CAPÍTULO EDITADO & REVISADO
Sumario: ¿Cómo sería la historia si Hinata hubiera sido la hermana gemela de Shisui Uchiha, hija de un Uchiha y una Uzumaki? ¿Qué pasaría si Naruto e Hinata fueran primos y si Sasuke no fuera el último Uchiha? ¿Qué habría pasado si Hinata, Shisui e Itachi fueran los tres prodigios? El resultado, la Hinata fuerte que la mayoría deseamos.
Disclaimer: Naruto no me pertenece.
Capítulo 7 -La fama de los Uchiha.
El Tercer Raikage miró su aldea desde la perfecta vista en su torre flotante. Tenía las manos cruzadas detrás de la espalda y escuchaba a su chunin reportar los informes sobre la academia. Desde hacía 3 años el Raikage había estado muy pendiente sobre un par de niños de la academia: Darui y Samui. Eran compañeros en la escuela y sabía que, al graduarse ese curso, quizá fueran puestos en el mismo equipo con Killer Bee.
A veces se sorprendía de su última conversación con un Uchiha, Akuma, para ser exactos. Nada más partir y llegar a su destino había sido asesinado junto con su mujer y la familia de ésta. Por poco sus planes no se arruinan completamente. Se encontraba pensando en cómo actuarían los gemelos de Akuma al darse cuenta que eran huérfanos y decidió contactar con el Hokage para pedir información.
Quizá se sorprendió al saber que, en lugar de tristes, estaban furiosos porque sospechaban, en lo más profundo de su ser, que era posible que se quedaran sin padres. El Tercer Hokage le explicó también, en un informe detallado, de los progresos de los Uchiha. De su nuevo rango y su entrenamiento duro y constante. Supo que los gemelos serían la pareja perfecta para dos de sus aldeanos. Ambos habían sido elegidos por Akuma el mismo día de llegada, viendo la interacción entre sus hijos con los del Rayo.
Sabía, gracias a sus instructores de la academia, que Darui poseía el collar de Hinata, una joya que había llamado la atención al chunin y que le aconsejó que guardara de la vista de los envidiosos. El collar era una tradición Uchiha así que se preguntó por qué lo daría tan libremente ella. ¿Le habría caído en gracia Darui? Por otro lado, a raíz de los exámenes de chunin, convocó a su hijo para informarle de Akatsuki. Irremediablemente tuvo que contarle sobre los Uchiha.
"Mmm, parecen unos ninjas increíbles. Konoha siempre ha tenido bastantes buenos ninjas", murmuró para sí. Él asintió, era innegable dicha verdad, "¿Y dices que el niño Darui está comprometido?"
Su hijo, que había acogido a Killer Bee después de que éste recibiera al Hachibi, había visto que Darui era el amigo más estable de su nuevo hermano adoptivo. No tenía miedo de él, ni le despreciaba ni le trataba de forma distinta. Además, era el mejor de la academia junto con B y C, un niño rubio platino de ojos claros y piel pálida. Sabía que, aunque su padre no estaba decidido, podría persuadirle para que los pusiera en el mismo equipo.
Cuando él consiguiera ser Raikage, dicho equipo estaría preparado para soportar las expectativas de ser el mejor equipo del Rayo. Solo hacía falta un empujón. Lo que no sabía era que su padre tenía en mente algo parecido. Él mismo entrenaría a Darui. No importaba lo que pasara que Darui siempre estaría metido en el centro del huracán; siendo mejor amigo de B, uno de los alumnos modelo de la academia, codiciado por su hijo y futuro esposo de Hinata Uchiha.
Le pasaría el rayo negro con la esperanza de que su conocimiento no muriera en vano. Miró a su hijo con expresión calculadora y contempló si no debería hacerle el maestro del equipo. Sacudió sus pensamientos y se dijo que para eso faltaba que Darui y los demás se graduaran. Aun así no podían descartar la amenaza que suponía Akatsuki. De momento estaban investigándolos Konoha así que no requeriría romper la paz que había ganado Kumo.
En otra parte de esa misma aldea se encontraban 3 niños muy distintos, los llamaban Killer Bee, Darui y Shi. Eran los mejores de la academia a pesar de ser mal vistos por acompañar a B, el nuevo portador del Hachibi. Acordándose de la promesa que le hizo a Hinata se había esforzado por mantenerse atento a las lecciones del sensei, así como entrenar por su cuenta y leer en la biblioteca. Todos habían visto el esfuerzo y el desarrollo de Darui y B había decidido no quedarse atrás, acompañándolo a todos sitios, incluso durmiendo en el pequeño apartamento de Darui; ambos eran huérfanos así que no tenían a nadie que se preocupase por ellos salvo ellos mismos. E Hinata, pensó sonrojándose.
"Vaya, vaya, Darui se está poniendo rojo como un tomate", dijo una voz amigable pero divertida a sus espaldas, era Shi, que iba vestido de gris y miraba como Darui se tocaba algo en el pecho, "¿Qué llevas ahí?"
Sabiendo que Shi lo preguntaba por curiosidad y no para humillarle, Darui sacó el colgante y se lo mostró. Shi se quedó viendo la bonita joya unos segundos y se dio cuenta de las letras grabadas que decían "Uchiha". Alzó una ceja y miró a Darui, luego a B que sonreía peligrosamente sin hablar, y esperó.
"Me lo dio Hinata cuando nos conocimos en los exámenes de chunin de hace 2 años", explicó con ademán vago, aunque sus ojos se mostraban atentos, "Le prometí que llegaría a ser el escolta del Raikage, un anbu, y que le devolvería el collar cuando lo consiguiera".
"Es decir, que os vais a volver a ver, ¿no?", preguntó mordiendo la comisura de sus labios, que se agrandaban en una sonrisa.
"Sí, claro, yo mantengo mis promesas", bufó indignado Darui.
"Esa chica era muy bonita, Darui de no verla sería un gallina", cantó B, Shi y Darui se miraron con expresión dolorida, sus rimas eran atroces.
"Un momento", exclamó Shi, pensando en las palabras de Darui, "¿Os conocisteis en los exámenes de chunin? Entonces es mayor que tú, eh".
"Unos 3 años", dijo dubitativo Darui, hacía mucho tiempo que no sabía de ella. Habían pasado casi 2 años desde que vio al equipo Uchiha y ahora Hinata debería tener 11 años.
