-Muy bien Akane –felicitó el quiropráctico a la joven Tendo.

-¿En serio? –preguntó incrédula -¿No está flojo?, ¿Ni muy ajustado? –interrogó –Otra vez le ofrezco disculpas por lo del otro día –musitó bajando la mirada con un sonrojo en el rostro recordando el penoso incidente que había ocurrido con el brazo del doctor.

El hombre río -Está excelente –le sonrió -Pienso que estás preparada para aplicar cualquier entablillado y vendaje que se requiera –anunció cuando comenzaba a quitarse las vendas de su extremidad.

-Qué bien –sonrió -Todo gracias a usted –retribuyó la ayuda del hombre ayudándole a deshacerse del entablillado.

-No fue nada –comentó cuando se hubo libre de la última venda y la colocaba encima de su escritorio.

-Claro que sí –contrarió -Tuvo mucha paciencia estos días conmigo –mencionó cuando buscaba algo dentro de su bolso -Y para agradecérselo le traje unos panecillos –entregó el recipiente que los contenía.

-Que amable eres –dijo con afecto a la chica.

-Espero que le gusten –pronunció con gentileza ella.

-Por supuesto que sí –respondió con ánimo -Espera un momento, pondré a hervir el agua –anunció el hombre con intenciones de salir de la habitación.

-No –hizo un movimiento negativo con la cabeza -Yo lo hago, no se preocupe –aseguró con una sonrisa.

-De acuerdo –cedió y la chica salió en dirección a la cocina.


-¡Esa Akane! ¿Cómo se atreve? ¡Mmhmph! –enojado veía la encantadora escena de una Akane sirviendo al amable quiropráctico unos panecillos al vapor resecos y desmoronados que precisamente la había visto hornear después de la hora de la comida. Tal como lo había sospechado los preparó para el doctor. Por un momento pensó que eran para él. Creyó que había sido así porque…-se sonrojó –Bueno…-sonrío bobamente -Luego de que volvió a "hacerle caso" cuando hace días lo mandó a volar por la ventana, pensó que regresaría sus atenciones hacia él. No le importaba sufrir un terrible dolor de estómago ya que ¡Había vuelto a dedicar un poco de su tiempo para él! Sin embargo… Sin embargo sus esperanzas se vieron destrozadas luego que la vio empacar los panes en un recipiente que había metido en su bolso y después salió como lo hacía todas las tardes desde hace casi dos semanas al consultorio del Doctor Tofu.

Ahora sí todo estaba perdido, ¿Cómo no lo vio venir esto antes? Sus cambios para portarse madura. Quería ser madura para estar a la par con él. Se estaba dejando crecer el cabello para él… y lo peor ¡Estaba cocinando para él! ¡Ese doctor Tofu! ¿Cómo pudo confiar en él? No parecía del tipo que le robara la mujer a otro, ¡Pero qué sorpresa había dado! Todo era culpa de Akane, ¡Akane torpe!-mascullaba mientras se daba contra el tronco del árbol repetidamente ¡Torpe! ¡Por qué! ¡Por qué! ¿Por qué?-musitó cansado. Suspiró, se dio la vuelta para seguir viendo por la ventana -¡Qué rayos! –exclamó furioso al ver algo que encendió su ira.


-¿Saben bien? –preguntó cohibida.

-¿Por qué lo dudas? –dijo sin comprender Tofu el motivo de su titubeo -Si los probaste-

-Es que…-bajó la mirada.

-Están muy buenos –le aseguró.

-Disculpe si están algo desmoronados –dijo avergonzada -Aún sigo practicando-

-Akane, están bien –le reafirmó.

-Gracias –sonrío -¿Quiere unos cuantos más? –ofreció.

-Claro –contestó -Oye Akane –llamó su atención a la chica que estaba sirviendo algunos panes en su plato ¿Qué hay de Ranma?-

-¿Qué? –preguntó sorprendida, interrumpiendo su labor ¿A qué se refería con eso?, pensó mirando desconcertada a Tofu.

-Hace mucho que no hablo con él –pronunció el castaño -Me da curiosidad-

-Oh -articuló -¡Ah! No sé, debe andar practicando por ahí y metiéndose en problemas como es usual, ¿no? –sonrió de forma nerviosa, evadiendo su mirada, tomando el ahora vacío vaso del hombre con intenciones de servirle más té.

-¿Mmm? ¿Tú crees? –le interrogó como si supiera algo de lo que ella no estaba enterada.

