguridad del mostrador y con una confianza sorprendente abrazó a la chica frente a sí. "Es bueno ver a un López de vez en cuando… No he tenido noticias de tu padre en meses." El hombre se alejó de la chica y la invitó a pasar al trasfondo del local.

"Papá es más descuidado que yo, su trabajo lo mantiene ocupado. Siento que no se hayan comunicado en algún tiempo." La morena bajó la mirada con cierta pena. Este hombre era un buen amigo de sus padres, se habían conocido incluso antes de haber llegado E.U. Cruz era un hombre viejo pero con una memoria de elefante. Nunca perdía detalle de nada y sentía un profundo aprecio por la morena.

"Descuida, seguro que cuando encuentre un espacio en su apretada agenda llamará." El hombre sacó de un pequeño estante, una bella caja, forrada en terciopelo guinda, el color favorito de la morena. Abrió el pequeño rectángulo frente a sus ojos y esperó ansioso la reacción de la modelo.

"Cruz…" El rostro de la morena se iluminó por completo, miró detenidamente el objeto frente suyo y se atrevió a sostener la caja con sus propias manos. "Son perfectos." La modelo sonrió para sí misma y luego le dedicó una sonrisa cálida al hombre, luego lo abrazó con fuerza. "Gracias."

"Un placer. Buena suerte." Habló el hombre mientras que la morena se alejaba suavemente.


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Incluso un lugar tan grande como New York podría parecer un espacio pequeño cuando se trata de 'casualidades'. Sobre todo si esas casualidades consisten en accidentalmente toparse a los amigos cuando casualmente sales a pasear.

"Así que… Blaine, ¿conoces a Santana desde siempre?" Cierta rubia preguntó casualmente al chico mientras bebía de su Café Latte.

"Prácticamente. Somos amigos desde preparatoria… aunque nuestra amistad nunca ha fue tan buena como ahora, siempre mantuvimos algo así como una relación de odio-amistad." El chico rió ante el comentario mientras que Kurt y Quinn se miraron entre sí con intriga.

"¿Odio- amistad?" Inquirió Kurt desde la comodidad de su asiento.

"Bueno… digamos que… Santana nunca fue una persona fácil de tratar… sólo ciertas personas tuvimos el privilegio por así decirlo de formar parte de su círculo de amigos…" Los tres chicos se miraron. "Escuchen… Santana ha pasado por muchas cosas… es por ello que tiene cierta dificultad de decir lo que siente… no lo que piensa… lo que piensa fluye por su boca como si no tuviera nada que lo detuviera… pero sus sentimientos…" Blaine miró directamente a Quinn. "Me siento feliz de que ella esté contigo ahora Quinn." La rubia se sonrojó violentamente ante el comentario.

"Santana me importa ¿sabes?... y me siento feliz de también estar con ella." La editora miró a ambos chicos pero no pudo sostener mucho tiempo la mirada pues Kurt estaba claramente alzando las cejas en señal pícara por el comentario de la chica.

"Hace ya algún tiempo… hubo alguien…" Blaine rompió el incómodo momento, solamente para crear otro. "El gran amor de Santana." La rubia miró fijamente al chico, su rostro tenía cierta mezcla de molestia con intriga, decidió no interrumpir y asintió con la cabeza. "Santana te lo contará cuando esté lista." Diablos. La rubia estaba más intrigada que nunca antes en su vida. Pero respetaba la decisión del chico, era cosa de la modelo, no suya.

"¿No funcionó?" Fue la sutil pregunta de la editora.

"Fue mucho más que sólo no funcionar, San quedó completamente destrozada… si antes odiaba al mundo en general… cuando aquello sucedió podías ver en sus ojos el dolor y la tristeza… Es difícil luchar por tu primer amor y que este al final simplemente decida no permanecer contigo." El músico miró a la rubia directamente a los ojos. "Si quieres a Santana… sólo te pido que la comprendas… y que no la abandones."

