Wolas!
Aix…casi se me pasa actualizar, pero tranquilos, aquí estoy como un clavo.
Comentarios, al final, como siempre.
James miraba una y otra vez la cama de su prima ocupada por ella y sus dos amigas.
- Quién diría que despiertas son un verdadero peligro – sonrió Remus apoyado en el otro extremo de la puerta
- Aja – contestó James ausente. Vale, que hubiera olvidado a Lily no significaba que no pudiera reconocer cuando una chica estaba buena o no
- ¿Y quién las despierta? – preguntó Sirius divertido al ver la cara de embobado de James
- Piedra-papel-tijera – dijeron James y Remus a la vez
- Vale – los tres se pusieron en circulo
- Un momento – cortó James – Quiero hacerte una pregunta – miró acusativamente a Remus
- Hazla – respondió el licántropo con miedo
- En quinto… - Remus tragó fuerte - ¿Te liaste con Lily? – Remus miró a James, tarde o temprano tenía que ocurrir
- Eh…pues…verás...
- Responde – sonrió Sirius, eso estaba interesante. Los dos sabían que a Remus le había gustado Lily, pero de ahí a que se hubieran besado había un gran trecho. Por suerte para Sirius, él no tenía problemas porqué con la pelirroja no se había liado.
- Si, pero antes de que a ti te gustará James y ya sabes, Lily era interesante y yo le gustaba así que bueno… - Remus respiró al ver que la cara de James no era homicida
- Para que no me enfade tendremos que matar a Davies ¿hecho?
- ¡Hecho! – dijeron Remus y Sirius, los dos miraron al moreno – Es que Davies me cae fatal des de que dijo que había salido con más chicas que yo – los otro de suspiraron y se jugaron quien despertaba a las chicas.
Lily entró en el bar-restaurante donde la esperaba Steve Davies. El chico era todo lo que una chica desearía.
26 años, cuerpo atlético, descendiente de una buena familia de magos, moreno con unos ojazos azules que te hacían repensar lo de quedarte soltera. Encantador, responsable, atento…
- Steve – el chico levantó la vista para sonreírle a la pelirroja
- Lily – se levantó y le dio un pequeño beso en los labios
- ¿Cómo estás?
- Bien – y así empezaron de nuevo la relación que habían dejado tirada en quinto cuando él se fue del colegio.
Arashi sonrió a Nikki. Estaban en la tienda de Madame Malkin Túnicas para todas las Ocasiones donde a las chicas les gustaba pasar el rato. La jefa era amiga de la madre de Nikki y la familia Aikawa tenía una cuenta indefinida para que su hija comprará todo lo que necesitará, eso sí, para que Prue y Lily no se cortaran, la versión oficial era que la familia de Arashi era propietaria de la mitad de la tienda. Así que a las cuatro les encantaba ir ahí para buscar las tendencias de la nueva temporada de una manera prácticamente gratis.
- Lamento llegar tarde – Lily entró después de saludar a Madame Malkin - ¡Qué guapa estás! – Nikki sonrió, llevaba puesto un vestido de noche de color azul turquesa
- Tengo una cena de esas de sangres limpias – Arashi hizo un gesto de desagrado, ella también estaba invitada
- ¿Tú también vas, Prue? – preguntó Lily
- No, James y yo solo fuimos a una y terminaron echándonos porqué Sirius tiró una fuente con ponche – Arashi sonrió al recordar el incidente
- Si te compras ese, después deberás dejar en el armario durante mucho tiempo – dijo Arashi mirando a Nikki – Es de satín y se amolda a la perfección a todas las curvas femeninas
- ¿Me estás llamando gorda? – preguntó medio picada Nikki
- Te estoy llamando embarazada – Nikki miró a Arashi sorprendida
- ¿Cómo… - Nikki miró a sus otras dos amigas, quienes se encogieron de hombros
- Es evidente – aseguró Prue quien nunca hablaba del aspecto físico de sus amigas porqué siempre decía que ella era la más "ancha de curvas" de las cuatro
- ¿Lo sabe Amos? – preguntó Lily
- No – Nikki suspiró – Con eso de quien-no-debe-ser-nombrado – Lily bufó, ella llamaba a las cosas por su nombre y no por eufemismos – dice que ahora es peligroso trabajar en el Ministerio y no sé que más, y le da miedo lo que puede pasar
- Bueno, la cuestión es que habrá un precioso bebé – dijo Lily – Y que no podría estar en mejor manos que de una pareja que se quiere sin reservas y que, además, son guapísimos – Nikki sonrió con cariño a su amiga
- Además, creo que ese vestido te quedará precioso incluso estando embarazada – dijo Arashi para quitar hierro al asunto haciendo que las otras tres empezaran a reír.