Entonces apareció una voz familiar a sus espaldas, "Ahora los jóvenes Uchiha ya son jonin, ¿sabéis?".
Era el Raikage, que había salido con su hijo a dar una vuelta por la aldea. Más tarde se encontraría con el señor feudal en las puertas de entrada y tendría que ir a darle la bienvenida personalmente. Sabiendo que era la hora de recreo y desayuno de la academia se dio una vuelta por el patio y escuchó la conversación de los niños, hasta que vio que Darui se había dado cuenta que no sabía nada más de su, desconocida, prometida y decidió hablar.
"¿¡Jonin!?", exclamó Shi, sin poder contenerse, incrédulo, sus ojos como platos, "¡Increíble! Con 11 años solo".
"En realidad con 10 años", repuso el hijo del Raikage, con expresión levemente divertida, "Esos prodigios Uchiha… Han hecho historia".
Darui, que no había abierto la boca desde hacía minutos, se encontró pensando en aquella vez que los conoció. ¿No pensó que podría graduarse antes? Ni siquiera le pasó por la mente que aquellos tres jóvenes eran prodigios de Konoha pero ahora se daba cuenta que, ¿cómo no iban a serlo? Simplemente eran demasiado fantásticos para ser normales. Miró la tierra y el suelo de piedra y pensó en cuántos años le costaría volver a ver a Hinata.
"Darui", éste levantó la cabeza y miró al Raikage. Vio que estaban entablando una conversación con el hijo del Tercero, así que observó de nuevo al líder de Kumo, "Cuando quieras saber más de los Uchiha, pásate por mi oficina. La información llega a todos lados".
Darui se sonrojó, sabiendo de quién hablaba el Raikage, pero hizo una reverencia y asintió. Se despidieron del Tercero y su hijo y continuaron comiendo. Al rato, Shi volvió a hablar.
"Con el ritmo que llevan los Uchiha dentro de poco se convertirán en anbu", comentó con asombro y sacudió la cabeza, "Para ser anbu no importa la edad, el sexo, origen o incluso el rango. Me extraña que sean jonin cuando podrían ser anbu".
"Quizá el Hokage pensó que sería mejor que tuvieran experiencia. ¿Puedes imaginar a niños de 11 años siendo anbu?", preguntó retóricamente Darui, aun así algo en su interior dudó. Descartó esa sensación y siguió la charla.
La mañana pasó de forma lenta. B estaba más callado de lo normal pero Darui sabía que todavía se estaba acostumbrando a llevar un bijuu en su estómago. Sacudió la cabeza y pensó qué estarían haciendo los Uchiha en el País del Fuego. ¿Estarían torturando a alguien por información? ¿Asesinando a ninjas renegados? ¿Cazando a ninjas en terreno enemigo? Se preguntó cuándo había sido la primera vez que mataran a alguien, los chunin también matan. ¿Podría él el año siguiente, con 9 años, matar a alguien? La misma edad en que ellos cambiaron de rango.
Sintió un escalofrío por todo el cuerpo al pensar qué haría si le atacaran ahora. De repente se dio cuenta que estaba casi totalmente desprotegido. No pudo evitar compararse con los Uchiha. ¿Qué habilidades tendrían? Ahora se daba cuenta que ellos eran prodigios y un prodigio significaba ser mejor de lo mejor. Ahora eran inalcanzables, no obstante, redoblaría sus esfuerzos. Dentro de un par de años se graduaría en la academia y, al año siguiente, esperaba poder pasar las pruebas de chunin.
…
"Este mundo está lleno de calamidades, debemos poner de nuestra parte para parar el régimen de terror establecido por las naciones ninja", dijo una voz masculina tras las sombras. Su cuerpo estaba cubierto por una túnica negra con nubes rojas, su cara, que en la oscuridad de la base era imposible de ver, era un misterio para los afiliados de Akatsuki, "Mientras existan los ninja existirán las guerras y mientras exista el conflicto existirá el odio".
El clima era lluvioso y húmedo, el frío parecía calar incluso en los huesos, a través de las tupidas ropas. Allí había shinobi de distintos países. El más cercano a la puerta de entrada tenía el cabello largo de color negro y una tez pálida como la nieve, sus ojos amarillentos, con iris vertical, parecían relucir con maldad, así como su sonrisa era sádica. Unas marcas violetas nacían de sus lagrimales y le daban un aspecto perturbadoramente semblante a las serpientes. Era Orochimaru, un sanin de Konoha, uno de los tres alumnos del Tercer Hokage que fue exiliado por el mismo cuando éste descubrió sus investigaciones aberrantes.
A su lado había un hombre bajo, su compañero de equipo, su cuerpo estaba posado casi a 4 patas y estaba cubierto por su túnica. Tenía una máscara en la boca y el cabello recogido era escaso salvo por 5 trenzas en su coronilla en forma vertical. Su banda, al igual que todos los presentes, estaba cortada indicando que era un ninja renegado; por el símbolo en ésta de la Arena. Era Sasori, el famoso creador de la lucha con marionetas y potentes venenos de Suna. A su lado se encontraba un hombre con la túnica medio abierta, dejando ver su musculoso pecho al aire. Su cabello era blanco y repeinado hacia atrás, sus ojos eran violetas y se mostraban exasperados con la reunión. Su banda estaba ubicada en el cuello, así como un extraño amuleto, y mostraba su antigua participación en Yugakure. Su mano derecha aguantaba una guadaña roja de triple filo, dejando ver un anillo plateado y negro con el kanji "tres". Era Hidan, seguidor de Jashin, el infame ninja inmortal.
A su lado un hombre con el rostro totalmente tapado salvo por los ojos, de color verde sin pupila, se mostraba callado mirando a otro hombre con expresión calculadora. Tenía una máscara negra cubriendo su boca y la banda de la aldea de la Cascada. Era el único que aguantaba un sombrero de paja en la mano, en lugar de dejarlo colgar de su cuello. Era, según los conocimientos de Pein, el miembro mayor pero no el más reciente. Lo llamaban Kakuzu, el ninja que intentó asesinar al Primer Hokage; la pareja inmortal de Hidan.