La editora reflexionó aquellas palabras… se sentía segura de permanecer con Santana el tiempo que fuera… ¿Para siempre?... parecía poco tiempo realmente. Asintió ante las palabras del músico, luego miró a su amigo Kurt quien la miraba con una mezcla de emoción y picardía en su rostro.

"Hoy he pensado en pedirle que…" La rubia comenzó a hablar pero se vio interrumpida por su mejor amigo.

"¡Oh por Dios! ¿Matrimonio?" La rubia lo miró sorprendida mientras que Blaine soltaba una sonora carcajada. "Tengo un amigo que puede casarlas de inmediato… o si están dispuestas a viajar hasta las vegas yo podría organizar un…"

"¡Kurt!" La editora habló fuerte y claro. "No matrimonio… no creo que nadie esté listo para eso aún…. Pensaba en una relación formal…" La rubia se encogió de hombros y esperó la respuesta de ambos chicos.

"Lo sé." Fue Kurt el primero que habló. "Sólo quería ver tu reacción. Me da gusto que decidas hacer esto… nunca has tenido una relación estable, creo que ya es tiempo." El chico se aproximó y dio una suave palmada en el hombro de la editora.

"Creo que ya es tiempo para Santana también. Sólo procura no ceder a cada capricho suyo… puede ser una persona muy manipuladora a veces." Blaine fue de más de sincero, pero aquello no era algo que la rubia no supiera a estas alturas.

La charla entre ellos continuó normalmente hasta llegar al punto en que incluso Blaine fue considerado un buen amigo de ambos chicos, tenía una habilidad para hacer sentir en confianza y su manera de hablar era tan calmada y explícita, no por nada Kurt se veía tan cómodo con su compañía.

Estaban activos platicando de esto y lo otro que el tono del móvil de la rubia los sorprendió a los tres. Se trataba de un mensaje que decía más o menos así:

-Voy en camino. Llegaré en unos 10 minutos. Xoxo- Santana.

"Tengo que irme." Habló la rubia sin despegar la mirada del móvil con una sonrisa boba en su rostro.

"De acuerdo, no queremos interrumpir en tus planes." Habló Kurt quien despidió a su mejor amiga.

"Y Quinn…"Habló Blaine esta vez. "Buena suerte." Le sonrió cálidamente.


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La rubia llegó en cuanto pudo a Central Park, esperaba ver a la modelo justo donde la había citado, sin embargo no había nadie a excepción de unas cuantas parejas caminando tomadas de la mano. Eran las 8:00 pm en punto. Central Park estaba a obscuras a esa hora, sin embargo no estaba desolado. Parejas solas dando un romántico paseo, casados con hijo saliendo a caminar, dueños paseando a sus mascotas, el lugar mantenía cierta vida durante las noches… pero no había rastro de la morena. Quinn mandó un texto a la modelo:

-Estoy justo donde habíamos quedado… ¿dónde estás?-

No es que la rubia fuera una fanática de la puntualidad, pero estaba ansiosa por ver a la morena y hablar con ella… besarla… cualquier cosa. Miró su reloj, las 8:07 pm, parecía una eternidad y la modelo no había contestado su texto. Se dispuso a mandarle otro cuando una voz rasposa la tomó por sorpresa.

"Eso no es necesario…" Cierta morena apareció justo frente a la rubia mientras que esta despegaba la mirada de su móvil.

"¡Santana!" La editora no pudo ocultar su emoción, se levantó de su lugar, y sin pensarlo dos veces se sostuvo de cuello de la moreda y la besó con fuerza. Pasaron un par de segundos antes de la editora fuera consciente de lo que estaba haciendo. Al acto se separó de la morena. "Lo siento." Cubrió sus labios con la palma de la mano."

La modelo no encontraba nada equivocado en esa acción, así que sin demorar más tiempo, apartó suavemente la mano de la rubia de su rostro y se aproximó a besarla, esta vez con más calma y tiento. Primero sólo conectó sus labios, luego se abrió paso entre los suaves labios de la editora y sus lenguas comenzaron una batalla que ninguna tenía la intención de perder… aunque tampoco de ganar. El beso fue largo y satisfactorio. Cuando ambas se vieron en la necesidad de respirar adecuadamente se separaron un momento, pero por una distancia mínima. El aliento de ambas se volvía uno mismo a la corta distancia.