Lily estaba contentísima ayudando a Remus a hacer su equipaje, por fin, esos tres chicos salidos del demonio iban a trasladarse al piso de arriba, bueno, Potter ya estaba ahí junto a Prue y Sirius.
- ¿Contenta no? – la pelirroja sonrió de una manera que iluminó media habitación
- Pero no por ti, ya lo sabes – corrigió rápidamente la pelirroja, no quería que con el único merodeador que se llevaba bien las cosas terminaran a mal
- ¿Vuelves a estar con Davies?
- Sé que no os gusta pero tampoco es que vaya a casarme con él ni nada por el estilo – dijo la pelirroja
- No es que no me guste Lils, es que la última vez… - Remus la miró de manera clara y Lily tuvo que ahogar una carcajada
- Lo sé, me llevó por el mal camino, ¡el primer chico que me emborrachó! – Remus también rió de manera divertida
- Y yo que quería tener ese honor – en la puerta estaba James cogiendo una de las cajas para trasladarlas
- Pues lo siento, pero no – negó Lily con la cabeza preguntándose cómo había entrado sin que los dos se dieran cuenta
- Yo tuve otros honores – la cara de Lily se tornó roja como su pelo
- Te odio – la sonrisa de James se ensanchó
- Yo no quería saber los trapos sucios James, en serio – intervino Remus
- Tranquilo Lunático, después te cuento los detalles
- ¡Vete si no quieres que te eche a patadas! – gritó Lily mientras que con un rápido movimiento cogía su varita y James tenía que salir más rápido que deprisa de la habitación – Lo odio – Lily negó con la cabeza
- Tenía que vengarse – Lily lo miró interrogándolo – Ya sabes…
- ¿Se lo dijiste? – preguntó extrañada
- Se enteraron, no sé cómo – sonrió medio culpable Remus – Historia pasada es historia pasada, así que no hay problema
- No, si lo que me preocupa es como… - Lily palideció – Por Merlín… - y entonces supo que debía recordar al detalle su conversación con sus amigas, para saber si no se había ido de la lengua.
Lily salía de clases con un montón de libros bajo el brazo, la verdad es que podía haberlos reducido de tamaño pero ahora hasta que no encontrará un banco para poder sentarse no podría sacar la varita sin desparramar los libros por el suelo.
- Lily – la pelirroja se giró al sentir que la llamaban por su nombre
- Potter – respondió con cansancio al ver a James delante de ella
- Creo que si voy a ser tu "protector" podrías llamarme por mi nombre – sonrió él mientras con la varita reducía el tamaño de los libros.
- Gracias – dijo ella mientras abría su bolso de color blanco para ponerlos dentro – Pero la última vez que lo hice no funcionó.
- Hemos madurado – Lily resopló. – Te invitó a tomar algo
- No creo que…
- Lils…tenemos que hablar – Lily tuvo que aceptar a desgana, debía admitirlo, tenía razón.
Arashi entró con un par de chaquetas de cuero para ponerlas en el armario de Sirius. Abrió el mueble para respirar el olor de la colonia tan característica del joven Black.