Después, siguiendo el semicírculo, se encontraba la única mujer del grupo. Tenía el cabello azulado y los ojos de color miel. Un piercing en su labio inferior resaltaba su tez pálida, así como la rosa blanca de papel que aguantaba parte del cabello en su lado izquierdo. Sus brazos cruzados dejaban ver sus uñas naranjas y su anillo que leía "Tigre Blanco". Era la persona más especial de Akatsuki para Pein, era Konan, una ninja de Amegakure que había sido su amiga y hermana durante años.
Él, de pie en las sombras, pudo sentir la presencia oculta de alguien más. Alguien incluso más poderoso que él. No sabía su nombre, no había visto su rostro, no sabía nada de dicha persona. Aun así éste le había ayudado a formar Akatsuki después de la muerte de su preciado hermano adoptivo, cuando él se suicidó para salvar a Konan de las garras de Hanzo, al que ya asesinaron como venganza, y Danzo, con quien tenía una cuenta pendiente. Su rostro pálido, lleno de piercings, y cabello naranja, destacaban sus ojos violetas en forma de espiral; el Rinnegan. Le llamaban Pein, ahora.
"De momento debemos centrarnos en nuestro plan principal, necesitamos dinero para mantener esta organización", dijo Pein, entonces miró a Kakuzu, "Que cada uno cace a los ninjas con recompensa y la cobre, ahora os daremos un objetivo para cada pareja. Debéis estar aquí dentro de 2 semanas con el dinero. Id".
Cuando cogieron la información de sus objetivos que les proporcionaba Konan, todos desaparecieron en remolinos de arena, hojas y demás. Miró a Konan y le indicó que se mantuviera callada. Entonces bajó un ninja con una máscara blanca y una espiral azul, sus ojos eran oscuros y lo único que podía ver de él. Era él quien se había interesado por los bijuu. Tobi, se hacía llamar.
"Un bonito discurso", comentó casualmente.
Se mantuvo callado, esperando instrucciones en lugar de iniciar una charla burocrática sin sentido.
"Mmm, no esperaba menos de ti, Pein. He seguido a Orochimaru y he visto que sigue en contacto con Danzo, ¿no es el mismo tipo al que tanto odiáis?", preguntó suavemente, como si no se estuviera burlando de ellos, "Quizá deberíamos tener a alguien más de Konoha, después de todo Orochimaru puede llegar a ser dispensable".
Pein hizo un asentimiento callado con la cabeza y pensó qué estaría tramando el ninja. La última vez que fue de misión fue cuando el Kyubi se liberó en Konoha. Nada bueno. Sacudió mentalmente sus hombros y decidió esperar como siempre hacía. El sentimiento de añoranza era como zumbido molesto, que fina era la línea que los separaba de sus enemigos. Junto con Konan, se despidieron del extraño y fueron edificio abajo.
"Espero que sepa lo que está haciendo", susurró ella, algo angustiada.
Konan era la más normal del grupo, si es que un grupo de criminales y ninjas renegados puede ser normal. Sabía que el extraño podía darles la espalda en un momento dado o, simplemente, traicionarles. Habían creado la organización con otro objetivo pero ahora ya casi no podía reconocer el sueño de su antiguo amigo, que había derivado en el camino del crimen. Tarde o temprano…
…..
"¿Has visto? ¡Los más jóvenes de la historia!", susurró una civil en plena calle de Konoha, suponiendo que solo su amiga la había escuchado.
El equipo Uchiha estaba en lo cierto pensando en el revuelo que iban a causar después de aquella misión A. No había sido la primera ni la última vez pero sí que había representado el paso de chunin a jonin, con tan solo 10 años. Toda una proeza. A raíz de ese momento el Hokage los forzó a ponerse el uniforme jonin y ellos accedieron aunque, siguiendo las órdenes del clan, sus camisas de manga larga, negras, seguían teniendo el símbolo Uchiha bordado. Aquellos chalecos que habían dejado olvidados durante 12 meses salieron a la luz. Se les acabó su ropa favorita, ahora llevaban pantalones negros piratas y las típicas sandalias negras.
Hinata dejó su banda en el cuello mientras que Itachi y Shisui la utilizaron en la frente. Ese mismo día, de vuelta al complejo Uchiha, habían sido llamados a una reunión familiar. Allí todos los cabeza de familia Uchiha, los ancianos y el líder Uchiha, Fugaku, les aguardaban en un silencio orgulloso. El ambiente era positivo e Hinata no tuvo duda alguna que habían complacido a todos los miembros del clan con su actuación a lo largo de los años.
"Sentaos, sentaos. Bienvenidos a la reunión", comentó Fugaku, que llevaba un kimono negro casi ceremonial, "Hemos recibido las noticias a través del Hokage, queremos felicitaros en vuestro ascenso a jonin".
Entonces hubo un murmullo general de aprobación al mismo tiempo que los 3 se quedaban sentados de rodillas en silencio.
"Nadie podrá negar que el clan Uchiha es el mejor del momento", dijo un anciano de forma jovial.
"O de la historia", replicó otro anciano con cara hastiada, como si el mero hecho de que Konoha pensara algo diferente sobre los Uchiha le asqueara, "Todavía no sé cómo pudieron compararnos con…"
"Va, va, este no es el momento", cortó otro anciano, mediando en la conversación, se giró a mirar a Itachi, "Querido Itachi, eres el heredero del clan digno de tus padres. Así como Shisui e Hinata, nos habéis hecho muy orgullosos con el paso del tiempo. Si alguna vez tuvimos dudas sobre el emparejamiento de vuestros padres ahora es innegable que nos equivocábamos".
Y volvió a haber múltiples conversaciones en la gran sala. Finalmente acabaron sobre si el equipo 13 debería enseñar a otros niños Uchiha o si deberían centrarse en entrenar ellos por si solos. Antes de salir se les pidió que se presentaran dentro de una semana en la zona de entrenamiento Uchiha, allí, cada uno lucharía con un contrincante del clan y todos los Uchiha mirarían la batalla. Como era de esperar los rumores de lucha acabaron infiltrándose en la aldea y, aunque no pudieron verla, todo el mundo estaba pendiente de si el equipo Uchiha sería ganador.
"Bien, empezará abriendo el primer combate Itachi Uchiha contra Inabi Uchiha, jonin y policía militar de Konoha", rezó un anciano del consejo, sentado de piernas cruzadas en el pasillo de madera. El resto del clan Uchiha había rodeado, sin dejar espacio alguno, mirando el patio de piedra donde los tres prodigios se mantenían de pie callados. Vieron como los gemelos tocaban los hombros de Itachi para luego apartarse a un lado, "Que empiece el combate".
