Clark miró el teléfono, Carter le estaba llamando. Hacía casi dos días que no había recibido noticias suyas, pero su amigo le había dicho que para no levantar sospechas entra la gente de Zod, no llamaría hasta que tuviera alguna noticia sobre el kandoriano. Parecía que por fin la tenía.
"Le hemos encontrado. Bueno más o menos." La voz de Carter sonó igual de seria y sosegada, pese a lo que había esperado Clark no parecía nervioso o preocupado apenas.
"¿Y que quiere decir más o menos?" Chloe se volvió hacia su amigo, habían acordado no hablar sobre Zod, ni sobre Tess, ni nada que tuviera que ver con Green Arrow o el blur delante de Oliver. Por lo que Clark decidió dejar la habitación y hablar en el pasillo. "Vamos Carte, ¿A qué te refieres?"
Carter suspiró.
"A que hemos encontrado a Zod, pero no podemos acercarnos a él sin levantar sospechas o sin que la policía nos detenga." Carter se escondió tras la esquina otra vez, no quería que Zod le viera. "Clark, será mejor que nos veamos, tenemos que hablar."
Carter no dijo nada más, colgó el teléfono justo cuando Zod pasaba a su lado rodeado de periodistas, consejeros y guardaespaldas, se trataba de su primera rueda de prensa oficial como candidato a la alcaldía de la ciudad. Las imágenes pronto estarían en televisión, tal vez ya las estuvieran pasando y Oliver las estuviera viendo.
Hacía poco que conocía al millonario y aunque al principio no habían tenido la mejor relación posible, con el tiempo las cosas habían cambiado y ahora veía que Oliver podía ser un estupendo líder para el grupo; aunque tenía mucho que enseñarle. Pero era joven y si finalmente salía del hospital sin problemas, podría volver a adiestrarlo para ser un líder todavía mejor.
Sin embargo, si ahora veía las noticias, no sería fácil retenerlo en la cama por mucho tiempo, sobretodo sabiendo que el mayor peligro para la humanidad, estaba a punto de ser elegido alcalde Metropolis.
Pero ahora tenía otras cosas en las que pensar y la primera era ver a Clark y hablar sobre las novedades. Se metió por el callejón, casi seguro que nadie le seguía, pues todo el mundo estaba demasiado concentrado con el nuevo y apuesto candidato, en todos los medios de comunicación decían que uno de los motivos por los que tenía más posible la victoria era por que era atractivo. Carter no lo veía así, para él no era más que el mayor psicópata que podía aparecer en el mundo y que tenían que detenerlo.
Escuchó pasos tras él. Se había equivocado en redondo, alguien le estaba siguiendo y supuso que se trataría de uno de los hombres de Zod; estaba seguro que sus guardaespaldas también serían kandorianos y de ser así, no tendría mucho que hacer en el enfrentamiento cuerpo a cuerpo.
Trató de despistar a su perseguidor, entrando en otro callejón y dando una vuelta más, pero los pasos seguían tras él. Así no iba a terminar nunca. Por eso, decidió detenerse y enfrentarse a él. Se escondió al dar una vuelta más, el callejón estaba oscuro, lo suficiente como para que la persona que lo perseguía no pudiera ver nada al entrar. Al menos eso, le daba un poco de ventaja.
Lo escuchó acercarse, pasos cortos y tranquilos, estaba muy seguro de si mismo, pero Carter no se iba a dejar vencer tal fácilmente. Estaba preparado y si terminaba perdiendo aquella batalla y moría a manos del kandoriano, entonces podría reunirse de nuevo con su difunta esposa. Ninguna de las dos soluciones parecía tan mala después de todo.
La sombra apareció por la otra calle, era el momento, tan sólo tenía que esperar unos segundos más y estaría a tiro. Respiró profundamente y cuando estaba seguro que era el momento, alargó los brazos y cogió a su perseguidor. Lo metió de golpe en el callejón y lo sujetó con fuerza. Si le dejaba libre, aunque sólo fuera por un momento, entonces estaría perdido.
"No vengo a hacerte daño, no soy como los demás."
Aquella exclamación lo cogió por sorpresa, pero aún así no soltó al misterioso sujeto que había estado persiguiendo. Entonces fue cuando se di cuenta, cuando sus ojos se adaptaron completamente a la oscuridad, que aquella persona no tenía en absoluto el cuerpo de un hombre.