- ¿Qué haces peque? – preguntó Sirius desde la puerta
- Te llevaba esto, se quedó en mi armario – sonrió ella – Y no creo que puedas conducir tu moto sin ellas
- ¿Ya la has visto? – el tono de Sirius era de decepcionado, él quería enseñarla personalmente
- Lo siento, James no pudo contener la tentación y tuvimos que bajar todas a verla
- ¿Todas?
- No, Prue no vino, James no quiso, supongo que por algo especial – Sirius sonrió como solo sonreía con Arashi - ¿Estás bien? – Sirius se acercó a ella y apoyó su frente con la de la chica
- Si, siempre estoy bien – Arashi cerró los ojos para suspirar más fuerte – Es una pena que no esté enamorado de ti
- Lo sé – Arashi se dejó abrazar por él – Y también es una pena que yo no lo esté de ti – después de un par de segundos, Sirius la miró divertido
- ¿Cómo que no? No hay ninguna chica que no esté enamorada de mi – Arashi dejó ir una carcajada para después notar como Sirius la cargaba y empezaba una batalla de cosquillas.
Remus se paró en la puerta de Sirius para ver una batalla de cosquillas entre uno de sus mejores amigos y Arashi, y, por alguna razón, sintió ese sentimiento familiar que años atrás lo había asaltado: celos.
- ¿De qué quieres hablar? – susurró Lily
- Supongo que de nosotros – respondió James de toda la naturalidad de que fue posible.
- No hay nosotros James, debes aceptarlo – dijo Lily sin vacilación
- Siempre hay nosotros, eso es algo que nunca cambiará. Tanto si me odias como si me quieres – Lily sonrió de lado, era verdad, sus vidas estaban demasiado unidas por demasiados puntos
- Odio que mi mejor amiga sea tu hermana
- Y odio que mis dos amigos te adoren
- Sirius no me adora – dijo Lily sorprendida
- Si lo hace, lo único que disimula muy bien, pero te admira por haber sido de las únicas por habernos puesto en nuestros sitios cuando lo necesitábamos – Lily sonrió sinceramente por primera vez, eso era típico de Sirius.
- No sé si estoy preparada para llevarme bien contigo, James, no después de lo que pasó – Lily cerró los ojos, intentando olvidar el momento que parecía tan lejano
- ¿Preparada? – preguntó curioso aunque tembloroso
- No, han pasado muchas cosas que tú no sabes, cosas que hacen que te tenga rencor pero, a la vez, me impiden odiarte – contestó encogiéndose de hombros, sabiendo que por primera vez había sido sincera con el chico
- ¿Qué cosas? – había algo en la voz de Lily que no le había gustado en absoluto
- ¿Puedo hacerte una pregunta? Y responde sinceramente – James la miró expectante al ver que había cambiado de tema radicalmente y le hizo un gesto para que pronunciara la pregunta – Dime que no volviste por mi
James se quedó mirando esos ojos verdes. ¿No volver por ella? Y de repente se vio envuelto en sus propios sentimientos. Vale, se había mentido a si mismo, a Prue, a Remus y a Sirius ¿Volvería a hacerlo? ¿No volver por ella? Entonces… ¿por quién diablos había vuelto? Sabía perfectamente que Prue estaba bien protegida al lado de Sirius y Arashi no corría ningún tipo de peligro. No, no había vuelto por ellos, por el peligro que suponía Voldemort, había vuelto por…ella y solo por ella
- James – susurró la chica, instándolo a responder
- No, no volví por ti – y sonrió.
¿Mentirle siempre había sido tan difícil? Si, nunca había podido mentir a la mujer de su vida sin arrepentirse después, sonrió, la mujer de su vida, vaya, se estaba pasando de sincero.
Y aunque la pelirroja sonreía relajada dentro de ella algo muy importante se había rasgado, algo que hacia que Lily tuviera que esconder sus ojos para que no viera que estaban acuosos puesto que esa respuesta hacia replantearse todo lo que había pensado des de la vuelta de James.
