Sólo deseo ser feliz…
Varios días después en la agencia Hellsing, la directora de esta hablaba seriamente con su principal subordinado. Ella yacía como siempre tras su escritorio mientras que el vampiro de la institución observaba los cuadros que adornaban el lugar. Aún observando el retrato del padre de Integra le preguntó.
-¿para qué deseaba verme ama?-dijo desviando su mirada hacia ella al terminar.- ¿acaso le preocupa algo?
Integra sonrió y miró hacia la ventana.
-hum…he notado que sueles evadirme cuando esta cerca Celas. ¿Es que aún sientes algo por ella, Alucard?-le preguntó volteando a verlo.-dime la verdad. Aún si mientes me daré cuenta.
Él la miró a los ojos y luego caminó a la ventana, observó la noche durante unos segundos y respondió sin responder.
-¿es qué acaso no está segura de esto?-dijo refiriéndose a la relación que llevaban.
-sólo deseo saber si aún ocupa lugar en ti esa agente. No lo tomes como amenaza pero, no me agrada tener competencia. Y es que es una rival formidable.-comentó levantándose de su asiento y lo miró desconfiadamente.-dime una cosa Alucard, ¿la elegirías a ella antes que a mí?-preguntó decidida cruzándose de brazos.-respóndeme.
-sí.-respondió volteándose hacia ella.-absoluta y completamente la elegiría a ella.
Y luego… volvió a la realidad…
-dime una cosa Alucard, ¿la elegirías a ella antes que a mí?-preguntó decidida cruzándose de brazos.-respóndeme.
-mi ama, qué cosas pregunta, ¿acaso no es obvia la respuesta?-dijo haciéndole entender que era a ella a quien elegía.
-evidentemente que lo es. Sólo quería estar segura del por qué estás a mi lado.-respondió sonriendo con dulzura.-…además tú y yo pronto estaremos juntos.-dijo abrazándolo suavemente.-todo este tiempo y por fin decidiste mirarme… he dejado de ser esa niña que conociste…
-lo sé.-respondió quedamente al sentir su cuerpo contra el suyo. Integra era bella, pero… no era a quien deseaba. Al sentir los brazos de la joven mujer rodeándolo no pudo evitar pensar en la chica de uniforme, podía escuchar claramente la dulce risa de la agente por
toda la habitación, su perfume, su mirada tan dulce… sus labios. Pronto un aire frío invadió el lugar, era lógico, pensó el vampiro al ver la ventana abierta. Integra lo abrazó un poco más y le dijo cerrando los ojos.
-abrázame…-le pidió al sentir la baja de temperatura.
Alucard la miró, dudando de llevar a cabo su capricho, pero qué más podía hacer. Con algo de esfuerzo envolvió a la rubia de ojos azules en sus brazos y suspiró resignado. A pesar de hacerlo noche tras noche, no lograba acostumbrarse a tener cerca suyo a otra que no fuera Victoria.
Mientras tanto, en el subterráneo Victoria se encargaba de llevar un cargamento lleno de municiones a una bodega.
-¿Qué haces?-una voz se escuchó detrás suyo.
Ella suspiró y trató de no prestarle atención.
-¿estás molesta conmigo?-insistió aquella voz. Se escuchó una leve risa y continuó.-sí, lo sé. Lamentó lo de la otra noche, no fue mi intención hacerte llorar…-hizo una pausa y continuó.-oh, esta bien, sí era mi intención, pero todo fue por tu propio bien amor.
-déjame en paz.-ordenó la joven sin siquiera voltear atrás.-deja de seguirme y haz tu propia vida…
-¿me estás rechazando?-preguntó con un tono burlón y de momento apareció frente a ella.- no desistiré en conseguir tu amor, y sabes que lo conseguiré.-dijo el vampiro de dorados ojos.
-esfúmate.-dijo haciéndolo a un lado bruscamente comenzando a caminar.
-sé que me deseas.-comentó caminando tras de ella.- ¿por qué sigues pretendiendo que amas a ese tipo?
