Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de pattyrose, yo solo la traduzco.

Nuevo capítulo, este me gusta mucho ;)

Capítulo 6 – Feliz cumpleaños Bella

La amistad es sin duda el mejor bálsamo para los dolores de la decepción amorosa. - Jane Austen, la Abadía de Northanger

(EPOV)

Isabella Swan era, de lejos, la mujer más obstinada sobre la faz de la tierra de Dios. Estuve seguro de eso cuando me senté en mi escritorio, recostado en mi sillón de cuero y miré la larga cadena de correos electrónicos que nos habíamos mandado en los últimos días. Hice clic fuera de mi bandeja de entrada, cerrando mi portátil con un poco de fuerza más de la necesaria, y me fui a mi ventana. Estaba más que frustrado.

Quiero decir, era sólo una taza de chocolate caliente, por el amor de Dios. Negué con la cabeza rápidamente, tratando de despejar mi mente. Mis pensamientos eran un caos últimamente. Nada de lo que pensaba tenía sentido, nada de lo que hacía tenía sentido. Yo no había salido en las últimas semanas, no había querido salir en las últimas semanas. Yo no quería estar con nadie en las últimas semanas, bueno, casi con nadie. Joder, todo en lo que podía pensar últimamente era en que Bella Swan se viniera a tomar un café conmigo. ¡Un maldito café, por Dios! Me levanté y me acerqué a la ventana, quedándome de pie ante el día oscuro y húmedo de fuera, con las manos en los bolsillos de forma segura. La suave lluvia de la fría mañana de septiembre caía insistentemente contra las ventanas. Al contemplar el exterior, vi mi reflejo mirándome con mal humor, al parecer preguntándole algo al hombre ante él, "¿Quién eres y qué has hecho con Edward Cullen?". Yo no tenía una respuesta.

Un rayo de luz en mi puerta me sacó de mis pensamientos, y me di la vuelta y regresé a mi mesa, mientras gritaba: "Adelante".

Debería haber mantenido la boca cerrada.

"Buenos días Edward". Lauren caminaba lentamente hacia mi escritorio, como si pensara que me estaba dando algún tipo de pista o algo, y llevaba un cuaderno de dibujo con fuerza contra su pecho excesivamente expuesto. Yo reprimí mirarle y rápidamente desvié la mirada de nuevo a mi ordenador portátil.

"Buenos días, Lauren", respondí formalmente. "¿Qué ocurre?"

Lauren pasó a mi lado de la mesa, y se inclinó sobre mí para colocar su cuaderno de dibujo delante de mí. Por supuesto, en esta posición, sus tetas presionaban mi hombro. Di una respiración profunda antes de girar mi asiento con rapidez unos cuantos centímetros de distancia de ella.

"Quería mostrarte el resultado de algunos proyectos para la nueva campaña de EverSoft". Ella hablaba en un bajo ronroneo. "Pensé que podrías disfrutarlos".

Apreté los labios y me alejé de mi ordenador portátil para mirar el cuaderno de dibujo que había colocado en el centro de mi escritorio. Cuando lo abrí, pregunté: "¿Se los has enseñado ya a Rosalie y a Bella? Están al frente de esta campaña y sabes que Rose tiene que ver todos los bocetos iniciales antes de que yo..."

El resto de mis palabras se quedaron atrapadas en mi garganta. El primer boceto, como me esperaba, era un dibujo de un culo, que de por sí no era sorprendente. La última campaña, de hecho, se le llamaba no oficialmente 'campaña del culito de un bebé'. ¿Qué me impactaría a mí el ver el culo que Lauren había esbozado y que al parecer definitivamente no pertenecía a un bebé?

"Lauren ¿qué es esto?". Le pregunté con frialdad. "La campaña es para los culos de los bebés, no de una mujer".

Ella se rió. "Ya lo sé, tonto. Estos se parecen más a... ¿cómo decirlo? ... autorretratos, pensé que podrías disfrutar viéndolos".

"Lauren, yo no tengo tiempo para esto...", le susurré.

"Oh, no tomará mucho tiempo", ronroneó ella de nuevo, acercándose a mí. "Pensaba que tal vez tú y yo podríamos sacar algo bueno con estos dibujos. Tal vez si le echaras un vistazo al real, te inspiraría para que pienses en algo..."

Apreté los dientes. Una vez más, sabía que nadie más aparte de mí tenía la culpa de esa mierda. Hace algunas semanas, probablemente hubiera saltado para bloquear la puerta, sobre todo teniendo en cuenta la racha de sequia autoimpuesta. Pero maldita sea, yo ni siquiera había mirado de esa manera a Lauren desde ese día en la sala de conferencias. Y Dios sabe que ella había estado tratando de llamar mi atención. ¿Cuál era su problema? ¿De cuántas maneras podía dejarle claro que yo no estaba interesada en follar con ella más? ¿Cómo de densa podría estar? Ella había elegido el día equivocado para esta puta mierda, cualquier otro día hubiera tenido suerte en ese momento. Yo era un hombre con una misión y esa misión era hacerme amigo de Bella, no enrollarme con Lauren. Entre el día sombrío fuera y mi creciente frustración por la incapacidad de completar mi misión, yo no estaba de humor para tonterías con Lauren.

"Lauren, por favor, deja mi oficina. Ahora. En el futuro, si tienes algunos bocetos o muestras de las que te gustaría discutir, por favor, muéstraselas a Rosalie en primer lugar. Llevas bastante tiempo aquí como para conocer el protocolo. No necesito ver ninguno de tus trabajos hasta que hayan sido aprobados por Rosalie". Lauren rodó los ojos y sonrió. "Y en este caso, Bella debería verlo primero también. ¿Está claro?". Yo esperaba que hubiera entendido el significado oculto detrás de esas palabras. 'Déjame solo'.

La cara de Lauren pasó de estar blanca a rojo profundo. Una vez que mencioné a Bella, una mueca se formó en su rostro.

"¿Bella? ¿Por qué tengo que enseñarle cualquier parte de mi trabajo a ella? Ella lleva aquí, ¿un mes?"

"El tiempo que está aquí no es la cuestión. Esta campaña entera fue idea suya".

"Sí, y una idea realmente estúpida. No puedo creer que todo el mundo aceptara eso".

Cerré los ojos y conté hasta diez antes de responderle. El que tuviera las narices de criticar la idea de Bella me enfureció hasta el punto en que quería estamparla a ella y a sus tetas falsas contra la pared.

"Independientemente de lo que pienses de la idea" -comencé con mi voz elevándose un par de octavas - "al cliente le encantó, y su opinión es la que importa, y ahora te sugiero que si realmente tienes alguna información valiosa con la que contribuir, vayas a hablar con Bella".

Lauren me miró furiosa. Sus ojos se redujeron en ranuras pequeñas, por lo que su mirada era aún más en forma de serpiente que de costumbre. Con un arranque de genio fuerte, giró sobre sus altos tacones.

"No puedo creer esta mierda. Ahora, de repente, tengo que aclarar mis ideas con ella", murmuró, cogiendo su cuaderno de dibujo. "Sí, claro, voy a reunirme con ella tan pronto como regrese de su descanso para tomar café", se quejó ella con sarcasmo.

Ignoré el sarcasmo y me centré sólo en la última parte. "¿Has dicho que Bella ha ido a por café?"

Lauren respondió con cautela. "Sí..."

Asentí con la cabeza lentamente, tratando de poner mi mejor cara de póquer. "Bien entonces, Lauren, eso es todo", la despedí.

Los ojos de Lauren se estrecharon. Ella me miró con recelo por algunos segundos antes de darse de nuevo la vuelta y marcharse con un sonoro portazo.

Rápidamente recogí mi chaqueta y me la puse, cogiendo mi paraguas y contado hasta treinta antes de salir, rezando para que eso fuera tiempo suficiente para que Lauren se hubiera ido.

"Voy a tomar café", le dije rápidamente a Ángela, mi secretaria, antes de caminar rápidamente hacia los ascensores.

"Pero Edward, ¡tienes una llamada en cinco minutos!", Ángela me recordó.

Las puertas del ascensor se abrieron y eché a correr hacia ellas. "¡Reprográmala!".

