Buenas buenas, llego con el nuevo capitulo de esta historia.

Debo acotar que, dejaré de hacer promesas que continuaré la historia en dos semanas, pues enserio no lo puedo cumplir. Sencillamente el tiempo no parece estar a mi favor. Siempre llegaré con un capítulo nuevo, tarde o temprano... Por eso, todas esas personas que han estado esperando el capítulo disculpen la tardanza, al menos aquí está...
Espero, que les guste este nuevo capítulo y que lo disfruten. Si ubican algún error ortográfico hagánmelo saber y de antemano disculpen por ello.

Gracias por agregar mi historia a favoritos y seguirla me hacen inmensamente feliz.

Aclaro:

Universo alterno

Pensamientos

Capítulo 7

Feliz cumpleaños Syusuke.

— Ryuzaki –

No parecía aguantarlo más, no podía con tantas peticiones. Papeleos aparecían por todos lados, cosas desordenadas, latas que caían en los pisos, salones que había que limpiar. Era injusto. Todo era injusto, incluso si él estaba a su lado.

— Ryuzaki –

Pero ¿qué más podrían hacer? Su jefe había dejado toda la recepción hecha un asco, no habían encontrado ni un alma en toda Gruidae y Ryoma había logrado ordenar todo para poder tener toda la empresa limpia y perfecta; ¿había sido suficiente? Parecía que para su jefe no, de pronto una infinidad de responsabilidades habían aparecido y no sólo no habían podido comer en todo el día, tampoco habían podido dormir en toda la noche.

¿Un infierno? ¡Ja! Que ilusa había sido.

Miles de solicitudes aparecieron, trabajos por aquí y por allá para todas las empresas y su príncipe había podido con todo. Claro, ella no le daría todo el crédito a él, si Ryoma había logrado organizar el trabajo, ella había logrado empapelar miles de ellos. Con las horas que pasaban, había notado que ella y él trabajaban muy bien en equipo. Pero el tiempo no le daba un espacio a la felicidad para al menos inundarla con un poco de ella, tenía mucha suerte de poder pensar y trabajar al mismo tiempo.

Adoraba ser mujer.

— ¡Ryuzaki! –

No entendía porque Ryoma le gritaba tanto, después de casi un día completo sin comer y sin dormir ella también estuviera en la paranoia. ¡Pero no era para tanto! Ella aún tenía energía y parecía que él también. Al menos podría tenerle un poco de paciencia, desde que habían comenzado a trabajar juntos él no la había podido tratar con delicadeza. Siempre era tosco, gruñón y gritón.

Tonto Ryoma

Se encontraban al medio día del segundo día, la desesperación y trabajo duro habían menguado pero el sueño estaba imponiendo su poder y su estómago le imploraba comida. Estaba frente a la maquina de dulces que habían mudado de la oficina de Ann a la suya para poder conservar el sueño mediante golosinas y tés fríos, su sorpresa seguía intacta al saber que su príncipe al igual que ella no le gustaba el café. Eran el uno para el otro, ella lo sabía.

Ryoma se encontraba en el escritorio de ella. Ambos habían pedido unos minutos de descanso para despejar su mente y por eso ella estaba frente a la máquina para poder llenar su estómago. Fue entonces cuando escuchó los gritos incesantes de Ryoma, seguía sin entender por qué gritaba si la tenía justo al frente.

— Ryuzaki –Allí estaba de nuevo, esta vez su voz había cambiado y su ánimo estaba apaciguado, lo notó en ese momento ¿Por qué todo está negro? – tonta –

¿Por qué no podía moverse? Comenzó a sentirse mareada y al mismo tiempo en las nubes, como si le hubieran quitado todos los pesos de encima. Todo se volvió negro y quedó sumida en un mundo oscuro.

Agradecía que Ryuzaki no fuera pesada, pudo cargarla en brazos y subirla hasta la cama de Fuji

Fuji

Blasfemó por milésima vez. No podía odiarlo más en esos momentos, todo sencillamente para satisfacer sus caprichosas peticiones, peticiones que aparecieron de la nada y tenía la certeza que sólo existían para amargarle la vida. Todo se trataba de un elaborado plan funesto de Fuji para poder sacarlo de sus cabales y poder divertirse un poco cuando lo viera tan obstinado y fuera de si. Se lo podía imaginar, quizás en ese momento estaba tomando un baño junto a muchas mujeres sonriendo a costa de todo el estrés que estaba pasando.

