Capítulo 7/12:

McFlurry de Avellana


—¿Estudias? —Levi comenzó su interrogatorio una vez ambos se encontraban sentados en el sofá comiendo sus respectivos McFlurry, que ambos habían comprado de regreso a casa.

—Estudio los martes, miércoles y viernes —informó Eren, mirando de vez en cuando el programa humorístico que estaban transmitiendo en la gran televisión y que, por cierto, no daba ni una pizca de gracia—. Programé todas mis materias para el horario nocturno. No chocan con el trabajo.

—¿Qué estas estudiando?

—Astrofísica. Estoy a un semestre de obtener la licenciatura.

—¿Qué harás una vez te gradúes?

—Estoy pensando comenzar mis estudios en ingeniería aeroespacial.

Levi lo miró con el ceño fruncido, auténticamente perplejo.

—Suena complicado.

—Es una carrera complicada —explicó Eren—, engloba ingeniería mecánica, astrodinámica, propulsión, aerodinámica, aeroelasticidad, informática, entre otras áreas complejas. Es una carrera práctica, a diferencia de la astrofísica, que es teórica.

—¿Quieres ir al espacio?

Eren detalló el interior de su vaso. Ya casi no quedaba nada de su McFlurry y aún faltaba mucho para quedar satisfecho. Estuvo a punto de exigir otro, pero se contuvo. Estaba mal aprovecharse de la amabilidad de Levi.

—Me gustaría, pero no creo que sea lo suficientemente bueno para ir allá arriba. Ni siquiera puedo partir un huevo apropiadamente.

—Yo sé cómo partir un huevo apropiadamente, pero no tengo la más mínima idea de todas esas cosas de mierdadinámica que acabas de nombrar. Si te lo propones, puedes lograrlo.

Eren metió su propia cuchara en el McFlurry de Levi y sacó una buena porción para llevársela a la boca. Estaba seguro que Levi le reclamaría, pero fuera de todo pronóstico, Levi ni siquiera se inmutó.

—¿Usted siempre quiso ser gerente?

—Quería ser bombero. Pero de algún retorcido modo terminé manejándole el negocio a Erwin —Eren tuvo el impulso de preguntar sobre Erwin, persona del cual lo único que sabía era que era el dueño de KiwiShop, pero Levi no le dejó formular su pregunta—. ¿Tienes pareja?

—¿Disculpe?

—Que si tienes pareja —repitió Levi, llevándose a la boca la última cucharada de McFlurry—. Algún tipo de vínculo romántico con alguien.

—No, señor. Tenía una novia hasta hace dos semanas. Ella resultó ser lesbiana y tenía una relación con mi hermana.

No había sido su intención sonar miserable, pero lo hizo, y Eren quiso decir algo como "estoy bien, no me afecta en nada" para remediarlo, pero no pudo, porque Levi estaba muy enfocado en atacarlo a preguntas.

—¿Tenias novia? —preguntó Levi, alzando sus cejas—. ¿Mujer?

—Sí. Novia. Mujer. —Eren giró sus ojos. ¿Era tan difícil de creer?

Basándose en la gesticulación de Levi, Eren estaba casi seguro que respondería algo como "pensé que eras gay".

—Pensé que eras gay.

Ahí estaba.

—Me lo estoy empezando a creer de tantas veces que me lo han dicho. A estas alturas de mi vida ya no me sorprendería saber que mis padres y mis profesores de primaria también me consideraban gay. —soltó con ironía, entonces Levi, detallándolo con especial atención, le hizo una pregunta que cuestionó su existencia entera:

—¿Eres gay?

Todo se enmudeció.

Incluso el aburrido programa humorístico dejó de escucharse en el fondo.

Eren parpadeó, desconcertado y confundido. La escena fue como un déjà vu.

