Romina apagó las velas que iluminaban la habitación de Link y luego salió cerrando la puerta tras de sí.
Unas horas después, Link estaba plácidamente dormido, soñando con encontrarse nuevamente con su amada, con aquella mujer que le había robado el corazón sin haberse dado cuenta.
En su sueño, él se encontraba en un hermoso campo lleno flores y árboles, el cielo estaba cubierto por los últimos rayos agonizantes del sol, dando como resultado un hermoso atardecer en donde los animales que se podían observar se preparaban para recibir a la dama de la noche con sus astros luminosos, el joven héroe caminaba lentamente observando tan majestuoso paisaje, cuando a lo lejos, pudo divisar una conocida silueta.
-¿Midna?... ¡Midna!- gritó el ojiazul al reconocerla, seguidamente corrió hacia ella lo más rápido que sus piernas le permitían. Se detuvo justo frente a ella, la princesa lo miró con una sonrisa y con lágrimas a punto de brotar de sus ojos color carmesí, Link quería decirle tantas cosas, pero la emoción no se lo permitía, sus ojos se fueron humedeciendo poco a poco sintiendo el acelerado palpitar de su corazón, ambos se miraban fijamente en silencio por unos instantes que parecieron eternos, Midna sin poder pronunciar alguna palabra abrazó al joven héroe con todas sus fuerzas, el ojiazul tardó un poco en reaccionar pero correspondió el abrazo con mucha emoción.
-Link…perdóname… debí habértelo dicho antes- decía la princesa mientras sus lágrimas descendían por sus mejillas simulando una cascada y con su voz quebrantada.
-Ya… tranquila, todo está bien, ahora estas conmigo- le respondió el chico acariciando con mucho amor la espalda de la chica.
-Pero…- trató de decir la princesa, pero Link se separó un poco del abrazo y colocó su dedo índice en los labios de la chica silenciándola.
-Sshhh, no digas nada, tan solo quiero aprovechar cada minuto a tu lado a partir de ahora…- le dijo el ojiazul fijando su mirada en la princesa y después secó las lágrimas de los ojos de su amada.
-Link…Te amo…- le respondió la princesa del crepúsculo conmovida por las palabras del héroe.
-Te amo, Midna- dijo el chico a su amada, poco a poco la distancia entre sus labios se iba acortando, cada uno podía sentir la respiración del otro, la piel de la joven princesa se erizó al sentir el rose de sus labios con los de Link.
De pronto Midna fue arrastrada hacia una oscura y espesa neblina, Link la siguió intentando tomar la mano de Midna.
-¡Link!- gritaba con desesperación la princesa perdiéndose entre la espesa neblina, el escenario cambió radicalmente, el campo de flores pasó a ser un desierto sin vida, el crepúsculo había desaparecido, en su lugar estaba una luna oscura.
-¿Qué está pasando?- se preguntó el héroe a sí mismo al ver el cambio tan radical del lugar en el que se encontraba.
De entre la niebla emergió aquella sombra con la cual había soñado antes el joven héroe, sonriendo macabramente de lado a lado.
-Tú otra vez- dijo Link desenvainando la espada maestra, el chico estaba por atacar al extraño ser pero se detuvo al ver que en una de sus garras tenía aprisionada a Midna, la princesa forcejeaba tratando de liberarse sin éxito alguno.
-¡Midna!, ¡Suéltala en este instante maldito!- gritó Link al ver a la princesa en esa situación, y luego amenazó con furia al extraño ser.
-Su destino está sellado, todos están destinados a perecer bajo el poder de la profunda oscuridad- respondió aquel ser con una voz que resonaba por todo el lugar.
-¡No si yo puedo evitarlo!- respondió Link tratando de atacarlo pero su cuerpo quedó inmovilizado.
-Rayos… ¡¿Por qué no puedo moverme?!- gritó el joven con desesperación.
-Me gustaría saber… si eres tan justo como aparentas serlo- le dijo aquella voz riendo macabramente.
-¡¿De qué hablas?!- gritó Link tratando de mover su cuerpo, pero sus intentos eran en vano.
-Todos tenemos maldad en nuestro interior… sólo hay que dejarla salir- le susurró al oído aquel ser, después una de sus garras tomó la forma de una daga con una oscura llamarada.
-¿Qué estás haciendo?... No… no te atrevas… ¡NO!- gritaba Link entre lágrimas por la impotencia al ver como aquella figura reía mientras acercaba la daga para arrancarle la vida a la princesa del crepúsculo.
Finalmente aquel ser no se contuvo más y atacó a la princesa para acabar con su vida.
-¡NOOOOOOOO!- gritaba Link mientras veía como la daga estaba por atravesar a Midna.