Curiosamente, y pese que a los tres Merodeadores ya les habían dado el piso de arriba, continuaban pasando más horas de las normales en el piso de las chicas, cosa que hacia que Lily se enfurismara cada dos por tres, que Prue se sintiera feliz por poder estar con James más rato del que habían pasado juntos los últimos años y que Arashi se divirtiera hablando con Sirius de cosas triviales.
Justo cuando estaban reunidos jugando una partida del juego muggle "Monopoli", Nikki apareció por la puerta con una barriga que indicaba que su embarazo ya iba por el sexto mes.
Prue, cuando la vio aparecer por la puerta de su piso, la trató con todo el cuidado posible y casi como si fuera una inválida.
- Prue
- Tranquila, yo te arreglo esto en un segundo – sonrió la morena pensándose que se trataba del problema que no había sitio – Sirius apártate, deja sentarse a una embarazada
- Prue
- Ya está cielo – y delicadamente la hizo sentar en el sillón que Sirius medio atontado había dejado libre
- Prue
- ¿Quieres algo? ¿Té, agua, café?
- ¡Estoy embarazada no inválida! – le gritó la bicolor
- No te exaltes que irás de parto
- Potter – Lily sonrió, al igual que Arashi, divertida por la reacción de su amiga – Déjala ya. No va a tener un parto avanzado, no va a necesitar algo y si lo necesitará Nikki es lo suficiente mayor como para ir a buscarlo solita
- Gracias – sonrió su amiga al ver como Prue se sentaba haciendo morritos al lado de su primo – La verdad es que teniendo a Amos y su madre así ya es bastante
- ¿Sabes que será? – preguntó Arashi mientras servía un poco de te a la chica al más puro estilo oriental, de rodillas.
- Los médicos han dicho que es posible que sea niño
- Vaya. Amos estará contento. Siempre dijo que quería tener un hijo – dijo Lily mientras tenía que apretujarse para dejar sentar a Sirius
- Oye Sirius. El sofá de Remus está vacío. ¿Por qué no te sientas ahí? – respondió picado James
- Porqué de esa manera estoy al lado de estas dos preciosidades – James rodó los ojos y fue a sentarse con su amigo
- Tenéis el culo enorme – bromeó el joven Potter
- ¡Oye! – se quejaron las dos chicas – La de las caderas aquí es Nikki – señaló la pelirroja
- Y Prue
- Que yo no tenga un cuerpo de supermodelo como Lily o Arashi no es mi culpa
- Yo siempre hubiera querido tener un poco más de curvas – se quejó la oriental – Tanto de caderas como de pecho – los chicos la miraron, Arashi siempre había sido considerada la chica más guapa de todo su curso y nunca nadie se había fijado de la falta de caderas y de pecho de la chica
- Es verdad, no tienes pecho – contestaron James y Sirius a la vez como quien descubre América
- ¡Pero qué miráis pervertidos! – les dijeron Lily y Prue mientras les daban un golpe en la espinilla
- Los defectos no se ven si tú no los dices. – agregó Nikki con una sonrisa
- Odio cuando se me pone filosófica – negó Lily – Me voy – dijo mientras se levantaba
- ¿Dónde vas? – preguntó Nikki mientras recibía un beso en la mejilla por parte de la pelirroja
- He quedado con Alice y después iré con Steve. Felicidades Nicole – y se abrazó a la embarazada
- Tendré que quedarme embarazada más a menudo para recibir estás muestras de cariño – sonrió Nikki. Lily sonrió como una niña pequeña para después marcharse
James la siguió con la vista. Des de el beso en la mejilla a su amiga hasta la melena pelirroja desaparecer por la puerta. Y sabía porqué se debía eso.
Había conocido lo suficientemente a Lily y se habían dañado mutuamente lo suficiente como para saber que ella no confiaba en los hombres. El hecho de que Nicole Adams, ahora Nicole Diggory, una de sus mejores amigas fuera tan feliz con su marido y que estuviera embarazada era un símbolo para ella. Era la esperanza que le decía que podía seguir confiando en alguien, en un hombre, aunque fuera como amigo.