Porque para eso vivía Fuji, para ver como los demás sufrían…

Sintió aún más rabia cuando pensó en los demás. Momoshiro debería estar con Ann disfrutando de un buen día, los demás imbéciles estarían postrados en su cama aún cansados de la fiesta que tuvieron hace más de una noche. ¿Y él? ¿él estaba allí con la torpe castaña trabajando? ¡Maldición! Tenía unas ganas insaciables de cogerse a Tomoka.

Depositó a Sakuno en la cama tratando de disipar toda molestia que surgían en esos momentos y tocó la frente femenina, tal y como pensaba la chica tenía fiebre. Rió irónico para mirarla preocupado.

— Tonto fui yo, por creer que alguien sin experiencia alguna sobre como manejar una empresa lo haría de la noche a la mañana –Se entretuvo con las hebras cobrizas mientras hablaba solo – soy yo el que está acostumbrado a no comer ni dormir por días y sin embargo tu lo hiciste mejor de lo que me esperaba –acarició el rostro níveo de la castaña – te mereces este descanso Ryuzaki –

Suspiró y rasgó con sus dedos sus ojos cansados, su cuerpo también le había comenzado a demandar sueño y si lo pensaba con detenimiento, podría aprovechar unos minutos para su descanso. Sin embargo, también podría aprovechar para hurgar la oficina de la castaña y buscar algún indicio que le diera información sobre su pasado.

Bostezó, miró a los lados y se sentó en la cama, después levantó sus brazos y estiró su espalda; gimió por lo bajo a causa de la agradable sensación que le daba el estirarse. Apoyó los brazos en sus piernas y pasó sus manos por su cara una y otra vez, no podía dormir, tenía cosas importantes que hacer. Pero ya era tarde.

Tarde, muy tarde. En un abrir y cerrar de ojos perdió su conciencia y todo a su alrededor se volvió negro. Sumido en el mundo de los sueños, se encontró con muchos animales, una serpiente parecía hablar con un gato y mas atrás de ellos, Karupin – un gato que conoció en su infancia con el cual convivió por mucho tiempo – parecía querer decirle algo. En algún momento de tal extraño sueño, volvió a perder la noción de todo, de pronto un pequeño zorro de pelaje rojizo apareció frente a él.

— Ryoma-kun –El zorro tenía una voz familiar, gentil y femenina – Ryoma-kun -

Todo en su mente se aclaró por un momento, aparecieron imágenes de lo que posiblemente podría ser una Ryuzaki llamándolo en medio de llamados leves. Tuvo una epifanía ¡Había recordado a Ryuzaki!

Sus ojos se abrieron de golpe, respiró agitado y se sentó en la cama rápida y bruscamente. Se encontró a la pelirroja durmiendo a su lado. No parecía haberse percatado de que él había caído dormido junto a ella, ni parecía haber pasado más de una hora desde que se durmió. Miró a Ryuzaki por unos segundos, una extraña emoción se apoderó de él, ahora la sentía cercana y conocida. Bufó, le molestaba esa sensación de acogimiento cuando reconocía a algún amigo viejo.

…Aunque ella no era ninguna amiga suya…

Ryuzaki solo era una conocida de la familia, que los visitaba de vez en cuando, a medias recordaba cuando jugaban de pequeños, él riéndose de ella, ella llorando, ambos corriendo, saltando, jugando y todas aquellas cosas que uno hacía de niño. Parecían ser buenos tiempos para ambos.

De pronto, un recuerdo se coló en su mente. Por alguna razón también recordó a un buen amigo del bachillerato, que había formado parte del grupo Seigaku y el único que había cumplido su sueño de ser tenista, el capitán Tezuka. El cual casualmente se había ido a Alemania a formarse y tenía una buena relación con la vieja Sumire. Una idea se planteó en su mente.

¿Quizás de quien se enamoro Ryuzaki era de Tezuka? Sintió una oleada de furia y apretó el puño con fuerza molesto y aturdido, era absurdo que se molestara por un hecho de tal índole. Totalmente absurdo.

Un momento

¿Por qué Ryuzaki no lo reconocía de la infancia como él a ella? Sobó su cien y decidió posar su atención en otra cosa. Sus ojos volvieron a la chica a su lado. Se levantó y aclaró su garganta.

— Ryuzaki despierta-Habló ronco y grueso. Apenas la nombró, la castaña abrió los ojos desmesuradamente y se levantó con brusquedad.

— Los archivos del cafetín no van con los de… -

La miró extrañado y luego sonrió. Ryuzaki era graciosa cuando estaba aturdida. Ella volteó a verlo, miró todo a su alrededor y luego volvió a él.

