Naruto e Itachi: 23 años.


Mamihlapinatapai

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Capítulo 7: 16 años

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Dio una calada a su cigarro y el humo inundó sus pulmones de inmediato.

Había comenzado a fumar a los 15 años. Todos sus amigos lo hacían y no le tomó mucho tiempo copiar el habito; pero no era a ellos a quienes quería seguir, sino a Naruto. En algún momento el rubio había sido un asiduo fumador y aquel aroma a tabaco le hacía recordarlo, sentirlo cerca. El sabor amargo no era de su total agrado, sin embargo lo toleraba. Imaginaba que así debían saber los besos de Naruto.

Exhaló el humo con tranquilidad.

– Sasuke, has visto una camiseta blanc… – Rápidamente escondió el cigarro tras suyo. Había olvidado que Naruto no tenía el habito de tocar antes de entrar– ¿Qué tienes ahí?

– Nada – tartamudeo viéndolo acercarse.

El mayor lo olfateó y él solo desvió la mirada. Su pecho se aceleraba al sentir su aliento sobre él. Finalmente el ojiazul le dio la vuelta y tomó el cigarro.

– Por favor no le digas a nadie – rogó.

El rubio se paró junto a él, frente a la ventana, dio una calada y se lo devolvió. Sasuke lo recibió y se quedó observando el cigarro antes de pegarlo a sus labios, era un beso indirecto.

– Hace mucho que no probaba uno. – dijo sonriente exhalando el humo. – Me recuerda tanto mi adolescencia.

Miró con melancolía por la ventana. El moreno sabía que su adolescencia le recordaba también a sus padres, quienes lo habían echado de casa. Solo Itachi sabía el porqué y había omitido contarlo cuando lo hospedo.

– En lugar de estar encerrado fumando un fin de semana – cambio de tema– ¿no deberías estar en alguna fiesta o saliendo con chicas?

– No me interesa.

– ¿Que? ¿Las fiestas?... ¿o las mujeres? – el menor palideció ante la pregunta, pero rápidamente el ojiazul empezó a reír y volvió a coger el cigarro. – ¿No hay ninguna chica que te guste?

– Hay alguien – admitió, más no aclaró el sexo.

– Y…

– Es complicado.

– Somos dos – confesó antes de apagar el cigarro en un cenicero improvisado y caminar hacia la puerta – ¡Casi lo olvido! ¿No has visto una camiseta blanca?

– No.

– Bueno, seguiré buscando – se encogió de hombros – Nos vemos.

La puerta se cerró, quedándose nuevamente solo. Se recostó en su cama y metió la mano debajo de su almohada, cogiendo la camiseta de Naruto.

Él ya estaba enamorado de alguien.


Nota de la autora:

Hola, después de mucho!

Ando ocupada con unos asuntos y tratando de continuar algunos fics antiguos y me olvide de este, lo siento.

Nos vemos.