El final del fic ha llegado. Reconozco que la última parte me ha costado muchísimo, y que me he llegado a plantear dejar el fic inconcluso e incluso borrarlo, pero la cantidad de alertas que han llegado durante este tiempo confiando en mis historias como favoritas o siguiéndome como autor han hecho que no lo deje sin terminar.
Gracias siempre por leerme, por seguirme, por elegirme entre cientos de autores. Las historias cobran vida cuando hay alguien que las lee.
"I can make you happy
Make your dreams come true
Nothing that i wouldn't do
Go to the ends of the earth for you"
(Adele)
Booth caminó despacio por el laboratorio en dirección al despacho de Huesos, tomándose su tiempo. Estaba seguro de lo que iba a hacer y cómo, pero no quería permitirse ni el más mínimo resquicio de duda. Aunque lo había decidido hacía horas, cuando la resolución del caso era ya clara, la experiencia le decía que tomarse unos minutos antes del empujón final era lo más cabal.
Veía a Huesos en su despacho al final del pasillo por el que andaba, como siempre sentada frente al ordenador concentrada en la información. Sabía que estaba cansada porque el último caso les había exigido una gran dedicación a ella y a todo el equipo, y que lo que quedaba, la eterna burocracia de papel, era la antitesis de su gratificante trabajo.
Pero además sabía que el cansancio no sólo era físico. Mentalmente necesitaba un respiro, habían sido muchos casos encadenados en el tiempo, sin apenas paréntesis entre uno y otro. Había demasiada gente mala en el mundo como para permitirse un receso, siempre la habría, y Huesos había entrado en aquel mundo indirectamente por él. Tenía, como Booth, la aspiración de hacer de este mundo un lugar mejor y con menos basura suelta por las calles, pero él sabía que la labor no era fácil y aceptarla conllevaba un precio bastante alto. Huesos comenzaba a acusar ese precio, y Booth estaba decidido a aligerar el peso con el que había cargado al conocerle.
Sin que ella se diera cuenta, se apoyó en el cerco de su puerta y la observó sin saber muy bien cómo lo haría. Y cuando ella le miró, cayó en la cuenta de que había suspirado, quizá demasiado fuerte, rompiendo el silencio que había entre ellos.
Ambos cruzaron sus miradas con una cierta desconfianza. Pero sobre todo sin saber qué hacer o decir.
Brennan se había extrañado. Sabía que estaba ahí desde mucho antes, más o menos cuando le había descubierto pululando por el laboratorio. Había hecho como si no le hubiera visto, pero sabía que llevaba un rato dando vueltas. Despacio. Como si esperara para algo.
Eso le daba un poco de miedo. Agradecía el espacio que se había establecido entre ellos desde su cita, porque no había sabido cómo manejar aquello. Pero también sabía que Booth no iba a darse por vencido fácilmente, lo que le halagaba pero también le agobiaba, sobre todo ahora que el trabajo había bajado un poco su ritmo. El último caso la había dejado sin fuerzas, haciendo mella en una debilidad recién descubierta, amenazando con romper las barreras. Había sido demasiado personal, se había implicado en exceso rompiendo sus propias normas. ¿Normas? Ya todo valía. Sus sentimientos eran como un arroyo desbocado por las aguas crecidas del deshielo.
Booth estaba ya tan cerca de ella misma que podía casi describir todo lo que pasaba por la cabeza de Brennan solo con mirarla. Y sintió con ella su propio cansancio, y sintió por completo la necesidad de acabar con aquello y comenzar de nuevo.
Se apoyó sobre la mesa justo al lado de Brennan, mirándola cara a cara.
Y ambos sintieron que había llegado el momento. Ni antes ni después.
-¿Todavía estás enfadado? –preguntó mirando directamente a sus ojos.
-Ya no –sonrió levemente-. ¿Y tú? ¿Cómo te sientes?
Brennan intentó también sonreír, pero lo hizo con cansancio aunque con seguridad.
-Fuerte. Muy fuerte.
-Es justo lo que quería oír. Es lo que salvará mi vida de un absoluto desastre.
Ella tomó su mano y la llevó a su mejilla mientras hablaba cerrando los ojos.
-Sabía que cuando fuera capaz de mostrar, de reflejar de forma entendible lo que siento, mi vida sería más fácil. No me movería por un camino enrevesado, sin principio ni fin. Encontraría mi rumbo gracias a la gente que me quiere y a la que quiero.
Booth besó con ternura su pelo.
-Y yo estaba seguro de que, cuando apartara de mi mente y de mi corazón la ira y el dolor, sería entonces cuando podría amarte sin reparos y sin sombras. Podría hacerte sentir mi amor plenamente.
-Podrías hacerme feliz, y mis sueños se harían realidad. Lo harás, ¿verdad?
El sonrió feliz por primera vez en mucho tiempo. Le había costado tanto esa sensación que por primera vez no se sintió culpable de ser feliz.
-No lo dudes ni un momento. Para eso estoy aquí.
-Entonces déjame que…
-Ven aquí –dijo Booth extendiendo sus brazos hacia ella como señal de refugio.
Ella se metió en aquel hueco como si lo hubiera estado haciendo toda su vida. En realidad llevaba haciéndolo mucho tiempo, siempre que él le proporcionaba la seguridad y el confort en los malos momentos.
Pero siempre había buscado el alivio de un compañero. Ahora también buscaba el calor de un amante. Estaba dispuesta a dar todo, y sabía que recibiría también todo a cambio. Pero es que aunque no hubiera recibido nada sería suficiente. Porque nada podía cambiar el hecho de que amarle ya ocupaba un gran espacio en su corazón.
¿Creía en el destino?, se preguntaba mientras dejaba que Booth la envolviera por completo con su cuerpo, su mente y su corazón. No. Decididamente, no.
"Tú puedes querer a un montón de gente en este mundo, pero sólo hay una persona a la que más amas.
-¿Cómo sabes cuál es la persona que más amas cuando estás confundido por los mensajes químicos que viajan a través del sistema límbico?
-Sólo lo sabes.
-¿Qué pasa si dejas escapar a esa persona?
-Esa persona no va a ninguna parte."
Porque desde el principio había sabido que Booth era la persona a la que más iba a amar en este mundo, aunque muchos otros intentaran confundirla, aunque las circunstancias intentaran impedirlo. Y también sabía que no le dejaría escapar pasase lo que pasase, porque solo con él podría hacer el resto del camino.
Con la persona a la que más ama. Con nadie más.
