Disclaimer: ninguno de los personajes me pertenece son obra de Hajime Isayama y la historia original pertenece a Fae Sutherland.
Advertencias: relación chico x chico (yaoi), si no te gusta este género no lo leas.
Capítulo VI
Eren se arqueó hacia él, con los ojos cerrados, mezclando su aliento. Se sentía como si sus almas estuvieran trabadas la una a la otra. Era una sensación increíble y tuvo la impresión de que, por mundano que Levi pudiera ser, su amante no estaba acostumbrado a esto. Eso hizo sentir mejor a Eren, le alegró pensar que de alguna manera, él era especial, que podría darle a Levi algo que simplemente los demás no podían. Sin importar que muchos novatos ingenuos hubieran encontrado el camino a esta cama y a los brazos de Levi, Eren era especial.
Independientemente de si era cierto o no, él no lo sabía, pero se sentía bien al pensarlo. No tenía mucho tiempo para otros pensamientos, cuando Levi comenzó a moverse dentro de él, apoyándose en las manos y balanceando sus caderas al principio lentamente para permitir que Eren se ajustara.
Eren terminó con eso más que rápido, apartando las caderas con fuerza para luego encontrarse con las suyas, y atrapando así con fuerza el miembro de Levi, ganándose un gruñido y luego un gemido bajo y los fortísimos, rápidos empujes que su cuerpo necesitaba.
- Eren, bebé... te sientes tan bien - Levi gemía y el sonido irregular de su voz hizo que las entrañas de eren giraran gratamente. Hizo a Levi sentirse de la misma manera, tan bien que su amante ni siquiera podía hablar con normalidad.
- Tu también - le susurró a su vez, mientras se arqueaba más cerca. Envolvió sus brazos alrededor de Levi, las manos ansiosas vagando por su espalda y hombros, delineándolos. Él no quería olvidar nunca la manera en que Levi se sentía, si esto no sucedía otra vez más.
Quería estar seguro de que cuando tuviera ochenta años recordaría con viva claridad cada aliento, cada roce, cada sensación abrumadora de aquel momento.
Su respiración se heló en la garganta cuando Levi levantó una de las piernas de Eren sobre el hombro, el cambio de postura permitía una penetración más profunda, cuando Eren había jurado que era imposible para Levi estar más dentro de él.
Los sonidos de la pasión llenaron el aire del desván, Eren tuvo una fantasía, un pensamiento melancólico de que estaba dejando su propia marca, que tal vez Levi le oiría aquí, sintiéndolo, después de que Eren se hubiera ido. Le dio ganas de dejar su marca de otras maneras, y antes de pensar lo que estaba haciendo, levantó la cabeza de las almohadas y se prendió del arco de la garganta de Levi.
- Oh, mierda - Levi soltó la exclamación y Eren sonrió para sus adentros.
Encogió los dedos en la espalda de Levi, saboreando cada embate que le daba, y luego Eren echó su cabeza hacia atrás, una oleada de posesión lo llenaba cuando vio que le había dejado una pequeña magulladura, marcando a Levi dónde latía una vena.
El ritmo de Levi aumentó, entrando más rápido y busco el miembro de Eren. El estímulo añadido fue más de lo que Eren podía soportar, haciéndole gritar. Cerró sus ojos y todo lo que podía hacer era aguantar y rezar que si salía de ésta fuera de una pieza. Lo dudaba, Levi estaba haciéndole llorar y Eren de alguna manera sabía que nunca, jamás, sería el mismo.
Deseaba que durara para siempre, pero su virgen cuerpo tenía poco control y en poco tiempo, Eren pudo sentir que su orgasmo aumentaba. A pesar de que trató de detenerlo, no pudo. Sus ojos se agrandaron y su amante sonrió dulcemente, comprendiendo lo que pasaba y acelerando sus embestidas. Eren sintió una oleada de calor, sabiendo que Levi quería que se corriera con él, gritó en un tenso arco cuando la mano de Levi, entre sus cuerpos, acompasó su ritmo al de sus embestidas.
Ese fue el último empujón que necesitó. Eren se aferró desesperadamente a Levi, estirándose y apretando sus ojos cerrados, cuando las sensaciones abrumadoras se apoderaron de él, su miembro palpitando y desbordándose sobre el acariciante puño de Levi. El placer de su propio orgasmo no tenía comparación, sin embargo, con ver y sentir el de Levi. Le robó el aliento.
Después, permanecieron jadeantes y enredados, los cuerpos sudorosos y sus miembros manchados en las desordenadas cubrecamas.