— ¿Por cuánto tiempo dormí? –Su voz también era ronca, risueña y más aguda de lo normal. Estaba demasiado calmada, decidió alterarla un poco más.

— 3 horas –Contestó simple.

— ¿¡Qué?! –Ella gritó y se levantó de un brinco para después tropezarse con él y casi caerse, él rió en sus adentros.

— Bromeo Ryuzaki, comienza a tomarte las cosas con calma-Bajó sin más por las escaleras y se detuvo en seco. Ocasionando que la castaña chocara contra él. Volvió a reír y miró el paisaje que se presentaba ante ellos. El sol se estaba poniendo y pintaba las nubes de colores, respiró y trató de tranquilizarse mirando el horizonte.

En esos momentos no podía preguntarle nada a Ryuzaki referido a su pasado; por lo tanto, debía dejar esa absurda idea que tenía metida en la cabeza y no carcomer su mente con posibilidades, quizás idóneas o no. Él conocería el pasado de la pelirroja, pero no sería ese día.

Sakuno miraba todo desentendida. Se durmió, Ryoma no la regañó, ni la levantó a gritos, mas bien bromeó con ella, algo totalmente fuera de lugar. También notó los ojos del ambarino rojos y su mirada somnolienta. ¿Había dormido con ella? Se sonrojó furiosamente, imaginarse a ambos dormidos, uno frente al otro, respiraciones acompasadas… ¿Quizás se quedó mirándola un rato como en las películas? Tocó su pecho y su frente para poder canalizar su mente, pensaba muchas cosas y ninguna podría ser cierta.

— Ryuzaki –De nuevo la llamaron, Ryoma ahora estaba al pie de la escalera, haciendo ademán de que bajara – tuvimos una buena hora de sueño, ahora a trabajar –Su corazón dio un vuelco y sonrió para sus adentros para no ser tan obvia. Al menos sabía que había dormido junto a su príncipe.

Las horas posteriores pasaron rápidamente; entre terminar los papeleos presentados en esos días y planificar cada artículo, alimento, bebida y música que estaría el día siguiente para el cumpleaños de su jefe. El tiempo prácticamente había volado, en un abrir y cerrar de ojos el cielo anaranjado y vespertino se había convertido en un cielo oscuro totalmente negro.

Ya era demasiado tarde para refutarle a Ryoma las horas que habían pasado, y sobretodo no podría notificarle la necesidad de hambre y descanso que le pedía su cuerpo. Su estómago rugía pues claro ella aún seguía sin comer, ni él, no entendía como él podía vivir tanto tiempo sin comida. Ninguno de los dos siquiera habían descansado por un momento. Ni siquiera para tomar agua.

Se sorprendió cuando vio que el reloj marcaba más de la media noche. Ryoma seguía hablando por teléfono con los organizadores de fiesta mientras ella se encargaba de botar todos los documentos que ya habían sido archivados en el sistema, guardar los realmente importantes y limpiar el escritorio.

Suspiró mientras entraba a su baño, lavó su cara, desató sus trenzas y se despojó de su chaleco. Estaba cansada, hambrienta y más que todo atareada, en su mente todavía rondaban en su cabeza los nombres, sugerencias y peticiones de terceros a su jefe, sin recordar cada regaño tosco y seco de Ryoma. Eso nunca podría faltar si trabajaba con él, agradecía que su jefe fuera Fuji y no el ambarino.

Salió del baño tapando el rostro con sus manos. Todavía no asimilaba que se había quedado más de toda una noche con su príncipe, trabajando… pero al menos sabía que eran noches especiales. Solo faltaba algo de comer, al menos una de las golosinas de Ann ¡lo que fuera! Pero necesitaba comer.

— Ryuzaki –Al volver a la realidad se sonrojó furiosamente – Comamos –

Sintió un escalofrío atravesar todo su cuerpo y su corazón se arrugó al ver a su príncipe sentado frente a su escritorio- ahora convertido en una mesa de restaurante – con dos platos de cantidades generosas de comida.

Además tenía esa mirada…justo ésa en particular. Adoraba aquella mirada en los hombres, llena de inseguridad y vergüenza como si dijeran "Ojalá te guste".

Sonrió, claro que Ryoma no era de tener esas características. Sin embargo lo sentía, el nerviosismo detrás el subir y bajar de su manzana de Adán y un cambio en su tono de piel que cubría con una de sus manos. No era tonta lo notaba, al menos su príncipe era cortés con ella.