-no pretendo nada, y para tu información él me ama.-argumentó la chica de minifalda apretando la caja llena de municiones.
-yo también te amo.-alegó haciendo la ilusión de una corazón rosa en su pecho.
-pero el sentimiento no es mutuo.-respondió fríamente. Al escuchar su respuesta el holograma se partió a la mitad y se desvaneció.
-no importa cuantas veces lo digas, no me iré hasta que aceptes mi propuesta.
-¿y cuál es?-preguntó con la vista al frente sin mostrar emoción alguna.
-ámame y quédate a mi lado para siempre. Es simple.-aclaró él caminando a su lado.
-no puedes obligar a nadie a que te ame, eso es imposible.-dijo un poco disgustada al pensar en ello y luego pensó en Alucard...
-no, es fácil. Sólo hay que intentar… inténtalo.-le pidió con una sonrisa.
-¡no!, ¡¿y cómo es que nadie te ha descubierto aquí en la Institución?!- preguntó deteniéndose.
-…sólo tú puedes verme…
-¿estás diciéndome que para los demás es como si estuviese hablando sola?
-mmm, sí.-respondió tras no pensar mucho en su pregunta.
Victoria suspiró tratando de no molestarse.
-¿es qué no entiendes que no te amo?, no siento nada por ti, excepto odio.-dijo viéndolo con desprecio.
-¿odio?-pronunció sin entender viéndola con algo de tristeza.- ¿por qué?, ¿me odias por amarte?
-trataste de matar a mi amo, eso no se lo puedo perdonar a nadie.-le explicó fríamente.
-¿de veras lo amas tanto?-preguntó decepcionado.
-sí…-respondió quedamente, recordando haberlo visto con Integra.
Él la miró con seriedad.
-¿cómo?, si él está con esa otra, ¿y te ama?, ¡vaya eso si que es amor!, ¡te demuestra su afecto besándose con otra mujer!-alegó burlonamente.- ¡cielos, ese sujeto es mi ídolo!
Las palabras de Gabriel realmente le dolieron a la chica, pensar que su maestro estaba con Miss Hellsing en su oficina, besándola. Aquello fue suficiente motivo para hacerla romper en llanto. Cayó al suelo de rodillas dejando a un lado su carga mientras escuchaba los horrores que decía Gabriel.
El sujeto la miró compasivo y se inclinó para acariciar su rostro.
-sólo deseo una oportunidad, sólo una…-le pidió con ternura, acercando su rostro al suyo.
Victoria levantó la mirada aún sollozando, completamente fuera de lugar, sin comprender lo que sucedía.
-eres tan hermosa…-comentó mirándola a los ojos y poco después acercó su boca a los labios de la pelirroja.
-…bésame…-le pidió la rubia mirándolo a los ojos.-lo necesito.
Alucard la vio dudoso, pero eso no impedía que hiciera lo que debía hacer.
-¡miss Celas!-gritó Walter al verla en el suelo con ese tipo tratando de besarla, y casi al instante lanzó sus hilos para atacar al vampiro.
-¿ah?…-pronunció reaccionando la joven vampiresa alejándose abruptamente del tipo…
-insolente…-murmuró esquivando con precisión el ataque del Ángel de la Muerte.
-¿pero…? ¿Dijiste que nadie podía verte?-murmuró sorprendida.
-mentí… ¡toma esto!-exclamó de último arrojándole a Walter pedazos de concreto de la pared del pasillo.
El mayordomo esquivó todo con gran rapidez y volvió a lanzarle los hilos que cortaban todo a su paso.
-eso no te servirá de nada.-dijo sonriendo el vampiro, creando una especie de rayo con una mano y al instante la dirigió hacia él.- ¡no te entrometas en lo que no te importa!
-¡¡Walter!!-gritó asustada al ver al sujeto tirado en el suelo.
-¿qué fue eso?-se dijo Alucard alejándose de su ama, algo agradecido al no haberla besado.
-¡Walter!, ¿Walter estás bien?-le preguntó preocupada una vez a su lado y luego dirigiendo su vista al vampiro.- ¡eres un monstruo!
