La declaración obligada :P Los personajes pertenecen a Sthepanie Meyer y la increíble historia es de Drotuno, yo solo soy la traductora.

De nuevo me acompaña mi Beta y amiga Erica Castelo, y por ello gracias a ella también.


CAPÍTULO 7

EDWARD

"Estaba equivocado," dijo Benny molesto cuando entramos precipitadamente a la oficina de Gravity. "Realmente esperaba una llamada telefónica, pero mandó un correo a la cuenta de la oficina de Gravity," bufó, tecleando furiosamente en la computadora.

Alice estaba justo a un lado de él, trabajando con igual intensidad, y por lo que podía darme cuenta, estaba rastreando el origen del correo electrónico, mientras él estaba investigando lo que parecía ser una estación de autobuses o de tren.

Miré alrededor de la habitación, y aunque nadie estaba diciendo nada, la habitación se estaba llenando poco a poco de gente. Alec, Sam, y Emmett tomaron asiento en torno a la mesa de conferencias. Un Jasper adormilado estaba parado al lado de Makenna, los dos mezclando su taza de café. Eleazar estaba recargado en la pared al fondo de la habitación. Al único que no vi fue Wes, y por un momento, me pregunté si ya se había ido a hablar con los padres de Walter Bridges.

"¡Benny, por favor!" Suplicó Bella en un susurro. "Danos el correo…"

"Aquí tienes," dijo mi papá en voz baja, sacando una hoja de la impresora. Me vio, su mirada fiera, señalando hacia el papel. "Te quiero a ti en el aire para esto."

Dicho eso, estaba nervioso cuando me senté en una silla, tirando de Bella para ponerla en mi regazo de manera que pudiéramos leer juntos el correo de Lilith.

Oh Bella,

Sé que siendo la perra rica y consentida que eres, los diez millones que estoy pidiendo no es mucho, así que he decidido que necesito algo más. A ti. Creo que es hora que nos veamos, porque tengo mucho que decirte.

Si quieres ver a estas dos niñas de nuevo alguna vez, seguirás los pasos al puto pie de la letra, o yo personalmente me encargaré de que estás niñas terminen en una tumba poco profunda. Ahora que tengo tu atención, tienes dos días.

1. Ven a la estación de tren en San Francisco al mediodía del miércoles.

2. Ven sola—sin federales, sin policías, sin marido guapo. Sola. A la primera señal de que alguien está contigo, pondré una bala en la cabeza de la niña que esté más cerca.

3. Trae contigo los diez millones en billetes sin marcar, colocados en una bolsa discreta. ¡Sin trucos!

4. ¡Sin armas!

5. Deja tu teléfono.

6. Siéntate en el extremo norte de la sala de espera y quédate allí hasta que alguien se acerque a ti.

7. Ven sin llamar la atención, o las niñas no serán liberadas desde otra locación diferente dentro de la terminal del tren.

Si sigues estás simples reglas, se dejará a las niñas en la estación del tren para que las autoridades las encuentren, porque esa alerta ámbar todavía está vigente. Desvíate solo una vez de este plan, y no solo vivirás para arrepentirte, sino que esas niñas pagaran el precio… junto con todos los que estén en esa estación de tren. Destruiré el edificio y todo lo que está en él si no sigues mis reglas. No te molestes en buscar una bomba. No encontrarás una. Bella, pagarás por lo que hiciste.

Envía un correo en respuesta una vez que recibas este aviso. No te molestes en rastrear la dirección IP. No encontrarás nada.

Buena suerte.

Bella respiró profundo, pero miró a Benny, levantando el papel. "Esta no es Lilith."

Se giró para mirarla. "¿Qué te hace decir eso?"

"Porque… ella no es tan inteligente ni organizada. Y en este correo ni una sola vez dice algo sobre el pasado—solo que pagaré. Lilith me arrojaría detalles a la cara," dijo, mirando de nuevo la carta, y luego a mí. "Carlisle tiene razón. Tienes que volar para esto," me susurró, su ceño frunciéndose. "Tienes que estar cerca, ya sea que Lilith lo sepa o no. Debe saber que tienes una licencia de piloto, pero no que tienes tus propios medios para volar."

Mi primer instinto fue protestar, porque quería estar junto a Bella, pero tenía un punto; mi helicóptero estaba registrado como lo estaba mi casa: en privado.

"Puede que tengas razón," dijo Benny encogiéndose de hombros. "Sobre que no es Lilith. Tal vez alguien más lo escribió por ella." Se giró hacia Alice. "¿Alguna suerte con la dirección IP?"

"No," dijo con suspiro, sacudiendo su cabeza. "Tenían razón. Rebota por todas partes una y otra vez, solo para terminar en una cuenta de correo gratuita creada en un cibercafé. Podría ser cualquiera, en cualquier parte."

"El helicóptero es algo seguro, Ed," dijo Benny, dándome una mirada significativa. "Si la entrega sale bien, todo el equipo puede atacar y eliminarlos…"

"¡No!" Bella y yo interrumpimos.

"No," gemí está vez, sacudiendo mi cabeza. "Mierda. ¡Identificarían a tus hombres, Benny!"

"Y identificarían a todas mis chicas," gimió Bella, levantándose de mi regazo y empezando a caminar de un lado al otro. "Rose, Alice, Mack… Lilith las reconocería a todas, porque estaban presentes en el momento de su arresto."

"Me reconocería, pero no a los chicos ni a Mickey," añadí, mirándola al mismo tiempo que apoyaba los codos en mis rodillas. "Podríamos plantar a Mickey en esa estación de tren."

"Todo el cortejo nupcial salió en el periódico, Edward," me recordó, su nariz arrugándose. "No tomaría mucho recordar a alguien como Emmett, y un federal puede ser identificado a una milla de distancia, sobre todo por personas que acostumbran huir de los policías."

Miré a Benny, levantándole una ceja, porque ella tenía toda la razón. "Yo puedo estar en el aire, porque puedo aterrizar para recoger a las niñas. Podría llevar a Jasper y Alec conmigo, pero no puedo ir por las niñas y seguir a Bella," señalé, levantando la vista hacia mi padre.

"Voy a tener un equipo allí," dijo Benny con brusquedad, "¡porque podemos atrapar a esos cabrones! No puedo pasar por alto una amenaza terrorista a un edificio público, Edward."

Suspiré, recostándome en mi silla y pasando una mano por mi cabello. Sacudí mi cabeza, mirando a Bella, cuyo rostro se había puesto sombrío e irritado.

"Esto…" Bufó, negando. "Puede salir muy mal," murmuró mientras estudiaba el correo. "Es solo que tengo un muy mal presentimiento en cuanto a esto. Eligió un maldito lugar público por alguna razón."

"Bellsy… que hay…" Alice se giró en su silla, sus ojos amplios, pero Bella la detuvo con solo un gesto de su cabeza y frunciendo el ceño.