— Gracias –Fue lo único que pudo decir hecha un manojo de nervios. Casi me matas del hambre. Él sonrió mientras miraba directamente a sus ojos, su príncipe era realmente un caballero.

Comenzó a degustar la comida. Casi le daba un orgasmo cuando probó el primer bocado, todo su cuerpo celebró la entrada de nutrientes y alimentos. Comenzó a comer más rápido y con bocados más grandes de comida, debía admitir que estaba deliciosa. ¿De dónde la habría sacado? Siguió comiendo, nada podría distraerla de su momento con aquel plato de comida.

— ¿Qué harás ahora? –Nada podría distraerla… menos tener a su príncipe al frente buscándole conversación. Se atragantó con la comida y bebió un poco de su bebida, miró detenidamente todo. La cena era perfecta. Un carraspeo la devolvió a la realidad.

— ¿Qué? ¿Y-ya hemos terminado? -

— Hmp –El afirmó con la cabeza y sus ojos se iluminaron. ¡Habían terminado con todo! No podría creérselo, no podía ser verdad.

— ¿T-todo está listo? ¿La comida, las bebidas, el alcohol, los regalos, las camareras, la fuente de chocolate, los globos, los manteles, los adornos…? -

— Todo –Él la interrumpió y ella aprovechó para obtener más comida.

— Pues… que bien –Comentó mientras se encargaba de terminar con toda su comida.

— Entonces –Ella subió la mirada, Ryoma ya había terminado de comer, jugaba con su tenedor de manera aburrida y la miraba directamente.

— Entonces… ¿qué? -

Él sobó su cien y la miró seriamente, ya estaba perdiendo la paciencia. Ella terminó su plato de comida lo más rápido que pudo y posó toda su atención en el ambarino.

— ¿Qué harás ahora? –Su corazón casi sale de su cuerpo al escuchar aquello. ¿Era una petición? ¿Estaría con él toda la noche? ¿Irían a algún lugar? Se sonrojó y trató de parecer lo más despreocupada posible.

— Irme a mi casa -

— Te llevo –Ryoma se levantó y la tomó por el brazo para arrastrarla hasta el ascensor.

— P-pero… -Había dejado algunas cosas en la oficina, también el lugar había quedado como un lugar de cena.

Pero ya era demasiado tarde. Se encontraba en el auto de Momoshiro que era conducido por Ryoma, siendo llevada hasta su casa. No quería saber como Momoshiro había logrado salir de la empresa sin el auto. En todo ese tiempo, su corazón no había cesado su rápido latir y ahora aumentaba al estar a solas en un lugar encerrado con su príncipe. Suspiró y colocó una mano en su pecho en un fallido intento de controlar su corazón.

El trayecto hasta su casa fue silencioso y más rápido de lo que había esperado. Ryoma se detuvo frente a su departamento y ahora era su turno de salir de aquel auto y despedirse.

— Gracias por la comida, mañana… -

— Mañana estaremos al medio día en Gruidae, ambos necesitamos descansar -Ella lo miró esperanzada y le sonrío. No podía ser más perfecto ¡era lo que merecía!

— Pues… bien, adiós –Ella abrió la puerta del auto y salió. Pero un llamado la desconcertó.

— Ryuzaki –Él la tomó del brazo y la volvió a meter al auto – Tezuka Kunimitsu, ¿te suena? –También cerró la puerta de su lado y quedó allí, observándola fijamente.

— ¿Ehh? –Su respiración se agitó y comenzó a temblar, tanto la cercanía del ambarino como la pregunta la habían puesto nerviosa – Es… - no podía mentir con eso – Es un buen estudiante de mi abuela-

— ¿Recuerdas su equipo? –

— N-no, nunca me gustó el tennis y prefería no ir a ningún torneo –Ryoma la miró fijamente, sabía que la castaña no mentía pues recordó todos los fallos que había cometido de pequeña en el tennis. Volvió a concentrarse en lo más importante.

— Vayamos al grano, ¿Por qué estás aquí? –Apoyó su mano en la puerta del lado de Sakuno y se acercó más a ella. Necesitaba ver sus facciones de cerca y sabía que lograría ponerla nerviosa -

— ¿C-cómo? –Notó sus mejillas sonrojadas y sus labios temblar. Venga Ryuzaki Sabía que él no iba a aguantar mucho tiempo sin poder contener sus ganas de hurgar el pasado de la chica.

