HOLA CHICOS!

GRACIAS POR TODOS SUS BUENOS COMENTARIOS. ESTOY TAN FELIZ DE QUE ESTA HISTORIA SEA DE SU AGRADO. Y POR SUPUESTO ESTOY MUY FELIZ DE LOGRAR SACAR ALGUNOS SUSPIROS, FRUSTRACIONES Y EMOCIONES DE USTEDES. Y POR AHÍ VI UN COMENTARIO O VARIOS, RECORDANDOME DE QUE ES UN FIC "M" Y LO SE, LO SE. Y SIN DUDA HABRAN ESCENAS LEMON EN ESTE FIC. PERO PRIMERO ESTOS DOS TIENEN QUE ENTENDERSE Y ACEPTAR SU AMOR. Y CUANDO LLEGUE ESE MOMENTO, PASARAN POR COSAS Y PASARAN POR MOMENTOS FRUSTRANTES PERO AL FINAL LLEGARA EL MOMENTO EN EL QUE DEMUESTREN SU AMOR, CUERPO A CUERPO.

::::::::::::::::

::::::::::::::::

::::::::::::::::

CAPITULO 7

::::::::::::::::

::::::::::::::::

::::::::::::::::

Exámenes finales. Palabras que podría describir muy bien mi nerviosismo de esta semana. No me consideraba una mala estudiante, pero tampoco era de las que siempre sobresalían. Estaba pronto a graduarme, pronto dejaría los libros, las clases en las mañanas, los trabajos en grupo. Todo. Aunque todo fuera más estrés ya que trabajaba, estaba agradecida a que llegara la fecha de estudiar, así pensaría en otras cosas que en Ranma. Ranma, el que tortura mi mente con solo una sonrisa y una mirada de esas que sabe darme. El que cambia de animo cada diez segundos. Mi voluble e inalcanzable Ranma.

Pase todo el domingo organizando las materias y estudiando las mas importantes. Para mi suerte no había bebido tanto la noche de ayer, si lo hubiera hecho, hubiera terminado como mi pobre amiga Shamppo. Que en este momento estaba en compañía del inodoro. No sabia cuanto había tomado antes de que yo llegara, pero la cosa es que, recién al haberse levantado fue directo hacia la nevera y saco un tarro de jugo de naranja y al beberlo corrió al baño sujetándose el estómago.

Así pase mi domingo, estudiando y cuidando de Shamppo, preparándole sopas para que se alimentara. Y cuando se sentía mejor, tipo seis de la tarde por fin se puso a estudiar a mi lado. Era la segunda llamada del dia, el mismo número desconocido y nadie contestando. Ya no le di importancia y lo deje que sonara.

-¿No piensas contestar? – pregunto Shamppo dejando sus apuntes a un lado.

-No, no se quién es. Además, siempre cuelgan cuando contesto – respondí molesta. Y era cierto. Estaba cansada de que llamaran, estaba segura que era una especie de broma.

-¿Por qué no llamas y preguntas quién es? Así podrás mandarlo a la mierda –

-Claro que no. Ya se cansaran – seguí con mis apuntes.

Shamppo también regreso con su trabajo y de repente comenzó a jugar con su lápiz golpeándolo sobre sus papeles. Sabía que quería preguntarme algo, y podría apostar que quería saber sobre mi cena con Ranma –cena de trabajo-. Cerre mis ojos deseando que no formulara ninguna pregunta.

-Así que… - murmuro.

Allí va.

-¿Así que…que?–

Shamppo se movió de su asiento y quedo frente a mí, su mirada ansiosa revelo que estaba muerta por saber que había pasado ayer.

-¡No te hagas Akane! Todos nos dimos cuenta anoche, le gustas y mucho. Deberías haber visto a Bruno, estaba súper celoso – mientras Shamppo reía yo puse los ojos en blanco.

No quería alargar la historia, ni mucho menos decirle que me gustaba un hombre súper sexy que le gustaba andar con todas las mujeres, Ah, cierto, y que también tiene novia.