Itachi miró a su contrincante, tenía el cabello castaño oscuro y largo, suelto, sus ojos eran negros y su vestimenta azul con pantalones piratas negros. Observó el brillo competitivo de los ojos de su contrincante y supo que iba a ganar, no podía dejar en evidencia a su equipo y tampoco a su padre, además, él tampoco tenía ganas de perder dicha lucha por el bien del orgullo de nadie. Asintió a su adversario y activó su Sharingan.
Esperó a que el otro iniciara la lucha y pronto se intercambiaron una serie intrincada de puños y patas que los dejó tal y como habían empezado, salvo por el arañazo en la mejilla de Inabi, que había sentido la punta afilada del kunai guardado bajo la manga de la camisa de Itachi. Mientras se secaba la sangre y miraba sus dedos, las aspas de los ojos rojos del heredo Uchiha comenzaron a girar. Vio como Inabi activaba su Sharingan demasiado tarde; había caído en la ilusión de Itachi sin darse cuenta de ello. Itachi sintió la presencia de chacra alrededor de él y supo que Inabi intentaba engañarle con un genjutsu. Dejó creerle que había funcionado y comenzó una guerra mental con Inabi.
Mientras tanto los otros miembros del clan vieron como Itachi e Inabi se mantenían de pie, sin moverse y comprendieron que estaban haciendo uso de su dojutsu ocular. Después de varios minutos sin aliento observaron como Inabi empezaba a estremecerse de miedo. Se había dado cuenta que el genjutsu que creía que era suyo era, en realidad, de Itachi. Cuando Itachi acabó de divertirse con Inabi rápidamente le hizo ver que había caído en su trampa. Segundos después le dio un golpe en la nuca, deshaciendo el genjutsu, e Inabi cayó al suelo, inconsciente.
Había sido una lucha rápida y poco espectacular pero era obvio quién había dominado la batalla. Los miembros del clan aplaudieron e Itachi hizo una leve reverencia a su adversario caído, quien estaba siendo atendido. Hubo un descanso de un par de minutos mientras los espectadores hablaban comentado el corto combate del heredero Uchiha. Viendo el rostro de Itachi, totalmente tranquilo y relajado, era obvio que Inabi no le había presionado en ningún momento y, observando la expresión de los gemelos, dicha situación parecía ser la norma.
Sonó un gong y todos callaron. El anciano de antes volvió a hablar cuando vio que todos esperaban en silencio sus palabras.
"El siguiente combate será entre Hinata Uchiha y Hikaku Uchiha, jonin y embajador de Konoha", los mencionados bajaron las escaleras hasta el patio de piedra y se miraron intensamente, "Que comience el combate".
Hinata dejó sin activar su Sharigan, sabedora que su contrincante era uno de los mejores usuarios del dojutsu del clan. Era muy posible que le atacara con un genjutsu nada más empezar y estaría más atento a Hinata si ella activaba su Sharingan. Sin embargo, Hinata y Shisui tenían un magnifico y prodigioso control de su chacra, lo que les llevaba a salir de una ilusión de forma instantánea. Haría exactamente lo contrario a Itachi, dejaría que él la pusiera bajo genjutsu y después, en el mismo momento en que rompiera la ilusión, le pondría a él bajo su genjutsu durante segundos hasta que no le dejara inconsciente.
El cabello castaño de su adversario estaba recogido en una pequeña coleta alta y su cara varonil estaba enmarcada por su flequillo. Vestía con pantalones negros y camisa violeta con un broche dorado en el brazo derecho. Era bastante atractivo, tenía que reconocerlo, pero era 16 años mayor que ella. Evitó sonreír al sentir la típica sensación rodeándola y se mantuvo quieta. Moverse en la ilusión no significaba moverse en la realidad, de cortar el flujo de chacra "cerca" de Hikaku significaría que éste se diera cuenta de que había fallado en encantar a Hinata.
Justo como había pensado, se encontró en una ilusión. Sin darle tiempo a torturarla mentalmente, pulsó su chacra a través de sus canales de chacra, como haría un Hyuga. Sin perder tiempo le dio un fuerte golpe a su adversario y éste cayó como un peso muerto al suelo, dándole la victoria a Hinata. Intentó evitar rodar los ojos, frustrada. Cualquier pensaría, después de ver la pelea de Itachi, que evitar usar las ilusiones de buenas a primeras sería potencialmente estúpido con alguien con la misma habilidad; sin saber si éste es más fuerte que tú en dicha habilidad.
Observó los hombros sacudiéndose de su gemelo y supo que se estaba divirtiendo. Cuando llegó con el resto de su equipo escuchó de fondo los murmullos del clan.
"Hinata sería una buena esposa para Itachi, ¿os imagináis? Un matrimonio Uchiha de prodigios", sonó una voz callada que no era para los oídos animales de los gemelos. Shisui miró a Hinata con expresión contrita e Itachi alzó una ceja a lo que Shisui le susurró en la oreja lo que acababan de escuchar.
"Parece que no vamos a luchar mucho", comentó Hinata, sentándose en el hueco que le habían dejado entre ambos. Itachi había mirado a Hinata con rostro en blanco después de escuchar a Shisui pero rápidamente lo dejó pasar.
"Quizá debería yo también usar el genjutsu, así no sabrán de nuestras habilidades y todos pensarán que somos los mejores en ese aspecto", dijo divertido Shisui, levantándose al ver que le tocaba luchar contra Yakumi Uchiha.
Tenía el cabello negro en una coleta alta y vestía con ropas negras. Era también jonin y policía militar, compañero de Inabi. Siguiendo las sus propias palabras, Shisui activó su Sharigan, le hizo caer dentro de una ilusión y, justamente cuando intentó disiparla, creó una segunda ilusión antes de que se diera cuenta. Yakumi atacó pero los espectadores no vieron movimiento alguno, no se había dado cuenta que, al disipar la primera ilusión había caído en otra. Sea como fuera, Shisui se acercó lentamente a su contrincante y, en lo que sería la pelea más corta del día, le dio un golpe en la nuca, dejándolo cao.