Estaba a punto de preguntarle a las dos que carajos era todo eso, pero Benny se levantó de un salto de su silla.

"Veamos," dijo Benny, sacando varias hojas de papel de la impresora y caminando hacia la mesa de conferencias. Las acomodó en un orden específico, y de pronto, los planos de la terminal de la estación del tren aparecieron frente a nuestros ojos. "Este… es el extremo norte de la estación. Aquí es dónde se supone debes esperar. Aquí y aquí," indicó, señalando dos puntos diferentes en los planos. "Son dos entradas de empleados. Puedo colocar hombres allí. Este es el garaje. Carlisle, tú podrías estar allí con Emmett, Eleazar, Felix y Eric en diferentes niveles. Dependiendo de la ruta de escape que tomen para huir, podríamos estar preparados." Miró alrededor de la habitación, sus ojos posándose en mí. "Ed, tienes razón. Si llevas a Jasper contigo, podrías localizarlos desde el aire, usando su mira."

Sus ojos finalmente se posaron en mi padre. "Llamaré a la oficina de San Francisco, meterlos allí ahora, para que no llamen la atención. Haré que perros antibombas hagan un barrido de toda la zona. Usarán uniformes de empleados, para mezclarse. Van a estar ya allí cuando todos se presenten."

"¿Así que solo vamos a hacer exactamente todo lo contrario a lo que nos dijeron, con la vida de mi esposa y mi hija en la balanza? ¿Con las vidas de civiles inocentes en riesgo?" Dije furioso, levantándome lentamente de mi silla. "Benny…"

La mano de Bella se posó suavemente en mi pecho, y dio un paso frente a mí. "Espera," murmuró, dándome una mirada de advertencia, antes de volver su hermoso, pero serio rostro hacia los que estaban en la habitación. "Estoy bien… me refiero a que, puedo soportar que Lilith me lleve. Solo quiero a esas niñas en posesión de Edward. Pueden encontrarme después. Creo que se nos puede… ocurrir algo para evadir esas reglas… esos pasos, sin que se presente el FBI entero a la estación del tren."

"¡Jesús, Bella!" Dije con brusquedad, sacudiendo mi cabeza. Joder, quería agarrarla y sacudirla. Mis manos estaban en garras a fin de no sacarla de la habitación. Mi corazón no podía soportar que mi esposa e hija se vieran envueltas en esta puñetera mierda.

Mi padre levantó su mano, su rostro compasivo, pero volvió su atención a Bella. "¿Qué sugieres, cariño?" Le preguntó, apoyándose en la mesa y cruzando los brazos sobre su pecho.

"El correo dijo que sin teléfono, así que voy a usar un auricular de radio; algo de lo que me puedo deshacer si tengo que hacerlo," dijo encogiéndose de hombros. "Alice tiene algunas ideas que podrían permitirnos marcar el dinero y va a cargarme con todo tipo de cosas que puedo ocultar en mi persona. Quiero ir preparada para que esto salga completamente mal. Tengo que asumir que se abrirán las puertas del infierno en esa estación de tren, y no puedo… no voy a permitir que Bethy y Abby queden atrapadas en medio."

Su respiración se detuvo cuando dijo esa última frase, y no puede evitar extender mi brazo y rodearla, besando la parte de atrás de su cabeza. Era muy valiente y fuerte de muchas, muchas formas, pero sabía que esto era difícil para ella. Básicamente estaba sugiriendo entrar allí y entregarse a esa perra a fin de recuperar a las niñas—a fin de recuperar a nuestra hija.

La habitación entera se paralizó en anticipación, pero mi padre se puso de pie con la espalda recta, mordiendo el interior de su mejilla antes de hablar. "Me gustaría que Eleazar esté en el helicóptero con Edward y Jasper, porque es igual de bueno detrás de un rifle de francotirador. Creo que Bella tiene razón," dijo con un suspiro, volviendo su mirada hacia Benny. "Esto es una trampa. Lilith quiere a Bella, el dinero, y el control total. ¿Ya se localizó al conductor ebrio?"

"Nop, Christopher Douglas sigue desaparecido," habló Alice.

"Así que tenemos que preguntarnos, ¿dónde carajos está? Porque no es una coincidencia que la otra persona que ha ofendido a Lilith de alguna jodida manera, desaparezca al mismo tiempo que comienza un ataque a Bella." Mi papá metió las manos en sus bolsillos, estudiando otra vez los planos de la estación de tren y respirando hondo. "Están demasiado seguros pensando que pueden simplemente… llevarse a Bella. Tienen que tener algún lugar para ocultarlos a todos…" Murmuró, frotando su boca con sus dedos.

La habitación se quedó en silencio con la última declaración, pero Eleazar habló en voz baja desde la parte de atrás. "Puedes enviar una brigada antibombas, o hasta los perros, Ben. Tenemos que salir de la caja legal en la que estás atrapado. Tenemos que manejar esto con precisión militar. Una operación negra (1), si quieres."

Benny empezó a protestar, pero El (2) levantó su mano y caminó lentamente hacia el frente de la habitación. Pegó los planos de la estación del tren en el tablero de manera que todos pudieran alcanzar a verlo.

"Tienen que considerar el peor de los escenarios aquí," dijo con un suspiro, de cara a los que estaban en la habitación. "Tenemos a una mujer inestable que busca venganza. Ya ha matado antes, y no tengo una maldita duda de que lo hará otra vez. Tienen a dos exconvictos que solamente buscan dinero." Señaló las fotos de Kenny y Rusty. "Un joven que tal vez no tenga otra opción que estar en esto," continuó con un suspiro, señalando la foto de Kurt Vernon. "Por último, pero definitivamente no menos importante… el jugador desconocido en este juego… Walter Bridges." Se volvió hacia Benny. "Hijo, todavía no sabes cuál es la motivación de ese hombre. Ese es nuestro problema. Sí, Lilith quiere a Bella… o incluso también a Bethy, pero puede que Walter tenga motivos ocultos, otros jodidos planes, usando a Lilith como el vehículo impulsor, y no puedo ver otra forma de manejar esto que como… un ataque sorpresa de recuperación."

"O esperamos a ver con lo que regresa Wes," sugirió Alice.

"No hay tiempo para esperar," dijo Alec bruscamente. "Tenemos dos días de mierda para resolver que estrategia queremos usar en esto, llegar a San Francisco, y armar todo."

Bella se giró sobre sus talones, su mirada posándose en Alice mientras se mordía su labio inferior. Sus ojos estaban vidriosos, pero finalmente parpadeó. "Alice… has otra búsqueda de los Bridges. Investiga más a fondo. Tal vez hay alguna conexión entre Twi Tech o mi padre, o algo. Ve si Walter tiene un expediente juvenil… Hay más ahí de lo que está a simple vista. Tiene que haber una muy buena razón para que unos padres repudien completamente a su hijo."

