Chapter 7:

Disclaimer: los personajes no me pertenecen, no gano nada con esto, no me demanden…

Ah: advertencia de yaoi, y lemon….

Parejas: principalmente SasuNaru, aunque se verán algunas otras en el trascurso…

-DIALOGO-

"PENSAMIENTO"

(n/a: NOTAS DE AUTOR)

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Chapter 7:

Era una tarde fría e Itachi se encontraba en la biblioteca, como era su costumbre. Sus pálidas manos sostenían un libro abierto, pero sus ojos estaban concentrados en la nubosidad reinante del exterior. Era tal la oscuridad que, antes del crepúsculo, habían tenido que encender las luces y las chimeneas no se habían apagado en todo el día…

Suspiró, resignándose a cerrar el libro que había intentado leer porque, como nunca antes, no había podido concentrarse en su lectura; una cabellera rubia, junto con unos deslumbrantes ojos azules se interponía insistentemente en sus pensamientos, mientras su garganta era abrazada por una fría sensación, que reconoció como celos.

Naruto… Ésta eterna preocupación por el rubio lo estaba atormentando, no soportaba la ignorancia de su estado o paradero, sin mencionar que, cuando sabía que se encontraba con su ototo tenía que recurrir a todo su poder de autocontrol para no hacer un humillante escándalo. El pequeño jueguito se le estaba yendo de las manos. Cuando comenzó reflexionar por la extraña necesidad que sentía por el rubio, sólo pudo llegar a la acertada conclusión de la atracción por el desafío: Era demasiado conciente de que Naruto no sentía la misma atolondrada fascinación que habían sentido sus amantes anteriores. Al principio creyó que era algo que el tiempo resolvería, pero en una semana, su tierno gatito le había demostrado que no era así…

Cada día Naruto se encontraba más dispuesto a hacer cualquier cosa que Itachi le pidiera, pero se hallaba más lejos, sensiblemente; Había pasado de ser su compañero, a un mero juguete sexual. Pero no era suficiente, el moreno había descubierto su necesidad de ser amado, idolatrado, que las personas que poseyera estuvieran atados emocionalmente a él y cada vez Naruto lo desafiaba más y más, ya que sus emociones no se doblegaban. Hacer que el rubio se enamorara de él había superado el ideal de meta y se había convertido en un sueño, irreal, inalcanzable.

Itachi no se rendiría. Como cualquier otro problema y desafío idearía un plan, lo llevaría a cabo y se ganaría la adoración de Naruto…. Con eso estaría satisfecho.

Se levantó del cómodo sofá y un leve quejido se escapó de sus labios. Aun tenía el cuerpo resentido por los entrenamientos del día: uno por su cuenta y luego la golpiza de Sasuke, que había sido una pelea eterna, hasta que, finalmente, pudo apenas inmovilizarlo.

Los entrenamientos con Naruto estaban dando sus frutos, de manera sorprendente: Su aniki había aprendido trucos y mañas que jamás había visto… La única ventaja que tenía en este momento sobre él, era que siempre que peleaban, su hermano estaba mal herido, ya que al parecer, las peleas con Naruto eran peores que las de los hermanos. Pero si llegara un día a estar ileso y peleara contra él, en las condiciones de maestría en las que se encontraba, casi seguro que ganaba, por eso Itachi se esforzaba al máximo por su cuenta, aunque sin un adversario, no tenía de donde aprender técnicas nuevas.

Se dirigió a la parte A de la casa, para hablar con su padre, él podría hacer algo al respecto…

Al bajar las escaleras escuchó el piano en la sala de música. Puso los ojos en blanco, pero suspiró para sus adentros, al saber que su hermano estaba en la sala de música y no en la sala de entrenamiento con su neko.

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Sasuke estaba recostado en un sillón, con los ojos semi-cerrados. Escuchaba la melodía que surgía del piano totalmente relajado. Su violín descansaba en una baja mesa de centro.

Naruto estaba tocando el piano con suma destreza, sus dedos bailaban en las teclas, acariciándolas levemente, antes de continuar con los otros acordes… Terminó la melodía con una sonrisa de satisfacción y se giró para encarar a Sasuke y ver la aprobación en su rostro. El moreno hizo como que bostezaba y le dio la espalda. Naruto lo miró indignado:

-¿Y? ¿Qué te pareció?

Sasuke le dirigió la mirada por un segundo ínfimo, para voltearse nuevamente:

-Aburrido.