"¿¡Cómo es posible!?", exclamaron varias voces, desconcertadas.
Todos esperaban ver una batalla épica pero resultó que solo habían usado genjutsu. Era frustrante y asombroso a la misma vez. Después de todo, para ser jonin hacía falta taijutsu, ninjutsu, genjutsu entre otras cosas. ¿Si podían vencer a tres jonin expertos con una mera ilusión, cómo serían de fuertes esos tres Uchiha? Había sido decepcionante, la lucha, pero habían descubierto nuevas incógnitas sobre el entrenamiento de los prodigios.
Mientras tanto la raíz de Danzo había adelantado sus fichas en el tablero de ajedrez. Danzo, quien estaba en contacto con Orochimaru, el único bueno para algo alumno de Sarutobi, había ideado un plan para hacerse con los Uchiha. O mejor dicho, para hacerse con el poder de los Uchiha. El clan en sí era un estorbo; ya se había deshecho de los padres y la familia materna de los gemelos pero no quería tener que disuadirlos usando la fuerza con ambos prodigios. ¡Imaginaba cuan poderosa sería la raíz con su participación voluntaria!
Danzo tenía grandes ambiciones pero necesitaría apoyo para completarlas. Por eso había contactado con Orochimaru porque así tendría información de Akatsuki y, a la vez, podría evitar que se llevaran al jinchuriki del Kyubi que, casualmente, estaba bajo la protección de los dos Uchiha que no quería matar. Aun así no era tan ingenuo como para no saber que Orochimaru cooperaría mientras le beneficiara, después de todo había desertado de la raíz. No obstante, todo iba viento en popa, dentro de un par de años haría su siguiente movimiento.
Un anbu de la raíz se acercó a su líder y se arrodilló, llevaba una túnica negra y una máscara común en los anbu. Lo único que le diferenciaba de sus hermanos en armas era el triple tantö de su espalda.
"Tengo una misión para ti", dijo, sin mostrar sus verdaderos sentimientos, "Deberás infiltrarte en la Roca y hacer un informe detallado de sus ninjas, sus estrategias, sus secretos… De todo, será una misión de 2 años".
"Entendido, Danzo-sama", contestó una voz monótona. El cabello gris era lo único reconocible del ninja.
Dicho ninja tenía 15 años de edad y había sido criado en un orfanato por un antiguo miembro de la raíz, otro desertor. Después de 3 años en los cuidados de su nueva madre, Danzo había amenazado a Nonö con atacar el orfanato a menos que se infiltrara en Kiri, con tal mala suerte que Kabuto, quien había estado espiando, fue cogido por la raíz para asegurar el éxito de la misión.
Lo que no sabía Nonö era que Danzo no planeaba soltar a Kabuto sino criarlo como un ninja de la raíz, capaz de infiltrarse en todos sitios. Un espía perfecto. No tenía familia, no tenía amigos, ni lealtades a ninguna aldea. Había sido un juego de niños hacerle pensar a Nonö que las fotos de su hijo adoptivo eran las verdaderas en lugar de haber sido cambiadas progresivamente por alguien de parecido similar pero distinto a la vez.
Lo tenía todo planeado. El orfanato, que cada vez había podido acoger a menos niños debido a las pagas menores de Danzo, dejaría de estar en uso cuando todos los niños se apuntaran en la academia. Las cuidadoras serían despedidas, sin trabajo, y solo quedaría Nonö. Debía ser cauteloso ya que Sarutobi cuidaba con especial atención todos los orfanatos y centros de ayuda. No podría matar a Nonö así como así; él no, pero sí que podría hacerlo Kabuto. Después de recibir el informe de la Roca, mandaría a Nonö a matar un ninja renegado de Konoha que, sin que ella lo supiera, sería su propio hijo.
Para cerciorarse de la muerte de Nonö, Danzo la envenenaría progresivamente y eso le daría la oportunidad a Kabuto de matarla. Si alguien le preguntaba por qué de semejante venganza les diría que ningún miembro de la raíz deserta sin consecuencias. Primero Orochimaru, él ya caería cuando dejara de ser útil, después Nonö y, por último, Kabuto. Si dejaba al adolescente con vida era porque Orochimaru estaba interesado por él, claro, pero, en su mente, seguía estando condenado a muerte.
….
"¿Cómo pudo pasar, Obito? ¿Fue mi arrogancia lo que te mató? ¿Fui yo el que hizo que Rin se fuera, incapaz de soportarlo?", preguntó en un susurro Kakashi Hatake, vestido con ropas informales, en el monumento de Konoha de los ninjas caídos, "Irónico, que el único con vida del equipo sea yo".
Dejó un ramo de flores blancas sobre el monumento pero no se levantó, sentado al lado de la larga lista de nombres. Vio como anochecía con ambos ojos, le parecía que Obito también estaba observando como el sol desaparecía, pintando el cielo de un color rojizo. Pensar en Obito le hacía pensar indudablemente en Shisui, Itachi e Hinata. Su fama les precedía, ahora. Ya ves, jonin con 10 años. Se sentía orgulloso sabiendo que él les había ayudado a conseguirlo que, con su ayuda, hubieran dado un pequeño paso en el camino llamado vida.
Se acordó de Naruto, quien había sido apuntado a la academia hacía un año. Dentro de poco tiempo se convertiría en genin, quizá chantajeara al Hokage para que lo pusiera bajo su mando, una vez dejara el cargo de anbu. Se estaba haciendo bastante pesado, tener que estar siempre rozando la muerte con semejantes misiones. No obstante, le parecía que todavía no era el tiempo de abdicar. Tenía que mostrarle más cosas a Tenzo, su joven compañero de equipo.
"¡Ah, Kakashi! Todavía estás aquí", dijo una conocida voz a sus espaldas, era el Hokage, que a menudo iba a visitar las tumbas de sus antepasados.
"Hokage", contestó haciendo una leve reverencia todavía sentado, viendo que el Tercero le hacía una seña para que no se levantara.
"Han pasado ya unos años, desde aquel día…", murmuró y Kakashi no intentó seguir sus ojos aunque sabía que estaban mirando el nombre de su esposa en el monumento, "No hay un día que no piense en la pérdida de Minato, justo como sé haces tú".