"En ello, en ello, en ello," canturreó Alice, acercándose dos teclados y usando ambos para escribir frenéticamente. "Mack," la llamó por encima de su hombro. "Ven a decirme a quién vemos…"

Makenna no dijo nada, pero se levantó de un saltó de la silla donde había estado sentada en silencio, tomando su lugar a un lado de Alice, su conversación ahora en susurros y concentrada.

"Tenemos que hacer este plan supeditado a lo que descubra Wes," dijo mi padre, entrecerrando sus ojos hacia el tablero. "Ben, el arresto es tuyo—si tienes alguien a quien arrestar—pero la operación es mía."

"Mierda, Carlisle," gimió Benny, sacudiendo su cabeza. "Necesito esto lo más legal posible. ¡Tengo dos menores desaparecidas, un puto rescate, y cinco sospechosos de secuestro! Fue un jodido milagro que el juicio de Royce King fuera legal, después de toda la mierda que hicimos."

"Yo lo cubriré," dijo Eleazar, sin siquiera mirar hacia los que estaban en la habitación, ondeando una mano por encima de su hombro. "Esta mierda…" Se dio la vuelta de repentinamente. "Se los digo, hay más de esta mierda de lo que está a la vista."

"El," dijo Ben con un suspiro, casi lloriqueando, pero era verdad que su trasero estaba en riesgo si esto salía terriblemente mal.

"Si la jodemos," gruñó Eleazar, su mirada tornándose fiera. "Aceptaré la responsabilidad, Ben. Tengo más… libertad de la que tienes tú. Tengo más recursos para cubrir la mierda, y puedo hacerlo sin que el público lo sepa jamás."

Mis cejas se elevaron al escuchar esa declaración. La posición de Eleazar en la CIA lo hacía un aliado malditamente poderoso, pero el tiempo que pasó como Navy Seal (3) lo hacía jodidamente letal. No podía imaginar lo que estaba pensando, lo que podría estar planeando, pero podía ver que ya estaba movilizando la mierda en su mente. Estaba escrito en todo su serio rostro.

Bella soltó un resoplido, rodando sus ojos hacia los míos. "¿No tenemos amigos normales?"

"Los amigos normales no irían a la guerra por nosotros," dije con una risita, atrayéndola a mí. "La gente normal es aburrida, dulzura," bromeé en su oído, disfrutando de la ligera sensación desenfadada del momento.

Mientras Eleazar enviaba a Emmett por Eric y Felix para empezar a planear, la frente de Bella golpeó mi pecho. La envolví en mis brazos, besando la coronilla de su cabeza, porque sabía que estaba asustada y enferma de la preocupación.

"Quiero hacer esto de manera que no te lleven, Bella," le dije, queriendo que mi voz la escuchara solo ella.

Asintió contra mi pecho, echándose hacia atrás para mirarme. "Por Bethy, puedo hacer esto..."

"¡Estoy preocupado por lo que esto te hará!" Siseé, sacudiendo mi cabeza y pasando la mano por mi cabello. "Me parece que apenas estás superando lo de Miller, bebé."

Bella tomó mi rostro entre sus manos, forzándome a mirarla. "No hay nada que pudiera ser peor a lo que él hizo, Edward. Nada. Así que puedo enfrentar esto, si sucede. Necesitamos que Bethy esté en casa."

"Lo sé…" Gemí, pero agarró mi mano y me sacó de la oficina. Cuando nos alejamos un poco de todos, di rienda suelta a mi miedo. "¡No puedo permitir que te lleven! ¡Simplemente no puedo! Si las pierdo a ambas…"

"¿Confías en mí?" Me preguntó en apenas un susurro.

"¡Por supuesto!" Respondí en un siseo. "¡Son todos los demás, bebé! Si esta mierda sale mal, y no puedo seguirte…"

"Por favor, solo confía en mí," me instó, todavía susurrando. "Tengo que hacer esto, Edward, por eso necesito que de verdad confíes en mí para evaluar mi situación sobre la marcha, y no entrar en pánico si me desvío del plan. Necesito poder confiar en que seguirás los planes que están haciendo allí dentro, para que podamos hacer lo necesario a fin de lograr traer a Bethy a casa. Tenemos que confiar en todos los que están dentro de esa habitación."

"¿Qué estás planeando, Bella? Vi esa mirada que le diste a Alice. ¡Dime!"

"Quiero ver primero que planean Carlisle y Eleazar," me dijo, susurrando cuando uno de los federales pasó por allí.

"¡Bella, por favor!" Le supliqué, acercándola más a mí. "¡Dime ahora!"

"No es un plan, sino precauciones," admitió, levantando su mano para pasar sus dedos por mi cabello. "Solo creo que hay algunos pasos que debo dar solo por si acaso me llevan, en caso de que nos traicionen, o si la amenaza contra personas inocentes en esa estación de tren se hace demasiado grande."

"Por favor," le susurré, deslizando mis manos dentro de su cabello y atrayendo su frente a la mía. "Confío en ti explícitamente, pero hay una parte de mí que cree que te vas a poner en peligro para probar algo, Bella. Nada de esta mierda es tu culpa. Sé que dije…"

"Detente," dijo entre su aliento contra mis labios. "Solo detente, Edward." Se apartó, mirándome con intensidad. "Solo quiero a Bethy de regreso," susurró, lágrimas acumulándose en sus ojos. "Lo que sea necesario para hacer eso, estoy dentro."

"Yo también," le dije, dándome por vencido, porque de muchas jodidas formas, tenía razón. Si los papeles se invirtieran y fuera yo el objetivo de la venganza de esta perra, me arrojaría frente al tren que parecía venir a toda velocidad directamente hacia nosotros. Sin embargo, había una sensación inquietante en la boca de mi estómago que me decía que las irreflexivas palabras que le había escupido a Bella habían creado un monstruo. Que ahora sentía la necesidad de hacer penitencia. "¿P-Pero p-por qué s-siento q-que e-estoy s-siendo c-castigado?" Murmuré, mirando hacia mi césped y metiendo las manos en mis bolsillos antes de agarrarla con demasiada fuerza. "No sobreviviré si las pierdo a ambas, Bella. Simplemente no podré hacerlo."

"Siéntate," me ordenó, señalando los escalones de la casa del árbol. Se paró entre mis piernas y agarró mi rostro con más fuerza de la acostumbrada. "Edward Cullen, mírame," dijo con un bufido, con lágrimas todavía corriendo por sus mejillas. "Si sé algo, es que puedes encontrarme. Joder, que pelearás por mí. No te atrevas a perder la esperanza con Bethy y conmigo. ¡No te atrevas!"

La puse en mi regazo cuando dejó salir un sollozo desgarrador. Enterró su rostro en mi cuello, aferrándose a mi camiseta mientras besaba su frente una y otra vez.

"¿Por qué estás manteniendo en secreto esta mierda, dulzura?" Le pregunté, porque al parecer solo me lo estaba diciendo a mí y a Alice.

