Ginny
Draco estuvo en la enfermería prácticamente toda la semana, era viernes y yo no lo veía desde el sábado. Había intentado visitarlo, pero Madam Pomfrey me daba largas diciendo que tenía que descansar. Aquella mañana estaba desesperada así que me dirigía hacia la enfermería dispuesta a amenazar con quedarme allí todo el día hasta que me dejara verlo. Al llegar la puerta se abrió, pensé que sería la enfermera, pero en su lugar era él quien salía. Me quedé parada, toda la decisión que me acompañaba se esfumó en ese momento y me puse muy nerviosa. Él se dio la vuelta y me vio allí parada.
- Hola - dijo y se acercó a mi. No dijo nada más, solo acercó sus labios a los míos y nos besamos. Entonces ya no estaba nerviosa, sabía que era ahí y con él donde debía estar. - Te he echado de menos - dijo cuando nos separamos.
- He intentado verte toda la semana - contesté a modo de disculpa.
- Te he oído - dijo sonriendo - Intentaba que Madam Pomfrey te dejara entrar, pero es una mujer muy estricta, no le gusta que le lleven la contraria - dicho esto, le abracé, él pareció sorprenderse al principio pero después también me abrazó a mi.
- ¿Tienes ganas de ir a clase? - pregunté sonriendo pícara.
- ¿Qué tienes en mente? - preguntó él sonriendo de la misma forma. Caminamos abrazados por el colegio y salimos de él, nos dirigimos a la orilla del Lago negro y nos sentamos allí mirando su oscuridad, abrazados.
- ¿No te parece que todo esto es una locura? - pregunté después de que lleváramos como diez minutos enrollándonos.
- Pues no - contestó él riendo y volviendo a besarme, yo me separé rápidamente.
- No, en serio, Draco. ¿Qué diría tu padre si supiera que está pasando esto? - pregunté preocupada.
- Pues no lo sé, pero hace tiempo que lo que piense o diga mi padre no me importa - contestó confiado. Yo le besé, pero mientras lo hacía pensaba en que aunque pareciera confiado su padre no dejaría que él estuviera con alguien como yo y no estaba dispuesta a permitir que nadie lo supiera.
- ¿Alguien a parte de tus amigos sabe de esto? - pregunté al cabo de otros diez minutos.
- No, ¿por qué estás tan preocupada por eso? - preguntó él extrañado.
- Porque no quiero que nadie más lo sepa - contesté seriamente.
- Ginny, no tienes que preocuparte por mi padre ni por nadie - dijo él mientras me sujetaba la cara con las dos manos y me miraba a los ojos.
- Lo sé, no es por tu familia, es por la mía - dije yo, en parte era verdad, seguramente mis padres no serían tan duros como los suyos pero tampoco querrían verme con un Malfoy.
- Está bien, nadie más lo sabrá - dijo él. Allí nos pasamos toda la mañana hablando de tonterías, riéndonos y besándonos.
Blaise
La semana se pasó de lo más lenta. Además ese fin de semana no había ninguna fiesta, así que todo sería más aburrido aún. Con Hermione todo seguía igual, nos liábamos en público y yo observaba desde la distancia a Weasley para ver sus reacciones. Pero desde la semana anterior algo había cambiado, prácticamente nunca le pillaba mirándome y parecía más tranquilo y feliz. Mientras caminaba por un pasillo abarrotado de gente en un cambio de clase me lo crucé e instintivamente lo sujeté del brazo y lo arrastré hasta un pasillo menos transitado. Me aseguré de que no hubiera nadie cerca.
- ¿Qué haces, Zabini? - preguntó él. Yo simplemente me acerqué y comencé a besarle. Él no me rechazó, al contrario, me rodeó por la cintura con sus brazos y pegó su cuerpo al mío. Estuvimos unos segundos así que a mi me parecieron horas.
- Vaya, Weasley, no me esperaba esto - dije cuando nos separamos.
- ¿Qué querías que te pegara otra vez? - preguntó sarcásticamente mientras sonreía. Yo lo miré y en ese momento me pareció más guapo que nunca, me acerqué para volver a besarle, pero está vez retrocedió. Lo miré sin entender - ¿De qué va esto? ¿Ahora quieres estar conmigo y dentro de un rato con Hermione?
- No es eso, es que… - intenté explicarme.
- Quieres hacer lo que te apetece por un momento y después volver a sentirte normal, seguir mintiéndote a ti mismo y a ella - interrumpió él - Pues conmigo no cuentes - dijo y se dio me dio la espalda para irse
- ¿Qué pasa que ahora vas de confiado? ¿De gay orgulloso? - pregunté riéndome.