Ya había vivido un acontecimiento semejante durante su clase de Movimiento y Vibraciones ese mismo día, cuando el profesor, de entre 30 alumnos en el aula, súbitamente le había mandado justo a él determinar la amplitud máxima, el periodo, la frecuencia, la frecuencia angular y la fase inicial del movimiento en la gráfica de elongación en función del tiempo del cuerpo que estaba dibujado en el pizarrón, pero él ni siquiera había prestado atención a la definición de movimiento armónico simple por andar determinando el próximo color de cabello de su cantante de K-pop favorito. Había contestado una estupidez y se había ganado un buen regaño del profesor. Por su bien mental Eren sabía que debía contestar lo más rápido posible a la pregunta de Levi, porque era una pregunta simple que no dependía de la utilización de derivadas ni integrales para calcular el resultado. Era una pregunta cerrada, cuya amplitud de respuesta se basaba en un simple "si" o "no".

La mirada de Levi le taladraba, como en la entrevista de trabajo donde ambos se conocieron.

¿Era gay?

Muchas personas lo decían, pero Eren nunca se lo había planteado con seriedad.

—Puede que sea un poco gay —Respondió, indeciso. Era la primera vez que lo decía, tanto para él mismo como para el mundo exterior, y se sentía extraño—. No mucho, sólo un poquito gay.

—¿Te gustan los penes?

Lo dudó por un momento, pero habiendo respondido ya la pregunta anterior, cuya dificultad era mayor, esta fue mucho más rápida.

—Un poco.

—¿Te gustan los penes? ¿Sí o no?

—¡Sí! —exclamó, sorprendiéndose a sí mismo. No sabía por qué, pero estando frente a Levi se sentía más valiente de expresar y aceptar los sentimientos que, de alguna forma, había ocultado de sí mismo.

—Entonces eres gay, eres muy gay.

—Que te lo digan tan directamente es… un poco impactante. —Eren suspiró, entre aliviado y asustado. ¿Cómo de estar comiendo tranquilamente McFlurry mientras veían televisión habían llegado a ese punto de aclaración existencial? Eren no lo recordaba, y la siguiente pregunta no lo dejó recuperarse del shock emocional.

—¿Nunca has estado con un hombre?

—No —admitió con algo de vergüenza—. De hecho, nunca lo hice ni con mi exnovia tampoco.

—¿Y qué demonios hacías con tu exnovia cuando estaban solos?

—Hablar —recordó vagamente—. Ir de compras. Ir a KiwiShop para criticar de las ultimas fotos de la gente en Instagram.

—Qué patéticos.

—Oye, suena aburrido, pero nos divertíamos mucho.

—¿Me estás diciendo que ese pene tuyo nunca ha penetrado algo? —cuestionó Levi, esta vez riendo en son de burla—. ¿Qué tiene eso de divertido?

Eren suspiró, sintiéndose de pronto demasiado agotado.

—Agradecería que no se burlase de mi virginal miembro viril. Gracias.

—No me burlo. —dijo, ampliando su sonrisa.

—Se está riendo. Es la primera vez que lo veo reírse. Estoy muy seguro de que se está burlando.

Levi despegó la mirada del programa humorístico que hasta ahora no había mostrado nada interesante, y entonces lo miró, borrando de su rostro la sonrisa burlona de hace un momento, adoptando un semblante estoico.

—¿Has visitado alguna vez un bar de ambiente?

—No, pero no me cierro a la posibilidad de ir algún día.

—¿Quieres ir ahora?

—Dios mío, no —Fue el turno de Eren para reír burlonamente—. No me quiero imaginar lo incómodo que usted estaría en un lugar así.

Levi no sonrió. Seguía tan serio como cuando le tocaba trabajar y entraba en el papel del gerente de Kiwishop. La sonrisa de Eren se fue borrando lentamente.

—Yo suelo ir regularmente. —Le confesó Levi, y Eren no entendió al principio la gravedad de esa simple revelación. Sólo ladeó la cabeza como un cachorrito inocente.

—¿Por qué Levi-san iría a un bar de ambiente? —se preguntó en voz alta—. Un momento… no me diga que usted es...