Eren no se preocupó de su semen, ni del sudor que cubría su cuerpo y al parecer a Levi tampoco. Parecía que se abrazaban como si el otro fuera a desaparecer si le dejaban apartarse.
Finalmente, Levi rompió el hechizo, levantando la cabeza y mirando a Eren. Se apoyó en su codo, y peinó con suavidad hacia atrás los mechones húmedos de Eren, una sonrisa curvaba en sus labios.
- ¿Te encuentras bien, hermoso? - por primera vez, Eren no se erizó cuando Levi lo llamo así. Tendido en la cama de Levi, desnudo y saciado, sudoroso y enrojecido... se sintió hermoso. Sonrió y asintió con la cabeza, las manos aun seguían perezosamente sobre Levi, incapaz de dejar de tocarlo.
- Mejor que bien, ¿Y tú?
Levi sonrió un poco más y asintió con la cabeza, inclinándose para acariciar con sus labios los de Eren ligeramente. Eren pudo probar la combinación de sexo y sudor en él, el mismo olor que impregnaba el aire alrededor de ellos. Él pensó frívolamente que si alguien pudiera embotellar la esencia de sexo con Levi, podría hacer una fortuna.
Eren gimió suavemente cuando Levi salió de él, sintiéndose vacío y no gustándole eso, pero antes de que pudiera lamentar la pérdida, Levi estaba pasándoles rápidamente a una parte seca de la cama, y tirando de él para abrazarlo. El sol penetró por las sucias ventanas y envió la más suave, irreal luz de la tarde. Eren suspiró y sonrió, acurrucándose en los brazos de Levi y permitiéndose sentir la dulzura del momento.
Su tío Zeke siempre le decía que los colores se desvanecían tan rápido, que tomara las fotos que pudiera en el momento. Sabía que Zeke quería decir que debía mantener los recuerdos y aferrarse a ellos, ésta fue la primera vez que podía recordar conscientemente hacerlo.
Eren estuvo allí cuando la luz del sol se desvaneció, en una cama desordenada, con el hombre más bello del mundo y tomó una foto de ella para su memoria, a sabiendas de que cuando tuviera ochenta años sería capaz de olerlo, degustarlo, sentirlo.
Debieron hacerse quedado dormidos, porque cuando Eren abrió los ojos la oscuridad los había rodeado. Bostezó, frotándose los ojos un poco y lo primero que registro fue la falta del cuerpo caliente a su costado.
Se incorporó lentamente, sacudiendo su cabello y mirando a su alrededor, se relajó y sonrió cuando vio a Levi en su caballete en la sala, perdido en su trabajo, usando solo un par de jeans gastados que colgaban hacia abajo y parecía que habían pasado mejores días.
Eren pasó al borde de la cama, envolviendo la sábana alrededor suyo, y cruzando la habitación, para luego acurrucarse en el sofá para observarlo. Un par de minutos después, estaba seguro que Levi no había reparado en él, pero luego su amante dejo a un lado el pincel y volvió la cabeza para sonreírle. Eren sintió el vuelco del corazón en su pecho.
- Buenas noches, hermoso. ¿Dormiste bien? - Eren asintió.
- ¿Qué estás pintando? - Levi miró hacia atrás en el caballete, que estaba a espaldas de Eren, una sonrisa indescifrable tirando de sus labios antes de encogerse de hombros.
- ¿Qué otra cosa podría pintar aparte de mi musa? - la curiosidad de Eren se despertó, preguntándose cómo se vería. Levi había comenzado la pintura en la sala de arte, pero ahora Eren había estado desnudo y dormido en su cama. Estaba tentado a preguntar para verlo, pero sabía que la mayoría de los artistas no les gusta compartir sus trabajos hasta que terminan.
- ¿Todavía sigues con esa cosa de la musa? - Levi asintió con la cabeza. Dejó caer el pincel en una lata de plástico, puso una lona sobre el caballete y vino a sentarse en el sofá al lado de Eren, sonriéndole.
- Definitivamente. Me inspiras, no había pintado así desde hace semanas, quizá incluso meses. Parecía que mi musa había desaparecido cuando tú te presentaste justo a tiempo, hermoso. Estoy muy contento sobre eso, si estás preguntándotelo - Eren no dijo nada ¿Cómo pudo haber dicho algo como eso? Bajó la cabeza y miró a Levi por debajo de sus pestañas. Sin saber por qué, de repente Levi gimió y sus ojos brillaron.
- ¿Qué? - Levi le dirigió una especie de sonrisa indulgente.