-fue el quien me agredió.-respondió el otro mirándola desde lejos.
-ohh... Estoy bien, sólo fue un rasguño.-dijo Walter haciendo presión en su costado izquierdo para detener la hemorragia. Era extraño, sentía algo de frío, pero era agradable.
-¿pero qué dices?, estás herido, necesitas atención médica.-aclaró la joven viéndolo preocupada y poco después quedó inconsciente.- ¿Walter?, despierta, no te duermas…-lo observó con cuidado y un poco aliviada suspiró.-…aún respira…
Pronto se escucharon pasos y ante el asombro del vampiro de mirada dorada, Alucard entró en escena.
-agente, ¿qué está…?-miró asombrado al otro vampiro y con una sonrisa sacó su arma.-nos volvemos a ver.
-maestro, Walter está herido.-anunció la chica mirando al vampiro de Hellsing.- ¿maestro?
-ya veo.-respondió sin darle mucha importancia.- ¿qué es lo que te trae por aquí, basura?
-una bella flor.-respondió mirando a Victoria.
-jo. ¿Ahora eres jardinero?-dijo a manera de burla.
-lo que sea si es por ella.
-¡basta los dos!-exclamó la chica disgustada.- ¡maestro, no es momento para una pelea!, ¡Walter está perdiendo mucha sangre!, ¡necesita ayuda!, ¡amo!
-sólo me tomará un segundo.-respondió Alucard con una sonrisa.
Gabriel sonrió con algo de temor, ahora sus habilidades se limitaban a simplemente menos de la mitad de Alucard, una gran desventaja.
Segundos después se escucharon pasos cerca del lugar que venían rápidamente.
-¿qué sucede?-pronto dos soldados llegaron al lugar y miraron asustados la escena.
-¡bajen sus armas!-ordenó Victoria firmemente.-ustedes dos, llévenselo. Necesita un doctor, ¡rápido!
Al instante obedecieron y uno de ellos miró a la joven para decir:
-¿qué está sucediendo?, es un enemigo hay que abrir fuego.
-yo me encargaré de la situación, ahora vete.-recalcó la chica poniéndose de pie con el uniforme parcialmente ensangrentado.- ¡vete!-ordenó con dureza.
-sí, sargento.-asimiló el soldado comenzando a caminar.
-es hora de arreglar cuentas.-anunció Gabriel viéndolo con desprecio.
-estoy de acuerdo.
Justo cuando se disponían a comenzar Victoria se interpuso.
-¡nada de eso!-dijo con la voz algo temblorosa.-maestro… fue un accidente.-intercedió por el otro vampiro con una voz más suave.
-¿un accidente?, le perforó un pulmón.-dijo Alucard sin bajar sus arma.-ahora hazte a un lado.
-ah… yo…pero sí lo fue.-insistió la pelirroja algo desesperada.-Walter lo atacó, pero él sólo se defendió, él estaba conmigo y Walter pensó que quería hacerme daño pero no era así.
-¿estaba contigo?, ¿y qué se supone que estaba haciendo?-le interrogó algo disgustado.-es el enemigo.
Aquella pregunta hizo turbar a la joven.
-ah… pues… sólo estaba conmigo.-respondió de manera nerviosa con un leve rubor al recordar lo que hubiese sucedido de no haber llegado el mayordomo.-pero ese no es el punto.
-agente… ¿Cuándo pensabas decirme que esta basura estaba aquí?-le preguntó molesto.- ¿acaso no recuerdas los problemas que nos ocasionó?
-ah, yo… ah…s-sí.-sus manos comenzaron a temblarle, esa era una buena pregunta, ¿por qué no le había dicho nada?, en más de una ocasión tuvo la oportunidad, pero…-n-no, no lo sé…-respondió desviando su mirada hacia el suelo.
-qué significa esa respuesta.-preguntó molesto.
-que no te ama.-respondió el otro con seriedad.