-La verdad no lo sé –dijo dejando la tetera a un lado -He estado ocupada con tantas cosas que n-

-Que no has pasado tiempo por él –completó.

-No –respondió -Para serle honesta no lo he hecho –suspiró pesadamente -Pero, eso no hace gran diferencia en él –explicó como si estuviera muy segura de lo que ocurría -Seguramente está muy entretenido como siempre -prosiguió –Ya sabe… peleando con Ryoga- -Practicando bobamente con su padre- -O visitando a sus novias para saciar su hambre, y ¿por qué no? También a su vanidad. En fin ¿Qué puedo saber yo? –sonrió de forma poco genuina y el hombre inevitablemente lo notó.

-Ak-

-¿Qué le parece si le sirvo más té? –le interrumpió y prosiguió con la tarea que había dejado de lado.

-Claro -contestó –Mmm –degustó el pan -Qué sabor tan agradable tiene el relleno –musitó complacido -La receta de estos panecillos sí que es peculiar, nunca había probado unos panes así-

-Es que es una receta original de Kasumi –pronunció la chica.

-Ka- su-sumi –tartamudeó.

-Sí -sonrió divertida cuando vio que los anteojos del hombre se enceguecieron debido a la mención de su hermana

-¿Es-volvió a tartamudear -¿Es-es una receta de Ka-asusumi?

-Es por ello que son tan especiales –dijo con dulzura.

-Kaasu-sumi es m-muy espe-pecial –pronunció haciendo trizas con facilidad la masa seca de los panes.

-Así es –dijo la chica mirando al distraído hombre. Tal vez no debió mencionar a su hermana mayor pensó algo arrepentida –Ah - -Doctor, ¿no va a tomar su té? –señaló el vaso que estaba al lado de la tetera.

-Cla-claro –respondió torpemente y colocando ambas manos sobre la hirviente tetera -¡AY! –gritó de dolor.

-¡Doctor! –exclamó alarmada la chica.

-¡ME QUEMO! –gritó arrojando violentamente el recipiente hacía arriba.

-¡AH! –gritó asustada la joven Tendo.

-¡Akane! –exclamó el quiropráctico por fin recobrando el sentido común y tomando a la chica en sus brazos antes que la tetera y su contenido pudieran tocarla.

-Uff –suspiró con alivio ella en brazos del quiropráctico cuando escuchó el rebote del aluminio contra el piso.

-Akane, ¿estás bien? –preguntó asustado mirando a la chica. Revisando que no hubiese sufrido un daño.

-Sí…-exhaló -Estoy bien –contestó aún algo agitada.

-Qué alivio –expresó y suspiró liberando la tensión -Por favor perdóname –ofreció disculpas -No sé qué me pasó –dijo avergonzado.

-No-no se preocupe, fue un accid-

-¡QUÉ SIGNIFICA ESTO!-

La chica miró en dirección donde la furiosa voz había salido -¡Ranma! –exclamó la chica aún en brazos del quiropráctico.

-Akane, ¿quieres explicarme que haces con ESTE? –se interpuso entre ellos para separar a la chica del hombre.

-Ranma, esp-

-¡Me distraigo un momento y esto es lo que pasa! –gritó furioso.

-¿De qué est-

-Y usted –se dirigió con ira hacia el castaño -¿Cómo se atrev-

-¡Buenas tardes Doctor Tofu! –saludó una dulce voz.

-Ka-asusumi –tartamudeó en estado de ensoñación el quiropráctico.

-Oh no –musitaron los dos chicos con pesar sabiendo que era lo que vendría ahora.


Akane se encontraba yendo y viniendo, indecisa de continuar su camino hacia el dojo donde desde hace un par de horas se encontraba practicando su prometido. Una vez que salieron del consultorio, después de la locura típica del doctor, el joven salió corriendo por los tejados sin detenerse, dejándola atrás. Después ella sin más remedio decidió emprender el camino a casa, cuando llegó preguntó por él y su padre y tío Genma le anunciaron que se encontraba entrenando. Y aquí estaba debatiéndose en entrar o no. Arrugó ligeramente un papel entre sus manos, ¿Debería hacerlo ahora? Se preguntaba extendiendo el folleto en cuya portada se encontraba el logo de la Universidad de Kioto. Suspiró con pesadez. Sí. Tendría que hacerlo. Había retrasado mucho lo inevitable- Buena, mala o indiferente que fuera su reacción tendría que hacerlo…

