Tregua


Ana continua gritando sin permitirse escuchar lo que el chico trata de decirle, trata de interrumpirla varias veces pero ella sencillamente no se detiene.

-¡Ya basta! – el chico la toma de ambas muñecas y la aprisiona contra la pared.

La chica sigue mirándolo desafiante a pesar de su posición en desventaja.

-¡Si crees que todo sigue siendo de Yoh porque demonios sigues aquí!

-Anna… - trata de interrumpirla

-Ni siquiera piensas en… - Anna… - ...el pequeño Yoh quien crece… - ¡Anna! -…amándote como tu hijo.

Hao finalmente la mira fijamente a los ojos. Esa mirada desafiante hace que la joven calle un instante. Hace mucho tiempo que el joven no le dedicaba una mirada así.

-¡Suficiente! – susurra al fin Hao.

La chica iba a seguir con sus alegatos pero el joven suelta sus muñecas y toma su cabeza con firmeza.

-Pero qué…

La joven no alcanza a terminar su frase ya que los labios del joven se aferran firmemente a los suyos y con su cuerpo la aprisiona más contra la pared.

Anna abre los ojos sorprendida y trata de alejarlo inútilmente empujando con ambas manos en el pecho del joven.

Maldice el hacerlo entrenar tanto, realmente no compite contra su fuerza.

El sentir que la lengua del chico empieza a profanar su boca la chica cierra los ojos con fuerza y empieza a darle golpes en el pecho para tratar de alejarlo.

La chica sigue forcejeando y golpeando, pero el beso comienza a hacer reaccionar su cuerpo de una forma que ella no puede controlar. Después de un par de minutos los golpes empiezan a perder fuerza y lentamente empieza a fundirse en ese intenso beso.

El beso empieza a ser suave pero intenso. Cuando la chica deja de forcejear el joven suelta su cabeza y, colocando sus codos a ambos lados de su cabeza, la aprisiona cargando aun más su cuerpo sobre el de ella.

La joven castiga mentalmente a su cuerpo quien la desobedece por completo, su sangre empieza a arder, su corazón amenaza con salirse de su pecho, sus sentidos están completamente dormidos para cualquier otro evento que ocurra en la habitación, solo puede sentirlo a él, su cuerpo presionándose sobre el suyo, rozándose con las ropas que lentamente le parecen un obstáculo.

Se sorprende a si misma alzando sus brazos para rodear el cuello del muchacho intensificando el contacto. Siente como la respiración del chico también se intensifica a la par con la propia, como ese cuerpo comienza a calentarse llamándola para tenerla. Lo desea… de una manera que ella ni siquiera podía imaginarse. Desea pertenecerle, todo su ser en ese momento no puede concentrarse en nada más que en él.

Empieza a sentir en la parte baja de su vientre como empieza a formarse la erección del muchacho. No solo es ella quien se derrite por el deseo. Él la desea también. Lo ha reprimido todo este tiempo hasta que por fin no pudo controlarlo más. Empieza a sentir los quejidos en la respiración del joven, los siente deliciosos, tentándola cada vez más sin siquiera saberlo.

De pronto el chico toma los brazos de la chica que rodeaban su cuello mientras deja de aprisionarla con su cuerpo. Se libera con tanta facilidad que frustra un poco a la chica por no tener la fuerza suficiente para contenerlo.

El beso se rompe y ambos abren los ojos, brillantes de deseo, sus corazones latiendo a mil y su respiración tan agitada que son ligeros gemidos. Incluso con algo de sudor debido al intenso calor que ambos empezaban a sentir.

La joven nota la intensión del chico quien intenta detenerse, tratando de que su mente gobierne nuevamente para no perder el control.

No es eso lo que ella desea, ya a estas alturas lo único que le queda es continuar. Completamente gobernada por el deseo, la chica libera sus brazos de las manos del chico y lo abraza por la cintura haciéndose prisionera ella misma. Hace que el chico pierda el equilibrio volviendo a cargar su cuerpo sobre el de ella y apoyar sus codos contra la pared a ambos lados de la cabeza de la chica para no caer.

Hao no alcanza a reaccionar cuando ella renueva el beso introduciendo rápidamente su lengua en su boca. Tan deliciosamente irresistible que el razonamiento abandona completamente la habitación en ese instante. Solo es ella, solo puede concentrarse en ella.