-¡MIDNA!- gritó Link levantándose de golpe de la cama, se quedó en shock unos instantes, estaba agitado y su corazón latía rápidamente.
-Otra vez…otra vez este sueño… algo malo está por suceder, ¡Debo darme prisa e ir con Midna!- se dijo el héroe a sí mismo, ignoró por completo la herida que tenía y decidió levantarse para ojear el libro que le ayudaría a encontrar el pasaje al crepúsculo.
- "El diamante de sangre en tu alma reposará y sólo entonces la puerta al crepúsculo frente a ti se abrirá"… rayos no comprendo que quiere decir esto…- decía el joven tratando una y otra vez de encontrarle significado.
El chico miró el mapa de la localización del diamante, al parecer este indicaba que se encontraba cerca del pueblo del ocaso en alguna parte del bosque.
-Tengo que ir tras ese diamante, ya después me preocuparé por entender ese extraño mensaje- se dijo el héroe a sí mismo, cerró el libro pero notó algo extraño, algo de lo que no se había percatado antes.
-¿Y esto?- se preguntó al ver que en el lomo del libro decía "Tomo 2".
-Tomo 2… ¿eso quiere decir que hay otro libro anterior a este?- se dijo con sorpresa el chico, sin darle tantas vueltas al asunto tomó el libro y se dirigió fuera de la habitación, pero al abrir la puerta se encontró con Romina.
-Oh, Link, estaba por tocar a tu puerta, quería saber cómo estabas- le dijo la chica con timidez.
-Estoy muy bien Romina, no te preocupes por mí- le respondió con amabilidad el joven ojiazul.
-¡Me da mucho gusto oír eso!- comentó la chica sonriendo.
-Romina, tengo que salir al bosque- le dijo el héroe tomando un semblante serio.
-¿A-al bosque?- preguntó la chica con temor.
-Sí, ¿por qué?, ¿pasa algo?- le preguntó el elegido de las diosas a la chica ojiazul desconcertado por su reacción.
Romina lo miró fijamente a los ojos y le asintió con la cabeza.
-Ven, entremos a tu habitación…- dijo la chica entrando en la habitación del héroe.
Link cerró la puerta y decidió escuchar lo que la chica le tenía que decir, ella se paró frente a la ventana dándole la espalda al héroe.
-Desde que yo nací, este pueblo siempre ha estado bajo la oscuridad, nunca se asoma aquella estrella a la que ustedes conocen como el sol… nada es lo que parece en este lugar, aquel monstruo con el que luchaste… es solo uno de los miles que acechan diariamente al pueblo- decía la chica con la mirada perdida.
-Este es un lugar maldito, los seres que habitan en el bosque están aquí por el poder de una extraña piedra…- dijo la joven girando para poder ver al joven héroe.
- ¿Y por qué no la han destruido?- preguntó el chico sin perder la seriedad que ambos tenían en ese momento.
-Muchos lo han intentado… incluso caballeros que han llegado a este lugar… pero de todos los que partieron, ninguno logró volver…- le comentó la chica cerrando los ojos con tristeza.
Al joven héroe le llamó la atención lo de esa extraña piedra de la que hablaba la chica, entonces tomó el libro que poseía y lo abrió en la página en la que se mostraba un dibujo del diamante de sangre.
-Dime Romina, ¿te han contado como es esa piedra que me comentas?- preguntó el espadachín mientras observaba la hoja del libro.
-Yo no sé cómo es aquella piedra… pero el anciano del pueblo dice que él la pudo ver…- le respondió la chica ojiazul pensativa.
-¿Podrías llevarme con él?- volvió a preguntar el héroe a la chica.
-Claro- le contestó Romina.
En el palacio del crepúsculo…
Midna se encontraba acostada en la cama de su habitación, las puertas de cristal que daban hacia su balcón se encontraban abiertas, el viento soplaba desde fuera agitando las cortinas de color azulado transparente y dejando entrar la luz del eterno crepúsculo a su habitación. Sentada a un lado de su cama se encontraba Lya velando por la princesa, no se había separado de ella desde que se había desmayado. Finalmente la princesa comenzaba a recuperar el conocimiento, poco a poco fue despertando hasta lograr ver a su nana sentada junto a ella.
-…N-nana…¿Qué pasó?...- dijo la soberana del crepúsculo reincorporándose lentamente.
-Mi princesa... te desmayaste al ver a ese joven del que tanto me hablaste- le respondió Lya a la soberana mientras le acariciaba la frente.
-… ¡Link!- dijo exaltada la princesa al recordar lo sucedido.
