"The Phantom of the Opera"

~por Rashi Itami~

Capítulo VII – Capítulo Cero

"Piensa en mí"

-He de retirarme… -La voz de Tsunade era menuda, sumisa y carente de sentimientos, por así decirlo- Ya no tengo nada más que hacer aquí, pero desde lejos, siempre estaré apoyándolos.

-Pero, Tsunade-sama… No puede simplemente dejarnos, este es su teatro, usted misma lo ha levantado. –A Shizune aún no le entraba en la cabeza la idea de que Tsunade-sama ya no estuviera con ella para encargarse del teatro.- Y si llegase a suceder… ¿quién tomaría su lugar?

-Buena pregunta, Shizune. Pues quiero presentarte a un par de personas. –En eso dos altos hombres cruzaron el umbral de la puerta del despacho de Tsunade. Uno era de largos cabellos blancos, vestido con un elegante smoking, mientras que el otro, de una larga cabellera negra, tez bastante blanca para alguien relativamente "sano".- Ellos son Jiraiya y Orochimaru, mis suplentes administrativos, también los ayudará el vizconde del sonido, Sasuke Uchiha.

-Está bien, Tsunade-sama, espero su decisión sea la correcta. –Hizo una reverencia y se dispuso a marcharse, pero la voz de Tsunade la detuvo.

-Espera, Shizune. Eso no es todo. –Su voz sonaba cansada y tal vez algo demacrada por los años.

-¿Si, Tsunade-sama? –Ella a penas se volteó para poder verle a la cara, era obvio, ella jamás pensó que este día llegaría.

-El nuevo encargado del teatro, en cuanto a obras, escenografía, arquitectura y diseños de vestuarios; serás tú. –Su voz sonó firme, cosa que no pasó desapercibida por los nuevos administradores del teatro.

-¿Yo, Tsunade-sama? –Sus ojos estaban abiertos, lo había hecho desmesuradamente, y su voz a penas se escuchó por la susodicha.

-Exactamente, Shizune. Desde hace varios años, me has dado las mejores obras, las mejores escenografías y los mejores vestuarios, por lo tanto, no fue difícil dejarte ese trabajo sólo a ti, mi subordinada. –Su voz sonó dulce al pronunciar las últimas palabras. Shizune dio media vuelta, para poder quedar frente a Tsunade, y así poder hacer una significativa reverencia, susurrando un débil, pero desbordante de agradecimiento "Gracias". Se enderezó y comenzó a emprender camino hacia la puerta.

Los nuevos encargados del teatro acababan de llegar a su nuevo teatro en compañía de Tsunade, para darles el recorrido y poder desaparecer de una vez por todas de ahí.

-Bien, ahora los llevaré a conocer a los actores y los demás del elenco del teatro. –La voz de Tsunade sonaba imponente, pero era demasiado reconocible su "desinterés".

Las bailarinas y demás personas de la compañía teatral corrían de aquí para allá, era demasiado notorio que el teatro era su hogar. Los nuevos encargados del teatro observaban con suspicacia a las jóvenes mujeres que recorrían los alrededores. Su andar continuó, y su asombro crecía cada vez más, hasta que se toparon con un grupo de honorables travestidos. Ellos les vieron con asombro y con algo asco, definitivamente se notaba su poca familiarización en lo que a teatro se refería; sus miradas trataban de seguir la espalda de Tsunade.

Llegaron hasta que llegaron al amplio escenario, donde en esos precisos momentos se estaba llevando a cabo el ensayo de la obra en cartelera "La Carlotta", en la cual, Kurenai era la Carlotta, sólo por ser la única cantante no corista en todo el teatro. Kurenai cantaba, siendo el centro de atención –para variar- sólo para hacerse notar a los nuevos dirigentes del teatro. En ello, dos bailarinas del ballet llegaban tarde, tomadas de la mano, era Hinata e Ino; la ultima, hija de la coordinadora y directora del ballet, Shizune. Y Hinata… pues Hinata era una joven que el teatro acunó en sus grandes brazos, después que su padre muriera, y su hermana menor la dejara en la calle con tan solo diez años, siendo asesorada por su consejero y primo Neji. Hasta el día de hoy no entendía cómo se las habían apañado para poder dejarla en la calle… pero eso era ya algo sin importancia. Amaba estar en el teatro, era su pasión, ser corista y parte del ballet era suficiente para poder sentirse feliz en su hasta hace años, miserable vida.