"¿Podrías soltarme? me estás haciendo daño. Por si no te has dado cuenta, me has levantado del suelo y no soy kandoriana y es lo que creías."
Por fin el pequeño cuerpo que tenía entre manos, era una chica, joven, que rondaría los veinticinco años, sus ojos extrañamente azules destacaban en aquella oscuridad y toda ella tenía un aspecto etéreo, pero sobretodo frágil, que poco tenía que ver con el prototipo kandoriano.
Por eso, la bajó y la soltó, pero sin dejar de estar alerta por si al final le había mentido y trataba de hacerle algo. La chica, se puso bien la camisa que llevaba, quitando las arrugas que él le había puesto. A penas le llegaba a la barbilla y delante de él la chica desaparecía por completo.
"¿De verdad me ves pintas de kandoriana? Con un solo golpe que me hubieras dado me hubieras tumbado." La chica sonrió con picardía, ahora que la ropa volvía a estar en su sitio y que su vida ya no corría peligro a manos de Carter se sentía lo suficientemente tranquila como para hacer bromas.
"¿Quién eres?"
"Guau, directo al grano. Ni un lo siento, ni un perdona por haberte confundido. Te debes llevar a las chicas de calle con tu dulzura." Carter guardó silencio, sin apartar la mirada de la chica, había hecho una pregunta y esperaba respuesta. "Vale… me llamo Natally y estoy tratando de acabar con los malditos kandorianos."
Carter no cambió su gesto, aunque acababa de quedar sorprendido por lo que la chica había dicho. Si tal y como aseguraba no era kandoriana ¿Cómo sabía de la existencia de Zod y su gente?
"No me mires así. ¿Qué pasa, que vuestro grupo de superhéroes sois los únicos que podéis conocer la existencia de los kandorianos?" De nuevo sonrió y sacó su móvil del bolsillo pero no llamó nadie si no que buscó una página de internet, un blog. "Estos somos nosotros, bueno mi hermano y yo. Nos dedicamos a investigar todas las noticias oficiales que no encajan."
Carter Hall, líder de la JSA, no podía creer lo que estaba escuchando. Se había preocupado porque una chica, poco más que una niña, que jugaba a ser investigadora en internet le hubiera atacado. Aquello no le había ocurrido en su juventud cuando era un príncipe inexperto y tenía que pasar ahora. Sería mejor no contárselo a los demás.
"Espero que digas algo, porque si no voy a empezar a pensar que crees que estoy loca."
"Creo que estás loca." Natally abrió la boca para protestar por lo que Carter acababa de decir, pero él continuó hablando. "¿Por qué no vuelves a casa con tu hermano y seguís jugando al ordenado? serás más seguro para los dos.
Carter comenzó a caminar saliendo del callejón, pero se detuvo antes de dar la vuelta a la esquina. La chica seguía ahí parada, de brazos cruzados ahora, mirándole desde la oscuridad de la calle.
"No me mires así, porque no voy a pedirte que vengas conmigo. No eres más que una niña…al menos para alguien de mi edad y si entras en esto que no es ningún juego, alguien podría matarte, seguramente un kandoriano. Vete a casa, disfruta con internet y no te metas donde puedes salir herida, con suerte."
"No me trates como si fuera una niña como tu dices." Natally se acercó a él y la luz que entraba desde la otra calle iluminó sus ojos azules, llenos de fuerza y rabia, como si hubiera algo que no quisiera decir. "Soy mayor de edad y no voy a quedarme en casa por mucho que tus amigos y tu os creáis los mejores héroes del mundo."
"¿Qué hay de tu hermano, como crees que reaccionar si te ocurre algo? Dime una cosa, tu hermano es mayor o menor que tu." Natally se quedó en silencio, sabía que aquella pregunta tenía trampa, pero tampoco quería enemistarse con Carter.
"Tiene dos años menos que yo."
"Entonces dime, ¿Cómo crees que se sentirá si te ocurre algo? Seguramente Zod acabará dándose cuenta que estás detrás de él y no creas que te va a dar un premio por eso precisamente. Su gente te matará."
"No me das miedo."