-Princesa, tranquila… él está bien, no te levantes- le dijo Lya impidiendo que Midna se levantara bruscamente.
-Pero si yo lo vi muy mal- le contestó la princesa con mucha preocupación.
-Tranquila, estaba herido, pero no de gravedad, para estos momentos ya se ha de haber recuperado- le dijo la nana para tranquilizarla.
-¿Estas segura nana?- preguntó Midna con voz quebrantada.
-Por supuesto, estate tranquila mi princesa…- le respondió Lya dándole un abrazo para tranquilizarla.
-Tengo miedo- dijo la princesa crepuscular correspondiendo al abrazo.
-Tranquila mi princesa, todo estará bien, te lo prometo…- le respondió Lya acariciando la espalda de la joven princesa.
En el mundo de la oscuridad y las tinieblas…
El señor de las sombras estaba parado en la cima de lo que parecía ser un gran volcán, pero dentro, había un vórtice de fuego azul en la que se podían ver rostros de seres macabros sufriendo, el nombre de aquel lugar era "El vórtice de almas".
-Mis súbditos, después de tanto tiempo ha llegado la hora de nuestra venganza, el reino de la luz y el del ocaso caerán finalmente ante nosotros…- decía aquel ser y después extendió sus manos hacia las tinieblas.
-Ahora yo, como el señor de la eterna oscuridad, ¡les ordeno que se levanten una vez más, yo los libero de su prisión!- gritó aquel ser, seguidamente un rayo cayó dentro del vórtice y de este emergió un gran tornado de fuego en color azul que subió hasta lo alto de las tinieblas, el lugar relampagueaba mientras aquel ser reía a carcajadas.
Hubo una gran explosión en aquel lugar, el vórtice había desaparecido y en su lugar había un enorme cráter, el señor de la oscuridad parecía no haber recibido daño alguno, de pronto tras de él un gran número de criaturas con ojos malignos aparecieron, muchas de esas criaturas tenían la capacidad de adoptar diferentes formas y eran totalmente inmunes a los ataques con armas normales.
Uno de aquellos seres se acercó al señor de la oscuridad, tenía la forma de un paladín con armadura negra la cual desprendía un aura oscura, estando a escasos metros del señor oscuro se arrodilló.
-Mi señor… es un gusto volver a servirle después de tantos años- dijo el paladín oscuro sin levantar la mirada.
-El tiempo ha llegado… quiero que prepares a todo nuestro ejército para la invasión, a los demonios de este lugar invócalos para que se unan a nuestro ejército, doblega a todos aquellos que se resistan, o mátalos para que luego los regresemos a la vida como nuestras marionetas- ordenó el señor de la oscuridad al paladín oscuro dándole la espalda.
-Como usted ordene, mi señor- respondió el paladín aún de rodillas.
-No me falles Danan…- dijo el señor oscuro.
-No lo haré mi señor, salve mi rey, salve Nocturno el señor de la oscuridad- contestó Danan a su rey, después se levantó y se dirigió a cumplir con su mandato.
En el crepúsculo…
Lya se encontraba observando a Midna desde las ventanas que daban al balcón, la princesa se había quedado dormida después de haberse desahogado con ella, la nana pensaba en alguna manera de ayudar al joven héroe de Hyrule a llegar al crepúsculo, pero usar los antiguos conjuros sería un poco peligroso, estos pensamientos daban vueltas en su cabeza cuando en el horizonte logró divisar como un oscuro astro comenzaba a formarse poco a poco.
-Esto no puede ser- se dijo Lya a sí misma y después salió al balcón para observar mejor lo que ocurría.
-Este suceso… es el que describía uno de los antiguos libros de nuestro reino…- pensó la nana de la princesa mientras veía como en el centro del astro salía un espiral que absorbía las nubes del ocaso.
-No hay duda… Nocturno el señor de la oscuridad por fin ha despertado de su letargo –se dijo a sí misma sin dejar de apreciar el suceso.
En el pueblo del ocaso…
-Oye… Romina- decía Link llamando a la chica.
-¿Qué quieres Link?- le preguntó la chica volteando a mirarlo.
-Oye, sé que te pedí que me llevaras con el anciano del pueblo pero… ¿Enserio es necesario venir con estas túnicas?- le dijo a la chica señalando las ropas que traían y que incluso les cubrían la mirada.
-Sí, después de lo que hiciste ayer algunos querían lincharte, pues creen que al matar a una de esas cosas ahora atacaran por venganza- le respondió la chica prosiguiendo con su camino con el héroe tras de ella.
-Y yo que creí que estarían contentos- dijo Link con un tono sarcástico.