Bella estaba pidiendo justo cuando me encontré con ella en el Starbucks. Rápidamente me dirigí hacia ella, mientras que Julie le daba un brownie, y Bella sacaba el dinero. Llevé la mano con rapidez hasta Bella y la dejé caer con suavidad, mientras que con mi otra mano cogía mi billetera de mi bolsillo trasero.

"Toma esto". Le dije notando el pequeño temblor que corrió a través de mí por la electricidad que me dio al tocar con mi mano la suya.

Bella se volvió hacia mí rápidamente, con los ojos muy abiertos y luego empezó a poner cara de desaprobación. Ella negó con la cabeza.

"Gracias de todos modos, pero esta vez me he acordado de mi dinero ". Ella soltó su mano de la mía e intentó entregar el dinero de nuevo a Julie, pero la cogí de la mano de nuevo. Dios, era tan cálida y suave. Completamente diferente a la mirada dura que ella me estaba dando ahora.

Lo intenté de nuevo. "Bella..."

"Edward, no".

Suspiré, exasperado. ¿Por qué estaba siendo tan difícil por una taza de chocolate caliente, por el amor de Dios? ¿Cuál era su problema por dejarme pagar?

"¿Puede alguien pagar ya? Al resto nos gustaría pedir también, ya saben", alguien gritó en tono irritado desde la cola formada detrás de nosotros.

"Edward, vámonos", ordenó Bella. Apreté los dientes. Iba a necesitar las dos manos para sacar el dinero de mi cartera, y a ella sólo le llevaría un instante coger su dinero y dárselo a Julie. Gemí y la dejé.

Bella esbozó una amplia, pícara y triunfal sonrisa, se dirigió a Julie y le entregó el dinero.

"¿Lo de siempre?", Julie me preguntó moviendo sus pestañas hacia mí mientras le entregaba a Bella su cambio.

Volví a centrarme en Bella y asentí con la cabeza. Bella se rió entre dientes y dio un mordisco a su brownie. Jesús, eso nunca lo había visto tan bien.

Nos fuimos a esperar a nuestras bebidas.

"¿Por qué no me dejas pagar?"

Bella se echó a reír otra vez. "Mi padre me enseñó a nunca aceptar regalos de extraños".

"Yo no soy exactamente un extraño".

"Tampoco eres exactamente alguien que conozco desde hace mucho tiempo".

"¿Sabes?, eso me ha dolido mucho, teniendo en cuenta todos los correos electrónicos que hemos compartido durante los últimos días".

Bella rodó los ojos en broma. "¿No has oído hablar de esos personajes peligrosos que acechan en el ciberespacio, pretendiendo ser algo que no son? Por lo que sé, podrías ser una especie de loco asesino con una hacha o algo así".

"Creo que deberías oír en las noticias o en los periódicos si hay algún asesino desquiciado suelto en la ciudad con una hacha".

Ella arqueó bastante una ceja por dos segundos, mientras que continuaba disfrutando de su brownie. "Tal vez sí, tal vez no... después de todo, decenas de cuerpos decapitados aparecen en la orilla del Hudson y no son tan importantes que el hecho de que un determinado joven ejecutivo le regale a su novia una cosa de Tiffany's la noche anterior", dijo sin expresión.

Tiré la cabeza hacia atrás, sorprendido de que ella hubiera visto ese titular en la página de cotilleos de hoy. Estaba a punto de decirle que había estado comprando algo para Esme, cuyo cumpleaños se acercaba, cuando Jim nos pidió que recogiéramos nuestras bebidas. Le cogí las dos, evitando mirarle y apartando mis manos lo más rápido posible. Cuando me volví, vi a Bella que nos observaba con una sonrisa.

Le entregué la bebida, y salimos del Starbucks. La constante lluvia se había convertido en una llovizna, incluso aunque estuviera acabando la mañana. Rápidamente abrí mi paraguas, preparándome para proteger a Bella con él, y viendo que ella no llevaba.

Pero Bella me sorprendió, como ella había hecho permanentemente desde el día en que dobló la esquina en frente de la sala de conferencias hace unas semanas, en lugar de esconderse de la lluvia bajo mi paraguas, se alejó cuando vio que iba a cubrirle. Y en una acción que parecía haber sido instintiva, casi sin pensar, ella inclinó la cabeza hacia el cielo, cerró los ojos y respiró hondo cuando las pequeñas gotas de llovizna cayeron sobre su rostro, con una pequeña sonrisa en sus encantadores labios.

Todo esto duró unos cuatro segundos, pero mientras yo estaba allí, mirándola fijamente, sentí como si hubiera presenciado uno de los momentos más especiales y más puros de mi vida. Ver su culto al cielo nublado, por encima de nosotros, fue probablemente lo más cercano que había tenido a una experiencia religiosa en años.

Después de lo que sentí como años, ella abrió los ojos, y me vio mirándola, un rubor de color rojo llegó a sus mejillas.

"Me encanta la lluvia", trató de explicar en voz baja. "Siento como... si me limpiara. La he echado de menos".

"La lluvia es buena", estuve de acuerdo en ese pensamiento. Y por primera vez en mi vida, realmente lo creía.

Cerré el paraguas y fui, en silencio de nuevo, hacia el edificio con ella. Tuvimos una pequeña charla sin importancia en el viaje en el ascensor, pero durante todo el tiempo Bella se negó a mirarme directamente. Parecía mucho menos cómoda al hablar conmigo cara a cara de lo que lo parecía por correo electrónico toda la semana. No me gustaba eso. Esto no tenía que pasar si íbamos a ser amigos. Los amigos interactuaban más en persona que en el ordenador.

Antes de lo que me hubiera gustado, las puertas del ascensor se abrieron en el piso vigésimo segundo. A mi lado, me pareció oír a Bella dejar escapar un suspiro, casi como si se sintiera aliviada.

"Supongo que te veré más tarde, Edward". Le hablé en voz baja mientras ella salía del ascensor.

"Nos vemos en el ciberespacio", le prometí, sintiendo esa falta del calor extraño que yo sentía cada vez que estaba a pocos metros de mí, y me preguntaba qué podía hacer para hacerme amigo de esa mujer.

El martes por la tarde yo estaba en un estado de ánimo de mierda. Había tenido una carga de llamadas telefónicas, reuniones de producción, comentarios y todo tipo de programación comercial en el último par de días. Yo ni siquiera había tenido tiempo de enviarle un correo electrónico a Bella desde ayer por la mañana.

Sin embargo, yo esperaba - como había sido mi hábito diario - echar un vistazo a Bella en su camino a casa - escondido en mi rincón habitual. Mientras esperaba, me tomé un segundo o dos, una vez más, para examinar la locura en la que se había convertido mi mente en las últimas semanas.

¿Qué demonios estaba haciendo?

¿En qué universo hacer esto tenía sentido, cortar mi día de trabajo todos los días sólo para meterme en ese pequeño rincón y ver a una mujer que al parecer no quería tener nada que ver conmigo, a menos que fuera a través de un ordenador? Y como si eso no fuera suficiente para probar que yo definitivamente era una mierda, esta mañana cuando me desperté, volví la cabeza hacia la ventana y me encontré un día oscuro y lluvioso y en realidad sonreí con mi sonrisa de mierda. Yo odiaba la lluvia, siempre lo había hecho. ¿Quién diablos sonreía cuando veía que iba a ser un día de lluvia?

Bella Swan al parecer lo hacía. Ella sonreía, se relajaba y suspiraba con satisfacción. Y joder si eso no hacía a la lluvia mi mejor amiga ahora.

Pero esa tarde, Bella no pasó por el vestíbulo. De alguna manera, la había perdido, a pesar de que siempre me aseguraba de estar aquí cinco o diez minutos antes, por si acaso. Ella había pasado por mi lado y no me había dado cuenta, sí, eso era posible, o que hoy hubiera dejado de trabajar temprano.

Ahora yo estaba preocupado. ¿Por qué se habría marchado antes de tiempo? ¿Acaso no se sentía bien? ¿Había algo mal con Maddie?

Mientras estaba sentado en un atasco a pocas manzanas de CCW, esos eran los pensamientos que corrían por mi cabeza. ¿Estaba realmente volviéndome loco? ¿Era eso una obsesión más allá de lo normal? Yo ya sabía la respuesta a esa pregunta, pero no pretendía que fuera así.