El rubio se levantó y se dirigió a paso raudo hacía el sillón. Le apretó el hombro, donde sabía que tenía una dolorosa contusión:

-¡Ah, usuratonkachi!

-Baka… Te detesto.

Se sentó en otro sillón cruzando los brazos sobre el pecho. Sasuke lo miró y le sonrió socarronamente:

-Ya había escuchado esa melodía. Y siempre me ha aburrido.

El rubio lo ignoró olímpicamente:

-Quiero escuchar algo nuevo, Naruto. Tienes el talento.- Esperó un instante, para ver su reacción, al ver que seguía ignorándolo continuó, con crueldad.-Sólo no lo haces, porque no te atreves. Te da miedo.

Como lo suponía, el rubio lo encaró hecho una furia.

-¡No todos podemos componer, teme!

-Tienes razón. No todos pueden… Tú sí.- Se levantó y se dirigió al armario donde guardaba las partituras en blanco.- Lo único que te lo impide es tu cobardía…

Naruto se incorporó y lo señaló con un dedo acusador:

-¿Yo? ¿Cobarde? ¡Pero sí eres tú quien…!

-Yo me atrevo a componer…- Le interrumpió con malicia.

Naruto apretó los dientes y desvió la mirada:

-No me siento preparado, Sasuke… Eso es todo. Cuando lo esté, te aviso…

Sasuke bajó los hombros, refrenando su impulso de decirle algo desdeñoso. No se lo merecía:

-Está bien.

El moreno instaló el porta partitura, tomó su violín y comenzó a tocar una de sus propias melodías terminadas. Sólo faltaba afinarla:

-Espérate un poco…

El kitsune lo dijo en un susurro apenas audible. Sus manos se retorcían nerviosas en su regazo. Pronto Sasuke lo escuchó, unos pasos se dirigían a la sala de música…

Se puso tan nervioso como Naruto. No era muy probable que su hermano entrara molestarlo a la sala de música, pero no era imposible. Miró al rubio aterrado, esperando que se le ocurriera algo que hacer, una excusa que inventar.

El kitsune se acercó a la puerta, desobedeciendo las alarmadas y silenciosas advertencias de Sasuke. Se quedó un instante tras la puerta; los pasos del exterior señalaban que el causante se había detenido…

Naruto se relajó visiblemente:

-Es Temari.

El moreno suspiró a su vez e ignoró, por el momento, la interrogante que se había formado: "¿Cómo lo supo?"

El rubio abrió la puerta apenas, y le susurró una breve conversación a la ama de llaves que, con su sensible oído, pudo captar:

-Acabo de hablar con Itachi-san, dice que volverá en 10 minutos y te quiere en su habitación.

-Está bien, voy enseguida…-Hizo un ademán de cerrar la puerta. -¿Temari-chan? ¿Podrías mandar las fresas y el chocolate, antes de que vuelva? ¿Por favor?

La rubia emitió una risita para asentirle en su petición y se retiró. Naruto cerró la puerta y se volvió con una sonrisa poco convincente:

-Tengo que irme.

-Lo sé.

La voz del moreno reflejaba más amargura que la que quería mostrar. El kitsune lo notó y se encogió de hombros:

-¿Qué vas a decir esta vez?

-No lo sé.

Se sentó pesadamente en uno de los sillones y se tomó la cabeza con ambas manos, desordenando aun más su cabellera. No era la primera vez que el moreno deseaba hacer lo mismo: estirar y acariciar esos cabellos rubios entre sus dedos, pero no era posible… Él y su maldito orgullo:

-Ha estado toda la tarde en la biblioteca, así que puedo decir cualquier cosa… Le pediré a Temari que me ayude.

De todos los sirvientes de la casa, la única que sabía de estas secretas reuniones en la sala de música era Temari. Lo habían discutido arduamente, pero Naruto insistió en que tenían que tener algún cómplice, para poder respaldar sus historias y no había nadie que comprendiera mejor la situación, ni que hablara tanto con Itachi. Al final Sasuke terminó cediendo:

-Está bien.

-Nos vemos mañana, en la sala de entrenamiento.- Le dijo Naruto, despidiéndose y saliendo de la habitación.