No quería que nuestro tema de conversación predilecto se vuelva: Ranma. No quería que me llenara la cabeza diciéndome que, si yo le gustaba podría hacer que estuviéramos juntos. Que si, supuestamente sentía algo por mi, podría dejar a su novia. No, claro que no. No me iba a llenar la cabeza con falsas esperanzas.

No quería que las cosas fueran como lo fue con Ryoga.

No quería enamorarme una vez más y sufrir.

-En primera Shamppo, Bruno no tiene por qué sentir celos, es como mi hermano. Y en segunda, Ranma solo esta… solo está mostrando que puede conseguir a la mujer que quiera, ¿y sabes qué? Yo no voy a caer en su juego – respondí molesta, le respondí de la manera más clara posible.

Me miro con atención, descifrando mi mirada, ella me conocía bien. Pero no quería se diera cuenta de nada.

-No sé tú, pero, es obvio que le gustas. Bueno tal vez tengas razón, tal vez quiera solo llevarte a la cama - ¡Auch! -, pero ayer vi algo extraño. La manera en la que te miraba, solo vi a alguien mirarte así y fue… - guardo silencio.

Yo sabía a quién se refería, sabía muy bien a quien quería nombrar.

El único hombre a quien había amado, el único hombre al que estaba dispuesta a entregarle mi cuerpo y mi alma, al único hombre que me hacia sonreír como una tonta. Ese hombre que me dejo, que traiciono mi confianza yéndose lejos de mí, asegurando que estaba con otra. El hombre por el que llore, largas y tortuosas noches. El hombre que me enseñó a no confiar en absolutamente nadie. Ryoga. Seguramente, cuando yo estaba llorando y pensando en él. Él estaba riendo y besando a otra. No iba a dejar que Ranma hiciera lo mismo conmigo.

Habíamos acabado de hablar, y nos dispusimos a estudiar. Mañana tendría dos exámenes, saldría temprano y me iría al trabajo. Y aprovechando podría estudiar para mis otros exámenes. Estaba ansiosa por terminar la universidad, recibir mi diploma, arrojar mi birrete y celebrar con mis amigos.

La mañana siguiente, los exámenes que nos habían tomado fueron absolutamente fáciles. Estaba tan orgullosa de mi misma. Me dirigí con Bruno hacia el trabajo, ambos hablando sobre algunas preguntas de los exámenes, planeando que hacer para celebrar, donde ir, con quien. No se si Shamppo estaba en lo correcto, no sabía si en verdad le gustaba a Bruno. Siempre me lo decía, y yo lo negaba rotundamente.

Pero no hay peor ciego, que el que no quiere ver. Comencé a fijarme en la manera en la que Bruno me miraba, sentía un calor que recorría mi cuerpo, su mirada era intensa –pero no como la de Ranma- estaba llena de algo, algo indescifrable para mí. Pero cualquier cosa que el sintiera, no podía retribuírselo. Simplemente lo admiraba como a un hermano, le tenía tanto cariño, era alguien indispensable en mi vida. No quería que por mi culpa, sufriera.

Llegamos al edificio.

-Valla, estoy ansioso – metió sus manos a los bolsillos y sonrió - ¿crees que hare un buen trabajo? – su mirada suplicante buscaba una afirmación por mi parte.

Y sin duda sabía que Bruno haría un excelente trabajo.

-Sé que vas hacerlo genial. Tienes que tener un poco de fe en ti mismo, así como yo la tengo por ti –

Sus ojos brillaron, de esa manera tan especial que me dirigía. Me sentí un poco incomoda, siempre que me miraba de esa manera, me sentía incomoda. Baje la mirada hacia mis pies y sobe mi brazo, como si me cosquilleara, pero era un reflejo de incomodidad.

-Akane… - sus ojos buscaron los míos. Mi respiración se entrecorto. Dios, no. Shamppo tenia razón, le gusto a Bruno.