Por el rabillo de mi ojo, miré todo el camino del metro hasta el edificio cuando una figura me llamó la atención, de forma rápida seguí esos pasos junto con una docena de otras personas. Todas las otras figuras se pusieron borrosas cuando me di cuenta de quien estaba de pie saliendo de la estación, ella bien podría haber sido la única persona en todo la zona.

Bella volvía al edificio con rapidez y con una expresión molesta en su rostro.

Y en algún punto desconocido en esto, de alguna manera yo había sacado mi coche fuera del tráfico y lo había estacionado en una zona de "no aparcar en ningún momento", y ahora caminaba hacia ella.

Bella me vio cuando estaba a unos dos metros de distancia, y se detuvo en seco. Cuando me miró, me di cuenta de que definitivamente estaba molesta.

"Bella, ¿qué pasa?"

Cerró los ojos y los abrió de nuevo lentamente antes de hablar. "El maldito tren, he estado esperando durante cuarenta y cinco minutos y ahora se anuncia que, debido a algo en las vías o algo así, se retrasa. Mierda de retraso. Cuarenta y cinco malditos minutos tarde, y ahora anuncian que está retrasado".

Sorprendido por las veces que ella había tomado el nombre del Señor en vano y el hecho de que ella había dicho "mierda", tardé un par de segundos en responderle.

"Ese es el sistema de tránsito de la ciudad de Nueva York para ti. Es por eso que siempre voy en coche al trabajo".

Ella me sonrió. "Bueno, bien para ti, estoy segura de que la Madre Tierra no quiere que te sacrifiques como el resto de nosotros, ni nada de eso". Oh sí, ella estaba molesta. Movió los ojos lejos de mí, explorando las calles como si estuviera buscando algo. "Ahora tengo que encontrar la manera de tomar el autobús a Brooklyn. Le prometí a Maddie que estaría en casa pronto hoy, y en su lugar voy a ir más tarde de lo habitual".

No tuve que pensarlo dos veces. "Vamos Bella. Yo te llevo".

Sus ojos se movieron de nuevo hacia mí rápidamente, cada vez con mayor sorpresa. "¿Qué? ¡No!, cogeré el autobús".

Dios, esta mujer era muy terca. "Bella, no sabes ni que autobús tomar. Yo me dirigía hacia Dumbo de todas formas ya que iba a pasarme a visitar a Alice esta noche". Una total mentira, pero qué demonios, supuse que era el momento de hacer las paces con mi malcriada hermana en persona, ya que las llamadas de teléfono no estaban haciendo efecto.

Bella, por supuesto, no se dejó convencer tan fácilmente. "No, está bien. Gracias de todos modos. Voy a preguntar a alguien".

Suspiré. "Mira, has dicho que le habías prometido a Maddie que estarías en casa temprano. Bueno, mientras que averiguas qué autobús tienes que coger, y después consigue cogerlo", le señalé la cola de personas situadas en diferentes intervalos a lo largo de los próximos dos edificios, sus ojos se abrieron de nuevo al darse cuenta de que esas eran las paradas del autobús, "vas a llegar más tarde de lo habitual. Además, no tienes paraguas y puedes pillar algo y luego pasárselo a Maddie". Vi una ligera mirada de alarma en su cara. Por una fracción de segundo, me sentí un poco culpable de utilizar tácticas de miedo para convencerla, pero bueno, si funcionaba... "Yo voy en la misma dirección, y en todo caso, me harías a mí y a la Madre Tierra un favor por compartir el viaje conmigo".

Bella me miró, mordiéndose el labio y pareciendo sopesar sus opciones. Por último, y con un poco de mala gana, ella asintió con la cabeza. "Está bien, gracias".

Le sonreí ampliamente y abrí el camino de vuelta a mi coche, abriéndole la puerta y corriendo de nuevo a mi sitio antes de que pudiera cambiar de opinión.

Tan pronto como Bella se sentó, me metí de nuevo en el tráfico. Mirando a Bella, me di cuenta de que estaba sentada lo más lejos posible de mí, casi contra la puerta del lado del pasajero. Parecía nerviosa y tensa.

"¿Sabes?, no tienes que estar tan separada del asiento. Yo no muerdo".

Sus ojos se fueron hacia mí rápidamente, y ella pareció darse cuenta de lo tensa que estaba. Sus labios temblaron por un instante y luego sonrió, descansando un poco. "Lo siento. No quería mostrarme desagradecida. Es sólo que estoy muy ansiosa por llegar a casa esta noche".

"No te disculpes, Bella". Le sonreí. "Te lo prometo. Voy a llevarte a casa con Maddie tan pronto como sea posible".

"Gracias", repitió una vez más. Nos quedamos en silencio durante unos minutos, pero no era un silencio incómodo.

"Bonito coche", exclamó Bella de pronto, mirando a su alrededor. Le sonreí con orgullo. Yo amaba mis coches, y el Audi era definitivamente uno de mis favoritos. De repente me encontré preguntándome cómo se vería Bella en el asiento delantero del Porsche. Eso era raro. Nunca dejaría entra a ninguna chica en el Porsche.

"Gracias. ¿Conducías en Forks?"

La bella sonrisa se volvió melancólica. "Sí, tenía un camioneta. Una Chevy del 68, en realidad. El jefe Swan, mi padre, la tenía para mí cuando me gradué. La conduje hasta el día que me mudé aquí".

Levanté una ceja, obligándome a mantener los ojos en la carretera. "¿Una camioneta? ¿De verdad? Yo no te hubiera imaginado en una camioneta".

Pude ver la sonrisa en la cara de Bella por la esquina de mi ojo. "¿Por qué no? ¿Con qué tipo de coche me imaginabas?"

Frunciendo los labios, pensé en algo. "Yo te hubiera imaginado en un pequeño y agradable Sedán o algo así". Me giré rápidamente para ver su cara. "¿Tal vez un Volvo?"

Bella se rió en voz alta ahora. "Es gracioso porque en realidad es el tipo de coche que me gustaría tener algún día. Bonito y seguro".

"¿Un Volvo? Interesante". Me gustaban los Volvos. Había estado realmente pensando en añadir uno a mi colección, pero mi padre siempre se quejaba cuando llevaba otro coche hasta la casa de Long Island. '¿Otro juguete Edward?', me reprochaba.

Tuvimos algunas pequeñas conversaciones, hasta que cruzamos el puente de Brooklyn hacia Dumbo, y Bella me dio instrucciones de cómo llegar a la casa de piedra rojiza de Sue. Encontré una plaza de aparcamiento justo en frente.

"Bueno, gracias por el viaje. Te lo agradezco mucho". Bella puso la mano en la manivela para abrir la puerta.

"Te espero".

Bella se dio la vuelta para mirarme, con una pierna en el coche y otra fuera. "No tienes que hacer eso. Estoy a pocos pasos de mi casa".

Rodé los ojos. ¿Pensaba realmente que iba a dejarla ir a su casa a pie? ¿Y con una ligera llovizna cayendo? Quiero decir, yo sabía que a ella le gustaba la lluvia y todo eso, pero de ninguna manera. Me di cuenta entonces de que Bella era realmente independiente. Obstinada e independiente y parecía tener algo en contra de ser cuidada.

"Bella, no voy a dejar que tú y Maddie os vayáis a casa bajo la lluvia. Voy a esperaros y luego os voy a dejar en casa y seguir mi camino. Alice probablemente no ha cerrado aún el estudio". No había nada para argumentar con mi tono. Yo también podía ser demasiado terco.

Bella se mordió el labio, parecía que iba a discutir, pero la expresión de mi cara debió haberle hecho pensar que era inútil. Yo no iba a ir a ninguna parte hasta que las dejara de forma segura en su hogar. Ella respiró hondo y salió del coche, hablando entre dientes, "volveré en cinco minutos".

La lluvia cesó de repente, tan pronto como Bella entró en la casa de piedra rojiza, me aproveché de los rayos de sol y salí del coche, apoyándome contra el lado del pasajero esperando a Bella y a Maddie. Era 13 de septiembre, y los días comenzaban a hacerse más cortos y fríos, por lo que tenía que aprovechar cada pedacito de sol y de calor que quedaba en el año.