- ¿Cuándo pensáis decírselo? – la voz de Nikki la sacó de sus pensamientos
- ¿Nunca? – sonrió Prue inocentemente
- Nunca no es una respuesta apropiada a mi pregunta – contestó enfadada Nikki
- Pues yo pensaba que era una pregunta retórica – esta vez fue Arashi quien contestó mientras recogía las cosas del té que Nikki se había tomado
- ¿De qué estáis hablando? – preguntó James dirigiendo su mirada a las chicas, estas a su vez miraron a los chicos - ¿Me lo decís o me lo contáis?
- Steve Davies está casado y Kelly, su mujer, está embarazada de siete meses
- ¿Cómo? – exclamó James furioso - ¿Y por qué diablos no le decís nada?
- Porqué Lily no nos creería – dijo Remus
- ¿Vosotros lo sabíais?
- Verás…- empezó culpable Sirius – Steve trabaja en el ministerio
- Y Kelly fue prefecta – terminó Remus
- Pero Lily es vuestra amiga
- Y también muy cabezona y con muy mala leche – aclaró Prue – Seguramente dejaría a Steve pero no nos creería, además, tarde o temprano se dará cuenta
- ¿A si? – preguntó James escéptico
- Por supuesto – esta vez los ojos de los cuatro, menos de Nikki, brillaron maliciosamente
Lily llegó al restaurante donde había quedado con Steve. Aún no entendía como siempre la hacia ir fuera de Londres para quedar con él, aunque no podía quejarse de los restaurantes que éste escogía para llevarla. Y de que siempre pagará él.
Se sintió un poco extraña al entrar en el sitio escogido. Todo el mundo iba vestido muy elegantemente mientras que ella iba muy informal.
- ¿Busca a alguien señorita? – preguntó la recepcionista de muy mala manera
- En realidad si, he quedado aquí con el señor Davies. ¿Puede indicarme su mesa?
- ¿Es usted la señora Davies? – Lily enrojeció por momento y negó con la cabeza - ¿No? El señor Davies está en la mesa 18
- ¿Y esa es… - animó Lily a la recepcionista a continuar
- Si entra usted misma reconocerá al señor Davies ¿no?
- No pienso dejar ningún tipo de propina en este restaurante – dijo malhumorada Lily mientras iba caminando hacia el centro del restaurante.
Diviso a Steve enseguida. Era un hombre atractivo aunque si lo comparaba con los tres nuevos inquilinos que había tenido en casa no había ni punto de comparación.
De espaldas estaba una mujer, se extrañó enormemente pero ahora que lo recordaba, Steve comentó que quizá estaría con una compañera del trabajo.
- Steve – la pelirroja se acercó mientras iba viendo a la mujer mejor - ¡Kelly Tayler! – la mujer levantó la vista para mirar a la recién llegada. Kelly Tayler había sido una de las chicas más populares y con más historia de todo Hogwarts. Había sido, antes de que Nikki entrará en la vida de Amos, la novia del joven Diggory durante 1 año, todo el mundo admiraba la pareja. Eran guapos, inteligentes, prefectos y grandes jugadores de Quidditch
- Vaya. ¿Eres Lily Evans, verdad? La amiga de Nicole – la pelirroja asintió – Me acordaría de ti aunque no quisiera, no hay muchas pelirrojas tan guapas como tu y con esos ojazos verdes
- ¡No exageres! ¿Y tú?
- Bien. ¿Es verdad que la señora Diggory está embarazada?
- Si.
- Bueno, entonces como nosotros – Lily se fijó en la vientre abultado de Kelly y sonrió de alegría por ella, pero había algo que no terminaba de encajar
- ¿Nosotros?
- Kelly, sería mejor no aburrir a Lily con estas historias – intervino diplomáticamente Steve
- ¡Que va! Si me gusta ver a la gente embarazada, tienen una sonrisa imposible de borrar pero…dime ¿estás casada? ¡Pero si aún eres muy joven!
- Soy cinco años mayor que tu, tu debes tener unos… ¿20?