En el momento que Hinata, Ino y las demás bailarinas entraron a escena, las miradas de Jiraiya y Orochimaru automáticamente se dirigieron selectivamente a ellas. Mientras Tsunade buscaba con la mirada a Shizune. Y el ensayo comenzó… y para variar, Kurenai comenzaba a lucirse…

He aquí el trofeo de nuestros salvadores,

de nuestros salvadores,

del poder esclavizador de Roma.

-El coro-

Con fiesta, con danza y canción

en noche de celebración

recibiremos al victorioso

artífice de la salvación.

En eso, los administradores, Jiraiya y Orochimaru recibían al vizconde Sasuke, quien se integraba sonriente al teatro.

¡Resuenen las trompetas de Cartago!

¡Escuchen, romanos y tiemblen!

¡Sientan nuestro firme paso!

¡Redoble de tambor para Aníbal triunfal!

En eso, Kurenai casi tropieza cuando una bailarina pisó su vestido, esta, soberbia, dejó salir su molestia mientras se acercaba a la modista.

-¡Me has dejado el vestido demasiado largo, inútil! –Susurró enfadada. Pero aún así, continuó con el ensayo. En eso, entra Asuma quien hacía de Aníbal, el papel principal junto con Kurenai.

Triste es regresar para ver la tierra amada

De nuevo amenazada por la larga mano de Roma.

En eso el director de la orquesta los detuvo, ya que los administradores se colaron en medio del escenario. –Caballeros, caballeros. Estamos en pleno ensayo. –Dijo con enfado.

-Lady Tsunade, estamos ensayando. –Repitió Asuma, quien fue interrumpido justo en su solo.

-Asuma, Shizune, damas y caballeros, por favor, ruego su atención. Gracias. –Shizune se encontraba elongando sus piernas en una barra tras el escenario. Esta desvió su vista hacia donde se encontraba Tsunade junto a los otros dos hombres. Caminó hacia ellos para incorporarse al anuncio que entregaría, el resto hizo lo mismo. –Desde hace semanas corren rumores de mi inminente jubilación. –En eso, todos aquellos no prestaban atención se giraron interesados hacia ella, como si fuera a dar la noticia más importante del mundo. –Puedo afirmarles que son del todo ciertas. –Kurenai bufó, y el resto se exaltó y sorprendió. –Por lo tanto, tengo el placer de presentarles a los nuevos propietarios de la Ópera Popular. El señor Jiraiya y el señor Orochimaru. –Aplausos precipitados por parte de los expectantes. –Habrán oído de su reciente fortuna gracias a los deshechos. –Jiraiya la miró con su seño fruncido y alegó:

-Chatarra, más precisamente. –Esta nada más asintió. Y desvió su mirada.

-Deben ser ricos. –Susurró una bailarina casi al final de la muchedumbre que se había formado.

-Es un gran honor presentarles a nuestro nuevo patrón. –Anunció Orochimaru.

-El vizconde del Sonido. –Terminó Jiraiya.

En eso, Hinata e Ino suben rápidamente a una tarima junto al escenario, tapando la salida de este, junto con varias bailarinas más, para poder ver mejor.

-Es Sasuke… -Comento Hinata en un susurro a Ino, quien la miró incrédula. En eso, el vizconde se acercaba rápidamente a Jiraiya y a Orochimaru con una sonrisa de satisfacción en su rostro. –Antes de morir mi padre, en la casa de la playa… Bueno, se podría decir que nos queríamos de niños. A Hanabi la llamaba pequeña Lotte y a mi linda Lotte. –Sonrió nostálgica.

-Hinata, es guapísimo. –Dijo Ino sonriéndole.

En eso el vizconde se posicionó junto a sus administradores. –A mis padres y yo nos honramos en sustentar las artes, en especial la mundialmente conocida Ópera Popular. –En eso, Kurenai se acerca rápidamente a él alzando su brazo, en señal de que bese su mano, este la tomó con algo de incredulidad mientras ella hacía una significativa reverencia.