-¡n-no!, ¡es suficiente!, ¡de esta forma no se arreglará nada!-decía Victoria evitando que Alucard se deshiciera de Gabriel.- ¡sólo quieren matarse!
-es la mejor solución.-comentó Gabriel viendo directamente al otro vampiro.
-¡agente quítate de en medio!-ordenó molesto Alucard.
Ella lo miró asustada, pero aún así no se movió.
-¡¿es qué acaso no lo ves?!-dijo el vampiro que vestía de negro.- ¡Victoria me ama!
-¡no es así!-alegó la chica de forma nerviosa.
-¿no?-dijo con una sonrisa.-entonces hazte a un lado y deja que muera… no mientas Victoria, estás haciendo esto porque no deseas que salga herido, lo haces porque sabes que sientes algo por mí.-aseguró el vampiro viéndola con dulzura.
-¿acaso eso es verdad, agente?-preguntó con seriedad Alucard.
Comenzó a sentirse mareada, estaba tan confundida, acaso… ¿tenía razón?, ¿por qué lo protegía? Su mente se volvió una maraña de preguntas, miraba a Alucard, pero también a Gabriel, estaba segura de que amaba a su maestro, pero… Gabriel parecía quererla desde hace mucho. Sentía que su cabeza le daba vueltas, por un lado estaba su amo y pronto llegaba a su mente el recuerdo de Integra y por el otro estaba Gabriel, quien siempre la hería para que olvidará a su maestro, aunque también solía decirle cosas dulces y quería casarse con ella. Amaba a Alucard pero también se sentía decepcionada de él por haberle hecho daño y Gabriel… simplemente apareció dispuesto a amarla…pero su corazón le pertenecía al sujeto que vio por primera vez en medio de una fría noche, con un hermoso cielo rojo y una luna esplendorosa.
-decide Victoria, ¿a quién eliges?-dijo Gabriel haciéndola dudar.
-¿y qué te hace pensar que la agente hará lo que dices?
El vampiro de ojos dorados sonrió maliciosamente, como teniendo un As bajo la manga.
-es simple.-dijo mirando a Victoria y después dirigiéndose a Alucard.- No soy yo quien va a desposar a la directora de esta Institución.
-¿cómo?-pronunció la joven sintiendo una terrible sensación en su interior.-n-no, no es verdad…no…-decía completamente perpleja. De pronto sintió que todo a su alrededor giraba y luego se oscurecía. No, no era verdad, no…-no, no, no… no puede ser cierto, es un mal sueño, no, no es verdad… ¡es mentira!, ¡no puede ser real!, esto no está sucediendo…tengo que despertar, ¡despierta Victoria, despierta!, esto no está pasando… ¡despierta!
Movió su cabeza de lado a lado levemente, negando lo que había escuchado y se volteó hacia Alucard con lentitud, esperando esperanzada que él lo negara con una sonrisa, pero no fue así… bajó levemente la mirada y el arma.
-ya veo...-pronunció Victoria destrozada, pero después su mirada se volvió fría y se limpió las pocas lágrimas que opacaban sus ojos. Lo miró fríamente y se acercó a él con lentitud; durante unos segundos lo observó para después decir con firmeza…-que sea muy feliz…-le dijo con desprecio para luego seguir de largo y dejarlos solos a los dos.
Hubo un silencio entre ellos durante un rato y al final uno de los dos habló.
-se que con esto no me beneficio en absoluto, pero… es preferible que sea así.-dijo Gabriel con una falsa sonrisa, para después borrarla de su rostro.-tenía que saberlo, tarde o temprano iba a enterarse.
Alucard levantó la mirada y nuevamente lo apuntó con su casull.
-ahora me doy cuenta…-dijo el de negro colocando sus manos en los bolsillos de su gabardina.-a pesar de todos los intentos que hice… después de tanto esperarla…las cosas cambian…y conoció a alguien más…-decía nostálgico, viendo fijamente el cañón del arma.-…te dejaré el camino libre, de igual forma, perdí antes de empezar… ella te eligió a ti…a pesar de todo.-dijo rencoroso.