— Tenías una buena vida en Alemania, aquí no tienes a nadie, no tienes apoyo, ni familia. Sólo un trabajo del cual podrías ser despedida si algún mayor lo quisiera –

— Estoy aquí por la misma razón que tú, para hacer lo que me gusta –Sintió un remolino en su interior, sabía que la gata tenía garras y eso le comenzaba a gustar.

— No te creo –Se acercó un poco más a ella. No debía perder su objetivo.

— Nunca me crees –Touché - d-déjame ir –Decidió ponerse firme, no podía dejarse llevar por los tartamudeos y las facetas tímidas de esa pelirroja.

— Escúchame, si llegas a hacer algo, cualquier acción que ponga en peligro toda la comunidad Seigaku y las 5 empresas. Te juro, que más nunca volverás a conseguir un trabajo en Tokio ni en ninguna parte de Japón –

— Si quisiera hacer algo que atentara contra las empresas ya lo hubiera hecho –

— Eso no es… –

— ¿Excusa? No te estoy dando excusas –Ella le interrumpió y allí supo que algo andaba mal, quizás si se había sobrepasado hostigando a la castaña - te estoy dando razones. Tú mismo lo dijiste, si no tengo apoyo ni nadie que me quiera aquí ¿Entonces para qué arriesgar mi trabajo que es lo único que tengo? –Hubo un silencio incómodo y notó como la furia abordaba los ojos rojizos, vale si se había sobrepasado- tu deberías comprenderme, porque eres igual a mi –

Ella cerró la puerta bruscamente y Ryoma volvió a su asiento. Ya ni él mismo comprendía que era lo que realmente quería de la castaña. ¿Cómo poder refutarle alguna de sus ideas, si a todo lo que decía le añadía su seguridad absoluta? No podía no creerle, no podía no verle malas intenciones.

Suspiró. En realidad, buscar en Sakuno planes macabros que atentaran contra su empresa no era el objetivo que realmente estaba persiguiendo. Él no quería eso de ella ni tampoco se lo esperaba, ni en lo más recóndito de su mente se lo podría esperar. Él quería otra cosa de Sakuno.

La quiero a ella

Arrancó el auto y se aproximó hasta su departamento con esa nueva idea en la cabeza.

Sakuno se adentró a su edificio lo más rápido posible.

Príncipe una mierda

Entró a su apartamento y fue directamente hasta su cama. Necesitaba descansar, era demasiado estrés acumulado. Debía olvidar todo y dar lo mejor de sí el día siguiente. Tenía que demostrarle a Ryoma que ella no quería hacerle ningún daño a Seigaku.

El día siguiente llegó, el tan esperado día. Ella había dormido lo suficiente como para dejar atrás todas las molestias y comenzar el día con una sonrisa. Se vistió casualmente para ir a Gruidae, con unos jeans y una camisa suelta. Estaba entrando a la empresa cuando se encontró al grupo de organizadores de fiesta dando gritos y órdenes a todos. El desastre pre fiesta ya había comenzado.

Saludó a los presentes y se dispuso a ayudar con todo lo que fuera necesario. Colocar manteles, inflar globos, ayudar en la cocina, vestir a las camareras, colocar centros de mesas, adornar el inmenso cuadro, tratar de hacer lucir mejor a las estatuas y demás. Había pasado tanto tiempo trabajando y ayudando que había olvidado un detalle muy importante.

¡El vestido!

Dejó todo lo que estaba haciendo y corrió hasta el ascensor. ¡Ella no había llevado ningún vestido! Rogaba a los dioses que al menos Ann tuviera uno guardado en su armario. Llegó a la oficina de la rubia y comenzó a revisar por doquier, sufrió un ataque de pánico al ver que había de todo menos un vestido acorde para un cumpleaños.

Volvió a llamar el ascensor y subió hasta su oficina. Quizás su jefe había guardado un vestido en su armario ¡al menos el plateado de la vez pasada! Buscó y buscó pero no logró encontrar nada. Se sentó en el sofá más cercano para pensar en alguna solución rápida. Ya era lo suficientemente tarde como para ir a su casa y volver, tampoco tenía el uniforme para al menos lucir bonita. La única solución que se le ocurría era usar el traje de las camareras, se quejó por su mala suerte y torpeza mientras peinaba su cabello en un intento de calmar su ansiedad.

Estaba perdida.

De improvisto la puerta de su baño se abrió y salió el ambarino detrás de ella. Él chico yacía vestido con su traje de gala y la observaba atónito. Su animó se arrastró por los suelos, el se veía como un modelo de Calvin Klein y ella como una machorra. Sus ojos se inundaron de lágrimas y ella hizo un puchero.

