He tenido un problema al subir los capítulos 5, 6 y 7. Por un lío entre los nombres de en la página y en mi pc. Perdonadme, los vuelvo a subir bien... Siento este problemilla, es lo que tiene hacerlo desde el móvil en lugar de con el ordenador.
Emma había vuelto al Lover, Elsa y Anna estaba limpiando como podían ayudadas por Gus que se había enterado de lo sucedido y había decidido ir a echar una mano. Al fin y al cabo Emma se había portado de maravilla con él, no solo dándole trabajo hacía algunos meses sino que compartieron piso hasta que el hombre pudo ahorrar para pagar uno solo para él.
Emma comenzó a limpiar la barra con una bayeta ya que no podía coger la fregona con su mano escayolada. Gus, Elsa y Anna se estaban ocupando de eso, por suerte ya todo estaba mucho más seco aunque aún faltaban muchas cosas por limpiar.
-Hola.- La voz de la alcaldesa provoco que todos los allí presentes se quedasen estáticos mirando a la morena de pie en la puerta.
-Hola, pasa.- Dijo Emma rompiendo el silencio. Regina había elegido uno de sus pantalones de correr junto con una camiseta y unos tenis, un atuendo nada habitual en la morena. Además llevaba el pelo recogido en una pequeña cola.
-¿En qué puedo ayudar?-Preguntó mientras que los demás la saludaban calmadamente.
-Pues creo que no tengo más fregonas así que puedes ayudarme a limpiar la barra y las mesas.- Contestó entonces Emma.
-Claro. Yo me encargó.- Regina cogió la bayeta que Emma le ofrecía y comenzó a limpiar a su lado.
La rubia deseaba secar la barra lo más rápido posible pues era de madera y con tanta agua se inflaría y tendría que cambiarla. Regina se colocó en un lateral y comenzó a limpiar con gran rapidez.
Elsa, Anna y Gus se miraron sumamente sorprendidos por la actitud de Regina. Gus quizás no la conocía prácticamente nada pero Anna y Elsa que había nacido en el pueblo sabían que no era una actitud normal en la alcaldesa, que no por eso era mala persona simplemente no se solía ponerse con esos quehaceres. Los tres comentaron la situación cuando se encontraban más lejos de ambas, asegurándose de que ninguna de las dos la escuchasen.
Llevaban varias horas limpiando cuando Graham apareció por la puerta, Regina miró como Emma se acercaba y le sonreía al hombre. Este parecía encantado con la actitud de la rubia. La morena deseaba acercarse y poder decirle algo pero prefirió quedarse a un lado de momento.
-¿Ya habéis limpiado?- Preguntó este.
-El baño esta sin tocar, solo hemos secado el suelo y los muebles.- Contesto Emma.- No había nada fuera de lo normal así que no hemos perjudicado las pruebas.- Dijo ahora en tono caí jocoso.
-Voy a ver que encuentro.- Dijo poniéndose unos guates de goma blancos.
-Perfecto, seguiremos limpiando.- Espetó Emma que volvió donde estaba.
Regina escurría el paño con el que limpiaba sin dejar de mirarlos a ambos. Cuando vio que Emma se alejaba de Graham decidió ir a hablar con él. El hombre se quedó estupefacto al verla allí.
-Señora alcaldesa.- Dijo él mirándola.
-Quiero que el culpable de esto lo pague.- Soltó entonces Regina.- No voy a permitir que en mi pueblo haya gente que se dedique a sabotear los locales.- Añadió notando la mirada de Emma a su espalda.
-No se preocupe, lo investigaré y daré con quién haya sido.- Dijo entonces él muy seguro.
-Quiero que investigue a los demás dueños de locales del mismo estilo, más concretamente los que lleven muchos años abiertos.- Explicó Regina que sospechaba quién podía tener algo que ver, pero no quería acusar sin tener pruebas.
-¿Sospecha de alguien?- Preguntó Graham.
-Quizás pero quiero que me vaya informando de todo.- Contestó Regina.- Le dejo trabajar.- Soltó entonces ella.
Regina se alejó de él y volvió donde estaba Emma con la curiosidad pintada en su cara. La rubia era demasiado expresiva como para poder ocultar algo así.
-¿Qué pasa?- Preguntó entonces Emma.
-Digamos que he motivado al sheriff.- Soltó Regina que sonrió mientras seguía limpiando.
-No sé si quiero saber lo que le has dicho.- Contestó Emma riéndose ante la expresión dura de la alcaldesa.