-Señora Kurenai de Sarutobi, soprano principal, en su quinta temporada. –Dijo Tsunade, mientras que un par de mucamas de esta le aplaudía estúpidamente gritando: Bravo, bravo. En eso Asuma carraspeó sonoramente, haciendo un ademán de que fuese presentado. –Señor Asuma Sarutobi. –Este se inclinó en una reverencia exageradamente "modesta", mientras todos los hombres le aplaudían con desdén.

-Un honor, señor. Sospecho que interrumpo su ensayo. –Dijo el vizconde con una mueca divertida. –Asistiré esta noche para compartir su gran triunfo. Mis disculpas monsieur. –Dijo esto último dirigiéndose al director de la orquesta.

-Gracias, señor vizconde. –Dicho esto, el vizconde comenzó a caminar en dirección a la salida. –Otra vez, si es tan amable. –Dijo dirigiéndose a Asuma, mientras que Kurenai se pavoneaba con vehemencia.

-Me ama, me ama, me ama. –Repetía vigorosamente.

Mientras el vizconde se dirigía a la salida, paso justo por el lado de Hinata e Ino, sin siquiera voltearse a verle la cara. Hinata bajó su rostro con tristeza, y sonrió.

-No me ha reconocido. –Dijo triste.

-¡No te ha visto! –Exclamó Ino.

-Si es tan amable, monsieur. –Dijo Shizune acercándose a Orochimaru y a Jiraiya, pidiéndoles con gestos que se movieran del escenario donde continuaría el ensayo. Ellos se movieron de ahí rápidamente. Las bailarinas comenzaron a correr, danzando, continuando así con el ensayo de la obra. En eso Shizune comienza a darles unas breves explicaciones a los dos hombres que se encargarían del teatro. –Nos sentimos particularmente orgullosos de nuestro ballet.

-Entendido. –Dijo Jiraiya. –Especialmente de esa rubia cara de ángel. –Terminó de decir con sorna.

-Mi hija. Ino Giry. –Respondió inmediatamente Shizune con orgullo.

-Esa excepcional belleza estará disponible, confío. –Continuó Orochimaru refiriéndose a Hinata, mientras bailaba.

-Hinata Hyuuga. Talento prometedor, monsieur Orochimaru. –Dijo Shizune. –Muy prometedor.

- ¿Hyuuga, ha dicho? –Preguntó Jiraiya- ¿Tendrá alguna relación con el famoso violinista sueco?

-Su hija mayor, huérfana a los trece años, su hermana menor la dejó en la calle. –Respondió Shizune. –Vino a instruirse en la residencia del ballet, al demostrar un prometedor talento.

- ¿Huérfana, dice? –Preguntó Orochimaru.

-Yo la considero una hija. –Le contestó Shizune, con los ojos iluminados. –Caballeros, sean tan amables de hacerse a un lado. –Los empujó un poco para dejar pasar al grupo de ballet.

¡Los aliados de Aníbal!

-¡Cuidado con mi vestido! –Volvió a gritar Kurenai, casi cayendo, nuevamente. El ensayo continuó.

¡Resuena el barritar de elefantes!

¡Oigan, romanos y tiemblen!

¡Oigan su paso firme!

¡Redoble de tambores!

Los dos hombres sólo lograban concentrarse en las dos bailarinas antes mencionadas. Y eso no pasó desapercibido por doña Kurenai, quien trataba de hacerse notar cantando lo más fuerte que sus pulmones le permitían. Sin embargo, estos poca importancia le prestaron.

¡Para Aníbal triunfal!

Y al término de esa nota final, doña Kurenai se enfureció, el hecho de que no la tomaran en cuenta le crispaba los nervios, y la corrompían de envidia. Ese era el final de la obra, o mejor dicho del ensayo de la obra.

- ¡Todo el día! –Gritó exaltada doña Kurenai- ¡Lo único que quieren es bailar! –Pero, una vez más, nadie la tomó en cuenta.

Jiraiya habló. –El vizconde está entusiasmado con la gala de esta noche. –Pero mientras terminaba de hablar, doña Kurenai se le acercó riendo soberbiamente.

-*Allora. Espero que lo esté por las bailarinas tanto como los nuevos gerentes. –Dijo esto último apuntándolos a cada uno- ¡Porque yo no voy a cantar! –Se dio media vuelta y se retiró blasfemando en francés e italiano.

