¡Hola a todos!
He aquí un nuevo capítulo.
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Mi Amante Griego
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Capítulo 7: Adiós Amor...
Se tragó la bilis que le subía a la garganta. Sabía que algo andaba mal con Naruto, su misterio todo este tiempo y luego saber que es un playboy famoso. ¡Maldición! ¿Por qué nunca terminó de leer el escrito?
- ¿Eso es verdad? - la voz y todo el cuerpo le temblaban. - Respondeme Naruto. -
Posó sus ojos azules en la nada, no se atrevía a hablarle. ¿Qué iba a decirle?
- Lo siento. -
¡Era un estúpido idiota que jugaba con los sentimientos de una dama! Y eso, era el peor de todos los males.
- ¿Eso es todo? - torció la boca molesta. - ¿Un, lo siento? - rió sarcásticamente. - Me entregué a ti sin saber que eras casado, ¿y tú solo lo sientes? - se agarró fuertemente la boca.
- Hinata, puedo explicarlo. - trató de tocarla pero ella se alejó.
- ¿Por qué todos los hombres piensan que con una explicación se arreglan los problemas? Esto es más que uno. ¡Me engañaste! -
Varias personas voltearon sorprendidas y atentas a cada movimiento.
- Vamos afuera. -
- ¡No! - se alejó un poco más cogiendo su abrigo y las llaves del auto. - Me voy sola. -
Los ojos le ardieron por las lágrimas contenidas y el fuerte nudo en su garganta quiso dolerle, la había engañado o tal vez se había engañado ella misma, al creer poder tener una vida junto a ese hombre que veneraba.
¡Idiota él!
Respiró profundo tratando de tragarse su llanto. Idiota ella.
- ¿Adonde vas? - Shion cogió fuertemente del brazo a Naruto al ver que salía tras de Hinata.
- Le debo una explicación - no la miró.
- ¡Solo tenía que acostarte con ella! -
- ¿Es qué no lo entiendes? - aumentó la voz. - ¡No puedo dejar que se vaya así! -
- Pero debemos hablar. -
- Eso lo busqué hace 5 años, cuando te fuiste con ese viejo feo y calvo. - se cruzó de brazos.
- ¡No le digas así! - apretó los puños. - ¡Porque me haya enamorado de un hombre mayor no significa que tengas que insultarle y menos, sentirte poca cosa! - le tocó la mejilla con la palma de la mano. - Te amé Naruto y por ti pude haber dado toda mi vida. Pero las cosas cambiaron, no pudimos seguir atados a un amor que ya había muerto. -
- Aún te amaba Shion, aún me duele. - se tocó el pecho.
- Ve a hablar con Hinata y luego regresa. Lo que tenemos que hablar es importante, de no serlo, no estaría aquí. -
Naruto asintió y a paso rápido salió del restaurante, miró a los lados con el deseo de encontrarla aún pero lo que lo sorprendió es que ella, estaba sentada en la acera.
- Hinata. - susurró a un lado.
Vio como se secaba las lágrimas y alzaba la cabeza para mirarlo. Estaba roja de llorar y la nariz le moqueaba, parecía una niña después de caerse buscando los brazos de su madre, pidiéndole un helado.
- Siento mi comportamiento. - su voz era un hilo de emociones, ronca y dulce. - Tú solo tenías que acostarte conmigo no rendirme pleitecía. Perdóname Naruto. -
Él negó vehemente y mientras se sentaba a su lado le sonreía.
- Perdóname a mí por no haberte contado nada sobre mí, más que cuatro palabras que de seguro ni debes acordarte. - bufó con cansancio. - Me casé hace 8 años, pero solo hace 5 que nos separamos. La retuve 1 mes pero luego ella desapareció y no volvimos a hablarnos hasta hoy. - bajó la mirada. - Supe que había hecho su vida con un magnate en París, dejó el modelaje y se dedicó al diseño de vestidos para desfiles. Mis padres no estuvieron de acuerdo cuando me casé con ella, pero yo estaba enamorado y nadie me lo podía impedir. - la miró. - Luego entendí que solo buscaba un abrazo cálido y un hombre por las noches que la calentara. Dice que me amó pero no estoy seguro de eso. -
- No tienes por qué contarme. - despegó su grisásea mirada de la de él.