Justo a tiempo el ascensor se abrió. Ranma apareció al otro lado, mirándonos detenidamente. Entonces me di cuenta de la cercanía que había tomado Bruno, me separe de el.

-Eh… nos vemos luego Bruno – Salí rápidamente del ascensor, evitando las miradas de ambos.

Salude a Azusa con la mano y me metí a mi oficina. Solté un largo suspiro. Había sido el momento más incómodo de mi vida. No quería ni imaginar que habría pasado con ellos en ese momento. Hasta un ciego podría darse cuenta que ninguno de los dos se agrada ¿Sera por mí? Pues si es así, pierden su tiempo.

Azusa entro a mi oficina con su sonrisa de niña risueña.

-¿Akane? Tienes que firmar estos papales y también tienes una reunión con Geovanny para comenzar a trabajar en los diseños y todas esas cosas. Tengo un mensaje de tu papa, y dice que lo llames apenas puedas. También tengo un mensaje de la señora Saotome diciendo que vendrá a verte en la tarde y también un mensaje de tu hermana Kasumi diciendo que vendrá a la ciudad de visita… – hablo sin parar, hasta que el aire se le acabo y respiro hondo -…y eso es todo.

-Espera, ¿la señora Saotome? – pregunte atónita ¿Por qué querría verme?

-Sip, yo también pensé que era una equivocación o quizá quería ver a su hijo. Pero aseguro que quería verte a ti para hablar de algo importante – entrecerré los ojos, preguntándome ¿Qué quería? Bueno cuando nos conocimos dijo que hablaría conmigo, además era amiga de mi mama.

-¿El señor Saotome, también ira a la reunión con Geovanny? – el solo nombrarlo hacia que mi voz temblara, ojala y Azusa no se diera cuenta.

-Le pregunte a Kiara, dijo que sí. Pero no podía asegurarlo, estaba con su prometida en la oficina, seguramente ella también ira a la reunión. Sabe mucho de moda –

Abri mi boca con sopresa, rebobine las palabras de Azusa.

-Espera ¿Prometida? No querrás decir ¿Novia? Que yo sepa el señor Saotome no está comprometido en matrimonio… ¿o sí? –

Azusa se escabullo sigilosamente hasta tomar asiento, se inclinó hacia a mi como si fuera a contarme un gran secreto. También me incline hacia ella, entonces comenzó hablar en voz baja.

-Kyara dijo, que la noche de ayer, celebraron algo en su casa. El padre de su prometida, ¿Cómo se llamaba? Ah, si, si. Ukyo. Bueno el padre de ella estaba emocionado porque por fin su hija se convertiría en una Saotome. Kyara estuvo allí, porque es amiga de la familia, trabajo mucho tiempo con ellos.

La noticia cayó ante mí como un balde de agua fría. Estaba comprometido, estaba aún más fuera de alcance. Sentí una rabia y un dolor inexplicable, era tan frustrante sentirse así. Se iba a casar, se iba a casar y formar una familia. Caí en cuenta de una cosa, me pase tanto tiempo pensando en Ranma y permitiéndome soñar con él en las noches, y por culpa de eso, ahora estaba sufriendo por alguien a quien ni siquiera había tenido. Baje la mirada hacia mis manos, mire mis cutículas detenidamente y analizando la situación.

Infierno. Un duro y cruel infierno.

Lo peor, es que soy tan patética en permitirme sentir ese tipo de cosas, por alguien que no vale la pena.

Mi celular comenzó a sonar, no preste atención de quien se trataba y solo conteste.

-¿Diga? – sobe mi frente con mis dedos, mientras esperaba que contestaran.

No escuche absolutamente nada, hasta que unos sollozos se hicieron presentes.

-¿Quién habla? – pregunte insistente. Y aun mas enojada porque estaba cansada de esas llamadas raras.

-A-Akane…-

El frio invadió mi cuerpo totalmente, mis manos se pusieron heladas. Mis ojos se abrieron por sorpresa y miedo, mire a Azusa quien también me miraba expectante, se dio cuenta de que había palidecido, de que mis labios estaban entreabiertos de la sorpresa. Esa voz, esa voz llena de tristeza, esa voz… mamá.