"Está bien. Yo también te extrañé mucho." La modelo mordió suavemente su labio inferior mientras que se aproximó a robar de nueva cuenta un beso de los labios de la rubia. Este fue mucho más suave y lento que los dos anteriores.

"¿Por qué tardabas?" Preguntó con suavidad la rubia mientras que confortablemente sentía como las manos de la morena de amoldaban su silueta.

"Estaba reuniendo un poco de valor." Esa respuesta hizo que la editora se separara un poco de su acompañante.

"¿Tan intimidante soy?" La editora alzó una ceja en señal de egocentrismo y soltó una suave carcajada. La morena no hizo más que sonreír.

"Ven conmigo." La modelo deshizo su abrazo y tomó rápidamente la mano de la rubia, sin esperar respuesta se alejó con ella hasta una parte donde sólo alumbraba una pequeña lámpara pública, el espacio era hermoso, estaba cerca del agua y el reflejo era maravilloso. Una escena completamente romántica. "Tengo algo importante que decirte." Habló la morocha una vez que hubieran llegado al punto exacto.

"Yo también." La rubia sonrió suavemente. "Pero comienza tu." Ambas se soltaron de las manos y se miraron fijamente.

Ambas iban vestidas de un modo más casual de lo normal, usualmente Santana vestía elegantes vestidos casuales, pero este día unos jeans habían sido su elección, así como una blusa blanca que se ajustaba a su cuerpo. Por su parte la rubia había optado por unos jeans obscuros con una blusa a los muslos color lila.

Santana miraba fijamente a la rubia, y esta podía asegurar que la modelo estaba sonrojada… aunque su tono de piel lo disimulaba bastante bien.

"Cuando tenía 17 años…" Comenzó a hablar en pausas la morena. "Me enamoré perdidamente de mi mejor amiga." La editora guardó compostura y sólo se limitaba a escuchar las palabras de la modelo. "Fue algo desastroso… pero yo hubiera dado cualquier cosa por ella." Hubo una pausa.

"¿Qué ha pasado con ella?" Preguntó suavemente la rubia, afirmando claramente que se trataba de la misma chica a la que Blaine se refería.

"No hemos mantenido contacto desde hace un par de años. Supongo que a estas alturas habrá encontrado a alguien con quien hacer su vida…" La morena alzó la vista y enfrentó los ojos miel que tanto le gustaban. "El caso de esto es que… desde ella, nunca estuve tan enamorada de alguien como lo estoy ahora."

Le editora abrió la boca sin saber que decir, al contrario de eso, se sonrojó violentamente. ¿Había escuchado bien?... 'Enamorada'.

"Siempre que pensaba en ella… tenía un dolor en el pecho incontrolable." Continuó la modelo. "Cada vez que por algún motivo decía su nombre… sentía que toda mi fortaleza desaparecía… Revivía una y otra vez aquel momento en que me sentí más vulnerable." La morena dio un paso en firme y se aproximó a la rubia.

"¿Qué piensas de ella ahora?" La rubia también se aproximó a la chica frente suyo y esperó su respuesta.

"Ahora puedo decir su nombre sin sentir dolor." Santana sonrió, y por primera vez en toda la extraña relación que habían mantenido hasta ese preciso momento, sus ojos parecían vidriosos, llenos de pequeñas lágrimas a punto de colapsar. "Desde que te vi por primera vez… algo en mí cambió."

"Santana…" La rubia sintió como su corazón se derretía en ese momento.

"Me enamoré prácticamente desde la primera vez que te vi. En aquella boda fallida." La rubia sonrió ante el cruel pero realista comentario. "Espero que la nuestra resulte bien." El tono de voz impresionó a la editora. La seguridad con la que la modelo comenzaba a hablar la estaba sorprendiendo en sobre manera.