Rápidamente el beso se intensifica, haciendo que ambos liberen quejidos con cada respiración. El chico siente como una de las firmes piernas de la muchacha sube hasta su cadera haciendo que ambos sexos se rocen, teniendo las ropas como único obstáculo. Siente cómo las caderas de la chica se mueven ligeramente intensificando el contacto en un delicioso vaivén e inconscientemente empieza a hacer lo mismo.

El beso es embriagante, el roce de sus cuerpos cada vez se hace más intenso, los quejidos comienzan a convertirse en deliciosos y cortos gemidos que hacen que el calor de sus cuerpos aumente con rapidez, el latir de sus corazones bombea una ardiente sangre a través sus cuerpos. No tiene nada más en sus mentes, solo deseo.

Es Anna quien aventura una de sus manos hasta la entrepierna del muchacho y torpemente empieza a intentar desabrochar el pantalón.

Sin dejar de aprisionarla, lo que se lo hace un poco más difícil, pero por fin consigue liberar el estorboso botón y desabrochar la cremallera y el pene erecto del chico sale cubierto por la ropa interior de la cual lo libera con rapidez. Al rodearlo con su mano la chica lo siente palpitante y firme, demostrando orgulloso la hombría del joven.

Es ella misma quien bajo su vestido negro hace a un lado la parte de abajo de las pantaletas y deja la cabeza del sexo en la entrada del propio que ya está completamente lubricado por la excitación.

El beso se corta al momento en que ambos sienten el principio de la penetración. Hao sujeta por bajo la rodilla la pierna de la joven en su cadera y ella le guía tomándolo nuevamente por la cintura mientras sus cuerpos empiezan a fusionarse. Puede sentir el temblor del cuerpo Anna, al igual que el suyo, ardiente, mira esos hermosos ojos negros brillando de pasión, la respiración agitada adornada con cortos quejidos al igual que la suya.

A la mitad de la penetración la joven lanza un corto grito y muerde su labio inferior y sus manos, en la espalda del muchacho bajo su remera, entierran sus uñas en la piel del joven tratando de controlar el placer.

El joven empieza un ligero vaivén haciendo que con cada envestida su miembro entre más en el cuerpo de la chica. Ella lleva sus manos al pecho del joven y se aferra al género de su remera. Tiembla de placer cuando finalmente siente que su miembro, en toda su extensión, entra y sale del cuerpo de la chica. Mira el rostro de la joven quien tiene sus ojos cerrados con fuerza y muerde su labio inferior tratando de contener los gemidos.

Ella entreabre los ojos y mira a su amante, sus ojos brillan de placer y su boca esta entreabierta tentadoramente. Atrae a ella al chico tirando de su remera pero el beso se rompe apenas empieza por el placer que empieza a sentir como deliciosas corrientes eléctricas que se liberan por todo su cuerpo. No puede controlar los gemidos.

De pronto el chico se detiene manteniendo su miembro completamente dentro del cuerpo de la chica y la vuelve a besar con mayor pasión que antes. Sin separar sus labios el chico renueva el vaivén un tanto más fuerte y firme. Y continua así por unos momentos.

El beso inevitablemente vuelve a romperse, los gemidos les impiden mantener sus bocas unidas. Hao recarga su rostro en la mano que aún mantiene en la muralla abrazando a su amante mientras la chica vuelve a colar sus manos por la cintura del chico hasta su espalda bajo su remera. Siente los embriagantes quejidos del chico en su oído lo cual la excita mucho más al saber que es ella quien le causa esas sensaciones. Vuelve a enterrar sus uñas rasguñando en su desesperación la firme piel de la espalda del muchacho.

Son tantas sensaciones, deliciosas sensaciones que apenas pueden concentrarse en mantenerse de pie.

El chico vuelve a detenerse de pronto, desconcertando un poco a la joven quien abre los ojos. Aleja su rostro para poder verla y besarla nuevamente, con desesperación. Mientras sus labios y sus lenguas danzan, el joven sale del cuerpo de la chica y la abraza contra él alejándola por fin de la fría pared, da un par de pasos, guiándola, hasta llegar cerca del futón donde se arrodilla para recostarla con delicadeza.

Recargado en sus rodillas a cada lado de las caderas de la chica se aleja para mirarla. Es hermosa, e incluso esa definición le parece pequeña para poder describirla.

Mientras la joven continua con su respiración agitada mirándolo con creciente impaciencia, Hao comienza a desvestirse quedando completamente desnudo frente a ella. La joven se sorprende a ella misma al notar cuanto le agrada poder verlo así, ese firme y formado pecho donde se marca su musculatura, ese ligero brillo bajo la luz de la luna debido a la capa de sudor, para ella no existe otro hombre en ese momento que no sea ese joven.

