06.- Seis Serpientes Empollando
En El Sexto Día De Navidad, Mi Verdadero Amor Me Envió…
Seis Serpientes Empollando
Cinco Snitches De Oro
Cuatro Cervezas De Mantequilla
Tres Veelas Francesas
Dos Hipogrifos
Y Una Perdiz En Un Peral
Finalmente era el maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras… y Severus no estaba feliz. Sabía las razones detrás de su nombramiento y si no fuera por que Albus Dumbledore estaba muriendo, no hubiera aceptado este absurdo plan. Además, que Potter estuviera ocupado con Albus le daba a Severus la excusa perfecta para mantenerse alejado de él.
Por que Severus Snape estaba molesto consigo mismo.
Desde ese día que llevó al niño a la enfermería y ese beso que le dio mientras dormía, Severus no había podido dormir bien y tenía constantemente sus escudos de Oclumancia tan arriba como podía. Albus sospechaba que algo había sucedido con el maestro pero no podía adivinar qué era exactamente. Si Severus tenía algo que decir, así se quedaría.
Por lo que estaba molesto Severus, era algo más simple. No sabía por que lo había hecho. Fue simplemente irreflexivo, irrespetuoso, podría decirse que casi asalto sexualmente al muchacho y sin embargo, recordaba ese beso unilateral con demasiada frecuencia.
Sumado a eso, Severus estaba reconsiderando su sexualidad.
Siempre pensó que estaba enamorado de Lily, pero cada vez más, se descubría a sí mismo pensando más y más en Pot… Harry. Y eso era otra cosa, en su mente, cada vez más, llamada a Harry por su nombre.
Había otras preocupaciones en su cabeza, sus Slytherins ¿Quién los cuidaría? Y Draco, ¿Qué demonios había poseído al Señor Oscuro para darle algo así? Seguramente esperaba que el niño fracasara y le diera una razón válida para exterminarlo. Un castigo ejemplar para Lucius.
Si no fuera por la redacción de su última promesa en el Juramento Inquebrantable, estaría obligado a matar a Albus. Esa fue una de sus mejores movidas y se lo debía a la maldita esfera de nieve que apareció en su casa una hora antes de que apareciera Narcissa. Y eso le reveló otro misterio.
Nadie además de él podía ver las esferas y a las figuras.
La esfera apareció sin más junto a él, mientras leía el periódico. El Lord le había asignado darle asilo a la rata de alcantarilla de Pettigrew y él, lo había convertido en elfo doméstico. Un pequeño castigo por haber traicionado a los Potter y por ende, haber condenado al muchacho a su vida de esclavitud.
Él también tenía su ración de culpa, pero Pettigrew era más culpable que él.
Cuando Narcissa y su loca hermana llegaron, Severus envió lejos a Pettigrew y entonces la vio. Una pequeña serpiente ¿empollando?, estaba enroscada alrededor de un huevo, encima de su chimenea, justo al lado de Bellatrix y está parecía no verla.
Cuando Bellatrix empezó a insistir en el Juramento, la serpiente le siseaba a la mujer y veía a Severus como implorándole que se negara. Cuando fue evidente que no podría negarse sin despertar sospechas más fuertes que las que ya tenía Bellatrix, la serpiente estaba pendiente de cada palabra dicha.
Eso le dio la pauta a Severus, Bellatrix le estaba tendiendo una trampa y él, hábilmente, cambió la promesa que estaba siendo pedida, él prometió "intentar" matar a Albus en lugar de Draco, tan vagamente cómo fue posible y antes de que Bellatrix pudiera decir algo, la magia selló el trato.
Eso pareció ser suficiente para la figurita de serpiente y en cuanto las dos mujeres abandonaron su hogar, la pequeña serpiente entro a la esfera.
Si sus cuentas eran correctas, habría otras 5 serpientes corriendo por ahí, pero no había nada, solo esa serpiente.
La segunda serpiente la encontró cuando Albus solicitó su presencia y le dijo sobre la maldición que lo había atacado y por fin le habló sobre los horrocruxes. Hablando de preocupaciones mayores. Un Señor Oscuro inmortal estaba hasta arriba de su lista de pesadillas.
Por fortuna, había una manera de matar a Voldemort, por desgracia, Albus no podía ser quién terminará el trabajo. Albus había decidido darle cierta información a Potter y ahora tenía en sus manos un conocimiento terrible.