Bella salió exactamente cinco minutos más tarde, llevando a Maddie en sus brazos. Y tan pronto como mis ojos vieron a la niña, mi corazón empezó a latir el doble de lo normal, y de repente estaba ansioso por tenerla más cerca y mirarle a esos grandes ojos chocolate situados entre esa cara dulce y de caramelo. Pero Maddie no estaba buscándome, su cara estaba centrada intensamente en la de su madre, charlando animadamente sobre algo mientras Bella, pareciendo un poco ansiosa, parecía estar tratando de explicarle algo importante a Maddie en voz baja.

"¿Vale, Maddie?", Bella le preguntó a Maddie rápidamente, apenas a un metro de distancia de mí. Bella miró a Maddie con ansiedad, parecía desesperada para la confirmación de lo que ella le había susurrado al oído. "¿Recuerdas bien lo que te he dicho?"

"Está bien mamá", respondió Maddie rápidamente antes de regresar a lo que ella había estado diciéndole a Bella. "... y entonces vimos a los pingüinos salí y ean blancos y negos, y Juliana dijo ¿podemos llevanos uno? y Sue le dijo que los pingüinos sólo vivían en los zoos y Antica y Juliana le peguntaon si los pingüinos no podían viví en casa y yo les dije que los pingüinos no podían viví en su casa y ella dijo que los pingüinos podían domí en su cama y yo le dije que los pingüinos no pueden domí en la cama, eso podía sé demasiado caliente y ella dijo que... "

En ese momento, Maddie volvió la cara lejos de su mamá y me vio. Y aunque tenía solo cuatro años y sólo me había visto una vez hace unas tres semanas, y aunque no tenía sentido alguno, cuando sus ojos se clavaron en los míos, su rostro se iluminó y mi corazón empezó a latir no el doble de lo normal, sino el triple. Fue una intensa atracción, como si sus ojos fueran imanes capaces de llegar a una parte de mí, de la que no había sido consciente que existía, y tirara de mí con sólo sus pequeños ojos marrones.

"¡Edwood! ¡Edwood!"

Maddie se retorció de los brazos de Bella tan rápidamente que Bella tuvo que soltarla antes de que ella las tirara al suelo. Y al igual que el flash que había tenido hace tres semanas en la oficina, corrió los últimos metros hacia mí tan rápido que yo fui a recogerla y le di vueltas en el aire antes de que yo supiera lo que estaba pasando.

"¡Maddie!"

Podía escuchar la emoción en mi propia voz, aunque no la podía entender. Era absolutamente increíble cómo me sentía de contento al verla de nuevo. Como si algo en mí hubiera desaparecido, algo que no me había dado cuenta ni siquiera que había perdido. Pero ahora que finalmente había vuelto, me hacía mucho más completo.

"Edwood, ¿vienes pa jugá conmigo?", preguntó ella con entusiasmo cuando la coloqué cuidadosamente en el suelo. Su mano cálida y pequeña se deslizó en la mía rápidamente, aferrándose a mí con fuerza, como si temiera que me fuera si me soltaba. "¿Vas a vení a vé mi casa y mis juguetes? ¡Quieo enseñate mi atapa sueños!". De repente, sus ojos ya emocionados se iluminaron aún más cuando una nueva idea se le ocurrió. "¿Vienes a cená con nosotas al pueto pa el cumpeaños de mamá?". Por el rabillo de mi ojo, vi a Bella hacer una mueca antes de cerrar los ojos con fuerza y sacudir la cabeza.

"Maddie, cariño, creo que Edward iba de camino para ver a su hermana Alice".

"En realidad Alice no me esperaba. ¿Es tu cumpleaños, Bella?"

Bella frunció los labios y suspiró con resignación antes de asentir una vez.

"¡Oh po fa Edwood, po fa, po fa! Po fa, ven a comé con nosotas po el cumpeaños de mamá". Se dio la vuelta para mirar a su madre, con su mano todavía envuelta firmemente alrededor de la mía. "Mami, ¿Edwood puede vení con nosotas? ¿Po favó?"

Maddie miró a Bella con los ojos llenos de esperanza, confianza e inocencia, y yo inmediatamente supe Bella no sería capaz de negárselo, porque no había manera de que pudiera negarle nada a la pequeña Maddie en ese momento.

Bella suspiró con fuerza, dándome una mirada nerviosa antes de llevar sus ojos de nuevo a Maddie. "Bueno, él está invitado a venir si quiere, pero probablemente tiene planes ya, cariño".

"En realidad no tengo ningún plan. Me encantaría ir".

"¡Sii!", Maddie se animó, apretándome la mano con más fuerza. Me quedé sorprendido por cómo de caliente se sentía. "¡Edwood viene con nosotas!". Me miró y sonrió.

Bella tomó la mano de Maddie y murmuró algo acerca de ir a pedir prestado un asiento de coche a Sue, y Maddie soltó mi mano de mala gana y se fue con Bella. Mientras se alejaba, Maddie se dio la vuelta.

"¿Pometes que te quedaás?", preguntó ella, con las comisuras de la boca bajando un poco por pensar eso.

"No me iré a ninguna parte, princesa. Estaré aquí mismo cuando salgas", le prometí, y su pequeña boca cambió mientras se metía de nuevo en el edificio rojizo con Bella.

Cuando Bella y Maddie volvieron a salir, Bella parecía que se había relajado un poco, y me sentí mejor al tratar de obligarla a hacerme compañía.

"Entonces, ¿dónde vamos a comer?". Pregunté una vez que habíamos instalado el asiento de Maddie en el coche y lo habíamos atado de forma segura. Bueno, una vez que Bella había instalado el asiento de Maddie en el coche y lo había fijado con seguridad. No tenía ni idea de cómo funcionaban esas cosas.

"¡Pizza!". Maddie exclamó con entusiasmo desde el asiento trasero. Le sonreí a través del espejo retrovisor. "¿Te gusta la pizza, Edwood?, preguntó mirándome a través del mismo espejo.

"Me encanta la pizza. Es una de mis comidas favoritas".

"¡La mía también! Aunque mamá dice que no puedo comé demasiada. Ella dice que tengo que comé alimentos saludables, como futas y vedúas. ¿Te gustan las futas y las vedúas, Edwood?"

"Sí, sí me gustan. Me gustan las fresas y el brócoli".

"A mí también me gustan las fesas y el bocoli que hace mamá. ¿No mamá?"

"Sí, mi amor".

"¿Ves? Mi mamá me hace galletas de fesa y ella me hace sa, sa, sa".

"Salteados, cariño".

"Salteados de bocoli. Y se me hace un montón de otas cosas deliciosas".

"Parece que tu mamá es una gran cocinera", estuve de acuerdo, sonriendo más a Bella. Ella mantenía los ojos mirando en una línea recta, pero podía ver una pequeña sonrisa en sus labios.

"Mamá puede hacé todo. Al llegá a mi casa, mamá puede hacé lo que quieras. ¿Puedes, mamá?"

"Um-"

"¿Qué tipo de pizza te gusta Maddie? ¿Te gusta la de pepperoni?"

"¡El peppeoni es asqueoso! sólo me gusta el queso en la pizza. Aunque a mi mamá le gusta el peppeoni. ¿No mamá? ¿Te gusta el peppeoni Edwood?"

Me reí. "Sí, princesa. Me gusta el pepperoni".

"Entonces puedes compatíla con mamá. Mamá dice que es bueno compatí. Aunque Matthew no compate conmigo en el paque. Me empuja lejos de los columpios".

"¿Quién es Matthew?"

"Matthew es mi amigo del paque donde Sue nos lleva a mí y a Juliana. Pero él me hace cosas a veces".

"¿Qué te hace?". Yo ya no sonreía tanto.

"Él me empuja y me dice que soy demasiado pequeña pa jugá con él y Pete".

Me volví hacia Bella. "¿Sabías tu eso?"

Bella me miró con sus cejas levantadas. "Sue mantiene una estrecha vigilancia de las cosas. Ella me dijo que Matthew puede ser un poco duro a veces, pero Sue se asegura de que no se salga de control".

Me concentré en aparcar el coche en el río mientras hablaba, no me satisfacía el manejo de Sue de la situación como parecía satisfacer a Bella.

Apagué el coche y me volví hacia Maddie.

"Maddie, la próxima vez que Matthew te moleste, le dices que Edward va a tener algunas palabras con él, de hombre a hombre, sobre el respeto a las señoritas".

La cabeza de Bella se giró rápidamente hacia mí. "¡Edward!"

"¿Qué?"

"¡Él es un niño de seis años!"