Esperó hasta escuchar los apresurados pasos del rubio subiendo las escaleras y le pegó un manotazo al porta partitura, que cayó unos metros más allá, desarmado. Su pecho subía y bajaba rápidamente: Estaba furioso y frustrado… Se sentó en el sillón que Naruto había desocupado y trató de calmarse. Cada vez era más fuerte, cada vez que Naruto se tenía que marchar para "estar" con su hermano, le venía esta frustración incontrolable, ésta rabia que había comenzado instintiva y ahora tenía plena razón de ser. Hacía pocos días que se había dado cuenta de que deseaba al rubio.

Le encantaba estar con él, lo hacía reír, sentirse reconfortado. Sabía que era el único amigo que había tenido en su vida y, simplemente, adoraba su compañía a todas horas… Al principio había creído que era por eso que se sentía tan frustrado cuando tenía que ir a atender a su hermano, pero su orgullo no pudo evitar que se diera cuenta de que se debía por algo mayor que eso.

Fue el tercer día desde que Itachi había vuelto a la casa. Estaban relajando los músculos después de una pelea, ambos sentados en el tatami… Ambos habían sudado bastante y sus camisetas estaban pegadas al cuerpo: adentro de la sala hacía un calor infernal, ya que no podían abrir las ventanas porque afuera estaba lloviendo. La puerta de la sala se había abierto, dejando que una fresca brisa irrumpiera en el caldeado ambiente. Ambos jóvenes se estremecieron, la piel del moreno se erizó. Mientras Neji hacía una breve interrupción para sacar algunos implementos, Sasuke había pensado que debía sacarse esa empapada polera antes de salir o si no agarraría un resfriado. Al parecer Naruto había pensado lo mismo ya que antes de que Neji hubiera dejado la sala se había incorporado y se había sacado la camiseta mojada.

Su torso, más tostado que el de él, se delineaba deliciosamente por los fuertes y estilizados músculos. Tenía el físico que caracterizaba a los deportistas de vida. Todavía la adolescencia hacía presencia en su pecho lampiño y su forma larguirucha, pero era un cuerpo atractivo y Sasuke se había dado cuenta de eso. Lo siguió con la mirada, mientras la daba la espalda igualmente delineada y sus mejillas se enrojecieron levemente. Miró hacía otro lado tratando de que no se notara que su cuerpo se había estremecido, no por una nueva brisa, si no por su calenturienta imaginación que había viajado con esta pequeña visión. Por primera vez, desde que lo había visto, había imaginado sus labios dibujando su pecho, sus hombros, dejando que los labios entreabiertos del rubio soltaran pequeños jadeos y gemidos…

Se levantó rápidamente para, a su vez, cambiarse la camiseta y tirarla a la ropa sucia.

Más tarde esa noche, tendría su primer sueño húmedo, con su amigo como protagonista. Sí al día siguiente Naruto no le hubiera dado la paliza de su vida, por estar distraído, hubiera seguido imaginándose tórridas imágenes con él, cada vez que lo viera. Ahora se guardaban para su intimidad.

Desde la llegada de Naruto a la mansión, Sasuke había sabido que se sentía atraído por él. Pero no era la primera vez que pasaba, algunos de los sirvientes, incluso algunos amigos de Itachi le habían llamado la atención y siempre era frustrante saber que era su aniki quien se los llevaba a la cama. Después se le pasaba, con el tiempo. Con Naruto la atracción había sido fuerte en un principio, ahora era casi incontrolable.

Tomó nuevamente el violín, tratando de calmar el temblor de sus manos. Cerró los ojos y comenzó a tocar algo nuevo, una melodía apasionante que se desbordaba directamente de su corazón.

No volvería a ser tocada. Quedaría olvidada, junto con las lágrimas que mojaban su rostro en ese momento.

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Naruto había esperado a Itachi en su habitación, como se lo habían ordenado (no, no. Pedido. Se lo habían pedido). Estaba descalzo, semi-recostado, leyendo el libro que Itachi le había traído. Lo habían comenzado a leer juntos y luego de un apestoso prólogo, a Naruto comenzó a gustarle la historia. Era una trama simple y liviana, con un misterio que resolver…

Fue así como lo encontró Itachi, después de hablar con su padre. El más joven, al escucharlo entrar, dejó el libro abierto encima de la cama y se levantó a saludarlo con un fogoso beso en los labios:

-Buenas tardes, mi señor.

Itachi suspiró. Ese hermoso rostro estaba adornado por la falsa sonrisa que siempre le regalaba… Le sonrió de vuelta, con la misma mueca cínica.

