Aqui la primera tanda de recuerdos. Lean bien, los recuerdos son importantes en este fic


Chapter 7: Recuerdos

Esa níña…

Por aquellos días, cuando él solo tenía 8 años, conoció a una linda chica jugando en un parque.

Aquella mañana, él había reñido con Lukas, y se encontraba llorando, sentado en el hueco de debajo del tobogán. En realidad fue por una tontería la riña, pero el ver tan enfadado a su hermano le hizo llorar y querer esconderse de él.

La niña, le observaba atentamente desde hacía rato, columpiándose en los columpios. Se estiró como pudo, agarrándose fuertemente para no caer al levantarse. No, definitivamente no lo conocía.

Se preguntó el porqué lloraba aquel chico de esa forma. Parecía realmente dolido. Ella sabía muy bien ya cuando se lloraba por algo de verdad o por una rabieta, dado a que muchas veces lo había echo por ambas cosas.

Saltó con gracilidad, acabando bien en el suelo. Se dirigió a paso algo lento para no asustarle, y se asomó debajo del tobogán.

El notó su presencia, pero no hizo nada. Siguió llorando, metido en sus penas.

La niña se colocó delante, y tocó su cabeza con la yema de sus dedo, intentando llamar así su atención.

-E-Eh... ¿Por qué lloras?-Le dijo, preocupada ya. No le gustaba nada ver llorar a la gente, la ponía triste.

Emyl se secó las lágrimas. Vio a una niña mas o menos de su edad, bastante abrigada con un abrigo de pelo blanco. Su pelo, caía en ondas por su espalda. Vaya…que pelo mas largo.

-N-Nada, déjame… No es asunto tuyo…-Dijo con la voz algo quebrada, volviendo a tapar su rostro.-

-Vamos, no seas borde. Solo quiero ayudarte. No me gusta ver llorar a la gente, ¿Sabes? Convierte en mas viejas a las chicas, y a los chicos mas niños.

-¡Y-yo no soy un niño! Y-Yo ya soy casi un adulto… -Dijo alzando la cabeza, eso era una cosa que para él no se discutía.

La cria puso una expresión confusa. Pero decidió no discutirle. No era el momento para él…

-Perdóname. Bueno…¿Quieres que juguemos un rato?-Dijo ofreciéndole una mano para que se levantase del suelo-Vamos…es mejor olvidarse por un rato de los problemas. Así luego ves mejor las cosas. Me lo ha dicho mi Pappa…El es un gran hombre. Hazme caso, se de lo que hablo.-Laniña le sonrió de nuevo, esperando que se animase.

Emyl alzó de nuevo la vista, y aun derramando lágrimas, aceptó la mano de la niña.

-¿C-Cómo te llamas?-Preguntó-

-..Llámame Blómn. Mi nombre es secreto…-Dijo guiñando un ojo, y llevándoselo corriendo a los columpios, entre risas.


Se despertó Emyl algo sobresaltado por el sueño. Era un recuerdo de hace muchos años ya…

Se rascó la cabeza, confuso y miró el reloj que tenía al lado, y miró la hora. Eran las 4 de la mañana. ¿Se habría ido la islandesa ya?

Quería darle algo…Algo que le recordase su hogar antes de que se marchase a ese asunto tan importante.

A toda prisa, se puso a rebuscar algo que hizo hace tiempo. Un Puffin de madera, enlaminado y sencillo, para un colgante. Eso sería bonito…-Pensó.-

A toda prisa, en cuanto encontró una cadena para el colgante, salió de su casa. Ojalá no se hubiera marchado aún.