- Debo hacerlo. - volvió a bufar. - Mi madre es Kushina Uzumaki de Namikaze y mi padre Minato Namikaze. -
- ¿Ellos hacen música clásica, no? - abrió los ojos sorprendida. - Tengo un CD de ellos en mi auto. -
- Fueron muy famosos pero se retiraron para poder criarme. Conozco el mundo publicitario por medio de ellos, aunque no quise seguir a la música. -
- ¿Aún viven? -
- Estan en su 4ta luna de miel, destino, Hawai - rió un poco. - Llevan 35 años de casados y cada día que pasa se aman mucho más. - miró a Hinata. - Espero algún día encontrar una mujer que me ame el resto de mi vida. Por lo que soy y no por lo que tengo o poseo. -
- Es hora de irme. - desvió la mirada viendo su reloj.
- Aún nos queda por hablar, llegaré tan pronto como arregle mis problemas con Shion. Maneja con cuidado. - besó su frente y entró al restaurant.
- Adiós. - susurró - Naruto. - entró en su auto y arrancó un poco más de prisa.
Naruto sintió el pecho comprimirsele y fuertes ganas de salir corriendo donde Hinata, besarla, decirle tantas cosas que aún no comprendía; pero ahora Shion era lo primordial en todo este asunto. Se sentó de nuevo en la mesa ignorando miradas y susurros de los demás presentes.
- ¿Qué es tan importante cómo para que hayas aparecido así, y justo ahora? - la voz pareció endurecerse.
- No te pongas gruñón - buscó entre su bolso y sacó un papel doblado a la mitad con un bolígrafo.
- ¿Qué es eso? - rápidamente lo cogió y leyendo el título abrió la boca sorprendido. - ¿Por qué? -
- No puedo seguir atada a ti, hice una vida con un hombre al que amo con toda mi alma y tú por lo visto encontraste a alguien. -
- ¿Hinata? -
Shion asintió.
- ¡Oh no! Ella es solo...-
- ¿El trabajo? -
Naruto frunció los labios molesto. Él no era un mal tipo para aprovecharse de una mujer como Hinata.
- Lo siento Naruto pero la miras de una forma diferente. - cruzó las piernas.
- ¿A qué te refieres? -
- Simple, pasaste una buena noche con esa puta. -
- ¡No voy a permitir que le hables así a Hinata! - golpeó fuertemente la mesa.
¡Estaba furioso!
- Ella es una mujer inteligente, decidida, tierna, honrada, de nobles sentimientos, nunca engaña a nadie, crea ilusiones cuando piensas que ya no queda nada, es sincera, cariñosa, excelente cocinera. ¡Toca muy bien el piano! Y tiene un trabajo de locos donde la respeto y la admiro. - respiró tratando de calmarse.
- ¿Y qué te causa cuando no estas con ella? -
- Quiero asesinar el tiempo para que llegue rápido a casa, me encantaría hacerle el amor todas las noches y decirle cada mañana lo hermosa que esta, hacer miles de estúpideces con tal de escucharla reír; quisiera ver un mensaje a mitad de día que diga que me extraña y que me ama. - abrió los ojos sorprendido. - No puede ser -
Shion asintió sonriendo.
- El gran Naruto Namikaze modelo estrella de más de diez agencias de perfumes, ganador de un Oscar a mejor actor del año, playboy por excelencia, considerado uno de los jóvenes más millonario del mundo. Se ha enamorado de Hinata Hyuga, una psicóloga de bajo estatus social amante del refresco y las papas fritas. - silbó bajito. - Si que traes sorpresas contigo Naruto. -
- La insultaste - entrecerró la mirada.
- Deberías agradecerme y firmar rápido. ¿O quieres llegar tarde y encontrarla dormida? -
Naruto vio de nuevo el documento algo confundido.
- La amas. Ya no tienes por qué seguir atado a mí y yo tampoco. - rozó su mano. - Amo a Francois, me ha pedido matrimonio y quiero casarme con él. -
- ¿Eres feliz? - arrugó el ceño.
