Capitulo 7-Sueños que nunca serán alcanzados.

Las cosas comenzaban a cambiar drásticamente. Ah de ser porque nunca lucharon por sus sueños.

El fumador peli gris llevo al joven a su departamento ya que así sería más fácil cuidarlo porque nadie se acercaba hasta la cima del edificio y mucho menos le hablaban a Dell. El joven se encontraba descansando en cama, el profesor nunca lo dejaría levantarse para nada, le servía cualquier cosa que necesitase lo cual le causaba bastante pena. El dormitorio le parecía bastante acogedor, no tenía muchas cosas además de una notebook sobre una mesilla de noche, unas cuantas flores y fotografías que Haku había puesto para molestar, la cama era bastante cómoda el único defecto que se le podía encontrar era el ligero aroma a cigarrillo y que no había mucha luz pero fuera de eso era completamente acogedora y silenciosa.

-Listo, aquí te traigo tu té- dijo Dell llevando una tasa.

-Muchas gracias- dijo Kiaito mientras la cogía con sus manos –por cierto, ¿ya llamaste a la directora?

-Uhm… no pero lo haré en un momento, además tienes que dormir y descansar mucho, tu no te preocupes por nada- dijo cálidamente sonriendo.

-Sabes… nadie nunca había tenido tantas atenciones conmigo, me siento un tanto raro- dijo haciendo un gesto al quemarse la lengua.

-Olvidemos por un momento el pasado, ya se, ¿te parecería bien que vivamos juntos en este departamento?- preguntó esperanzado Dell.

-Ehh, no quiero molestarte ya que…

-No nada, es una orden- dijo enfadado –además ni que fueras que o que- río un momento – bueno ya duérmete que necesitas descansar.

-Pero, ¿y tu donde dormirás?- preguntó Kiaito muy preocupado.

-No te preocupes, puedo dormir en la sala.

-Uhm… ¿y si dormimos juntos?- dijo entre dientes.

-Buena idea, así te cuidaré mas, bueno, en fin hasta mañana, tengo algunas planeaciones que hacer y eso- dijo mientras se llevaba la taza y se iba de la habitación. Kiaito sonrió y se acomodó para dormir.

-Ok... veamos- dijo para sí mientras sacaba su celular y colocaba la taza en la mesa. En el celular se veía el nombre –Meiko- presionó llamar y espero a que contestarán. Dell no era para nada paciente pero tenía que esperarse – no responde- pensó molesto.

Dell dio vueltas en círculo buscando una respuesta. Antes de que se sentara en el sofá sonó el celular. El número parecía ser desconocido.

-Dell, ¿eres tú? ¿Estas bien?- preguntó agitada la que parecía ser Haku.

-Si si estoy bien, ¿Qué sucede?- preguntó preocupado.

-Me alegro… verás es que la profesora de ingles se volvió loca y seguramente ah de querer matarte.

-Hahaha, ya sabíamos que estaba loca pero, ¿Por qué dices que me quiere matar? No estoy entendiendo nada.

-Es que, ella esta celosa de ti porque…- antes de que Haku alcanzara a contestar se escucho un grito muy agitado –Haku, ya viene para acá tenemos que escondernos- Dell tenía los ojos hechos unos grandes platos pero no dijo palabra alguna – luego te explico bien, pero por favor, no vengas para acá, y llama a…- la comunicación se corto drásticamente. Dell no tenía idea de que estaba sucediendo, no sabía si llamar a la policía o a los médicos lo único que cruzaba por su mente era el ir al colegio.

Se acerco lenta y sigilosamente a la puerta de su cuarto, la abrió y miró como Kiaito dormía tranquilamente, aun con tantos gritos no se había despertado.

-Ritsu, Ritsu- repetía una y otra vez una voz melodiosa y preocupada – Ritsu, tenemos que salir de aquí por favor despierta- al escuchar ello solo podía pensar que estaba soñando hasta que sintió algo que le mojaba las mejillas –Ritsu por favor no te mueras- por mas que la joven quisiese hablar no podía articular palabra alguna ni mucho menos moverse o abrir los ojos, escuchaba mucho escandalo y gritos llenos de sufrimiento a la vez que sentía lagrimas caer en sus mejillas –saldremos juntos de esto- dijo la voz mientas sentía como era levantada de lo que parecía ser el suelo, sentía como estaba siendo cargada por esa voz que se movía rápidamente.

Taya cuidaba no caerse con tanta sangre regada en el piso de lo que había sido su salón de clases, cadáveres de sus compañeros estaban en algunos sitios del colegio. Se le rompía el corazón al ver a los que un día fueron sus amigos asesinados brutalmente. Salió del salón y se acercó a la entrada del colegio la cual no mostraba alguna misericordia al tener la puerta cerrada pensó que quizás la directora la tendría pero no tenía tiempo que perder buscándola. Buscó por donde quiera pero solo veía lo mismo una y otra vez, al conserje en el suelo sin cabeza, a la cocinera partida a la mitad en la barra de comida que ahora estaba completamente cubierta por ese líquido carmín. Decidió intentar saltarse por las paredes, pero no lo haría si no podía sacar a Ritsu de allí con el.

-¿Qué demonios esta pasando aquí?- pensó frustrado mientras caminaba al laboratorio. Recordó que el profesor de química les había enseñando que algunas sustancias como el hidrogeno son altamente explosivas si son combinadas con algunos otros elementos y situaciones. Al parecer aun no había pasado el crepúsculo por lo cual era extraño que nadie fuera de la escuela hubiera notado tal situación. A cada paso comenzaba a cansarse, tenía torcido gravemente el tobillo y no podía caminar con facilidad.

-Solo falta poco Taya, solo un poco mas- pensó al ver la puerta del laboratorio tan relativamente cerca.

Recordó esa tarde de receso tan divertida con Ritsu mientras le ayudaba a resolver su tarea de ingles la cuál debía de entregar en la clase que seguía luego del descanso. La joven estaba muy tensa pues no podía entender nada según ella, el joven le explico una y otra ve hasta que lo logró, Ritsu podía describir perfectamente todo lo que estaba en la tarea, el ver sonreír a Ritsu era la mejor recompensa que Taya podría desear.

-Ritsu, cuando salgamos de esto te confesaré algo que eh querido decirte desde hace mucho- dijo intentando animarse –verás que esto solo será una pequeña pesadilla y que se volverá tan solo un recuerdo.

Sentó a Ritsu en el sillón que solía usar la profesora de química cuando no quería hacer nada. Buscó lo más rápido que pudo lo que necesitaba o creía necesitar para hacer un explosivo o quizás una bomba.

-Uhmm uhmmm veamos veamos- repetía una y otra vez intentando recordar como se hacia.

Recordó que el profesor dejaba siempre un cuaderno con los apuntes para la siguiente clase en el almacén que estaba en el laboratorio. Se acercó a la puerta que estaba cerrada. Acercó su mano a la perilla y de un saltó se alejo de ella al escuchar que algo se había caído dentro del almacén.

-Pff… vamos Taya como eres miedoso- pensó mientras reía.

Abrió la puerta de inmediato para no dejar que el miedo le venciera pero esta vez el miedo tenía razón. La joven profesora de ingles estaba destrozando todo lo que podía con la katana de Gakupo. No pudo evitar el escuchar que Taya había abierto la puerta.