"Porque no quiero que Benny se apoye en eso. Él busca justicia. Carlisle venganza. Nada de eso hace una puta diferencia para mí… solo quiero a esas niñas a salvo en casa. Y tengo un muy, pero muy mal presentimiento de esta entrega, Edward," me susurró. "Eleazar tiene razón… no sabemos nada de Walter Bridges. Esa nota…" Se sorbió la nariz, sentándose derecha para mirarme a los ojos. "Esa nota fue escrita como una amenaza política. Estaba centrada en mi riqueza… no en una venganza personal. Para Lilith, esto sería personal. ¿No crees?"

"¿Es por eso que ordenaste a Alice que investigara más a fondo?"

Asintió, sorbiéndose de nuevo la nariz, y tragó grueso. "Tenemos que hacer lo que dicen, porque tenemos que intentarlo, pero hay algo más en juego aquí. Algo que se siente… más grande que Lilith. Puede que nos ganen la partida en esa estación de tren. Si estoy equivocada, entonces excelente, pero te digo, algo me dice que viene una tormenta de mierda." Puso su mano a un lado de mi rostro. "Tenemos que… hacer un lado nuestras emociones, bebé, y se me está haciendo realmente difícil hacer eso, así que tienes que ayudarme."

Pasé una mano por mi cabello y la acerqué con la otra, porque la intuición de mi chica pocas veces era errónea. Sabiendo eso, estaba asustado por ella, por mí, por Bethy, y por nuestro equipo. Bella era dura, inteligente, innovadora en situaciones difíciles, y confiaba en su intuición. Y había una parte de mí que tenía que descubrir como aislar esos sentimientos personales respaldando mis decisiones y concentrarme en la manera lógica de afrontar esta mierda. Pensar con nuestras malditas emociones en esto solo provocara que cometamos terribles errores que tendrán devastadoras consecuencias.

Con un suspiro tembloroso y un gesto de mi cabeza, hice la mejor mierda que pude para ayudarla. "Usarás un auricular," le dije con firmeza, pero con voz suave. "El más pequeño del que puedas deshacerte si es necesario. Quiero escucharte todo el jodido tiempo que esté en el aire. ¿Supongo que Alice tiene algún tipo de… idea de cómo ayudarte?" Le pregunté, levantándole una ceja.

"Sí," me respondió simplemente con un gesto de su cabeza.

Respiré profundamente, tranquilizándome para decir las siguientes palabras. "Estoy de acuerdo con Eleazar en esto," suspiré, sacudiendo mi cabeza. "Una operación estilo militar, con ropas de civiles, armados hasta los dientes. Un ataque sorpresa de recuperación. Estaré en el aire con él y Jasper, monitoreando todos los movimientos con esa nueva cámara que Alice instaló," le dije, señalando hacia donde estaba mi helicóptero debajo de un toldo, pero era a la nueva burbuja de plexiglás que estaba debajo a la que me estaba refiriendo.

Alice quería poder ver lo que yo veía cuando estaba en el aire, y la idea era interesante, fue necesaria una búsqueda extenuante para encontrar exactamente lo que los dos deseábamos. La maldita cosa era jodidamente costosa, pero lo valía, porque podía hacer acercamientos hasta enfocar los putos pelos de la nariz de alguien, si queríamos. También tenía visión nocturna e infrarrojo, y todo estaba conectado al equipo informático de Alice. Joder, la maldita geniecilla podía enfocar a alguien, grabarlo, o pasarlo por la base de datos, todo mientras yo seguía volando.

Bella asintió, quitando el cabello de mi frente. "Hacer eso… ir en contra de lo que dijeron… Edward, podría provocar que muera gente inocente en esa estación de tren."

"No son mi preocupación," gruñí, sacudiendo mi cabeza, porque a pesar de que era cierto, me hacía sentir como un pendejo por decirlo en voz alta. "Tú y esas niñas son mi prioridad. Deja que Benny, Wes, y Eleazar se preocupen por esos civiles. ¿De acuerdo?"

Con renuencia, Bella asintió. "Está bien," dijo con un suspiro.

"Umm, ¿chicos?" Makenna nos llamó en voz baja a solo unos pasos de distancia, y los dos la miramos. "Alice me dijo que viniera por ustedes, y que necesita lo que vas a usar el día de la entrega, Bells."

"Entendido," dijo Bella, levantándose de mi regazo y llevándome con ella. "Ve a empezar a planear. En un momento estaré allí."

La atraje a mí, tomando su rostro con ambas manos. "Te amo. Por favor, no hagas nada peligroso solo porque crees que se lo debes a alguien—en especial a mí. Solo… actúa con inteligencia, saca a esas niñas."

Una pequeña sonrisa cruzó rápidamente por su rostro, pero no llegó a sus ojos. "Cuento con mi chico volador para que me ayude. Estoy segura que volaría hasta el sol por mí…"

Dicho eso, se alejó hacia la casa. Pasando la mano por mi cabello una vez más con nerviosismo, entré de nuevo a la oficina de Gravity para empezar a planear la misión más importante en la que alguna vez había tomado parte.

Le quité el candado al cable que unía las lonas sobre mi helicóptero, tirando con fuerza para que pasara rápidamente por los ojos que las unían. Las dos piezas cayeron en un suave susurro hacia el helipuerto. Tenía que revisar mi lista de control, llenarlo de combustible, y cargar todos los suministros que Jasper y Eleazar necesitarían para este viaje a San Francisco.

Nos íbamos a ir en veinticuatro horas, y nunca había estado tan nervioso por una misión en mi vida, porque mis razones para vivir estaban en medio de todo. Todo el mundo seguía planeando, a excepción de Wes, quien dijo que regresaría a tiempo para irnos y que tenía noticias importantes.

"¿Quieres ayuda?" Oí detrás de mí, y me volví para ver a Emmett de pie justo afuera del pedazo de concreto.

"Sí, claro," le dije con un gesto de mi cabeza. "Agarra las lonas, guárdalas detrás del cobertizo."

"Está bien," concordó, empezando a enrollar las enormes cubiertas. "Casi saliste disparado de la oficina, hermano. ¿Estás bien?"

"No necesito repasar una y otra vez la misma cosa. Nunca he necesitado de esa puta mierda," gruñí, abriendo las puertas de la cabina. "Lo sabes. Para mí, solo empeora esa mierda, hace que el equipo se ponga nervioso por cometer errores."

"Capitán Fletcher en Arabia Saudita," se rio, sacudiendo la cabeza. "Ese pendejo debe haber pensado que todos éramos imbéciles."

"Era bueno en combate," me reí con él, "pero maldición… repetía, repetía, repetía."

"Ese día que le gritaste fue divertidísimo," se rio Emmett con un resoplido al mismo tiempo que dejaba caer la primera lona al suelo detrás de mi carpintería. Se dio la vuelta y comenzó con la segunda. "Jazz y yo estábamos convencidos que te llevarían ante una Corte Marcial por llamar al tipo 'Capitán Memorexde Mierda'."