Kakashi no supo que decir. ¿Qué decir frente a la pérdida de un maestro, de su esposa, de tus compañeros de equipo? ¿De su padre y de su madre? Kakashi, literalmente, no tenía a nadie. Exceptuando, quizás, a los prodigios Uchiha que habían llenado un hueco enorme que no supo que tenía. Podía ponerse en su piel, pensar aquello que, seguramente, podía pasarles por la mente. Pero estaba muy cansado, tan cansado como para no despertarse, al menos hoy.
"¿Sabías que Jiraiya va a quedarse en Konoha por un tiempo?", cambió de golpe el tema de conversación, como si acabara de recordarlo, "Le diré que pase a verte más a menudo".
Minutos después, la conversación se acabó y Kakashi tuvo la decencia de dejar al Hokage a solas para recordar a su familia perdida.
….
"Adelante", la voz de su maestro se escuchó. Empujó la puerta jovialmente y supo en seguida que la habitación estaría sellada al cerrar la puerta. Alzó una ceja contemplando tal secretismo y observó al Hokage de pie, dando la espalda a tres cuerpos que reconoció al instante como los Uchiha, "Siéntate Jiraiya, tenemos mucho que hablar".
"¿A qué viene el sello?", preguntó alzando una ceja y sentándose en la única silla libre. Sonrió fanfarronamente a Hinata y aguantó una risa al ver las miradas estoicas y de ira de sus parientes.
"Estamos aquí para hablar de Akatsuki", cortó el numerito el Hokage, suspirando al ver las manías de su antiguo alumno.
"¿Ahora?", miró de reojo a los Uchiha, incrédulo.
"Sí, ahora, ellos tienen información clave para resolver el misterio de los orígenes de Akatsuki y sus objetivos", dijo el Tercero, "Podéis empezar".
"En una misión en Kiri, hace casi 3 años, fuimos con el motivo de observar si los rumores sobre un nuevo grupo terrorista eran ciertos", narró Itachi, recordando aquella misión a la perfección, "Allí descubrimos que efectivamente existía una organización llamada Akatsuki que colaboraba con el Mizukage, Yagura".
"Al infiltrarnos en la mansión del Kage así como en la reunión de Akatsuki pudimos comprobar varias cosas", siguió Hinata, mirando a Jiraiya, viendo que esta vez tenía toda su atención profesional, "La primera era que Akatsuki servía como un grupo de mercenarios, a juzgar por las facturas y la información de Yagura, y la segunda era que Akatsuki planeaba algo en relación con los bijuu".
"El mismo día de nuestro ascenso a jonin, en la misión a Ame, hará casi 1 año, escuchamos a un par de tipos hablar de Akatsuki también. Nos llamó la atención el hecho de escuchar sobre el Mizukage, quien había vuelto a contactar con la organización para que actuaran de mercenarios", informó Shisui, por último, "Allí descubrimos algo más: el tal Pein estaba relacionado con la creación de Akatsuki, Pein también era el que mató a Salamandra Hanzo, que Orochimaru era parte de Akatsuki y que Danzo esta, o sospecha, sobre Akatsuki".
Al terminar de hablar Shisui todos vieron como Jiraiya había palidecido. Parecía dudar sobre algo, callado, hasta que el Hokage le llamó la atención y le preguntó qué le pasaba.
"Creo, creo que se me escapa algo", murmuró pensativamente, "Cuando acabó la segunda guerra ninja me topé con tres niños que acogí como aprendices, se llamaban Konan, Yahiko y Nagato. Eran huérfanos de guerra y se habían conocido vagando por Amegakure en busca de comida. Uno de ellos, Nagato, poseía el Rinnegan, cuando lo despertó empecé a enseñarles ninjutsu".
"¿El legendario dojutsu Rinnegan?", preguntó pasmado Shisui. Itachi, mientras tanto, se mostró pensativo. Había algo que debía comprobar.
"Sí, a partir de ahí crecieron juntos y los dejé años más tarde. Se hicieron ninjas y pronto entraron de pleno en un conflicto con Hanzo, que aterrorizaba Amegakure", acabó Jiraiya, mirando a su antiguo maestro fumar con su pipa, cavilando.
"¿Sugieres que los tres niños que conociste están relacionados con Akatsuki?", preguntó Hinata.
"Debería investigar qué pasó con Konan, Nagato y Yahiko, de esa manera podré descartar que ellos sean los creadores de la organización", le respondió parcialmente. Hinata le miró con ojos calculadores y luego asintió, "De cualquier manera, tengo una lista de aldeas que contrataron los servicios de Akatsuki y también he buscado dónde se encuentran los bijuu o los jinchuriki; cuando me lo pediste no entendí qué pensabas, ahora ya veo qué".
"Naruto está bajo la protección de Konoha pero Danzo lo codicia y él está conectado con Orochimaru de alguna manera y sabemos que Orochimaru es de Akatsuki", dijo suspirando el Hokage, "Llegará un momento que Naruto no podrá seguir bajo la custodia de los gemelos y, debido a su condición, ningún otro clan o familia civil podrá hacerse cargo de él".
"El consejo no dejará que Naruto esté con los Uchiha cuando ellos son tan necesarios como ninjas", dijo Jiraiya, mirando a los gemelos en cuestión.
"Para ese entonces Naruto pasará a un orfanato, espero que en la academia pueda ser vigilado y protegido sin peligro", afirmó el Tercero, con la vista perdida.
Mientras tanto, en su fuero interno, Hinata maldecía a su tío Minato. ¿Por qué había usado a su propio hijo? Ahora lo estaba condenando a una vida en solitario, temido por los aldeanos que habían empezado a sospechar al ver el parecido de Naruto cada vez que iba con Sasuke a la academia. Se sintió cansada de todo. Incapaz de solucionar un problema complicado que no tiene por qué ser así. ¿Por qué no podían ellos hacerse cargo de Naruto?
La ley les favorecía por los pelos, si pasaran más de un mes sin cuidar de Naruto sería como un fallo a favor del consejo y éste les quitaría a su primo. Al mismo tiempo, no podían dejarlo con los cuidadores de Sasuke que, en parte, eran su familia, puesto que Naruto no era un Uchiha en sangre sino relacionado por ley; eso quería decir que los únicos relacionados biológicamente con Naruto eran ellos y cada vez los mandaban a misiones largas o seguidas, o ambas. Un chantaje del consejo.