"¿Y? Tiene la edad suficiente para saber eso".

Bella me miró incrédula durante unos segundos. La miré de nuevo, confundido.

"Sue puede manejarlo, Edward. Maddie estará bien".

"Oh, está bien entonces", acepté a regañadientes. Porque como nunca había tratado con niños pequeños, excepto con Alice, no podía discutir con ella. Pero hice una nota mental para averiguar dónde estaba ese parque. Tal vez podría dar un paseo por allí una de estas tardes...

Caminando hacia el taxi acuático que nos llevaría hasta el puerto marítimo, Maddie se apoderó de mi mano y saltó alegremente junto a Bella a su otro lado. Cuando el taxi llegó, Bella trató de cogerla pero ella se negó a dejar ir mi mano, y Bella finalmente cedió y me permitió llevar a Maddie.

Maddie miró por el alrededor del barco con entusiasmo. "¡Este baco es más gande que el del abuelo, mamá!", exclamó poniéndose de rodillas en el banco y mirando el agua.

"¿Tu abuelo tiene un barco?". Le pregunté con curiosidad.

"Uh huh, a veces me lleva de pesca. A veces el tío Jake viene también".

Miré a Bella, quien estaba sentada al otro lado de Maddie. "¿Tienes un hermano?"

"No, Jake es más como mi… mi mejor amigo... una especie de... "

"Oh", dije. Me preocupé por lo que esas últimas palabras significaban...

"¿Tú tienes un baco, Edwood?". Volví mi atención de nuevo a la muñeca de mi lado, mirándome con ojos muy abiertos y curiosos.

"Sí, mi familia tiene uno. Tal vez un día te podría traer tu mamá a Long Island" - Bella me miró- "con mi hermana Alice o con mi madre Esme, y puedes venir a pescar con nosotros en nuestro barco".

"¿Es tan gande como éste?", preguntó ella con los ojos muy abiertos. Yo no quería presumir que era más grande, y definitivamente mucho más lujoso.

"Es como este".

"Wow. Eso es gande". Volvió sus ojos castaños hacia Bella. "A mamá no le gustan los peces".

Yo me reí.

"Mami, cuando vaya a pescá con Edwood, ¿quies vení con nosotos?"

Bella, enrojecida, rápidamente me miró antes de mirar hacia abajo a su hija. "¿Po favó, mamá? ¿Podemos í todos juntos? ¿Po favó?"

"Claro, Maddie, ¿por qué no?". Bella respondió, pero su expresión facial no coincidía con sus palabras.

Una vez que el taxi de agua alcanzó el puerto marítimo, cogí a Maddie y la saqué del barco con cuidado, poniendo mi mano para ayudar a Bella también. Ella la tomó con cuidado, y por una fracción de segundo, con Maddie segura en un brazo y la mano de Bella en el otro, sentí una extraña cosa, como si en ese momento, el universo estuviera alineado perfectamente, y todo a mi alrededor fuera exactamente como debería ser.

Pero tan pronto como los dos pies de Bella estuvieron en tierra, se soltó de mi mano rápidamente.

Caminamos por el muelle hacia la Pizzería Uno, donde Bella le había prometido a Maddie comer. Yo hubiera preferido llevarlas a uno de los restaurantes más agradables de la zona, pero no quería 'hacerme el lujoso', por así decirlo.

Dos chicas adolescentes andaban en la dirección opuesta a nosotros, mirándome directamente a mí y riéndose en voz baja entre sí. Aparté la mirada y miré a Maddie, y aún así pude oír los susurros. "¡Aydiosmío, Aydiosmío! ¡Es él! ¡Oh. Dios. Mio!". Rodé los ojos.

Un suspiro alto y claro desde el otro lado de Maddie me llamó la atención. Miré a Bella, que se mordía los labios y me miraba.

"¿Puedes hacerme un favor?"

"Claro, lo que quieras", le respondí rápidamente.

"Bueno, parece que, bueno... ya sabes...que atraes mucho la atención, y bueno, Maddie y yo realmente valoramos nuestra privacidad. ¿Podrías, tal vez, hacerte menos reconocible de alguna manera?"

Me quedé allí, sin habla. Eso era definitivamente diferente. Yo nunca había estado fuera, en público, con alguien que quería que yo fuera menos reconocible. ¿Cómo exactamente se supone que debía hacer eso?

En ese momento, pude ver el estante de un vendedor frente a una de las pequeñas tiendas que había allí. Un estante de gorras de béisbol, tazas de "I Love NY", camisetas de "I Love NY", gafas de sol y un montón de mierda turística que se extendía con cuidado sobre el estante. Había un gran letrero que decía: "Recuerdos", colgado por el lateral. Me giré a Bella dándole una sonrisa y rápidamente corrí hacia la tienda. Podía oír los pasos de la pequeña Maddie detrás de mí.

Con cautela, cogí un par de gafas de tonos oscuros y de plástico barato, y una gorra de color azul oscuro de los Yankees. De ninguna manera en el infierno me pondría una con el logo de los otros equipos en cualquier parte de mí.

Maddie me miraba con los ojos muy abiertos mientras me ponía la gorra y las gafas de sol. "El tío Jake lleva una goa como la tuya. La suya es azul también", - frunció las cejas y su pequeña nariz un poco, como si estuviera tratando de encontrar algo mejor - "la suya tiene una gan M en el medio", continuó, señalando a la 'N' y la 'Y' que se fusionaban en el centro de mi gorra.

Tenía en una sonrisa en mi rostro. El 'tío Jake' era probablemente un fan de los Mariners. Esos perdedores nunca habían ganado un título.

"Sí, bueno, tú eres una neoyorquina ahora, princesa. Y aquí, en Nueva York, todo es acerca de los Yankees. Esa gran M no significa nada aquí". Oí un bufido y miré a Bella, que estaba escuchando mi discurso con los labios fruncidos, pero pude ver las esquinas de su boca contraerse.

Poniéndome mis gafas baratas y mi gorra de los Yankees, me volví hacia el estante de regalos. Al ver a una linda gorra de los Yankees de color rosa, la cogí y la coloqué cuidadosamente en la cabeza de la pequeña Maddie, ajustándole el velcro por detrás hasta que le quedara casi a la perfección. Era todavía un poco demasiado grande, colgaba un poco por sus grandes ojos marrones, pero maldita sea, eso la hacía lucir increíblemente más adorable.

"Hay que irse", le dije cuando le empujé la gorra un poco para que no le cubriera sus ojos tanto. "Ahora te ves como una verdadera neoyorquina". Ella se rió hacia mí.

Saqué mi cartera y saqué un poco de dinero para pagar las compras. De repente, una mano delicada y cálida se puso en mi brazo, suave, pero decidida.

"Edward", Bella comenzó en un tono de advertencia, "no puedes comprar esa gorra para Maddie".

"¿Por qué no?". Pregunté confundido.

Bella suspiró. Su frente se arrugó con líneas de preocupación. "Ya sé que no es gran cosa para ti", -hablaba en voz baja, para que Maddie no pudiera oírla- "pero lo es para mí". Ella suspiró de nuevo. "Lo que realmente necesita Maddie, puedo ofrecérselo yo".

"Bella, es sólo una gorra".

Bella me miró por un segundo, pero su expresión no cambió. De repente, ella metió la mano en su bolso, buscando a tientas su cartera.

"Bella para". Ella no me escuchaba mientras sacaba su pequeña cartera y la abría pasa sacar su dinero. "Por favor", le pedí, finalmente poniendo una mano en la suya para que dejara de sacar su dinero. "Por favor, déjame darle este regalo. Significaría mucho para mí".

Entonces ella cerró los ojos, parecía que luchaba con alguna decisión interna. Finalmente me miró, y otra vez me dio esa mirada que me había dado antes, en el taxi de agua, confundida y frustrada a partes iguales, pero también miró renunciando ya. Ella asintió con la cabeza lentamente, y puso su cartera en su bolso.

"¿Qué tienes que decirle a Edward, Maddie?". Bella le decía mientras paseábamos por el muelle.

"¡Muchas gacias Edwood! Me encanta mi goa. ¡Espea a que se lo diga al abuelo y al tío Jake!". Le sonreí, a pesar de que había mencionado al 'tío Jake'... otra vez.