Sonreí, sacudiendo la cabeza. "Un mes de labor de servicio de cocina en la carpa comedor fue mi castigo," me reí. "Sin mencionar que me hizo transportar prisioneros a Abu Grahib, sin importar qué piloto estuviera disponible. Fue una amenaza…"

Emmett se rio con un bufido y asintió. "Tienes suerte que tu papá lo conocía desde el entrenamiento básico," indicó con una ceja levantada.

"Fletch era un pendejo," escuchamos detrás de nosotros, y levanté la vista para ver a mi padre recargado en el árbol más cercano. "Era un pendejo en básico y se quedó así todo su camino hacia la cima hasta que terminó su período."

"Lo era," estuve de acuerdo, "pero joder, de verdad podía volar. Uno de los mejores pilotos de Apache que jamás he visto."

"Y lo sabía," añadió Emmett con una carcajada. "Pomposo bastardo."

Abrí la puerta del piloto, subiéndome al asiento y empezando mi lista de control. Emmett arrojó la siguiente lona encima de la otra y empezó a llenar el tanque por mí. Sabía tanto de mi helicóptero como yo; solo que no volaba. Mi papá se nos unió, montando en la cabina el equipo de francotirador que Jasper había preparado.

Trabajamos en silencio mientras lo preparábamos. Para cuando lo encendí y lo volví a apagar, mi esposa estaba parada justo afuera del helipuerto.

"Hey," me dijo, haciéndome un gesto para que me bajara. "Ven a comer algo."

"Sí, señora," le dije, bajando de un salto del asiento del piloto y cerrando las puertas con fuerza. Me acerqué a Bella, besando su frente.

"¿Está listo?"

"Lo está, pero no sé si yo lo esté," le admití. "¿Qué preparaste, dulzura?" Le pregunté, olfateando el aire, porque algo olía jodidamente increíble.

Se rio un poco, tomando mi mano. "Barbacoa de Pollo a la Charlie," me dijo, llevándome con ella. "Cocinar en grandes cantidades está demostrando ser abrumador. La parrilla fue la única forma de hacerlo. Alec y Esme ayudaron. Vamos."

Después de una cena increíble—en el exterior, por supuesto—y otra ronda de situaciones hipotéticas de "qué pasa si" en torno a la mesa de la cena, me encontré ayudando a Rose con la limpieza.

"¿Estás bien?" Me preguntó, levantando la vista cuando Emmett pasó rápidamente por la cocina con un Caleb feliz y balbuceando en sus brazos.

"Sí," suspiré, guardando los trastes mientras ella los lavaba y enjuagaba, aunque solo era la mierda grande, porque usábamos tantos platos desechables como pudiéramos para mantener la puta labor de limpieza al mínimo.

"Desearía poder ir con ustedes," dijo en voz baja, mirando detrás de ella para asegurarse que estábamos solos. "Nunca culparía a Bella por su odio hacia Lilith. Esa perra me amenazó el día que la encontramos con Ashley."

Me reí, mirando a una mujer que la mayoría de los hombres considerarían una reina de belleza, pero era dura e inteligente—así de engañosa. "Querías darle una paliza, ¿verdad?"

"Oh, quería hacerlo," bufó, rodando los ojos y cerrando la llave del agua. "Voy a estar en la sala de computadoras con Alice y Mack, pero necesito que hagas algo por mí, Edward."

"¿Qué?" Le pregunté, guardando una gran olla en el gabinete de abajo.

"Asegúrate que el padre de mi Caleb venga a casa conmigo," susurró, su preocupación prácticamente palpable. "Está determinado a ayudarte, porque lo entiende… Demonios, todos lo entendemos. Pero está buscando pelea. Solo necesito que se apegue al plan y…"

"Todos nos sentimos así, y él estará con mi padre, Rose," le dije, apoyándome en la encimera y cruzando los brazos sobre mi pecho. "Está en las mejores manos, lo juro. Mi papá no ha perdido un hombre desde mi tío Garrett, y eso fue por un problema de salud, no por falta de seguridad."

Rose asintió, atrayéndome en un abrazo. "Me alegra que tú y Bells estén mejor. Me preocupé por un momento, porque ustedes dos se necesitan el uno al otro más de lo que creen. Buena suerte mañana," susurró, dando un paso hacia atrás. "Está dormida en la habitación de Bethy." Una pequeña, pero triste sonrisa apareció en su rostro. "Ve… estén juntos antes de que nos dispersemos todos mañana. Dice que duerme mejor cuando estás con ella, y necesitará todo el descanso que pueda tener."

Asentí, tomando una respiración profunda y dejándola salir. "Gracias, Rose," le susurré, agarrando su hombro antes de caminar por el pasillo.

Entré sigilosamente a la habitación de Bethy, cerrando la puerta detrás de mí. Bella estaba acurrucada en una bolita en la cama de nuestra hija, profundamente dormida. Me quité los zapatos y calcetines, quitándome la camiseta. No había mucho espacio, pero me las arreglé para meterme entre Bella y la pared.

Lloriqueó entre sueños, su cuerpo automáticamente acurrucándose contra mí. La rodeé con un brazo, pegando su espalda a mi pecho, y su mano de inmediato buscó la mía, entrelazando nuestros dedos. Metiendo mi mano bajo su mejilla, mi chica soltó el suspiro de satisfacción más dulce y profundo que le había escuchado desde que toda esta mierda comenzó.

Cerré mis ojos, inhalando el aroma florar de su cabello todavía húmedo por la ducha. A medida que su cercanía me tranquilizaba, le rogué a Dios en silencio—o quien sea que escuchara—que nos mantuviera a todos a salvo, que trajera a mis chicas a casa, y que me diera la fuerza para mantener mis emociones bajo control y mi mente despierta. Todas nuestras vidas dependían de ello.

~oOo~

BELLA

"Aquí tienes, amor," murmuró Edward, entregándome una de sus bolsas negras al mismo tiempo que Wes y Alice salieron disparados de la sala de computadoras.

"¡Muchachos! ¡Vengan aquí!" Nos llamó Wes.

Acababa de regresar, pero no había hablado con nadie con la excepción de Alice, a quien alejó de nosotros para investigar algo. Era tan malditamente temprano que el sol ni siquiera había salido todavía, pero la casa, el patio y la oficina estaban frenéticos con movimiento, conversaciones en susurros, y el sonido de armas siendo revisadas.

Metí algo de ropa, mi arma, y un teléfono móvil en la bolsa y la cerré. Agarré la otra bolsa vacía y se la di a Makenna.

"Pon el dinero aquí," le ordené en voz baja.

"Pero Carlisle ya lo puso en una bolsa," me respondió, mirándome como si estuviera loca.

"Solo hazlo," bufé, dejándola en ello y me uní al grupo frente a las pantallas de Alice.