Tiembla cuando las manos del chico acarician sus piernas para encaminarse a sus caderas bajo su vestido hasta donde están las pantaletas y las retira con paciencia, como quien quita lentamente el envoltorio de aluminio de un exquisito chocolate. Ella siente una deliciosa impaciencia de que se apresure, quiere volver a sentirlo dentro de ella, sentir su fuerza, su firmeza y a su vez la calidez con que comienza a tomarla.

La chica se levanta un poco para permitirle al chico deshacerse del vestido que ya hace un par de minutos que le parece molesto.

Apenas termina, la chica se recuesta dejando caer sus manos un poco más arriba de la altura de sus hombros sobre el futón, permitiendo que el joven admire sin restricción alguna su desnudez.

Hao parece enloquecer. La mira por unos instantes antes de abrir las piernas de la chica y lentamente se va recostando entre éstas mientras sus manos la acarician desde las caderas. La blanca piel brilla, ese suave toque de humedad le parece exquisito, su mano aventurera acaricia por la cintura y el vientre de la chica observando asombrado cómo el cuerpo bajo él se eriza y retuerce de placer con cada toque. Apoya una de sus manos en el futón cuando llega al área de sus senos. Son firmes y redondos, no de gran tamaño, pero el suficiente para poder rodear uno con su juguetona mano y apretarlo con suavidad.

En ese momento pone finalmente su mano al otro costado de la chica para recargarse lentamente, comienza a besar uno de sus senos y luego a subir su boca paulatinamente por su pecho con suaves toques de sus labios y lengua hasta a alcanzar el cuello.

Ahí es cuando la chica vuelve a sentir el miembro del joven en la entrada a su cuerpo y empieza lentamente a hacerse espacio para penetrarla.

La chica rodea el cuello de Hao con sus brazos cuando él finalmente se acerca lo suficiente para besarla mientras comienza a entrar en ella, esta vez con más facilidad que antes, no toma casi tiempo que el miembro de Hao se introduzca por completo.

Espera unos instantes antes de empezar con un suave vaivén de sus caderas.

El contacto piel con piel es demasiado exquisito. Tan cálido y delicioso cuando, con cada movimiento, ambos cuerpos se acarician entre sí.

Hao se recarga en sus manos y se aleja lo suficiente para poder observar a la chica mientras empieza un vaivén un tanto más fuerte. La joven lleva sus manos al futón y se aferra a la ropa de cama, permitiendo que el chico la observe como sus senos se mueven al compás de sus embestidas.

El movimiento se vuelve constante por unos momentos, ambos disfrutando de la unión entre ellos sin dejar de mirarse a los ojos, Anna lleva una de sus manos y acaricia el rostro del muchacho quien la mira con esos ojos tan brillantes demostrando pasión y a su vez ternura hacia ella. No sabe en qué momento comenzaron a aflorar en ella esos sentimientos que por fin puede entregárselos; pero no le interesa saberlo, solo sabe que ahora los siente y que por fin los manifiesta de la mayor forma en la que se pueden demostrar.

Por su parte el muchacho le da cortos besos a la mano que se encuentra en su rostro mientras la mira, es hermosa, jamás imagino esa expresión dirigida hacia él, de gran lujuria y a la vez cariño. No se detiene a entender cómo es que se encuentran en esta situación, solo la disfruta.

Las embestidas empiezan a aumentar rápidamente de fuerza y a ser más seguidas. El rose del miembro del chico dentro del cuerpo de la joven es embriagante para ambos y ambos sienten cómo sus cuerpos responden al estímulo.

La chica siente corrientes eléctricas por todo su cuerpo y vuelve a tomar firmemente las ropas del futon con sus manos.

El chico abre los ojos sorprendido cuando escucha su nombre entre gemidos. Se queda viéndola, ella tiene los ojos cerrados con fuerza y su rostro girado hacia un costado. Repite su nombre una y otra vez. Esa voz le hace perder completamente la cordura y se entrega completamente a la pasión. También empieza a llamarla, la joven voltea y lo mira con una sonrisa mientras lleva sus manos al rostro del chico y lo guía hacia el suyo para volver a besarlo.

Cuando sus labios vuelven a unirse la joven vuelve a rodear el cuello del chico y aferra sus manos en su espalda, por su parte el joven también la abraza apoyándose en sus codos.

El beso se corta al momento en que las embestidas pierden completo control, son aceleradas y seguidas, haciendo que el miembro del chico entre y salga rápidamente del cuerpo de ella.