"De nada, princesa, te encaja perfectamente. Quizás naciste para ser una chica Yankee". Oí la risa ligera de Bella. Di un suspiro de alivio porque estaba empezando a soltarse de nuevo.

Hicimos nuestro camino hacia el Uno, esperando estar sentados fuera. Al mirar hacia abajo, a la pequeña princesa que me estaba cogiendo con fuerza mi mano, le quité la gorra para ponérsela bien, con una extraña sensación de éxtasis por el hecho de habérsela comprado yo, y se la coloqué de nuevo en su cabeza, hacia atrás. Unos pocos mechones sueltos de su pelo colgaban a los lados, añadiéndole el factor de «mona».

Maddie se soltó de mi mano un momento para tocar su gorra nueva. "El tío Jake también se la pone del evés", rió ella.

Me puse rígido involuntariamente. Rápidamente tomé su gorra y se la reajusté. "En realidad, ¿por qué no la mantenemos mirando hacia adelante?". Le sugerí, manteniendo mi tono uniforme. Ese tío Jake me estaba empezando a cabrear seriamente.

Maddie se encogió de hombros, moviendo nuestras manos. "Siii", ella estuvo de acuerdo.

La camarera llegó y nos llevó a una pequeña mesa fuera. Ella me miró con curiosidad mientras nos entregaba nuestros menús, pero yo estaba bastante seguro de que no me reconoció, pero sin embargo, me sonrió ampliamente cuando salió para conseguir nuestras bebidas, y me di la vuelta rápidamente. Maddie ya había empezado a colorear con sus colores y con el papel que la camarera le había entregado.

"¿Edwood pintas conmigo, po fa?", preguntó ella con dulzura, mirándome a través de sus largas y oscuras pestañas.

Cogí uno de los lápices de colores. "Claro, princesa, he estado esperando pintar contigo durante semanas". Maddie sonrió ampliamente, y procedió a dibujar y a pintar un dibujo muy interesante, lleno de formas extrañas que no podía reconocer, pero que Maddie me aseguraba que eran perros, gatos y conejos. Con el tiempo, Bella se unió, dibujando perfectas y fantásticas estrellas, nubes y montañas. Cuando llegó la comida, pusimos los dibujos a un lado y miré con éxtasis puro como la niña delante de mí y de Bella se comía dos trozos de pizza. Mientras yo miraba a Bella ella se había cogido el cuarto trozo de la noche, me sonrió burlonamente.

"¿Qué?", preguntó ella. "¿No estás acostumbrado a comer con chicas que realmente disfrutan de su comida?"

Me reí pero no contesté, sorprendido de lo bien que me había leído la mente.

Maddie terminó de dibujar, mientras que Bella y yo terminábamos nuestra pizza, que como no, era una de pepperoni.

Maddie finalmente levantó la vista de su obra maestra. "¡Edwood, mía lo que he dibujado!"

Allí estaban los animales lindos pero deformes que yo antes le había ayudado a pintar, y en el fondo estaban los de su madre. Pero ahora, Maddie había dibujado a tres personas de pie, delante de las montañas, cogidas de la mano. Un hombre cuyo cabello había sido pintado de color marrón y rojo, una niña con cabello castaño largo, sosteniendo su mano, y en su otro lado, tomándole la mano, una mujer con el mismo cabello largo y castaño.

"¡Somos yo, tú y mamá juntos!".

Pude ver, por el rabillo de mi ojo, como se abrían los ojos de Bella, con el último trozo de su pizza colgando en el aire, donde se quedó paralizado en su mano. Tragó saliva audiblemente.

"Maddie".

"Esa es la imagen más hermosa que he visto nunca", le aseguré a Maddie.

"Es pa ti", confirmó con voz alegre, entregándomela.

Se la cogí. "Gracias. ¿Puedo llevarla a casa conmigo?"

"Siii. He dibujado esto pa ti poque ees mi mejó amigo. Aunque no se lo digas a Juliana poque ella se supone que es mi mejó amiga".

Me reí. "No voy a decírselo", le prometí.

Miré a Bella, sonriendo, pero la mirada en su rostro me hizo fruncir el ceño. Ella parecía muy inquieta y pálida. Sin mirar a nadie, se puso su trozo en el plato y dijo: "Creo que es hora de irse".

Después de la amenaza de que todo el mundo en la oficina sabría mañana que hoy había sido su cumpleaños, Bella finalmente cedió y me dejó pagar la cena, siempre y cuando le prometiera que el personal del Uno no le cantaría 'cumpleaños feliz'.

Fuera, el día se había vuelto más oscuro, lo que indicaba que venía el crepúsculo. "Quédate cerca de mamá, Maddie. No te vayas demasiado lejos", Bella gritó mientras caminábamos en silencio hacia el otro lado. Maddie había querido ir a la orilla del río, para ver Brooklyn desde este lado, y Bella había aceptado de mala gana. Parecía ansiosa porque terminara la noche. Era la primera vez en toda la noche que Maddie no estaba a menos de unos centímetros de distancia de nosotros. Y por mucho que me hubiera gustado realmente estar con ella, no podía negar que pasear por el muelle medio a solas con Bella, con la puesta de sol detrás de nosotros, me enviaba una agradable sensación de hormigueo a la espalda.

Sin embargo, las primeras palabras que salieron de mi boca tuvieron que ver con Maddie. "Ella realmente es una niña hermosa". Las palabras no fueron planeadas, fueron un instinto, mientras la veía saltando alegremente, justo por delante de nosotros, hablando un poco con Angie.

Bella se rió entre dientes, manteniendo los ojos cuidadosamente sobre Maddie. "Lo sé", ella estuvo de acuerdo y suspiró.

"¿Qué pasa?"

Ella guardó silencio por un momento antes de responderme. "Es sólo que... me siento bien al ver que finalmente se ha asentado, ¿sabes?". La miré e incliné la cabeza por la cuestión, porque no, no lo sabía. Ella se aclaró la garganta y tragó saliva. "Tuvo un poco de dificultad las primeras semanas después de que nos mudáramos aquí".

Fruncí el ceño, la agradable sensación que tenía se convirtió ahora en preocupación. "¿Ella está bien ahora, no, lo está?"

Bella sonrió. "Sí, lo está. Supongo que era sólo cuestión de acostumbrarse a una situación diferente". Ella exhaló. "Ya sabes, como padre, intentas complacer a tu hijo en todo, pero a veces no puedes hacer eso, no importa cuánto te esfuerces". Ella suspiró de nuevo, casi con tristeza. "Con el tiempo crecerá y comenzará a ver por sí misma que nadie es perfecto, y que... que todos cometemos errores". Ella soltó una ráfaga de aire nuevo. "Incluso sus héroes". La observé con atención mientras caminábamos lentamente, inclinando mi cabeza y tratando de entender qué es exactamente lo que quería decir.

En ese momento, pasamos por un stand de revistas, el propietario estaba bajando las puertas de metal, a punto de cerrar. Vi los ojos de Bella mirando las portadas de revistas que recubrían la pared de la cabina. '¡El millonario tío bueno Ed Cullen (odiaba ese apodo) tiene un bebé con Brit Brit!', dos imágenes aparecían una al lado de la otra, una de Britney con una enorme sonrisa en su cara y una mía con una mirada de sorpresa, debajo del titular. Rodé los ojos y capturé la mirada de Bella. Ella apartó la mirada, pero no antes de que yo le hubiera visto un indicio de desaprobación en su expresión. Incliné la cabeza hacia el lado de nuevo, estudiándola. Ella tenía que saber que era una mentira total. ¿Lo tenía que saber, no?

Bella me miró, sonriendo con sequedad. "No te preocupes. Tu condición de héroe de Maddie está segura. Ella no sabe leer todavía".

Le sonreí. "Bella, sabes que eso no es verdad, ¿no?". Le pregunté, refiriéndome a los titulares. "Nunca he conocido a Britney, y mucho menos he conseguido acercarme lo suficiente a ella como para tener un hijo. No creo que hayamos estado, incluso, en la misma habitación. Y... y el otro día, yo estaba comprándole algo a Esme en Tiffany's, no a otra persona". No estaba seguro de por qué, pero necesitaba que lo supiera.

Bella levantó una ceja interrogante. "¿No te molesta, entonces, si ellos mienten, y que te persigan así todo el tiempo?".