"Tenemos unos problemas," dijo Wes, dándole la espalda a las computadoras y apoyándose en el escritorio para quedar de frente todos en la habitación. "Primero… no tengo duda alguna de que Walter Bridges está a cargo de esta mierda. Segundo… hay una razón por la que eligieron la estación de tren."

Un gemido colectivo resonó entre nuestro grupo mientras esperábamos a que continuara.

"Los padres de Walter Bridges tienen dinero suficiente para limpiar su expediente," comenzó a decir, señalando la pantalla. "Mientras Walter estaba en la universidad, se asoció con un pequeño grupo militante al margen de la ley conocido como D.D.A. – o Discípulos de América. No son un grupo grande y no parecen tener un verdadero manifiesto. En lugar de eso, se centran en el tema más controversial en las noticias al momento. Son anarquistas a quienes les gusta crear problemas, pero se mantienen lejos del resto del país. No hacen nada verdaderamente violento, pero se presentan ocasionalmente en eventos e intimidan a la gente."

"¿Un culto?" Preguntó Emmett. "¿Cómo el de Jim Jones (4)?"

"Supongo que puedes llamarlos así, pero no tienen una verdadera ideología que sigan. Por lo que me puedo dar cuenta, básicamente son un grupo de antisociales que se han apartado de la sociedad," explicó. "Como dije, son un grupo pequeño, por lo que ni siquiera figuran en el radar del FBI. Les gustan sus armas, les gusta perturbar la vida de la gente, y viven lejos de las grandes ciudades.

"Walter fue arrestado por ebriedad y desorden, alteración del orden público y asalto justo antes de su graduación. Su padre lo desapareció, pero fue entonces cuando lo privaron de su respaldo financiero. Era una vergüenza para ellos." Wes señaló la pantalla de nuevo. "Walter padre, nos contó que su hijo tiene acceso a una propiedad que él no puede controlar, porque su hijo la heredó de sus abuelos. Es una cabaña bastante grande situada en las montañas del norte de California, justo al otro lado de Oregon."

"Miren," dijo Alice, señalando a la gran pantalla de arriba. "No es solo para acampar, es un complejo. Lo que era una granja, algo así como la de la tía Kate, ahora está acondicionada como barracas para un ejército."

"El padre de Walter piensa que su hijo ha tomado el cargo. Incluso peor, que su hijo estaba usando su posición en Shady Glen para reclutar nuevos miembros… lo que puede explicar al joven Kurt. Pero es solo una suposición," dijo Wes encogiéndose de hombros. "Sin embargo, hay una razón por la que está usando a Lilith como medio para su mierda," suspiró, sus ojos descendiendo cautelosamente en mí, y luego en Edward. "Pidieron diez millones y Bella a cambio por esas dos niñas, pero apostaría a que la próxima cantidad que pida será más a cambio de recuperar a Bella."

"¿Por qué?" Dijo Edward con brusquedad, tomando mi mano y aferrándose a ella.

"Porque Walter tiene bocas que alimentar, seguidores a quienes cuidar, y una gran cantidad de impuestos que pagar por esa propiedad tan grande, o la perderá. Su padre piensa que se quiere expandir allí, pero el precio de la tierra es exorbitante, y él le ha dicho no a su hijo repetidas veces."

"Allí es hacia donde se dirige," murmuró Carlisle, casi para sí mismo, pero Wes asintió de acuerdo. "Si hoy se escapan, allí es donde se dirigirán. Es donde se sentirá cómodo y donde va a tener respaldo."

Eleazar respiró hondo, sin que sus ojos se apartaran de la imagen de satélite del complejo en la montaña. "¿Y el segundo problema que tenemos hoy?"

"El senador Ruiz va a dar un discurso justo al otro lado de la estación del tren," dijo Wes, levantando una ceja. "Ya saben, el que está aumentando los impuestos a propiedad en todo el estado…"

"Oh, maldita sea," bufó Jasper. "Así que los enojados bravucones tienen su objetivo de hoy…"

"Exactamente," gruñó Wes, cruzando sus brazos sobre su pecho. "Hay más en juego aquí de lo que pensamos."

Los agudos y penetrantes ojos de Eleazar se posaron en Benny, quien parecía más que cabreado. "Fuera de la caja legal, Ben," dijo bruscamente. "Ahora, dime…"

Benny suspiró, sacudiendo su cabeza al mismo tiempo que miraba en torno a la habitación. "El plan sigue siendo el mismo. Nada cambia. Carlisle…" dijo, haciéndole un gesto a mi padrino en señal de rendición.

Carlisle dio unos cuantos pasos, parándose a mi lado, y colocó un brazo alrededor de mis hombros. "Emmett, Eric, Felix, y Alec… van a estar conmigo en el perímetro y el garaje. Mickey y Sam, van a seguir a Bella a distancia. Edward… el aire es tuyo con Jasper y Eleazar. Benny, tú y tus hombres pueden posicionarse al otro lado de la calle para proteger a los asistentes a esta… cosa política, pero necesito que sean discretos dentro de esa maldita estación. El arresto es tuyo… si no tenemos ningún problema."

Alice se giró hacia Edward. "Tuve que introducirte de nuevo como medio de comunicación, Edward. No vas a ser el único helicóptero en el aire, así que ten cuidado, ¿está bien?"

"Gracias, Alice," dijo en voz baja, su pulgar frotando círculos sobre mis nudillos.

Ella se puso de pie, caminó hacia su mesita de trabajo que usaba para pequeños proyectos electrónicos. "Bells," me llamó, volviéndose para entregarme unas cuantas cosas. "Toma. Este está listo, y este también," me dijo, entregándome a el señor Conejo y mi auricular mientras todos a nuestro alrededor se separaban para cargar sus coches y el helicóptero.

"Gracias, duendecillo," le susurré, metiendo a el señor Conejo bajó mi brazo y colocando el auricular en mi oído. Levanté el conejo de peluche, preguntando, "¿Está calibrado?"

"Calibrado, pero no activado. Lo harás cuando estés lista… lo mismo con el otro en tu bota. Apriétalos hasta que sientas el clic," susurró en respuesta. "¿Por qué dos?" Me preguntó.

"Llámalo una corazonada, Alice," dije con un suspiro, sacudiendo mi cabeza. "¿Puedes diferenciarlos?"

"Sip, sip, sip," repitió, pero su ceño se frunció. "Por favor, ten cuidado," me rogó, envolviéndome en un abrazo.

"Lo haré," dije entre mi aliento, besando un lado de su cabeza. "Permanece atenta y haz lo tuyo, Alice."

Con abrazos de Rose y Makenna, dejé mi oficina después de meter a el señor Conejo en mi bolsa. Salí a mi patio hacia un montón actividad. Los federales estaban subiendo en sedanes negros y varios SUV. Carlisle estaba teniendo una última conversación con Benny y Wes. Y Edward le estaba dando al helicóptero una última revisión.