Harry era un horrocrux.
Él debía evitar que el chico muriera y a la vez, permitirlo.
Su cabeza iba a estallar.
La segunda serpiente simplemente lo observó antes de salir de la oficina de Albus y lo siguió hasta las mazmorras donde se unió a su hermana en la esfera.
La tercera serpiente la encontró cuando observó a Pot… Harry en la mesa de Gryffindor, al tiempo que Slughorn elogiaba las habilidades del muchacho en su clase.
Curioso, ya que jamás había manifestado tal talento en su clase.
La pequeña serpiente apareció frente a su plato y se deslizó junto a su huevo al bolsillo del Maestro de Pociones mientras este terminaba su cena y observaba una vez más a Harry y sus ojos esmeralda.
La cuarta serpiente apareció justo cuando acababa de someter a Draco para que hablara con él y se dejara de estúpidos planes. Él solo intentaba ayudar al niño idiota y mimado, pero este se escabulló.
Entonces vio a Harry, observándolo.
—¿Qué estas haciendo Potter? —Su voz parecía seguir llena de vitriolo pero Severus ya no podía hacer esto, sin sentir que se desgarraba por dentro. Era tortuoso.
—N-nada Snape—.
—Es profesor Snape, Potter—Dijo Severus, acercándose al joven.
Harry agarró valor y decidió atacar con todo—¿Qué fue eso con Malfoy? —.
—Eso, Potter, no es de su incumbencia. Regrese a su fiesta—Severus estaba volteándose cuando la mano del chico lo agarró de su túnica—Si aprecia en algo su insulsa vida, retirara su mano de mi túnica—.
—¡No! ¡Dígame en que anda Malfoy! ¿Por qué quiere usted ayudarlo? —.
—¡No le importa! —Dijo Severus, arrancando su túnica del agarre de Harry.
Severus estaba alejándose cuando Harry lo detuvo—¡Sigue siendo un maldito mortífago! ¡Cobarde! —Harry se arrepintió al instante al ver la cara de Severus.
Severus atrapó al muchacho contra la pared, sus alientos mezclándose, sus rostros tan cerca uno del otro que podría decirse que estaban en todo, menos en un enfrentamiento.
—Nunca me vuelvas a llamar cobarde Potter, si sabes lo que te conviene—.
Harry estaba mareado, algo le hacía sentir mal y bien, al mismo tiempo. El aroma de Snape le hacía sentir cosquillas en el estómago y parecía recordarle algo, como un Déjà vu. Se acercó más a Snape, sus labios casi rozando los de su Maestro. Harry se preguntó qué estaba haciendo, pero eso pareció poner nervioso a Snape, y entonces, sucedió.
La cercanía de Harry había sido demasiado para el profesor y dejó que sus labios se unieran a los del chico. La dulzura y suavidad que ya había probado, solo se había exacerbado con la consciencia de que esta vez, Harry estaba despierto.
Ambos hombres sentían que el tiempo de había detenido y miles de hormigas corrían por su piel, sensibilizándolos al otro, haciéndoles saber que algo trascendental estaba pasando.
La pequeña serpiente, observó complacida el desarrollo de las cosas y se deslizó en la túnica del profesor, antes de que este se separara abruptamente del joven y saliera casi corriendo en dirección opuesta, dejando a un Harry muy confundido… y cachondo.
"¿Qué demonios había sido eso?" Pensó el adolescente
Dos botellas de whiskey después, Severus apenas registro que la cuarta serpiente se había unido a sus hermanas.
La quinta serpiente apareció durante una de las tardes en que Severus experimentaba con pociones para evitar el fatídico destino de su mentor, no por que lo amara, sino por que su alma ya estaba manchada con varias muertes y no quería otra.
La pequeña serpiente lo mordió en el pie cuando intentaba agregar un veneno de cobra a la poción, una variedad del filtro de los muertos.
Severus le siseó a la pequeña serpiente y esta siguió mordiéndolo y moviéndose en dirección a la puerta.
Finalmente, Severus se cansó de las mordidas y siguió al ofidio hasta el baño de Myrtle La Llorona. Pocos sabían que el nombre completo de la niña era Myrtle Elizabeth Warren. Fue uno de los primeros misterios que Severus aprendió sobre Hogwarts cuando era un alumno y su baño fue uno de sus escondites para hacer sus experimentos.