- Cumpliré 21 este enero. Pero yo con 26 años no pienso quedarme embarazada, no señor.
- ¿Aún estás con Potter?
- ¿Potter? ¿Te refieres a si aún soy amiga de Prue Potter?
- ¡No! Me refiero a si aún sales con James Potter, el guapo de James
- ¡No! – negó Lily radicalmente – Ahora estoy con…
- Kelly… ¿no tenías hora con el médico? – Steve cortó a la pelirroja de manera nada disimulada
- Steve, al niño no le pasará nada si llego tarde – después se giró hacia Lily con una sonrisa – Es que los hombres se vuelven bastante paranoicos cuando van a ser padres
- ¿Padres? – la sonrisa de la pelirroja se esfumó - ¿Te refieres a qué…Steve…
- ¿Es el padre? Si. ¿No lo sabías? Hace un par de años que estamos casados. ¡Si salió en el "Corazón de bruja" y todo!
- ¿Casados? ¿Con Steve? ¿Eres la señora Davies? – Kelly asintió contenta mientras cogía la mano de Steve por sobre la mesa. La mirada de Lily se encontró con la del hombre que inmediatamente bajo la vista. Kelly seguía hablando
- Me extraña que ni Arashi ni Nikki te lo hayan dicho, ellas fueron a nuestra boda
- Se les debió pasar – susurró ella, intentando sonar normal, sonreír – Ya sabes, no soy fanática a los cotilleos
- Es verdad.
- Bueno, debo irme – se disculpó la pelirroja
- ¿No quieres quedarte a comer?
- No, había quedado con alguien pero, al parecer, anuló la cita que tenía conmigo
- Un idiota, seguro
- Evidentemente – después se despidió de Kelly y, con la mirada y la cabeza bien alta, se dispuso a abandonar el restaurante.
Pasó por delante de la recepcionista que la miraba con una mirada superior, al parecer ella ya lo sabía todo. En ese momento no sabía que hacer. Quería ir a casa a reclamarle a Nikki y a Arashi no haberle dicho nada, pero sabía que era inútil, ella misma no se los hubiera creído, su precioso carácter de creer en alguien hasta el final.
Y se estaba cansando.
- ¡Lily! – alguien la agarró de la mano y la hizo voltear
- Suéltame Steve – no levantó la voz, no tenía fuerzas para hacerlo.
- Lily…yo…
- He sido una estúpida
- Podemos…
- Podría continuar siendo tu amante como ahora ¿no? – Steve abrió la boca para contestar – Pero soy demasiada mujer para ti Davies. Me dejaste en ridículo una vez, no volverás a hacerlo
- Lily…Kelly…
- ¿No debe enterarse? Yo no se lo diré pero…se enterará. Has estado saliendo conmigo durante dos meses y vivo con seis personas, dos de las cuales conocen muy bien a Kelly. No te estoy amenazando, tampoco quiero que ella sufra pero eres… - respiró hondo – No hace falta insultarte. Hasta nunca Steve
- ¡Lily!
Nunca volvería a confiar en nadie.
James sintió la puerta de entrada abrirse. Era muy tarde así que debería ser Lily. Después de enterarse de lo de Davies no había podido dormir, había presentido que algo pasaría y, según Nikki le había dicho, Steve Davies había cometido un error que nunca antes había cometido: dejar que su mujer lo acompañará a una comida de negocios donde, más tarde, Lily llegaría. El hecho de que pasada la media noche la pelirroja no hubiera llegado había preocupado a todo habitante del piso y ni tan solo Sirius había salido.
Encendió la luz para ver a la pelirroja.
- Apaga las luces, las chicas se despertarán – le ordenó Lily – Y a todo eso… ¿qué haces aquí?
- Lily…
- ¿Qué? – la pelirroja levantó la vista, James solo sonrío. Debía sentirse orgulloso, al menos, cuando él había marchado ella había llorado inmediatamente
- ¿Qué tal con Steve?
- ¿Tú también lo sabías o es que eras como yo que no te enteras de nada?