Caminé hacia mi Mustang, donde el maletero ya estaba abierto y la bolsa del infernal dinero ya estaba allí. Dejé caer mi bolsa personal encima de ella y cerré la puerta con fuerza. Iba a viajar sola, seguida por… bueno, todos los demás, sin mencionar al ángel en el aire sobre mí.

Cálidos y fuertes brazos me rodearon por detrás, y me di la vuelta en los brazos de Edward. Ya llevaba puesta su gorra negra hacia atrás, pero sus ojos estaban cautelosos, fieros.

"Vas a tener mucho cuidado, dulzura," me ordenó, tragando saliva espesa.

"Lo haré, lo prometo," le juré, elevándome para besarlo. "Tú concentrado, Edward. Por favor."

"No sé qué voy a hacer si algo sale mal hoy," gimió, su cabeza cayendo hacia atrás por el estrés.

"Me encontrarás como lo hiciste la primera vez," le dije de forma críptica, levantándole una ceja.

Su mirada voló hacia la mía, su boca un poco abierta. "No lo hiciste," jadeó.

"Lo hice… o Alice lo hizo," le susurré. "Si algo sale mal… te comunicas con Alice, pero permanece cerca. ¿Entendido?" Le pregunté, usando su misma orden.

Sonrió satisfecho, asintiendo, y respiró hondo. "Sí, señora."

"Te amo, Edward," dije entre mi aliento contra sus labios. "Joder, tanto."

"También te amo, bebé," me dijo, capturando mi boca con la suya. "Y la recuperaremos, amor."

Asentí, tratando con todas mis fuerzas de no permitir que mi corazón manejara las cosas. Los dos nos giramos cuando Carlisle nos llamó.

"¡Vámonos! ¡Suban a sus transportes!"

Un beso más y dejé ir a Edward, observándolo caminar gallardamente hacia su helicóptero. Una vez que el zumbido y chirrido de su motor y aspas comenzaron a funcionar, me metí en el asiento del conductor arrancando mi coche.

Todo el grupo aceleramos hacia nuestro destino, sin que nos detuviera el temor a ser detenidos por exceso de velocidad. Estaba muy segura que la caravana detrás de mí, que incluía al FBI y la CIA, no lo permitiría de todos modos. Por el camino, de vez en cuando alcanzaba a ver el helicóptero de Edward a un lado de mí, y estaba segura que lo estaba haciendo a propósito— adelantándose, para luego retrasarse a fin de vigilarme.

La radio estaba llena de actividad en mi oído, comunicándose unos con otros, con Edward y la policía local para hacerles saber que llegábamos. Para cuando entré al estacionamiento de la estación de tren de San Francisco, el sol se había puesto y tenía unos cuarenta y cinco minutos para estar en la zona de espera. Escuché con atención cuando todos llamaron con su posición, diciendo sus observaciones, y Alice y Makenna hicieron de ojos en el cielo junto con Edward. Los tres vivían para esa maldita cámara montada debajo del helicóptero.

"Veo una multitud bastante grande reuniéndose al otro lado de la calle, pero la mayoría se dirigen hacia el escenario que están montando en el parque," dijo Alice. "La estación de clasificación (5) se ve complicada. ¿Cómo demonios saben a dónde van todos? Todo me parece un caos…"

"¿Mack, ves algo?" Edward dijo por la radio.

"Déjame hacer un acercamiento a los rostros alrededor de la entrada y el patio interior de la estación, Edward," le respondió. "Dame unos minutos."

Eso era lo que estaba esperando. Quería ver si Mack reconocía a Lilith, Walter o a cualquiera de los otros que estaban trabajando con ellos. Lo que realmente quería saber era si veía a Bethy y Abby.

Me estacioné en el techo del garaje y vi como Edward se desvió lentamente varias yardas en el aire. Me quedé de pie afuera del lado del conductor, cerrando la puerta con fuerza detrás de mí.

"¿Carlisle?" Llamé por la radio, levantando la vista cuando se asomó un poco de los escalones que conducían al siguiente nivel de abajo. "Estoy esperando a Mack," le dije, y se detuvo, haciendo un brusco gesto con su cabeza de acuerdo.

"Estoy en ello, Bells," canturreó suavemente en mi oído. "Veo a Benny y Wes… en la entrada norte. Veo a Mickey y Sam pasando por la zona de restaurantes. Te veo a ti y a Poppy en la plataforma superior del garaje." Hizo una pausa mientras Edward giraba para pasar una vez más, aunque esta vez, a lo largo del pequeño estacionamiento al otro lado de la calle, siguiendo con el carril de ascenso y descenso a lo largo de la entrada principal. "¡Ahí está!" Chilló. "La minivan que fue robada en Olympia. Esa cosa horrible se está deteniendo frente a la entrada ahora."

"Dentro, Mack," gruñí, perdiendo mi paciencia y tiempo antes de que tuviera que tener mi trasero sentado en el extremo norte de la sala de espera. "¿Quién está dentro?"

"Veo a Lilith saliendo, junto con… Rusty y Walter. El conductor parece ser Kurt, pero… ¡Mierda!" Siseó. "No están las niñas… no veo a Bethy, ni a Abby. ¿Ahora qué?"

"Joder," dije con brusquedad, alejándome de mi coche donde había estado recargada y caminé hacia el maletero. "Mierda, sabía que me jodería…" Agarré mi bolsa, colgándola sobre mi hombro. "¡Alice!" Dije con brusquedad, cerrando el maletero con fuerza.

"Sí," respondió rápidamente.

"Revisa cada hotel de camino desde aquí a ese puto complejo de Walter. Dejaron a las niñas… muy probablemente con Kenny el corruptor de menores, pero tienen que estar cerca. ¡Hazlo ahora!" Ordené, girando sobre mis talones para caminar hacia Carlisle, cuyo rostro era feroz cuando le arrojé las llaves de mi coche.

"¿Qué vas…" Comenzó a decir, atrapando mis llaves con destreza.

"Probablemente quieras conducirlo a casa. Tu dinero está dentro," dije con una mueca de desdén, encabronada como nunca, más allá de la razón, porque mis instintos maternales me estaban diciendo que iba a matar a esa perra para recuperar a mi hija, pero la IP en mí quería combatir fuego con fuego. "Si va a engañarme, es justo darle una cucharada de su propia medicina," refunfuñé prácticamente corriendo al bajar las escaleras.

"¡Bella, no!" Edward siseó en mi oído.

"Bella," dijo Carlisle, alcanzándome y deteniéndome en el siguiente descanso. "¿Estás segura que es la ruta que quieres tomar? ¡Podrían cumplir con la amenaza de bomba… o… o llevarte!"