No podía hablar, sentí como algo quemaba en mi garganta y se volvía pesado impidiéndome formalizar alguna palabra. Ese ardor doloroso en mi garganta. Trate de tragar pero también dolía.

-¿Q-quien…es? – susurre, hice un gesto a Azusa para que me dejara a solas y lo entendió. Me miro preocupada, pero salió en silencio.

-Hija… - susurro entre sollozos.

Invadida por el miedo colgué rápidamente. Mi respiración se aceleró de sobre manera, mis ojos ardían al igual que mi garganta. ¿Era algún tipo de broma? Mi papa, mis hermanas y yo sufrimos mucho la perdida de nuestra mama. Tras abandonarnos por años, sin dejar respuestas. Mi papa llego un día, diciendo que habían encontrado su cuerpo sin vida.

Y ahora esto.

Qué clase de ser inhumano podría hacer una broma como esta. Escondí mi cara entre mis manos, tratando de encontrar calma, tratando de serenarme. Pero era su voz, ¿o no? Tantos años habían pasado, tal vez se me había olvidado su voz. Tal vez…

No, no. Deseche la idea. No podría ser ella, era imposible.

-¿Akane? – alce la mirada y encontré a Kenji de pie en la puerta – vine a buscarte porque… - se acercó a mi preocupado -… ¿estas llorando? ¿Qué sucede? –

Pase mis dedos por mis mejillas, entonces las sentí húmedas. Si, había llorado y ni siquiera me había dado cuenta. Me seque rápidamente y trate de sonreír.

-No, no es nada, no te preocupes –

Pero no me creyó.

-¿Segura? Puedo ayudarte a resolver algún problema –

Sonreí agradecida. Pero no le contaría nada, no quería que pensara que estaba loca. No quería tocar el asunto de mi madre con nadie.

-Gracias, enserio. Pero no me pasa nada – al fin pude sonreír.

-Está bien, te voy a creer. Bueno, vine a verte para ir a la reunión con Geovanny –

Asentí con la cabeza y nos dirigimos hacia la reunión. Estaba tan absorta en mis pensamientos que ni siquiera podía pensar en otra cosa, mucho menos la reunión. Esa llamada de broma, había abierto muchas heridas, que creí habían sanado.

Geovanny entro a la sala de juntas como una diva. Cuando miro a Ukyo la saludo con dos besos en la mejilla, como si fueran amigos de todas la vida, bueno, amigas.

-Querida, ya me entere de tu próxima boda con este bombón – chillo de la emoción. Mire a Ranma quien estaba frente a mí, parecía serio e incómodo. Pero no le di importancia, en este momento estaba pensando en otras cosas, ni siquiera pude sentir celos. Ni si quiera la mirada asesina de Ukyo me hiso sentir algo.

-¡Oh! – Geovanny se paró frente a mí con sus manos sobre la boca - ¡Akane, querida! Hace mucho tiempo que no te veía por aquí. Estas hermosa como siempre, oye, ¿Qué tal si modelas algunos conjuntos para mí? Jamás me cansare de decirlo… - dio una vuelta para capturar la atención de todos -… Pero tú, quería, tienes mejor cuerpo que todas esas modelos flacuchas que tu padre me consigue.

No pude evitar reír. Sin duda Geovanny logro conectarme de nuevo con la realidad, pero se fue al instante, la imagen de mi madre seguía viniendo a mi cabeza.

-Si, seguro – conteste sin pensar.

Geovanny pego un grito. Otra vez desperté a la realidad. Todos estaban con la boca abierta observándome. Mire a cada uno de ellos. Entonces mi mirada termino en Ranma, esa mirada intensa y molesta hacia crujir mis huesos. Baje mis manos al borde de mi falda y comencé a jugar, preguntándome ¿acaso Geovanny tomo enserio mi respuesta?