- Sí lo soy. ¿Tú lo eres? -
- Mucho - sonrió tiernamente.
Terminando de leer el divorcio, lo firmó.
- Hasta pronto Naruto y... - lo agarró por el cuello de la camiseta trayéndolo hacia ella. - No te cases hasta 2 años después, no quiero verte divorciado de nuevo. - entrecerró la mirada.
- Lo haré. - tragó saliva.
- ¡Adiós! - ronroneó y lo abrazó besandole la mejilla.
- Adiós cariño. - sonrió.
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Visualizó su casa a lo lejos y sintiéndose devastada dejó que las lágrimas recorrieran su rostro. Ahí sentada en la enorme silla del jardín estaba ella, su amiga, la que siempre le aconsejó que no se enamorara. Ojalá le hubiese hecho caso.
- ¡Ven aquí! -
Abrió sus brazos y Hinata le abrazó hundiendo su cara en su pecho.
- Llora todo lo que quieras, aquí me quedaré contigo. -
Sakura se sintió mal no solo por su amiga, sino también por Naruto. La última vez que lo vio supo que había algo más en sus ojos, trató de descifrarlo pero era algo muy similar a lo que veía en Hinata. Un sentimiento que empezaba a unirlos poco a poco.
- Lo siento Sakura. - se alejó de ella y se limpió las lágrimas. - Soy una tonta. -
- No lo eres. - pasó un brazo por sus hombros. - Estas algo loca y eres un poco...- se quedó pensando. - Rara - rió divertida. - Pero eres mejor que muchas de esas modelitos, llegué a conocer a Shion 1 año después de su boda, me pareció una chica coqueta, hermosa y divertida pero entre ellos nunca hubo una química fuerte. Solo se juntaban a la hora de irse o cuando llegaban al trabajo, de lo contrario nunca hablaban ni se miraban -
- ¿Qué quieres decir con eso? - frunció el ceño confundida.
- Que he empacado tus cosas, Hanabi te esperará en el aeropuerto cuando llegues y sabe todo. Así que date un respiro y sal un poco más. - le besó la mejilla mientras escuchaban la bocina de un auto en la entrada. - Ahí llegó tu taxi. -
La arrastró y se despidió de ella con un abrazo, el taxista le ayudó a montar sus maletas.
- ¡Diviértete! - gritó al ver el auto a lo lejos.
- ¡Gracias! - agitó la mano saliendo por la ventana.
Bufó cansada volviendo a sentarse en la enorme silla del jardín, ¿y si Naruto regresaba? No. Era muy poco probable, pero ¿qué le diría? ¡Joder! Nunca en su vida pensó verse en un asunto tan enrredado y complicado, ¿por qué tuvieron que enamorarse?
Había conocido a su marido en una exposición de arte, ella expuso parte de sus pinturas y se iniciaba como escultora, estaba en el área del ponche cuando le avisaron que un ejecutivo quería comprar sus obras. Personalmente fue donde el 'viejo de 80' seguramente coleccionador de arte pero para su sorpresa, terminó siendo uno con muchísima menos edad, Sasuke Uchiha era un hombre seriamente atractivo, gruñón, joven, de ojos tan negros y enigmáticos como la noche.
Se sintió atraída desde el primer roce de manos hasta el último donde éste le pasaba, disimuladamente, su número. De eso 9 años. En una de sus citas, él la invitó a su trabajo y Sakura se maravillaba con cada paso que daba, modelos por aquí y por allá, maquillistas, diseñadores, hermosos y extravagantes vestidos corrían por los pasillos apurados para no salir tarde en la pasarela, y entonces se topó con Naruto. Al principio le pareció un joven muy hablador e hiperactivo, pero luego se dio cuenta que era noble, valiente, sincero, buen amigo; supo que estaba recién casado y solo faltaba que gritara en medio del set que amaba a su esposa, pero cuando conoció a Shion supo que algo no andaba bien.
Para ese tiempo era la modelo femenina más codiciada en gran parte de Asia, no solo por su belleza sino por su carisma. Entablaba un fuerte lazo con el público fácilmente hasta que llegaban a amarla, pero la relación que llevaba con Naruto era muy fría y distante; él a veces la buscaba para abrazarla y ella se le esfumaba, la besaba y ella lo alejaba, solo los veía muy juntos a la hora de irse o en la mañana cuando llegaban a trabajar, hasta que un día Naruto llegó devastado a la casa de Sasuke emborrachado queriendo suicidarse. Shion se había ido.