Me encogí de hombros: "Yo sé lo que es verdad y lo que no. Eso es todo lo que realmente importa". Pero así como yo dije esas palabras, me pregunté si eran verdad, porque… ¿por qué había estado tan ansioso por asegurarme de que Bella supiera lo que era cierto y lo que no?

Bella me miraba fijamente, como si estuviera tratando de encontrar algo mejor. "Supongo que es diferente cuando sólo tienes que preocuparte de ti", dijo finalmente. No hubo dureza en su voz, sólo una declaración de un hecho, sin embargo, sus palabras, me dejaron con una sensación de vacío.

"Realmente valoras tu privacidad, ¿no?"

"¿Tú no? ¿No te molesta que todos sepan todos los aspectos de tu vida todo el tiempo? ¿Estás seguro de que disfrutas viendo como todas las personas examinan cada movimiento que haces?"

"A mí... no me importa lo que la gente que no conozco quiera o piense sobre mí, Bella. Ellos no me conocen lo suficiente como para juzgarme".

"Pero sí pueden juzgarte, Edward, te conozcan o no. Ellos juzgarán cada decisión que tomes, cada error que cometas. Y...", sus ojos adquirieron una lejana mirada, como si estuviera recordando algo que la había herido profundamente, "y no sólo te juzgarán a ti, juzgarán a tu familia por las cosas que tú hagas". Ella me miró, con su expresión irónica y casi enfadada. "La gente puede ser muy dañina Edward. Y el que tú pienses que tu propia empresa privada a veces resulta ser la telenovela más emocionante para un público aburrido, mal informado y no deseado, a ellos parece que les da derecho a formular observaciones sobre tu vida. Y cuando lo que ellos piensan y dicen comienza a afectar la vida de tus seres queridos, entonces... entonces te importará lo que digan".

Asentí con la cabeza, sintiéndome de pronto avergonzado. Lo que había dicho estaba, básicamente, en la misma línea de la advertencia que Alice me había estado dando desde hacía años, pero al venir de Bella, parecía más... personal. Como si ella hubiera tenido que vivir algo así alguna vez. Pero Bella Swan no era, según lo que yo sabía, ningún tipo de celebridad, por lo menos no para el público en general. Entonces, ¿cómo iba a saber lo qué era que la gente no supiera juzgar su vida y sus decisiones, tanto las buenas como las malas?

Antes de que pudiera responder, Bella se fue rápidamente corriendo hacia adelante, llegando a Maddie. "¡Madisen Grace Swan! ¡Más despacio! ¡Estás demasiado lejos!". Sin pensarlo, fui corriendo delante de ella, alcanzando rápidamente a Maddie, que estaba muy cerca de la orilla del río. La cogí y la alcé en mis brazos, balanceándola en un círculo para no asustarla.

"Reduce la velocidad, Speedy González, que casi nos provocas a tu mamá y a mí un infarto".

"¿Quién es Speedy González, y que es un infato? "

Me reí cuando Bella nos alcanzó, y en ese momento me di cuenta de lo rápido que mi corazón había empezado a latir.

Bella llegó hasta Maddie, y la puse en sus brazos. "Maddie, no vuelvas a hacer eso de nuevo". Ella abrazó a Maddie más fuerte.

La voz apagada de Maddie respondió desde debajo del pecho de Bella. "Pedona, mamá".

Bella me miró con Maddie aún acariciándola. "Gracias", susurró.

Asentí con la cabeza rápidamente, y luego Bella se dio la vuelta y comenzó a caminar de nuevo con Maddie en sus brazos, pero yo tardé un par de segundos en moverme. Algo que ella había dicho me había sorprendido.

Madisen Grace Swan.

Al principio, cuando Bella llamó a su padre Jefe Swan, había asumido que era su apellido de soltera.

Pero entonces ¿cómo es que el apellido de Maddie era Swan?

Antes de que pudiera pensar más, llegué hasta Maddie y Bella a la línea de la costa. Bella estaba sentada en un banco de madera, mirando a Maddie realizar los movimientos de ballet más complejos que había visto en una niña de cuatro años desde que Alice había tenido esa edad. Yo la miraba, completamente encantado y con incredulidad.

Bella se dio la vuelta. Ella inclinó la cabeza y frunció el ceño cuando me vio todavía en el mismo lugar.

"¿Todo bien?", preguntó una vez que había llegado a ella.

"Sí, todo está bien. ¿Dónde ha aprendido a bailar así?". Le pregunté.

Bella se rió entre dientes. "No por mí, eso es seguro. Sue Collins, su antigua niñera, sabía algo de ballet". Ella se encogió de hombros. "Supongo que contagió a Maddie".

Vi como Maddie hacia piruetas en un círculo elegante, completamente ajena a los transeúntes que la observaban.

"Eso es más que simplemente algo que se le ha pegado. ¿Alice la ha visto bailar?". Le pregunté.

Bella sonrió. "No, no lo creo. Todavía no".

Me senté junto a Bella, mis ojos todavía estaban en la bailarina y en su elegante baile. "Bueno, ella debería verla". Miré a Bella ahora. "¿Sabes que Alice posee un estudio de baile en tu vecindario?". Alice Cullen, aunque apenas tenía veinticinco años, se había ganado la reputación de ser, tal vez, la mejor instructora de ballet en el área tri-estatal.

Una vez tuvo una carrera muy prometedora como primera bailarina, pero ella... bueno, tuvo un accidente que la alejó de eso. Su espíritu luchador, naturalmente, no le permitió hundirse, y desde entonces ella ha usado su talento para instruir a otras niñas con su arte favorito. Un estudio de baile con su instructor era un objetivo muy buscado entre las jóvenes de Nueva York.

Bella rodó los ojos, pero aún tenía la sonrisa en los labios. "Sí, lo conozco".

"¿Y?". Le pregunté, preguntándome por qué, con el evidente talento de Maddie, incluso para alguien con mi ojo no entrenado, Bella no había tratado de meterla en una de las clases de Alice.

"Y", respondió Bella, sacudiendo la cabeza y mirando hacia Maddie de nuevo. Ella vaciló antes de continuar. "Cosas como esa, bueno", se mordió el labio, mirando hacia abajo en su regazo, "yo no puedo en este momento".

Yo la observaba, preguntándome de qué estaba hablando, cuando de repente me di cuenta, y cuando lo hice, me enfadé. No con ella, sino conmigo, por ser tan estúpido, porque eso no era algo que yo había tenido en cuenta. Y me enfadé porque era algo que ella y Maddie deberían tener en cuenta.

"¿Te contó Alice el programa de descuentos para los empleados de CCW?". Otra mentira. Pero las palabras sólo salieron de mi boca.

La cabeza de Bella se disparó. Sus ojos se encontraron con los míos, y me di cuenta que ella no me creía.

"¿Qué programa de descuento?", preguntó con escepticismo.

"Bueno, Alice da un descuento del cincuenta por ciento en su escuela a todos los empleados de CCW y a sus familias".

Bella frunció los labios, todavía dudosa. "¿En serio? ¿Cómo es que nunca he oído hablar de eso?"

"Bueno, tampoco habías oído hablar nunca de la lista de cuidadores de niños hasta que la mencioné", le contesté, pensando rápido.

Bella miró a Maddie para asegurarse de que estaba bien y luego volvió los ojos hacia mí, estrechándolos. "No te creo".

Sin vacilar le respondí: "Pregúntele a Alice tú misma si no me crees". Yo mismo estaba cavando un profundo agujero, pero maldita sea, Maddie tenía un verdadero talento. Bella tenía que ponerla en las clases de Alice. Saqué mi móvil y cuando lo hice, sabía que esto pasaría de dos maneras. Alice le diría a Bella que yo estaba mintiendo, en cuyo caso no tendría ninguna posibilidad de que Bella confiara en mí. O mi otra esperanza, que el don de Alice entrara en acción, que olvidara que no estaba hablando de mí en ese momento, y que estuviera dispuesta a mentir a su amiga por mí. Sí, mis posibilidades no parecían demasiado buenas cuando yo marqué el número de Alice con los ojos cautelosos de Bella intensamente en mí.

"¿Qué quieres Edward?", Alice respondió a su móvil. Ella no me iba a perdonar hasta que le admitiera que haber llevado a Tanya a su casa hace unas semanas atrás había sido una estupidez. Y mientras yo estaba de acuerdo en que había sido estúpido, no tenía la costumbre de admitir mis errores a mi hermana pequeña.