- Soy como tu, me lo dijeron cuando marchaste
- Vaya, te enteraste al mismo tiempo que yo – se descalzó y se quito la suave chaqueta que llevaba
- ¿Estás bien?
- ¡Pues claro que estoy bien! Por un simple hombre no voy a llorar, soy una "superviviente" ¿te acuerdas?
- No voy a poder olvidarlo
- Buenas noches, James – James se quedó en medio de la sala, parado, viendo a la pelirroja recoger sus pertenencias para ir a la habitación. Sin poder controlar ninguna parte de su cuerpo James se acercó a la pelirroja y antes de que ella pudiera hacer algo – Potter que…
- Pero Lily no es fuerte, no de esta manera – James la abrazaba, sintió el cuerpo tenso de Lily que finalmente empezó a moverse de manera rítmica
- ¡Te odio!
- Ya lo sé – susurró él mientras empezaba a sentir su pecho mojado y pequeños sollozos por parte de la chica
- Es que no lo entiendo… - susurró la chica cuando, minutos más tarde, estaba sentada en el sillón aún llorando en el pecho de James - ¿Cómo diablos no me di cuenta?
- Sabía mentir muy bien
- Pero… - la chica se separó momentáneamente de él - ¿No era la chica más lista de Hogwarts? ¡Era a la única a la que no podíais engañar! ¡Vosotros! ¡Los reyes de las mentiras!
- Pero confiabas en él y eso te traicionó.
- Por eso no voy a volver a confiar en nadie – susurró sin aún levantar la vista y James percibió que esa experiencia había hecho confirmar algo de la lista de teorías de Lily
- Déjame decirte que eres un egoísta porqué no todos vamos a hacerte daño y sería agradable que confiarás en nosotros
- Ya confió en vosotros, bueno, en Prue y Arashi
- Lily…- James con cuidado levantó la barbilla. Se le rompió el corazón cuando sus ojos se encontraron con los verdes de Lily. Habían perdido todo el brillo que normalmente poseían y que se incrementaba cuando discutía con él, además de tener un horrible color rojo que no combinaba con nada de la pelirroja – Eres fuerte y me tienes a mi
- Es irónico pedir ayuda a tu ex novio – susurró ella, bajando la mirada, había visto durante un instante un brillo extraño en los ojos de James
- Amigo, de tu amigo – y la pelirroja no estaba muy lejos de la verdad, James había reprimido un impulso de besarla al verla tan desesperada – Y ahora, debes descansar, mañana será otro día – Lily suspiró, debía alejarse a toda prisa del lado de James pero terminó sucumbiendo al sueño.
Prue, Arashi, Remus y Sirius (estos dos habían sido llamados para presenciar la escena) estaban viendo con una sonrisa boba y tierna a los dos chicos sentados en el sillón. Minutos después estaban hablando en la cocina de las posibilidades que eso comportaba que Lily ya supiera que Steve estaba casado y esperando un hijo.
- Buenos días – saludó James entrando en la cocina mientras se arreglaba el pelo, o al menos, lo intentaba
- Vaya, nuestro tigre triunfo anoche – sonrió Sirius
- ¡Cállate Sirius! No es momento de bromear con cosas así – le regañó Prue
- Pero que consté que la foto la pondremos en el comedor – anunció Arashi
- ¿Qué foto? – preguntó James mientras, aún medio dormido, pedía a Remus que le sirviera té.
- Estos tres – dijo señalando a la oriental, su prima y al animago – Decidieron que sería muy bonito tener un recuerdo en vivo de una imagen tierna
- Es verdad, estabais monísimos – Arashi se bebió un baso de zumo en un tiempo record por ser ella – Me voy chicos. Prue deberías ir marchando llegas cinco minutos tarde
- ¡Mierda! – Sirius y Prue se levantaron. La chica besó en la mejilla a James y a Remus y se unió a Sirius y a Arashi en su camino hacia el ministerio
- Recuerda en despertar a Lily dentro de media hora y que tu tienes clase dentro de…hora y media
- Si papi – sonrió James
- ¡OH! Y limpia los platos – después él también se marchó a terminar su curso de "Como ser profesor"
Después se sentó delante de la pelirroja, viéndola dormir. Tenía restos de lágrimas pero su cabello caía, con pequeñas e hipnotizantes ondulaciones por toda la almohada que hacia diez minutos que le había puesto (que antes había sido su pecho).