"Sin importar la mierda que hagan, van a hacerlo sin ese dinero," le dije, señalando con mi pulgar detrás de mí. "Eso todavía nos deja a mí y a las niñas como moneda de cambio. Por lo que Wes dijo… este ridículo grupo D.D.A. no es extremadamente violeto, pero necesitan de este jodido dinero…"

"Bella… Jesucristo," gruñó Edward. "Bebé, no lo hagas…"

Suspiré, tratando de no escuchar la ira pura y el terror en su voz porque no podía estar en el suelo conmigo. "¿Qué sugieres, Edward?" Repliqué. "¿Cualquiera de ustedes? Porque si los capturamos y dejamos que Benny los arreste, entonces no tendremos una puta idea de donde está Bethy, y ellos se van a guardar esa pizca de información. ¿Y entonces qué pruebas tendremos contra ellos? ¿Alguien?" Pregunté de nuevo, pero la radio permaneció en silencio en mi oído. "Así es… nada. Así que, veamos qué tienen que decir cuando pidan su pago por las niñas que no trajeron y no lo tenga para dárselos."

Miré a Carlisle, que parecía estar repasando cada escenario en su mente, pero estaba llegando a la misma maldita conclusión que yo.

"Tienes un chip," me dijo, dándome un vistazo de aprobación al mismo tiempo que yo asentía.

"Esas niñas van a necesitarme," dije ansiosa, rogando silenciosamente que me dejara ir. "Van a llevarme, pero al menos voy a estar con Bethy y Abby…" Hice una pausa, cerrando mis ojos. "Edward… sabes lo que tienes que hacer…"

La mano libre de mi padrino se cerraba y abría a su costado, justo como lo hacía su hijo cuando estaba encabronado y estresado, pero soltó mi brazo. "Ve, Bella… el tiempo se te está acabando…"

"Bella," me llamó Edward una vez más por la radio. "Ten cuidado, amor."

"Lo haré," susurré, cerrando mis ojos con fuerza, antes de agarrar la puerta que conducía dentro de la estación del tren.

~oOo~

BETHY

Abby se acercó a mí cuando Kenny se levantó de un salto de su silla. Caminó de un lado al otro junto a la ventana del hotel una y otra vez. Miraba a su teléfono, soltaba un gran suspiro, y luego se sentaba de nuevo.

No queríamos que nos dejaran con Kenny. Nos gustaba más Kurt, pero la mujer mala y el hombre nuevo, que nos dijo que lo llamáramos Walter, se llevaron a Kurt con ellos. Kenny era gruñón y nos decía cosas malas. Nos quitaba la comida si llorábamos, nos quejábamos o hablábamos en voz alta, pero al menos dejaba prendida la televisión.

Extrañaba a mi mami y papi. Quería ir a casa. Quería a mi Poppy y Nanny, mi casa del árbol, y mi habitación. Quería ver películas en el sofá con mami, donde me peinaba el cabello y me hacía trenzas. Quería ayudar a papi a cocinar, porque me dejaba probarla antes de que fuera hora de la cena. Y quería mi cama, porque no podía dormir sin los besos de buenas noches de mi papi, sin que me dijera que soñara bonito.

Salté cuando el teléfono de Kenny sonó y azotó la puerta de la habitación de a un lado.

"¿Es cierto lo que dijo Kurt?" Susurró Abby, manteniendo la vista en la puerta.

"Eso espero," susurré en respuesta. "Dijo que iba por mi mami antes de que fuéramos a ese otro lugar."

Kurt estaba enojado cuando la mujer quiso que fuera con ella. Quería quedarse con nosotras, pero creo que en realidad era porque no le gusta Kenny. Para nada. Pelean todo el tiempo.

"Tengo que ir al baño," le dije a Abby, bajándome de la cama.

"¡No me dejes!" Chilló, agarrando mi mano y siguiéndome al baño.

Caminamos de puntillas hacia allá, recordando dejar la puerta abierta, porque la última vez que la cerramos, Kenny se enojó mucho. Fui primero, y luego Abby, y las dos nos lavamos las manos.

Algo se azotó detrás de nosotras, y nos volvimos para ver la ventana en la ducha golpearse contra la pared. Estaba abierta, y el viento de afuera la estaba azotando una y otra vez.

Este era el lugar más atemorizante en el que había estado hasta ahora. Los cuartos estaban sucios y viejos. Olían raro, como a humo y al limpiador que mamá usaba para limpiar los pisos. Las camas estaban cubiertas con una fea manta con graciosas flores amarillas y naranjas. Y la cama tenía muchas bolas.

Cuando entramos de nuevo al cuarto, también lo hizo Kenny.

"¿Qué demonios les dije de levantarse?" Gritó, y corrimos de vuelta a la cama.

Abby comenzó a llorar, pero la callé. "No llores... haces que grite más," le susurré, y luego miré a Kenny. "Tuvimos q-que i-ir al b-baño," le dije.

"N-No m-me i-importa," me respondió, burlándose de mí. "Les dije que no se movieran y vieran la maldita televisión. Ustedes enanas me ponen nervioso. Joder, permanezcan quietas y calladas."

"Quiero a mi mami," le dije, tratando de no llorar.

"Todos queremos a tu mami," dijo con un suspiro, sentándose otra vez en la silla y mirando su teléfono. "Pronto, pequeña mierda, pronto."


(1) Una Operación Negra (del inglés: Black Operation, o también Black Ops en plural) es una operación encubierta que generalmente comprende actividades que son a menudo catalogadas como sumamente clandestinas y estandarizadas fuera del protocolo militar o incluso en contra de la ley.

(2) El – diminutivo de Eleazar

(3) La principal fuerza de operaciones especiales de la Armada de los Estados Unidos. El acrónimo de la unidad ("SEAL") hace referencia a su capacidad para operar en mar, aire y tierra; pero es su habilidad para trabajar bajo el agua la que los diferencia de la mayoría de las demás unidades militares del mundo.

(4) Jim Jones fue un religioso estadounidense, fundador y líder de la secta Templo del Pueblo, famosa por el suicidio colectivo realizado el 18 de noviembre de 1978 por parte de 912 de sus miembros en Jonestown (Guyana)

(5) Una playa de maniobras o patio de maniobras, conocida en España como estación de clasificación, es una estación ferroviaria especial para la ordenación (descomposición y composición) de los trenes de mercancías compuestos por vagones aislados, al contrario que los vagones en bloque. Se encuentran estas estaciones en los grandes nudos ferroviarios y las grandes ciudades industriales o ciudades con grandes puertos.


Pues ya vemos a nuestro equipo favorito en acción, lástima que esa perra de Lilith no cumpliera con el trato y no llevara a las niñas. Sin embargo, es obvio que Bella se lo imaginaba y ya tiene planeado algo, ¿creen que funcionará? El pobre de Edward está que se muere de la preocupación, sobre todo porque no puede estar con ella, y porque ahora es casi seguro que se la llevarán. ¿Cómo creen que reaccione Lilith cuando se dé cuenta que no lleva el dinero? ¿Y llevarán a Bella con Bethy y Abby? Usen el cuadrito y cuéntenme sus conjeturas. Muchas gracias por seguir aquí y sobre todo gracias por dejarme sus palabras :) Gracias también por sus alertas y favoritos. Saludos y nos leemos la próxima semana ;)