"Espero que sea algo muy discreto. No me gusta el público." Bromeó a modo de respuesta la editora, a lo cual la modelo sólo sonrió cálidamente.

"Será discreta, lo prometo… ahora que… no quiero que pienses que porque te digo esto, quiere decir que ella sigue en mi mente… porque no es así… tan sólo quiero que sepas el efecto que has causado en mi… que has causado en mi vida." La latina tomó las manos de la rubia entre las suyas… un contraste inmenso, debido a que Santana tenía la extraña tendencia a estar siempre fría y Quinn por otro lado tenía siempre una calidez extrema.

"Lo comprendo." Afirmó la editora.

"Has logrado lo que nadie jamás ha logrado en mi vida… me has hecho dejar el pasado atrás." Con esa última frase, ahora era la editora quien estaba a punto de soltar las lágrimas. "Así que… creo que ya me siento con el valor suficiente para hablar de lo que realmente quiero decirte." Quinn sintió de inmediato como las manos de la morena se tensaron junto con las suyas. Une de ellas se apartó y hurgando en el pantalón de la morena, extrajo una diminuta caja rectangular.

"Oh por Dios… Santana…" La rubia se sorprendió sobre manera el ver la delicada cajita en manos de la modelo.

"Quiero preguntarte si tu…" Hubo una pausa significativa en lo que la morena sostenía la caja en ambas manos y la aproximaba a la rubia. "¿Podrías hacer esta promesa conmigo?"

Santana abrió la pequeña caja revelando en su interior un hermoso collar hecho en oro, con un dije de la letra 'S'. La rubia lo admiró por un momento. Se atrevió a sacarlo de la caja y a mirarlo meticulosamente, sentía que todo era producto de su imaginación. Miró a Santana luego de un momento. "¿Esto es la promesa de que siempre te llevaré conmigo?" Sonrió la rubia.

"Más o menos." Respondió la modelo. "Yo ya tengo el mío puesto. "La modelo colocó la caja de nuevo en su bolsillo y con lentitud descubrió parte de su cuello, revelando la misma cadena, sólo que un dije en la inicial de 'Q'. "Esta es mi promesa para ti… Quinn Fabray." La chica miró a la modelo, mientras que esta tomaba el collar de la mano de la rubia y con paciencia lo colocaba en el cuello de su nueva dueña. "Prometo estar contigo el tiempo que así tu lo desees… sólo necesito saber…" La modelo hizo una pausa que casi mata de ansiedad a la editora. "… ¿Si tu deseas estar conmigo también?... como en… ¿oficial y exclusivamente?"

"¿Estás dispuesta a ser monógama sólo por mi?" Fue la respuesta-pregunta de la rubia. En tono de juego por supuesto, para relajar un poco el ambiente.

"Si. Si estoy dispuesta." La morena encontró aquel comentario divertido y relajante.

"Entonces… Si. La respuesta es sí. Deseo estar contigo en términos de oficial y exclusivamente." La rubia se aproximó a la modelo y tiernamente plantó un beso en su mejilla, luego se acercó a sus labios y son un suave movimiento la besó. Mientras que sus brazos se aferraban al cuello de la latina, esta cerraba el espacio entre su torso y el de la rubia. Esa sensación era tan excitante como cuando sus cuerpos se tocaban por completo.

Por un instante la rubia se separó a escasos centímetros de la morena, juntó sus frentes y se limitó a la sensación de la chica posada en sus caderas, no abrió sus ojos, esperando que la latina hiciera lo mismo.

"Más o menos esto era lo que yo planeaba proponerte esta noche, ¿sabes?" Habló la editora entre su letargo.

"¿Oh si?... ¿qué palabras habrías usado tu?" La modelo estaba probando a la editora deliberadamente.

"Pues… pensaba en algo simple como decirte: 'Santana… ¿Te gustaría ser mi chica?" la rubia usaba un tono inusual en ella, pero claramente sólo bromeaba, lo cual hizo sonreír a la chica entre sus brazos.