-¡Lo sabía! ¡Lo sabía! ¡Lo sabía! – Geovanny comenzó a dar brinquitos.

-Saben que, no es una mala idea – comento Kenji. Iba a contestar pero Asari –la ayudante de Geovanny- me interrumpió.

-Yo también lo creo, Akane es hermosa y tiene un cuerpo envidiable. Además podría facilitarnos en la búsqueda de alguna modelo.

-Esperen yo… - de repente fui interrumpida por Ranma.

-Yo creo que es una tontería – todos miraron a Ranma, él estaba muy serio y al parecer molesto -, hay muchas más mujeres hermosas. Además, seguramente la señorita Tendo no sabe nada sobre modelaje, sería un desperdicio.

Ahí estaba de nuevo, el otro lado de Ranma haciendo presencia. Entonces todas las palabras que me dijo ayer, quedaron en el olvido. Cerré los ojos conservando la calma, era nada más y nada menos que un simple idiota, que creyó que con solo decirme tales cosas, podría caer ante sus pies.

Escuche la risita de la víbora de su prometida, me miro divertida, burlándose en mi cara. No iba a dejar las cosas así, ni ella ni Ranma podrían tratarme como se les diera la gana.

-Acepto tu propuesta Geovanny, sabes que hare bien las cosas y también sé que estarás orgulloso de mi – respondí rápidamente, antes de que el arrepentimiento golpeara mi sentido común.

-¡No trabajas de modelo! Tu puesto no es ese, trabajas como encargada de la presidencia y no se vería nada bien en tu imagen, estarías manchando el nombre de la empresa – arremetió con viles palabras.

Palabras que me dolieron ¿Por qué estaba enojado? ¿Por qué un día me trataba de una manera y otro día me trataba de otra manera? Era frustrante, era doloroso, era…estaba cansada de eso. Demasiado voluble.

-No hay problema con eso – Dijo Kenji, todos habían notado la tensión, la mala vibra del ambiente. Todo generado por el aparente odio de Ranma hacia mi -. Tu también te encargas de la presidencia, y estoy seguro que Soun estará contento de que Akane sea la modelo, siempre dijo que era hermosa y que un dia resultaría ser modelo, pues, no se equivoco, esta es tu oportunidad.

Ranma murmuro algo y después se hiso para atrás, se pasó las manos por la frente. Estaba enojado, y no sabía el porqué.

El resto de la reunión consistió en detalles sobre los modelos de lencería, sobre donde hacer las fotos y como publicar. Estaba algo nerviosa, ¿Por qué me había comprometido? Ya no podía echarme para atrás, Geovanny estaba feliz al igual que todos. Excepto Ranma y su horripilante futura esposa. Ranma no paraba de mirarme, no opinaba ni decía nada. Solo me miraba intensamente, con sus ojos azules grisáceos, su mirada se oscurecía, parecía que me quería matar. ¿Qué le había hecho? ¿Qué le hice? Tal vez, estaba molesto porque no hice caso. Si, seguramente eso. Todo hombre cuando es rechazado, su humor cambia completamente. Me sentí decepcionada de mi misma, había deseado creer en sus palabras. Ahora mucho menos lo hacia.

La junta termino y Ukyo se fue jalando a Ranma consigo. No sin antes mirarme, esa mirada de víbora que tanto odiaba.

-¿Akane? – a mi lado estaba Kenji, estaba contento, su sonrisa lo delataba -, estoy feliz por ti. Se que vas hacer un gran trabajo ¿vamos a comer? –

Asentí con la cabeza. Bajos hasta mi piso para llamar a Azusa. Para mi suerte Bruno estaba con ella. Todos nos fuimos almorzar, les había contado sobre mi ahora puesto de modelo. Ni Bruno ni Azusa se lo creían, pero cuando vean las fotos no les quedara más dudas. Pasamos conversando, riendo y comiendo. Me había distraído de buena manera, aunque cuando estuviera en la oficina, me volvería a hundir en un mar de recuerdos. Recuerdos que tienen nombre.