Volvió a suspirar. Indiscutiblemente el Doctor Tofu se había dado cuenta de cómo estaban las cosas entre Ranma y ella. En todos esos días con mucha sutileza y prudencia había indagado en la situación. Sabía lo que el quiropráctico trataba de decirle. No sólo su familia se vería afectada por lo de Kioto, también Ranma lo estaría. Muy a pesar que el bobo no lo aceptara, lo sabía. Sabía que le dolería no saber nada sobre sus planes… Exhaló y pensó en lo que había pasado hace unas horas. Como él había irrumpido en el consultorio. Parecía que estaba celoso. Soltó una risita -Ranma eres de verdad torpe –movió la cabeza negativamente sin dejar su sonrisa pensando en lo bobo que era al sentir celos del doctor. En fin... hora de la verdad. Tomó valor y se colocó en la entrada del dojo

-Ranma –lo llamó interrumpiendo la práctica del joven.

-¿Qué quieres? –preguntó hosco mirando en su dirección.

-Yo…-dudó mientras que arrugaba con su mano el folleto de la universidad.

-¿Qué ocurre? –preguntó más sereno, pero sin dejar su seriedad mientras se ajustaba la cinta de su traje de entrenamiento.

-Este…-vaciló de nuevo, dirigiéndose hacia él -Ranma, ¿Qué pasó esta tarde? –se decidió primero en hablar de su abrupta visita al consultorio.

-¿Por qué no se lo preguntas a tu amado Tofu? –respondió sarcástico –Ya deberías estar acostumbrada, ¿no?-

-Ranma, sabes a lo que me refiero –dijo seria.

-No, no lo sé respondió -Y te digo algo Akane –llamó su atención -Nunca creí que te gustara la idea de ser plato de segunda mesa, pero ya veo que me equivoqué –dijo mientras sonreía de forma cruel y hacía alusión al estado histérico de Tofu respecto a Kasumi.

-Eres un cretino –le insultó enfadada.

-Aja –respondió sin tomarle mucha importancia, tomando dirección hacia la salida.

-¡Ranma! –exclamó -¡Espera! –volvió a gritar ¿Podrí-avanzó para situarse frente a él -Tengo que hablar contigo –le imploró.

-¡Vaya! Por fin tomas algo de tu valioso tiempo –dijo con sorna -Pues ¿qué crees Akane? Ahora yo soy el que no tiene tiempo de conversar –pronunció con cinismo para salir de la sala de entrenamiento dejando a la joven con la palabra en la boca.

-¡Ni quien quiera hacerlo! –exclamó con enojo -¡Odioso!-


Al otro día el joven de ojos azules se disponía a salir de la casa Tendo para arreglar un asunto muy importante que había quedado pendiente el día de ayer. Esto no se quedaría así, se decía decidido el chico con una expresión de pocos amigos en su rostro.

-Ranma –llamaron a su nombre.

-Mamá –dijo al ver a su madre bajando la escalera -¿Qué pasa?-preguntó -¿Sabes? Voy algo de prisa –dijo de forma lastimosa.

-Es fin de semana, no tienes escuela -anunció -Puedes hacer eso que ibas a hacer después-

-Per-

-Necesito hablar unas cosas contigo y no pueden esperar –sentenció firme.

-Está bien –pronunció resignado.

-¿Por qué no salimos un rato? –lo tomó del brazo y abrió la puerta.


-¿Qué quieres decirme? –preguntó el joven que caminaba al lado de su madre, a través del desolado parque del vecindario -Bueno –habló -Hemos vivido como una familia en este último año-

-¿Sí? –enarcó una ceja, no sabiendo que era exactamente a lo que quería llegar.

-He aprendido a conocerte –mencionó -Te tuve mucho tiempo lejos de mí q-

-Mamá –le interrumpió -No tienes que seguir diciendo eso, ya ol-

-El asunto es que –se calló.

-¿Qué? –preguntó -Anda, dímelo-

-Me he dado cuenta –hizo una pausa antes de hablar -Me he dado cuenta que tristemente careces de muchas cosas hijo –mencionó preocupada.

-¿Qué? –dijo sin comprender.

-Todos esos años en el camino con tu padre sin una figura maternal no fueron en balde y ciertamente te afectaron –mencionó afligida.

-Mamá yo estoy bien –le contrarió.

-No, no lo estás y es culpa de tu papá…-hizo una pausa -Y mía también –dijo apesadumbrada.

-¿Qué quieres decir con todo esto? –pronunció algo molesto.