-Estabas leyendo…

Naruto asintió y bailó hasta la cama. Se subió en ella, invitando a Itachi a recostarse a su lado. El moreno, observador como era, notó en la postura del rubio ciertos rasgos que reconoció después de un momento. La forma en sus manos tomaban el libro, en que sus piernas se habían acomodado, le recordaban a su hermano, fuertemente. El rubio había incorporado estos gestos como suyos en la última semana; No se había dado cuenta antes… Eso quería decir que había visto a su hermano leyendo, recostado en un sillón o en una cama, relajado, en la última semana. La sospecha lo hizo entrecerrar los ojos, pero se acostó al lado del rubio, tratando de que no notara su intensa observación.

Naruto se acomodó entre los brazos del Uchiha, mientras comenzaba a leer en voz alta. Itachi aprovechó su cercanía para olerlo, comprobando que no tenía el hedor de las cocinas, lo que le señalaba que Temari le había mentido y que si le preguntaba a Naruto, le mentiría también.

Silenció la lectura del rubio con un beso:

-Vamos a bañarnos.- Le susurró suavemente en el oído.

-Está bien, mi señor.

Se incorporó levemente:

-Prepara la tina, voy enseguida.

Naruto se dirigió al baño que estaba en la habitación, pensando que el comportamiento de su amo era muy extraño. Generalmente en cuanto lo veía le sacaba la ropa y lo poseía, Luego venía la ducha y los vagos intentos de conversación. Hoy estaba más deprimido que los otros días.

Itachi esperó a que cerrara la puerta y salió de la habitación para encontrar a algún sirviente. Se encontró con Shikamaru, que bajaba las escaleras:

-Shikamaru.

-¿Sí, señor?

Hizo que se acercara más, para hablarle bajo:

-Dile a mi hermano que vaya a mi habitación en media hora y tráeme una bandeja de cualquier cosa que tenga chocolate.

-De inmediato, mi señor.

Luego se dirigió rápidamente de vuelta a su habitación y a un Naruto desnudo esperándolo en el agua.

Media hora después Sasuke se dirigía a la habitación de su hermano con un mal presentimiento. Escuchó voces adentro y tocó la puerta:

-Pasa.- Dijo la voz de su hermano. La otra ahogó un gemido.

Entró en la habitación apretando los dientes y lo que encontró lo dejó boquiabierto.

Itachi estaba con una bata de seda, mirándolo de forma desafiante, mientras Naruto, que estaba sentado en una orilla de la cama, trataba de tapar sus intimidades con una toalla que rodeaba su cintura:

-Cierra la puerta.

Los zafiros de Naruto saltaban de un hermano a otro y su boca formaba una mueca de horror y sorpresa; la misma sorpresa que reflejaba el rostro de Sasuke. Cerró la puerta por inercia y se quedó apoyado en ella, con miedo a dar un paso más.

-Espérame un momento, en seguida estoy contigo.

Diciendo esto, el mayor se arrodilló entre las piernas abiertas del kitsune y sacó la toalla con suavidad y firmeza. El rostro del rubio enrojeció furiosamente, revelando su miembro erecto, el que Sasuke no se atrevió a mirar. Estaba anonadado, no podía pensar, no podía moverse, lo único que podía ver eran esos ojos azules que no le despegaban la mirada.

Aun sonrojado, Naruto entrecerró los ojos y de sus labios se escapó un quejido involuntario ya que los labios de Itachi se habían cerrado en torno a su pene y lo masajeaba con suaves y húmedas caricias. Ambos menores estaban aterrados y el moreno lo estuvo aún más cuando sintió que su propio miembro comenzaba a reaccionar debido al morbo de la escenita.

Naruto, como nunca antes agarró el cabello mojado de Itachi con fuerza, pasionalmente, sin dejar de mirar los afilados ojos negros de su amigo. En su confundida cabeza no era Itachi quien le practicaba sexo oral, si no el dueño de esos ojos que no le despegaban la mirada. Su excitación fue mayor que en las incontables veces que el mayor lo había echo suyo, sin entender aun que era a la persona que estaba mirando la que deseaba, y no al hombre que le brindaba tan magnífico placer. Sus jadeos y gemidos fueron incontrolables y llegó a un orgasmo mucho más intenso que los anteriores que había experimentado. Su corazón aun latía furiosamente cuando Itachi se incorporó:

-Tu ropa está en el baño, Naruto-kun. Déjanos a solas por un momento.