"Uhmm… no me gusta tu tono alpha female… pero igual habría dicho que si sin dudarlo." Esta vez la morocha se separó suavemente de la rubia. "¿Somos oficiales ahora?... ¿Puedo tomarte de la mano y besarte cada vez que sienta la necesidad de hacerlo?"

"Uhmm… supongo que sí." Sonrió la rubia.

"Espero ser lo que tú necesitas Q." Habló sinceramente la modelo.

"Yo también espero ser quien tú necesitas S." Correspondió la editora.

Sin considerarlo por más tiempo, ambas chicas se abalanzaron entre sí, importándoles poco lo que la gente a su alrededor pudiera murmurar o argumentar. Personas iban y venían y ellas se besaban con la misma intensidad con que siempre lo habían hecho. La morena dirigió sus manos hacia la cintura de la rubia y suavemente presionaba disminuyendo la distancia entre ambas.

A la distancia una pareja de chicos con una chica en mal tercio observaban el espectáculo.

"Te dije que hoy sería el día." Hablo un chico de suaves facciones mientras observaba a distancia los hechos.

"Shh. Trato de imaginar lo que está pasando y lo estás arruinando todo Kurt." Hablaba una castaña sentada entre dos atractivos chicos.

"Bueno… esto es algo que ya me sospechaba, para ser sincero Santana ya se había demorado lo suficiente." Ahora era el turno de intervenir de un chico con amplias cejas y sonrisa elegante. "Creo que esto nos convierte automáticamente en una especia de familia."

Rachel sonrió ante ambos chicos. "Creo que podría decirse eso. Somos una amplia familia a partir de este momento."

"¿Creen que debamos… ya saben… ir a interrumpir el momento?" Habló Kurt con una ansiedad palpable.

"Uhmm. No creo que le guste a Santana. ¡Hagámoslo!" Habló el músico.

"¡Por supuesto! No vine hasta aquí sólo para quedarme mirando los arrumacos." La castaña intervino mientras que se ponía de pie extendiendo ambas manos para tomar las respectivas de cada uno de los chicos, los cuales aceptaron el gesto de primera intención. Los tres se tomaron de la mano y corrieron en dirección hacia ambas chicas, esperando oportunamente interrumpir el bello momento que estaban compartiendo.


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Si en verdad quieres a alguien, lucha por esa persona. ¿Quién sabe?... tal vez esa persona está luchando por ti y tu ni siquiera te percatas de ello. Las oportunidades se dan sólo una vez, estás pueden ser similares, pero nunca habrá una oportunidad como la que estás viviendo en el momento, aprovecha tu tiempo, aprovecha tu vida… Amar a otra persona no distingue entre géneros, sexo o condición. Es indistinto. Querer a alguien es quererlo y punto.


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Y pues, espero que lo hayan disfrutado… porque este capítulo fue el último. *Música dramática de fondo*…. Lo siento. Pero traigo nuevas ideas en la cabeza, para una nueva historia. Sólo que mis manos se rehúsan a escribir lo que les ordeno. Espero que hayan disfrutado este Fic tanto como yo. Si desarrollará la historia desde este punto, creo que podría escribir un libro entero. Así que... por lo pronto se queda hasta este punto de su relación. Sin embargo… quizá más delante pueda retomar un poco de esta historia. Quién sabe. C:

Bueno, por último quiero preguntarles… ¿Qué opinan de Dantana?... personalmente pienso que es tierno… pero presuroso… ¡para Brittana esperamos prácticamente 3 temporadas enteras… y para Quinntana esperamos 4 temporadas!... Dantana sólo tomó 2 capítulos… Wow. Como sea, es personal la opinión. Ahora que… quisiera ver a Quinn de nuevo, siempre ha sido uno de mis personajes favoritos. Bien… nos vemos, nos leemos luego en una nueva historia. Saludos desde Chihuahua el estado Grande. Feliz Día de Muertos. Reviews por favor :DDD Se los agradecería de todo corazón.