-Que es hora de cambiar eso –dijo solemne -Me necesitas para hacerlo –continuó y el joven la miró sin saber que decirle ¿A qué se refería con todo esto? -Mi deber como tu madre es encaminarte para que cambies esta infantil –hizo una pausa -Y mala actitud –sentenció mirando a su hijo con seriedad.

-¿Mala actitud? –frunció el ceño -¿Infantil? –pronunció indignado -¡Yo no soy ningún niño! –exclamó ofendido -Si es por lo que hablamos la otra v-

-Eres un hombre de dieciocho años y es más que claro que no piensas –le interrumpió alzando un poco la voz -Ni te comportas como uno –dijo con molestia.

-¿Sabes qué? –dijo harto -Si tanto te molesta mi actitud, ¿por qué no me ignoras y ya? Es lo que hace todo el mundo últimamente. Sólo soportar mi presencia, ¿no? –pronunció con severo enfado.

-Te pareces tanto a tu padre –lo miró con desaprobación.

-Y a ti también –respondió mordaz.

-Ya es la segunda vez que me faltas al respeto y no lo toleraré –advirtió.

-Respondí como lo haría un hombre de mi edad, ¿no es lo que querías? –dijo con ironía.

-Eres tan malcriado – pronunció disgustada -No te preguntes si un día Akane decide dejarte –reprendió.

-Por mi puede largarse a donde ella quiera –sentenció antes de dar media vuelta y dejar a su madre sola.


-Ranma –sonrió al ver al joven de ojos azules en la entrada de su consultorio –Hola-

-Hola Doctor Tofu –saludó con el rostro ensombrecido.

-¿Qué puedo hacer por ti? –requirió, ¿Qué le ocurría? ¿Por qué estaba tan serio?

-Vine a decirle un par de cosas solamente –pronunció severo.

-¿Ranma te pasa algo? –preguntó sin dar más rodeos.

-Sólo quiero recordarle que Akane está comprometida en matrimonio conmigo, así que si pretende seguir con esto tendrá que enfrentarse a mí –le retó.

-¿Qué? –preguntó con sorpresa el quiropráctico -¿Qué está diciendo?-

-Nunca pensé que fuera esa clase de hombre –continuó -Pero se lo advierto, este es un acuerdo de honor que se hizo entre dos familias- -Así que piénselo bien si quiere deshacer esa unión-

-Ranma –dijo con cautela -¿Por qué no hablamos un momento? –le invitó a pasar.

-Yo no q-

-Anda –ordenó y el joven obedeció.


- ¿Por qué creíste que yo tendría un interés más que amistad con Akane? –interrogó una vez que le explicara el malentendido en el que se había visto involucrado -¿Qué te hizo pensar eso? –lo examinó con ojos serios. ¿Él y la pequeña Akane? ¡Pero cómo! Si era como la hermana menor que nunca tuvo. Y bueno… tal vez algún podría serlo si algún día él y… -se acaloró un poco y sonrió bobamente.

-Es que –musitó con la mirada hacia el suelo, perdiéndose de la divagación del hombre.

-¿Qué ocurre? –interrogó una vez que salió de su ensoñación -¿Un hombre y una mujer no pueden sostener una conversación sin que exista un interés más allá de la amistad?-

-Bueno, es q –trató de explicar pero se calló.

-No te preocupes, no voy a robarte a tu prometida –reafirmó al joven.

-Yo no estoy preocupado –negó inmediatamente -Es sólo por el honor de la familia –miró hacia un lado -Es todo –se cruzó de brazos.

-Claro, como tú digas –mencionó el quiropráctico -Ya que está aclarado que no pretendo nada con Akane, ¿podemos volver a ser amigos? –río cuando dijo esto.

-Lo siento –bajo la mirada avergonzado, ¿Cómo pudo pensar eso del noble doctor?

-No te preocupes, sólo estás defendiendo lo tuyo –dijo con una sonrisa cálida.

-¡Ya le d-

-Ranma, ¿están bien las cosas contigo y Akane? –soltó.

-¿Mmm? -¿Cómo lo sabe?-pensó -¿Akane le dijo algo? –preguntó con cautela.

-No demasiado en realidad, es sólo que en estos días he notado algo de inquietud en su mirada –explicó.

-Oh –articuló.

-Algo grande tiene que estar pasando para que te escondas en mi árbol y nos observes desde allá arriba –mencionó de lo más tranquilo.

-¡Doctor! –exclamó acalorado -¡No es lo q-

-Me temo que no han conversado mucho últimamente –dedujo.