-No lo tomes a mal, es solo que después de tanto tiempo viviendo de esta manera la gente se vuelve desconfiada- le comentó la chica al joven héroe.
-Bueno, no los culpo por ello…- contestó el chico pensativo.
-Mira, ¡por fin llegamos!- dijo Romina señalando una pequeña cabaña que estaba a unos pasos de ellos.
-Para ser alguien mayor vive muy alejado del pueblo- comentó Link intrigado.
-Pocas personas tratan con él, es alguien muy misterioso, pero yo lo conozco porque es un viejo amigo de la familia- dijo Romina al joven héroe.
Ambos llegaron a la casa del anciano y tocaron a la puerta esperando respuesta.
-Pasen…- respondió una cansada voz desde dentro de la cabaña.
Link abrió la puerta y ambos entraron a la cabaña, al entrar vieron una silla frente a una chimenea en la que se encontraba el anciano, había una pequeña mesa de madera en la que reposaba un candil que iluminaba el humilde hogar.
-Los estaba esperando- comentó el anciano a sus invitados.
-Un momento, ¿ya sabía usted que vendríamos a buscarlo?- preguntó Link un poco sorprendido por las palabras del anciano.
-Por supuesto… vienes a preguntarme por la extraña piedra que se encuentra cerca de aquí, ¿no es verdad?- dijo el anciano con la mirada perdida en el fuego de la chimenea, sus ojos eran de color miel, tenía una larga barba de color blanco y el pelo de su cabeza se había caído con el tiempo.
-Así es- respondió el joven héroe realmente sorprendido por las palabras del anciano.
-La piedra que buscas lleva por nombre "el diamante de sangre", capaz de mostrar el camino hacia el reino crepuscular, esa piedra se encuentra en las montañas que hay cerca de aquí- dijo el anciano al joven héroe dejándolo helado al mencionar el reino del crepúsculo.
-¡¿Cómo sabe acerca del reino crepuscular?!- le gritó Link siendo incapaz de comprender como el viejo anciano había sido tan certero en todo lo que le había dicho.
-Sé muchas más cosas de ti de lo que crees jovencito…- contestó el anciano sonriendo.
Romina se había quedado totalmente callada y atrapada en un shock por la plática que estaba teniendo el joven héroe con el anciano.
-¿Quién eres?- le preguntó Link al anciano con un tono de desconfianza.
-Pronto lo sabrás… por ahora necesitarás esto para hallar el camino al diamante de sangre…- le dijo el anciano arrojándole una lupa de color morado, Link la atrapó y miró al anciano.
-¿Qué es esto?- preguntó observando la lupa.
-Es "el ojo de la verdad", con él podrás llegar hasta el diamante sin perderte - le explicó el anciano al joven héroe.
-Pero ten cuidado- le dijo el anciano llamándole la atención al chico.
-El bosque está lleno de verdaderas criaturas de la oscuridad, estos seres no son iguales a los que te has enfrentado, con el que te enfrentaste ayer es conocido como devorador de almas, sus garras las entierra en el pecho ya que se dice que el alma de las personas se encuentra en ese lugar, cuando el devorador de almas logra herirte, sin que te des cuenta comienza a alimentarse de tu vitalidad, es por ello que a pesar de que eres un gran espadachín, caíste al finalizar el combate- le dijo el anciano dejando con la boca abierta al joven héroe de Hyrule.
-Debes darte prisa, las pesadillas que tienes cada noche son un mensaje de que el señor de la oscuridad vendrá pronto a este mundo… ahora ve y encuentra el diamante, nos volveremos a ver…- dijo el anciano y después una segadora luz ilumino la habitación. Cuando Link miró de nuevo al anciano este había desaparecido.
-Desapareció…- dijo Romina asustada por lo extraño que le resultaba todo.
-Romina, ve a casa, yo tengo que encontrar ese lugar que mencionó el anciano- le comentó el héroe a la chica ojiazul.
-Pero Link, no estás muy bien…- decía la chica tratando de convencer a joven de no ir en busca del diamante de sangre.
-Escúchame, esta es la razón por la cual vine a este lugar, tengo que hacer esto, por favor no insistas- le contestó el héroe mirándola a los ojos.
-…Está bien, cuídate Link- dijo la chica con tristeza y preocupación.
Link asintió con la mirada y ambos salieron de la casa del anciano con rumbo al hotel, el héroe fue tras su yegua, le colocó la armadura que le había dado la princesa Zelda y después montándose sobre esta partió con rumbo a las montañas que le había dicho el anciano, mientras Romina observaba como Link desaparecía entre la oscuridad del bosque.
-Ten mucho cuidado…- dijo Romina sin dejar de ver el camino por el cual Link había partido.