El Hokage había respondido mandándolos en distintas misiones pero no al mismo tiempo así uno de ellos podría hacerse cargo de Naruto invalidando la cláusula del mes. Aun así, empezaban a notar la presión del consejo. No podrían aguantar mucho tiempo más. Sobre todo cuando recibieran invitaciones a anbu, si Itachi aceptara, que lo haría sin dudar, los gemelos se verían presionados por el clan para aceptar también y las misiones anbu eran siempre larguísimas. Habían pensado que solo uno de los dos se hiciera anbu, Hinata, para apaciguar al clan Uchiha, pero de igual manera estarían presionados por todos lados. Esperaba que la invitación tardara años en llegar.
Hinata salió de sus pensamientos cuando escuchó la voz del Hokage, "¿Qué os parece hacer unas sesiones de entrenamiento con Jiraiya?"
Observó la cara pervertida del sanin con ojos entrecerrados sin decir nada.
…
Los siguientes dos meses habían sido bastante ajetreados para los nuevos alumnos de Jiraiya. Acordándose del sutil insulto en casa de los Nara, les había dado un régimen de entrenamiento exhaustivo. Les aumentó 10 veces los pesos de brazos y piernas, les enseñó nuevos ninjutsu, les probó en taijutsu y les hizo entrenar contra sus ranas. Empezaron a llegar a sus casas cansados, sin parecerlo, pero sintiéndolo.
Lo peor de todo es que allí les esperaba Fugaku para entrenar, juntamente con Hikaku, que había decidido ver de qué estaban hechos los prodigios después de su enfrentamiento contra Hinata. Por las noches empezaron a cenar todos juntos la cena preparada por Mikoto pues los gemelos no tenían fuerzas para hacerlo y cuidar de Naruto a la vez.
Fue una noche cenando que aparecieron tres halcones con pergaminos negros y un sello rojo del Hokage. Todos se quedaron en silencio hasta que Sasuke preguntó por ello.
"Mama, ¿qué es eso? ¿es para papa?", preguntó con su rostro brillante de curiosidad infantil.
"Ven Sasuke, Naruto, vamos a recoger la mesa", y les cogió las manos llevándolos a la cocina con los palillos, vasos y cuencos.
Mientras tanto el equipo Uchiha y Fugaku miraban en silencio los mensajes del Hokage. Fugaku intuía qué quería el Hokage, a pesar de ser un jonin, no había ascendido de rango debido al clan. No podía ocuparse de los Uchiha y ser anbu a la vez.
"Adelante, cogedlo", dijo meneando la cabeza hacia los pájaros impacientes.
Cogieron los rollos y vieron que era una petición para presentarse a media noche en la zona de entrenamiento 0. Era la zona más cercana a la mansión del Hokage, que siempre estaba libre y sin usar, a no ser que el Hokage accediera en su uso. Mirando el reloj, tenían más de 4 horas para prepararse. Fugaku se bebió su té en silencio, viendo a los jóvenes Uchiha delante de sí. Se sentía triunfal, satisfecho, orgulloso. El nombre Uchiha brillaría con más intensidad que nunca, Madara Uchiha podría estar orgulloso de ellos.
"Podéis acabar la cena e iros a preparar, espero que, al volver, me informéis", se levantó de la mesa y les dejó solos con sus pensamientos.
"Bueno, ya ha llegado el momento", comentó Shisui, sin esperar respuesta.
Las próximas horas fueron un suplicio. Las manecillas del reloj parecían moverse mucho más lentas de lo normal. Estuvieron en silencio hasta que llegó el momento de prepararse. No sabían qué pasaría así que se vistieron como cada día y repusieron sus armas y municiones. Atando por último sus bandas dieron las buenas noches a Mikoto y se despidieron de Fugaku, que les acompañó a la salida del complejo. Por el camino vieron como algunos Uchiha les miraban con interés.
"¿Fugaku?", dijo Hikaku, que volvía de pasar la tarde en la aldea. Miró a los jóvenes prodigios y se dio cuenta que iban vestidos para salir de misión; lo extraño era la presencia del líder del clan. Entonces inhaló bruscamente y supo qué pasaba, "¿No me digas qué…?"
Para ese entonces algunos Uchiha más se habían acercado a ver como Fugaku les indicaba a sus sobrinos y a su hijo que les esperaría despiertos. Al irse, sobre volando de prisa la aldea por los tejados, Fugaku se giró a mirar a sus parientes.
"Mañana habrá una reunión por la mañana", dijo, viendo desaparecer el emblema Uchiha en la oscuridad.
"Es asombroso, con solo, casi, 12 años", murmuró una voz y otras le dieron la razón.
Por otro lado, llegando a la zona 0 se encontraban los tres Uchiha. Allí vieron al Hokage y a varios anbu. Por el color blanco de sus túnicas pudieron deducir que se trataba de los capitanes de los diversos escuadrones. Al llegar esperaron en silencio, haciendo una reverencia.
"Estáis aquí como invitación para uniros al escuadrón anbu", empezó con voz firme el Hokage, cruzando los brazos tras su espalda, "Primero, debéis aceptar o rechazar la invitación; si rechazáis podéis iros".
Shisui e Hinata se miraron de reojo mientras que Itachi de un paso al frente, decidido.
"Acepto".
"Yo también acepto".
"Me niego".
Todos, exceptuando sus compañeros de equipo, miraron a Shisui sin expresión. Éste hizo una reverencia y se giró, dando un último vistazo a sus, ahora, antiguos compañeros de equipo. Asintió con la cabeza hacia su zona de entrenamiento y observó cómo su hermana y su primo afirmaban. Se verían allí una vez hubiera acabado todo. De momento, Shisui intentaría practicar algo su genjutsu.
Mientras tanto, una vez Shisui desapareció, el Hokage retomó la conversación.
"En la unidad anbu existen 4 escuadrones: el asesino, el de rastreo, el médico y el de espionaje", informó a los Uchiha, que le escuchaban atentos, "Los capitanes de cada escuadrón han revisado vuestra información y han elegido el lugar más apropiado para vosotros".
El que tenía la máscara de perro dio un paso adelante, "Me llaman Hantä, yo soy el capitán del escuadrón de rastreo. Debido a las habilidades de Hinata Uchiha yo, con mis otros compañeros de esta unidad, he decidido que será un nuevo miembro".