El joven suspiró -No es mi culpa –frunció el ceño -Es ella la que me ignora y se pone a hacer sus cosas –pronunció con enojo. Él no era el culpable de lo que estaba ocurriendo.

-Qué extraño –dijo con algo de asombro -Pensé que había confianza entre ustedes-

-Ya le dije que no es m-

-¿Has hecho algo para remediar esta situación? -interrumpió -¿Intentar hablarle?-

-La verdad…-dijo vacilante – ¿Sabe una cosa doctor?-sonrío de forma nerviosa -Recordé que tengo cosas que hacer-mencionó levantándose de su asiento.

-Ranma –se puso de pie, imitando la acción del chico.

-Lo veré despu-

-Puedes hablar conmigo –le aseguró -¿Qué ocurre?-preguntó y el joven se encogió en hombros.


-No tienen nada de extraño las actitudes de Akane –contestó Tofu, tal como respondía todo el mundo.

-¡Todos están de su lado! –exclamó fastidiado -¡Para que me mo-

-Todavía no termino –hizo un ademán en señal que se tranquilizara -Como ya te dije, no hay nada de extraño en los cambios que está presentando Akane en su carácter –mencionó y el chico resopló -Sin embargo, ello no la excusa de alejarse como lo ha hecho-

-¡Vaya! –exclamó -Al fin alguien ve las cosas como son-

-Aunque tú no has hecho nada para remediar la situación –pronunció sereno -Ni has movido un solo dedo para cambiar tu mala actitud –le acusó.

-¡Yo n-

-¿Me equivoco? –enarcó una ceja.

-Bueno, ah…-el chico tomó vacilantemente su incipiente coleta de cabello negro -No me he portado del todo bien, pero no tengo una mala actitud –dijo en voz poco audible, como si no estuviera muy seguro de lo que decía.

-Ranma –mencionó su nombre como si lo hubiese atrapado en una mentira.

-Bien, puede que a veces me pase un poco de la raya –aceptó.

-¿Sólo un poco? –dijo sin quitarle la vista de encima -Mira creo que tú necesitas seguir adelante, no sólo Akane-

-…-

-¿Entiendes lo que quiero decir? –hizo un ademán con ambas manos, esperando respuesta del chico pero este no parecía que respondería algo.

-…-

-De acuerdo -requirió de nuevo ante el silencio del muchacho -Ranma, sólo te haré una pregunta-

-¿Mmm? –miró al hombre.

-¿Quieres un día despertar con casi treinta años darte cuenta que no puedes entablar una conversación coherente con ella porque no puedes controlar el miedo? –interrogó serio.

-Doctor…-dijo asombrado al escucharlo.

-A veces se necesita cambiar para que ese cambio nos lleve a otros lugares-

-¿Y si no quiero…? –tentó.

-Entonces tendrás que aceptar las consecuencias de tu decisión –sentenció con severidad.


Un hombre de más de unos veinticinco años se encontraba acomodando unas cuantas cosas en un dojo, en cuya inscripción podía leerse Tendo. Había sido un día muy ocupado con sus alumnos y sus fastidiosas alumnas también. Movió la cabeza negativamente pensando en aquella molestia, ¿hasta cuándo se ib-

-¡Buenas tardes profesor Ranma! –saludó una dulce voz.

-¿A-Ak-Ak-Aka-Akane? –tartamudeó.

-Hola profesor –saludó alegre -¿Cómo le va? –preguntó la sonriente chica de vestido rosa y de largo cabello azulado recogido en un listón.

-Va-va muy-muy bien a mí –respondió incoherentemente sin dejar de sonreír de forma boba.

-¿Le pasa algo?-interrogó preocupada -Está muy extraño -

-¡Por qué me pasaría algo mujer fea! –exclamó enojado.

-¡Mmmmph! –la joven enseguida le dio con el bolso que llevaba en su brazo derecho.

-¡Au! –se quejó.

-¡Ay profesor! ¡Es usted tan simpático! –sonrió de forma encantadora la joven mujer, haciendo un femenino ademán.

-Ah –volvió a sonreír de forma boba.

-Le traje esto –sacó de la nada un plato con unos horribles panes al vapor.

-¿Para mí?-tragó duro -En serio no te hubieras molestado –pronunció de forma nerviosa, temiendo por su salud. -De verdad no te hubieras molestado –dijo apesadumbrado mirando la espantosa creación de la mujer.

-Ande pruébelos –le alentó con su hermosa sonrisa.