Ya los gemidos son incontrolables y comienzan a transformarse en cortos gritos. La chica llama a su amante mientras entierra nuevamente sus uñas en su espalda y rasguña a medida que el vaivén del joven la mueve.

Hao también la llama mientras mira cómo se retuerce de placer, siente como las paredes internas del sexo de Anna presionan con deliciosa fuerza su miembro, ella está a punto de rendirse al orgasmo, trata de aguantar lo más que puede para admirarla cuando esto llegue.

Por unos momentos más el chico continúa con sus embestidas observándola completamente fascinado, sus expresiones, su aroma, su voz son un espectáculo que lo enloquecen a cada segundo.

Finalmente llega, la chica se arquea, lanza su cabeza hacia atrás y se entrega completamente a la culmine del placer, en un fuerte gemido, temblando en todo su cuerpo Casi al mismo tiempo el joven se recarga en ella con fuerza abrazándola mientras él también se entrega al placer.

Anna siente como el miembro del joven palpita bombeando sus fluidos dentro de ella para mezclarse con los propios.

El chico se queda unos segundos recargado en ella, casi aplastándola tratando de recobrar el aliento. Ambos están jadeantes, sus cuerpos sudados y temblorosos.

Vuelve a recargarse en sus codos alejándose un poco para poder mirarla, tiene los ojos cerrados y la boca entreabierta. Los abre para mirarlo también y le sonríe por unos instantes antes de levantar un poco su cabeza para besarlo.

Esta vez es un beso demasiado suave y dulce, con tanta ternura por parte de ambos que no deja duda del sentimiento mutuo que acaban de compartir.

Sin dejar de besarla, el chico sale del cuerpo de su amante y se recuesta a su lado cubriéndose a ambos con las tapas.

Separan sus bocas y se vuelven a mirar, no necesitan decir nada, no quieren decir nada. El chico se recuesta de espaldas sin dejar de mirarla, mientras ella se acerca hasta recargarse en su pecho y juguetear con el cabello del chico.

Se quedan un par de minutos disfrutando del cuerpo desnudo del otro, la joven acaricia el firme pecho del chico mientras entrelaza sus dedos con el cabello castaño, por su parte el joven acaricia la rubia cabellera mirando hacia el techo.

El momento es demasiado hermoso e íntimo, por lo que ninguno desea hablar, pero la ligera risa de Hao hace que la joven se incorpore para mirarlo con extrañeza.

Se aleja un poco recargándose en su codo sin sacar su otra mano del pecho del joven.

El chico la mira a los ojos con una hermosa sonrisa.

-Ahora que estas dispuesta a escuchar… - aclara Hao como introducción haciendo que la joven sonriera. Se acomoda de costado cargando su peso en su codo para quedar mirándola de frente. En los ojos de ambos se deja ver un hermoso brillo, nuevo para los dos.

Alza la mano hasta acariciar el rostro de la joven y lo mire directamente a los ojos.

-Olvida lo que te dije esa vez… - evita mencionar a su hermano, no parece apropiado luego de todo lo que acaba de pasar.

La chica parpadea un par de veces.

-No puedo decirte el momento exacto… - continua mientras la joven tiene sus hermosos ojos fijos en los de él – Pero me enamoré de todo lo que pensé que le había robado…No podría….

El chico se sorprende cuando un tierno beso interrumpe su confesión. Anna no necesita escuchar más.

Para su sorpresa la joven lo empuja quedando boca arriba mientras las tapas quedan a un lado, dejándolos nuevamente desnudos. Ella se pone sobre él con gran habilidad sin dejar de besarlo.

Al separarse el chico nota las mejillas de la joven humedecidas.

-¿Anna? – Se preocupa.

-Cállate… - susurra la joven volviéndolo a besar.

Hao acaricia las mejillas de la joven cuando vuelve a alejarse, secando levemente la felicidad que la chica desborda por sus ojos.

-No necesitas decir nada más…

El chico abre los ojos un poco sorprendido, pero luego su mirada se calma y le sonríe atrayéndola esta vez con suavidad para volver a besarla.

Vuelven a fundirse en un nuevo beso que lentamente aumenta de intensidad. Hao abraza a la chica sobre el disfrutando el contacto de toda su piel con la propia. Por fin ambos han liberado lo que tenían reprimido por tanto tiempo. Aun no les es suficiente, con las amarras invisibles por fin desatadas no se detienen a pensar en nada más que no sea en ellos. Ellos son el centro del mundo ahora, por ese precioso momento, no existe nada ni nadie más.


FIC SIN TERMINAR