"No cuelgues", le susurré por el teléfono, y luego añadí rápidamente: "Estoy en el puerto con Bella y Maddie".

Eso pareció llamar su atención. Ella se quedó en silencio durante unos dos segundos. "Estoy escuchándote", dijo finalmente.

Me fui directo al grano. Yo estaba ya jodido en ese momento, no tenía sentido retrasarlo. "¿Has visto bailar a Maddie ya?"

"Uh, no. ¿Por qué? ¿Debo hacerlo?". Preguntó Alice, con entusiasmo en su voz.

"Creo que deberías. ¿Cómo es que nunca le has contado a Bella lo del descuento para las familias de los trabajadores de CCW?"

"¿Qué?". Alice respondió. Yo reprimí un gemido.

La mano de Bella de repente salió disparada, alcanzando el teléfono. "Déjame hablar con ella", preguntó. Maldije internamente, pero le entregué el teléfono.

"Alice, hola...", podía oír la voz de Alice en la otra línea.

"Bueno, yo sólo... Yo no..."

Flexioné mi mandíbula, preguntándome lo que Alice le estaba diciendo en la otra línea.

"¿Está segura? Yo nunca... bueno, sólo si estás segura...". Sus ojos se fueron de nuevo a mí, y ya no eran tan dudosos, aunque todavía un poco cautelosos. "Muy bien, hablaremos sobre esto más tarde. Permíteme pasarte a tu hermano de nuevo".

Tomé el teléfono de ella, sin atreverme a respirar. "¿Sí Alice?"

"Le dije a Bella que los empleados de CCW tienen un cincuenta por ciento de descuento. Ella va a traer a Maddie durante la semana para que la puede evaluar".

Dejé escapar un suspiro cuando Bella se levantó para caminar hacia Maddie. Mi hermana siempre había tenido una extraña manera de saber exactamente lo que estaba haciendo. Pero no siempre era una buena cosa, pero en este caso...

"Hablaremos más tarde", me susurró en voz baja por el teléfono. Yo no era estúpido. Sabía que no había manera en el infierno de que Alice no me exigiera más información.

Alice se rió con picardía, casi había olvidado su irritación conmigo. "Oh, ya sé que lo haremos. Te espero hasta que las dejes en casa. ¡Nos vemos hermano!". Ella colgó el teléfono, yo lo cerré y me quejé en voz baja.

De vuelta en mi coche un poco más tarde, cuando estaba llevando a Bella y a Maddie de vuelta a casa, cometí un error enorme.

"¿Cómo sabes que tienes que ir a la derecha por la calle Smith?". Bella me preguntó, dándome una mirada curiosa.

Mis manos apretadas alrededor del volante. "Bueno, ¿vives cerca de Alice, verdad? Y por aquí es por donde yo iría a su casa desde aquí".

"Oh".

Dejé que Bella me dirigiera el resto del camino a su casa.

Maddie se había quedado dormida en el asiento trasero. Un minuto había estado hablando alegremente de lo bien que se lo había pasado esta noche, y cómo no podía esperar para enseñarle a Juliana su gorra nueva de los Yankees, y al siguiente, miré en el espejo retrovisor y tenía la cabeza apoyada contra el asiento que habíamos cogido de casa de Sue, su pequeño rostro se veía feliz y tranquilo mientras soñaba con los pingüinos y los conejos y las gorras de los Yankees y la pizza. Sonreí, girando los ojos de nuevo a la carretera.

Cuando llegamos frente al edificio de Bella, aparqué el coche y rápidamente me fui al otro lado para ayudar a Bella a sacar a Maddie fuera del coche.

"¿Necesitas ayuda?". Pregunté, mirando como Bella ponía en sus brazos a una Maddie dormida.

"Oh, no, ya la tengo, gracias", dijo Bella en voz baja. Asentí con la cabeza, a pesar de que odiaba que ella no me dejara ayudarla.

Nos quedamos allí por unos momentos, ninguno de los dos sabía qué decir.

Bella rompió el silencio. "Bueno, gracias Edward... por esta noche, por el viaje a casa, por... por venir con nosotras a cenar".

Me reí. "Siento si he invadido tu noche en la ciudad con Maddie".

Ella se rió una vez. "No, no me has invadido". Ella dudó. "Mira, disculpa si no he sido la mejor…compañía esta noche, pero los cumpleaños ya no son lo mío".

"Bella, me he divertido inmensamente con tu compañía y la de Maddie. Me lo he pasado muy bien", dije en serio.

Ella esbozó una pequeña sonrisa y miró hacia abajo. "Edward... solo quiero decirte" -hizo una pausa, organizando sus palabras- "puedo ver que Maddie realmente te gusta, y parece que a ella realmente le gustas". Asentí con la cabeza, porque era cierto, por supuesto.

Bella alzó la vista, encontrándose con la mía de nuevo. "Pero... en realidad no deberías decirle que ella puede ir a pescar contigo, o que... vas a ser su amigo para siempre". Ella suspiró. "Tiene sólo cuatro años. Ella se toma esas cosas muy a pecho".

Fruncí el ceño. "Cuando dije que quería que ella y tú vinierais a pescar con nosotros un día, lo decía completamente en serio, y cuando le dije que quería ser su amigo, también lo decía en serio. Seré su amigo", y el tuyo, pensé, "por el tiempo que ella quiera, hasta que se canse de mí. Yo no digo las cosas, Bella, a menos que realmente las sienta".

Bella se mordió un poco el labio, frustrada y confundida de nuevo.

"Mira", continué, "yo sé las cosas que ves y oyes de mí... bueno, es probable que te hagan pensar...", un recuerdo de Bella en el pasillo justo cuando salía de la sala de conferencias con Lauren detrás de mí, pasó a través de mi memoria, haciéndome temblar, "pero Bella, eso no es lo que soy, por lo menos... ya no".

"Entonces, ¿quién eres?". Su voz sonaba frustrada, y la forma en que ella me miró a través de esos profundos ojos marrones me dejó momentáneamente sin habla.

Cuando finalmente encontré mi voz de nuevo, le respondí con honestidad. "Yo... no sé quien soy en este momento". Sus ojos se volvieron hacia abajo, como si estuviera insatisfecha con mi respuesta. "Pero sí sé que quiero ser alguien que pueda estar contigo y con Maddie sin tener que usar gafas baratas y una gorra", terminé.

Bella me miró de nuevo, teniendo en cuenta esa respuesta, antes de que su cara de repente estallara en una sonrisa. "Sí, buena suerte con eso", se rió.

Le sonreí de nuevo, agradecido de que mi respuesta pareciera haber sido suficiente. Por ahora, al menos.

"¿Seguro que no necesitas ayuda?". Le pregunté una vez más, con mis brazos doloridos de llevar a Maddie por ella. Bella era tan pequeña, tan frágil de aspecto, pero al mismo tiempo, yo sabía que podía ser muy fuerte.

Ella sonrió y sacudió la cabeza, sonriendo como si pudiera leer mis pensamientos. "Buenas noches Edward", murmuró en voz baja antes de darse la vuelta y caminar hacia el edificio con Maddie durmiendo en sus brazos. Las miré, desgarrado entre la necesidad de agradecerle a Dios esta noche - porque había sido mil veces mejor que un chocolate caliente en el Starbucks - y la extraña sensación abrumadora de que, tan grande como esta noche había sido, había algo que no tenía que permitir, que Bella y Maddie se alejasen.

Pero no importaba cuales eran mis sentimientos, esa noche, aquí era donde había terminado. "Buenas noches, chicas", le contesté en voz baja. "Y feliz cumpleaños, Bella".

¿Qué os ha parecido? :)

Venga, que igual en una semana o dos termino y os subo uno al día ;)

Muchas gracias por comentarme:

Ludgardita, lizco2, beakis, Nurysh, Cullen Vigo, akako cullen, Sayuri1980, Agui, vivi SR, Bite Me Sr. Cullen, nany87, pamelita, montse, Marchu, Rosa Masen Cullen, joli cullen, robsten-pattinson, almassofi, lunaisabella, MaxiPau, liduvina, Pamrodriguez, Arixa, est cullen, pam, EdithCullen71283, Seiya-Moon, mei-cullen-clan, brigitte y Fran Ktrin Black .