-Se-se-seguro –tartamudeó al ver el lindo gesto que había hecho y comenzó a meterse en la boca los nauseabundos panes.

-¿Cómo están? –preguntó con dulzura.

-Asquerosos como siempre –respondió con la boca llena -Tu cocina sigue siendo tan mala como el primer día ¡Au! –protestó cuando se hubo golpeado por segunda ocasión.

-Con un gracias era más que suficiente –dijo con una alegre y fingida sonrisa.

-¡Ranma! –lo llamó la voz de una mujer y la joven mujer lo miró indignada.

-¡Akane no es lo que piensas! –alzó ambas manos en señal de inocencia.

-¿En serio? –preguntó con el ceño fruncido y con ambas manos sobre sus caderas.

-¡Ranma tienes mucha comida que probar! –dijo una alegre castaña de cabellos largos que entraba por la puerta -Porque a ti sólo te gusta mi comida, ¿verdad? –lo abrazó por el cuello mientras que la joven de cabello azulado los miraba con furia.

-No es cierto –irrumpió una mujer de rasgos exóticos y cabello color lavanda -Ranma ama solamente mis platillos –expresó cuando abrazó el hombre.

-¡Descarado! –expresó Akane enfadada, dandole la espalda.

-¡Soy inocente! –dijo a la molesta mujer -¡Y no quiero! –exclamó disgustado a las otras dos tratando de quitárselas de encima.

-Por supuesto que sí, tienes que alimentarte bien ya que muy pronto vas a mantenerme, amor –dijo contenta la amazona.

-¡Claro que no! –la separó la castaña -¡Ya mandé las invitaciones de nuestra boda! –exclamó -Aunque, ¿sabes algo? -miró al hombre -Te estás tardando mucho en hacerme la propuesta, Ranma –advirtió con ojos serios.

-Jo, jo, jo –se escuchó a lo lejos un desquiciada risa -¡Ranma mi amor! ¿Dónde estás?-

-¿Sabe qué? –espetó la chica de sus sueños -¡Lo dejo!-exclamó furiosa -¡Creo que tiene mucho trabajo con sus alumnas, al igual que yo con mis pacientes! Kuno, Ryoga y Shinnosuke deben estar esperándome-

-¡Espera! ¡Akane! –gritó desesperado.

-Ahora te quedas con nosotros como debe ser –musitó con complacencia la castaña sin dejar ni un momento su brazo.

-Exacto –pronunció contenta la otra colgada de su otra extremidad.

-Nos vemos profesor, que siga teniendo muy buenas tardes ¡Hmph! –dijo la chica de cabellos azulados antes de dar media vuelta.

-¡No! –gritó -¡Déjenme en paz! –trató de zafarse pero sin ningún éxito -¡Akane! –gritó el nombre de la mujer que se alejaba cada vez más y más -¡Espera! ¡NO! ¡NOOO!-

-¡AHHH! –gritó asustado levantándose de golpe. Miró en derredor descubriendo que estaba a oscuras en soledad en su cuarto -Un sueño…-suspiró -Sólo fue un sueño –se recostó en su saco de dormir -Una pesadilla más bien –exhaló -Qué horrible -musitó -No-agitó su cabeza lado a lado -No puede ser… no –se decía así mismo con pesadumbre. Estar atrapado con esas locas para siempre y… tragó duró ante el sólo pensamiento de terminar como el Doctor Tofu.


-Hola mamá –saludó con una sonrisa a Nodoka que se encontraba doblando una ropa en la habitación de ella y Genma.

-…-

-Mamá, yo…-pronunció el chico.

-¿Qué? –pronunció secamente. No se le había olvidado la forma en que le había hablado el día de ayer.

-Perdón –se disculpó con la mirada baja -Perdóname por lo que te dije- -No debí hablarte así-

-Está bien Ranma –aceptó las disculpas -Pero quiero que estés consciente que el que pidas perdón no te sacará del problema en el que estás metido -

-Lo sé –aceptó.

-¿Lo sabes? –pronunció Nodoka.

-Sé que…-suspiró -Reconozco que no he hecho bien las cosas-

-Me da gusto que reconozcas tu problema –hizo una pausa -Pienso que has dado un gran paso-

-Sí y bueno… ya que lo hice…tengo que decirte que…-vaciló un poco.

-Adelante –le alentó

-Que acepto –dijo con voz firme el joven.

-¿Cómo dices?-preguntó la mujer -¿Aceptas mi ayuda?-

El joven, cohibido, sólo asintió.