El rubio desvió la mirada de aquellos hipnotizantes ojos que aun reflejaban el desconcierto por lo que pasaba y, avergonzado, se encerró en el baño.

Sasuke no se había movido. La visión de esos anhelantes ojos azules, el sonido de sus gemidos y jadeos, habían derivado en una dolorosa erección por su parte. También sus mejillas estaban sonrojadas y un calor abrazante subía desde su ingle, hasta la garganta, produciendo una acelerada respiración.

Su ototo se acercaba a él, con pasos rápidos. Su mirada y su postura advertían peligro… Lo acorraló contra la puerta, pegando el cuerpo al suyo y puso una mano sobre la erguida entrepierna:

-Así que te gusta.

Sasuke jadeo ante el contacto, jamás había sentido a su hermano tan peligroso como ahora.

Itachi puso sus ojos en línea con los de su hermano, a una palma de distancia:

-No más visitas secretas, no más entrenamientos, ¿entendido?

El menor asintió lentamente, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Itachi se separó de él para pegarle un duro golpe en la boca del estómago que lo dejó sin respiración:

-Te dije que no te metieras, baka… Ahora vete.

El menor, aun jadeante salió por la puerta rápidamente. Sus apresurados pasos lo llevaron a un pasillo contiguo, de donde seguía escuchando lo que pasaba, pero no podía ser visto. "No, no, no, no…". Comenzó a despabilar y darse cuenta de lo que había perdido. Su hermano se había dado cuenta de sus encuentros secretos y, peor aún, se había dado cuenta de sus sentimientos. Le había quitado toda posibilidad de ver a Naruto y estaría vigilando cada uno de los movimientos de ambos. Sin saber cómo, había perdido a su amigo para siempre, de la manera más cruel y abrupta…

Y, nuevamente, le temía a su hermano. Aquel que lo había condenado una y mil veces al bajo perfil y a la soledad. "¡No!". No, no de nuevo. No se lo permitiría, al diablo él y sus estúpidas reglas. Naruto no lo quería, no se doblegaría ante él… Aunque fuera escondidos dentro de un pozo, lo seguiría viendo, seguiría hablando con él.

Lo único que faltaba era saber si Naruto estaba dispuesto.

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Itachi vio como su hermano salía jadeante de la habitación con lágrimas en sus ojos y no se sintió reconfortado. Le había desobedecido, había estado dejándolo en ridículo, se lo merecía, pero sabía también que la culpa no era sólo suya…

Naruto.

Nunca antes el rubio había estado tan receptivo, pudo notar como los ojos del rubio no se despegaban de su aniki y notó que su cuerpo respondía mejor a su simple mirada que a todos los mimos a los que él le había sometido. Sí, a Naruto también le gustaba Sasuke, no cabía ninguna duda. Sabía que los encuentros entre los dos habían sido voluntarios, que querían estar juntos y él no lo podía permitir: ¿Qué había hecho su hermano, que él no? ¿Cómo era posible que lo hubiera conquistado antes que él?

Lo único en lo que podía pensar en ese momento fue que Sasuke le había ganado, sin proponérselo. Lo había superado, le había derrotado y tuvo miedo.

Sabía que el único que lo podría superar en algo era su hermano, lo había demostrado en sus dotes musicales, cuando comenzó a dejar a Itachi atrás. Fue por eso que canceló las clases, alegando que no le gustaba la música, cuando fue porque no era capaz de interpretarla tan soberbiamente como su hermano. Si alegaba que la detestaba, incluso sus mediocres intentos podían parecer un prodigio…

El único consuelo que le quedaba era que los menores no se habían dado cuenta de sus atracciones mutuas, así que ésta derrota podía pasar desapercibida… Sólo sí hacía desaparecer la relación que delataría el hecho más adelante.

El rubio salió del baño, arreglado, aún con las mejillas sonrojadas y el cabello mojado. El mayor no estaba preparado para hablar con él todavía: Aún lo apoderaba esa furia asesina, así que lo despidió con un gesto y el rubio se dirigió rápidamente fuera de la habitación, sin dirigirle la palabra.