-aún no arreglamos cuentas.-comentó seriamente poniendo su dedo en el gatillo.
-…lo sé…-hizo una pausa y tomó aire.-cuídala por mí, ¿quieres?...-agregó con una dulce sonrisa y cerró los ojos.
Y disparó…
Aquel sonido inconfundible llegó a los oídos de Victoria, aún no se encontraba muy lejos de allí… se detuvo, al momento en que una lágrima se deslizó por su rostro. Cerró los ojos y así estuvo por algunos segundos, apretó la quijada y se recargó en una de las paredes del subterráneo.
Dejó salir un sollozo y se limpió las lágrimas con ambas manos, pensó sólo unos instantes en Gabriel y nuevamente se puso de pie.
-ahora sólo falta que te mueras tú…-le deseo rencorosa a su maestro, mientras comenzaba a caminar nuevamente. Le dolió tanto, mucho más que cuando lo vio por primera vez en los brazos de Integra, ¡pero claro!, ¡eso no se comparaba con la noticia que acababa de recibir!
Su corazón le dolía tanto, su mundo se vino abajo de un momento para otro, ¿por qué?, no lo comprendía, su maestro le había dicho que la amaba, que era ella a quien elegía… ¡mentiras!, lo dijo para herirla, sólo quería jugar con ella, tal como Gabriel lo había dicho ¡sólo fue su pasatiempo!... y a pesar de todo, aún sentía esa sensación de calidez en su interior… al pensar en él.
…Esta vez no se levantó del suelo, se quedó ahí, inmóvil. La sangre dejó de brotar después de poco tiempo, formando un charco alrededor del cuerpo. Alucard caminó hacia él, apuntó a su cabeza nuevamente y disparó una vez más.
-¡¿un vampiro burló las defensas y entró a la mansión?!-dijo incrédula Integra apretando los puños.- ¡esto es inaceptable!-exclamó furiosa colgando el teléfono con fuerza. Casi al instante tocaron a su puerta.- ¡adelante!-ordenó encendiendo un cigarrillo para calmar sus nervios. Ante su asombro fue Victoria quien llegó, la miró durante algunos segundos y notó al instante las manchas de sangre que se hallaban en su uniforme.
-Lady Integra, Walter fue herido, creí que debía saberlo inmediatamente.-le informó la chica con seriedad, mostrándose fría sin demostrar emoción alguna.
-¿dónde está?-preguntó apagando el cigarro al escuchar la noticia.- ¿se encuentra bien?
-lo están atendiendo en la enfermería.-dijo mirándola con desdén.
-¿y el agresor?
-mi maestro ya se encargó de él.-respondió recordando los dos disparos.
-bien.
Miró a Integra con algo de tristeza en los ojos a pesar de tener una sonrisa en su rostro y dijo.
-si disculpa mi atrevimiento quisiera felicitarla por su compromiso.
Integra la miró asombrada y luego sonrió con algo de malicia.
-te lo agradezco, Alucard fue quien te lo dijo, ¿no es así?-dijo colocando sus manos frente a su rostro.
-así es.-asintió sabiendo que era mentira.
-era de esperarse.-alardeó mirándola de forma burlona.-mañana por la tarde comenzaré los preparativos, el tiempo se nos vino encima.
-¿cómo?-preguntó extrañada.
-¿no lo sabes?-dijo burlonamente.-dentro de tres días será la boda.-anunció la rubia de ojos azules con una gran sonrisa.
-qué alegría, con permiso.-dijo hipócritamente anunciando su retirada, al salir de la oficina dio algunos pasos y se recargó en una pequeña mesa que adornaba el pasillo. Suspiró resignada al ver todo perdido y se miró en el espejo de una de las paredes.-tres días…-murmuró tristemente, bajó la cabeza y se miró en el reflejó de la mesa. Una lágrima cayó sobre la madera y luego otra, y otra más…-deja de llorar Victoria, no solucionaras nada… tienes que ser fuerte.-se dijo molesta al verse llorar.-no seas tonta… no debes llorar de nuevo… no por él… no le importas, ¿qué acaso no entiendes?, se va a casar…
Horas después…
-Walter…-la voz de Alucard lo hizo despertar. Abrió los ojos con lentitud y vio el rostro del vampiro. Sonrió débilmente y luego lo miró con seriedad.