- No - dijo él y se dio la vuelta para mirarme - Pero me he dado cuenta que no quiero ser como tú. No quiero vivir en una mentira y arrastrar a todos los que me rodean a ella.
- Entonces, ¿qué vas a hacer? ¿Salir del armario? ¿Qué tu familia se entere de cómo eres? - pregunté burlándome de él.
- Eres un necio, Blaise - dijo seriamente, y al oír mi nombre de sus labios me sentí extraño y me di cuenta de que aquello ya no podía ser una broma - Te observo y por eso te crees que me tienes controlado, que me tienes en la palma de tu mano, pero no te das cuenta que tú también me observas a mi, estás deseando que te mire y entonces soy yo quien te controla a ti. Llevas tiempo así, ya sabes como soy y ahora me notas diferente, más confiado. ¿Ves esta confianza? - preguntó señalándose a si mismo - Es la que tiene una persona que sabe que pase lo que pase y haga lo que haga la gente que lo quiere siempre estarán ahí para apoyarle. Es la confianza de una persona con una familia unida y sin miedo. Lo que tienes tú es frustración e impotencia y vas de machito y de seguro pero desprendes miedo a cada paso que das.
- Tú no me conoces, no sabes nada de mi, ni de donde vengo - contesté yo empezando a enfadarme.
- Sí, eso es verdad. Pero tampoco quiero saberlo. Sé como es la gente de tu mundo, siempre escondidos, siempre fingiendo porque decir la verdad es demasiado complicado, y no estáis hechos de esa pasta. El otro día me dí cuenta, cuando te vi con Hermione y por una vez no sentí celos, sentí lástima de cómo tiras tu vida y de cómo ignoras tus sentimientos. Lo que haces no es vivir, Blaise, existes. Y, ¿sabes qué? Yo no quiero esconderme, ni mentir más. Así que ahí te quedas con tu oscuridad, no vas a arrastrarme hacia ella - dijo todo esto mirándome a los ojos y cada palabra que salía de sus labios me hería.
- Si tanto me desprecias, ¿por qué me has besado? - me costó la vida decir aquello, porque las palabras no salían de mi.
- Porque quería hacerlo, soy libre para hacer lo que quiera. Tú vives atado por unas normas que te obligan a ir contra de lo que tiende a salir naturalmente de ti. Es tu decisión - respondió y se fue por donde habíamos venido.
Ron
Me alejé de él con sentimientos que no sabía especificar, por una parte estaba nervioso y enfadado porque siempre estaba así con él y por otra me sentía aliviado y feliz por haber dicho la verdad y haberme desahogado, hacía tiempo que no me sentía así. Teníamos clase de Encantamientos, entré sin que el profesor de diera cuenta y me senté junto a Harry.
- ¿Dónde has estado? - preguntó él, yo no contesté. La clase pasó y salimos del aula - ¿Has estado con él?
- ¿Por qué crees eso? - pregunté sorprendido.
- Porque siempre que pasas algo de tiempo con él estás entre enfadado y feliz - contestó sonriendo, yo lo ignoré. Las clases habían terminado y empezaba el fin de semana, ese sería tranquilo. Después de almorzar Harry se fue a la biblioteca y yo a la sala común.
- Hola, Ron - me saludó una voz al entrar. Por las escaleras de los dormitorios de los chicos bajaba Colin Creevey, me extrañó que me saludara, según me alcanzaba la memoria no habíamos hablado en muchas ocasiones.
- Hola, Colin - contesté yo. Me senté en una de las mesas dispuesto a hacer mis deberes sin darle mucha importancia.
- Oye, me preguntaba si podrías echarme una mano con mis deberes de Historia - me dijo, yo me quedé sorprendido.
- Ehm… Lo siento, Colin, pero no soy demasiado bueno en Historia. Deberías pedírselo a Hermione - le contesté y bajé la cabeza para seguir con la mío.
- Ah… bueno le preguntaré. Gracias - dijo y se sentó en otra mesa cercana a la mía. A mi todo me parecía muy raro pero seguí con lo mío sin prestarle más atención.
Draco
Después de haber pasado toda la tarde con Ginny me fui a las mazmorras, al llegar a mi habitación encontré a Blaise allí. Estaba tendido boca arriba en su cama mirando al techo pensativo, eso no era muy buena señal.
- ¿Qué pasa, tío? - saludé para llamar su atención, él me miró y se incorporó.
- ¿Ha pasado algo interesante en clase? - preguntó.