—Profesor ¿A que debo el honor de su visita? —.
—No estoy seguro, señorita Warren—A Myrtle le agradaba el profesor. La trataba con respeto a pesar de estar muerta—Estaba siguiendo a una serpiente—.
La pequeña serpiente asomo su cabeza por uno de los lavabos y esperó a que Severus se le uniera. Cuando este la vio y se acercó, la pequeña serpiente siseó algo y el lavabo empezó a moverse, revelando una entrada profunda y oscura.
Severus estaba impresionado. Sospechaba que esta era la entrada a la famosa Cámara de los Secretos y la voz de Myrtle se lo confirmó—Tenga cuidado profesor, ese lugar es peligroso. De ahí salió lo que me mato y por ahí entro Harry Potter hace años—.
—Descuide, señorita Warren. Contrario al señor Potter, yo tengo de mi lado, dos décadas más de formación en Defensa y Maleficios—Severus agregó algo más, una petición al fantasma—Señorita Warren, le pido por favor que mantenga mi presencia en este lugar como un secreto—.
Myrtle asintió e hizo un ademán de sellar sus labios. Severus asintió y se lanzó al vació donde la pequeña serpiente ya había bajado.
Cuando llegó al final del túnel, decir que no estaba impresionado, era mentir descaradamente. La cueva era enorme y se veía un derrumbe y señales de lucha. Por los fragmentos que había visto en la mente de Harry, era evidente que aquí es donde Lockhart intento desmemoriarlos.
La pequeña serpiente se talló contra sus pies y lo guió hasta la entrada de la cámara y ella siseó algo que Severus supuso, era la clave de entrada. Cuando la puerto se abrió, Severus vio algo que cualquier Slytherin daría una pierna y un brazo por solo estar un segundo ahí. La Cámara de Salazar Slytherin, la infame Cámara de los Secretos. Y ahí, como si hubiera sido recién muerto, estaba un basilisco en perfecto estado de conservación.
El animal exhibía rasguños en sus mortales ojos, los cuales estaban destrozados. Ese debió haber sido Fawkes. Severus observo el veneno que goteaba de los colmillos de la bestia y lo supo, ese era el ingrediente que haría de su poción un éxito.
Unas gotas de veneno de basilisco y Albus parecería muerto para todos los efectos, incluso engañando a los hechizos de diagnóstico. Afortunadamente, Fawkes le había donado lágrimas y tenía un vial de sangre de unicornio dada libremente, de forma que podía elaborar un antídoto a su "mortal" poción.
Las siguientes dos horas, Severus las pasó recolectando tantas partes de basilisco como pudo y las fue enviando a su laboratorio con algunos hechizos de destierro. Una vez que acabó con la bestia, la incendió y recolectó las cenizas resultantes de la piel, dejando solo los huesos y los colmillos que no pudo retirar de la serpiente.
Hablando de serpientes, la pequeña serpiente se había desaparecido y Severus estaba seguro de que seguramente estaría ya unida a sus hermanas en la esfera.
Salió de la cámara, se despidió de Myrtle y estaba saliendo del baño cuando escuchó unos pasos. Se ocultó rápidamente en las sombras y observó a Malfoy entrar en el baño y comenzar a sollozar, para luego caer en un llanto desgarrador.
Severus estaba dividido, por que sabía que el niño necesitaba desahogarse de todo su estrés y temor. Myrtle fue mejor consolándolo y parecía que habían estado hablando previamente, por la familiaridad con que Myrtle le contestaba. Le recordó un poco a cuando ella lo apoyo con sus pociones y sus quejas sobre los Merodeadores. Ella comprendía perfectamente lo que era ser víctima de los abusadores.
Severus escuchó otros pasos, pero Draco no y Severus vio con horror el momento en que Draco atacó a Harry y empezaron un duelo. Draco lanzó una Imperdonable que erró su blanco y Harry lanzó un hechizo que Severus conocía bien. Severus palideció cuando el maleficio dio de lleno en el blanco y Draco Malfoy fue tasajeado por su creación.
Harry también palideció y estaba intentando ayudar al chico que recién había maldecido. Severus salió de las sombras y miró de forma cruel a Harry, intentando que se fuera y lo dejara trabajar. Harry se congelo solo unos instantes mientras Severus curaba las heridas del rubio y salió corriendo. Severus alcanzó a ver destellos de la mente del chico y este iba a esconder su libro.