- ¿Qué haremos ahora? –Preguntó preocupado Orochimaru.

-Humíllese… -Respondió indiferente Tsunade.

- ¿Qué? –Preguntaron Jiraiya y Orochimaru al unísono.

-Eso, humíllense. Esto ahora es problema suyo. –Y dicho esto, dio media vuelta y se marchó. Mientras que Jiraiya y Orochimaru corrían estrepitosamente tras doña Kurenai, mientras esta continuaba blasfemando en contra de todo el mundo.

-Señora, señora. Princesa, bella diva. –Comenzó a adular Jiraiya.

-¡Si, si! ¡Exacto! –Respondió ella muy sobrada.

-Diosa del canto. –Continuó Orochimaru.

-*É vero. –Prosiguió doña Kurenai haciéndose la ofendida.

-Esto… El director de la orquesta. ¿No tiene la protagonista una maravillosa aria en el acto III de Aníbal? –Preguntó confiado Jiraiya, mientras el director de orquesta soltaba una mueca de desesperación mientras veía a doña Kurenai.

-Si, si, si. ¡Pero no! –Continuaba negándose doña Kurenai- Pues no tengo el traje para el acto III, porque alguien… ¡no lo ha terminado! –Gritó refiriéndose a su modista- ¡Y detesto mi tocador!

-Señora. ¿Nos complacería con una interpretación privada? –Soltó de repente Orochimaru, salvo que, doña Kurenai continuaba haciéndose la víctima- A menos que el monsieur director de orquesta se oponga.

-*No, aspetta, aspetta. –Detuvo doña Kurenai, mientras respiraba hondo y soltaba una cínica sonrisa- …Si la dirección lo ordena… -Terminó por relajarse mientras que continuaba sonriendo- ¿Monsieur Kabuto? –Preguntó refiriéndose al director de orquesta.

-Cuando mi diva ordene. –Respondió este inmediatamente.

-Si, lo ordeno. –Dijo rápidamente alzando una de sus manos a la altura de su cabeza- Lo ordeno. –Y dicho esto comenzó a caminar hacia el centro del escenario- ¡Silencio absoluto! –Gritó- ¡Todo el mundo silencio! –Se posicionó en el centro del escenario, mientras todo el elenco la rodeaba, apretó dos veces el pulverizador que soltaba su líquido aclarador de garganta, y comenzó a cantar.

Piensa en mí,

Piénsame bien no fue un adiós fugaz.

Recuérdame de vez en vez,

Promete que lo harás.

Al partir y libre has de partir

Cuando tú ya no estés aquí.

Si encontraras un momento,

Piensa un poco en mí…

Pero de la nada, comenzaron a caer las vigas que sostenían los grandes telones sobre doña Kurenai. Y en realidad… todo el mundo lo agradeció, ya que su voz, era completamente escalofriante. Pero los gritos y la preocupación por esta no se hicieron esperar, todos corrieron hacia ella, tratando de ayudarla.

-Está aquí, es el fantasma de la ópera. –Dijo preocupada Ino, mientras sostenía las manos de Hinata. Y mientras el escándalo continuaba, Shizune se perdió en un pasillo, mirando hacia el techo, cuando de repente un sobre comenzó a caer, posándose a los pies de Shizune.

-Señora, estas cosas pasan. –Dijo Jiraiya con una risa forzada.

-¡Desde hace tres años pasan! –Gritó Kurenai exaltadamente enfadada- ¿Y han hecho algo para que no pasen? –Todos la miraban incrédulos- ¡No! Y ustedes dos son peores que ella. –Gritó refiriéndose a Tsunade- ¡Estas cosas pasan, pero hasta que no eviten que pasen, esta función no pasará! –Y gritado esto, continuó su camino exaltada, blasfemando contra todo el mundo.

-Caballeros, buena suerte. –Dijo Tsunade con desinterés- Si me necesitan, estaré en Australia. –Y dicho esto, se marchó. Todos la miraron sorprendidos y preocupados, mientras que pensaban en qué hacer.

- ¿Doña Kurenai volverá, verdad? Monsieur Kabuto. –Pero este no respondió, mas fue interrumpido por Shizune, quien llevaba un sobre y una hoja de papel en sus manos.