- ¿Tú tampoco has ido? - pregunté sorprendido, Blaise no salía faltar a clase.
- ¡Draco! ¿Dónde has estado? - preguntó sonriendo pícaramente.
- ¿Y tú? - pregunté yo sonriendo igual.
- Basta de preguntas - dijo él y los dos nos reímos.
- He estado con Ginny - contesté.
- Genial, ¿ganarás la apuesta?
- No sé la ventaja que me llevas.
- Eso no lo sé ni yo - dijo él y volvió a tenderse como estaba cuando llegué.
- ¿Qué te pasa? ¿Es por Granger?
- No, con ella bien, aburrido, pero bien - contestó sin mucho interés.
- Entonces, ¿Qué es? - Insistí.
- Estaba acordándome de mi hermano, ¿te he hablado alguna vez de él?
- No sabía que tuvieras un hermano.
- Sí, prácticamente es como si no lo tuviera, no lo veo desde hace diez años.
- ¿Qué pasó? - pregunté interesado. Él volvió a incorporarse y se sentó en la cama.
- Pues el era un chico normal, sacaba buenas notas, se le daba muy bien escribir. Recuerdo haber encontrado historias y cosas que escribía con mi edad y antes. Cuando entró al colegio conoció a su mejor amigo, no recuerdo su nombre, sólo sé que era miembro de una familia importante de magos. Mis padres estaban súper contentos, se codeaba con la élite de Slytherin. Pero cuando terminó su sexto curso confesó a mis padres que era gay - en ese punto de la historia paró y la palabra gay la pronunció de otra manera, como si fuera algo vergonzoso, también noté que esperaba mi reacción.
- Y, ¿qué tiene eso de malo? - pregunté yo. Él me miró directamente a los ojos y en aquel momento no lo supe pero lo que vi en su cara fue alivio, cosa que entendería tiempo después.
- Nada, es solo que a mis padres, como te imaginarás no les hizo mucha gracia. Su amigo también se lo confesó a sus padres, eso y que estaban juntos, lo hicieron en una comida en la que estaban invitadas las dos familias. "Eres una vergüenza" es lo último que recuerdo que le dijo mi padre y que no quería volver a verlo. Cuando llegamos a casa borró su cara y su nombre del árbol genealógico y nunca más volvimos a hablar de él, ni volvimos a verlo. Esto me lo contó mi hermana que sólo es dos años menos que él, yo tenía cinco años cuando se fue - terminó de contar la historia y se quedó en silencio.
- ¿Por qué te has acordado de él? - pregunté.
- No lo sé - dijo, aunque sentí que mentía - Simplemente he pensado cómo será contar a tu familia quien eres realmente y que ellos te desprecien hasta ese punto.
- Supongo que debe ser duro - pensé en lo que había dicho Ginny anteriormente, y me di cuenta que no podía entenderlo, estaba tan acostumbrado a que mi padre me despreciara y a que mi madre me ignorara que en mi cabeza jamás entraría lo que significaba para ella y para Blaise el rechazo. - ¿Cómo se llama? - pregunté para romper el silencio.
- Blaine - contestó él.
- ¿Blaine? ¿Tu hermana no se llama Blair? - pregunté extrañado.
- Sí - respondió él sin entender que quería decir.
- Blaine, Blair y Blaise, suenan y se escriben prácticamente igual.
- Es verdad, no me había dado cuenta - se quedó un momento serio y después empezó a reírse, yo también lo hice, estuvimos así unos minutos solo riéndonos. Pasamos toda la tarde allí, simplemente riéndonos de tonterías y fumando.
Hermione
Después de clase fui a la biblioteca y allí estaba Harry. Llevaba semanas sin hablar con él, así que me senté a su lado. Él, al ver lo que yo hacía, empezó a recoger sus cosas.
- No tienes que irte - le dije.
- Quiero irme - contestó él firmemente.
- Harry, por favor - susurré triste, él me miró a los ojos y volvió a sentarse.
- ¿Por qué quieres que este aquí? - preguntó mientras volvía a abrir sus libros.
- Echo de menos estar contigo - lo dije sin pensar, él me miró rápidamente, sorprendido.
- ¿Echas de menos estar conmigo? Aham… ¿estar conmigo cómo? ¿Cómo amigos? - preguntó insistente.
- No lo sé, ¿vale? Sólo sé que echo de menos estar contigo - repetí.