Cuando volvimos, tal y como había predicho, me hundí en ese mar. Comencé a recordar algunas cosas hermosas que había vivido con mi madre. Como me había enseñado a cocinar, como me ayudaba con las tareas del colegio, como me consolaba cuando lloraba. Entonces recordé aquel día en que solo había dejado una carta a papa, diciendo que se había ido con otro hombre y que quería vivir feliz.

Mi teléfono de la oficina sonó, Azusa me dijo que la mama de Ranma estaba esperando verme. Le indique que la dejara pasar. Nodoka entro con su casual kimono y con esa sonrisa maternal en su rostro. Me levante de mi asiento y la saludo, nos sentamos en los sofás y le pedí un té para conversar más a gusto.

-Estoy tan contenta de verte de nuevo – comento dando un sorbo a su te -, Eres tan parecida a tu madre. Sakura estaría orgullosa de ti, y en lo que convertiste ahora. Una mujer importante.

-¿Sakura? – Pregunte, ya que no le conocía ese nombre -, Pensé que se llamaba…

-Oh no, Sakura es su segundo nombre. No es muy común, pero a ella le encantaba que la llamaran Sakura –

Mire mi té humeante. Medite sobre su nombre, era un lindo nombre.

-Éramos compañeras desde la escuela. Yo vivía aquí en Japón antes de ir a la universidad, cuando nos separamos fue algo muy doloroso- su voz me despertó de mi pensamientos.

-Yo… se me hace algo difícil recordarla – No mentía, solo tenía fotos de ella. Pero las expresiones de cuando estaba enojada, de cuando reía, todo, se evaporaban.

-Una madre nunca se olvida, Akane. Y sé que Sakura jamás te olvidaría –

Mordí mi labio, la extrañaba tanto. Daría cualquier cosa por verla de nuevo.

Hablamos un largo rato sobre mi madre y su juventud, sobre como conoció aquel chico misterioso y se enamoró –papá- de cómo había tenido tres hijas hermosas: Kasumi, Nabiki y Akane. De cómo había vivido como una reina, de cómo era completamente feliz. Hasta ese día. Nodoka no me dio muchos detalles, dijo que no sabía mucho de eso ya que estaba en China, y también le había dado un gran dolor su partida.

Antes de irse, me había invitado a cenar a su casa. No quería aceptar, no quería ir ya que sabía que ahí estarían Drácula y su espeluznante prometida. Pero, por no ser descortés acepte, siempre y cuando llevara a alguien conmigo, alguien que me diera valentía y me apoyara. Bruno.

Acompañe a la señora Nodoka hasta el ascensor y me despedí de ella. Aseguro que no era necesario ver a su hijo, que otro día lo visitaría.

Regrese a mi oficina pensativa y melancólica. Y había estudiado solo un poco, tal vez mañana no me iría tan bien. Pero estaba segura que pasaría con buenas notas.

Ranma entro a mi oficina de repente y cerró la puerta. Me pare asustada y enojada al mismo tiempo. Mi corazón se desenfreno y latió con fuerza con solo mirarlo.

-¿¡Que crees que haces!? – exclame furiosa. No me había dado cuenta que lo estaba tuteando tampoco.

El se veía agitado, se veía dudoso, conflictivo consigo mismo. Su mirada esta oscurecida, ese brillo de alegría y picardía que solía tener había desaparecido. En todo el día lo había visto así. Furioso.

Me dirigí hasta la puerta para abrirla y ordenarle que se fuera, pero me lo impidió. A cambio de eso me arrimo a la pared, me coloco ambas manos arriba, cada una a cada lado de la cabeza. Me sujeto de las muñecas algo fuerte y se acercó a mí. Estaba asusta, nerviosa ante tanta cercanía repentina. Se me hiso difícil respirar, se me hiso difícil pensar.

-¿A qué crees que juegas? – su vos sonó ronca, intensa y seguía siendo molesta.