- ¿Realmente no lo sabes, verdad? Demonios, me encanta eso de ti, no tienes idea de tu propio poder. Que Dios me ayude si alguna vez lo descubres bebé - se inclinó y rozó sus labios contra los de Eren, una mano se deslizó por la espalda desnuda de Eren, dónde la sábana se había caído un poco, atrayéndolo más cerca.
Eren fue de buena gana, no estaba listo para irse a casa y perder esta sensación mágica. El beso se hizo más profundo y se convirtió en algo más, se subió en su regazo y puso sus brazos alrededor del cuello de Levi.
Sólo un breve tirón y la sábana ya estaba abajo, y Eren ya estaba cabalgando sobre las delgadas caderas de Levi, empezó a temblar cuando las manos de su amante se deslizaron alrededor de sus caderas, y luego alrededor de la curva de su trasero, tirando de él más cerca. El miembro de Levi se movió contra él y Eren gimió.
Inclinó la cabeza para permitir un mayor acceso a Levi, sus lenguas se enredaron y sintió una de las manos de Levi cambiar, anticipando un contacto más íntimo, cuando el sonido de un teléfono celular partió el silencio, sorprendiendo a los dos.
Eren levantó la cabeza, jadeando suavemente y teniendo una visión borrosa. Levi gimió, y le besó fuerte y brevemente antes de pasar de él a la cama. La mirada de Levi se disculpó cuando abrió el teléfono celular.
- ¿Sí?
Eren al principio pensó que no era nada importante y esperaba que Levi colgara y volviera para terminar el delicioso pre-sexo que le estaba haciendo. En lugar de eso escuchó a Levi hablar un poco con alguien y finalmente, colgó, dando a Eren una mirada de disculpa que hizo que se le revolviera el estomago.
- Lo siento, hermoso, tengo que salir un rato.
Eren no trato de ocultar su decepción y la incomodidad que sintió al estar ahí sentado, desnudo y duro, y que el hombre que quería y acababa de hacerle el amor sencillamente le hubiera dicho que se fuera a casa. Tragó saliva y asintió con la cabeza, y trató de alcanzar la sábana blanca. Levi le agarró del brazo y movió la cabeza, se acercó a él y puso su mano sobre su mejilla.
- No te pongas así bebé. Tengo que ir y cubrir a alguien en el trabajo, pero voy a estar de vuelta en un par de horas. ¿Podré ir a verte luego? - Eren miró esos bellos ojos azules y quería decir que sí, pero en su lugar negó con la cabeza, y trato de suavizar la situación mostrando una sonrisa.
- Debería dormir un poco y tengo un trabajo por terminar. Toma, te voy a dar mi correo electrónico y la mensajería instantánea y todo eso, tal vez podríamos quedar en otro momento, porque tengo muchas cosas que hacer en los próximos días.
Levi frunció el ceño pero no dijo nada, asintió con la cabeza y soltando el brazo de Eren, lo dejó garabatear en un cuaderno de notas. Eren agarró su ropa y Levi le dio una especie de sonrisa vacilante antes de que entrara al baño, se sintió mucho mejor una vez que dispuso de su ropa, menos vulnerable y menos como un tonto por querer pedirle a Levi que le permitiera quedarse con él en su casa o en la suya, cualquiera hubiera sido perfecta.
Salió y encontró a Levi apoyado en la pared de la puerta, se aclaró la garganta y cambió su voz un poco.
- Um... así que hablaremos pronto, ¿verdad? - odiaba preguntarlo, sonaba triste, patético y necesitado, pero, joder, lo que sentía por este hombre nunca lo había sentido antes por nadie, y no quería que terminara aún. Levi asintió con la cabeza y lo atrajo con suavidad, paso una mano por el brazo de Eren para luego tomar su mano y llevarla a los labios. Suspiró y luego lo miró a los ojos.
- Definitivamente hablaremos pronto, hermoso, te lo prometo - sus labios se arquearon un poco - incluso si termino de nuevo en el hospital, intimidaré a las enfermeras hasta que me dejen salir - Eren sonrió, la broma que hizo lo hacía sentirse mejor, sentirse aun más ligero.
- Está bien, mantente entero - se inclino y tomó su mochila, haciendo una pausa y luego envolvió sus brazos alrededor de Levi para luego darle un profundo, largo y pausado beso. Maldita sea, iba a estar esperando la llamada de Levi. Se retiró, sonrió al ver la expresión aturdida en los ojos de Levi y contento de haber ganado ese punto, se volvió para marcharse.
Notas:
¿Qué puedo decir? A decir verdad me encanto, o sea tres capítulos de lemon, ha cambiado toda mi perspectiva completamente :o