Entonces le pasó un uniforme negro y gris con los guarda brazos de metal y unas botas altas. Debajo de todo había una túnica negra plegada y, encima del montón de ropa había una máscara blanca con un par de agujeros para los ojos. Era en forma de pantera, curiosamente. Miró al capitán de escuadrón y cogió las prendas, haciendo una leve reverencia.
"Cámbiate de ropa y después se te hará el tatuaje en tu brazo derecho", señaló hacia un hombre sentado en una silla en frente de otra silla, "Más tarde nos reuniremos en la zona de entrenamiento 44 para una prueba preliminar, a partir de ahí se seleccionará al mejor grupo para equilibrar tus habilidades".
Hinata se puso tras la mampara rudimentaria y se sacó con rapidez la ropa, escuchando como Itachi era enviado al escuadrón de espionaje. ¿Qué les diferenciaba? Que ella supiera nadie sabía de sus habilidades secretas pero, a juzgar por la máscara, quizá debería replantearse lo que pensaba que sabía. Entonces paró en seco, ¿habría hablado su madre con el Hokage? Sacudió la cabeza y se puso la máscara con líneas rojas apretando la cinta negra tras su cabeza, por encima del moño que acababa de hacerse.
Se sentía extraña, sus pies estaban más calientes y presionados, aunque igualmente confortables, en las botas negras. Los pantalones piratas estaban remetidos dentro de las botas, debajo de las rodillas, y sus manos, que tenían cosidos un par de bandas con el símbolo de la hoja, estaban totalmente cubiertas con unos guantes hasta por encima de los codos. El guarda brazos era reluciente y afilado en el extremo trasero, cerca de donde acaban los guantes; así podría decapitar a alguien de un codazo.
La camisa negra se le pegaba como una segunda piel, suave y elástica, y le tapaba los hombros y el cuello; dejando el descubierto parte de su brazo desde el codo hasta los hombros. Encima llevaba un chaleco gris con dos tirantes gruesos. Su muslo derecho estaba vendado, ligando el porta armas, mientras que unas tres bolsas para kunai y demás estaban sujetos por las hebillas de su nuevo chaleco, en su espalda.
Lo único que le faltaba, pensó sentándose en la silla y mirando a Itachi ir a cambiarse de ropa, era la típica katana anbu, que estaba esperando en las manos de Hantä, y la túnica, que había tenido que dejársela sin poner para el tatuaje. Después de más de media hora, Hinata se levantó del asiento con un tatuaje nuevo. Parecía una llama con una línea debajo, de color negro. Se guardó la espada dentro del chaleco, diagonalmente, y luego se puso la túnica, cerrándola.
Hinata se preguntó qué debería hacer en la siguiente prueba. El anbu le había dicho que sus habilidades estaban orientadas hacia el rastreo lo que significaba ser capaz de capaz, matar y desaparecer sin dejar rastro. Sabía que, al contrario de la pelea en el clan Uchiha, necesitaría estar totalmente concentrada en su próxima misión. Así, se encontró delante del Bosque de la Muerte.
"Primero, la nueva miembro Hyö será encargada de buscar al sujeto A a partir de una descripción y de esta muestra", le tendió un trozo desgarrado de ropa y rápidamente captó el olor de la persona.
Su mejor arma no era el olfato sino el oído. Las panteras eran capaces de escuchar todo tipo de frecuencias, incluso más altas que los canes. Así pues, estaría en desventaja buscando a alguien si la compararan con un anbu Inuzuka, no obstante, su olfato era espectacular en comparación con el de las personas. Lo mejor de todo, no obstante, era la visión. Una visión perfecta de noche. Ahora mismo podía ver como si todo estuviera iluminado por una luz, no solar, sino lunar. Un brillo blanco. Así pues, tendría que utilizar todos sus sentidos para sorprender a su víctima.
Activar el Sharingan de noche mezclándolo con sus nuevos sentidos había significado que Hinata podía ver el chacra como si sus ojos fueran lectores de calor pero, en lugar de ver los cuerpos calientes, veía el chacra y lo reciente de éste. Eso la había hecho perfecta para las misiones de rastreo junto con Shisui, mientras que Itachi se encargaba del espionaje en sí.
Después de subirse al árbol más alto sin ser vista, sus pasos eran silenciosos incluso para ella que tenía el oído súper desarrollado, observó como el anbu estaba escondido tras unas ramas, bajo las raíces de un árbol y un tronco caído. Estaba mirando hacia otro lugar. Con paso rápido pero sigiloso, Hinata corto su chacra y enmascaró su presencia y luego se fue arrastrando tras de su presa. Rápidamente desactivó sus trampas, que podía ver con el Sharingan, y alargó su brazo para dejarle inconsciente.
Sabedora que lo esquivaría, había usado una ilusión nada más verle. Ningún miembro anbu era experto, o tan experto en genjutsu, como ellos. No le había sido difícil engañarle de su presencia. Así pues, vio como el anbu caía como un peso muerto y, antes de que tocara el suelo, para no alertar de su presencia, le dejo inconsciente, disipando la ilusión, y le ató con fuerza.
"Basta", dijo una voz, el mismo anbu que la había estado siguiendo, "Sabías que te estaba siguiendo, si fuera un enemigo, ¿qué habrías hecho?"
"Si fueras un enemigo te habría capturado, interrogado y/o matado", contestó, sin duda alguna.
En silencio, vio como el anbu la miraba. En los árboles había más anbu, observando la prueba. Había sido una de las más rápidas y eficaces.
"¿Cómo has encontrado al sujeto?", volvió a preguntar el anbu Hantä.
"Mis sentidos son a la par que una pantera: mi oído y mi visión de noche son perfectos, mi olfato es algo peor que el de un lobo", informó Hinata, que sabía que para que funcionara bien con el grupo necesitaba soltar prenda, "Al activar el Sharingan, debido al desarrollo superior de mis sentidos, puedo ver el chacra y determinar el momento y el camino recorrido".
"Como un detector sensorial", murmuró el anbu, "Enhorabuena, has pasado tu prueba, mañana preséntate en los cuarteles de anbu y recibirás noticias sobre tu equipo".
Minutos después Itachi entraba en el Bosque de la Muerte, vestido de forma similar a Hinata pero con la máscara de una comadreja.
¡Otro capítulo editado!
R & R.