-miss Celas, ¿está bien?-le preguntó débilmente.
Alucard guardó silencio unos segundos y respondió afligido.
-…sí.-dijo quedamente.
-¿Quién era ese sujeto?, ¿era acaso ese vampiro?-preguntó con mucho esfuerzo.
-sí.-respondió nuevamente y tomó asiento.-no volveremos a verlo jamás.-aseguró recordando la imagen de Victoria protegiendo a ese sujeto.
Walter suspiró desanimado.
-lamento no haberle creído…-se disculpó tristemente, mirando fijamente al vampiro.-escuché una de sus conversaciones accidentalmente. Lady Integra fue quien… comenzó todo…-se dijo decepcionado.
-eso significa que ya lo sabes… sabes lo que sucederá…-supuso con seriedad, visualizando a su ama.
-así es… y aún no puedo creer lo que hará mi señora. Pero… ¿por qué quiere seguir con esto?-le preguntó a Alucard algo disgustado.
-sólo sigo ordenes, en cuanto a ella… no lo sé.-respondió desganado.
-¿miss Celas ya lo sabe?-le preguntó preocupado.
-sí…
-¿y cómo reaccionó?
-no muy bien… creo que es momento de olvidarme de ella… no hay forma en que pueda perdonarme… la perdí.-respondió con tristeza, pensando en el sufrimiento de la chica.
-sí…lo echó a perder todo.-lo reprendió el mayordomo viéndolo molesto.-pero aún así, ella sabe los motivos por los cuales usted está metido en esto… dele tiempo y comprenderá… Puede que lo perdone pero dudo mucho que le de otra oportunidad.
Alucard suspiró.
-"gracias" por los ánimos, pero… -respondió sonriendo falsamente. -no lo sabe aún.
-¿cómo?, entonces debe decírselo, puede haber una posibilidad para recuperar su amor…-dijo exaltándose un poco.
-no.-se negó el vampiro.-no puedo decírselo.
-¿y por qué no?-preguntó sin comprender, sintiéndose un poco mejor.
-sólo piénsalo Walter. Le digo lo que sucede, ¿y después qué? Eso no va a cambiar nada, que ella lo sepa será más difícil.-le dijo poniéndose de pie.
-¿y por qué sería más difícil? En mi opinión miss Celas debe saberlo, de esa forma comprenderá la situación y tal vez deje de odiarlo, bueno, en caso de que eso sienta.
-hum…-guardó silencio unos minutos y analizó las cosas.- no. Es mejor que crea que yo elegí a mi ama, y que me aborrezca. Pero en cuanto se entere de la verdad sus sentimientos cambiaran repentinamente, y no sólo me detestará a mí… sé que la agente es dulce y un poco sumisa, pero francamente no sé como reaccionaría con tal noticia…
Walter miró a Alucard algo sorprendido y después miró al techo para pensar en las palabras del vampiro.
-es verdad, podría sufrir más o… arremeter en contra de Lady Integra, después de todo es aún una jovencita y podría actuar sin pensar.-reflexionó el hombre del monóculo.
-podría tener un impulso súbito…-dijo Alucard observando fijamente el pequeño paquete de sangre que le habían puesto al mayordomo.
Walter lo miró algo perturbado y luego sonrió.
-eso es mío.-dijo viéndolo con algo de picardía, tratando de animarlo.
El vampiro dirigió su vista hacia él y le devolvió la sonrisa.
Inhaló profundamente y comenzó a hablar.
-pareciera que fue ayer cuando llegó por primera vez a este lugar miss Celas…-dijo Walter nostálgico.-cuando usted la miraba como simplemente su aprendiz.
-no…-dijo con suavidad.-siempre fue algo más que eso, a pesar de que no me diese cuenta antes.-admitió Alucard seriamente, recordando el primer instante en que vio a la chica policía…
-aún así, debe decírselo, ella debe saberlo. Tiene que hacerlo.-le rogó disimuladamente el otro.