-Ranma –se acercó para abrazarlo -Oh hijo –una sonrisa se formó en su rostro -Me alegro tanto-

-Y bien, ¿Qué…? ¿Qué es lo que tienes en mente? –preguntó el chico.

-¡Muchas cosas! –respondió entusiasta.

-¿Ah… sí? –preguntó con extrañeza al verla tan animada.

-Tenemos tanto trabajo que hacer –pronunció contenta -Pero lo primero –sonrió -¡Lo primero en que te ayudaré será con Akane!-

-¡Mamá! –exclamó escandalizado con el rostro completamente rojo.

-No tienes por qué avergonzarte – lo tomó del rostro con ambas manos -Soy tu madre, ¿Acaso no confías en mí? –dijo con la mirada algo afligida.

-Claro que sí, per-

-¡Entonces no hay ningún problema! –juntó ambas manos con una amplia sonrisa -¡Vas a ver que no te arrepentirás!-

-De acuerdo –dijo positivo -¿Y...?- vaciló-¿Y en qué estás pensando con exactitud?-

-Estoy pensando en algo que los va a ayudar mucho –pronunció muy segura.

-¿En serio? –preguntó.

-Ya te dije que confíes en mí –reafirmó mientras se acercaba al armario.

-Bien, ¿Qué es lo q-

-¡Qué te parece este traje para su primera cita! –exclamó contenta mostrándole un frac color negro.

-¿Eh? –articuló sin saber que decir exactamente.

-¡Akane se pondrá tan feliz al verte tan apuesto y elegante! –mencionó con fantasía imaginando una romántica cena de espagueti y albóndigas.

-¿Qué dices? –pronunció incrédulo mirando a su ocurrente madre.

-¿O qué opinas de este? –le mostró un traje a cuadros en un color celeste pastel muy descolorido -Tu padre me conquistó con este atuendo cuando éramos jóvenes –dijo sosteniendo el anticuado traje con múltiples recibos engrapados de distintas casas de empeño

El joven azotó contra el piso, moviéndose de forma agonizante.

-No puedo creer que aún lo conserve –dijo poniendo una mano en una de sus sonrojadas mejillas recordando soñadoramente sus días de juventud -¿O qué te parece este otro, hijo? –arrojó la prenda, sacando de la nada un traje estilo samurai -Creo que es más tradicional –pronunció examinando la ropa con alegría -Akane no podrá resistirse a tu masculinidad. Te verás tan varonil -dijo fascinada ¿Tú no lo crees así? –requirió -¿Cielo?-preguntó por él al no obtener respuesta -¿Ranma? –miró hacia el suelo.


-Akane –llamó a la chica que tenía intenciones de bajar la escalera.

-¿Qué? –preguntó áspera.

-Ah -articuló -Yo…-pronunció titubeante.

-¿Qué quieres? –demandó -Creí que no tenías tiempo para mí, al igual como yo no lo tengo para ti ahora –sentenció y bajó unos cuantos escalones.

-¡Oye! ¡No me dejes con la palabra en la boca! –gritó enfadado.

-¡Yo hago lo que quiero! –exclamó con igual enojo.

-¡Podrías –se calló. No era el momento de hacerla enfadar más. O al menos eso pensó -Deja de ser tan obstinada, ¿quieres? –requirió.

-¿Qué se te ofrece Ranma? –dijo con poca paciencia subiendo otra vez los escalones que había bajado para situarse frente al muchacho.

-Ah… lo que quiero… bueno, yo…-

-¿Tú que…? –requirió fastidiada al verlo tan vacilante.

-Me preguntaba si…-jugaba con sus dedos evitando su mirada.

-¿Si…?-pronunció ella bajando un poco sus defensas. Le parecía algo tierno verlo así, pensó con algo de calor en su corazón.

-Siquerríassalirconmigo –dijo rápidamente con el rostro colorado.

-¿Eh? –articuló ella, ¿Había escuchado bien?

-Si –tragó duro -Si querrías…-tomó algo de aire -Ya sabes… salir –dijo eso último con voz poco audible.

-¿Salir? –enarcó una ceja -¿A tomar algo? ¿Ir a la fuente de sodas porque tienes ganas?- -¿O acaso quieres salir a ver una película porque hace mucho que no vas al cine?-preguntó las posibles razones por las que él querría salir con ella.

-No…-contestó.

-¿Entonces? –requirió.