-No quieres.- Aseguró sonriendo también.
Elsa, Anna y Gus se miraron en ese momento. La rubia fue la que rompió el silencio que se había instaurado entre los tres.
-¿Están coqueteando?- Preguntó esta y los otros dos la miraron.
-Eso parece.- Contestó Gus.
-¡Qué alucine!- Espetó Anna con una gran sonrisa en su cara.
-¿Crees que llegarán a algo?- Preguntó entonces Elsa.
-No lo sé, pero será gracioso verlas… seguro que se pelean un montón.- Aseguró entonces ella.
-Creo que la señora alcaldesa ganará con diferencia.- Soltó entonces Anna.
-No te creas, conozco a Emma. Será una batalla muy interesante.- Aseguró Gus mirándolas a las dos interactuar.
Los tres se echaron a reír para después seguir limpiando, el suelo por suerte ya estaba casi seco. Los sillones que había alrededor de la pista de baile estaban bastante mojados, Emma y Regina se encargaron de sacarlos con cuidado a la calle para que les diese un poco el sol y así ver si conseguía que se secasen.
-Creó que tendré que cambiar muchas cosas.- Soltó Emma sentándose en uno de los taburetes de la barra.
-Si necesitas ayuda solo tienes que decírmelo.- Contestó entonces Regina sentándose a su lado.
-Creó que estas ayudando más de lo que deberías.- Aseguró entonces Emma mirando con rabia todo lo que había a su alrededor.- Gracias- Añadió con una sonrisa.
-Encantada de poder ayudarte.- Contestó Regina sonriendo también.
Emma iba a acercarse a Regina, necesitaba volver a besarla pero la alcaldesa colocó su mano sobre el pecho de Emma separándola un poco. La mirada desconcertada de la rubia hizo sentir mal a Regina.
-Lo siento.- Dijo al ver la incomodidad que mostraba Regina.
-No lo hagas, simplemente no me gusta ser el centro de atención. Vayamos poco a poco.- Contestó entonces Regina.
-Está bien, lo tendré en cuenta.- Dijo Emma que parecía más seria que antes.
-No te enfades.- Pidió Regina mirando a los ojos de la rubia.
-No lo hago.- Aseguró la rubia ahora mucho más tranquila.- ¿Quieres que cenemos?- Preguntó para romper el momento incómodo.
-Claro, puedo hacerte la cena en mi casa.- Contestó Regina.
-La invitación la había hecho yo.- Soltó la rubia riéndose.
-No creo que estés en condiciones de cocinar.- Aseguró Regina mirando su brazo escayolado.
-Touché.- Soltó Emma.- Pero puedo llevar una botella de vino y un buen postre.- Contestó esta.
-Perfecto, aunque mi tarta de manzana no está nada más.- Aseguró Regina.
-Para la siguiente.- Dijo guiñándole un ojo mientras se levantaba ya para continuar limpiando.- ¿No molestaremos a tu madre?- Contestó al acordarse de que la mujer vivía con la morena.
-Ha salido de viaje unos días.- Contestó entonces Regina.
-Perfecto.- dijo Emma.- ¿A las 9?- Preguntó mientras comenzaba a registrar todos los armarios que había cerca del suelo sacando lo que había quedado inservible y lo que no.
-Claro.- Contestó Regina.
Emma iba a decir algo más cuando escuchó a Graham salir del baño, había pasado en el allí más de media hora. La rubia se apoyó en la barra y se quedó mirando como el hombre se acercaba.
-Me llevó algunas cosas que me pueden servir como pruebas, te iré informando.- Dijo mirando solo a Emma, no podía mantener la penetrante mirada de la alcaldesa.
-Vale.- Contestó la rubia.
El sheriff se despidió de todos los que allí había y se marchó. Regina se disculpó sin decirle a nadie hacía donde iba y se marchó. Emma estaba extrañada por la actitud de la morena pero prefirió no decir nada más, no quería parecer pesada.
-¿Cómo has conseguido traer a la alcaldesa a limpiar en tu local?- Preguntó Gus sentándose al lado de su amiga para descansar.
-Se ha ofrecido al saber lo sucedido.- Contestó entonces Emma.- No es tan raro.- Soltó como si fuese obvio.
Emma intentó quitarle importancia al asunto, Regina se había dejado claro que no quería precipitar las cosas y ella estaba de acuerdo de momento tampoco es que hubiese pasado algo como para preocuparse.
M&S
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