— ¿Por qué estás vestida así? –

Ella lo miró atónita y comenzó a caminar de un lado a otro contándole todo lo sucedido. Hablaba sin parar mientras su voz aumentaba cada vez más. Estaba siendo presa de sus nervios, temores y ansiedades. Se volvió a sentar en el sofá y cubrió su cara con sus manos.

Él sujetó una de sus manos y se asomó en su campo visual. Le estaba tendiendo una bolsa de papel negra y a ella solo se le ocurrió una cosa.

— ¿Cómo? ¿Por qué? –Ella se levantó y tomó la bolsa en sus brazos. Él se encogió de hombros.

— Como disculpa de lo de anoche –Al escuchar aquello Sakuno solo sonrió y corrió hacia el baño para colocarse el vestido. Su príncipe era un amor.

Al colocárselo tuvo un mal presentimiento. Comenzó a caminar de un lado a otro mientras maldecía su vestido.

Muy corto, muy azul, muy Fuji Syusuke

Tenía de consuelo de que al menos a su jefe le gustaría por el color. Se sonrojó, todavía no podía olvidar Ryoma le entregada la ropa que ella usaría en aquella bolsa negra de papel. Con aquel traje negro, se veía mas travieso y sus ojos ambarinos brillaban como perlas en vitrina listas para vender, sacudió su cabeza ¿por qué su príncipe tenía que ser tan bello?

Se observó en el espejo y cerró los ojos desilusionada. A ella en realidad no le quedaba nada bien el azul rey, se veía mas pálida y su color rojo característico se acentuaba aun más, tanto su cabello como sus mejillas sonrosadas.

Salió del baño y se encontró al ambarino esperándola. Él abrió los ojos sorprendido y se quedó por unos segundos con la boca semiabierta.

— ¿Es...tas… lista? –Había tartamudeado, su labio inferior temblado y luego bufó mientras negaba la cabeza.

— S-si –Afirmó con los ánimos por los suelos, así de mal se vería.

Peor que una machorra

Ambos bajaron la recepción y abrieron las puertas para que todos invitaron pasaran. Todo les estaba saliendo a la perfección, las camareras que habían contratado servían los aperitivos con caras sonrientes, la música electrónica – la preferida de su jefe – sonaba en el fondo, las mesas con manteles plateados satinados y globos por todas partes del mismo color, le daban a la recepción el aire de que ciertamente aquella celebración era el cumpleaños de Fuji.

Su jefe la había abrazado agradeciéndole por todo, ya no era el ogro ebrio que había estado en la fiesta y sonreía como siempre, sobretodo cuando observó su vestido azul… sabía que le encantaría; ella sonrió orgullosa, así todo su esfuerzo realmente había valido la pena.

Buscó con la mirada al ambarino para celebrar – al menos secretamente – que todo había salido bien. Éste hablaba seriamente con un hombre de cabello castaño. Sonrió irónica, ilusa ella que había pensado que todo aquello era un logro para él, y si lo era jamás mostraría alguna emoción de ese tipo, era Ryoma al final de cuentas.

Sus facciones cambiaron al ver con detenimiento al castaño.

¿ése no es..?

— Ven niña –Su jefe la tomó del brazo y la llevó hasta aquella conversación – necesito que conozcas a una persona, la persona más importante para nosotros…sin él realmente no hubiéramos logrado nada – no puede ser. Su corazón se aceleró y sintió deseos de escapar.

Sus ojos se encontraron con las avellanas que brillaban detrás de aquellos anteojos, tragó en seco.

No puede ser.

Dio un paso hacia atrás lista para darse la vuelta y buscar un lugar donde esconderse. Pero antes de realizar cualquier movimiento, el castaño se aproximó más a ella en zancadas y rápidamente para apresarla entre sus brazos. Sintió deseos de llorar y comenzó a temblar

— Te he extrañado, mi pequeña Saku –Tezuka Kunimitsu abrazaba su diminuto cuerpo sonriendo felizmente.

N/A

Espero que haya sido de su agrado aunque haya sido un poco corto. Al menos sabrán, que la historia tendrá más suspenso a partir de ahora

Gracias a Jeamie Soraya, RyoSaku-FanficChibi-Luci, sukyhime510, dm99, daii91alm, Ryo black devil y a Pandora
Les repito miles de veces y no me cansaré de hacerlo, no saben lo feliz que me hacen.

Buen día/noche.