-Si querrías salir conmigo –se rascó de forma nerviosa la cabeza -Co-como –tartamudeó -Como en una cita –dijo finalmente.

-¿Qué? –dijo con total sorpresa, ¿Estaría enfermo Ranma? ¿O le estaba haciendo una broma de mal gusto como siempre?

-¡Quieres ir o no! –demandó impaciente.

-¿Y así quieres que salga contigo? Olvídalo –dijo firme -Cualquiera de tus otras chicas estarán felices de ir, pesar de tus malos modos –pronunció orgullosa de no ser como ellas -Aunque ¿sabes algo? –llamó su atención -Ahora que lo pienso, creo que si te conocieran de verdad y las tratarás como a mí, saldrían corriendo espantadas -rió -Eso, antes que te golpearan más duro que como lo hago yo-

-¡Oye! –exclamó indignado.

-¿Qué? –pronunció con aspereza - De todo modos es la verdad ¡Hmph! –dio media vuelta.

-¡Argh! ¡Akane! –la tomó ligeramente del brazo.

-¿Qué? –se dio la vuelta.

-En serio me gustaría que…-tomó una bocanada de aire -Me gustaría que…-tragó duro –Quesalierasconmigo –dijo en una voz poco audible. Al escucharlo la joven se enterneció por completo.

-Ranma…-

-¿Quie-quier-

-Está bien –contestó con suavidad.

-¿S-s-sí? ¿Sí quieres A-Ak-Ak-Akane? –se dio un golpe en el rostro haciendo nota mental de no seguir el mismo camino del quiropráctico -¿Si quieres Akane?

-Sí quiero –respondió con una linda sonrisa.

-¿De verdad? –preguntó y la chica asintió -¿Mañana?-

-Mañana –respondió.

-¡Genial! –expresó.

-Sí… ah… bueno Tengo que salir ahora –le anunció -Te veo después –sonrió encantadora y el chico asintió como un bobo. La miró como bajo la escalera y luego como cerró la puerta detrás de sí.

-Dijo que sí…-pronunció con una pequeña sonrisa -Dijo que sí- -Aj, aj, aj –comenzó a reír nerviosamente antes de estallar en una sonora e histérica risa -JAJAJAJAJA –

Mientras el joven reía perturbadamente toda la familia que quien sabe de dónde había salido lo miraba con suma extrañeza.

-¿Querido, le pasa algo a Ranma? –preguntó preocupada Nodoka a su esposo panda mientras miraba como su hijo derribaba la puerta de su habitación en mil pedazos sin dejar de reír.

-No tengo idea –escribió.

-¿No tendrás que ver tú con ello? –interrogó en un tono amenazante – ¿Sabes? Aún no me tiene nada contenta ese tema de los gatos –

-¡Yo no hice nada! –anunció asustado.

-Ese muchacho cada día está más loco –dijo resignado el Señor Tendo, ¿En cuánto saldría esa reparación?-

-¡Como puedo llamar a ese mi heredero! ¡Ay, pero qué vergüenza! –lloró Happosai viendo a su risueño discípulo dando tumbos por todo su cuarto.

-Parece que está muy contento, ¿no creen? –pronunció con su dulce sonrisa Kasumi.

-Y creímos que era suficiente con un Doctor Tofu –mencionó aburrida Nabiki mirando la ridícula escena.


Notas: ¡Otro capítulo largo! ¿Qué tal? ¿Les gustó? :D

Como verán sigo con teoría Ranma-Tofu, creo que en casi todas mis historias incluyo un guiño de estos dos xD no sé, me gusta jugar con eso :P Me encantó redactar el sueño ¡Qué loco!, pero bueno todos los acontecimientos lo llevaron a sonar eso xD

Ja,ja,ja me divirtió mucho lo que hice con Nodoka en este cap. No me gusta poner a Nodoka muy seria porque no lo es, es un personaje algo extraño. Me gusta incluir sus dos facetas, la sensata y la loca ja, ja, ja. Creo que se complementan bien xD

Vemos un poco de avance de nuestra pareja, uuuhh jajajaja. A ver cómo sale su cita ;)

Gracias por sus reviews a Isakura Tendo, ilakane, Massy13, Akai27, karmat02, Sia y en especial Akane Tsukino de Kou que me hizo llegar el boceto de su fanart que por cierto como ya te había dicho te quedó genial, otra vez ¡Muchas gracias! :D

Por favor dejen sus comentarios para saber qué opinan de la historia y de esta nueva entrega.

¡Eso es todo! ¡Nos leemos pronto!