Título: "Primeras Veces"
Autora: Rohe.
Género: Romance/Family
Rating: T
Disclaimer: La historia me pertenece, todo el resto es de S. Meyer.
Resumen: "Esto va de las primeras veces de Carlisle y Esme."
Advertencia: completamente AU, OoC.
"Te amo tal y como eres"
Esme estaba sentada sobre Carlisle, besando su cuello.
— ¿Carlisle? —dijo ella, jadeante—. Tú sabes que yo nunca…
Carlisle se detuvo y la miró a los ojos. Ella sintió un escalofrío de anticipación cuando él tomó su mano y la puso sobre su corazón.
— ¿Lo ves? También estoy nervioso—la consoló Carlisle, sonriéndole cariñoso. Era cierto; su corazón parecía latir muy rápido—. Haremos esto juntos. No quiero hacerte daño y tampoco lo haré, lo prometo.
Esme asintió, tímida. Maldita sea, después de todo, esto había sido idea suya. Ya había pasado mucho tiempo, él no esperaría para siempre. Estaba bien; esto tenía que pasar algún día.
Carlisle se sacó la camiseta, tirándola al otro lado del salón.
—Eres muy delgado, Carlisle—murmuró Esme, tocando su vientre plano, provocándole cosquillas.
—No me digas que no te habías dado cuenta—comentó él, sonriéndole burlón.
Ella rodó los ojos, suspirando. Carlisle besó su mejilla, luego su cuello, y finalmente su nariz.
—Qué linda eres—dijo él, ladeando la cabeza—. Realmente lo eres.
—Oh, vamos…—se sonrojó Esme, cubriéndose el rostro—. ¿Esto es realmente necesario? Es vergonzoso…
— ¡Pero si eres hermosa! —Contestó Carlisle, asombrado por su repentino cambio de actitud—. Eres tan bonitas que…
Pero no pudo continuar, porque Esme estaba besándolo otra vez. Ella tocó sus costillas desnudas separándose un poco, y él, ahora avergonzado, soltó una suave risa.
Esme se quedó quieta, impresionada. Llevaba saliendo con Carlisle casi un año y medio, y eran amigos hace bastante. Pero ahora, viéndolo ahí, sin camiseta y algo avergonzado, realmente sintió mariposas en el estómago. Había salido con otros hombres, sí, pero jamás había visto alguien como Carlisle.
Su madre le había dicho una vez que cuando el amor llegaba, veían en esa persona toda la belleza del mundo. Quizás tenía razón. Carlisle era hermoso en todos los sentidos; su actitud grosera y desaliñada hasta su caballerosidad cada vez que cruzaban una puerta, era perfecta.
Todo en él lo era.
Se quedó viéndolo durante bastante rato. Se cuestionó en silencio qué hilo seguían los pensamientos de Carlisle en ese momento. Miró sus ojos, brillosos y contentos, como astros. Le encantaban. Eran tan sublimes; estaban llenos de risas y conversaciones sin fin, llenos de esperanzas y sueños por cumplir.
— ¿Te quedarás viéndome toda la tarde, bonita?
Esme sonrió, avergonzada otra vez.
—Lo siento. Sólo…—tomó una bocanada de aire, aún nerviosa—. Es que… ¡demonios!
Ella se bajó de su regazo y se sentó a su lado. Carlisle le pasó un brazo por los hombros y besó su mejilla.
—Realmente no sé qué está pasando. ¿Estoy loca?
Su voz se quebró en la última palabra. Ella no quería llorar. ¡Se iba a acostar con su novio, por Dios! No era nada terrible. No podía llorar. ¿Qué pensaría Carlisle de ella? Estaba dando un espectáculo patético.
— ¿Estás molesto? ¿Me odias? —cuestionó ella, cubriéndose el rostro.
Esme escuchó la risa de Carlisle.
— ¿Cómo podría odiarte? Eres fantástica—dijo él, aparatando sus manos. Carlisle tomó su mentón con firmeza y le dijo: —Vamos, bonita. No te odio. De hecho, todo lo contrario. Si no estás lista para esto, está bien. Nadie te presiona.
Pero Esme sabía que eso no era verdad. Una de sus amigas, Caroline, fue engañada por su novio porque ella jamás se acostó con él debido a su temor a la intimidad. Esme no quería que Carlisle fuera a acostarse con otras mujeres.
—Lo siento. Perdóname, Carlisle. No es mi culpa ser una frígida.
Otra vez, él se rió.
—Oh, Esme. No eres una frígida. Ni siquiera el tema está en discusión. No hay necesidad de tener sexo tan pronto.
Ella se sentía una estúpida.
De pronto, la imagen de Carlisle con una chica de largas piernas y cabello rubio la invadió. Ellos se veían felices. La chica era mucho más guapa que Esme y su figura era tan delgada y escultural como la de una modelo.
— ¿Sabes qué? —Exclamó Esme, llenándose de valentía—. Haremos esto ahora.
Y sin darle tiempo a Carlisle para reaccionar, se lanzó sobre él, besándolo en los labios. Él volvió a reírse, pero ésta vez la abrazó con fuerza.
—Vamos, nena, quiero verte sin camiseta—dijo él, sonriéndole alegre.
—Oh—respondió Esme con una atrevida sonrisa—, me verás mucho más que sin camiseta.
Ahí tenemos un retazo de la relación física de Esme y Carlisle. Realmente no suelo hacer lemmon, y en esta ocasión no será diferente. Lamento decepcionarlos si ustedes lo querían.
Si les gustó o tienen alguna sugerencia, déjenla en los comentarios.
¡Gracias a todos por leer!
Un beso,
Rohe.