Reaccione y forceje para soltarme, pero él era más fuerte.

-¿Quién te crees que eres para venir así a mi oficina y tratarme de esta forma? – dije, utilizando el mismo tono de su voz.

-Solo te advierto una cosa Akane, algo que seguro olvidaste –

Se acercó peligrosamente a mí, sus labios estaba cerca de los míos. Podía sentirlos rozando mis labios. Cerré mis ojos con fuerza tratando de controlarme. Voltee la cara y se acercó a mi oído.

-Te dije, que si veía algo entre tú y ese imbécil, lo mandaría a la calle en un segundo – susurro sobre mi oído.

Hablaba de Bruno, pero… ¿Qué? No entendía nada. ¿Qué estaba pasando? Además quien era el para amenazarme, en tendría que estar ocupado con su boda, ocupado con sus amantes. No tenía nada que ver conmigo, era su orgullo herido que estaba hablando. Claro, como yo no le preste atención y me fui, se había quedado enojado conmigo. Él no era nadie para decirme con quien salir o con quien no, no era absolutamente nadie. Saque fuerzas de donde no las tenía y moví mis brazos tan fuerte que él tuvo que soltarme. Me aleje lo más que pude y lo mire. Ambos respirábamos algo agitados, ambos nos veíamos ansiosos y enojados.

-Escúchame una cosa Saotome – lo señale advirtiendo -, tu no eres nadie para decirme lo que tengo o no tengo que hacer. Bruno no se va de aquí porque yo lo digo, lo que halla entre el y yo no es asunto tuyo. ¡Porque no te ocupas de tu prometida y me dejas en paz! Porque no vas con alguna de tus amantes y desquitas tu frustración con ellas. Yo hago con mi vida lo que se me dé la gana, y tú no eres nadie para amenazarme –

Ambos nos fulminamos con la mirada. Sin duda lo que le dije lo dejo sorprendido y aun más furioso. Se acercó a mí, mientras yo me alejaba de el.

-¿Entonces es cierto? ¿Hay algo entre ustedes dos? – su voz sonó mas ronca de lo que estaba, como si estuviera tratando de controlarse.

Lo mire confundida, ¿Por qué hacia ese tipo de pregunta? Una vez le deje claro que era solo mi amigo. Al parecer estaba obsesionado con eso.

-Bruno es mi mejor amigo. No sé de donde sacaste tal idea. Pero de todas formas no es para que te estés metiendo en mi vida, Ranma –

Entonces el sonrió, de nuevo su sonrisa pícara. De nuevo el voluble Ranma pasaba de estar enojado a estar… ¿Feliz?

-No sabes cómo me encanta escuchar mi nombre en tus labios, Akane – se acercó un poco más, pero yo me aleje aún más confusa y furiosa.

-Vete, tengo cosas que hacer – ordene, mi cuerpo de gelatina estaba a punto de perder el equilibro si no se iba rápido.

-Bien, me voy. Pero no creas que estoy feliz con esa decisión tuya de modelo, ¿sabes cuantos te verán en ropa interior y desearan poseerte? Por cierto, me incluyo – me sonroje de sobre manera, era un hombre demasiado insinuado.

Se dispuso a salir de mi oficina, pero antes de irse me miro sobre su hombro y dijo claramente:

-Otra cosa. Lo que dije el sábado, es cierto. No voy a dejarte en paz, asi que será mejor que lo olvides – dicho esto salió.

Lleve una mano a mi pecho, controlando a mi corazón, mandándole ordenes de que lata normalmente. ¿Qué diablos había pasado? Ranma sin duda era una incógnita. Ya no entendía nada, estaba demasiado confundida, su personalidad cambiante me abrumaba. Pero por otro lado, no pude evitar sonreír y sentirme estúpida. Sin querer, estaba empezando a sentir algo por alguien que es tan… diablos, no quería, no quería sentir nada. Estaba loca por tener que fijarme en el. Pero no, no lo haría, lo seguiría odiando. Ese era mi plan.