Casi corrió en cuanto dejó la habitación. Unas lágrimas rebeldes amenazaban con mojar sus mejillas, pero las sacó con la mano, bruscamente. Se sentía terriblemente utilizado, las envolventes emociones pasionales que lo habían aturdido hace un momento se habían disipado; en lo único que podía pensar era que Itachi lo había utilizado para alguna de sus macabras observaciones, dejándolo en ridículo. No podría volver a mirar a Sasuke a los ojos, con lo que lo quería y admiraba, tenía que dejarlo en ridículo en frente de él. Cada vez era peor, cada vez lo utilizaba de forma más humillante, cuando se encontraba con Itachi se sentía menos vivo que la cama en la que lo manejaba… Estaba harto, lo único que lo obligaba a quedarse en esa casa era la amistad con Sasuke, su necesidad de él, el fuerte lazo afectivo que los unía. Sabía que el moreno lo necesitaba tanto como lo necesito en su tiempo Gaara-chan y él lo apoyaría, sería su amigo para siempre, porque sabía que él nunca lo utilizaría como lo hacía su hermano mayor.

Estaba tan ensimismado que no percibió la esencia del moreno mientras se aproximaba a la esquina del pasillo, y se sorprendió del agarre en su brazo y de que en un momento estuviera acorralado contra la pared… Lo único que pudo ver fueron unos ojos negros, cargados de incertidumbre. Mantuvieron la mirada por un segundo infinito, antes de que Sasuke lo aprisionara contra la pared y le diera el beso.

Naruto, nuevamente, fue aturdido por sus propios sentidos, el olor corporal de su amigo le azotaba su sensible nariz, mientras los labios y la lengua se apoderaban de su boca en un contacto hambriento. El Uchiha aprisionó las caderas del rubio, mientras se pegaba más a él, haciendo que su miembro erecto se frotara con fuerza contra la ingle del kitsune. Lo tenía completamente a su merced, Naruto no podía hacer nada para zafarse. Se quedó ahí, aturdido, anonadado, sin cerrar los ojos, sin responder al beso, mientras Sasuke se aferraba furiosamente a sus caderas y le devoraba la boca. Después de unos agonizantes segundos, Sasuke se separó de él con un nudo en la boca del estómago.

Trató de encontrar su mirada, pero se había perdido:

-Lo siento.- Dijo, aún jadeante y con un suspiro ya que la garganta se encontraba atrozmente apretada.- ¿Te hice daño?

Naruto recordó como mover los brazos nuevamente y empujó al moreno, alejándolo de él, sin dignarse a mirarlo:

-No…- Levantó la mirada, y el moreno se encontró con unos ojos cargados de desdén, dolor y resentimiento: -Mi señor.

El título le produjo más dolor que cualquiera de los golpes que había recibido. Naruto no le correspondía y haberlo besado era, para él, la misma clase de abuso que su hermano le hacía sufrir. Lo dejó ir, sin decirle nada. No había nada que decir.

Se arrodilló en el mismo lugar que el empujón de Naruto lo había dejado y se apretó los ojos, prohibiéndole a sus lágrimas y a los espasmos de su espina dorsal que demostraran el dolor que sentía. No sabía que diabólico impulso lo había llevado a besar a Naruto, su idea era atraerlo para decirle que no tenían permitido verse más, y que si estaba dispuesto a seguir viéndose a escondidas, pero más rigurosamente. Pero cuando lo vio, igual de frustrado que él, avergonzado, triste y asustado, creyó ver también sus sentimientos reflejados en eso enormes zafiros. Su cuerpo, aún con las hormonas estimuladas por la morbosa escena que había visto, había hecho el resto… No sabía que reacción esperaba de Naruto, pero no era ésta.

No pudo reprimir más su llanto y con los ojos bañados en lágrimas se apresuró en encerrarse en su habitación e intoxicarse con humo hasta el amanecer.

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Bueno, cortito, pero intenso ¿ne?. xD

¿Quién será el nuevo rival de combate de Itachi?

¿Qué pasará con nuestros deprimidos protagonistas?

¿Qué está pasando con Gaara y Sai?

Todo esto en el próximo capi…!

u.u la autopublicidad no ha matado a nadie.

Creo que sonará repetitivo si les pido disculpas por la tardanza, así que no lo haré… ¡Sólo les pido que me comprendan!

Muchas gracias a todas por sus reviews… O.O Cuando llegue a los 50 me dará un infarto…

Si son más, caeré doblemente muerta, pero soy suicida así que no se preocupen (xD) Otra forma de pedir unos reviews… :3

Nos leemos en el próximo capi… Chitos

Go! Go! GO!

Daksidein Deem.