Movió la cabeza de lado a lado, negando la "sugerencia".
-recupérate pronto.-le deseo antes de irse.-esta vez usaré la puerta.
-como usted desee, Lord Alucard.-asintió decepcionado.-… pero realmente esperaba que hiciera lo correcto.-añadió antes de que cruzara la puerta el vampiro.
Caminó hasta llegar a la salida de la institución y miró hacia la luna, recordando la noche en la que vio a Victoria por vez primera, mientras se preguntaba a sí mismo si ella lo amaba tanto como él a ella. Bajó el rostro y suspiró débilmente, sintiéndose impotente. Asomó a su mirada el recuerdo de aquel momento en el que la transformó en su aprendiz, en ese entonces él estaba muy feliz, ya no se sentía sólo en la enorme mansión, pero luego… naturalmente, después de todo lo que había sucedido en esos días ahora se sentía él ser más egoísta e infeliz en todo el planeta. Todo había cambiado radicalmente, su mundo y el de ella dieron un giro de 360° grados.-tal vez no debí haberla convertido en un vampiro…-se dijo sintiéndose culpable.-sólo le arruiné la vida…
Sí, tal vez eso había hecho, pero vamos, ¿cómo iba a saber Alucard que todo eso sucedería por amar a la única persona que siempre lo amó?, ¿cómo iba a saber que sin ella no tendría sentido su vida?..., ¿cómo saberlo, si nunca antes se había enamorado?
Mientras tanto, Victoria caminaba por los jardines traseros, deambulando sin nada que hacer, hasta que divisó una fuente y se sentó en el borde seco de esta. Miraba el agua caer bajo la luna. Le traía recuerdos, algunos lindos otros no tantos y otros más algo desagradables. Pronto la fuente dejó de funcionar, ya era demasiado tarde como para tenerla encendida. Los ojos de Victoria entristecieron…
-incluso la fuente se cansó de llorar…-se dijo mirando el agua apacible. Levantó el rostro y observó el cielo; qué curioso, la noche era muy hermosa, ella si parecía estar feliz… "qué envidia" pensó la joven viendo el color rojizo del cielo… inclusive la noche le recordaba a él. Suspiró resignada al comprender que había perdido de forma definitiva, después de todo ella era un soldado más en esa institución, si llegaba a morir en alguna misión sería reemplazada y ya… nadie la recordaría, ni siquiera él.
Suspiró afligida y miró su reflejo en el agua cristalina de la fuente, sumergió su mano y tocó el fondo de esta, el agua estaba fría razón por la cual le provocó un ligero escalofrío a la chica. Retiró su mano y al instante se quitó el guante y lo apretó con fuerza, cayeron a la fuente unas cuantas gotas de agua, como simulando una lluvia y luego cesó.
-ojalá nada de esto hubiese sucedido…-se dijo tristemente, recordando como comenzó todo… la llegada de ese vampiro Gabriel… esa noche con su amo…el beso de Lady Integra…
Respiró profundamente y bajó la cabeza. Su mente no tenía otra imagen mas que la de él… dejó salir un suspiró de agonía y se miró de nuevo en el agua. Nunca antes se había sentido tan triste, ni tan enamorada.-sí… si nada de esto hubiese sucedido yo sería muy feliz.-se aseguró aún cuando sabía que se engañaba. Comenzó a llorar en silencio, recordando sus besos, sus caricias…-¿Por qué tuvo que pasar todo esto?-se preguntó tristemente en voz baja.
-¿estás segura de lo que pides?…-una voz desconocida la hizo reaccionar. Rápidamente se puso de pie y comenzó a mirar en todas direcciones. Pronto una silueta femenina salió de entre los árboles.-aunque, puede que sea la mejor solución…comenzar de nuevo.-le dijo la joven con una sonrisa extraña.-las penas duelen… ¿no es así?... lo mejor es olvidarlas… que se las lleve el viento…
