Entraron a la sala de espera, y ahí estaba la familia hablando con el doctor. Su corazón latió fuertemente. En una parte quería escuchar, pero por otra, sentía que no iba a ser bueno. A veces le hubiera gustado tener mas fe, y ser más segura de lo que realmente pensaba o esperaba... pero la única persona que había estado con ella en su inseguridad, y que de alguna forma la había ayudado a decidirse, a dejar el miedo atrás y a pensar de otra forma estaba detrás de esa puerta, y su vida dependía de lo que el doctor diría.

Eran cerca de las doce y media de la noche, cuando las hermanas Hirasawa entraban al Hospital. Llevaban corriendo desde la estación de buses, pero aun así no se detuvieron hasta recepción.

-¡¿Don de está Ritsu?- le grito Yui a la secretaria, la cual la miro sin entender nada

-La señorita Tainaka- dijo entre jadeos Ui

-Ah, un segundo...- respondió la secretaria mientras buscaba en una lista -En la habitación 403, tercer piso a mano izquierda entrando en Sala de Emergencia

-Muchas gracias- dijeron las dos hermanas y salieron corriendo nuevamente

-¡YUI!-

La chica se paró antes de tocar el ascensor, se dio vuelta y vio a Mugi corriendo

-¡Mugi-chan!- respondió esta

-¿Sabes... sabes donde es?- pregunto la rubia mientras recobraba el aliento

-Si, síguenos por aquí- respondió Yui mientras subían al ascensor

Al llegar al tercer piso, salieron disparadas hacia la habitación. Cuando entraron en la Sala de Emergencias, vieron a Mio y a la familia de Ritsu esperando. Después de que saludaron a la familia Tainaka, Mio se paró y se dirigió a ellas.

-Chicas- murmuro mientras las abrazaba y comenzaba a llorar nuevamente

-Ya, Mio, tranquila- dijo Mugi mientras la abrazaba

-Es mi culpa, es todo mi culpa- dijo Mio entre sollozos y lagrimas abrazándola mas fuerte

-¿Como vas a ser tu culpa, Mio-chan? No digas esas cosas- dijo Yui llorando también

-Si lo es, si no fuera por mi, no estaría…- sollozo sin poder terminar la frase

-Ya, ya Mio… ¿que fue lo que paso?- le pregunto Mugi también con lagrimas en los ojos

Mio les explico lo que había pasado con pesar. Era la cuarta vez que lo hacia ya que la policía había llegado a la farmacia al igual que la ambulancia y le habían tomado declaración, y por supuesto tuvo que contarle a sus padres y a los padres de Ritsu.

-¿Pero, ese tipo no te hizo nada? ¿Tu estas bien?- le pregunto Mugi mientras la veía nuevamente por si tenia alguna herida o algo

-No alcanzo a hacerme nada, Ritsu llego en el momento justo- dijo haciendo un esfuerzo por hablar gracias al llanto

-Entonces Ritsu… ¿Ritsu te salvo?- dijo Yui impresionada

-…si…- murmuro Mio, y rompió a llorar de nuevo

-Tranquila Mio-sempai, ella va a estar bien, ya lo veras- le dijo Ui acariciando su cabeza cariñosamente

-Que dijo el doctor- pregunto Mugi también acariciando a su amiga

-No lo se, he estado aquí con la familia Tainaka y aun no sabemos nada exactamente- dijo Mio tratando de tranquilizarse –Mis padres se fueron a buscarme ropa porque es probable que esto dure toda la noche

-¿Y no piensas volver a tu casa?- le pregunto Yui

-No hasta que vea a Ritsu- dijo con determinación, pero aun botando algunas lagrimas

Las cuatro chicas se quedaron sentadas juntas, sin decir palabra. La familia Tainaka esta al frente de ellas. El señor Tainaka estaba dando vueltas enfrente de la puerta, mientras que su esposa y Satoshi estaban sentados en las sillas que estaban al lado de la puerta. El abrazaba a su madre quien lloraba silenciosamente

-Hey, ustedes creen que Satoshi les dijo a sus padres por lo se Azu-nyan?- pregunto pensativa Yui

-¿Y a que va esa pregunta ahora, hermana?- le pregunto Ui extrañada, porque de verdad no era un buen momento para hablar de eso

-Porque también le envié un mensaje a Azu-nyan, y cuando llegue esto se va a poner algo tenso- contesto un tanto preocupada –ah… bueno, aquí viene

En efecto, Azusa entraba por la puerta seguida de Sawako-sensei, quien venia despeinada y sin maquillaje, pero con cara de preocupación y muy pálida, al igual que Azusa.