"Deberías tenerlo." Natally se mordió e labio y apretó los puños con fuerza, pero no dijo nada en respuesta. La sola idea de imaginarse la expresión de su hermano si le ocurría algo a ella le hacía sentir fatal. "Olvídate de todo esto ¿quieres? Es muy peligroso para todos, con que algunos arriesguemos nuestra vida ya es suficiente. Tu tienes a tu hermano. ¿Qué tal si pruebas a ser una chica de veinticinco años feliz y simplemente normal?"
Carter se dio la vuelta para marcharse cuando escuchó que sonaba el teléfono de Natally. La dejó allí hablando, pensando que se trataría seguramente de su hermano por algún ridículo descubrimiento en internet.
"¡Qué? George no… ¿Cómo se te ha ocurrido?" De nuevo Carter escuchó los pasos tras él, aunque ahora ya no sonaban tranquilos, sino que ahora estaba corriendo. "¡Carter, Señor Hall, por favor espere!"
Sorprendido por el cambio de forma de ser de Natally, Carter se detuvo y se dio la vuelta.
"Creo que m hermano ha hecho una tontería. Acaba de entrar en la sede de campaña de Zod."
Carter estaba preparado para decirle a Natally que había sido por su culpa, que si no se hubieran metido en un principio donde no les llamaba, no habría ocurrido eso. Pero no lo hizo, no pudo cuando se fijó en su expresión aterrada y en que había perdido su forma de ser, ni dijo nada y sin pensarlo, abrazó a la chica y dejó que ella enterrara su cabeza contra su pecho.
"Vamos tranquila, todo va a salir bien, tu hermano es algo más insensato todavía que tu, pero seguro que nadie se fija en él. Vamos a la sede a buscarlo." Natally asintió. Tal vez, después de todo, Carter tenía razón y habían cometido un terrible error al comenzar aquella investigación.
- o -
"¿Qué es lo que no me estás contando?"
Por tercera vez en menos de una hora, Chloe tuvo que obligar a Oliver a tumbarse en la cama. Sin duda iban a ser unos días muy largos. Sin embargo, sonrió y le acarició la mejilla. Luego le dio un beso en los labios para tratar de tranquilizarlo. Le veían nervioso, sintiéndose incapaz de hacer nada por ayudar a sus amigos.
"Ollie… eres un testarudo. ¿Qué tal si piensas por una vez que si no te decimos algo es por tu bien?"
"Porque si no me decís algo es porque es grave, porque entonces será algo que podría destruir el mundo. ¿Así que es? ¿Zod, Lex otra vez o tenemos un nuevo villano en la ciudad?"
Chloe se echó a reír y le revolvió el cabello. Definitivamente no había forma de engañarle, le dio un tierno en los labios y se tumbó a su lado en la cama. Oliver protestó un poco, pero le gustaba tenerla cerca; le gustaba Chloe, toda ella le gustaba, su olor, su cabello cuando le daba en la cara, su sonrisa, siempre hermosa y pícara y sus manos, tomando las suyas, rodeando su cuerpo, haciéndole sentir tranquilo y consiguiendo que el dolor se fuera ligeramente de su cuerpo.
"Zod está en la cuidad." Dijo tranquilamente ella, tratando de quitar hierro al asunto.
"Teniendo en cuenta que recuerdo que intentó matarte, creo que eso no es ninguna novedad."
Clark le había dicho que le dijera nada a Oliver, pues ambos sabían como iba a reaccionar nada más enterarse, pero estaba segura que conseguiría averiguarlo de alguna forma y entonces se sentiría molesto con ella.
"Zod quiere ser la cuidad, se va a presentar a alcalde, Carter ha estado hoy en la presentación oficial de su campaña." Oliver se puso tenso, Chloe no dijo nada, pues comprendía perfectamente sus sentimientos. "Clark y Carter están preparando un plan para detenerle, así que tu no te preocupes por nada, tu…"
Oliver acercó el rostro de Chloe al suyo y le dio un beso.
"Te estás preocupando por todos nosotros ¿verdad? ¿Y quien cuida de ti entonces?" ella sonrió tímidamente y se acurrucó entre sus brazos, durante unos minutos, dejaría que Oliver, aunque tuviera que descansar, cuidara de ella.