- Ya, pues, Hermione, tengo que decirte una cosa. No estoy aquí para cuando no tengas a nadie más, si no lo sabes aclárate y después yo decidiré si lo que quieres me conviene o no - gritó, la gente que estaba allí nos miraba y le mandaban a callar, él simplemente recogió sus cosas y salió de allí. Yo hice lo mismo y le seguí.
- ¿A qué vienen estos numeritos que me montas en público? - pregunté gritando mientras le seguía por el pasillo. Él se dio la vuelta repentinamente.
- Vienen a que si dijiste que estaba muerto para ti y tú estás con otro tío, cumplas tus palabras - contestó él también gritando mientras se acercaba a mi.
- No tienes ningún derecho a hablarme así. Tú y Ron me partisteis el corazón, deberías disculparte - seguí gritando.
- Ya me he disculpado. Pero, ¿sabes qué pasa? Que tu quieres que te pida perdón todos los días y mientras te lías con Zabini en mis narices y yo lo tengo que aguantar, así nos tienes atados a los dos. Pero yo no estoy dispuesto a seguir tu juego, decídete.
- Harry, tú siempre has sido mi mejor amigo
- Vale - dijo y simplemente se acercó a mi y me besó. Fue un beso apasionado como si llevara años queriendo hacerlo, yo me quedé parada sin saber como responder, no me lo esperaba - Hay tienes un prueba de que no puedo ser tu amigo. Me vuelves completamente loco, Hermione - dicho esto se fue, a mi me temblaban las piernas me apoyé en una pared cercana y sin saber por qué sonreí y toqué mis labios con mis dedos, mientras recuperaba el aliento.
Harry
La había besado por fin, llevaba demasiado tiempo queriendo hacerlo. Me alejé de allí corriendo hacia la sala común, necesitaba contárselo a Ron. Cuando llegué allí estaba sentado en una mesa enterrado en libros y pergaminos, a su lado estaba Colin Creevey que le preguntaba algo, él no parecía prestarle mucha atención. Colin se alejó y yo me senté a su lado.
- Ron, no te concentres tanto, puedo oler tu pelo quemándose - le dije mientras le despeinaba.
- Que gracioso eres - contestó él mientras apartaba la vista sus papeles - ¿Por qué estás tan contento? - preguntó, no me había dado cuenta pero me había quedado con un sonrisa estúpida en la cara mirando a ninguna parte.
- La he besado - contesté.
- ¿A quién?
- ¿A quién va a ser? A Hermione.
- ¿Y qué ha pasado? - preguntó él interesado.
- Nada, me he ido - dije yo sonriendo tontamente.
- Eres todo un genio - contestó él, iba a volver a hablar pero Colin se acercó.
- Perdona que te moleste otra vez, Ron. ¿Se te da bien Pociones? - preguntó y yo me reí. Probablemente Pociones fuera la asignatura que más odiaba Ron.
- Lo siento, Colin, creo que ninguna asignatura se me da especialmente bien - contestó él simpático, Colin le sonrió y volvió a sentarse donde estaba a unos metros de nosotros.
- ¿Y eso a que viene? - pregunté extrañado.
- No tengo ni idea, lleva toda la tarde así, ha venido a preguntarme si se me dan bien tres asignaturas distintas, me ha pedido ayuda con unos problemas de aritmética tres veces y con un hechizo de transformaciones - explicó susurrando para que no nos oyera, cosa que era difícil porque no paraba de mirarnos. Yo miré al chico, de vez en cuando agachaba su cabeza hacia unos pápiros que tenía delante fingiendo (mal) que escribía.
- ¿Cuánto tiempo dices que lleva ahí? - pregunté a Ron.
- Pues el mismo que yo, unas cuatro horas - respondió. Volví a mirarle, observaba a Ron de una manera que me resultaba familiar… Entonces me di cuenta. Agarré a Ron de la muñeca y lo llevé a la habitación, él no paraba de quejarse y de preguntarme que hacía.
- Ron, Colin es gay - le dije cuando llegamos y cerré la puerta.
- ¿Qué dices? ¿Cómo va a ser gay? - preguntó riéndose.
- Pues igual que tú. Oye, te mira de la misma forma en que tú te comes a los tíos con los ojos. Es gay seguro y lleva toda la tarde intentando ligar contigo. - expliqué.
- Pues ahora que lo dices, me ha invitado a ir a Hogsmeade unas tres veces con excusas distintas - recordó él.
- ¿Y qué? ¿Te gusta? - pregunté curioso y pícaro.
- No está mal - contestó el encogiéndose de hombros.
- Tío, no sé si los homosexuales tenéis un radar gay, pero el tuyo es una mierda - le dije riéndome.