-¿Como esta?- pregunto Azusa, mientras que Sawako-sensei fue a ver a los padres de Ritsu

-No lo sabemos aun- respondió Ui saludándola- A estado en la habitación desde…

-Más de una hora- termino la frase Mio

Azua asintió, y se sentó al lado de sus amigas, en eso se atrevió a preguntar

-¿Pero, exactamente que pasó?-

Entre Ui y Mugi le contaron, ya que notaron que Mio no podría contar la historia de nuevo. Azusa estaba impresionada sobre la historia y lo valiente que fue Ritsu

-Pero Mio-sempai, usted esta bien, ese hombre no le izo nada?- pregunto asustada Azusa teniendo la misma reacción de Mugi

-Estoy perfectamente- murmuro la chica

-Hay que sentirse orgullosa de ella- dijo Sawako-sensei acercándose al grupo de amigas- lo que izo no lo hace cualquiera

-Eso es verdad, hay que estar orgullosa de Richan aunque… aunque- hablo Yui, pero las lágrimas la callaron, y Ui acudió con un abrazo

En eso, la puerta de la habitación 403 se abre, y deja salir al doctor. Tenía cara de cansado, y desafortunadamente no podías encontrar otra expresión gracias a su abundante barba y sus anteojos.

-¿Los padres de Tainaka Ritsu?- pregunto viendo al señor y la señora Tainaka

-Si- respondieron los dos, mientras que el padre se quedaba quieta y la madre se levantaba

-Bueno, ella en estos momentos se encuentra estable pero muy débil debido a la gran pérdida de sangre que tuvo. La herida es de varios centímetros pero afortunadamente, el lugar donde fue no era un punto vital, así que no hay riesgo-

Los padres de Ritsu se alegraron mucho al igual Satoshi. Las chicas y la profesora lograron escuchar y también se alegraron

-Eso si- siguió el doctor devolviéndoles la sonrisa pero serio- Necesita mucho reposo, cualquier movimiento brusco puede hacer que la herida se abra de nuevo. Para observaciones tiene que quedarse dos días aquí, y luego podrá volver a su casa siguiendo con observaciones diarias de profesionales que les enviaremos, al menos por dos o tres semanas.

-¿Podemos entrar a verla?- pregunto la señora Tainaka aun llorando

-Solo los parientes más cercanos pueden entrar ahora. Los demás familiares y amigos- dijo esto dirigiéndose a las chicas y a la profesora Sawako- Tendrán hora de visita mañana después de horario de colación. Es por la seguridad de la paciente, las primeras horas son cruciales para cicatrizar.

-Esta bien, muchas gracias doctor- dijo agradecido el señor Tainaka- Amor, entra tú con Satoshi, yo voy enseguida

La señora Tainaka y Satoshi entraron en la habitación después del doctor, mientras que el señor Satoshi de dirigía a las chicas y a la profesora.

-Les agradezco mucho que hayan venido- dijo haciendo la referencia japonesa para agradecer

-Todo sea por Ricchan... digo, Ritsu- dijo Yui cambiando el nombre un poco avergonzada

-Esta bien. Sé que ustedes son muy buenas amigas de Ritsu y que quieren verla, pero como dijo el doctor no pueden entrar hasta mañana- siguió diciendo un poco apenado- pero quisiera ofrecerles traerlas mañana después de almuerzo. Podría ir a buscarlas a la universidad en auto y las traigo

-¿De verdad haría eso, Tainaka-san?- pregunto Yui entusiasmada

-Estaría encantado de llevar al grupo HTT en mi auto- dijo el señor Tainaka con una sonrisa amable

-Yo te traeré en mi auto, Azusa- le dijo al profesora Sawako a Azusa, la cual asintió

-Ahora les pido que vallan a descansar, ha sido una noche muy larga-

-Muchas gracias, Tainaka-san- le dijo Mugi

-Chicas, yo las llevo a casa, puedo hacer una excepción hoy y llevar a las cinco en mi auto- dijo Sawako-sensei con una sonrisa

Las chicas comenzaron su camino, excepto Mio, quien se quedo estática. El señor Tainaka, quién iba a entrar en la habitación se detuvo, y la miró

-Tainaka-san, yo quiero quedarme aquí- dijo Mio.

Las chicas abrieron los ojos, ya que nunca habían escuchado y visto a Mio tan decidida. Esta, a pesar de todo estaba temblando, pero su cara mostraba determinación, y ningún dejo de vacilación

-Mio...- comenzó a decir el señor Tainaka, pero Mio siguió hablando

-No me pida que me valla, por favor. Se que aún no puedo entrar a verla, pero me hace sentir mucho mejor el solo hecho de estar aquí. Lo siento, pero me quedo.

El señor Tainaka sonrío, y le dijo que esperara, y entro en la habitación. Las demás chicas se despidieron de su amiga, y le dijeron que la verían mañana sin falta. Al final, Mio se sentó en el asiento frente a la habitación 403, derramando silenciosas lágrimas.