Dejó de mirarla apreciativamente, había llegado a sus labios y casi se volvía loco, para después seguir negando que estaba enamorado de esa chica.
Cuando viera a Steve Davies prometía darle un buen golpe.
El timbre sonó y James supuso que era Nikki pero se llevó una gran sorpresa al encontrarse, cara a cara, con Steve Davies.
- Davies
- Potter – el chico lo miró desafiante - ¿Está Lily?
- Para ti no
- Potter, no tengo que discutirlo contigo
- Si, si tienes. – James se interpuso entre él y el interior del piso – No tienes derecho a entrar aquí.
- Lily…
- No quiere verte – por primera vez Steve miró a James. Pelo desarreglado, ropa arrugada
- ¿Tan rápido me ha sustituido?
- ¿Qué estás diciendo imbécil? – preguntó, sin ningún tipo de pudor el joven Potter
- Al parecer por fin has podido calentar la cama de Evans, Potter, felici… - pero no pudo terminar de hablar porqué un puño se estrelló contra la mejilla del casado
- ¡James! – de la nada apareció una cabellera pelirroja que se pegó a James como una solapa
- ¡Déjame Lily! Voy a partirle la cara como debía haber hecho hace cinco años
- Eso Lily, déjale y…
- ¡Cállate Davies! – le ordenó la chica - ¡Y tu cálmate de una vez James! – dio un fuerte empujón al chico logrando que entrará en el piso – Y Steve, si vuelvo a estar con James no es tu problema, nunca lo ha sido y nunca lo será.
- Si lo ha sido Lily, eso no puedes negarme…
- Si puedo Davies, si puedo – aseguró Lily con una sonrisa – Mi vida es mía y de nadie más – y sin más cerró la puerta. James estaba a dentro, dispuesto a salir cuando Lily abandonara su puesto de guardia pero ella no lo hizo. – No deberías haber hecho eso
- Te ha insultado – dijo aún en una posición de ataque mientras no apartaba la vista de la puerta
- Gracias – susurró ella con una sonrisa. James se relajó y la miró. Sus ojos volvían a estar llorosos – Dios mío, ¿qué me pasa? – susurró mientras intentaba secar las lágrimas que le caían
- Le querías más de lo que me pensaba – dijo James pero Lily sabía que no era verdad, no lloraba por Davies, lloraba por James. Porqué, pese a todo, Potter era cabezota y no pensaba irse, y eso, no sabía si era bueno o malo.
¡Ya está! Otro capítulo terminado.
¿Comentarios? Tengo varios.
Primero que, si os ponéis a examinar el tiempo del fic veréis que, en muchos casos, no se cumplen las fechas dadas por Rowling…pero es que me era imposible cuadrarlo y he hecho lo mejor que he podido.
Steve Davies solo era un personaje secundario, una excusa para que viéramos a James furioso, y más después de que tuviera la conversación con Lily. Aunque el personaje de Kelly me encantó, y no sé porqué.
La amistad de Sirius y Arashi me encanta, es una de las cosas que más me gustan de escribir, ya veremos de que manera nació, es divertido.
Me parece que no me dejó nada.
Como siempre, gracias a leniiss, Armelle Potter, mariiana, MaryGin y Lauri Potter, por encontrar un minitiempo para dejarme un review.
Si alguien tiene alguna duda, sugerencia, crítica constructiva y/o felicitación (que siempre van bien) por favor mandarme un review para que yo pueda saber lo que pensáis.
El próximo capítulo, como siempre, dentro de 15 días si no pasa nada extraordinario.
Se despide con un fuete abrazo.
Aya-Mery