-Tengo un mensaje del Fantasma de la Ópera. –Dijo con interés.

-¡Cielos santo, están todos obsesionados! –Dijo enfadado Orochimaru.

-Les da la bienvenida a su teatro. –Leyó con ahínco.

¿"Su" teatro? –Respondió nuevamente Orochimaru.

-Ordenó que sigan dejando desocupado el palco cinco para su uso personal, y recuerda que se le debe su salario.

- ¿Su salario? –Preguntaron Orochimaru y Jiraiya al mismo tiempo, mientras que Jiraiya tomaba la nota en sus manos, y la leía.

-Lady Tsunade le pagaba veinte mil francos al mes. Y tal vez pueda ofrecerle más, con el vizconde como patrón.

El enfado de Orochimaru no se hizo esperar, y comenzó a romper la carta en cientos de pedazos. – ¡Obviamente, la obra ha de cancelarse! Pues, al parecer hemos perdido a nuestra estrella.

-Ya, pero seguramente habrá una… suplente. –Preguntó nervioso Jiraiya.

-¡No hay posible suplente para La Carlotta! –Inquirió enfadado Kabuto.

-Tendremos que devolver un aforo completo. –Advirtió Orochimaru.

-Hinata Hyuuga podría cantar. –Sugirió Shizune de improviso. Hinata e Ino voltearon estrepitosamente hacia ella con una mueca de incredulidad en sus rostros.

- ¿Una corista? No sea ilusa. –Respondió Jiraiya.

-Posee un talento innato, monsieur Jiraiya, es la más indicada. –Insistió Shizune. –Déjela cantar para usted monsieur. Está bien enseñada. –Jiraiya y Orochimaru se miraron cómplices y dubitativos.

-De acuerdo –Aceptó Jiraiya- Adelante, no seas tímida. –Insistió- Vamos, ven.

-Desde el principio de la aria, por favor, mademoiselle. –Habló Kabuto, mientras los músicos se coordinaban.

-Esto no le conviene a mis nervios. –Soltó de repente Orochimaru.

-Es una belleza. –Respondió Jiraiya.

Piensa en mí,

Piénsame bien no fue un adiós fugaz.

Recuérdame de vez en vez,

Promete que lo harás.

Jiraiya y Orochimaru se volvieron a mirar asombrosamente sorprendidos… La voz de la joven Hyuuga… era realmente hermosa.

Al partir y libre has de partir

Cuando tú ya no estés aquí.

Si encontraras un momento,

Piensa un poco en mí…

Y así la obra continuó, el público estaba expectante, mientras la dulce Hinata cantaba.

Nunca dijimos

Que fuera eterno nuestro amor,

O inmutable como el mar,

Pero si aún puedes recordar, detente

Y piensa un poco en mí…

Piensa en todas las cosas

Que hemos visto y compartido.

No pienses en lo que podría haber sido.

Piensa en mí…

Piensa en mi cuando despierto en silencio

Y resignada.

Imagíname intentado

Con todas mis fuerzas

Borrarte de mi mente.

Recuerda esos días,

Revive aquellos tiempos.

Piensa en las cosas que nunca haremos

No habrá un solo día

Que yo no piense en ti.

Las notas, los acordes, absolutamente todo lo que salía de la voz de la joven Hyuuga recorría todos y cada uno de los rincones del teatro, sin pasar por alto los profundos túneles subterráneos del mismo. Hasta que la armoniosa voz de la joven llegó a los oídos de un hombre semi-enmascarado, de cabellos rojos que escuchaba expectante la obra.

-…Es… es realmente hermosa… -Las palabras salieron débiles pero imponentes de sus labios.

Las personas no lo dudaron ni un solo segundo, comenzaron a aplaudir de pie. Era todo un orgullo para Hinata aquel gesto de reconocimiento hacia su talento, le ayudaban a reconocer que de verdad servia para algo, la música. Era la primera vez que le tocaba hacer un solo de opera en el teatro, todo un desafío, pero gracias a las personas que le aplaudían pudo comprender que todo había salido bien.

Continuará…

De verdad, mil disculpas por la demora, el documento estaba en mi note, y lo presté, sin antes percatarme que no tenía respaldo de nada D: Espero les haya gustado, y gracias por leerme :)