- ¡Sakura! - como si los pensamientos llamasen, Naruto apareció corriendo desde su auto agitado y sin aliento. - ¿Dónde esta Hinata? -
Pero Sakura no respondía. ¿Qué iba a decirle? No podía traicionar a Hinata y menos su confianza, vio en los ojos de Naruto un dolor muy grande y sintió que debía hacer algo. Si él la amaba tendría que demostrarlo.
- Se ha ido - alzó la cabeza rígida y autoritaria.
- ¿Donde fue? -
- ¡Se fue! - lo miró con algo de nervios. - No volverá -
¡Mierda! Tal vez se estaba pasando un poco.
- ¿Como que no volverá? - tomó a Sakura de los hombros y la zarandeó un poco a los lados. - ¿Qué dices? - alzó la voz.
- ¡No debiste haberla enamorado! -
- ¡Solo pasó! -
- Si la quieres, su vuelo sale en 15 minutos. - Naruto se alejó de ella como si su vida dependiese de ello, se adentró en su auto y arrancó dejando una fuerte estela de humo.
Le tomó varios minutos salir a la carretera, a pesar de que no era muy tarde el tráfico estaba de infierno, prendió el aire acondicionado y ajustó el vidrio retrovisor, los semáforos estaban en su contra ya que siempre que llegaba a uno, éste era rojo.
- ¡Maldición! - gritó obstinado, acelerando y desacelerando.
De pronto su furia disminuyó al ver el gran aviso de 'Bienvenida' del aeropuerto, respiró tratando de calmarse pero un fuerte revoloteo en su estómago le hizo sentir nervioso. Cuando la viera ¿qué le diría? Quizás 'intentémoslo' o simplemente le diría 'te quiero', que las cosas se den por su curso natural, ¿pero y si la pierde en el camino?
Lanzó otra maldición al aire mientras salía del auto y corriendo entraba al lugar, vio a los lados pero nada daba con ella.
- Buenas noches, ¿el vuelo a Suiza ya despegó? - preguntó llegando a la gran barra de atención.
- Sale en menos de 3 minutos. - pero la joven quedó maravillada al ver a Naruto.
- ¿Por cual puerta? -
- La 6ta a la izquierda. ¿No eres Na...? - pero antes de que terminara de hablar, Naruto salió corriendo.
- ¡Gracias! - le guiñó el ojo y siguió su carrera. La joven solo pudo soltar un suspiro.
No sabía en que momento había dejado caer su abrigo, ni en que momento había dejado de ser él mismo para convertirse en un loco tratando de encontrar, al amor de su vida.
- ¡Hinata! - la vio entregando su boleto.
Ella volteó quedándose pasmada, su cuerpo comenzó a temblar y su rostro se convirtió en uno de pánico. ¿Qué hacía él ahí? No podía verlo y menos hablarle. Regresaría tal vez en dos semanas quizás podrían aclarar esos sentimientos que los envolvían.
- Espera - dijo con miedo al ver las intenciones de ella en huir.
Hinata negó lentamente, cogió su boleto y salió corriendo hacia el avión.
- ¡HINATA! -
Corrió hacia ella pero un guardia le bloqueó el paso.
- Lo siento, pero no puede pasar. -
- Escúcheme, en ese avión va el amor de mi vida y no pienso dejarla ir. -
- Pues tendrá que esperar a que regrese o comprarse un boleto para el próximo vuelo, lo siento mucho pero esas son las reglas. - con voz dura y áspera, se alejó.
¿La había perdido para siempre? Quizás ella no quería saber nada más de él y no la culpaba, el no haberle dicho nada lo etiquetaba como un cretino. Sintió los flash de las cámaras inundar el lugar y varias jóvenes abrazarlo, solo pudo fingir una sonrisa y mirar al vacío.
De nuevo volvía a su vida de glamour y dinero, una vida bañada en lujos y oro.
Una vida sin Hinata.