El libro del Príncipe Mestizo.
Draco estaba recuperándose y luego de meterle pociones hasta decir basta, el niño empezó a respirar normalmente y Severus alteró su memoria de forma que no recordará que hechizo uso Harry en él. Más no podía hacer sin despertar sospechas.
Potter negó tener el libro como se esperaba y Severus observó que el muchacho estaba conteniéndose mucho para no llorar.
Harry no era un asesinó, él simplemente era idiota. Uso un hechizo sin saber sus efectos, actuando por el impulso de idiotez propio de su Casa.
Severus hizo algo de lo que se arrepentiría después, estaba seguro. Abrazó a Harry y este, sin saber cómo, sintiéndose seguro, empezó a llorar en los brazos de su profesor. Lloró por muchos motivos, por lo que le hizo a Draco, por la ausencia de sus padres, por toda la presión que Dumbledore estaba poniendo sobre él, por la profecía que lo había condenado, y sobre todo, por que estaba confundido de sentirse tan seguro en los brazos de alguien que supuestamente lo odiaba.
Harry, haciendo gala del valor (impulso de idiotez, según Severus) de Gryffindor, en medio de sus sollozos, levantó su cara hacia su maestro y lo besó.
Harry no había olvidado ese beso hace semanas. No les contó nada a sus amigos, aunque Luna le dijo que no tuviera miedo, que todo saldría bien. Harry estaba sintiendo cosas por Severus Snape, de todas las personas.
El besó fue casto por un segundo antes de que Severus procediera a devorar la boca juvenil y Harry gimió en el beso, arqueándose ante el abrazo posesivo de Severus. Los sollozos habían parado y en su lugar, había sonidos de chupeteo de sus besos.
Cuando pararon, Harry se veía ruborizado y excitado, Severus tuvo problemas en recobrarse, pero finalmente, la razón se impuso—Detención, Potter—.
Harry estaba sorprendido, era como si el hombre no hubiera sentido nada, pero si lo había hecho. ¡lo había besado de vuelta! —Lágrimas asomaron a su rostro, pero Harry las contuvo y asintió sencillamente a su profesor y salió de su oficina.
En cuanto Harry salió de la oficina, Severus rompió en llanto, frustrado, furioso consigo mismo por su falta de control. Rompió varios frascos antes de calmarse completamente.
No podía darse el lujo de sentir nada. No si quería que Harry siguiera con vida.
La sexta serpiente apareció la noche en que los mortífagos entraron por fin a Hogwarts. Albus había aceptado usar el plan de Severus, dándoles una ventaja sobre Voldemort. Severus reviviría al director cuando Voldemort lo nombrara director y entonces Albus se escondería en la Sala de los Menesteres.
Severus casi aborta el plan cuando supo que Harry estaría involucrado en la caza de los horrocruxes y que acompañaría a Albus a buscar uno esa noche.
Pero fue peor cuando tuvo que "matar" a Albus frente al chico. Severus podía sentir los sentimientos del muchacho petrificado debajo de la capa invisible.
Cuando Albus "murió" y cayó (Severus había lanzado un hechizo de acolchamiento sin palabras, calculando donde caería Albus), el hechizo de petrificación en Harry se canceló y este salió a buscar a Severus, para hacerlo pagar.
El corazón de Severus se rompía en pedazos mientras veía a Harry intentar maldecirlo con lo peor, sus propios hechizos, al tiempo que intentaba protegerlo.
Finalmente, pudo someterlo y huir, no sin antes darle una última mirada y sabiendo el nombre de los sentimientos que había despertado el chico en él. Se había enamorado de Harry y su corazón sangraba por tener que dejarlo y por el destino incierto del muchacho.
La pequeña serpiente se apareció directo en su bolsillo y Severus no la sintió hasta que estuvo a salvo en los cuarteles del Señor Oscuro. De alguna forma, el árbol y las esferas, lo habían seguido hasta ahí y la sexta esfera, tenía ya a las seis serpientes enroscadas protectoramente a sus huevos.
Severus se rió de la ironía de que el regalo del amor de su vida, fuera quien fuera, lo había guiado a enamorarse de Potter.
